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domingo, 5 de abril de 2015

PRIETO DE LA CAL EN HELLÍN:
OIGA, LE CAMBIO LOS SEIS DE FANDIÑO POR UN VERAGUA
Se trata de 'Rompedor', un veragua bravo y alegre que cerró la corrida de Prieto de la Cal en Hellín y al que muy correctamente le dieron la vuelta al ruedo. Y con una pinta que nosotros calificaríamos de castaño berrendo, aparejado, ligeramente anteado, ojalado, bocidorado y coliblanco (decimos castaño porque nos pareció ver pelos negros en el morrillo, por eso no sería ni melocotón, ni rubio, ni colorado, ni jabonero sucio, que son pelajes simples). Véanlo porque es de postal:

'Rompedor', núm. 20, nacido en septiembre de 2010. Premiado con la vuelta al ruedo.

Nos desplazamos hasta la ciudad albaceteña para ver cómo los veraguas de La Ruiza nos sorprendían por su clase y su fijeza. Nobleza para dar y tomar, ni un mal gesto en toda la tarde, ni una gota de mansedumbre fea y, sobre todo, un tranco en banderillas digno de don Joaquín Murube. Como curiosidad, todos sin excepción hicieron saltar astillas de los burladeros, cosa hoy nada habitual.

Todos obedecieron a los cites a la primera, ninguno fue tardo (no digan 'toque', por favor, lo comentábamos aquí ¿recuerdan?). El problema fue la endeblez excesiva de tres de ellos. Y debe reconocerse que tampoco pusieron en aprietos a los picadores.
Como será difícil que en los medios taurinos al uso encuentren información detallada de lo que sucedió, les proponemos nuestro modesto reportaje a continuación.

Los toros fueron estos:

'Escandaloso', negro zaíno

'Hocicón', jabonero

'Escandalós', Jabonero astracanado, falso girón (para nosotros, no llega a berrendo)

'Castañero', jabonero claro

'Rompedor'

Este es el sobrero de Nazario Ibáñez. Aquí, nuestra opinión es que se trata de un ensabanado carbonero, capirote en cárdeno, ojalado, botinero y bocinero. Recuerden aquí que hablábamos de esta pinta.

'Arrumbado'

Se anunció un mano a mano entre Rafaelillo y Castaño. De Rafaelillo sabemos que es maestro en el monopuyazo asesino, el primer tercio le importa menos que nada y sus picadores son de la marca Moulinex. En cambio, Castaño quiere lucir los toros en el caballo y eso siempre se lo aplaudiremos.

'Castañero', puesto largo en suerte por Castaño.

Si a eso añadimos su excepcional cuadrilla, donde no se echa de menos a Adalid, con Castaño está garantizado el entretenimiento. Con Rafaelillo, la indignación (y si alguien piensa que tenemos una manía especial a Rafaelillo, se equivoca, puede recordar lo que escribíamos aquí).
RAFAELILLO.
- Su primero se dejó pegar sin más en un único puyazo y en el primer pase se le coló por el derecho. Con buen criterio, el murciano se echó la muleta a la izquierda y sacó algún natural con buen gusto aunque molestado por el aire. A mi entender, lo mejor de toda su tarde.


Vació la embestida hacia afuera por sistema y dio un sainete a la hora de cuadrar. Cuando eso ocurre no es una suerte más del toreo sino demostración de la torpeza del matador. Contraria atravesada y oreja barata. Pero vean la foto porque parece otro Rafael: Ortega. Si Rafaelillo ve esta foto se la pone en el comedor de casa:

- Su segundo era 'Vinatero'. En la finca había arrancado de cuajo una portera y fue casi misión imposible embarcarlo. Un toro esquizofrénico. De salida empezó a derrotar por todos los burladeros y, en mi modesta opinión, debió de resentirse de la médula espinal en alguno de los topetazos porque quedó acalambrado de las cuatro patas.

'Vinatero', jabonero sucio astracanado

Fue cambiado pero como tardó más de quince minutos en marchar, cuando se dedicó a corretear se vio que estaba recuperado. Una lástima porque en varas hubiese apretado a base de bien.
Corrió el turno y salió 'Escandalós'. Si llega a saber que lo esperaba a caballo Antoñito Muñoz, no sale del chiquero. Lo masacró, como suele hacer el de Sanlúcar habitualmente -pero la culpa es del maestro, no lo olviden nunca-. Tenía un tranco fantástico, pedía distancia a gritos, pero Rafaelillo se le echó encima, le ahogó la embestida escandalosamente a base de trapazos. De juzgado de guardia. Era un toro que tenía las mismas características que el premiado, con la diferencia del diestro que le tocó en suerte. Casi entera atravesada y otra trasera. Se tragó la muerte bellamente pero en toriles.

- Su tercero fue el sobrero de Nazario. Se le propinó la inevitable paliza en el peto, que recibió cabeceando. Luego estuvo revoltoso, reservón y rebrincado. Rafaelillo intentó controlar los arreones con su gigantesca muleta hasta que el toro se rajó y se paró.


Pinchazo sin soltar y estocada en todo lo alto que no sirvió porque el toro era duro (entre el pelaje y el comportamiento, parecía un miura). Un descabello y muy bien el señor Hermosilla al no conceder el trofeo que le pedía una minoría.

CASTAÑO.
- Su primero se llamaba 'Hocicón', como el que mató hace unos años en Céret. Se comía los burladeros de inicio pero era muy blando de remos.


El pobre embestía al galope pero las fuerzas no le respondían. Castaño porfió sin ningún interés. Media tendida perdiendo la muleta y descabello.

- Su segundo se llamaba curiosamente 'Castañero'. Salió más abanto que un atanasio pero el diestro lo enceló en el capote con gran maestría -nos recordó al Yiyo-. Por cierto, poca cosa vimos al capote en toda la tarde, quizás esta verónica:


Fue alegre al caballo una vez en media distancia pero se le picó mal. En cambio, Otero y Sánchez dieron un espectáculo en banderillas (a Sánchez no le he visto jamás poner un par a toro pasado -a Otero, alguna vez-).



El tranco del toro era de lujo, a la par que su nobleza pero no se le podía bajar mucho la mano. Entre eso y que Castaño ahogó la embestida y se dejó enganchar más de la cuenta, el toro se fue enterando y la cosa acabó un tanto embarullada. Media en buen sitio y dos descabellos. Oreja de los chinos.

- Y saltó 'Rompedor'.


Castaño lo lució de largo y tomó dos varas muy correctas dosificando el castigo (Rafaelillo ¡aprende!). El toro no paraba de galopar y se iba a por todo lo que se movía (ese es uno de los dos ingredientes clave de la bravura ¿no?).

Disculpen la baja calidad de la foto pero era tarde y quedaba poca luz

Y por fin alguien debió de decir al diestro que había que dar distancias a estos toros ¿Cómo es posible que no se diesen cuenta hasta el final de que con el espléndido galope que habían mostrado dos de los anteriores no había que ahogarles la embestida?

Castaño toreó a placer, hizo lo que quiso. Y el toro, obediente, fijo y pastueño.


Se encontró tan a gusto que empezó a doblar el torso como nuestras queridas figuras (recordemos que lo criticábamos documentadamente aquí). El bueno de Juan, hermano de Pepe Luis, que estaba en el callejón, fue torero fino y natural, que es como debe ser el toreo, no esas posturitas forzadas y recargadas que resultan grotescas. Ya saben ustedes que su padre tenía la sana costumbre de matar miuras cada temporada, igualito que nuestras queridas figuras (hablábamos de él aquí). Ahí tienen al hijo:


El único detalle feo de 'Rompedor' fue que escarbó, pero lo hizo porque se cansaba de esperar a Castaño. Resulta que el toro le pidió la muerte y el diestro se marchó a la barrera, sacó una toalla, un poco de agua, se secó el sudor de todas partes, por fin cogió el estoque... y volvió a la cara del toro que ya estaba aburrido de esperar. Ocurrió lo previsible, el sainete para cuadrar y además el golpe en la nariz con una banderilla que se hubiese ahorrado si monta la espada en el momento adecuado (pero para eso habría que prohibir la pamplina del estoque simulado). Tendida trasera y dos descabellos.


Dos orejas de ley y vuelta al ruedo a 'Rompedor'.

La tarde se resume en nuestra sorpresa al ver, por un lado, la fijeza, la duración y la clase de los veraguas y, por otro, la inesperada decepción ya que los picadores salvaban la tarde sin los apuros que preveíamos (y que deseábamos, para qué nos vamos a engañar). Aquí están Tomás Prieto de la Cal y a su madre aplaudiendo a Castaño:


A la salida coincidimos con la furgoneta de Castaño y toda la cuadrilla dentro esperando para salir del atasco. Como estaba abierta la ventanilla, nos asomamos para decirle 'Javier, gracias por colocar los toros largos en el caballo, eres el único que tiene interés en el primer tercio'. Creo que al decir esto nos hacíamos portavoces de todos los amigos lectores de nuestro modesto blog.

Destacaremos el esfuerzo de la empresa por intentar montar un espectáculo serio. Además, había entrada libre a los corrales la mañana de la corrida para ver los toros -como en Francia, vamos aprendiendo-. Hubo media entrada y el público hellinero disfrutó con una extraordinaria banda de música de 42 integrantes, casi la Filarmónica de Berlín. La cuadra fue la del Pimpi, de Albacete.

Acabaremos con un breve diálogo que sostuvimos en el tendido:

- ¿Desde Tarragona ha venido usted hasta aquí? ¿A quién sigue, a Rafaelillo o a Castaño?
- No, no sigo a ningún torero, sigo a los toros.
- ¡Ah, claro! Es usted el ganadero ¿no? Por eso está tomando notas...
- Que no, que no, que soy un aficionado normal y corriente.

El interlocutor debió de pensar que nos habían dado el día libre en el manicomio de Reus.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

Hubo diez minutos de parón para merendar ¡estamos en La Mancha!

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