miércoles, 14 de enero de 2026

VALLE-INCLÁN: 'SI NO HAY TRAGEDIA, NO HAY ARTE'

El gran don Ramón de las barbas de chivo, como lo denominaba Rubén Darío, se llamaba Ramón Valle Peña, nada de aquello tan rimbombante de don Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Con su fervor por la estética no sorprende que le interesase la fiesta de toros. Ya saben que se identificaba como carlista 'por estética ya que el carlismo tiene el encanto de las catedrales góticas'.


                     

Fue amigo de Belmonte. Aquí tienen a ambos en una foto que ya vieron en esta entrada que dedicábamos al instante en que interrumpían su partida de póker para anunciarle la muerte de Gallito:


                                   

La partida se jugaba en esta mesa de su casa de Madrid:



En esa casa que han visto tenía el maestro una escultura de Valle-Inclán que había realizado su común amigo Sebastián Miranda. Es célebre la respuesta del diestro con lo de 'se hará lo que se pueda' a aquella boutade del escritor diciéndole que lo único que faltaba es que le matase un toro en la plaza. Pero aquí vamos a arrimar el ascua a la sardina de nuestro modesto blog con unas opiniones del gallego sobre lo que debería ser la tauromaquia así como de la consideración del torero como héroe.

Nos remitimos al número del 26 de abril de 1915 de la revista La Lidia. La portada es una foto coloreada de un lance de Juan recortando un toro de Santa Coloma en la primera de feria en Sevilla ese año. De fotos como ésa sacó Morante la inspiración para los suyos, comparen:




Hace cien años este recorte generaba mucha emoción en el tendido. Pasaba lo mismo con el molinete, hoy bastante desacreditado. Era porque por un instante el diestro perdía de vista la cara del toro cuando se daba la vuelta. Con aquellos animales,  mucho más vivos, más salvajes y con más pies que los actuales, la cosa sí que tenía cierta emoción. Es lo que ha sucedido en la siguiente imagen con Gallito realizando un recorte similar. Observen cómo se ha revuelto el toro. Lo mismo con Gaona recortando un miura rodilla en tierra. El tercero de abajo vuelve a ser el trianero:




                           

A lo que íbamos: preguntan en la entrevista a Valle-Inclán si hay arte en los toros. Antes de leer su respuesta no olviden que su opinión está fechada hace más de cien años. Dijo esto:

'Naturalmente que sí y mucho. La mayor manifestación del arte es la tragedia. El autor que escribe una tragedia crea un héroe y pide al público que lo ame. Y para que sea amado lo rodea de peligros, de amenazas, de presagios... Cuanto más cerca está de la muerte, más se ama al héroe porque el hombre quiere más a su semejante cuando lo ve en peligro'

Curiosamente la visión artística que nos explica el ilustre escritor sobre la tauromaquia no tiene nada que ver con el arte que nos venden en el siglo XXI. Sigue:

'En los toros la tragedia es real. Allí el torero es autor y actor, puede crear en esos momentos una tragedia, una comedia o una farsa. Cuanto mayor sea el peligro, mayor será la amenaza de tragedia y por tanto, mayor la manifestación de arte'

A continuación pone como ejemplo a su amigo:

'Hay toreros como Belmonte que crean la tragedia, la sienten, y cuando ejecutan las suertes del toreo se entregan al toro borrachos de arte. Cuando los cuernos rozan la seda y el oro de sus trajes, la tragedia se aproxima y el público, sin saberlo, se pone en pie, se emociona, se entusiasma... ¿Por qué? Por el arte'



La imagen anterior es de una estocada de Belmonte en Madrid en 1915. No sólo no ha pegado el telonazo sino que la muleta casi ha desaparecido de la foto. El maestro jamás entró a matar recibiendo: 'hay que traer el toro aquí, debajo de la tripa, y eso es demasiado temerario; además hay que marcarle la salida y entonces la espada tiene que entrar forzosamente atravesada... ¡Yo no sé cómo se las arreglaban los antiguos!'

Eso que decía antes el escritor de que la tragedia se aproximaba cuando toreaba Belmonte  cobra sentido si recordamos el aviso de Guerrita diciendo que a Belmonte había que darse prisa a verlo. Pero fíjense en que Valle-Inclán pone la clave del arte en la tragedia, que viene dada por el peligro que supone el toro. Llegaríamos a la conclusión de que si el toro no pone la emoción de su peligro, no habría arte. Pero eso hoy en día no sirve ya que nos han convencido de que es otra la definición del arte taurómaco según la cual el toro debe colaborar con el torero para que éste pueda construir.

Pulsen aquí para recordar cómo definía Luis Bollaín un toro encastado: 'es aquél que cuando lo ves, aunque tenga nobleza, sientes que en los cuernos lleva la muerte'. Se entiende que en los años diez se sintiese ese peligro mucho más que ahora. Ya saben que Pepe Luis decía que esa sensación había desaparecido con el peto ya que el público antes quedaba atemorizado intuyendo lo que un toro podía hacer con el diestro después de haber visto lo que había hecho con el caballo.



Relacionado con esto, nuestro escritor afirma lo siguiente, teniendo en cuenta que Bollaín contaba seis años a la sazón:

'Quitemos a los toros la facultad de matar y ya no hay fiesta. Entonces no habrá tragedia y si no hay tragedia, no hay arte. Supongamos que en diez años no muere un torero: se acabó el interés por las corridas de toros. Un torero que no tenga el peligro de ser cogido por el toro acabará por aburrir al público. Es lo que pasó con el Guerra'

Siendo Valle amigo de Belmonte y sosteniendo esta teoría, ya ven por dónde va a continuar, ¿verdad? No gustará a los selectos lectores que pertenecen al partido gallináceo:

'Es lo que pasa con Joselito. Él es quien tiene más conocimientos y más facultades físicas. Sin embargo, Joselito cansará a los públicos. Es el primer actor de la tauromaquia pero como en este arte autor y actor van juntos, el Joselito-autor no quiere crear tragedia porque no siente el arte de la tragedia. A pesar de sus faenas asombrosas, de sus facultades y de sus maravillas, el público nota que ahí falta algo, algo que no sabe lo que es pero que será la causa de que se aburra un día'



¿Qué les parece? ¿Se habían aburrido en Madrid de José especialmente cuando lo veían enfrentándose a toros sin respeto? Pueden entretenerse recordando aquí nuestra reseña sobre lo que sucedió la última tarde que Gallito toreó en la capital. Le tiraron dos o tres almohadillas en medio de un enfado general. Esto escribió Corrochano en su crónica, que va relacionado con la esencia de lo que pontifica el escritor acerca del peligro del toro y de la sensación de tragedia:



Si Valle-Inclán defiende a Belmonte porque se respira la tragedia ya pueden deducir que hará lo propio con otro maestro:

'Su hermano Rafael es otra cosa. Sabe menos que él y tiene menos facultades pero cuando sale un toro que lo inspira se transfigura como Belmonte y esa transfiguración es teología'



Insiste como estrambote en su teoría:

'Los toros, para ser tal como deben ser, precisan de la parte trágica: la muerte del toro, la del caballo y, de vez en cuando, la del torero. El torero que toreando se acerque más a la muerte será el mayor artista porque será quien mejor interprete la tragedia taurina aunque el otro, el que torea mejor que él, sea quien quede mejor más veces'

Por eso Gallito se lamentaba siempre diciendo que Belmonte solamente con que estuviese bien una vez, borraba las diez anteriores en que había estado bien él.

Pero Valle-Inclán no se va sin buscar la provocación, algo innato en él:



Y ustedes deben saber que, en contra de lo que piensan muchos, a Belmonte lo que le gustaba era el toro encastado. Cuando tuvo una ganadería, vacas suyas acabarán en las manos de Celestino Cuadri, quien quedó encantado con la bravura que tenían. Muchos dicen que eliminó todo lo que venía de Belmonte pero no es verdad. Contábamos aquí que aquellas vacas tenían un fondo de casta que hizo decir a Celestino esto en 1970:

"Hoy se ha impuesto en mi ganadería lo que trae origen de Belmonte; las reatas de esa procedencia van manteniendo la auténtica bravura y gran parte de mis toros que brillan en las plazas llevan sangre de Belmonte...aunque sólo por parte de madre. En la bravura de los toros que son hijos de un semental de Santa Coloma y de una vaca de Belmonte, predomina acusadamente el carácter de la madre"

Observen esta curiosa foto del maestro poniendo banderillas en una becerrada celebrada el 27 de abril de 1915 en Carabanchel. 'Yo sólo banderilleo en las encerronas porque para poner banderillas hay que correr y yo no corro', decía. Las encerronas en aquella época eran las capeas o las becerradas como ésta. Hoy se le da otro sentido:



Y ya que hemos dedicado esta entrada a lo que pensaba Valle-Inclán sobre la tauromaquia, recordemos a su vez la deriva que veía Belmonte en la fiesta cuando ya retirado decía esto a Chaves Nogales:

'Pueden llegar a hacer del toro una pobre bestia vencida sin ningún interés; por este camino la fiesta se convertirá fatalmente en un espectáculo de circo donde subsistirá la belleza pero sin el elemento dramático y emocionante. El toro ha ido evolucionando, ha aprendido a ser toreado, se fabrica el toro tal como los públicos lo demandan; no se le ha quitado bravura, sigue siendo una fiera potente y bien armada pero sí se le ha quitado nervio porque el público quiere ver el toro toreable'

¿Qué dirían Valle-Inclán y Belmonte viendo el  extremo de toreabilidad al cual hemos llegado en el siglo XXI con la selección de los ganaderos? ¿Se refugiarían como muchos seguidores de nuestro cuadernillo en las corridas duras intentando buscar el arte a través de la tragedia bien entendida? ¿Se apuntarían a las corridas de Reta? ¿Qué pensarían de toros tan bobalicones como muchos de los actuales,  que se dedican a husmear porque no saben dónde está el enemigo? Son toros con esa bondad imbécil de la cual hablaba Sureda y que los convierte en semitoros a los cuales se ha llegado no por selección sino por degeneración.


                        

                        

Como decía Néstor Luján,  'sin toros menguados no se podrían cumplir las apetencias estéticas del público actual'.

Muchos aficionados dirán que todo esto que comenta Valle-Inclán son teorías afortunadamente periclitadas que no tienen ninguna cabida en el toreo tal y como lo entendemos hoy en día. Puede ser pero eso no quita que cuando se respira aire de tragedia en la plaza porque el toro impone su ley, la emoción que embarga al tendido sea inefable. 

¿Será verdad que a más sensación de tragedia, más arte? 

Para el autor de las Comedias Bárbaras, sin duda. Y en lo que le otorgamos totalmente la razón es en lo de que conforme se respire menos aire de tragedia, hay más deriva de la tauromaquia hacia la comedia y la farsa. Cuando nuestro eximio escritor dijo eso dio en el clavo e hizo bueno aquello de que 'el que más vale no vale tanto como vale Valle'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



29 comentarios:

  1. Buenos días Rafa.
    El mismo Belmonte prefería su etapa heroica de antes de 1917 en donde si no salía a hombros es porque estaba en la camilla de la enfermería,antes que su posterior versión más técnica en donde los toros no lo apaleaban tanto como en sus primeros años.
    Los alardes de valor de ahora son simplemente monerías ante borregos con menos casta que un Cebú y que lo hacen al final de la faena tras 37382 pases cuando el toro está con la boca abierta pidiendo la muerte.
    Si Juan viera el panorama actual y comparase lo que hay ahora en el campo con las alimañas que toreaba él yo creo que se tira de los pelos.
    Enhorabuena por la entrada y un cordial saludo.

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    1. Respecto a la época en que alababan su temple con los toros más dóciles recuerde que él decía aquello de que 'yo templaba los toros el año de la glosopeda...' Respecto a los alardes de valor, esas dos imágenes que he puesto de Escribano y Roca chuleando a un norit moribundo y tonto son la antítesis de lo que debería ser la fiesta de toros.

      Saludos.

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    2. Me encanta este Blog. Aprendo muchísimo. Gracias Rafa.

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    3. Me alegro mucho. Saludos

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  2. Buenos días, Don Rafael y la compaña:

    Podríamos darle la vuelta a su argumentario e imaginar qué podría pasar por la cabeza de alguien tan provocador y polémico como D. Ramón si hubiese presenciado alguna de las faenas, con el torete de hogaño, de Morante, Ortega, Aguado.. lo mismo él, tan amigo de las vanguardias y de la belleza estética, renegaba de aquellas declaraciones de tauromaquia trágica, igual que renegaba de sus primeras obras, las cuales detestaba y ni siquiera permitía que le preguntasen sobre ellas en las entrevistas, y se pasaba con armas, bagajes y pendones, al barroquismo de las performances taurinas del s. XXI.

    Sobre el tercio de varas moderno no tengo dudas de que resultaría abominable para él, siempre tan dispuesto a navegar contra corriente; hasta me lo imagino desafiando a duelo al amanecer, con padrinos y médico, a cualquier ablandabrevas woke que osase discutirle las bondades de picar sin peto.

    Saludos a usted y a la escasa pero selecta parroquia de fieles.

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    1. ¿Usted cree que se pasaría con armas y bagajes a lo del borreguete somnoliento que padecemos tantas tardes? Habría que decirle que nos explicase dónde está el aire de tragedia. O por lo menos que nos explicase en qué se diferenciaba ese espectáculo actual con el borrego asfixiado de una farsa.

      Saludos.

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  3. Fantástica entrada! Me resulta curioso como ya en esa época se hablaba de la "domesticación" de la fiesta y sobre el principal factor que debe ser el riesgo y que esto es para unos pocos....debo decir personalmente como me ha cambiado la manera de entender la fiesta sobre 10-15 años atrás, y como he ido reduciendo de manera quizás alarmante acuir a las ferias o incluso ver en televisión. Afortunadamente ha sido para bien, puesto que sin ese cambio no hubiese visto a "Jardinero", "Vedillo", "Pastelero" M.A.Pacheco con ese sexto de Dolores, "Espantavivos" ,"Bilbatero", "Cigarrero" , "Yegüizo"..y muchos más en estos 10 últimos años! Gracias por estas publicaciones porque de una manera u otra me hizo ver la verdadera fiesta de los TOROS.

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    1. La verdadera... pero solamente para los cuatro parroquianos de este insignificante cuadernillo. Me alegro de que usted se haya caído del caballo y haya vivido la emoción que proporcionaron esos toros que cita. Es otro tipo de emoción, la de la épica. Pero yo entiendo y respeto totalmente a los que sienten la emoción de la estética.

      A mí me cuesta mucho sentirla cuando esa estética es a costa del borreguillo bobalicón pero ya sabe lo que dice Justo Hernández: "no me gusta que el toro venga atropellando... para disfrutar toreando tiene que venir despacio y fijo, si no, no puedes construir nada".

      Recuerden esta entrada con las verdades de Garcigrande:

      https://toreoenredhondo.blogspot.com/2018/01/las-verdades-de-garcigrande.html

      Saludos

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    2. Enhorabuena por esta última aportación táurica y estética. Es curioso cómo Belmonte fue ídolo de Valle y de Gª Lorca por la misma razón: la épica trágica. A ambos los separaban dos estéticas y dos éticas literarias diferentes: la del Noventayochismo y la del 27...pero les aunaba la Verdad de la Muerte, sin metáforas ni términos imaginarios. Qué tragedia íntima tuvo que ser para Joselito constatar este hecho: que los artistas e intelectuales fijasen su mirada en Juan como esencia de un rito épico de muerte tangible y no tanto en él (con la salvedad de Bergamín).
      Hoy Valle estaría en el paro pues no hay mayor esperpento que el tercio de varas, las faenas interminables a borregos de Norit, etc...
      Al bueno de Federico también lo veo en el paro ante ese ir a los toros igual que se va a festejar " sí o sí" ( cómo odio esta expresión) con triunfalismo hueco de adolescente eso que llaman "fiesta".
      Seguro que se apuntarían a los toros de Fernando Villalón que ya en los veinte fueron estigmatizados por José y Juan porque era un ganadero íntegro como los son hoy los Cuadri, Aguirre, Prieto, Gamazo, Reta y pocos más soñadores. Mientras tanto, un servidor a seguir soñando la Fiesta más que a vivirla. Y tú, querido Rafa, eres con tu blog, muy responsable de todo ello.
      Abrazotes.
      Imanol.

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    3. El Gallo decía a Villalón: "usted lo que tiene que hacer es criar toros que no meneen tanto la cabeza". Si Rafael viese la obediencia lacayuna y empalagosa de los toros de Núñez Benjumea no creería que se trata del mismo animal que tantas veces le hizo salir corriendo.

      Mucho me temo que la suerte de varas es un esperpento pero sangriento, mucho más repulsivo que las andanzas de Max Estrella por el callejón del Gato. ¡Cráneo previlegiado!

      Saludos

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  4. Ese tipo de "estética" pude ver algo en la faena de Garrido en Vic, con un toro poco común para hacer "arte"....

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  5. Resulta ciertamente tentador, por lo que tiene de espejismo estético, sucumbir a la sentencia de don Ramón. Sin embargo, bajo el ropaje de su prosa alucinada y exploradora se lo grotesco, late una falacia ponzoñosa que confunde el arte con la carnicería y la catarsis con el azar del asta.

    Como si el arte necesitase de la sangre caliente para validarse. ¡Qué error de bulto! El arte no es la realidad, sino su transfiguración. Si la tragedia depende de la proximidad de la cornada, entonces no estamos ante una manifestación del espíritu, sino ante un tosco ejercicio de supervivencia.

    Es una perversión puramente romántica sugerir que «a mayor peligro, mayor arte». Siguiendo esa lógica macabra, el arte supremo no sería el de la muleta, sino el del suicidio, y la belleza se mediría por el calibre de la herida.

    El arte verdadero no es rehén de la contingencia biológica. Una tragedia literaria sobrevive a los siglos porque su conflicto es moral, no porque el actor corra el riesgo de morir.

    Al elevar la amenaza de muerte a la categoría de mérito artístico, Valle-Inclán no hace sino abaratar la trascendencia, reduciendo la Belleza a un espasmo de adrenalina y a un juego de azar donde el mérito se confunde con la temeridad.

    No es el peligro lo que santifica la obra, sino la voluntad de orden frente al caos. El arte que necesita de la muerte para ser 'real' no es arte, sino una liturgia huérfana de moral. Y a eso no vamos a los toros ¿no?

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    1. Me parece espectacular la manera de escribir que tienes para defender tu postura.
      Yo soy más de la opinión de Valle, como dices, la obra es la voluntad del orden frente al caos, y ese es el problema, hay muy poco caos con estos toros tan políticamente correctos.
      Un saludo desde Málaga

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    2. A Anónimos de 23.46 y 8.10:

      Sobre la perversión romántica, me ha recordado el título de un libro: 'Del suicidio como una de las bellas artes'.

      Dice usted que una tragedia sobrevive a los siglos porque hay un conflicto moral y lleva razón cuando recordamos a los maestros griegos.

      Pero ¿necesariamente debe haber ese conflicto moral? El origen de la literatura está en la épica y tendría que estar aquí Borges para aclararnos dónde está lo moral en las sagas nórdicas o en la propia Ilíada. Y en la Odisea habría mucho que hablar sobre la moralidad de un Ulises que perpetra una carnicería cuando vuelve a Ítaca (otro libro muy interesante al respecto es el análisis de la Odisea de Piero Citati en Acantilado).

      Por supuesto que nadie desea la cogida ni la cornada pero quise hacer esta entrada para que la opinión de Valle-Inclán nos hiciera reflexionar acerca de si el ballet insulso y repetitivo que nos quieren meter hoy en la tauromaquia como arte es lo correcto.

      No creo que el escritor eleve la amenaza de muerte a la categoría de mérito artístico sino que piensa que el mérito sea el del torero haciendo su obra dentro de la oscura sombra de la amenaza de la muerte.

      Como dice el lector malagueño, con las babosas actuales no hay sombra negra sino una luz tan diáfana que provoca en el tendido la sensación de que uno también podría bajar a pegar pases a esa 'pobre bestia vencida', como decía Belmonte.

      Y eso es ir camino del suicidio de la tauromaquia tal como la seguimos entendiendo unos pocos.

      Saludos

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    3. "Lo crean o no, siento una gran predilección por las corridas de toros. Una semejanza con Hemingway, dijo, realmente una semejanza con Hemingway. Pero no soy un romántico como Hemingway [...] no tengo una concepción romántico-americana de las corridas de toros, tengo más bien una forma científica de considerarlas. Al fin y al cabo, lo insondable no es romántico, dijo. Nada de lo insondable es romántico. Sí, dijo de pronto, el suicidio es una enfermedad de moda de nuestra época".
      Thomas Bernhard, Tala.

      Saludos
      EthanEdwards

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    4. No sabía que Bernhard había hablado alguna vez de toros. El problema de lo que dice, sin entrar en lo del suicidio, es que no queda nada claro de qué manera lo insondable puede ser considerado de manera científica.

      Saludos.

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    5. Ahí por ahí un vídeo suyo en una corrida en las Ventas. Si logra un traductor de alemán, se lo agradecería:
      https://m.youtube.com/watch?v=Ka23Z9QzEJo

      EthanEdwards

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    6. En el documental que le hicieron decía que no podía quitarse de la cabeza la imagen de la muerte del toro y que deseaba no haber sido partícipe de ello. Que los toreros 'son tipos verdaderamente aterradores, realmente te asustan; son realmente sólo carniceros glorificados; no estoy bromeando: son horribles, espantosos'. Que una corrida 'es simplemente como cualquier otro teatro, ¿no?, prescindiendo de que es abyecto. Pero muy elegante, y como cualquier cosa muy elegante, naturalmente, en el fondo, infernal'.

      Cuando le preguntan cómo es posible que el público disfrute con el espectáculo de una corrida dice: 'Es el impulso primitivo en el hombre, el impulso de matar, que permea todas las capas de la sociedad y aquí está completamente al aire libre'.

      Y a la pregunta de qué siente viendo la corrida responde: 'no pienso en nada realmente; sólo, ya sabes, compadezco al animal'.

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    7. He encontrado la traducción creo que completa de todo lo que dice. Copio:

      BERNHARD: Esto es horrible, repulsivo, absolutamente repulsivo.

      Aquí hay trece toreros. Son tipos verdaderamente aterradores; realmente asustan —son simplemente carniceros glorificados, no bromeo: son grotescos, horribles. El arquidiócesis incluso tiene una localidad en las gradas.

      Podéis ver todo eso ahí arriba. El arquidiócesis, que siempre ha sido el individuo más perverso imaginable, sentado bajo el rey, diciéndole qué hacer. Horrible.

      Pero, ¿qué serían esas pinturas antiguas sin estos espectáculos? ¡Simplemente no podrían haberse pintado! La belleza tiene su precio, y el arte mayor es terriblemente caro cuando todo está dicho y hecho.

      Pero entonces… increíblemente elegante, ¿no?

      Es casi mejor que en la Escuela Española de Equitación, porque aquí esto sucede de forma natural; allá se graba y se repite.

      El toro, por supuesto, está allí esperando. ¡Míralo! Está realmente embistiendo. Pero un toro negro como este siempre hace una exhibición magnífica.

      La única cosa horrible es que este espectáculo espléndido tiene que terminar de manera tan terrible.

      Claro, ahora viene el golpe final porque ya ha recibido su primer corte del picador… y esto se convierte en una brutalidad que uno difícilmente puede imaginar en cualquier otro lugar.

      Ahora el pobre toro, que hasta ahora ha permanecido sin lesiones, sabe muy bien lo que le espera. Entonces el ayudante del torero le da el primer golpe que atraviesa hasta sus entrañas.

      Es como preparar un trozo de carne para cocinar, ¿no?

      Y ahora viene el horrible momento: ¡ese es el primer golpe!

      Y va empeorando con cada segundo.

      Ahora entra el matador… y disfruta de una parte elegante y fácil del espectáculo. Clava el cuchillo en lo que ya apenas puede ser cortado. Es como cualquier otro teatro —totalmente duplicado, ¿no? — excepto que sin el elemento teatral es basura repugnante.

      Sublimemente elegante, y como todas las cosas sublimemente elegantes, evidentemente infernal en el fondo.

      FLEISCHMANN: ¿Por qué a la gente le gusta ver algo así?

      BERNHARD: Es el impulso primitivo en el hombre —el impulso de matar— que permea todas las capas de la sociedad; y aquí está completamente al aire libre.

      El hombre “civilizado” también mata, pero de una forma encubierta, ¿verdad? Pero este es el modo primitivo: sediento de sangre en el sentido más verdadero de la palabra.

      FLEISCHMANN: ¿En qué estás pensando ahora mismo?

      BERNHARD: En nada; simplemente compadezco al animal. El pensamiento no entra en ello en absoluto.

      Ahora el toro ha recibido la estocada final… y se ha ido. Es terrible.

      (Cortamos; nos vamos de la arena en gran prisa. Bernhard pide una ronda de brandy doble para “volver a poner color en nuestras caras”).

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    8. La corrida a la que asistió fue en Madrid en 1986 y eso que dice la traducción del 'arquidiócesis' no sé si referirá a que había algún miembro importante del clero (?).

      Y si estaba el rey tuvo que ser la de Beneficencia: toros de Rocío de la Cámara para Ortega Cano y Julio Robles. Si realmente es ésa fue el debut del actual rey en Las Ventas. Esto escribió Vidal en El País:

      "El Príncipe de Asturias asistió ayer por primera vez a una corrida de toros en la plaza de Las Ventas, acompañado de su padre, el Rey. El mundo taurino esperaba con ansiedad este acontecimiento, ya que el heredero de la Corona aún no había tenido un gesto público de reconocimiento de la fiesta.El público acogió con cariño al príncipe Felipe y le ovacionó cuando los diestros le brindaron sus toros. Al acabar la corrida, don Juan Carlos y el Príncipe escucharon vivas. La afición estaba muy contenta con la presencia de la realeza en la cátedra del toreo. Distinto es que el Príncipe tuviera un buen debut: toros y toreros le debieron dar la tarde. Ha recibido un mal bautismo taurino, pues difícil será que vea corrida peor cuando tenga que volver a los toros"

      Saludos

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    9. Pues como dije, le agradezco la traducción. No me hubiese esperado algo diferente tratándose de Bernhard. ¿No se ha sentido, alguna vez entre los taurinos, identificado con su autodescripción de aguafiestas que hacía en su relato "El sótano"?

      Saludos
      EthanEdwards

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    10. Sí, y con la de provocador, que es lo que era Bernhard aunque mucho más que yo.

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  6. Juan Ramón Ródenas15 de enero de 2026 a las 9:51

    Buenas Rafa .

    Sinceramente creo que la tauromaquia al tener ese componente de tragedia ha salido muy perjudicada por la mentalidad de hoy día. La gente ya no acepta la sangre por lo tanto no ve mal el afeitado, los trajes blindados y tantas triquiñuelas que los taurinos utilizan en su beneficio . Es una sociedad infantilizada donde hay que eliminar todo lo que contenga esa tragedia que decía Valle- Inclán .

    Saludos

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    1. Ya decía Finito que si se protege al caballo del toro, ¿por qué no proteger con más razón al torero? Es el buenismo imperante, que vemos en todos los ámbitos de la sociedad.

      Saludos

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  7. ¡Mentira parece que sean ustedes intelectuales y que promuevan esos escándalos! ¿Qué dejan ustedes para los analfabetos? Valle-Inclán

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  8. Entiendanme, por favor. Para erradicar la trampa, el alivio y la ventaja no se debe invocar la estética o el arte como coartada. Las triquiñuelas se combaten por elegancia, sí, pero sobre todo por Integridad y por Verdad, cimientos sin los cuales toda obra es solo un trampantojo para incautos.
    De otro modo algún malintencionado podría caer en emparejar tauromaquia y necrofilia. ¿O acaso hay más arte en las corralejas?

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  9. Otra entrada culta, perspicaz y amena. Y como siempre, magníficas fotos. Gracias, Don Rafa.

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