Nos daba una pereza enorme ver esta corrida dado el ganado anunciado. Lo que nos decidió fue la posibilidad de deleitarnos con seis buenas estocadas ya que se anunciaban tres excelentes estoqueadores. Tenemos claro que en la suerte suprema da igual que el toro que tengas delante sea un norit o que sea Jaquetón. Al final vimos una muy buena de Talavante y otra más que aceptable de Morante recibiendo.
Hubo casquería abundante, un toro azuleado, petición de indulto y público absolutamente enloquecido, aunque no tanto como los paniaguados televisivos de Canal Sur.
Con este panorama cuando lean por ahí las crónicas de los portales vendidos quizá saquen una impresión equivocada de lo sucedido. O quizá se equivoquen haciéndonos caso a nosotros, vayan ustedes a saber.
La corrida de Álvaro Núñez fue en general impresentable, sin trapío y con ejemplares indignos hasta de una plaza de tercera. Poca cosa en el caballo excepto el fanfarrón cuarto, al cual Morante ordenó matar en el caballo. Luego él mismo se sorprendió de que le viniesen ganas de estar delante cuando su idea inicial era no querer ni verlo.
El juego fue el siguiente: primero, un borrego inválido; segundo, muy noble aunque un poco protestón; tercero, bravucón en varas y áspero en la muleta; cuarto, con poder en el caballo y luego mirón; quinto, incansable embistiendo al paso con nobleza estúpida y sexto, soso y sin fuelle.
MORANTE. Su primero pesaba 500 kilos y era un castaño oscuro, anovillado y con las patitas de cristal:
Simulacro en una vara y capotes al cielo para evitar el derrumbe. Tres capotazos le pegaron en el segundo tercio, ni uno más porque igual se echaba.
Labor de enfermero del diestro, con la muleta a media altura y consiguiendo que el animal la siguiese empapado sin volverse a caer.
Pinchazo trasero al encuentro más esta estocada recibiendo, trasera, desprendida y perdiendo la muleta. Oreja bondadosa:
El cuarto era impresentable con sus 473 kilos y casi brocho:
En el primero descabalgó al piquero porque cogió al caballo por la grupa como ven. En el segundo, como era previsible en esta gente tan vengativa, Rivas le pegó una paliza acongojante con doble carioca. Morante no sólo oía llover sino que ordenó una tercera entrada y la consiguiente zurra. El pobre animal pagó muy caro el extraño que había hecho con el capote al maestro. Reseñemos que a pesar de tanta sevicia, en el segundo puyazo el novillete sacó el caballo a los medios con un empuje de categoría.
Morante empezó deambulando por allí un tanto medroso y sin acabar de confiarse nunca. Los televisivos lo tapaban constantemente diciendo que estaba analizando al toro. Insistían sin sonrojo en que 'el toro está dudando' cuando quien dudaba claramente era el diestro.
Cuando por fin se quitó tantas precauciones de encima el de Núñez ya se había parado. ¿Qué pasó para que la cosa terminase en delirio? A nuestro entender, dos circunstancias: la primera, que el animal lo miraba alternativamente y él le aguantó varios parones; la segunda, que todo el mundo había pensado que se lo iba a quitar de en medio con dos mantazos y una puñalada y el propio maestro sorprendió a la concurrencia, incluido a sí mismo, cuando al final se atrevió a sacarle pases. Muchos resultaron sucios pero dio igual porque para entonces el público ya había enloquecido. Y los televisivos, ni les contamos.
Pinchazo más esta estocada contraria y ladeada, saliéndose de la suerte con descaro. Bien el presidente Vega sin plantearse la segunda oreja.
TALAVANTE. Su primero era negro mate, terciado, ensillado y corniapretado:
Empezó a cabecear y casi descabalga al picador como ven. Cuando se recolocó en la montura le perpetró una rencorosa carioca:
El cantante Ambel hizo una muy buena brega donde bordeó la verónica.
El torillo ya sacó la lengua en el segundo tercio pero luego metía el testuz como si fuese un amigo de la infancia.
El toreo de Talavante tuvo el mérito de que neutralizó el meneo de cabeza mínimo del animalillo. Con otra mano ese mismo toro igual acaba subiéndose a las barbas. Estocada trasera hasta la gamuza y sin pegar el telonazo, ahí lo ven. Este diestro es de los que apunta con el palillo al morro, ¡rara avis!
El quinto era otro gnomo anovillado y de muy poco respeto:
Guante blanco en el caballo en un trámite ordenado por el diestro del que se fue suelto. Ambel puso un par aceptable y este otro pasándose de listo:
El torete era de Duracell y tenía esa nobleza atontada que permitió al diestro hacer el tiovivo a placer. Faena de sesenta pulsaciones a la que solo faltó el fandango.
Pero echó la pierna atrás permanentemente. El respetable, loco, eso sí, y ya con el no lo mates en la boca. Talavante montó el numerito de retrasar la muerte a ver si aparecía el naranja pero afortunadamente no hubo tal. Lo ponemos en el haber del señor Vega porque Alvarito decía que lo hubiera querido cubriendo. Eso sirvió para que viéramos una excelente estocada del maestro, lo mejor que hizo en toda la tarde:
Como el festivo público estaba enfadado por no volver a casa diciendo que había visto un indulto, abroncaron al presidente y forzaron las dos orejas y un azul de chichinabo.
ORTEGA. Su primero era un toro barroso claro, escarbador y con un pitón izquierdo con ese aspecto...
Buenas verónicas de recibo, sin echar el paso atrás como hace otras veces el maestro y por aquí se lo censuramos:
En el primero entró con todo y cuando estaba romaneando salió huyendo. En el segundo mete bien el riñón pero el piquero cumple la orden del maestro de recargar con vileza haciendo la carioca.
Lo castigó muy adecuadamente con unos doblones iniciales ya que el animal iba a su aire. Después no había que quitarle la muleta de la cara porque tenía tendencia a la huida.
Pero no fue el Ortega que nos gusta. Este escondió la pierna intentando el tiovivo y eso no es. Lo que pasó fue que el toro no tragó y el maestro no pudo con él. Estocada caída ejecutada con lentitud:
Culminó la novillada con este castaño bociblanco, bastante indecente de cara, al que esta vez recibió con verónicas de paso atrás después de un farol de rodillas en tablas:
Empuja con un solo pitón y está muy bien Bernal aguantando el envite tras levantar la vara. Cambió el tercio Ortega y ahora sí pegó dos verónicas buenas. Perico dio el pasito de más para aliviarse:
Tal como estaba el ambiente por poco que hiciera iba a tocar pelo. Ya se vio de inicio cuando le jalearon unos ayudados rodilla en tierra. El problema era que el choto tenía muy poca fuerza y venía rebrincadillo y punteando la tela.
A pesar de las desmesuradas alabanzas de los televisivos la faena no cogió ningún vuelo. La verdad es que Ortega había tenido mala suerte en el sorteo comparado con sus colegas. Buen pinchazo, otro caído, otro a toro aplomado, otro chocando con una banderilla, estocada corta escupida y al cabo se echa.
Fin de fiesta con ambiente de euforia delirante. El personal salió radiante del festejo y los televisivos no cabían en sí de gozo dando rienda suelta a su triunfalismo tan barato como estomagante.
A estas alturas al presidente Vega lo habrán puesto a caldo pero sepa que por aquí lo defendemos porque en el tema del indulto si no se cumple el artículo 57.1.a del reglamento andaluz no hay más que hablar y ese fue el caso. No obstante, le criticamos haber enseñado un pañuelo azul de risa. El artículo 56.3 dice que ese azul será otorgado por la excepcional bravura durante toda la lidia y en ese quinto no hubo tal.
Les hemos contado cómo lo vimos nosotros. Si ustedes vieron la corrida, lo discutimos en los comentarios y si no, véanla en la web de Canal Sur y deciden a quién hacer caso, si a nosotros o a las redes y a los críticos paniaguados del pesebre.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






























Yo lo pasé bien, porque no esperaba mucho y sobre todo porque tuve la suerte de que me llamaran por teléfono en las dos faenas de Talavante y no pude atender a sus habituales flagicios. Si llego a verlo forzando el indulto habría sido de cometer alguna barbaridad.
ResponderEliminarRespecto a la corrida de antier, me sorprendió el Fandi con la puntilla, sí, y con esa manera que tiene de parar los toros. Es un buen recortador. Ahora, hay algo que me saca de mis casillas y es la falta de respeto que tiene con los toros, esa manera de darles palmadas en los lomos y en los cuernos. Se me llevan los demonios.
Bueno, la faena de Talavante a su primer torillo tuvo el mérito de comprobar que ese mismo animal a muchos otros diestros de más abajo del escalafón se les sube a las barbas.
EliminarRespecto a Fandi estamos de acuerdo pero esa actitud suya es la misma desde que empezó a torear. Probablemente la reacción que tiene usted como aficionado es la misma que tuvieron en su día otros cuando Belmonte tocó el cuerno del Miura o cuando Luis Miguel hacía el teléfono.
Saludos
Buenas Rafa:
ResponderEliminarMe alegro de leer tu crónica, porque anoche vi a ratos la corrida. Y la segunda faena de Morante en Twitter la están poniendo como histórica.
Y bajo mi punto de vista, le zurró en el caballo porque no quería verlo por el extraño en el capote.
Y luego pues lo que hace siempre Morante, se pone empieza a dar pases sin criterio y la gente se vuelve loca.
No sé si será por mi visión madrileña, pero Morante jamás tiene estructura de faena.
Da pases, muchas veces buenos, pero a destajo. Seré un antiguo, pero a mi me gustaban cuatro tandas de tres muletazos y a matar el toro.
En fin, gracias por el blog.
Frascuelista
Bueno... ya somos dos. Supongo que se fijaría en la inmensa caradura del dicharachero y del pobre cañaílla.
EliminarEn esa faena de Morante estaban enajenados y empezaron a gritar: '¡no está toreando en línea, no está enviando al toro p'allá abriéndole la puerta sino que está rematando atrás!, ¡¡¡está haciendo el toreo de verdad!!!!'
Digo lo de caraduras porque cuando cada tarde vemos torear en línea enviando el toro hacia afuera se callan como unos paniaguados, que es lo que son.
Saludos
Disfrutando del desayuno de vacaciones leyendo la crónica de la corrida de ayer, la cual vi en directo; debo reconocer que estoy aprendiendo mucho con este blog e igualmente que antes de conocerlo disfrutaba más de la fiesta cuando no era consciente de los ardides del dicharachero, cañaílla, banderilleros del pasito de más y demás personajes de esta fauna taurina.
ResponderEliminarPues me alegro mucho de que le guste el blog y a la vez siento mucho haberle amargado la fiesta denunciando los alivios de los profesionales en el ruedo y las sinvergonzonerías de los televisivos en la retransmisiones.
EliminarAyer el pobre Cañaílla y el insufrible dicharachero perdieron el oremus... si es que alguna vez lo han tenido. Pero es que escucha usted a Chaves, a Encabo, a Arnás, a De la Cámara o a César Jiménez y es para salir huyendo.
Saludos