martes, 1 de septiembre de 2026

FERIA DE CUÉLLAR, 2026 (y 2). PARTIDO DE RESINA: DON JAIME LLORÓ EN EL CIELO

Esta corrida tuvo lugar el uno de septiembre, justo seis años después de la muerte de Jaime de Pablo-Romero a quien homenajeábamos en esta entrada porque era uno de los nuestros. Le cedemos la palabra:

'Sigo yendo a los toros, sí...voy a los toros y me aburro. El primer tercio ha desaparecido y el toreo que veo es de una vulgaridad horrorosa. Luego, cuando ves a todo el mundo pendiente del móvil, te das cuenta de que lo que pasa en el ruedo no interesa'

Esto que decía sigue vigente pero hubiera quedado muy satisfecho porque lo que vimos ayer fueron pablorromeros. Sin duda, la mejor corrida de esta ganadería a la que ha asistido quien esto firma. Y estamos convencidos de que don Jaime nunca llegó a ver una tan completa como esta.



El primer tercio sigue siendo un desastre como decía él y lo de la vulgaridad de los toreros también. Ayer no hubo ningún toro manso y ya verán que contamos hasta seis cariocas, ¡seis!, y eso que algunos animales que se venían de largo con alegría y que luego querían luchar en el peto con ganas. A ver en cuantas cronicas de la corrida se hacen eco de esta bajeza.

Nos mordíamos los puños pensando en cómo hubiéramos disfrutado con la misma corrida en Francia. Estos seis toros lidiados en Céret o en Vic nos hubieran deparado un espectáculo memorable  en varas. El drama es que por trapío no hubieran entrado en ninguna de esas dos plazas. Ya saben que siempre les insistimos en que cambiamos el trapío por la casta, la movilidad y la bravura, que en caso de haberla, la miel en la sopa.



Lástima que Morales quedase muy enfadado con el club vicois el año pasado porque no dieran el premio a su toro en la concurso. Mucho dinero tendrán que poner encima de la mesa para que acepte lidiar una corrida completa allí el año que viene.

Cinco de los seis fueron aplaudidos en el arrastre cuando no ovacionados. Mención especial merece este Venteadoro, que fue premiado con dos vueltas al ruedo. Morales, con lágrimas en los ojos, accedió a la arena antirreglamentariamente para postrarse de forma casi islámica para besar la piel del toro cuando lo arrastraban. El azul fue merecido, ya se lo anticipamos:



Era la primera vez que terminaban los seis resinas el encierro campestre sin novedad. No hubo necesidad de dormir a ninguno, cargarlo en un camión y después volverlo a pinchar para despertarlo, que es lo que se hace cuando alguno no llega al embudo. Tengan por seguro que cuando eso sucede, tras el tercio de varas el toro desaparece. Pero en Cuéllar el encierro manda más que la corrida y con esos bueyes hay que arar.



Los toros estuvieron todos en tipo, bien comidos y fueron excelentes para los toreros en la muleta, desde el dulce tercero hasta el áspero quinto pasando por los superiores segundo y quinto (al sexto no lo vimos). Se maltrató vilmente en el caballo a todos sin excepción, aunque por lo menos los dos de Castaño y el azuleado fueron puestos medio de largo en sendas dos varas. Al premiado en Francia lo hubieran puesto allí cinco veces, créannos. 

Tampoco duden de que a esta misma corrida un cartel de medio pelo formado por ejemplo por Escribano, Román y Ginés Marín le corta cinco orejas y salen los tres en hombros.



CASTAÑO. Su primero era este cárdeno abrochado de pitones y gordo:




Estuvo correcto en varas con un buen empuje en el primero llevando el caballo hasta las tablas. Vivas puso este buen par:



En la muleta era pronto pero había que llevarlo con mano firme. Si Antonio Ordóñez, que triunfó muchas veces con pablorromeros que no humillaban nada, viese el surco que hacía este con el morro...



Castaño se confió y cuando empezaba a gustarse al natural, dando un pase mirando el tendido casi se lleva una cornada en un tornillazo:



Volvió a la cara con contumacia porque insistió en mirar al tendido y esta vez en un pase de pecho el toro lo derribó y le podría haber hecho daño. Aparentemente no hizo carne pero lo dejó sin chaquetilla, cojeando, echándose agua en la barrera... o sea, damianismo genuino.

Estocada atravesada que asoma un palmo y sainete con nueve descabellos y diez pinchazos en el hocico hasta dejárselo como un colador. Ovación en el arrastre al toro, primera de la tarde:



El cuarto era este cárdeno oscuro, salpicado, caribello y gargantillo, el de más trapío:




Primera vara con carioca barrenando y segunda galopando al relance pero huyendo al hierro. En banderillas hacía hilo, hasta el punto de que en el segundo par se colgó del cuello en la barrera como si fuese una vaca de Arriazu. Murillo hoy nos la dio con queso:



En la muleta era bronco aunque seguía el engaño, ideal para Castaño, que le dio distancia aunque luego se dedicó a aprovechar el viaje poniéndose fuera de cacho a ver pasar el vendaval:



Tras el percance anterior en el pase de pecho ahora se dedicó a rematar con trincheras.



El pablorromero era encastado y pedía pelea, de tal manera que al final de la faena, cuando fue a buscar el estoque, salió Vivas a pegarle siete lances ya que había visto lo mismo que nosotros: el toro tenía todavía otra faena y a estas alturas no se sentía nada toreado:



Tres pinchazos desastrosos, otro sin soltar y una media delantera y ladeada aguantando. Como ven, sigue entrando a matar de forma esperpéntica:



COLOMBO. Le tocó la lotería en el sorteo. Su primero era un cárdeno, bragado, meano, axiblanco, nevado y corniapretado:




El primer tercio fue una vergüenza que ponemos en el debe de Colombo ya que el toro demostró bravura y mereció ser puesto dos veces. En la primera vara recibió una carioca y acabó derribando enviando al suelo con justicia al de la banda del castoreño.

Pero es que después le pegaron mil capotazos deslavazados, con el maestro desentendiéndose de todo hasta que al final pidió el cambio pero dejando al animal al lado del reserva, que era De Pedro. El piquero entendió el mensaje y le zurró la badana a base de bien haciéndole otra carioca. La sangre teñía al pobre las dos pezuñas.

Escuchó el diestro justas protestas y quiso congraciarse poniendo banderillas a toro pasado:



Ojo porque en la muleta igual ha sido, junto al azuleado, el mejor resina que hemos visto nunca, por nobleza sin sosería pero a la vez con codicia y bufando al principio en cada pase. Que sacase la lengua no indica ningún desdoro.

Como era tristemente previsible, Colombo estuvo muy por debajo del toro y se dedicó a pegar pases.



Pinchazo aguantando tras un buen sainete para cuadrar y después estocada caída y hemorrágica:



El quinto se llamaba Venteadoro. Era este cárdeno claro, botinero y caribello, con la carita abrochada. Colombo le pegó una buena media, lo único decente que vimos con el capote en toda la tarde. ¿Se han fijado en la cantidad de corridas en las cuales no vemos absolutamente nada de toreo con el capote?





Aprendió la lección y esta vez lo puso dos veces de largo al caballo:


De Pedro tiró el palo como los mexicanos pero clavó en el lomo las dos veces como los españoles. En la segunda el toro llegó a romanear, detalle muy notable ya que cuando se da suele ser en la primera entrada. Y eso a pesar de que vean por dónde le caía la sangre. El boquete que le hizo en el espinazo fue parar ponerlo a pan y agua tres meses. Se lo enseñaremos más abajo para vergüenza y oprobio de estos picadores de carne:



El maestro puso un gran par de la moviola. No le negamos el pan y la sal sino que cuando lo hace bien lo reconocemos. 



El toro había exhibido un tranco espectacular en el segundo tercio. Brindó a De la Cámara y observen cómo se venía:




La pena fue que Colombo se dedicó a testorear echando la pierna atrás con avaricia. El pablorromero era repetidor, noble y galopador, como decía Ortega que tenían que ser los toritos bravos de verdad. Una lástima... ¿Qué manera es esa de torear?



Quizá el destinatario del brindis se merecía una dosis menos letal de pegapasismo porque aquello fue insufrible. El toro lo miraba como diciendo: '¿por qué me toreas tan mal?, ¿qué te he hecho yo?'



Al final, cuando se fue a buscar la espada de verdad, saltó el típico fulano con el ¡no lo mates! y arrastró a una buena parte de la plaza pero no alteró al presidente, afortunadamente. El maestro pegó su típico puñetazo para dejar una estocada entera arriba, con muerte de bravo del toro:



Piensen en esta maravilla de la genética que han visto. Con su sangre embadurnando todo el costillar como ven arriba y con aquel boquete infame que le hizo en el espinazo el carnicero en el primer tercio, había tenido un comportamiento magnífico, de toro de lidia de verdad:



Dos orejas y dos vueltas al ruedo al toro, con incorporación de Morales y del mayoral:



El ganadero estaba ebrio de satisfacción. Y el purito, que no falte:



Fíjense en la pancarta porque es la de los amigos franceses de Pablo-Romero. Ellos pusieron dinero a fondo perdido cuando Jaime lo necesitó y cogían días de vacaciones para ir a Partido de Resina a arreglar los cercados y ayudar en otras labores. Nosotros los vimos más de una vez en la finca. Ya saben que el archivo histórico de la vacada lo cedió la familia al museo de la ganadería en Nimes, pulsen aquí:



ATIENZA. Era su primera corrida desde que tomó la alternativa en septiembre de 2024 en Almazán. Su primero era este cárdeno oscuro, corniapretado, en tipo y perfectamente herrado:




Infame carioca barrenando en el lomo. En el segundo, cuando deseábamos verlo de largo porque habría galopado alegremente,  el maestro demostró que el primer tercio le importa un pimiento y lo dejó allí debajo para que, eso sí, se llevase otra carioca. Qué vergüenza...



Empezó toreando al natural pero el toro pegaba un gañafón al final del viaje y daba la impresión de que iba a exigir una muñeca dura.



No fue necesario porque perdió fuelle enseguida y entonces Atienza se confió, llevado en volandas por los aplausos de sus paisanos segovianos.




Estocada caída alargando el brazo y saliendo trompicado, con bella muerte del toro. Oreja pedida con fuerza por los paisanos. Cuando ni de broma esperábamos la segunda y después de un buen rato de aguantar, el presidente Costales enseñó el otro pañuelo. No entendimos tanta espera si no fuese porque no la merecía. Los mulilleros montaron un espectáculo vergonzoso para presionar al palco. Cuéllar ya parece Pamplona.



El último era un negro mulato, acapachado y rabicorto al que Atienza no supo recibir de capote porque se agobió. Tuvo que salir El Víctor a lancear.



Se había caído por la mañana en el encierro y ahora era noche oscura cuando saltó al ruedo. Quizá ambas cosas pudieron influir en su comportamiento porque fue diferente de los otros, el único no despedido con aplausos.

Viendo la situación de naufragio inicial del diestro, el picador masacró vilmente al toro, primero con una carioca sangrienta y después con una recargada vil, barrenando ignominiosamente. Mientras tanto, el maestro miraba la pecera.

Orientación del animal en banderillas y Costales que hizo un favor a la cuadrilla cambiando con tres palos cuando se estaban escaqueando con claridad. Después el segoviano no lo quiso ni ver y deambuló por allí delante igual que un maletilla.

Pinchazo a paso de banderillas tirando los avíos más una honda, caída y atravesada escupiéndose: 



Fuimos al palco a comentar al presidente el error que había cometido concediendo esa segunda oreja de chichinabo en el tercero y cambiando el tercio con tres pares en el sexto. Tras un educado intercambio de pareceres nos reconoció que teníamos toda la razón, cosa que lo honra.

Dimos el viaje a Cuéllar por muy buen empleado ya que esta corrida de pablorromeros nos quedará para siempre en el recuerdo. A ver si los franceses bajan a ver si tiene animales disponibles para 2027 porque la intención del ganadero es lidiar el año que viene una corrida en Sevilla y otra en Madrid y en estos cosos la suerte de varas no será muy diferente de la que sufrimos ayer.

Lo que hicieron los tres diestros fue totalmente olvidable pero es el triste destino de quienes nos movemos por las plazas siguiendo toros y no toreros.

Ya que dedicábamos el titular a don Jaime les diremos que nunca volvió a la finca hasta que una vez Morales recibió una llamada suya: 'Tico, me estoy muriendo y quiero ir por última vez al cerro del tabaco a fumarme un cigarro mirando la marisma'. Allí echaron juntos ese cigarro y fue cuando Jaime le reconoció que se había arrepentido de haberlo obligado a cambiar el nombre de la ganadería.

¿Se han fijado en que en las etiquetas de la derecha de nuestro modesto blog nunca ha figurado Partido de Resina sino Pablo-Romero? Nos alegra que don Jaime no se hubiera enfadado con nosotros.

Si se han quedado con ganas de aprender más cosas acerca de esta ganadería, pulsen aquí para leer la historia que les relatábamos de don José Luis de Pablo-Romero y también aquí con lo que nos contaba José Luis Algora. El titular sorprenderá a más de uno de ustedes, ya verán.

Saludos cordiales desde Carbonero el Mayor. Rafa. 


El Palacio de Riofrío


No hay comentarios:

Publicar un comentario

LOS USUARIOS DE IPHONE PUEDEN ENVIAR SUS COMENTARIOS SIN PROBLEMAS IGUAL QUE LOS DE ANDROID.