lunes, 19 de octubre de 2026

CARA Y CRUZ DE MORANTE

Los amigos del Club Taurino de Pamplona nos pidieron un artículo para su revista que como saben se publica cada año una semana antes de las fiestas.

El tema era Morante porque cuando se planteó, el maestro tendría que haber estado retirado definitivamente pero ya sabemos cómo derivaron las cosas posteriormente.

Les dejamos con nuestro texto y al final les facilitamos la manera de conseguir la revista completa para leer el resto de colaboraciones.


CARA Y CRUZ DE MORANTE

Morante ha sentado cátedra en tres suertes de la Tauromaquia según nuestra modesta opinión. Nos referimos a la verónica, las banderillas y la estocada.

Las banderillas no las comentaremos en este texto ya que se ha prodigado muy poco, a pesar de que cuando lo ha hecho ha estado a la altura de cualquiera de los mejores. 

Tengan en cuenta que la verónica y la estocada, junto al natural, son las tres suertes más difíciles del arte de torear. El problema es que en las dos primeras el maestro no ha sido regular y desafortunadamente nos ha mostrado siempre la cara y la cruz. 

Ha toreado a la verónica de manera excelente en unas ocasiones y bastante tramposa en otras. Ha ejecutado estocadas magistrales dignas de cualquier as de espadas pero a la vez ha castigado al tendido con sainetes a paso de banderillas que hubiera firmado cualquier miedoso pinchaúvas de tres al cuarto. Vamos a comentar ambas circunstancias.



En las verónicas se trata de ganar terreno al toro, no de llevarlo en línea. Los maestros antiguos, como Rafael Ortega, presumían de haber rematado una tanda de verónicas en la boca de riego después de haber comenzado en tablas. Así lo hizo el de San Fernando una tarde en Barcelona y dio la vuelta al ruedo antes de salir los picadores. 

La forma de ganarlo sería ir cargando la suerte con la pierna que corresponde al cuerno del toro por el cual se está ejecutando este lance. Con cuatro verónicas realizadas así, el torero habría ganado unos tres metros y medio al toro hacia afuera. Esto lo ha hecho Morante muchas veces, cuando se encontraba confiado y a gusto frente a su enemigo.



Lamentablemente en otras muchas lo que le hemos visto hacer es echar la pierna interna atrás. De esa manera se compone muy bien la figura para la foto pero no se gana ni un metro al toro. Se lancea así o porque el diestro no se confía ante un toro que le causa cierta preocupación o, simplemente, porque pretende arriesgar menos.

Lo pueden comprobar ustedes mismo si se ponen a torear de salón a la verónica. Se darán cuenta de que no hay comparación: una cosa es ponerse recto esperando el toro y echar atrás la pierna interna de manera tramposa justo antes del embroque; otra, muy diferente y muy meritoria, es mantener esa pierna interna quieta y dar hacia afuera un ligero paso con la externa. En ese momento enseñas el muslo al animal y ahí radica la clave. Si no tienes valor y confianza, esa pierna no se avanza para cargar la suerte invadiendo el camino por donde viene el toro. Es más socorrido echar la pierna atrás.

Echando la pierna atrás no se gana terreno sino que se lancea en línea. Si se gana es porque se dan pasitos hacia afuera cuando el toro se está dando la vuelta, no cuando debería ser, que es toreando.

Esta circunstancia de veroniquear echando la pierna atrás se repite en muchísimos toreros y habría que hablarlo con ellos enseñándoles un vídeo. La pregunta que les haríamos es si son conscientes de la coincidencia de que escondan la pierna derecha cuando la que tienen que enseñar es la izquierda y, en cambio, se les vea más confiados cuando la que enseñan es la derecha. Podría estar relacionado con que sean diestros y no zurdos. Un experto en lateralidad y su relación con los hemisferios cerebrales nos podría orientar. 




Desafortunadamente los aficionados no suelen mirar las piernas de los toreros, que es una de las cosas más interesantes en que fijarse durante una corrida, como decía Corrochano (recuerden esta crónica). El propio Morante sabe perfectamente de qué hablamos cuando le criticamos ese paso atrás al lancear.

En una demostración práctica ante unos amigos, él mismo lo censuraba, igual que nosotros. Decía: 

'Lo importante es que cuando se va a echar el vuelo del capote uno ya se quede colocado. Hay veces en que hacemos, yo incluso... cuando uno no se fía tanto (...) damos un paso hacia atrás y eso no está bien hecho'

Lo pueden recordar pulsando aquí y verán el vídeo. Han quedado claras la cara y la cruz de Morante cuando veroniquea, ¿verdad? Pues vamos con la estocada. 

No nos duele ninguna prenda en reconocer que Morante ha sido el torero de arte que mejor ha llevado a cabo la suerte suprema en la historia. Es que incluso ha sido mejor estoqueador que otros grandes maestros encuadrados en el ámbito de los lidiadores. Indiscutiblemente lo consideramos un matador muchísimo más puro que Gallito, Lalanda o El Viti y perfectamente a la altura de Rafael Ortega, Camino o, actualmente, Roca Rey.



Le hemos visto estocadas sensacionales donde ha cumplido a pedir de boca los aspectos esenciales de la suerte de la ley, como la denominaban en el siglo XIX. Son los siguientes,  aunque todo esto a sus partidarios les da igual:

- Perfilarse a la distancia adecuada, esto es, ni muy lejos ni muy cerca. ¿Para qué hay que perfilarse? Pues para salir limpio por el costillar. Todos esos que no cruzan y que se quedan en la cara podrían arrancar de frente. Ni que decir tiene que uno debe armarse entre ambos cuernos y no fuera de la suerte.

- Liar correctamente la muleta. Se hace para no arrastrar la tela al avanzar y evitar tropezar o que el toro te la pise. Está claro que los que pegan el telonazo no tendrían por qué liarla. Lo hacen por tradición ya que la llevan alta, con el palillo horizontal, solo preocupados por esconderse tras ella cuando inician la suerte.

- La mano de la espada debe estar debajo de la barbilla, encima del pecho. Paquiro decía 'delante del medio del pecho' y Ortega, 'encima de la tetilla izquierda'. No aceptaremos de ninguna manera estirar el brazo para pegar la puñalada como puso de moda Tomás Campuzano en su día y hoy imitan tantos.




- Descubrir la muerte con el brazo izquierdo apuntando con firmeza y valentía al morro del toro, poniendo el estaquillador vertical y haciendo que vaya la punta de la muleta entre las pezuñas. No puede ser girarlo en horizontal en el último momento para pegar el telonazo y dejar ciego al toro.

- Avanzar lo más lentamente posible, arrastrando los pies. Nada de entrar a la carrera.

- No estirar el brazo de la espada al ir a clavar sino mantenerlo flexionado y en la misma dirección que el torso. Estirarlo alejándolo del cuerpo es una trampa. Lo mismo que alargarlo para clavar antes del embroque. Que lo hiciera Gallito no exime de culpa a todos los que se alivian de esa manera, incluido él.

- En ese momento se hace la cruz con ambos brazos y tras clavar, se sale por el costillar. La mano izquierda 'te la debe coger el toro con la boca y llenártela de baba', como afirmaba Rafael Ortega.

- No saltar en el embroque. Un maestro en Tauromaquia no tiene que saltar nunca, bajo ninguna circunstancia, ya que estamos ante un torero y no un saltimbanqui.

Pinchar en buen sitio tras hacer la suerte cumpliendo las condiciones que hemos relatado no sólo no merece censura sino que debería aplaudirse. Habrán visto que no hemos hablado de igualar el toro, ¿verdad? Es que si el toro está bien toreado, se cuadra él solo ya que te pide la muerte. Recuerden que lo explicábamos aquí.

Pues ejecutando estos ocho puntos que acaban de leer nos ha deleitado muchas veces Morante regalándonos estocadas espléndidas. Un ejemplo fue la que recetó al segundo de Garcigrande en su presunta despedida madrileña del año pasado o la del juampedro en la corrida de la Prensa. También la del rabo de Sevilla. 



Todo esto que hemos relatado es la cara pero en no pocas ocasiones se ha dedicado a dar pena clavando a paso de banderillas de manera tan desvergonzada para el tendido como deshonrosa para un torero. Demostraba un miedo indisimulable que no cuadraba con el valor que siempre exhibió cuando estoqueaba bien.

Alguno de ustedes dirá que esos toros que para él eran malos no merecían que se los matase bien. Pues ya nos disculparán pero esa es una opinión de mal aficionado. El toro, y más aún ese aficionado que ha pagado su entrada, merece siempre que la suerte suprema se ejecute con pureza. Además es una suerte que está en la mano y en la voluntad del diestro, solamente depende de él. 

¿Por qué se ha escaqueado Morante tantas veces de su obligación como matador cuando lo ha sido magnífico? No nos entra en la cabeza y no se lo perdonaremos nunca.



Lo vimos en la última corrida del 12 de octubre en Madrid cuando su primer toro no le gustó y lo asesinó escupiéndose con gran desfachatez:



Cara y cruz, como decíamos en el titular. Un maestro a la altura de los mejores de la historia de la Tauromaquia tanto en la ejecución de la verónica como de la estocada pero, a la vez, un diestro sin vergüenza a la hora de buscar ratimagos para dar gato por liebre a la afición.

Felipe Benítez Reyes, gran admirador de Paula, decía algo que puede aplicarse a Morante:

'sólo el genio tiene derecho a no serlo; sólo el genio puede ser la sombra patética de sí mismo sin dejar de ser quien es porque esa sombra patética es también protagonista principal de la trama'

Pues no tenemos más remedio que discrepar con el escritor gaditano. Un torero es sobre el papel algo muy grande y jamás debería convertirse en una sombra patética de sí mismo.

Eso es precisamente lo que ha hecho Morante en más de una ocasión especialmente a la hora de la estocada. Si veía oportunidad de triunfo mataba de forma excelente pero cuando el toro no le había gustado, daba la impresión de que quería castigarlo asesinándolo. Pedir al maestro que matase tan bien como sabía a todos los toros fue como mendigar en casa del pobre. Insistimos en que no se lo perdonamos por muy genio que sea.

Hasta aquí nuestro artículo al cual hemos añadido para ustedes estos últimos tres párrafos. 

Si desean leer la revista cuyo índice adjuntamos más abajo pueden enviar un mail a ctaupamplona@gmail.com y la recibirán gratuitamente en archivo pdf. Les recomendamos que mejor lo hagan por WhatsApp porque pesa bastante y así será más agil.  La piden de parte de Rafa escribiendo a este número: 636620244.

Por cierto, pensábamos que tratándose de Morante todos los artículos de la revista excepto el nuestro tendrían olor a incienso pero encontrarán otro que también se sale de la línea turiferaria. Es de un selecto seguidor de nuestro modesto blog y se titula 'La coartada del arte'. Excelente, ya verán. 

Los feligreses del diestro, mejor que se abstengan. Pero para que no se enfaden los podemos poner en contacto con otro amigo del blog a quien vimos hace poco ataviado con esta camiseta de abajo. Les podrá proporcionar otra de su talla y también gorras, llaveros, chapas e insignias:



Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 




9 comentarios:

  1. Respondemos aquí la encuesta que nos proponía el amigo Eugenio en la entrada anterior:

    - NOVILLERO TRIUNFADOR: Mario Vilau
    - TORERO TRIUNFADOR: desierto
    - MEJOR FAENA: desierto
    - MEJOR TORO: Burgalés, de Dolores Aguirre, lidiado por Juan de Castilla en la feria de 3Puyazos.
    - MEJOR GANADERÍA: desierto

    Saludos

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    1. Muchas gracias por responder. Todos los años hay miembros del "jurado" que me dicen: yo tengo ganas de ver lo que vota Rafa.

      Un saludo,
      Eugenio

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    2. Pues quizá este año se lleven una decepción con tanto desierto...

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  2. Buenas tardes, totalmente de acuerdo, ahora a aguantar el chaparrón!!

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    1. ¿Chaparrón? ¿La gota fría?

      Si el chaparrón viene acompañado de argumentos, bienvenido sea.

      Saludos

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  3. Hola señor Rafa, excelente artículo muy interesante como siempre. El darse ventaja a la hora de matar es otro mal epidémico de la fiesta nacional, además lo hacen toreros que son perfectamente capaces de realizar la suerte bien como podría ser M. Escribano... jajajaja me parto con la camiseta de Morante. Gracias por la recomendación en una crónica anterior de Juan Mora entrando a matar en las Ventas, una obra maestra! Y totalmente de acuerdo con la ganadería de Aguadulce (encaste Núñez), vi una novillada a principios de temporada de la misma en canal Sur fue muy entretenida muchos sustos, revolcones...Julio Norte terminó con la taleguilla rota al entrar a matar se libró por poco. En fin Aguadulce es una ganadería que pienso seguir viendo. Saludos desde Graná tierra de Frascuelo.

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    1. Obra maestra, sí señor.

      Escribano es otro de los que alarga el brazo al perfilarse y después pega el telonazo. La pena son algunos que antes no tapaban la cara del toro y de un tiempo a esta parte sí lo hacen porque se han tirado a la ventaja como Uceda o Rafaelillo.

      Saludos

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  4. Morante con cabras o el torillo postmoderno es el mejor años luz del resto. Por eso mi admiración. Me hubiera gustado verle en otros tiempos y con otros toreros no pegapases.
    Lo importante de la verónica es q entre huracán y salga brisa y q se toree no con los vuelos, se puede ganar terreno o darlas en los medios, ganar terreno se puede hacer con un galleo también. Lo malo de morante a parte de ser un torero de otra época es a tiene unos públicos acostumbrados al tibiado, a la cantidad y al torito de carril. En fin, me hubiera gustado verle con Paula, camino, Ordóñez etc. no me molesta, me agrada verle, no hago km por verle. Dejé el morantismo y me volví afiliar porque es el único q se puede ver con cabras. Le admiro y a la vez lo detesto, porque está solo, porque hace lo q le pasa por la … y manda más q el respetable (el público) q a la vez es el peor público de todos los tiempos salvo días sueltos. Q viva muchos años porque recuerda lo q es el toreo (a veces) con cabras elegidas.

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    1. Aclararé para los amigos lectores que no es usted el que llevaba la camiseta de la foto aunque deduzco que no le importaría.

      Menos mal que a sus alabanzas a Morante, digamos que nostálgicas por el toreo, se unen esas razones que pone al final por las cuales lo detesta y que coinciden con las mías.

      Y respecto a que en la verónica entre tempestad y salga calma, si te escaqueas en la colocación a mí no me convence. El propio maestro en ese vídeo donde hace una clase práctica no pone el hincapié en la tempestad y la calma sino en la colocación de las piernas. Él sabe perfectamente en qué consiste veroniquear dando el paso atrás y sabe también que jamás puede tener el mismo valor que hacerlo como Dios manda... aunque lo aplaudan igual y él por dentro se ría.

      Saludos

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