viernes, 18 de noviembre de 2016

A MARCIAL LALANDA TAMBIÉN SE LE FUE VIVO UN TORO

¡Y UN NOVILLO DE PALHA!

Lo del toro lo explica el propio Lalanda en su excelente libro con Andrés Amorós. Lo del novillo, no. Quizás le falló la memoria. 


Portada de La Fiesta Brava en 1928

Ilustraremos la entrada con algunas imágenes raras del torero madrileño, como ésta en que mata un becerro en Torrijos con trece años recién cumplidos:


Aquel día mató tres (observen el tamaño del animal)

Si no me rectifican ustedes, los cinco mejores lidiadores de la historia de la Tauromaquia en el siglo XX han sido Ricardo Torres 'Bombita', Joselito, Marcial Lalanda, Domingo Ortega y Ruiz Miguel.

Entendemos por torero lidiador el que es capaz de dominar y sacar partido de toros difíciles o imposibles a base de técnica y valor. Estos lidiadores, en cambio, suelen tener problemas cuando les sale un toro bravo. 

Recuerden con qué toros se lucía Ruiz Miguel. Los aficionados bilbaínos no habrán olvidado cómo acobardó y dominó un marrajo de Murteira en 1985. El toro acabó tomando la muleta de manera boyante asustado por el bueno de Paco. Seguramente es lo mejor que ha visto en una plaza de toros quien esto escribe.


Marcial con doce años en un ayudado por alto a un becerro lucero

El oficio y la técnica excelente de estos grandes lidiadores puede llegar a quedar en evidencia cuando sale un toro realmente bravo. Le pasó a Domingo Ortega con aquel murube de nombre 'Tapabocas' el año 1934 en Madrid. Todos coinciden en que fue un animal excepcionalmente bravo. Marcial estaba presente y habla de su 'bravura encastada con excepcional y arrollador poder'. Se le dieron dos vueltas al ruedo mientras que el paleto de Borox se llevó la bronca de su vida. Lo pusieron a caldo todos sin excepción. Bueno, todos, no. Corrochano se despachó con unos paños calientes recordando que todas las figuras habían tenido un día malo como aquél. Y también el propio Marcial, que lo disculpó 'porque creo que sé lo que aquel toro era'.

Marcial mató en su carrera 2.300  toros a pesar de la terrible amenaza de su padre cuando se enteró de que iba toreando por ahí (lo contábamos aquí). Pero hubo un día en que lo pasó mal.

Estamos en la feria de Abril de 1928. El 19 era la primera de feria porque la del día anterior, de Villamarta, se había suspendido por la lluvia. Torea con el Niño de la Palma y con Gitanillo. Los toros son de Peñalver. Marcial estuvo apático y frío y cuarteó al matar. A su primero lo mató de media arriba (silencio). A su segundo, de tres pinchazos y un golletazo (bronca).


Marcial al natural y su primo Pablo en su presentación en Madrid, 24 de junio de 1920 (Corrochano aquí sí lo puso fatal, no tuvo ninguna piedad a pesar de sus diecisiete años)

Al día siguiente fue cuando le cayeron los tres avisos. Toros de Santa Coloma con Chicuelo y el Niño de la Palma. Lean lo que pasó al inicio:



Al segundo, Marcial lo mata de media en lo alto (pitos). En el quinto llega el sainete: media, pinchazo hondo, otra media, dos descabellos saliendo perseguido y dos pinchazos sin soltar. Le pegó un bajonazo cuando sonaban el tercer aviso y los cencerros de los bueyes.

En aquella época, al sonar el segundo aviso ya estaban preparados los bueyes para saltar al ruedo. Ocurrió que tras el bajonazo el toro dobló justo cuando entraban los cabestros. Al verlos, el toro se levantó para irse con ellos pero no pudo y se volvió a echar definitivamente. Bronca monumental para Lalanda y aplausos al toro para fastidiarle.


De novillero en Vistalegre con 16 años

Marcial lo explica así:

"Sufrí una gran crisis profesional en 1928. En realidad, fue un problema de salud: tuve una enfermedad rara que me causaba un gran decaimiento, no tenía fuerzas. El incidente de la feria de Abril no tuvo demasiada importancia. Era un toro al que yo había estoqueado, tenía un derrame interno pero no se dejaba descabellar ni se echaba, siempre con la cara muy alta. 

"La gente se puso a gritar y seguía pasando el tiempo... Cuando me di cuenta, me decidí y le pegué un mandoble por donde pude. Fue un momento desagradable pero no lo recuerdo como un fracaso profesional."


Un pase por alto, que no de pecho, en esa temporada aciaga de 1928

Lo que no figura en el libro es que le sonaron también los tres avisos de novillero. Fue en Madrid con un novillo de Palha. Era la plaza de toros de Vistalegre el 3 de junio de 1917. Esta foto es de esa tarde con el otro que mató:



Ya van viendo que hasta los mejores escribanos echan un borrón. Pasó un trago similar Joselito en Valencia como les contábamos aquí. Marcial aún toreó otra tarde en aquella infausta feria de Sevilla. La crónica del ABC dice que en el primero se oyeron palmas y en el segundo 'palmas burlonas'. Terminaban diciendo '¡qué feria nos ha dado Lalanda!'

Pues, oiga, ¡qué ferias nos dan hoy en día nuestras queridas figuras a pesar de sus triunfales salidas a hombros! ¿No creen?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.  


Marcial, con doce años, en la becerrada de los zapateros

sábado, 12 de noviembre de 2016

INDULTO AL TORO DE LIDIA ¿SÍ O NO?: NO

No, tal como está de moda actualmente. Matizaremos nuestra opinión al respecto de forma breve a fin de no marearles con cosas ya archisabidas.

En primer lugar, fijémonos en que el reglamento deja clarísimo que para que se dé el indulto tienen que conjugarse dos condiciones en el toro y tres peticiones. 

Las dos condiciones son: que tenga trapío y que haya tenido un comportamiento excelente en todas las fases de la lidia SIN EXCEPCIÓN. 

Las tres peticiones son: la mayoritaria del público, la del diestro al presidente y la conformidad del ganadero o mayoral presentes. Nosotros añadiríamos una cuarta como les explicamos más abajo.

Por cierto, ese artículo 83 dice claramente que deberá simularse la suerte suprema con una banderilla, cosa que, como se suele ver, brilla por su ausencia:


Rafaelillo indultando a 'Operario', de Fuente Ymbro, en Murcia

Luego se habla sólo de las plazas de primera y de segunda. En Andalucía añadieron las de tercera. Puestos a indultar, nos parece bien que se incluyan esas plazas menores donde van a parar muchas veces encastes en peligro de extinción.

A lo que íbamos, ¿cuántos toros tienen un comportamiento excelente en los tres tercios? Se cuentan con los dedos de una mano los que pueda recordar el aficionado en varios años de asistir a corridas. Y la clave es que todos los toros indultados en España dejan muchísimo que desear en el primer tercio. Para nosotros, deberían ser inexcusables las tres entradas al caballo. Por eso sostenemos que, de legalizar el indulto, tendría que circunscribirse a las corridas concurso donde sobre el papel se vela por un adecuado primer tercio.


Ponce indultó a este 'Esparraguero' de Cuvillo en Istres

¿Cuántos toros indultados habrían tenido el mismo comportamiento en la muleta de haber recibido el castigo adecuado en varas para calibrar su bravura? Y aquí ya les avisamos de que nosotros estamos chapados a la antigua: la bravura se ve en el caballo. Esa bravura moderna de los cuarenta pases en la muleta debería ser la culminación de la anterior. Es la famosa 'duración' de los taurinos.

Si se valorara como Dios manda el toro en el caballo, al acabar el primer tercio habría un runrún de expectación en la plaza que prepararía el terreno al hipotético indulto (nada de eso sucedió con 'Cobradiezmos', como pudieron notar ustedes en la retransmisión, ni siquiera a los triunfales comentaristas se les pasaba entonces por la imaginación).


Escribano y 'Cobradiezmos', de Victorino Martín, en Sevilla. FOTO: www.abc.es

La cuarta petición que añadiríamos nosotros en caso de darse las tres anteriores -público, diestro y ganadero- sería la de que volviera a salir el picador al ruedo aunque fuera con el regatón. Se colocaría el toro no necesariamente en la otra punta sino a una distancia digamos que 'adecuada' y esperaríamos a que se arrancara por lo menos una vez sin nadie más en el ruedo. 

'Ruidón', de Moreno Silva, fue indultado por Ruiz Miguel en Cáceres, en corrida concurso, por cierto. Fue tres veces al caballo y cuando se solicitó el indulto, volvió el picador al ruedo y se arrancó dos más.


Este otro 'Ruidón' no hizo honor a su nombre en Tafalla a pesar de llevar el mismo hierro. Fue un manso que mató un caballo.

Hoy en día asistimos a situaciones que no son de nuestro agrado. La primera, que el torero fuerce el indulto poniendo a la presidencia en un brete y echándole el público encima. Lo hizo Manzanares en Sevilla con 'Arrojado', de Cuvillo y también Talavante con 'Taco', de Zalduendo:


Talavante indultando a 'Taco', de Zalduendo, en Mérida (falta la banderilla reglamentaria)

La segunda, que se indulte toros que no sabemos si son bravos de verdad porque la suerte de varas no se ejecutó como debería.

La tercera, que terminen volviendo al campo toros claramente comerciales, incluso con el beneplácito de los círculos toristas (a quienes les pareció fenomenal el indulto sevillano al toro de Victorino y, en cambio, hicieron mutis con el de Domingo Hernández en Salamanca ¿por qué ese diferente rasero?)


'Higuero', de Domingo Hernández, indultado por Del Álamo en Salamanca pero muerto la tercera semana de octubre. FOTO: La Gaceta de Salamanca

La cuarta, que en el comportamiento del toro se valoren cosas etéreas y extrañas como son la 'profundidad', la 'clase' o el 'ritmo'. Si Corrochano, 'Clarito', Cavia, Cañabate o 'Uno al sesgo' leyesen estos calificativos, no sabrían a qué atenerse. 


Perera indultó a este 'Pescadero', de Daniel Ruiz, en Albacete. FOTO: Moratalla Barba

En resumen, el indulto se ha convertido en una vulgaridad que, además, vulnera el reglamento en el cien por cien de los casos. En el fondo, no deja de ser una muestra del complejo que va atrapando a los aficionados ante la ofensiva animalista. Se ha convertido en una forma de decir 'veis, no somos unos asesinos, miramos por los animales igual que vosotros ¿no os dais cuenta?' A nuestro modesto entender es una actitud patética. 


José Tomás indultó a 'Idílico', de Cuvillo, en Barcelona. Sólo tuvo 66 crías porque murió pronto de tuberculosis

El toro debe morir en la plaza. Si sale uno de comportamiento excelente en los tres tercios, la vuelta al ruedo es un premio perfecto. Lo del indulto debería reunir unas características tan absolutamente excepcionales que estaríamos ante un acontecimiento auténticamente histórico. Si lo que queremos es indultar toros que pasen casi de trámite por el caballo y que luego 'duren' cincuenta pases, o sea, toros comerciales, entonces adelante con los faroles.

Para nosotros, la 'indultitis' actual no es más que una vulgaridad.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


domingo, 6 de noviembre de 2016

HAY CUATRO TIPOS DE MATADORES

Utilizamos la palabra 'matadores' como sinónimo de 'estoqueadores' y no de 'toreros', como realmente debería ser. En principio, todos los toreros tendrían que ser matadores pero desafortunadamente hoy abundan más los toreros que los matadores. Ya han deducido que nos referimos a los cuatro tipos de toreros según ejecuten la suerte suprema (dejamos fuera la estocada recibiendo).

No todos pertenecen a la rara especie de los que 'saben matar y matan bien', como éste que vemos en una extraordinaria estocada al encuentro, sin alargar el brazo, sin salirse de la suerte y sin saltar:



A ésos los dejamos para el final y así terminamos con buen sabor de boca. Y respecto a la foto anterior, luego les desvelamos de quién se trata. Vamos con los cuatro tipos citados limitándonos a poner algunos ejemplos a vuelapluma, sin ninguna intención de alargarnos siendo exhaustivos.

1. 'Los que saben matar pero no matan bien':

De los actuales ponemos aquí a Morante de la Puebla. Que sabe matar lo demostró en Sevilla este año. Pegó una estocada de antología a uno de Cuvillo, vean la secuencia:





Pero si usted quiere ver a Morante matar así tiene que formar parte de su cuadrilla. Lo normal es que se alivie echándose afuera de manera escandalosa. Después de esa corrida de Sevilla dijo que esa plaza se merece que él haga un esfuerzo y lo dé todo. Menuda cara más dura ¡como si los euros que pagamos los demás no fuesen iguales que los del público maestrante!

Otro que sin duda sabía cómo matar bien pero no lo hacía era Joselito. Lo normal en él era alargar el brazo y 'hacer el arco iris' como decían las crónicas. Además, se salía de la suerte y solía quedarse en la cara sin cruzar. Vean cómo entra a matar a 'Marismeño' en su encerrona valenciana de 1917:



En el tercero, de nombre 'Algabeño', las crónicas hablan de 'delirio, gran estocada que rueda el toro, ovación, oreja y vuelta'. Pues la estocada es traserísima y atravesada, observen:



Ni siquiera Corrochano lo tapaba porque era imposible: 'este asombro de torero ¡no sabe matar! Si supiera...' Nosotros discrepamos con Corrochano porque estamos convencidos de que Gallito sí sabía cómo matar pero no quería hacerlo bien. Vean ustedes películas de Joselito y se darán cuenta de que casi siempre se sale de la suerte con alevosía y difícilmente deja una estocada entera. Las crónicas dirán lo que quieran.

El Viti era otro que seguro que sabía matar pero no mataba bien. Siempre se le criticó su salto casi julianesco y su tendencia a alargar el brazo, cosa que le censuraba Marcial Lalanda. Observen:



Feria de san Fermín, 1966 ¿El Viti o El Juli?

2. 'Los que no saben matar pero matan bien':

Estos son los habilidosos o los que tienen un tranquillo tramposo que hace que los toros mueran sin que la suerte se haya ejecutado bien. Aquí el maestro fue Curro Romero. Jamás fue al toro por derecho, siempre cuarteando. Pero tenía una habilidad innata para dejar medias atravesadas:



El decía 'es que matar... a mí no me gusta matar'. No hace falta que lo jure, maestro. La cuestión es si no le gustaba por amor a los animales o por canguis. Ya sé que los lectores curristas me dirán lo mismo que decía Ordóñez 'qué más da cómo mate después de ver cómo ha toreado'. Pero no se olvide que su profesión es 'matador de toros'.

En la actualidad tenemos a El Juli, maestro en grandes ratimagos a la hora de matar. Alarga el brazo como Joselito y salta como Vicente Pastor (recuerden lo dicho aquí). Pero entre medio, gira el estaquillador para tapar la cara del toro pegándole un telonazo que lo deja ciego:





Pero tiene la habilidad de enterrar la espada, siempre trasera, eso sí. Como hoy en día sólo interesa ver el estoque enterrado en la carne, corta orejas a base de bien aunque no mate los toros sino que los asesine.

3. 'Los que no saben matar y matan mal':

Estos son la mayoría. Tendríamos una larga lista pero no queremos aburrirles. Citemos sólo algunos de los más espectaculares dentro de este grupo.

De Cayetano vimos su novedosa suerte de la estocada en plancha sin ni siquiera llegar a la cara del toro:



De López Simón ya estamos acostumbrados a que se perfile a diez metros del toro y emprenda una veloz carrera con el brazo ¡por encima de la cabeza!



De Ureña, además de hacer 'el arco iris', resaltaremos que nueve de cada diez veces tira la muleta para aliviarse en el momento del embroque -como Abellán y muchos otros-:



A Álvaro Lorenzo lo vimos matar fatal este año en Albacete:



Y en Valencia, Duque nos dejó preocupados porque ejecuta tan mal la suerte que algún día tendrá un susto gordo:



Del Álamo se sale de la suerte por norma -como Urdiales- y sus estocadas quedan lógicamente atravesadas:



Manzanares suele hacer lo mismo cuando no recibe y se aprovecha de su larguísimo brazo para aliviarse alargándolo y clavar antes de llegar a jurisdicción:



4. 'Los que saben matar y matan bien':

Dejamos para el final los que nos hacen disfrutar haciendo las cosas bien y que merecerían la oreja sólo por la estocada. Aquí invertiríamos lo dicho por Ordóñez: 'qué más da cómo haya toreado después de esta estocada'.

A Rafaelillo lo hemos alabado como se merece. Quizás sea el mejor estoqueador actual aunque algunas veces tape demasiado la cara del toro. Vean esta preciosa estocada al encuentro a un veragua en Hellín, es digna de una portada de 'La Lidia':



O a este de Adolfo en Zaragoza:



Esta es la secuencia de cómo pasaportó a un victorino en Bilbao al volapié:





Pepe Moral suele matar de maravilla. Vimos una de las mejores estocadas de los últimos tiempos hace dos años en san Isidro (de manera lamentable dieron el premio a Adame). Vale la pena recrearse en la secuencia porque es prácticamente perfecta, la comentábamos aquí:






Cuando la suerte se hace tan bien, no nos importa demasiado que la estocada no quede en todo lo alto, siempre que no sea un bajonazo. En el caso de Moral, encima cayó perfecta:



En su reaparición arlesiana, Esplá podría haberse aliviado tranquilamente y nadie se lo hubiera recriminado. Su vergüenza torera le llevó a ejecutar esta estocada al encuentro sin trampa ni cartón:





Castaño es otro con ganas de matar bien, aquí con 'Aguardentero', de Prieto de la Cal en Céret (2012):



Y Pérez Mota también. Estocada a uno de Carriquiri en Tafalla. Para nosotros, la estocada de la feria de 2015:



De los novilleros, hemos visto matar bien a Tibo García, observen:


FOTO: www.aplausos.com

Y también vemos que tiene interés en hacer la suerte con pureza Diego Carretero a pesar de que nuestra foto no le hace justicia:



¿Y de los antiguos? Muchos, afortunadamente. Pero destacaremos al de la primera foto. Nació el mismo año que Gallito pero mataba infinitamente mejor. Era el sestaotarra Diego Mazquiarán Torrontegui, 'Fortuna'. 

El apodo le viene de la suerte que tuvo cuando de joven intentó subir con un amigo a un tren en marcha pero cayeron ambos a las vías justo cuando venía un expreso en dirección contraria. Tras pasarles el tren por encima, el amigo estaba destrozado y Mazquiarán sin un rasguño.

La foto de esa fantástica estocada es de la Beneficencia de 1910. Este es el mismo toro herido de muerte:



La corrida fue nefasta a pesar del cartel (Gaona, Gallito, Belmonte y Fortuna con toros de Murube y de Salas). Se salvó por unos lances de Belmonte y por esa estocada de Fortuna. Dos toros fueron fogueados, vean este de Murube:



Aquí tenemos a Fortuna perfilándose 'comme il faut', con la mano del estoque entre la barbilla y el pecho:



Esto es lo que se alababa de él en la suerte suprema:



Es famoso por haber matado en la Gran Vía madrileña aquel toro que iba al matadero y se escapó causando varios heridos. Era el 23 de enero de 1928:



Se hizo eco toda la prensa europea. Vean el suplemento de 'Il Corriere della Sera' del 5 de febrero (aunque los italianos, siempre maestros en la estética, prefieren poner un toro berrendo):



Fortuna murió en un manicomio donde estaba internado por problemas de demencia. 

Coincidió con todos aquellos de la edad de oro del toreo y su triste muerte no quitará que probablemente haya sido el mejor estoqueador de esa época, 'sabía matar y mataba bien'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.