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lunes, 23 de abril de 2018

LAS ESTOCADAS DE MORAL Y ESCRIBANO EN SEVILLA

Dos estocadas diferentes en la corrida de Miura. Unos miuras que, por lo poco que hemos visto, salieron bastante 'obedientes'. Y el loado cuarto no hizo nada reseñable en el caballo, con un primer puyazo vulgar y una segunda entrada de manso repuchándose y yéndose suelto. 

Nos centraremos en las estocadas para comparar una de Escribano y otra de Pepe Moral.

Moral se perfila bien y no estira el brazo:



Echa la muleta a la cara del toro para que descubra la muerte sin intención de taparle la cara:



Efectivamente, cuando el toro humilla, el estaquillador apunta al morro, se ve que no gira la mano para pegar el telonazo. Moral avanza con lentitud, arrastrando los pies. Observen que no ha alargado el brazo para darse ventaja:



La estocada queda arriba y no es trasera porque no ha llevado la mano alta para clavar a capón (recuerden lo comentado aquí):



Aquí se aprecia que está arriba aunque un poco desprendida. No ha saltado en el momento del embroque ni ha tirado la muleta para aliviarse:



En la estocada al cuarto vemos dos detalles positivos. El primero es que tampoco aquí ha girado la muleta para dejar ciego al toro. El segundo, que mantiene los ojos abiertos al clavar, como los toreros valientes:



Escribano se perfila demasiado lejos para nuestro gusto. El brazo ya lo tiene alargado para darse la correspondiente ventaja:



¿Se han fijado en su extraño movimiento de pies? 

Ahí va, con el brazo alargado para clavar cuanto antes y la mano casi por encima de la cabeza. Atención a la mano izquierda porque no tiene intención de apuntar con el estaquillador al morro sino que lo gira para pegar el telonazo:




Al llevar el brazo alargado, está clavando antes de llegar a jurisdicción, lo cual supone una notable ventaja respecto a los que hacen las cosas bien. Como lleva la mano alta, la estocada cae pasada:



Observen que ha enterrado el estoque y casi no ha llegado a la cara del toro:



La estocada no ha caído trasera sino pasada, como decíamos, y un tanto desprendida. A su favor, decir que no salta al clavar.

Como hoy en día sólo interesa enterrar el estoque, no hay nadie que repare en la ejecución de la suerte. Y encima el primero que suelta un berrido de alegría en televisión al ver sepultada la espada es el comentarista técnico Emilio Muñoz. No se fija en nada más (o, lo que sería peor, se fija pero no dice nada).

Él es quien debería mantener la cabeza fría durante la retransmisión para explicar estas cosas y no nosotros. Sería la manera de otorgar el mérito que merecen los que se esfuerzan en hacer las cosas bien.

Y también haría una buena labor educativa entre la afición. Pero eso, a los que viven de esto, les da lo mismo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.









miércoles, 18 de abril de 2018

INDULTO DE 'EL JULI' EN SEVILLA: 'ORGULLITO' CONTRA 'COBRADIEZMOS'

¿Se merecía 'Orgullito' el indulto? No, como tampoco 'Cobradiezmos'. De entrada, ya saben que nosotros jamás indultaríamos un toro que sólo va dos veces al caballo, eso no puede ser. Por otro lado, no vamos a comulgar con que los toristas que defendieron al de Victorino nos vengan ahora con que fue muy superior al de Hernández. Ahí no vamos a tragar de ninguna manera.

Pero a los garcigrandistas, decirles que el 'Higuero' de Salamanca fue, en nuestra idea del toro, infinitamente superior en la muleta a éste de El Juli. Es probable que nos volvamos a quedar solos con nuestras manías pero ya estamos acostumbrados.


FOTO: Paco Puente

Que conste que no hemos leído absolutamente nada de lo escrito al respecto de lo sucedido en Sevilla. Nos hemos limitado a ver la lidia completa en diferido y sin sonido ambiente.

Habíamos pensado en poner una tabla calificando el comportamiento del toro con más de veinte ítems para compararlo con 'Cobradiezmos' pero preferimos no marearles. Si alguno de ustedes tiene mucho interés, podemos hacerlo en otra entrada pero siempre serán puntuaciones muy subjetivas.

Así, a vuelapluma, 'Orgullito' es, como 'Cobradiezmos', un toro con poco poder. Ambos animales no fueron bravos según lo entendemos nosotros: la pelea de 'Cobradiezmos' en el caballo fue muy vulgar, claramente inferior a la de 'Orgullito'. Pero el de Hernández se dolió tras el tercer par de banderillas. Ambos fueron escarbadores: trece veces el albaserrada y siete el garcigrande. Y los dos doblaron en algún momento las manos: dos veces 'Orgullito' y cinco veces 'Cobradiezmos' (recuerden aquí que nos querían convencer los corifeos de Victorino de que doblaba las manos por su propia codicia...¡lo que hay que oír!)

Ya ven que los números son similares en vulgaridad. Treinta y nueve pases dio Escribano y sesenta y cinco El Juli. Analizamos la lidia según el vídeo que pueden ver pulsando aquí.

El trapío nos parece muy correcto, ahí no discutimos nada. A muchos aficionados les han metido en la cabeza que los pitones tienen que ser 'tocaítos' hacia arriba y 'que tengan perfil'. Por eso, ven un toro acapachado y cornidelantero como éste y lo critican sin justificación, a nuestro modesto entender. De salida se frena espectacularmente ante los burladeros (¿por las fundas?). El maestro no pone buena cara nada más verlo salir:



Pero se da cuenta de que el toro le va a servir cuando le pega un delantal bajando las manos que lo tira al suelo. Ahí lo ve:




El primer puyazo, aunque no cuente como decía siempre Victorino padre, es de bravo, señores (en el 2'25''). La cabeza fija, mete los riñones con fe, no embiste con el costillar como 'Cobradiezmos' y se deja pegar a placer:



En las verónicas del quite, con los brazos demasiado separados, el diestro confirma que el toro es de triunfo.

En el segundo (3'26'') no tardea ni se frena a mitad de camino como el de Victorino aunque también es verdad que no lo han puesto más lejos como tendría que ser. Hace honor a su hierro yéndose al pecho del caballo (recuerden lo comentado en esta entrada):



Le levantan el palo como a 'Cobradiezmos'. La pelea en este segundo ha sido vulgar y nos hemos quedado con las ganas de ver si cantaría la gallina en un tercer encuentro.

Se viene arriba en banderillas aunque va de más a menos hasta acabar doliéndose del tercer par.

El Juli brinda al público y en ese momento ya sabe que el toro es de dos orejas. Se le nota en el primer pase. Cuando el toro se arranca, se lo quita de encima al paso y trata al toro como si fuese un perrillo (6'14''). Se lo saca toreramente a los medios rodilla en tierra:



El toro acomete con fijeza y nobleza. Además no embiste 'para adentro' ni 'amontonado' como no le gusta al ganadero, sino que permite a El Juli colocarse para destorear a gusto. Como es muy listo, no obliga al animal salvo en contadísimos pases. A partir del 7'24'' pueden apreciar esta secuencia. Cita sin cargar la suerte en el primer pase:



Y de vuelta, deja la muleta en la cara del toro mientras se aparta de su viaje para aprovecharlo colocándose fuera de cacho:




¿El toreo auténtico no consistía en interponerse el diestro en el terreno del toro y desviarlo con el engaño? Nada de eso verán en la actuación de El Juli frente a 'Orgullito'.

Lo mejor que vemos en toda la faena son precisamente dos pases donde el torero obliga al toro sin contemplaciones. El primero es un pase en redondo (en el 8'31''):



El segundo, un buen pase de pecho llevando al toro muy toreado (en el 10'28''). Si llega a prodigar más pases obligándolo de esta guisa, 'Orgullito' no le dura sesenta y cinco pases ni de broma:




El resto de su faena, poca cosa a nuestro modesto entender excepto el mérito de quedarse quieto y correr la mano sin que el toro toque la tela. No obstante, plantearemos la duda de si el toro parece fácil porque lo lleva con mano firme -y con el tranquillo de pegarle el toque de muñeca para echárselo afuera y volver a colocarse de perfil- o realmente estamos ante un toro sin problemas aparentes.

La respuesta no está clara. Quizá este mismo toro hubiera desbordado a otro torero que no fuese El Juli. Puede ser que esa embestida no sea tan fácil de encauzar como parece, al menos mientras el toro no pierde gas (nada que ver con el vendaval que fue 'Higuero' de principio a fin en Salamanca, pulsen aquí).

No nos olvidaremos de recalcar que 'Orgullito' es pronto al cite siempre y, aunque escarba como 'Cobradiezmos', no llega a mostrarse tan remiso o a repucharse cuando le presentan la muleta como hizo el albaserrada hasta en ocho ocasiones. Ya se van dando cuenta ustedes de lo que decíamos al principio ¿no? De ninguna manera vamos a conceder que el de Victorino fue superior a éste. Ambos ejemplares hubieran escuchado unas palmas en el arrastre por nuestra parte. Nada más.

A partir del 11' el maestro empieza a retorcerse y es cuando apreciamos que el respetable enloquece (según las imágenes ya que insistimos en que quitamos el sonido ambiente y con él los comentarios). Ahí lo tienen. Pero ¿qué forma es ésa de torear? 



¿Se han fijado en que la muleta le tapa la zapatilla? Suponemos que los entusiasmados espectadores son todos tan jóvenes que ya no se acuerdan ni de Pepe Luis, ni de Manolo Vázquez ni del Faraón. La naturalidad de estos tres ídolos de Sevilla está en los antípodas de la artificiosidad casi grotesca de Julián López.

En el 13'12'', cuando el toro ya no tiene fuelle, El Juli humilla al festivo público maestrante con unos circulares totalmente pueblerinos:



En esos instantes de euforia desmedida en el tendido, no se ve especialmente feliz al ganadero. Probablemente tenía en la cabeza el recuerdo de su padre (observen que lleva corbata negra):



En el caso de 'Cobradiezmos' nadie pensaba que iba a salir el naranja hasta que un espectador gritó '¡no lo mates!' cuando Escribano se iba a por el estoque de verdad. Aquí vemos que el clamor es anterior pero el final es el mismo. 

Hernández, quien siempre es muy respetuoso con todas las opiniones, se ve que comentó al final que 'cada uno tiene un concepto del toro y yo los respeto todos pero el público es el que manda'. En nuestro concepto del toro, 'Orgullito' no merecía el indulto, creemos que ha quedado claro.



Pero tampoco lo mereció 'Cobradiezmos' en su día. Los mismos toristas que pelotearon a Victorino celebrando aquel indulto torcerán ahora el morro porque se trata de Garcigrande. Aquí intentamos ser imparciales y mantener la cabeza fría. Para nosotros, ni uno ni otro debieron volver al campo. Recuerden aquí nuestra opinión sobre el indulto.

Por eso acabaremos como empezábamos. La conclusión a la que llegábamos en el caso del de Victorino nos sirve aquí para Justo Hernández. Copiamos lo que escribíamos en aquella ocasión:

"¿Ustedes creen que es de indulto? No es ni de vuelta al ruedo... 

"Los taurinos pueden estar orgullosos de haber llevado a su terreno a muchos aficionados que uno consideraba serios. Han caído en la trampa de olvidar la suerte de varas para centrarse en la 'profundidad, humillación y duración', que son los tres valores máximos de los ganaderos comerciales.

"Y también es un triunfo para los antitaurinos. Sus ataques están haciendo que se pierda el norte. Se regalan orejas y se saca a hombros a todo el mundo como diciéndoles '¿veis como ésta es una fiesta bonita? ¡Mirad cómo nos divertimos!' Y la culminación es indultar a este buen toro a secas, para decirles ahora '¿Veis como no somos unos asesinos?'".

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





viernes, 13 de abril de 2018

PINTAS DEL TORO DE LIDIA (6): RABO DE TORO

En los comentarios a la primera entrada de abril teníamos una pequeña polémica con un amigo lector a cuenta del adjetivo 'coliblanco' que nosotros aplicábamos a un novillo de Prieto de la Cal. Para aclarar conceptos sobre el rabo de los toros, hacemos esta entrada y verán que es bastante fácil.

Respecto a los calificativos sobre pintas y accidentales, hay que ir con pies de plomo porque cada uno cuenta las cosas a su manera (y nosotros no vamos a ser una excepción). Para que se hagan una idea, en el diccionario de la UCTL, no viene 'coliblanco' y tampoco 'rabicorto' cuando, de manera sorprendente, dicen que el 'colín' tiene menos cola que el 'rabicorto' (consultar aquí). Ya me dirán ustedes...

Lo oficial debería ser el anexo II al documento del BOE (pulsar aquí). Pues resulta que allí sí que aparece 'coliblanco' pero ni 'coletero' ni 'rabón'. En fin...

Antes de ir con la pinta, vamos con el tamaño porque esto está bastante claro. El rabo de un toro tiene tres partes yendo de arriba abajo: la penca o maslo, la cola propiamente dicha y el borlón. En muchas ganaderías se hace un corte en el extremo el día del herradero. Dicen que trae suerte y que crece más bonito, cosa que de ningún modo es matemática:



El correcto trapío de un toro no debe tolerar un rabo ni demasiado largo ni demasiado corto. Lo adecuado es que el borlón quede entre el corvejón y el suelo pero sin llegar a tocarlo. Aquí tienen un ejemplo perfecto en este novillo de Barcial:



Como decíamos, tanto si el rabo se pasa de largo como si es más corto, el trapío queda afectado muy negativamente. Sería el caso en primer lugar del toro rabilargo, afortunadamente poco frecuente. Este novillo de Herederos de Antonio Ordóñez está en el límite:



Y este toro de Criado Holgado lo es claramente (por cierto, descanse en paz don Juan Manuel, que falleció ayer):



El caso de toros rabicortos es más habitual. Se da cuando el borlón no llega al corvejón, por ejemplo, en este 'Limpiabotas' de Prieto de la Cal:



Son rabicortos muchos santacolomas de Ana Romero como este 'Hornacero':



O este 'Polvorillo' de Núñez del Cuvillo:



El trapío tendría que valorarse en conjunto, debiera ser un todo armónico. En plazas como Madrid y Pamplona acostumbran a fijarse sólo en la cara (y el problema empieza ya en los veedores).  Decimos esto porque todos los críticos profesionales alabaron el excelente trapío de este toro de Torrealta de 521 kilos que fue ovacionado en san Isidro de 2017:



Pues discrepamos ¿Se han fijado en el rabo? Es claramente rabicorto, cosa que afea el conjunto de forma muy notable.

Cuando el rabo es cortísimo hablamos de colín. La diferencia con rabón es mínima. Los más puristas dicen que rabón se aplica a los que reducen la cola prácticamente al maslo. Ocurre a veces que en el momento del parto, un zorro o un meloncillo se come el rabo de un recién nacido si la vaca está echada o tiene problemas. Este bonito eral de Barcial, berrendo en cárdeno, remendado, gargantillo y lucero es colín:



No sería la primera vez que se ha cosido un rabo postizo a un toro colín o rabón y se le ha caído nada más saltar al ruedo ante el regocijo de los presentes.

Una vez aclarado lo del tamaño, que, como ven, se circunscribe a cuatro posibilidades, vamos con la pinta. Aquí estamos en lo mismo, son otras cuatro variantes: rabicano, rebarbo, coliblanco y colinegro.

Rabicano será el toro que tenga pelos blancos mezclados aisladamente en el rabo con otros más oscuros. En esta magnífica foto de un toro de Antonio san Román se aprecia. Además de rabicano, el toro es negro listón, bragado, meano, axiblanco, salpicado, ojalado y gargantillo (o coletero, ya hablaremos después porque esta denominación no tenía antes nada que ver con la cola):



El novillo de Barcial con que empezábamos la entrada también era rabicano. Aquí lo pueden comprobar de forma indudable:



Cualquier toro puede ser rabicano, no necesariamente los negros o cárdenos. Observen este colorado ojinegro de Jacinto Ortega:



O este precioso novillo de la misma ganadería. Es colorado ojo de perdiz, calcetero, listón, bragado, meano, axiblanco,  lucero, bocidorado y rabicano:



El rebarbo presenta la mitad inferior del rabo blanca, normalmente coincidiendo con el borlón. No tiene pérdida aunque nosotros consideramos también rebarbo el toro al que le sube un poco la mancha más allá del borlón. Este toro de Barcial es berrendo en negro, rebarbo, lucero y capuchino:



Al lado de este colorado de Jacinto Ortega vemos a su hermano negro que también lo es:



Y en la misma ganadería, este eral colorado ojo de perdiz, bocidorado, bragado, meano, axiblanco y asimismo rebarbo:



Igual que este encinas estrellado de Paco Galache (por cierto, no busquen la palabra 'rebarbo' en el diccionario de la Real Academia porque para ellos no existe):



Colinegro es un accidental que, salvo error, no figura oficialmente en ninguna clasificación pero nosotros pensamos que debería incluirse para toros que tengan el rabo más oscuro que el resto de la pinta. Incluso optaríamos por hacer constar la variante 'rebarbo en negro'. Sería el caso de este toro de Murteira:



Y nos queda el coliblanco. Es una denominación perfectamente taurina aunque los de la UCTL no la pongan en su vocabulario. Sirve para referirse al toro que tiene el rabo llamativamente blanco respecto al resto de la pinta. Lógicamente, no se usa para un toro ensabanado. Lo de coliblanco lo anotábamos nosotros para aquel novillo castaño berrendo de Prieto de la Cal porque llamaba la atención su cola blanca:



También lo sería este becerro de Pereira Palha que, además, es castaño oscuro berrendo, aparejado y lucero:



Y lo mismo este toro de Jara del Retamar:



Como amantes de la liturgia taurina, no estamos de acuerdo con que su uso indebido haya cambiado el significado original de 'coletero' haciéndolo sinónimo de 'coliblanco'. Coletero era el toro que tenía una mancha blanca en el cuello o por extensión en el pecho ya que viene del latín 'collum'. No sabemos muy bien por qué pero el sentido derivó al toro que es coliblanco. Hoy en día muchos aficionados lo aplican al rabo del toro que es más claro que el resto de la pinta, sin especificar si es rabicano, rebarbo o el citado coliblanco.

Nosotros tenemos por costumbre distinguir el toro coletero del gargantillo. Éste de Santiago Domecq sería coletero:



La palabra 'gargantillo' viene de 'gargantilla', que es un adorno en forma de collar. Éste de Dolores Aguirre lo sería. Las manchas son también en el cuello pero más pequeñas y formando ese pequeño collar que comentamos:



A veces ocurre que el incorrecto uso de un vocablo termina haciendo que la costumbre cambie su significado original. Pasó en castellano con la palabra 'incierto'. Siempre significó 'inseguro' o 'dudoso' pero su uso indebido hizo que la Academia acabase por admitir que es sinónimo de 'falso'. Nosotros con lo de 'coletero' nos resistimos a cambiar por aquello que decíamos de la liturgia de la tauromaquia.

En resumen, el toro puede ser de cuatro tipos según la longitud del rabo: rabilargo, rabicorto, colín o rabón. Y también puede presentar cuatro accidentales allí: coliblanco, rebarbo, rabicano o colinegro. 

No parece difícil aunque siempre se podrá dar alguna situación que no deje de sorprender como nos sucedió en nuestra última visita a La Ruiza. Retratamos este bonito añojo negro berrendo aparejado y aparentemente coliblanco:



Pero cuando se iba ya me dirán ustedes cómo catalogamos este lunar en mitad del rabo:



Reconocemos que no tenemos respuesta. 

Ya que hemos hablado tanto del rabo de los toros, suponemos que compartirán con nosotros el gusto por ese plato tan sabroso. Siempre que hemos viajado por España, lo hemos pedido cuando figuraba en la carta. Pues bien, les aseguramos que el mejor que hemos probado nos lo sirvieron en el Mesón Maxi de Zafra, provincia de Badajoz. Si ustedes tienen alguna otra recomendación al respecto, pueden anotarla en la sección de comentarios.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.