Fue una corrida pasada por hectólitros de agua y que quizá en otras condiciones hubiera resultado muy exitosa por la presencia de algunos toros bravitos en el peto y desorejables en la muleta. Decimos lo de bravitos por la falta de un tercer puyazo aunque con la atenuante de lo mal que ejercieron su profesión los picadores una tarde más.
Hubo en general buen trapío, como corresponde a la teóricamente corrida más importante del año. Tres romanearon y ese dato no lo iguala ninguna de las corridas lidiadas en toda la feria. Dio una media de 588 kilos y su juego fue el siguiente: primero, un inválido; segundo, rajado; tercero, romaneador y noble; cuarto, suavón; quinto, de nobleza un poco insípida. Del comportamiento del sexto no podemos decir nada ya que no sale en el vídeo de Telemadrid.
TALAVANTE. Su primero era un negro listón, acapachado, cornilevantado y flojito de remos ya de salida:
Las fotos son del maestro Moore a quien damos muy especialmente las gracias por sus imágenes ya que ofreció todo un ejemplo de profesionalidad como pueden ver en la siguiente imagen. El que está ahí abajo es él en foto de Raúl Barbero:
Se deja pegar en los dos puyazos con gran torpeza del picador, que se dedicó a pinchar uvas. Ambel anduvo a la deriva demostrando que tiene la cabeza en otras cosas y no en el toro, con lo cual no sabemos qué hace deambulando por el ruedo.
El toro tenía las patitas de alabastro y andaba rebrincado precisamente porque no se podía mantener en pie.
Nada. Casi entera en el rincón, con gran hemorragia, ejecutada con mucha lentitud, como debe ser aunque para ello hay que tener mucho valor. Lo fácil es entrar a la carrera, que es lo que hace la mayoría con objeto de pasar el trago lo antes posible:
En el cuarto se desataron los elementos. Era este toro negro, badanudo, bragado y axiblanco:
Primer tercio olvidable y luego un meritorio par de Montes ya en la piscina, aguantando este gañafón del toro:
El animal iba y venía sin más pero los que se habían quedado en el tendido, mojándose a base de bien, se dedicaron a gritar oles hasta en los molinetes. Suponemos que fue para dar rabia a los que habían huido ya que si no, no se explica tamaño entusiasmo.
Media escupida alargando el brazo, pinchazo hondo y bajonazo más descabello.
ROCA. Su primero pesaba 604 kilos y era de gran trapío, negro, salpicado, acarnerado, con pelota, astiblanco y muy bien encornado:
Muy mal Molina picando aunque los televisivos intentaban vendernos una mula ciega. Miren abajo dónde ha pinchado porque en esos mismos instantes Encabo decía: '¡ahora sí que se ha agarrado fenomenal!' y Naranjo le reía la gracia añadiendo: 'sí, en toda la yema'. ¿A quién quiere engañar esta gente?
Hubo un pique entre las saltilleras de Víctor Hernández y los lances de frente por detrás de Roca, en los que no llegó a la suela del zapato de quien es el mejor en esa disciplina: Miguel Ángel Perera.
El de la imagen es Hernández en su quite y la ponemos porque hizo lo correcto en un toro que no es el tuyo: rematar con una revolera y una brionesa en lugar de con una media que quebrantaría al toro
La cuadrilla del peruano decidió no poner las banderillas de lujo y clavó unas blancas vulgares. Y eso, ¿por qué? A la vulgaridad de los palos blancos se sumó la mediocridad de Viruta, otro que se pasa de listo sin ninguna vergüenza. Ahí lo tienen:
Inicio roquista de rodillas tragando con un parón del toro a un metro de su pecho. Grandes ovaciones pero enseguida se vio que el animal iba en reserva.
Hubo muchas protestas por la colocación del diestro, que cesaron rápidamente cuando el toro se rajó. Estocada desprendida, saltando y saliéndose:
El quinto era un pavo, negro mate, veleto y con gran arboladura:
Quinta estuvo nefasto: primero, con una lanzada en el espinazo y después haciéndole dos o tres agujeros con carioca incluida.
El ventarrón era molesto y a mitad de faena volvió a diluviar. El toro intentó ponerse chulesco pero Roca le bajó la mano sin piedad para neutralizarlo aunque colocándose al hilo, sin fiarse y picando. Vean:
Todo el mundo sabe que bajo un aguacero es fácil cortar orejas en Madrid. Por eso Roca alargó la faena a toro ya semirrajado, para ver si rascaba algún despojo y se llevaba el titular en los portales comerciales.
No pudo porque pinchó. Observen en la imagen cómo yerra entrando en la contraria. La reacción del toro certifica su equivocación:
Aquí se corta el vídeo de la web de Telemadrid cosa que no entendemos a pesar de que la corrida estaba ya en dos horas y veinte.
HERNÁNDEZ. Precisamente por eso sólo tenemos de Hernández su prestación en el tercero. Era este negro listón, alto, astifino y astinegro:
De lo mejor de la tarde fue su buen romaneo metiendo el riñón y encelándose:
Pero en el segundo cobró caído y dimitió, viendo que ahí abajo tenía el mismo futuro que en una carnicería del mercado de la Boquería.
Yelco colocó un horroroso par en el costillar de tanto clavar a toro pasado.
Se levantó una ventolera que fue el preludio de la tormenta posterior. El maestro hizo un inicio por cuentos chinos totalmente fuera de lugar. Ya nos extraña que Abellán le aconsejase eso con tanto aire.
El toro era noble y pronto y Hernández lo toreó olvidándose de la meteorología. Ojo porque para nuestro gusto hubo tres tandas, dos con la derecha y una al natural, que han sido el toreo que más nos ha gustado de todo el culebrón isidril. ¡Con diferencia!
La lástima fue que el animal duró solamente esas tres tandas. Después empezó a claudicar y a pararse, con lo que la faena languideció bajo la lluvia.
Se equivoca doblemente al entrar a matar: primero, porque se perfila demasiado lejos y segundo, porque lo hace en la suerte contraria. Dejó una honda tendidísima y suelta antes de que el de Victoriano agonizase en un largo barbeo de tablas escuchando dos avisos. Vean que no pega el telonazo sino que apunta con el palillo al morro:
No podemos comentarles nada de la lidia del sexto toro ya que no está en el vídeo, o sea que ya nos contarán los amigos que estuvieron presentes lo que sucedió.
Sí les ponemos un estupendo reportaje fotográfico del maestro Moore:
Queda claro que el festejo estuvo marcado por la inclemencia meteorológica. Tan solo faltó Gene Kelly dando brincos en los charcos con su paraguas. No obstante ninguno de los presentes perdió cartel: hubo varios toros de Victoriano en su línea habitual de propiciar el corte de orejas y tanto Talavante como Roca se esforzaron aunque sin suerte.
En cambio, Hernández no sólo no perdió cartel sino que lo aumentó por ese buen toreo que hizo al tercero. Igual es que nos cogió en un buen momento pero la verdad es que nos satisfizo mucho. A ver si coincidimos.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






































