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domingo, 11 de septiembre de 2022

FERIA DE PERALTA, 2022 (1): CONDE DE LA CORTE

EL CONDE VOLVIÓ POR LA PUERTA GRANDE


La nueva empresa de Peralta se apuntó un buen tanto con esta novillada del Conde de la Corte. El año pasado hubo una de rejones en Portugal y en 2020 se vieron tres en Beaucaire. Pero, salvo error, la última vez que se lidiaron a pie seis reses de esta vacada fue en 2016.



La verdad es que después de tanto tiempo ni los mismos propietarios sabían cómo iba a salir este experimento.



Pues, señores, asistimos a un espectáculo que nos dejó muy contentos por el juego variado de los toros, la forma en que empujaron a los monstruosos caballos que saltaron al ruedo y el alto precio con que vendieron sus vidas. Resultó muchísimo más atractiva que cualquier otra novillada que hemos visto este año.

Entre el primero, que nos recordó a cualquiera de los de Reta en Céret, y el último, que arrastró el morro por el suelo en la muleta del diestro, hubo toda una panoplia de comportamientos diferentes e interesantísimos.



Todos tuvieron tendencia hacia los adentros y algunos querencia clara a chiqueros, donde se iban recurrentemente. Pero de pronto recordaban el histórico hierro que llevaban marcado a fuego y se venían arriba mostrando inequívocos signos de casta... y de la buena.

Tengan en cuenta además que hubo varios a los que no vimos por las lidias tan deficientes que provocó el miedo imperante.

La presentación fue excelente ya que por lo menos cuatro parecían auténticos toros. No sabemos si en Madrid los hubieran aceptado por esa estupidez del perfil dado que un par de ellos eran playeros. Ya irán viendo las fotos durante nuestra crónica y a ver si coinciden con lo que decimos.



JOSELETE. Su primero tenía hechuras de toro...



Pero con estos pitones:



Salió parado como si fuese uno de Guisando. No se movía del platillo y no acometió ni una sola vez, ni siquiera cuando le tiraban capotes al morro. Se cambió el tercio y acudió al caballo sin haber recibido un solo capotazo, ¿alguna vez habían visto ustedes algo así? Quizá en tiempos de Cara-Ancha (recuerden aquí).

De los dos primeros puyazos salió coceando y en el tercero el picador Guirado le recetó una merecida carioca. Además no clavó trasero. Lo bueno fue que por su cuenta el  novillo volvió dos veces más donde recibió más cera empujando con rabia.

Apareció el canguis en la arena y el segundo tercio se convirtió en un previsible herradero, con las banderillas de una en una y el diestro suplicando a la presidencia que cambiase el tercio, cosa a la que se negó hasta que hubo cuatro palos.

Cuando salió con la muleta le dio cinco pases contados por la cara, uno de los cuales es éste que ven en la imagen:



La historia acabó con esta media atravesada a paso de banderillas más cuatro descabellos. 



Resaltemos los ímprobos esfuerzos de Venturita por lidiar al tal Chaqueta, animal que nos recordó a alguno de los peores de Reta y con eso está todo dicho.

El cuarto era un toraco burraco, cornigacho y playero:




Empujó bien en el primero pero con la cara alta hasta que se largó cuando llevaba allí más de medio minuto. Buena brega posterior de Venturita:



Joselete anduvo sin recursos, permitiendo que su enemigo se hiciese el amo. El toro parecía decirle 'pero tú, ¿qué haces ahí?':



Hizo que pareciese un marrajo cuando creemos desde la barrera que no lo era. Pinchazo huyendo a la carrera tras perder la muleta y bajonazo trasero:




JAUME. Su primero tenía trapío y estaba cuajado aunque la foto engaña un poco: 



Se tragó unos capotazos protestando bastante y se vino al caballo nada más verlo para encelarse.



Resultó que el picador era malo y no metía las cuerdas ni a la de tres, de forma que en las tres veces que acudió se llevó no menos de cuatro agujeros diferentes. Luego sondeamos alguna opinión y se nos dijo que las puyas no estaban bien afiladas y por ese motivo se notó en varias ocasiones la dificultad para romper la piel.

Clavó bien Venturita, que doblaba actuación porque faltaban cuadrillas:



En la muleta el novillo se dedicó al calamocheo con la cabeza y a la descomposición en la embestida. Jaume se esforzó por arrancar pases incluso con la izquierda:



Terminó con una estocada tendida, trasera, desprendida y atravesada perdiendo la muleta pero que bastó. Observen que no cruza:



El quinto era otro toro con toda la barba, cornigacho y cornidelantero, con buenos riñones:



Recibió una nefasta carioca de Agudo, que se dedicó a barrenar y recargar con absoluta maldad, no sólo en el primero sino también en el segundo. 




Cuando tras ese intento de asesinato pasó por delante de nuestra localidad, lo abordamos:

- Oye, ¿el toro te debía dinero?

- ¿Por qué?

- Por la paliza que le has pegado. No venía a cuento recargar de esa manera.

- (Se calla pero tercia un amigo nuestro) Seguro que mañana no querrás que a tus novillos les peguen como le has pegado tú a ése...

- (Abriendo los ojos con cara de espanto ya que es el mayoral de Raso) ¡Noooo!

El segundo tercio se convirtió en una capea y consiguieron resabiar al toro, que se dedicó a esperar que viniese todo el mundo a su terreno.

Entre lo de Agudo y lo de los subalternos con las banderillas, lograron hacer de este toro una materia inservible y estamos convencidos de que hubiera podido servir. No obstante, Jaume no volvió la cara e intentó batallar pero no pudo sacar nada en claro.



Dio un sainete con la espada mientras Ramos lo volvía medio loco desde el callejón. Pegó dos hondas tendidas en el lomo, cinco pinchazos y por fin esta entera pasada más dos descabellos:




POLEY. Su primero era otro auténtico toro, serio, hondo y astracanado aunque basto de pezuñas:





Repitió el comportamiento  del primero: salió parado y sin embestir más que cuatro veces y frenándose sin pasar. Parecía que estuviese toreado.

Pues héteme aquí que acto seguido asistimos a un gran puyazo de bravo que duró más de un minuto, sacando el caballo a los medios a pesar de la barrenada infame que cobró. No movió la cabeza, de los mejores puyazos de toda la temporada. Cuenten con que a esta novillada se le pegó más que a corridas enteras de San Isidro.



En el segundo empezó peleando pero dimitió enseguida y se fue suelto tras recibir dos agujeros diferentes a sumar al anterior.

Mal Ángel Esteban en la lidia durante la inevitable capea del segundo tercio. Poley lo metió en la muleta sin quitársela de la cara y logró que empezase a tragar a pesar de su cortito viaje. Pero fue sólo una tanda y media porque el tal Paseante adivinó rápido dónde estaba el muñeco y no permitió ni un pase más.



Suponemos que se van fijando en las fotos del último tercio porque se aprecia claramente por las patas que las embestidas no eran del norit al uso.

Estocada contraria mojándose los dedos pero pegando el telonazo y posterior dureza del toro para morir, cosa que hizo en los medios:



Vuelta al ruedo merecida para el diestro.

De nuevo el último no era un novillo sino un toro, burraco y corniabierto, en plan condeso total:



Véanlo por el otro lado:



Poley mostró su buena disposición recibiéndolo con una larga de rodillas en tablas donde se arriesgó más de la cuenta. Empujó bien al monstruoso caballazo que le tocó en mala suerte y aún la tuvo peor cuando cobró en el solomillo y no una sino dos veces:



Sepan que en Equigarce tienen caballos de todos los tamaños, la prueba son los caballitos que escogieron los de 3Puyazos para Guadalix. En cambio, a Peralta trajeron los elefantes de Aníbal. A ver si el año que viene se corrige este despropósito.

El tal Teniente no se mostró nada rencoroso después y humilló por ambos pitones. Lo pueden comprobar en estas imágenes donde les confirmamos la buena disposición que vimos en el novillero:




¿Han visto que está bien colocado? No destorea con la pierna atrás porque el toro encastado no te permite esa ligazón adulterada que sí se tragan las terneras comerciales.

Tenía la oreja cortada pero clavó una estocada tendida y trasera que no hizo daño. Tuvo que echar mano del verduguillo y los cuatro golpes que pegó hicieron que perdiera un trofeo que merecía:




Cuando terminó el festejo, ya con la plaza vacía, abordamos a Guillermo López, que había llenado un cuadernillo casi como el nuestro con las notas de sus pupilos.

Lo felicitamos por el buen rato que nos había hecho pasar. Se lamentó de las palizas que habían cobrado en el caballo. Nos comentó que en el momento más bajo de la vacada se habían quedado con cincuenta y pico vacas pero que habían ido recomprando algunas de las que vendieron en su día y que aún conservaban su hierro. También quisimos saber si guardaba semen congelado y nos dijo que sí pero que todavía no habían decidido utilizarlo.



Tras lo visto nos interesaba mucho saber dónde podremos volver a asistir a un festejo con sus toros, así que le preguntamos por el año que viene. Nos dijo que hay cuatro toros que podrían lidiarse en algún desafío y después tres novilladas completas.

Hacemos desde aquí un llamamiento a los franceses tanto de Vic como especialmente de Céret para que vayan a verlas este invierno. Lo mismo vale para los amigos del club 3Puyazos o de Cenicientos. Estos mismos novillos de ayer, puestos de largo en el caballo y bien lidiados, podrían haber dejado un mejor sabor de boca si cabe.

No duden ustedes de que su comportamiento tan variado, tan cambiante, tan de bravo en unos momentos y tan de manso en otros, si llega a verse por televisión en Villaseca o en la Feria de San Isidro, hubiera dado para llenar muchas pantallas de móvil con grandes alabanzas por los toristas de guardia.

A ver dónde se lidian esas tres novilladas ya que pueden tener por seguro que haremos todo lo posible por asistir. Y estamos seguros de que ustedes, los selectos lectores de este modesto blog, que entienden la fiesta de toros como nosotros, querrán también disfrutar de ellos igual que hicimos nosotros en Peralta.

Curiosamente, de lo mejor que hemos visto esta temporada ha sido en toros la de Ibán de Vic y en novillos, ésta del Conde. En ninguna de las dos se cortaron orejas. Ni falta que hace, oiga.

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.


martes, 26 de octubre de 2021

NOVILLADA DE HERMANAS AZCONA: 'A ESTO LE FALTA ALGO...'

Ése fue el comentario de nuestro vecino de localidad. Concretamente la frase entera fue: 'esto de Azcona ya tiene toda la nobleza del mundo pero le falta algo... no sé, tiene que meter algo porque si no... hombre, igual metiendo un poquico de casta navarra...' 

Nos sonreíamos y le decíamos que si hacía eso, todos los que bailan el agua al ganadero le dirían que se había vuelto loco. A la salida abordábamos a varios amigos aficionados, les decíamos eso mismo de que a estos toros les faltaba algo y todos estaban de acuerdo. Unos decían que gasolina, otros que empuje, otros que casta y alguno que napalm. Lo que sea pero cualquier cosa que evite que nos durmamos durante la lidia.



Quizás les falta vida. Nosotros titulábamos la crónica de una corrida suya poniendo TOROS SIN VIDA y en la casa se molestaron muchísimo. Pues que sondeen entre los aficionados que asistieron a la novillada y, si no son palmeros, coincidirán con nuestro diagnóstico (que fue el mismo que el de Esaú cuando lo entrevistaban en el callejón, recuerden aquí).

En Tafalla esta novillada pudo haberse celebrado perfectamente sin caballos. Con un par de medias verónicas bien dadas, esos novillos estaban picados. Por consiguiente, ya se hacen ustedes una idea de lo que aconteció. Eso sí, humillación, clase, bondad y colaboración, para dar y tomar. Pero al final, la misma conclusión: nos aburrimos, falta algo... Pero ojo porque este mismo comentario que ponemos en este párrafo es aplicable a muchas ganaderías de postín cuyas corridas de toros se podrían lidiar perfectamente eliminando el tercio de varas.



Todas las reses mostraron una gran querencia hacia la puerta de toriles y es que hacía menos de tres horas que habían pasado por allí. Sepan que el encierro fue a las nueve y la novillada a las doce del mediodía.

Se presentaron dos novilleros afincados en Madrid y ambos de veinte años: Diego García, en San Sebastián de los Reyes, y el francés de Béziers Clemente Jaume, en San Martín de Valdeiglesias. Lidió un eral Nabil El Moro, éste de Pamplona.

La empresa ofreció entradas rebajadas a 10 euros a los jóvenes entre catorce y treinta años y a 5 euros a los menores de catorce, con lo cual había abundante chiquillería. Uno de los niños de seis años protagonizó la anécdota de la corrida cuando la madre de Diego García gritó el tristemente habitual '¡no lo mates!' en uno de los novillos del hijo. El niño se giró y le dijo muy serio: '¡lo tiene que matar!' La madre ignoraba que en Navarra sólo se puede indultar en Pamplona pero el rollo penoso del indulto de chichinabo a petición de una voz estentórea coreada por el público borreguil se ha convertido en algo frecuente (así empezó lo de Cobradiezmos aunque ya nadie se acuerda).



Tampoco hubo banda de música ni la charanga prevista, a la cual los de la banda titular aconsejaron que no se presentaran. Así, los pasodobles y clarines fueron grabados. Sobre esta cuestión, vayan a leer abajo el primer comentario de un miembro de la banda de Tafalla que nos da su diferente versión sobre la polémica.

Buena entrada para lo que se esperaba y deducimos que aquí sí salieron las cuentas. En el encierro matinal hubo dos heridos. Uno fue por asta de toro en el muslo con alcance de diez centímetros. El otro fue por un golpe en el cráneo contra el asfalto de Tafalla (por experiencia propia en otro encierro, les diremos que se nos antoja el asfalto más duro del mundo).



DIEGO GARCÍA. Vino acompañado de muchos y sonoros seguidores que lograron su objetivo de que saliera a hombros.

El primero hizo honor a su nombre, se llamaba Dulzón



Se estiró de inicio García porque vio que el novillo era un amigo. Antes se había echado de rodillas para una larga en tablas. Los tres actuantes hicieron lo mismo:



Empuja en un puyazo pero le levantan el palo con rapidez y al salir se va al suelo. El quite posterior por chicuelinas confirmó que tenía las patitas de mantequilla. García puso banderillas aunque clavando un tanto desigualado:



El novillo se puso berreón y embestía con ganas pero sin fuerza. Era un quiero y no puedo o sea que García lo condujo a media altura gustándose, ya nos entendemos, ¿verdad?



Vimos el buen detalle de que no echaba la pierna atrás con descaro como la mayoría. En el debe, que es hombre derechista y la izquierda la tiene de adorno. Inevitable arrimón final con el animal entregado:



Pinchazo y esta estocada de abajo sin mirar el morrillo, horrible por trasera y bajísima. Mal el presidente Goñi cediendo con la orejica sin aguantar la presión que además era minoritaria aunque ruidosa por la peña que había acompañado al novillero. No sabemos si fue cosa de él o del asesor Sagardía pero la última palabra es suya y por eso lo criticamos.



Desde aquí le diremos que buena parte del barullo y del ruido lo protagonizaron Venturita y Campillo, dos de los peones más resabiados del planeta. Se taparon la boca y delante de nuestra posición se dedicaron a berrear y a silbar. Dieron mucha pena.

Su segundo fue el de más trapío, este castaño, listón y bocidorado:



Ordenan al picador que no le pegue pero como si oyese llover. Al salir del peto, al suelo. Acertado Venturita poniendo banderillas, se le dio tan bien como abuchear al presidente para forzar la casquería:



Otro novillo nobilísimo y repetidor pero tan blandengue como sus hermanos. Ahí anduvo García pegando pases pero sin terminar de sentirse a gusto por el ligero rebrinque del tal Barbero.



Ah, y como en el anterior, sólo una tandita breve y embarullada con la izquierda. En la suerte suprema se dedicó a perder o tirar la muleta. Lo hizo las dos veces: la primera, pinchando y la segunda, dejando esta entera pasada también sin mirar:



Petición alborotada y esta vez sí que estuvo bien Goñi aguantando el chaparrón sin conceder la segunda oreja. Es buen aficionado y seguro que tenía cargo de conciencia por haber regalado la otra que a la postre propició la salida a hombros del chaval.


CLEMENTE JAUME. Recibió a su primero con dos faroles de rodillas:



La lidia no es lo suyo porque fue un desastre. Masacró su novillo en el caballo permitiendo que su abyecto picador le diera más cera que en un velatorio mientras el pobre animal aguantaba sin irse aunque con la cara alta.



Como había matado al pobre bicho en el peto, lo de la muleta fue absolutamente insufrible. Lo lleva Juan Ignacio Ramos, que desde la barrera le decía: '¡a la cara! ¡Échasela a la cara!' Pero el de Azcona no se movía porque estaba muerto en vida. Ramos tuvo que oírse detrás de él en el tendido a uno que le dijo: '¡lo habéis matado en el caballo y ahora queréis que embista!' No se inmutó pero se alejó caminando con la cabeza gacha ya que sabía que ese aficionado llevaba razón.



Pinchazo y casi entera contraria y perpendicular más cuatro descabellos:



El último era negro mate, astracanado y tan aleonado como falto de fuelle:



Dos agujeros le hizo el piquero para enviarlo al piso cuando se fue. El chaval hizo un valiente quite de frente por detrás en el platillo que remató de esta guisa:



En banderillas Rubén de León sufrió un percance cuando no sabemos exactamente si se quedó sin toro en el embroque o los palos resbalaron. El caso es que vean cómo el toro lo arrolló y le rozó con el pitón la cara. Tuvieron que darle dos puntos de sutura en el párpado derecho. Salvó el ojo de milagro:



Inicio con ganas en los medios de rodillas:



El novillo embestía con esa distracción típica de los animales comerciales y estaba loco por irse a la madera. El francés nos aburrió pegando pases sin piedad.



Mató con una muy defectuosa primera estocada tendida, contraria y trasera, otra media pasada y una entera contraria. De momento, Jaume no ocupará mucho sitio en nuestros recuerdos.



NABIL EL MORO. Nabil Essaouari Martínez, vive en Pamplona, hijo de padre marroquí y madre de Olivenza. Imagínense: un navarro musulmán en tierra de carlistas y que debutó de luces en Puebla del Río en lo que organiza Morante. Si esto no es la globalización, que venga Dios y lo vea. Le ha enseñado a coger los trastos el padre de Manolo de los Reyes y luego ha estado en la escuela de Zaragoza, concretamente aquí. Lleva seis novilladas. Éste fue su farol de hinojos:



El eral era negro lombardo, ¿o castaño muy oscuro? Recuerden aquí que no todos los toros negros son iguales:



Hizo este quite Francisco Expósito, que había venido de sobresaliente. Recordemos que él mató de novillero una de Hermanas Azcona en este mismo coso hace siete años. Pulsen aquí y den su respuesta personal a la pregunta que planteábamos en aquel titular:



Vimos a El Moro más a gusto con la muleta que con el capote. Ya saben que la teoría dice que es más fácil torear con la muleta que con el capote excepto si te llamas Ordóñez de primero y Araujo de segundo.



La lidia fue una capea pero eso hay que atribuirlo a los talluditos subalternos que estaban en el ruedo, no al chaval de diecinueve años. Con la muleta lo vimos intentando que no se la puntease y colocándose bien, sin ubicarse al hilo del pitón para darnos gato por liebre.



El problema grave lo tiene a la hora de matar. No tapa la cara pero no cruza sino que da un salto y se queda peligrosamente en la cara. Así pegó dos pinchazos y esta tendida trasera:



Hombre, debería preocuparse porque puede tener una cogida grave pero toreros como Ureña hacen lo mismo y ahí están. El Juli pega un salto igual de atrabiliario pero no se queda en la cara porque se sale de la suerte con contumacia.

Así se acabó lo que se daba en Tafalla. Será, si todo va como debería, hasta la feria de 2022 en las fechas habituales de mediados de agosto. No sabemos si esa iniciativa pamplonesa de alargar tres días los sanfermines se copiará aquí dando más festejos. Ya veremos y, Dios mediante, por aquí se lo contaremos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.