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sábado, 6 de diciembre de 2025

RUIZ MIGUEL EN PAMPLONA

Tenemos la obligación de recomendarles que vean este vídeo con la comparecencia de Cañaílla en el Club Taurino de Pamplona. Pasarán un rato entretenidísimo y cuando termine se quedarán con ganas de más a pesar de los problemillas de sonido, ya verán.

Su presencia era a cuenta de este libro de Txarli Lerga:



Con la excusa del mismo, 'El Espontáneo', como empezó a anunciarse de novillero, va desgranando historias de su vida torera que harán las delicias de todos ustedes.

Empieza contando sus inicios, cuando precisamente se tiró de espontáneo a los catorce años en un festival. Fue a un novillo que era de Paquirri: 'salté directamente desde la primera fila de barrera al ruedo, volando por el callejón'.   

Luego lo cogerá Paco Ortega, que fue como un padre para él. Se emociona cuando recuerda que murió de un cáncer de páncreas el día que él toreaba por la tarde en Madrid. No quería hacer el paseíllo pero Rafael Ortega, que le acababa de dar la noticia por teléfono, le dijo que p'alante. Brindó al cielo la muerte de un toro del Marqués de Domecq que le pegaría una cornada muy fea. 'Es la cornada que he llevado con más orgullo en toda mi vida', dice con la voz entrecortada mientras se le saltan las lágrimas.



Habla del as de espadas, que fue siempre su maestro, y dice que 'cuando un día lo vi en bañador, uf... tenía todo el cuerpo cosido a cornadas y yo me preguntaba: pero ¿los toros hacen todo eso?'

Estaba montada su alternativa con Camino y Puerta pero se suspendió por la lluvia. 'No he llorado tanto en mi vida, ni cuando murió mi padre'. Posteriormente se la daría José Fuentes en Barcelona con diecinueve años (recuerden que al fino torero que fue Fuentes le dedicábamos esta entrada). Aquel día Márquez cortó un rabo y actuó también un novillero pequeño de estatura pero muy grande de corazón que fue cogido dos veces. Ahí lo tienen, se llamaba Dámaso González y lo mencionábamos aquí:



Volviendo a Pamplona contó lo del día en que se decidió por el apoderamiento de Pepe Luis Segura, 'El Medalla'. `Como no había móviles me avisaron para que bajase por la noche a la centralita ya que tendría una llamada. Bajé y era Manolo Molés, que me dijo que estaba con él Manolo Chopera porque me quería apoderar... imagínate, Chopera... Justo en ese momento me llaman de la otra cabina, la número 1, y le digo a mi cuñado que coja un momento el teléfono donde se iba a poner Chopera. Me llamaba Miguelito 'El Potra', que me dice que estaba ahí Pepe Luis y que me quería apoderar. No me lo pensé y acepté. Cuando volví a coger el otro teléfono tuve que decirle a Chopera que me acababa de comprometer con Segura. Me dijo: 'has hecho muy bien, Segura es tu hombre'. 

La foto siguiente es de una estocada a uno de Sepúlveda en Madrid:


FOTO: Botán

La anécdota es curiosa pero lo que más nos llama la atención es ver a un crítico taurino como Molés taurineando de esa manera.

Vicente Zabala le negó siempre el pan y la sal. 'A él lo que le iba eran los toreros de dinastía. Yo, que había sido albañil y repartidor de leche, no le gustaba, siempre me puso mal. Un día me invitó a comer en Málaga y vi que era una persona vacía, un hombre frío, no sé... Pero me vengué cuando lo humillé en el Wellington delante de Ordóñez, los Bienvenida y Rafael Ortega...'

No les contamos lo que hizo, ya lo escucharán. Tiene un recuerdo para el célebre toraco Estopeño de Miura: 659 kilos y por lo menos metro y medio en la cruz. 'Cuando vi una foto suya en el campo le dije a mi mujer: 'este hijop... seguro que me toca a mí...' Y me tocó pero fue muy noble. El problema es que era tan alto que yo no le veía el morrillo para matarlo...' Fue el catorce de julio de 1985, ahí lo tienen en dos fotos célebres:




De este instante que acaban de ver escribió esto Barquerito (quien por cierto ha ayudado a Lerga en la redacción del libro):



Esta foto de EFE para Toros 16 que guardábamos en nuestro archivo quizá no la hayan visto:



Y las de abajo del encierro de ese día, que hizo Mena para el Diario de Navarra, tampoco. Es de la época en que nosotros comprábamos cada día en Tarragona ese periódico para seguir la Feria del Toro. Aún los guardamos en casa:




Esto contó Vidal, quien criticó a la presidente María Soledad Elizari por otorgar la vuelta al ruedo al toro. El propio diestro mostró al final su disconformidad con ese azul (los asesores fueron Isidro Marín y Javier Lorente):

'El entusiasmo de toda la tarde por la presentación del ganado fue pálido para la que se armó cuando apareció el quinto, miurazo de miurazos, colorao, un pedazo pecho como la proa de un barco, papada inmensa que le bamboleaba entre los brazuelos, cornamentas disparatadas, anchas, vueltas y astifinas. El angelito pesaba la friolera de 659 kilos, y cuando Ruiz Miguel, que lo saludó, muy valiente y sereno, las buenas tardes le dio y todo, puso a aquel miurazo desmedido frente al picador, hasta en la peñas se hizo el silencio, los bocados de ajoarriero quedaron en suspenso por donde anduvieran en los conductos digestivos. Se temía que, del arreón, el caballo saldría catapultado a la andanada. ¿Y qué ocurrió? Pues lo contrario: el que se cayó fue el toro'.

Cada uno de los miuras acudió tres veces al caballo, no como ahora. Por cierto, el año anterior tuvo lugar una de las mejores miuradas no solamente de Pamplona sino de todos los tiempos. Seguro que algún amigo lector de Navarra la recuerda. Se llevó el premio a la mejor corrida. La mataron el propio Ruiz Miguel (oreja y vuelta), José Antonio Campuzano (saludos y dos orejas) y Mendes (saludos y oreja). El Carriquiri fue para aquel Palomero de Bohórquez que dejó escapar Emilio Muñoz.

Precisamente el maestro gaditano recuerda una tarde pamplonesa en que estaba anunciado con Antonio José Galán, quien lo convenció el día antes para correr el encierro. 'Yo no quería pero al final nos levantamos y fuimos. Cuando estábamos allí yo pensaba que íbamos a ir a la Estafeta pero Galán me dijo: 'no, hombre, no... nosotros comenzaremos a correr cuando suene el cohete y haremos sólo la parte final entrando en la plaza...' Así fue pero empezamos a escuchar gritos de '¡mariquitas, mariquitas!' y yo dije a Galán: 'Antonio, que eso va por nosotros, que nos han conocido...'


FOTO: Botán 

Compara su generación con los toreros de hogaño: 'en nuestra generación nos mordíamos, nos pegábamos bocaos... ahora se dan besos y se tocan el culito antes de la corrida...'

Se pone muy serio cuando le preguntan por el toro actual: 'es mucho más noble y obediente que antes, se para cuando tú le dices que se pare... Los de antes eran más violentos, no tenían ritmo ni clase, eran más salvajes que ahora... Los ganaderos han criado un toro que aburre al espectador; es que muchas veces pienso en los que han pagado una entrada y veo que aquello es un calvario... Se marchan aburridos de lo que han visto, se van vacíos, desilusionados... Antes en el tendido se pasaba más miedo que ahora, eso es una realidad; antes salías de torear con el vestido partido y lleno de sangre... hoy torean con la gomina y vuelven al hotel con la misma gomina...'

La peor alimaña de Victorino que mató fue un Pocapena en Madrid: 'yo no he visto un toro más fiero y con más mala leche que aquél... si me coge, hoy no estaría aquí hablando. Le corté una oreja, pero en cada muletazo que le pegué veía la muerte. Tengo su cabeza en casa. Yo creo que hasta el taxidermista cuando lo disecó se asustó, te lo juro...' Fue en esta corrida:



Este fue el balance del festejo. Ese quinto que Vidal reputa como bravísimo se llamó Veloso:

Toros de Victorino Martín, desiguales de presencia, que en general dieron buen juego; bravísimo el quinto, muy manso el tercero. Ruiz Miguel, único espada. Estoconazo (petición y vuelta). Estoconazo (oreja). Dos pinchazos, otro hondo, rueda de peones y descabello (aplausos y saludos). Estocada ladeada (oreja). Pinchazo y bajonazo en la suerte de recibir (petición y vuelta con protestas). Pinchazo y estocada atravesada (aplausos). Salió a hombros por la puerta grande.



Recordó también un castaño de Miura en Dax, que había estado con las vacas y en el que el mayoral confiaba mucho: 'se quitaba el palo del picador y luego hubo que cambiar el segundo tercio sin ponerle una sola banderilla, ni siquiera pudo Juan Luis (El Formidable, recuerden nuestro homenaje aquí). Manolo, el mayoral, no sabía dónde meterse después de la corrida'.



No nos despediremos sin anotar cómo toca los costados a los críticos paniaguados cuando dice: 'la crítica de entonces sí que era crítica. Si yo nazco ahora... con el toro de hoy y los críticos de hoy... que hoy no hay críticos, ¡que son amigos...!'

Durante el entretenido coloquio alguno de los presentes alabó la buena memoria del maestro pero cuidado porque a veces le falla. Lo avisábamos aquí cuando repite a menudo que toreó cinco tardes seguidas en Bilbao. Pulsen porque les sorprenderá comprobar que no fue así y que es otro torero quien ostenta ese récord (y no es Gallito).

También le falló la memoria al bueno de Paco durante una retransmisión televisiva cuando dijo que había cortado un rabo a un toro de Veragua en Tarragona, a veinte metros de donde escribimos esto. No: cortó sólo una oreja. Fue en un mano a mano con José Nelo en el debut como ganadero de Tomás Prieto de la Cal tras la muerte de su padre (sepan que Pepín Jiménez se cayó del cartel cuando vio los toros en los corrales). Lo contábamos aquí.

Parece mentira que este Ruiz Miguel de Pamplona sea el mismo que comenta las corridas en Canal Sur, ¿verdad? ¿Cuál es el Cañaílla auténtico, ese patético de las retransmisiones televisivas o el genuino de coloquios como éste? No nos cabe ninguna duda sobre la respuesta pero es que lo suyo en televisión... Bueno, dejémoslo aquí para que no nos venga mal sabor de boca ya que tras ver el vídeo quedarán encantados, igual que nosotros. Es el recuerdo que queremos tener del gran Ruiz Miguel.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



jueves, 16 de diciembre de 2021

EL FORMIDABLE: '¡QUE SALUDE!'

La noticia de su muerte nos la transmitía un amigo de nuestro cuaderno que lo vio torear docenas de veces en la plaza de Pamplona, donde era un auténtico ídolo. Adjuntaba a la triste información este comentario suyo:

'El Formidable era buena gente de plata … se merece un recuerdo'

A otros banderilleros se les puede llegar a olvidar con el paso del tiempo. A El Formidable, nunca. Pulsen aquí para comprobar su facilidad.


FOTO: Botán

Era de la peña jerezana El Tendido, en la ciudad donde nació, como su amigo Juanito Sánchez. Ambos hicieron innumerables paseíllos junto a Ruiz Miguel. Y si Cañaílla se las ha visto con todas aquellas corridas de Miura, Victorino, Pablo-Romero y Murteira, El Formidable lo mismo porque estuvo diecisiete años a su lado. 

Como no solía tener pelos en la lengua, vean lo que comentaba:

'No es igual torear estas corridas duras que la de Jandilla. Yo veo a compañeros con corridas cómodas y, sí, tienen peligro... pero no es lo mismo'

Le acompañaba también a los tentaderos. Aquí lo tienen en la finca de Sotillo Gutiérrez, recuerden esta entrada con aquel tentadero de machos:



También fue con Tomás Campuzano, Paula y Ordóñez. Cuando hablábamos de los mejores banderilleros que habíamos visto en vivo, lo incluíamos en la lista junto a Montoliú, Paco Honrubia, Esplá y Mendes sin citar los que están en activo. Esta era la entrada.

Un toro de Palha le pegó una cornada tremenda en la feria de Bilbao de 1991 cuando acompañaba a Tomás Campuzano. No fue banderilleando sino bregando. Recién salido, el toro prendió a Juan Cuéllar por el cuello ante el horror de los presentes. Cuando el diestro se levantó, se lo llevaron rápidamente a la enfermería al ver que le manaba sangre de un lugar tan delicado. Hubo espectadores que volvieron la cara al ver el destrozo pero luego se supo que el corbatín le había hecho un quite providencial:



A los pocos minutos, mientras estaban atendiéndole, traían a El Formidable. El de Palha era un animal huidizo al que el torero jerezano, en un alarde de profesionalidad, intentó encelar en el capote. Lo decimos porque no le tocaba esa lidia pero como tenía que matarlo su matador, quiso llevarlo él al caballo mientras el granuja se resistía. Cuando parecía que lo había conseguido y empezaban a sonar los aplausos, el toro pegó un gañafón y lo enganchó por el vientre: 



Quedó tendido boca arriba igual que su hijo diez años después en Las Ventas aunque él estaba consciente. Tomás Campuzano, que había recogido del suelo a Cuéllar momentos antes, acudía ahora a auxiliar a su peón tras el percance:



Pasamos la palabra al doctor José Luis Martínez Bourio de Múgica. Le preguntaron cuál era la peor cornada que había visto en Bilbao y dijo esto: 

'Ocurrió estando mi anterior jefe, el doctor Juan Manuel Martín. Fue un domingo de la Semana Grande. Aquel día tuvimos una operación simultánea. Estábamos atendiendo a Juan Cuéllar de un brutal golpe del sexto en el cuello. El mismo animal corneó después en el abdomen a El Formidable. Acabó con una costilla destrozada. Peor aún: hubo que hacerle una resección intestinal. Gracias a Dios, se trataba de un hombre fuerte, grueso, que diríamos. Si llega a estar más delgado, el toro lo atraviesa como una banderilla' 

Estuvo en la UCI y no salió del hospital hasta casi dos semanas después. Era su primera cornada en treinta años de profesión. Recibió cientos de telegramas tanto de España como de Francia. El pobre estaba admirado y sorprendido. Decía: 'no sabía que era tan conocido, estoy muy agradecido a todo el mundo por su interés'. Por cierto, ya que hablamos de cogidas, el maestro Ángel Lería, otro buen amigo del blog, había resultado también herido un día antes en nuestra plaza de Tarragona.

Volviendo a El Formidable, diez años después su hijo Juan Carlos de los Ríos fue cogido de extrema gravedad por un sobrero de Julio de la Puerta en una corrida venteña de Juan Luis Fraile. Es de las cogidas más graves que ha habido en la plaza de Madrid. Fueron tres cornadas: una en el triángulo de Scarpa izquierdo de 15 cms. con entrada y salida, otra en el triángulo de Scarpa derecho de 25 cms. y la tercera en la ingle, de 30 cms. Le afectaron el recto anterior, el oblicuo mayor, la cavidad abdominal, el anillo inguinal, el peritoneo y la raíz del pene:


FOTO: EFE

Su padre entraría en una fuerte depresión años después, en 2013. El hijo tenía cuarenta y cinco años y se quedó en la mesa de operaciones de un quirófano cuando lo estaban operando de un extraño dolor en el pecho (?). Este es Juan Carlos:



Y este, Juan Luis:


FOTO: torear.blogspot.com

La foto con que abríamos la entrada es del San Isidro de 1975 ante un astifino toro de Lisardo. La volvemos a ver por si alguien no tiene claro en qué consiste lo de asomarse al balcón. Aquí está la respuesta:


FOTO: Botán

Por cierto, en aquella corrida Ruiz Miguel recetó esta excelente estocada. Observen el estaquillador apuntando al morro sin pegar el desagradable y tramposo telonazo que sufrimos hoy cada tarde perpetrado por los figuras y también por los que no lo son:


FOTO: Botán

Hablando de asomarse, aquí se supera, es que se tira por el balcón:



Preguntado por la diferencia entre Sevilla y Madrid afirmaba esto siendo jerezano:

'El público de Madrid es diferente al resto, es un público que sabe. En Sevilla, todo el mundo en el tendido se cree torero, hay mucho camelo'

Aquí lo tienen en la Maestranza:



Les contábamos una vez lo que pasó en la plaza de Tarragona, a veinte metros de donde escribimos estas líneas. Aquí vimos en muchas ocasiones a El Formidable porque siempre venía dos o tres veces cada verano con Ruiz Miguel. Les recordamos la anécdota.

Salió Juan Luis con los palos a banderillear el primero. Algunos extranjeros se sonreían viendo aquella voluminosa estampa con los dos palitos. Al pasar por nuestra posición en el tendido bajo, un fulano que estaba a nuestro lado le gritó:

'¡Anda... que como tengas que saltar tú la barrera vas a ir bueno!'

El Formidable lo miró de reojo pero no dijo nada. Cuadró en la cara de manera excelente y salió andando de la cara del toro escuchando una ovación. Al pasar las rayas en dirección a la barrera, para sorpresa de todos dio tres pasos de carrerilla y saltó al callejón tan limpiamente como lo habría hecho Dick Fosbury. Además vino a saltar justo delante de nosotros y se quedó mirando desde el callejón de manera desafiante pero graciosa al fulano gritón. Se recrudeció la ovación y hasta Cañaílla se reía...

¡Qué grande! Y seguro que tenía que ser una buenísima persona en la distancia corta. Todos los que eran aficionados en aquellos años se acordarán de que las crónicas de las corridas en que él actuaba terminaban invariablemente con el mismo estrambote:

Destacó en banderillas El Formidable



Con los años, ya no se pegaba las carreras de antaño, 'ahora ya no voy yo tanto al toro sino que me las compongo para que él venga a mí... oye, que es el toro quien tiene que correr, que para eso tiene cuatro patas y quinientos kilos'

Era de la escuela de Curro, que dormía a pierna suelta en el hotel antes de que lo llamase Gonzalito. El Formidable tenía claro que 'es tontería pasar miedo en el hotel, bastante pasaré en la plaza... es que si empiezo teniendo miedo en el hotel, al llegar a la plaza estoy muerto'

En Pamplona fue poco menos que hijo adoptivo del sol. El titular hace referencia a aquellas tardes en que lo obligaban a saludar (que eran todas, aunque a veces se negaba porque entendía que el par no había sido de su gusto o quizá por no quitar protagonismo a su jefe). Aquí lo tienen en Pamplona. Por cierto, el Diario de Navarra se equivocaba poniendo José Luis de los Ríos cuando es Juan Luis:


FOTO: Diario de Navarra

En 1991 se anunciaron cinco de Miura más uno de Cuadri para Ruiz Miguel, Manili y Tomás Campuzano. El Formidable vino con este último y las peñas se pasaron toda la tarde vitoreándolo. Campuzano llegó a brindarle un toro y en el sexto se desató la bronca porque el sol insistía en que antirreglamentariamente Juan Luis banderillease ese último toro. Molés decía:

'La empresa debería colocarlo todos los días porque es una auténtica fiebre lo que la solanera siente por el simpático y orondo banderillero'

Insistimos en que ha sido de lo mejor que hemos visto nunca poniendo banderillas. Y bregando, ya hablaríamos... Descanse en paz, maestro.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

 





lunes, 6 de diciembre de 2021

TOROS EN LA MÁQUINA DEL TIEMPO (6): MURTEIRA, QUIÉN TE HA VISTO...

 ...Y QUIÉN TE VE

Era esta una ganadería que los aficionados tenían en un pedestal. Los más veteranos recordarán su presentación en Madrid en 1963 y los menos talluditos la tendrán en su memoria por los años ochenta, cuando se llevó premios a la mejor corrida de San Isidro o de Pamplona.


 

En la capital recordaremos a Cumpridor, muerto por Palomar y azuleado en Las Ventas en 1988. También al Sacristán de 486 kilos que mató Justo Benítez también en Madrid el 6 de junio de 1984. Aquella corrida fueron cuatro de Pablo Romero y dos de Murteira, entre ellos el citado, 'un toro para firmar esa misma noche ochenta corridas de toros', según Zabala. En Pamplona, un Bilbaíno que se llevó el Carriquiri en 1985 lidiado por Roberto Bermejo. Pero a Joaquín Murteira le gustó mucho más el Chupamiel de 1987 que desorejó Tomás Campuzano también en San Fermín. 

Llamaban la atención los morrillos de estos preciosos toros, de los más serios que se pueden ver en el campo:



Por cierto, observen abajo una corrida madrileña de murteiras en septiembre de 1975 que salió dura. El caballo se nos antoja más liviano que los monstruos actuales de Las Ventas y encima va con un solo ojo tapado. Recuerden que los picadores actuales repiten el cuento de que así es imposible picar (otra cosa es que le unten el ojo con ceniza al pobre caballo, que es lo que solían hacer):


FOTO: Botán

También en 1976 los animales salieron mansos, broncos y difíciles. No lo pasaron bien ni Fuentes, ni Santiago López ni Paco Bautista. Aquí tienen al de Linares matando ese día:


FOTO: Botán

Como curiosidad les diremos que, salvo error, Curro Romero mató en su dilatada carrera tres toros de Murteira: dos en El Puerto en 1971 (bronca y silencio) y uno en Madrid en 1975 (bronca). Antonio Bienvenida cortó dos orejas a otro en esta corrida madrileña de 1971 donde este toro luso derribó:



No creemos que haya ningún torero que haya matado más toros de esta ganadería que Francisco Ruiz Miguel. Hablamos de más de 100 en 50 corridas ya que recordemos que el año de su despedida se encerró con seis en la portátil de Puerto Real. Salieron algunos sospechosos de pitones, todo sea dicho, y no ha sido la única vez que la sombra del barbero ha acompañado a este hierro. Unos como éste se lidiaron en Tudela (recuerden esta entrada sobre el afeitado):



Dice el maestro que mató su primera de Murteira en Olivenza y que cortó un rabo. No lo hemos podido confirmar y por ello nos asalta la duda ya que la memoria de Paco falla como escopeta de feria pero siempre a su favor. Dijo en canal Sur que en Tarragona cortó un rabo a un toro de Prieto de la Cal y que salió a hombros junto a José Nelo. La verdad es que él salió andando tras cortar una oreja y Morenito salió protegido por la policía. No nos lo han contado porque estuvimos presentes aunque fuera a una tierna edad.

Aquí tienen al maestro tentando en la finca portuguesa:



Cuando Cañaílla habla de las corridas duras que lidió en su vida siempre salen, por este orden: Miura, Victorino, Pablo Romero y Murteira.

Pero parafraseando al gran Jorge Manrique podríamos decir aquello de:

                              ¿Qué se hizo de Murteira?

                              ¿Qué fue de tanto galán?

                             ¿Qué fueron sino rocíos de los prados?



Las lamentaciones de Jorge Manrique sobre el tiempo pasado nos retrotraen a los sesenta, años en que los toros de Murteira causaron sensación en tierras españolas. Todo arrancó cuando lidiaron por primera vez en Madrid, en Vistalegre en el año 1963. Aquello era entonces una mezcla de Pinto Barreiros, Guardiola y Samuel, sin más. La corrida tuvo 'peso, fuerza, terror y pitones'. Destacó el tercero, 'Rosarito'. La mataron Cabañero, Manolo Villalba y el colombiano Curro Lara, que resultó cogido:



Fíjense en esta curiosa instantánea de esa corrida:



Sucedió que Villalba dejó media estocada que quedó tan incrustada en el toro que no había manera de extraerla. Solicitó permiso a la presidencia para entrar a matar de nuevo porque el toro no acusaba la herida. Se le concedió y de ahí esa foto insólita de un toro con dos estoques.

Dos años después regresó Murteira a Madrid para lidiar una novillada 'sensacional por temperamental, encastada y con fuerza, cosas que nos hacen pensar en que la bravura parece que emigra a Portugal'. Los novilleros fueron Tomás Parra, El Pepe y El Zorro de Toledo. Este cuarto, de nombre Piloto, tomó cuatro varas viniéndose de lejos, embistió con nobleza y con gas y vio el azul:



Murteira, junto a Infante da Cámara y Branco Nuncio, pasó a incluirse en el lote de ganaderías portuguesas que no eran cómodas y que las figuras no pedían pero que podía poner en circulación a un torero de la zona media del escalafón. Las verdaderamente toristas a finales de los sesenta eran Coimbra y Ribeiro Telles mientras que las de Cunhal y Palha se consideraban flojas y comerciales. Pero más adelante los murteiras entraron en la dinámica de toros duros y broncos y el sambenito los acompañó para siempre.


 

En Pamplona lidiará en los ochenta cuatro años seguidos pero el resultado de los dos últimos la envió al ostracismo. Algo parecido debió de suceder en Madrid tras la de 1996, que en una crónica titularon 'seis mulos de Murteira' y en otra 'infierno de mansedumbre'. El padre acababa de incorporar dos sementales de Juan Pedro pero ocho años después cedió los trastos a su hijo. Es entonces, a partir de 2002, cuando el propietario actual opta definitivamente por buscar una vía más toreable.

Las generaciones jóvenes de aficionados han crecido ignorando el aura que tenía la palabra Murteira para los más mayores. Cuando Joaquim Manuel de Vasconcellos tomó las riendas de la ganadería, se tiró hacia lo comercial poniendo a padrear sementales de Jandilla (dos), de Daniel Ruiz (otros dos) más Torrealta, Zalduendo, Cuvillo y también sendos de Guateles y Flor de Jara. 



Nos da la impresión de que la filosofía que tiene el nieto dista bastante tanto de la del abuelo como de la del padre. Mucho nos tememos que de aquellos murteiras fieros solo queda ese hierro tan elegante y esa finca tan bonita, además de la estampa de algunos de esos ejemplares suyos que todavía presentan reminiscencias de la seriedad indiscutible de los antiguos guardiolasotos. Observen ese hocico chato con los ojos vivos y saltones:



Fíjense en esos arcos superciliares tan marcados que denotan un rictus de no tolerar bromas:


FOTO: http://www.murteiragrave.com.pt

El hierro tan elegante se lo compraron a Sánchez Ibargüen y era el que fue del bueno y romántico de Fernando Villalón, aquel aristócrata que se mezclaba con gitanos, mayorales y caballerizos y que terminó arruinado por sus negocios poéticos. 


 

La finca es La Galeana y difícilmente encontrarán ustedes otra que la supere en primavera, un auténtico festival para los sentidos. 


FOTO: http://www.murteiragrave.com.pt

Fue propiedad de doña Casimira Fernández, la viuda de Soler. Lidió sus toros antes de la guerra herrados con la S de su marido que, salvo que alguien nos rectifique, hoy es la S de Sobral tras haber pasado por los herederos de Diego Passanha.



Esa salida hacia lo comercial que comentábamos antes quizá era la única posible para el nieto después de ver cómo sus toros acusaban cierto descaste. Cuando el vino está agriado habrá que decidir si meter más alcohol, con el riesgo de que aquello se convierta en matarratas, o echar agua para que por lo menos se pueda beber.

La línea que ha marcado el amo en estos últimos veinte años la dejaba clara hablando  con Viard:

'Yo busco el toro que ponga a todos de acuerdo, ni tan fácil como el de Domecq ni tan difícil como los gameros. Quiero que repita, que sea noble, que obedezca, que humille... pero con carbón. Ése es el toro bueno para todos: para el torero, el ganadero, el empresario y el público'

Recuerden que El Gallo aconsejaba a los ganaderos que 'se dejen de historias y críen toros que no meneen la cabeza en el capote', por eso Vasconcellos añade lo que sigue:

'Quiero que mis toros embistan recto, con clase y con motor'



Vemos a don Joaquim loco por que las figuras se apunten a su ganadería. De hecho, la terminología que utiliza es la que emplearía el ganadero más comercial del mundo. Aquí pueden leer algo más. Entresacamos esto:

'El toro que me gusta es aquel que galopa, que tiene ritmo, que vence las inercias, que una vez que no haya inercia, tenga que iniciarlo todo'

Doctores tiene la Iglesia torerista que nos explicarán en qué consiste ese arcano de las inercias a que se refiere Vasconcellos. Nosotros no lo sabemos. Sigue:

'El torismo para mí no vale, no quiero alimentarlo. Yo defiendo el toreo bueno. Para mí la bravura no se ve en el caballo, así de claro. Se ve en la muleta'

Lo justifica de la siguiente manera:

'En el caballo el toro embiste y tiene el premio de que nota que lucha contra el peto. En la muleta no tiene ningún premio. La persigue treinta o cuarenta veces y, a pesar de no cogerla, sigue embistiendo. Eso es un milagro zootécnico y en eso consiste la entrega que yo pido a mis toros'



Añade una cosa curiosa:

'Ahora que en los tentaderos doy mucha menos importancia al picador, me salen más bravos los toros en el caballo cuando van a la plaza'

Los seguidores de nuestro modesto cuaderno sabrán que nos llama la atención cómo meten los riñones algunos juampedros o garcigrandes en el primer y único puyazo que reciben. Muchos picadores afirman que empujan más que muchas ganaderías de las consideradas duras. ¿Pasará con Murteira esto mismo? La cuestión es si nos quedaremos sólo con el monopuyazo, o con el monopicotazo, porque nos da la preocupante impresión de que el ganadero portugués firmaría. Por eso decíamos más arriba que difícilmente su padre y su abuelo habrían comulgado con estas ideas.



Son ideas perfectas para que se apunten a sus toros nuestras queridas figuras. Ése es su sueño pero le pesa como una losa el nombre de su ganadería y el hierro que la representa. Si variase el diseño, cambiase los colores de la divisa y en lugar de Murteira se llamase 'Toros de Joaquim Manuel' o 'Ganadería La Galeana', vaya usted a saber si las figuritas del Belén se dignarían pedir sus animales.

Mientras siga llamándose Murteira llevará sobre los hombros la fama que le dio nombre, la de aquellos toros que vendían muy cara su vida. Por eso presumía tanto Cañaílla de haberse enfrentado a ellos. En la tauromaquia del siglo XXI, que el toro venda cara su vida sólo interesa a cuatro aficionados a quienes se les ha parado el corazón. Como a los selectos seguidores de nuestro modesto blog.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.












miércoles, 24 de febrero de 2021

LA BRAVURA (4): "HOY, LA BRAVURA ES UN DELITO"

La frase del titular no es nuestra sino de un torero del cual tenemos pendiente hablar por aquí, Luis Fuentes Bejarano. Cuando el maestro decía 'hoy' se refería a 1962, que es cuando hizo esas declaraciones.  Ya saben que los aficionados tenemos un poco endiosado ese toro de hace cincuenta años del que nos repiten que aguantaba muchas varas, que era más fiero que el de ahora y que, aun teniendo mucho menos trapío, no era tan tonto como el actual. Como todavía no habíamos nacido, vemos las imágenes del NO-DO y qué quieren que les digamos...


Novillo de Raso de Portillo en Vic

Pues ya ven que Bejarano no lo entendía así. O, dicho de otro modo, ¿qué diría si viera el medio-toro domesticado con el que se enfrentan en el siglo XXI nuestras queridas figuras?



Doña Lucía Bosé se metió una vez en una conversación masculina de toros e hizo callar a todos cuando dijo:

'Los ganaderos buscan el toro que no sea ni bravo ni manso, el que esté a medio camino'



Seguro que ese comentario se lo había escuchado a Luis Miguel en casa. Pero es que el propio Bejarano decía que tenían mérito los ganaderos... 

'...con los equilibrios que tienen que hacer para sostener esa media bravura y esa media mansedumbre que han conseguido'

Ese torito ni bravo ni manso es el prototipo de animal perfecto para el triunfo del torero sin que sufra quebraderos de cabeza. Los grandes triunfos de Curro fueron frente a toros así, ni chicha ni limoná.

En 1965, el veterinario y buen aficionado Pablo Paños Martí soltaba otra de las verdades del barquero:

'Si no se cambia la selección vigente en las ganaderías, estamos abocados al mono-toro en veinte años'


Los Maños en Vic

Lo clavó, ¿no les parece? Han pasado cincuenta y seis años desde esa afirmación y el mono-toro es lo que sufrimos tarde tras tarde mientras lo alaban los críticos sobrecogedores y aduladores.

El humorista Tono contaba el chascarrillo de los dos aficionados que se encuentran por la calle en Madrid:

- ¿Fuiste a la corrida de ayer?

- No, ya la había visto

¿Cuántas veces hemos visto la misma corrida sobre todo si se anuncian las figuras? Los seguidores de este modesto blog hemos asistido a ese tipo de festejos triunfalistas como quien mira una pecera. Al día siguiente lees los panegíricos de los que viven del cuento y tienes la sensación de ser un marciano.



Decíamos en el segundo capítulo de nuestra serie sobre la bravura que la casta es un ingrediente fundamental. Pero está claro que Juan Pedro Domecq y Díez llevaba razón cuando afirmaba esto: 

'La fiereza, la casta, que es lo que da a la embestida una sensación de riesgo, es algo contrario a la toreabilidad'

La frase la firmarían absolutamente todos los ganaderos del toro manejable. Si luego les preguntas en qué consiste la dichosa toreabilidad, te dicen que 'en nobleza y temple', es decir, borreguismo.

¿Dónde queda entonces la bravura? Es que si desarrollamos el silogismo, dado que casta y fiereza son básicas en la bravura y con ellas no hay toreabilidad, la bravura resulta opuesta a esa condición pastueña del toro para que el artista se rompa por dentro y abra su alma. Ya disculparán ustedes la cursilería pero la conclusión de los taurinos está clara: eliminemos la bravura o, por lo menos, cambiemos su definición para adaptarla al tipo de comportamiento borreguil que buscan los toreros.


Hoyo de la Gitana en Vic

Uno de los principales apóstoles de este arrinconamiento de la bravura y de su sustitución por la toreabilidad es el propietario de Garcigrande. Para él, la embestida no debe ser 'aborrascada' o 'amontonada'. Hay que embestir bien, empujar la muleta con educación, con formalidad, así favorecemos que el torero se acople y construya.

En eso radica el futuro de la Tauromaquia según decía Morante en la entrada anterior. La bravura, en este panorama de la búsqueda de la estética y de la comodidad, molesta, no es bienvenida, enturbia el espectáculo, hay que aparcarla. La bravura es un delito que se debe perseguir.

Nos dirán algunos que hoy lo que se quiere es que el toro embista mucho rato y 'con mucha clase' porque así será más toreable. Ya... y también más tonto, como decía el llorado Pereira Palha. Para él ese toro tan noble y tan toreable...

'...es un animal un poco burro porque no comprende dónde está el enemigo, ya no tiene ferocidad, no tiene voluntad de atacar.'

Recuerden que decía esta frase aquí, en el 9'32''.


Un juampedro husmeando en Castellón sin comprender
dónde está el enemigo

El toro bravo difícilmente permite equivocaciones del maestro. Lo dejaba claro otro ganadero a la antigua usanza, el viejo Isaías Vázquez:

'El toro actual permite que te equivoques varias veces sin consecuencias. En cierta medida, permite el relax del torero, con lo cual se pierde emoción y el público se aburre con el espectáculo y con el toro. Si no hay emoción en el ruedo, aquí sobramos todos"

Dicen los taurinos que el toro bravo tiene que tener entrega y calidad. Lo de la calidad no sabemos muy bien en qué consiste. La entrega la aceptaremos cuando veamos un toro poderoso, encastado y, además, bravo que es dominado por el diestro y entonces traga. A ese tragar lo llamábamos claudicar en su bravura. De pequeños vimos tragar a un marrajo de Murteira Grave en Bilbao porque el maestro no dudó, lo acobardó y lo domeñó. Era Francisco Ruiz Miguel.

El drama es ver un torillo ya entregado de salida independientemente del trapío que exhibe. Eso da pena y nos parece un baldón para su estirpe. Y si su estirpe es su linaje, su reata o, lo que es lo mismo, su casta, ese animal será descastado, lo diga Agamenón o su porquero.

Históricamente, ¿sucedió que los ganaderos adaptaron el toro a la nueva forma de torear? No es esa la opinión del señor Paños, citado más arriba. Lean:



Puede ser perfectamente que el torero se adaptara a ese toro descastado que no inspira tragedia ('la casta es sentir que el toro lleva la muerte en los pitones', recuerden aquí). Pero es indudable que a partir de entonces los ganaderos entraron en el juego y digamos que se adaptaron con rapidez a lo que Justo Hernández denomina... 

'...torear al toro disfrutándolo, no simplemente viéndolo pasar sino moldeando su embestida. Para ello no me importa que sea bravo ni que sea noble ni... Yo no tengo el parámetro de cómo debe ser un toro, ¿quién lo tiene?'

Para dar voz a todas las posturas, sigamos con la teoría que el de Garcigrande explicaba a Viard:

'Los toros se caían porque se había buscado demasiada clase. Entonces los ganaderos decidieron dar fiereza al toro y se cargaron todas las ganaderías. La fiereza implica que el toro embista amontonado y con esa embestida no se puede disfrutar toreando. Si el toro embiste con todo, no da tiempo a construir nada'

En la última frase tenemos el paradigma de la época taurina que nos ha tocado vivir. El toro 'tiene que venir despacio y fijo'. Es el tipo de toro que, como decía Corrochano, divierte al torero sin que el animal se dé cuenta de que a quien debe divertir es al público.  

Estas reflexiones se las hizo Justo Hernández a El Juli 'y a partir de entonces empezó a escucharme'. Pulsen aquí para ver la entrada que le dedicábamos cuando murió su padre. 

Suele ocurrir que el torero empieza escuchando al ganadero pero es éste último quien acaba haciendo lo que dice el torero, se llame José o se llame Julián. Y ya se lo decía el duque de Veragua a Cúchares, ¿desde cuando hacen las guitarras los que las tocan?


Sea como fuere, salvo honradísimas excepciones, los ganaderos han aceptado que la bravura como la entendemos nosotros es un delito y han decantado la selección hacia esa toreabilidad melosa que les asegura vender sus reses o, por lo menos, que los toreros no los metan en la lista negra.

Empezábamos con una frase de Bejarano y terminamos con otra suya de principios de los setenta:

'Antes los toros tenían casta y fuerza, ahora en los tentaderos sólo valen las becerras tontas'

Cuando a Joe Frazier le hablaban del Alzheimer de Alí, decía:

'Es que Dios toma nota de todo lo malo que haces en la vida y esas cosas malas vuelven cuando eres mayor a morderte el culo'

No sabemos si los responsables de tanta toreabilidad, tanta clase, tanto descuelgue, tanta calidad y tanta monserga recibirán los mordiscos que merecen. Ahí entran los ganaderos acomodadizos, las figuritas comodonas, los empresarios trincones y los críticos paniaguados. Si Dios ha tomado nota de lo dura que tienen la cara, todos ellos deberían vigilar sus traseros.

Pero no se preocupen, al final los mordiscos seguro que serán para los que pasamos por taquilla y nos seguimos negando a comulgar con ruedas de molino.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.