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domingo, 30 de enero de 2022

EL ESPARTERO: 2 ALTERNATIVAS Y 81 COGIDAS

De las cuales, treinta fueron graves en mayor o menor medida. Cúchares decía que no había que fiarse de esos torerillos jóvenes que arrasaban a base de valor y que con el paso del tiempo les iba entrando miedo. Según él terminaban por no ser ni chicha ni limoná. En cambio Fernando el Gallo, quien confirmó la alternativa a El Espartero, se admiraba de que tenía el mismo valor cuando empezó que cuando llevaba más de 7 años de profesión. Para él resultaba algo inconcebible.



Su padre lo tenía amenazado de muerte para que no se dedicase a los toros. Nos recuerda al señor Lalanda enfadándose con su hijo, pulsen aquí. Pero el joven Manolillo no obedecía y seguía escapándose a hacer la luna.


En una espartería

llora un chiquillo,

quién iba a decir 

que sería otro Hillo.


El apodo se lo puso el aficionado Carlos García cuando debutó como novillero en Sevilla en julio de 1885:

- Tú ¿qué haces? ¿Trabajas en algún sitio?
- Sí, en el esparto, soy espartero, como mi padre

Esa presentación fue un triunfo y se lo llevaron a hombros tras matar su último novillo, de Anastasio Martín, que se llamaba Bailador

Antonio Miura y Manuel Domínguez se erigen en sus protectores. El diestro lo llama a su casa y le regala un estoque: 'ahí lo tienes, en prueba de cariño, rómpelo mejor en los huesos de los toros antes de que uno se te quede vivo'.

Le siguen éxitos por muchos pueblos de la provincia y decide tomar la alternativa de manos de Gordito ¿con cuántos años? En algunos sitios pone que nació en 1860. El Cossío lo deja en 1865 pero creemos que lo correcto sería 1866, que parece ser el año en que fue bautizado en San Marcos de Sevilla.

Sí hemos leído que su casa éstaba aquí, en la plaza de la Alfalfa, donde su padre regentaba la espartería en el número 8:


Su primera alternativa la tomó con diecinueve años, el 13 de septiembre de 1885, de manos de Gordito y con toros de la Viuda de Saltillo. Se llevaron cuarenta y cinco varas y dejaron ocho caballos muertos.

El problema fue que días después mató una novillada en Zalamea la Real y se le obligó a repetir la ceremonia. Por cierto, miren lo que pasó en Zalamea. Tras el segundo tercio, el toro se amorcilló en la puerta de chiqueros. Salió Manuel a intentar pasarlo de muleta pero era una labor de titanes porque el toro seguía con la grupa pegada a la barrera. Desde el callejón le pincharon con varias banderillas en los cuartos traseros y, como parecía un toro de Guisando, optaron por clavarle una garrocha. Ni por ésas. Volvió El Espartero a la cara ante los gestos preocupados del público, que preveía un arreón y la cornada. Muchos pedían la muerte a tiros del animal pero lo que hizo el maestro fue tirarse encima del toro para matarlo mientras éste continuaba aculado en tablas. El matador no tenía salida como no fuera tirar los avíos y tomar el olivo, cosa impensable en él, de manera que el toro le pegó el gañafón y se llevó la cornada en el tercio inferior del muslo derecho. Eso fue lo último que hizo el toro porque el espadazo fue letal.


El 11 de octubre volvería a Sevilla, de nuevo con Gordito, para repetir la alternativa. Esta segunda vez fueron toros de Miura. Tomaron cuarenta y seis varas y liquidaron diecisiete arenques. Se empieza a hablar de que es un fenómeno con valor a prueba de bombas:  


En Madrid están con la mosca tras la oreja pensando que los sevillanos se han inventado otro fenómeno más. Se anuncia en la capital mano a mano con Fernando El Gallo y toros de Núñez de Prado. Es el 14 de octubre de ese mismo año y la prensa madrileña echa el freno a tanto ditirambo: 


No niegan que tiene lo principal, el valor. Su desprecio por el toro sólo lo vemos en Matías Lara, Larita, recuerden que lo calificábamos aquí como el torero más valiente de todos los tiempos. En La Lidia dejan claro que El Espartero 'ignora el peligro porque para él el toro no es más que una masa que se mueve y cornea y se trata de demostrar que el hombre es tan animal como el toro o más'.

Manolillo es un niño ignorante pero un niño valiente, que pisa unos terrenos cerca del toro que no ha pisado nunca nadie. Años antes de morir reconocerá a un amigo que se ponía ahí encima porque es un sitio donde 'el toro te pega pero no te mata'.


Es limitado con la muleta. No domina los toros y eso le acarrea problemas después porque además no sabe matar pero todo lo suple con un arrojo y una temeridad que van más allá de la valentía. Recuerden que nuestra teoría siempre fue que la temeridad es la gamberrada del valiente, lo contábamos aquí. El bueno de Manolo sería el más gamberro de los toreros. Se comentaba con sorna que era inconcebible pensar tanto que a Lagartijo podía cogerle un toro como que a El Espartero podía dejar de cogerle.

Bleu, siempre tan certero como despiadado en sus juicios, lo deja claro:

'tenía un juego de muleta infantil y una estocada llena de defectos, de zambullida, llevando el brazo en la oreja, arqueándolo e hiriendo siempre perpendicular y atravesado'

A un toro de la viuda de Concha y Sierra en Barcelona que se llamaba Carretero le propinó un espadazo tan perpendicular que la punta del estoque asomó entre los brazuelos.


Hombre, y respecto a lo de la zambullida, lo de llevar el brazo alto y el arquearlo al entrar, eso lo firman hoy muchos maestros de la parte alta del escalafón empezando por Juli, Perera, Ureña, Escribano, Leal, Cayetano, Simón y un tan largo como lamentable etcétera.

Muchas de las decenas de cogidas que sufrió fueron en el momento supremo. Decíamos que no sabía matar ya que, además de lo dicho, cuarteaba al entrar y no cruzaba. Así sufrió graves cornadas por ejemplo en El Puerto (Surga), Cabra (Anastasio Linares), Sevilla (Anastasio Martín), Valencia... Así hasta la fatal de Madrid con el Perdigón de Miura, en que las dos veces que entró resultó cogido por el animal, la segunda de ellas fue la mortal.

Oyó los tres avisos más de una y más de dos veces, remarcable la de la Beneficencia madrileña de 1888 cuando se le fue vivo uno de Veragua. Al tercer aviso dobló el toro justo cuando se abría el portón para dar salida a los bueyes. Nos recuerda a lo que le pasó a Gallito cuando no pudo matar a Platero, lo contábamos aquí.


Trasteaba con una muleta que llamaba la atención por sus pequeñas dimensiones. Se decía que con una de un diestro de la época se hacían tres para El Espartero (pues con la de Manzanares, Juli o Escribano tendría para seis). Sólo puso banderillas en dos ocasiones. Se negaba diciendo que él era matador de toros, no banderillero: '¿se le pide a un zapatero que toque el acordeón? Pues el matador está para matar, que no es poco'.

Sus dos mayores éxitos fueron en Barcelona y en Madrid. En la ciudad condal mata tres toros del conde de Espoz y Mina (antes Carriquiri) y corta sendas orejas tras sendas estocadas. En Madrid, bajo una tormenta de mil demonios, pasa la mano por la cara a Mazzantini frente a 'unos pavos de Solís' (Bleu). Iba de azul y oro. Su faena triunfal fue al cuarto, Grajito, que tomó nueve varas y mató tres caballos: 12 pases y un volapié hasta la tela sin puntilla. Todo en dos minutos y con los pies descalzos hundidos en un barro que le tapaba los tobillos. Lo de descalzarse lo anotan en los periódicos como noticia. Ya saben que nuestra teoría es que un diestro no debería quitarse las zapatillas jamás pero estamos tan chapados a la antigua como estas crónicas de hace ciento treinta años.

Ya que les escribimos a veinte metros de la plaza de toros de Tarragona, les diremos que aquí también triunfó en 1887 con toros de Ripamilán. Toreó en solitario destacando contra el quinto, Provincial. Era colorado y tomó veinte puyazos, muriendo siete caballos en el ruedo y otro en la cuadra. Cuando se cambió el tercio hubo protestas y lanzamiento de objetos porque el personal quería seguir viendo varas. En Tarragona el público siempre fue bastante caliente, ya les contaremos lo que pasó con Mazzantini. El Espartero salió a hombros por esa puerta verde, delante de nuestra casa:


Para su desgracia, los lagartijistas lo erigen en estandarte contra Guerrita. Alguno escribe que 'Espartero torea más que mata y Guerrita mata más que torea'. A ver, eso no hay por dónde cogerlo ya que la competencia entre ambos era imposible. El bueno de Manolillo tiene que suplir sus carencias a base de pisar ese terreno que preocupa hasta al califa. Le preocupa porque se ve presionado y obligado a quitarse la mandanga de muchas tardes dado que el público prefiere ver al sevillano que al cordobés. Y es que su popularidad llegó a ser inmensa.

Tras recortar al toro con una media capote al brazo, se adorna con el teléfono mirando a Rafael. Pero lo hace siempre sin mala intención, con una sonrisa simpática y amistosa, como la persona humilde que fue. Lean lo que escribía de su rival, con muy buena letra, por cierto:


Villalón sostiene que el famoso 'déjalo que enganche' de Guerrita a sus picadores era para castigar a los toros despiadadamente y así intentar pisar el terreno donde se ponía el Espartero, que era hacia quien se inclinaba el favor del público.

Pero Lagartijo se retira y sus partidarios se van también a llorar, olvidándose de El Espartero. En esa tesitura, con nuestro protagonista ya rico pero sintiéndose un tanto humillado porque los mismos que lo encumbraron lo abandonan, es cuando se presenta en Madrid en 1894 para demostrar 'quién soy yo'.

Es el 27 de mayo y Manolo va de verde y oro con cabos negros. Toros de Miura para él junto a dos diestros noveles, El Zocato, que sustituía a Reverte, y Fuentes: 


El primero de la tarde es Perdigón, un colorado ojo de perdiz, huesudo y escurrido pero astifino y cornidelantero. Se muestra quedado y a la defensiva aunque toma siete varas y mata tres caballos ( en otros sitios, cinco y dos respectivamente, ya saben que no se aclaraban contando). El Espartero, a base de insistencia y pundonor, le arranca doce pases y se perfila para matar. Pincha, el toro lo engancha, lo levanta hasta una altura considerable y sufre un fuerte porrazo cuando aterriza, al cual se suma el varetazo en el pecho. El peón Valencia le hace el quite evitando que el toro haga por él.

Ni se miró Manolo, ¿cómo se iba a mirar sólo por un trompazo? Una vez un toro le arrancó la piel de la mano al entrar a matar dejándole a la vista el hueso. Pidió una venda, se la aplicó de mala manera y volvió para matarlo. En otra ocasión fue herido de gravedad también al pinchar en la suerte suprema. Todos vieron que la cosa era muy seria pero el maestro quería volver arrastrándose a la cara del animal para matarlo. No le dejaron porque saltaron al ruedo unos guardias con orden estricta del presidente de llevarlo a la enfermería.


Volviendo a Perdigón, del que han visto arriba un descendiente, le pegó siete pases más y el toro quedó cuadrado a favor de su querencia hacia un caballo muerto. Espartero se colocó entre el toro y el jaco. Cobró una estocada delantera y contraria pero el de Miura le dejó a su vez una puñalada en el vientre. Cayó el diestro al suelo y se contrajo en posición fetal, juntando las rodillas con la cabeza. El toro lo volvió a cornear sin llegar a herirle de nuevo. 

Mientras El Espartero daba su último estertor estirando el brazo en el callejón camino de la enfermería, Zocato terminaba con el miura. Entró en estado de colapso, igual que Gallito en Talavera, y ni la respiración artificial que le aplicaron ni una sangría que le hicieron consiguieron nada. Jocinero había matado a Pepete al hacer un quite en la plaza vieja de Madrid y Perdigón a Manolo en la plaza nueva.

Lámina idealizada de Le Petit Journal
donde equivocan el terno del maestro.

¿Qué nos ha dejado este hombre valiente hasta la temeridad? Tres cosas. La primera, su vergüenza torera, que le permitió alternar sin hacer el ridículo con Lagartijo, Frascuelo, El Gallo, Guerrita, Mazzantini, Fuentes, Cara-Ancha... La segunda, su célebre frase cuando quería ser torero y le avisaban de que tendría un percance grave: 'más cornás da el hambre'. Y la tercera, que pisó unos terrenos que nadie había pisado antes y que no se volverán a pisar hasta Belmonte. Ahí radicaba la emoción de su toreo.


Fernando Villalón, gran admirador de El Espartero, decía que fue el San Juan Bautista de la tauromaquia moderna como precursor de Juan Belmonte. La diferencia es que el toro de Belmonte ya no tenía tanta importancia como el de El Espartero. Villalón lo despreciaba:

'el toro de Belmonte no es más que el cuatreño mal criado de becerro y cebado cuando es toro, de lo cual resulta un animal torpón de movimiento, fácil tanto de desangrar con las puyas como de cansar con los capotes hasta conseguir que embista cuando quiere el torero y no cuando quiere el toro'

¿Qué diría don Fernando Villalón-Daoiz y Halcón de nuestro toro posmoderno del siglo XXI? Por cierto, el poeta ganadero apunta en este delicioso librito la larga lista con los nombres de todos los toros que cogieron a El Espartero:


Nos vamos despidiendo para no aburrirles más. ¿Saben de quién se enamoró Manuel? De una viuda, doña Celsa Fontfrede, la ganadera de Concha y Sierra. Se ve que la cosa fue recíproca y que tuvo una hija con ella. 

Llanto a la muerte de El Espartero, lienzo de Jesús Helguera

La idea del maestro era retirarse tras la temporada de 1894 e irse a vivir con ella. Perdigón truncó esos planes con aquella cornada encima del ombligo, tan parecida a la de Gallito. Sus últimas palabras en brazos de su banderillero de confianza Malaver fueron '¡Ay! ¡Vaya por Dios...!'

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.










viernes, 12 de noviembre de 2021

PALHA

Fue la ganadería más temida por Gallito seguramente junto a la de Florentino Sotomayor. Se hablaba de ella como de 'terribles pavos', eran 'o terror dos mares'. Decían que lo peor que le podía acontecer a un torero era tener que vérselas o con un miura que supiese latín o frente a un palha con pies.



Don José Pereira de Palha Branco contaba diecisiete años en 1871 cuando decidió seguir la aventura iniciada por su padre a mediados del siglo XIX. Tenía entonces unas quinientas vacas de la tierra procedentes de Estevao de Oliveira, del marqués de Belas y de Sousa Falcao. Las tentó tres veces y dejó ciento cincuenta. Luego les echó el semental Guitarrero de Concha y Sierra. Si lo echó en 1873 quiere esto decir que tentó las quinientas vacas esas tres veces en un periodo de dos años (?).

Se suele decir que el semental moriría de viejo a los veintiún años, precisamente el mismo día de la verdadera presentación de la vacada en Madrid. El animal fue enterrado en la finca. Lo de verdadera presentación de la divisa blanquiazul lo aclaramos después. El hierro del padre parece ser que era la P con un ocho encima. Más adelante quedó sólo la crucecita:



En 1884 empezó los tratos con Antonio Miura y le compró dos erales contrastados que padrearon junto a un toro de Veragua. Añadió más vacas que compraría a Lagartijo en 1893 con otras de Trespalacios para echar algo de agua al vino pero al poco volvió a Miura, quien le cedía toros que hacían de sementales y después volvían a su casa. Fue creando una mezcla bastante explosiva, como ven. Se comentaba que el terreno fangoso donde se criaban y el tener que caminar varios kilómetros para beber agua hacía que desarrollasen 'una gran dureza de patas y fuerza de canillas'. 


La finca de Palha en 1897

Que después saliesen bravos es otro cantar porque una cosa es llevar la fama y otra cardar la lana. Solían ser mansos -o menos bravos- y siempre con muchos pies. Eran toros atravesaos. Como decía un revistero de principios de siglo, 'de los que gustan a los aficionados amantes de las emociones fuertes aunque la mayoría de veces queden chasqueados'.

José Morales, Ostioncito, fue cogido por un palha en Carabanchel que lo retiró de la profesión. Ocurrió el 30 de marzo de 1919 y la cornada le afectó la femoral de la pierna izquierda. Toreros famosos heridos por palhas han sido Machaquito en 1904 y Luis Freg en dos ocasiones, más grave la de 1929 con una cornada de 20 cms. 

También El Algabeño padre fue corneado por uno de Palha en Madrid  el 21 de abril de 1904. Al dar un pase por alto el toro lo derribó y en el suelo lo volvió a levantar corneándolo. En aquella corrida la peor herida se la llevó él en el cuello pero Rafael Molina, el sobrino del tío, tampoco pudo seguir la lidia por otra en el glúteo al ser arrollado por el toro en la estocada. Estaba aún en la camilla Lagartijo Chico y ya traían a Algabeño con el cuello lleno de sangre. El sobresaliente Valerito, que tuvo que matar cuatro palhas, también terminó con la cara ensangrentada tras un puntazo en la barbilla al entrar a matar. Y un picador se fracturó un dedo tras un batacazo.


El Algabeño frente a un berrendo de Palha

Como sucede con otras vacadas temidas, no es que haya causado percances gravísimos pero cuando se crea psicosis con un hierro, no hay manera de quitarla de la cabeza de los toreros. 

Otro herido grave fue el novillero catalán José Huguet, Mellaíto. Había empezado con Armengol en la cuadrilla de niños toreros barceloneses. Ese  berrendo que ven en los corrales de Barcelona, de nombre Escapulario, le pegó una cornada en el tórax que lo retiró de los toros. Fue en junio de 1889:



De hecho, Joao Folque afirmaba en un aperitivo con El Cid que sólo faltaba una cosa a su histórica ganadería para entrar en la leyenda y era matar a un torero. El de Salteras puso cara de póquer al escuchar la salida de pata de banco del portugués y no hizo ningún comentario.

Rectificaremos a medias a Folque porque sí hay dos diestros muertos aunque no por toros sino por novillos suyos. Eran toreros de alternativa que habían renunciado a ella. 

El primero fue Ignacio Donoso, Pelucho. Murió tras una cogida el 1 de septiembre de 1923. Fue un puntazo en el riñón que le pegó el novillo. No parecía muy grave pero murió el mismo día. Se comentó si la causa última no habría sido alguna complicación en el cerebro producto de una cornada terrible sufrida un año antes en la cabeza que le partió el hueso frontal. Los amigos que nos leen desde Pamplona deberán saber que esta cogida tan fea fue la que estrenó la enfermería de la plaza nueva de su ciudad en 1922. El toro era de Cándido Díaz y el diestro venía como banderillero de Lalanda.

El otro finado fue Félix Merino Obanos, quien murió también por cogida de un palha. Sucedió en Úbeda el 4 de octubre de 1927 cuando el novillo lo empitonó por el muslo al tomar el olivo. El diestro falleció inopinadamente cuatro días después en Madrid.  



Don José se presentó en la capital el cuatro de noviembre de 1883 y ésa es la fecha de la antigüedad que sigue constando en la Unión. Pero la verdad es que aquel día fue una corrida mixta en la que únicamente se lidiaron a pie tres. Además se saltaron la norma que regía entonces en Madrid de ofrecer sólo novilladas fuera de temporada. Hubo dos para los rejoneadores portugueses Alfredo Tinoco y Luis do Rego. Los otros tres más uno de Eduardo Shelly los mataron Bocanegra y Fernando El Gallo. José Ruiz, Joseíto, iba de sobresaliente y mató a estoque los dos de rejones.

Fueron 'de pocas libras y poco respeto, toros de mentirijillas'. Incluso alguno hizo la gracia de jugar con el apellido del propietario diciendo que habían resultado 'toros de paja'. La pinta, cuatro negros y uno retinto, ya se ve que no había aparecido todavía la sangre de Veragua.


Bocanegra tras dejar una estocada contraria y pescuecera


Hubo tres corridas en 1889 que son las que comenzaron a otorgar fama de terrorífica, que no de brava, a la ganadería.

La primera fue la verdadera presentación. La mataron los abuelos el 28 de abril. Así es como llamaban a un Lagartijo y un Frascuelo de casi cincuenta años. Pasaron las de Caín con los toros portugueses, que sacaron 'más pies que un ciempiés'. Toros 'ágiles y fuertes, de pies inacabables, enseñaron a los jóvenes lo que eran los antiguos toros de Colmenar o los castellanos viejos'. Frascuelo dijo que si no llega a ser por Juan Molina, se van vivos por lo menos cuatro. Esa corrida retiró a Salvador: 'me faltaban las piernas, me ahogaba...' Para Bleu, poco condescendiente habitualmente con los toreros, fue 'una corrida áspera, dura, difícil, fatigosísima y desesperante'.

Mataron quince caballos y tomaron cuarenta y nueve varas (en otros sitios, trece y cincuenta y dos, porque hemos comentado en nuestro blog muchas veces que no se aclaran en las crónicas antiguas ni con una cosa ni con la otra). Si nos quedamos a secas con esos datos, los aficionados que se dejan impresionar fácilmente por semejantes cifras lanzarán las campanas al vuelo pensando que aquello fue un dechado de bravura. Pues resultó que 'salieron despavoridos todos del hierro', con lo cual ya pueden suponer que no fueron varas sino picotazos. Pero es que el tercero saltó la barrera una vez, el segundo cuatro y el cuarto dos. Esperen, no se vayan: el quinto la saltó ocho veces (en un diario pone diez) y el sexto cuatro más. Diecinueve veces en total, ¿qué les parece? ¿En qué quedan esas decenas de varas y esos caballos muertos al lado de esto?


Un derribo de uno de Palha en Madrid (1900)

Aun así, ese cuarto, de nombre Criminoso, que mató tres caballos y tomó diez varas (cuatro y once para otros), fue ovacionado en el arrastre y los aplausos se dirigieron al palco número 114, que era el del duque de Veragua, donde seguía el festejo el ganadero.

Dado que el personal quedó contento al ver cómo habían sudado tinta ambos maestros ante estos ejemplares, la empresa compró otra corrida para dos meses después.

Se dio el día de san Antonio y la mataron mano a mano Mazzantini y Guerrita. De poco sirvió a don Luis que Frascuelo le hubiera dado la alternativa y Lagartijo se la confirmase. Anduvo tan aperreado que no quiso volver a ver palhas en su vida, Ésa fue la razón de que se negase a matar un ejemplar de este hierro en la corrida concurso que comentábamos hace dos entradas.

Salieron toros de excelente lámina, berrendos, ensabanados, botineros y capirotes. Fueron tan bonitos que uno de los revisteros dio este consejo a don José: 'cúidese menos de la estética y procure que sean más bravos'. Los datos bajan un poco respecto a la corrida anterior: cuarenta y cinco varas y doce caballos muertos. Para que se hagan una idea de su bravura, fueron 'sosos y tan tardos que hubo que echarles encima los caballos'. Ya saben ustedes que los picadores tenían suculentas propinas de los ganaderos para hacer eso y evitar el fuego.


Mazzantini frente a un jabonero de Palha que fue criticado por cornicorto


La tercera corrida de ese mismo año que sembró el miedo fue en Ciudad Real el diecinueve de agosto. Resultaron heridos Hermosilla y dos banderilleros. Los toros mataron veintiocho caballos. El sexto saltó al callejón 'doce o catorce veces' (sic en una crónica, mientras que en otra escriben 'más de diez' ya que se cansaron de contar).

Ese sexto decidió no volver al ruedo tras una de las veces que saltó. Allí le clavaron las banderillas, 'llevaba palos por todo su cuerpo'. Y ahí tuvo que meterse Currito para intentar matarlo a base de pinchazos en cualquier sitio: 'uno de los peones le clavó un estoque por la barriga en dos ocasiones y Currito el suyo por los costillares', imagínense la escena. No consiguió matarlo y el de Palha volvió al corral donde un inspector de policía, el señor Moreno, lo liquidó al tercer disparo con su arma reglamentaria. 'Seis toros he matado a Palha ¡y ni uno más!' dijo el diestro al acabar.


Toro de Palha en el callejón de Madrid. Correspondía a Antonio Fuentes (1901)

Lo mismo había dicho Mazzantini y lo mismo dirá Gallito el último día de agosto de 1913. Belmonte, ni eso porque jamás mató ninguno. No es de extrañar que el trianero considerase a Larita como el torero más valiente de todos ya que llegó a encerrarse hasta tres veces con palhas más otra como novillero.

Hubo en Madrid una accidentada novillada de Palha el 13 de octubre de 1929. Actuaron seis novilleros que mataron sendos ejemplares de Palha, 'broncos, duros, difíciles y con poder'. Cuatro de los seis chavales resultaron cogidos, varios más de una vez, aunque afortunadamente sin consecuencias que lamentar.

Novillo de Palha en Madrid, Hace el quite
Manuel García Revertito (1900) 

El citado Matías Lara, Larita, fue quien más reses de Palha mató. Se despidió de novillero en Barcelona matando seis e hizo lo propio como torero anunciándose con otros tantos en Madrid. 

Recuerden esta memorable chulería suya tras volver de América cuando dijo al empresario de Madrid lo siguiente:

'vengo forrado de América, anúncieme con esos dos niños en Madrid pero no con cabras sino con toros alimentados con habas y que tengan árboles en el testuz... yo mato los míos sin cobrar'

Los dos niños eran Gallito y Belmonte...

Además de aquella despedida como novillero se encerró tres veces con palhas durante su carrera: en Madrid en 1916, en Barcelona en 1926 y en su despedida madrileña de 1933, aunque en esta última ocasión fueron cinco más uno de Aleas. Además cortó un rabo en la capital en 1921, el segundo de la historia, y a un palha que fue asado. Recuerden aquella entrada con sus memorables y divertidas andanzas pulsando aquí.


Larita ante un novillo de Palha en su encerrona de Barcelona

Los herederos de don José variarán el encaste a su muerte. Podemos decir que los últimos palhas genuinos que se lidiaron en Madrid murieron el 24 de mayo de 1936 en Vistalegre. Los mataron Manolo Martínez junto a Rayito y a Luis Morales, tres toreros de segundo nivel. Los toros salieron 'bien presentados, mal picados y peor toreados, todos reservones y avisados'. Martínez fue arrollado por el cuarto y tuvo que irse a la enfermería con una buena paliza a base de varetazos. Morales salió a hombros pero por los que buscaban la propina de los capitalistas, no porque hubiera motivo taurino de peso.

Como nos estamos alargando más de lo reglamentario y no queremos cansarles, dejamos para otra ocasión la prestación de Gallito frente a estos toros en las tres únicas corridas que mató.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

jueves, 8 de abril de 2021

REFRESCAMOS LA MEMORIA A COSSÍO A CUENTA DE SALERI II

No es que vayamos a enmendar la plana a don José María, a quien seguimos admirando por su magna obra y cuya casa en Tudanca visitábamos y les mostrábamos aquí. Lo que haremos será completar la información que da sobre Saleri II en la página 857 del tercer volumen de su obra.

Se refiere allí al torero alcarreño Julián Sáiz, Saleri II. Sobre el apellido decir que no es Sáinz cómo figuraba a veces en los carteles. Referente al ordinal, hay discusiones: unos dicen que debería ser el tercero, otros el cuarto, el séptimo o incluso el octavo. Él cambió su original de El Posadero por el del empresario que lo anunció de novillero en Tetuán, Juan Sal, Saleri. Seguro que entonces no se planteó si había habido otros toreros con ese apodo y por eso se puso lo de segundo. Se discute también su fecha de nacimiento pero creemos que la correcta es 1892.



Cossío recuerda la grata impresión que le dejó Saleri en una corrida en Salamanca donde alternaba con Joselito y Belmonte pero reconoce que no se acuerda ni de la fecha ni del ganado. Eso es lo que le vamos a refrescar. 

Aconteció el 14 de septiembre de 1919. Los toros fueron de Carmen de Federico, muy aprovechables para hacer cosas buenas, como decía Lagartijo de los murubes. El mejor fue el tercero, cuya lidia correspondió a Saleri. Su dulce embestida hizo que los tres diestros se recreasen en quites. Luego Saleri puso cuatro pares de banderillas donde brilló uno al quiebro en el platillo. Se pasó el toro al natural entre ovaciones y lo liquidó de una buena estocada recibiendo.


1915: estocada de Saleri a un miura en Zaragoza

Esta era la información que faltaba en el Cossío. Les llamará la atención que nuestro protagonista alternarse con los dos monstruos. Las malas lenguas dicen que los acompañaba porque lo obligaban a pechar con los dos toros que los otros no querían. Cuando el río suena...

Hemos mirado las estadísticas y Saleri compartió cartel con ambos en 14 ocasiones. Con Gaona y José lo hizo en 13. Con Gallito y su hermano coincidió en 10. No parecen casualidades ciertamente.

Está claro que los fenómenos tampoco iban a anunciarse con un piernas. Saleri fue torero con oficio, alegría, facilidad y dominio. Sin embargo, esto iba ligado con un cierto conformismo, algo de comodidad y bastante falta de personalidad taurina. Como pueden ver, es una mezcla ideal para completar esos carteles como telonero y hacer lo que te manden.


La última corrida de Gallito en Zaragoza, toros de Santa Coloma. A la izquierda, Saleri.

Fue un brillante banderillero, especialmente de dentro afuera y al quiebro. 



Matando, pinchaba poco y se alabaron sus estocadas recibiendo. Don Ventura decía esto:

'A Saleri II es a quién con más seguridad y limpieza he visto recibir en mi larga vida de aficionado: fue en Bilbao a uno de Parladé el 18 de agosto de 1918'


1913 en Chinchón. Ya ven dónde está la espada

Le dio la alternativa Vicente Pastor en 1914. El toro que le cedió se llamó Manguero, de Pérez Tabernero, y el diestro no anduvo muy lucido. De hecho, tardó más de 6 meses en volver a Madrid pero a partir de su segunda temporada empezó a acumular corridas. Esta foto es de aquella tarde aunque tiene que ser de su segundo toro porque Manguero era cárdeno:



Sus mejores años fueron 1916 1917 y 1918. Vean:


- 1916: Gallito, líder con 105 corridas, le sigue Gaona con 65 y Saleri con 47.

- 1917: Gallito toreó 103, Belmonte 93 y Saleri, de nuevo tercero, con 57.

- 1918: Gallito, líder con 80, Saleri segundo con 72 y Gaona tercero con 60.


Alternó con José nada menos que en 78 ocasiones. Sólo hay tres toreros que lo superen en paseíllos acompañando a Maravilla: Belmonte, El Gallo y Gaona. En una cosa sí supera claramente nuestro torero a Gallito: mató más corridas de Palha en una sola temporada que el Nene de Gelves en toda su carrera (sólo fueron tres mientras que Saleri mataba cuatro o cinco cada año ya que era muy amigo de la familia portuguesa).


1912: Saleri en el salto de la garrocha. Es la plaza de Carabanchel

Cuando la tragedia de Bailador, Julián y toda su cuadrilla se desplazaron desde Madrid a Talavera y acompañaron el cadáver de vuelta hasta la estación de Las Delicias (lo contábamos aquí). Seguro que en ese triste viaje en tren el bueno de Saleri recordaría cómo José le había hecho de peón de lujo dos años antes en Madrid ante un manso bronco de Pablo-Romero que lo llevó por la calle de la Amargura.

Ésa fue la segunda vez que peor lo pasó en una plaza de toros. La primera tuvo lugar el 11 de mayo de 1919. En el reconocimiento los veterinarios de Madrid querían echar para atrás al número 70 por falta de trapío. Era este toro astracanado de Santa Coloma:



El conde amenazó con retirar toda la corrida si no se lidiaba este animal. Se impuso su criterio y pasó a la posteridad con el nombre de Bravío. Unos dicen que tomó cinco varas y otros que siete, derribando en todas. Esta foto es de Saleri aquella tarde y quizás sea Bravío el toro pero no lo podemos confirmar:



El maestro nos reconoce que se vio totalmente superado:

'Aquel toro tenía cinco años y una hierba. El ganadero se impuso en el reconocimiento porque o pasaba o retiraba toda la corrida. Y pasó. Fue un toro excepcionalmente bravo, de una bravura encastada, de una fiereza envenenada. Se arrancaba de largo como una centella y luego se frenaba al hacer la reunión. Me olía, no me perdía de vista, me buscaba sin cesar. Lo mismo le pasó a Camará con uno de Vicente Martínez, a Lalanda con Amargoso de Albayda o a Domingo Ortega con Tapabocas... Eran tiempos duros, cuando el ganado demostraba casta, movilidad y temperamento. Había que tener alma de legionario y estar medio loco para ser torero...'


1915: estocada a uno de Sánchez Coquilla en Barcelona

Se mantuvo 14 años de alternativa y confesó haber ganado seis millones de pesetas de entonces, una fortuna. A pesar de que tenía fama de buen administrador quiso dedicarse a empresario en mala hora. Lo fue de toros y de teatro además de en España, en Perú y en Colombia.

Llegó a tener dinero invertido en un circo con el que viajó hasta el Japón. Para hacer publicidad se paseó por el centro de Tokio vestido de corto y con sombrero de ala ancha. Los nipones lo miraban como a un alienígena. La cuestión es que entre unas cosas y otras acabó arruinado.

Vivía en esta casa de Madrid de la calle Hortaleza. Desde aquí caminaba cada día hasta la plaza de Vistalegre donde dirigía la escuela taurina de Castilla junto a Julio Marquina:



Fue maestro entre otros de Andrés Vázquez, a quien escucharán contar maravillas del maestro. Un día de 1958 notó una opresión en el pecho al llegar a la escuela. Lo llevaron a la Casa de Socorro pero no pudieron salvarle la vida tras lo que era un ataque cardíaco. Aquí lo ven en un festival en Barcelona con sesenta años, seis antes de morir:



Ya que les escribimos a veinte metros de la plaza de toros de Tarragona diremos que Saleri concedió la alternativa aquí en 1923 a este novillero que ven matar con tan buen estilo:



Es el gaditano Pepe Amuedo. El testigo fue Camará. Por cierto, esta alternativa no consta en el Cossío, donde Amuedo figura únicamente como novillero.

Siempre quedará la duda de si tuvo mala suerte al coincidir con José y Juan. Quizás la duda sea saber dónde hubiera llegado con otra personalidad más ambiciosa. Es probable que se diese cuenta perfectamente de lo difícil que iba a ser destacar  con aquellos rivales. Por eso se acomodó en lo que sabía, que era mucho y que además lo hacía fácil. No se equivocó porque esa estrategia le sirvió para ganar aquella fortuna que luego perdió.


1914: estocada en Valencia a uno de Anastasio Martín, 
¡sin estirar el brazo para pegar la puñalada!

Y es que ya lo decía Larita, que era el más valiente de todos como pueden comprobar aquí'quitando a Joselito y Belmonte, los demás nos podemos llamar de tú'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.









miércoles, 13 de junio de 2018

EL TORERO MÁS VALIENTE DE TODOS LOS TIEMPOS

Ha habido muchos toreros cuya valentía ha sido su cualidad más destacable. Sin incluir ninguno de los actuales y a vuelapluma, nos vienen los nombres de Frascuelo, Luis Freg, Litri, Miguelín, Diego Puerta, ambos Dámasos -Gómez y González-, Manili y Ruiz Miguel. Entre los más valientes, curiosamente el único que murió en el ruedo fue 'El Espartero'. El problema es que el pobre Manolillo no era valiente sino temerario o directamente suicida, que es una gran diferencia.

Pues resulta que nuestro protagonista no es ninguno de los citados. El torero más valiente de la historia ha sido un malagueño, Matías Lara Merino, 'Larita'. Si lo decimos nosotros, la cosa no tiene ningún valor pero si lo aseguran Corrochano, Cañabate y Juan Belmonte, habrá que otorgarles el crédito que merecen.



Esto decía de él Cañabate:



La idea de esta entrada nos vino al leer la deliciosa entrevista que hizo Josefina Carabias a Belmonte. Lean:

- ¿A qué torero admira usted más?
- A 'Larita'
- ¿Cómo? ¿A quién?
- Sí, a 'Larita', a Matías Lara ¿Sabe usted por qué? Porque es el único torero que conozco a quien no le dan miedo los toros
- ¿Sólo por eso?
- ¿Dice usted sólo por eso? ¿Le parece poco? A mí los toros me dan un miedo horrible, espantoso. Si el público fuera consciente del miedo que tengo cuando hago el paseíllo y, sobre todo, en el momento de coger los trastos de matar, se iría de la plaza por lástima...
- Entonces, ¿por qué torea usted tantas corridas?
- Porque las corridas se firman bastante tiempo antes de torearse. Si se firmaran en el patio de caballos vestido de luces, yo hubiera toreado muy pocas...quizá ninguna. En cambio, 'Larita'...

RÉCORDS DE 'LARITA'

Se sabe que nació en Málaga pero no hay acuerdo en la fecha. Nosotros nos inclinamos por marzo de 1887 aunque otros hablan de agosto de 1883. En el Cossío pone 1885, con la errata de decir que su primer becerro lo mató en 'Vea de Segura' en lugar de Beas de Segura. Por su exceso de peso, se hablaba de él como ventripotente o directamente obeso. Ahí lo pueden comprobar:



Sufrió diecinueve cornadas en sus diecinueve años de alternativa y es curioso que no le hicieron tanto daño como a otros toreros pasados de peso a los que, cuando los cala el toro, siempre les provoca más destrozos que a compañeros más livianos.


Cogido por un toro de Albarrán al tomar el olivo en Santander de novillero (1913)

'Larita' tiene unos récords curiosos que les iremos comentando. La primera oreja que se cortó en la antigua plaza de Tetuán de las Victorias fue para él (21 de mayo de 1911). De novillero, se encerró dos veces con seis toros en una semana. Siempre se ha dicho que el primer rabo cortado en España fue para él. Eso sucedió en la plaza vieja de Jaén el 19 de octubre de 1913. El público enloqueció con la labor de 'Larita' al novillo 'Saladito', de una ganadería de Santisteban del Puerto llamada Herrero y Manjón. Cuando le entregaron a 'Larita' la oreja y el rabo puso cara de enfado al ver el despojo, lo cogió, lo volteó y se lo arrojó al presidente. Luego, en la barrera, iba diciendo 'pero ¿qué se ha creído el tío ése? El rabo que se lo dé a su familia'.

El segundo rabo que se cortó a un toro en Madrid es suyo. Fue el 8 de mayo de 1921, toros de Palha compartiendo cartel con Algabeño II y Dominguín. Se lo cortó a 'Guerrita', el segundo, berrendo en negro y que fue fogueado. Le pegó una estocada tendida pero, como el toro no doblaba, le sacó el estoque y lo descabelló allí mismo ¡con la muleta plegada y en los medios! 


Descabellando un novillo de Eduardo Olea en 1913

Precisamente realizando esta suerte lo pintaron en uno de los célebres retratos de 'La Lidia' (1914):



Es posible que ese segundo rabo tenga más valor que el primero que se cortó en Madrid. Fue para 'Gallito' de un toro de Guadalest el 10 de octubre de 1918 pero más que por la faena fue por el clima sentimental que se creó aquella tarde ya que era la primera despedida de su hermano Rafael. Después de estos dos, Nicanor cortaría otro a un toro de Aleas y éstos serían los tres únicos rabos de toro cortados en la plaza vieja de Madrid. En 1934, Belmonte cortaría el primero ya en Las Ventas a un murube de Carmen de Federico. 

Se habrán fijado en que hablamos con idea de rabos cortados a toros porque el primer rabo concedido en Madrid fue anterior a éstos, el 11 de noviembre de 1918, pero era un novillo de Pablo Romero. Lo cortó el novillero José Roger 'Valencia'.

Volvemos con 'Larita' para recordar que tomó la alternativa de manos de su paisano Paco Madrid en la ciudad de ambos, Málaga. El testigo fue Juan Belmonte, los toros eran de González Nandín y la fecha, el 1 de septiembre de 1914:



Hemos leído que iba de blanco y oro aunque en las fotos el blanco no parece tal y el oro parece azabache. Sea como fuere, salió a hombros de sus paisanos. El triunfador aquel día fue el testigo, que cortó un rabo a su segundo. Es curioso que se repitió el cartel al día siguiente pero con toros de Conradi. Vean a 'Larita' con el toro de su alternativa:



Venía de despedirse como novillero en su ciudad natal el 9 de agosto matando seis de Anastasio Martín. Cortó seis orejas concedidas demasiado benévolamente por las señoritas que presidían el evento, paisanas suyas como todos los asistentes. A pesar de su sobrepeso, no perdonaba nunca las banderillas. Ahí lo ven aquella tarde:



Y aquí en Barcelona alternando con El Gallo y Curro Vázquez, el toro es de Veragua:



También se despidió de novillero en Las Arenas de Barcelona el 15 de agosto matando seis de Palha, su ganadería favorita. Véanlo esa tarde, quince días antes de la alternativa. La crónica decía que 'se llevó bastantes más cardenales que las cinco orejas que cortó pero entró siempre a herir muy recto y con mucha verdad':



Llama la atención el tamaño de los novillos:



También en Barcelona, con un novillo de Guadalest poco antes:



A los cinco días de la alternativa volvió a Barcelona, donde siempre fue muy querido. Véanlo antes del paseíllo, con sus dos compañeros que no necesitan presentación:



El Gallo le confirmó como torero:



¿De quién eran esos toros berrendos? 



Ahí tienen uno doblando a los pies de nuestro protagonista, a ver si lo adivinan:



Pues de Pablo Romero porque ya saben que en aquella época abundaban los berrendos antes de que Saltillo hiciese su misteriosa aparición en la vacada. Por cierto, ya han visto que el puntillero va por detrás, así hay menos posibilidades de levantar al toro. Hoy se empeñan de forma absurda en ir siempre por delante, ¿por qué?

Vean otra imagen de 'Larita' también en 1914 en Barcelona, esta vez para la Merced ante uno de Veragua:



El toro ha doblado y el puntillero vuelve a ir por detrás:



En Madrid le confirmó la alternativa Pacomio Peribáñez el 3 de julio de 1915. Fue una deslucida corrida nocturna con toros de Eduardo Olea donde se estrenaba el alumbrado eléctrico. Esto se comentaba al día siguiente:



Poco después mata toros de Coquilla en Barcelona. Por el tamaño, nadie lo diría:



Y en la ciudad condal comparte cartel con Paco Madrid y Joselito, que es quien triunfa con los murubes cortando dos orejas al quinto. Con su paisano, la rivalidad es tan grande que, a pesar de ser su padrino, ni se miran. Ahí pueden ver a 'Larita' esa tarde en un momento de apuro al entrar a matar:




CON JOSELITO Y BELMONTE

Alternó seis veces con Belmonte, con quien tuvo siempre muy buena relación. Precisamente uno de los más grandes triunfos de Belmonte como novillero lo había presenciado 'Larita' anunciado en el cartel junto a Posada. Fue en Sevilla, el 21 de julio de 1912 con novillos del duque de Tovar. Aquel día muchos acudieron más para ver a ese novillero del que se hablaba tanto por su valor que al de Triana. En el paseíllo, al lado del corpulento 'Larita', Belmonte parecía un alfeñique.

Él decía, 'quitados José y Juan, todos los demás podemos llamarnos de tú'. Con 'Gallito' alternó en siete ocasiones. Con los dos fenómenos a la vez se anunció dos veces. La primera, en La Línea el 19 de julio de 1915. Allí asistió al primer corte de pata que hubo en España, la cortó 'Maravilla' a un toro de Concha y Sierra . Belmonte y él cortaron sendas orejas. La segunda en Córdoba el 27 de mayo de 1916, en corrida de ocho toros de Pérez de la Concha para los tres citados más Vázquez II. 'Larita' y 'Gallito' mojaron la oreja a Belmonte, que se quedó sin cortar trofeo. En aquella corrida, 'Larita' substituía a Manolete, que tuvo que ser, si no vamos errados, el colombiano de Cali Manuel Rengifo.

A los dos monstruos 'Larita' los llamaba 'los niños'. A la vuelta de torear en América, Matías fue a hablar con el señor Retana, empresario de Madrid, y le dijo: 'vengo forrado de América, anúncieme con esos dos niños en Madrid...pero sin cabras, con toros cornudos, alimentados con habas y que tengan árboles en el testuz: yo mato mis dos toros sin cobrar'. No aceptó Retana porque estaba seguro de que los otros dos no iban a tragar.

SU VALOR NO DA MIEDO

El problema de 'Larita' es que se tomaba el toreo a chirigota. Su valor era tan grande, que provocaba la risa más que el espanto. Estaba entre los pitones y se ponía a hablar con alguno del tendido. El toro no doblaba y lo cogía por la pala y por el rabo para derribarlo (haciendo eso se trastabilló una vez cuando el toro ya rodaba y quedó atrapado debajo). Golpeaba al toro con el puño o con el codo, por eso se decía que 'anda con los toros a puñetazos'.




En Yecla, el día de san Miguel de 1919 se anunció con Limeño en corrida matinal. Uno de los toros de la viuda de Salas saltó al tendido y sembró el pánico. 'Larita' cogió los trastos, subió y lo estoqueó allí mismo. Salió a hombros con el rabo. En San Martín de Valdeiglesias saltó un toro al callejón y se aquerenció. No había forma humana de que volviera al ruedo. Pues en el mismo callejón lo mató nuestro amigo. 

El valor de 'Larita' es un misterio: los toros lo cogen pero no lo hieren de gravedad, sus temeridades no asustan porque se ríe, definitivamente no se le puede tomar en serio...pero tampoco en broma. Lo intentaba explicar Don Quijote en 'La Fiesta Brava':



Le criticaban que estiraba demasiado el brazo al entrar a matar (como hace hoy el 90% de los diestros) Pero 'Larita' puede decir con orgullo que, en diecinueve años de carrera, jamás oyó ni un aviso mientras otros como Lalanda o el propio 'Gallito' tienen que taparse cuando sale este tema (recuerden lo que les comentábamos  aquí para José aquí para Marcial). Perfilado en las Fallas de 1913, aún de novillero:



El mismo año, en Córdoba, en la suerte contraria:


Un cartel de ese año con 'Larita' en Barcelona:



Por cierto, pocos saben que el cartel original de la luctuosa corrida de Talavera de 1920 era para El Gallo, 'Larita' y Sánchez Mejías. Los dos primeros se cayeron y entró en mala hora Joselito, por eso la corrida quedó en mano a mano.

Leerán ustedes crónicas de 'Larita' donde se le acusa de clown o de histrión. Se dice que estuvo apayasado, que su toreo fue cómico, que movió a risa, que no fue serio...Lo tratan como a un polichinela. 

Pero en San Sebastián alterna con Gaona y rivaliza en banderillas para que el crítico diga esto:



Aquí tienen a los dos:



Cuando cortó aquel rabo en Madrid al 'Guerrita' de Palha, Corrochano, que sabía de las chuflas con que muchos se tomaban a 'Larita' tituló:



Ya hemos visto las alabanzas a la valentía de Matías por parte de Belmonte y de Cañabate, quede constancia de la de Corrochano a continuación:



Ha sido el único torero que ha cortado una oreja a petición propia. Fue en Las Arenas a uno de Miura. Tras su muerte, había poca petición y 'Larita' saludó al palco como diciendo 'presidente, ¿qué hacemos?' Entonces, ni corto ni perezoso, sacó su propio pañuelo y lo agitó ostensiblemente. El presidente, a quien cayó en gracia el gesto, enseñó el suyo. Luego 'Larita' decía que se había sumado a la petición 'para solidarizarme con la minoría'. Observen la crítica a la ganadería de Miura hace noventa y dos años:




En América triunfó por su tremendismo y sus alardes de torero macho. En Venezuela se enfadó en 1931 al ver que los animales encerrados en los corrales para él eran poco menos que becerros. Abrió las puertas para liberarlos y en la calle se dedicó a torearlos con el sombrero entre la algazara de los transeúntes. Fue detenido por la policía. En Perú más de una vez terminó también en el cuartelillo por pelearse en las tabernas. Se decía que mataba los toros con la espada y las penas con el vino. 'Al vino, como al toro, hay que echarle valor', solía repetir. 


Remate a un novillo de Arribas en Madrid (1913)

'El torero que se reía de la muerte', se escribió más de una vez. En una ocasión quiso poner unas banderillas al quiebro pero el toro le hizo un desaire. Simuló con las banderillas un ayudado y empezó a torear al bicho con los palos entre sus risas y las del público. En el tercer pase, el toro lo prendió por la axila y lo levantó del suelo ante la angustia de los presentes, a quienes se les heló la sonrisa. Pero a 'Larita' no, él seguía riendo mientras pugnaba por zafarse del cuerno. Cuando se soltó, se quedó mirando al animal como diciendo 'pero tú ¿qué te has creído'?' Por eso se comentaba a menudo que el día que un toro le hiciera daño de verdad, nadie se lo iba a creer, todos pensarían que era una más de sus 'performances'.


Al quiebro a un novillo de Villalón. Fíjense en que las banderillas son cortas

Uno de Veragua casi lo mató en Madrid al intentar un pase cambiado. Dos meses después volvía al mismo ruedo con toros de la misma ganadería. Se fue al mismo sitio y dio el mismo pase cambiado, esta vez sin novedad.


De frente por detrás en Madrid

En 1922 en Madrid salió a banderillear con dos palos en cada mano. Un gracioso le gritó '¡Dos no, tres!' Y 'Larita' volvió a la barrera y salió con tres palos en cada mano que a duras penas podía agarrar. Entró y clavó sólo dos mientras los otros cuatro cayeron al suelo. Los recogió en la cara del toro y volvió a entrar dejando sólo dos. Pues volvió a coger los dos que quedaban y los clavó. En esa misma corrida se llevó una memorable ovación cuando el picador cayó al descubierto. El toro hizo por él y 'Larita' se tiró a hacerle el quite abrazándose al testuz como quien abraza a un amigo que ve por la calle. 



Ese mismo año lo vemos el día de san Jorge con un toro de Manuel García, antes Aleas, también en Madrid:



Torea en la capital en 1924 (fíjense en la cantidad de ganaderías que se anuncian como 'antes...'):



Pero al año siguiente empieza a ir a menos y ya nunca volverá a torear más de veinte corridas por temporada:



En su época de declive organizó algunas corridas como empresario. Por ejemplo en Aranjuez, la última vez que se anunció con Belmonte. Compró unos toretes protestados por anovillados de Felipe Montoya con Sánchez Mejías completando el cartel. En Guadalajara organizó otra y brindó a la parte del tendido que le protestaba diciendo a voz en grito: 'brindo a esos guasones que se están metiendo conmigo por matar estos toros que me han costado 12.500 pesetas'.

Organizó varias corridas sin cobrar, una de ellas encerrándose con seis veraguas de Trespalacios en su Málaga natal a beneficio de los pobres de la ciudad.

VEINTISÉIS VECES COMO ÚNICO ESPADA

Se encerró veintiséis veces con seis toros. En Barcelona, tres veces, una en cada plaza, además de su ya citada despedida como novillero. En Las Arenas, el 11 de agosto de 1918 con toros de Bañuelos y dos sobreros de García Lama; cortó un rabo. La foto es de aquel día:



En la Barceloneta, el 25 de julio de 1920, con toros de Villalón; la corrida duró tres horas, algo inconcebible y mal visto en aquella época. Batió el récord de la despedida de Lagartijo en 1893, cuando anduvo aperreado y apedreado con los veraguas el día del Corpus en Madrid (aquella corrida duró dos horas y cuarto). Estamos aún en 1920 y eso se ve como un baldón para el matador porque es indicio de que le cuesta poder con los toros. Bleu alababa una corrida de Frascuelo con seis toros diciendo que 'el primer toro saltó a las cinco menos dieciocho y el último dobló a las seis y ocho'.

El novillo berrendo aparejado de la foto es de Villalón, que se lleva una gran estocada. Las estocadas de 'Larita' tienen un mérito especial porque sus brazos eran muy cortos:



Finalmente se despidió en la Monumental con seis de Palha a plaza llena para sorpresa de muchos. Aquí, en cambio, se le criticó la celeridad con que anduvo. La faena más larga que hizo duró cuatro minutos y medio. La revolución belmontina había hecho que la rapidez en el trasteo empezase a estar mal vista. Fue para la Merced de 1926, ahí le ven ese día:



Precisamente Belmonte decía que 


"Larita' se encierra con seis palhas y está tan tranquilo como si se hubiera encerrado con seis gallinas...usted no sabe lo que es un palha visto de cerca, ni quiera Dios que lo sepa'

En Madrid, había matado ya seis palhas en medio de un diluvio total en 1916. Vean dos fotos de ese día y lo que se dijo al siguiente:






Anunció su despedida definitiva en la plaza de Tetuán, donde había cortado aquella primera oreja que se concedió en aquel coso. Las figuras se hicieron a un lado quizás porque 'Larita' se había ido demasiadas veces de la lengua. La corrida tuvo lugar el 6 de noviembre de 1932 con toros del marqués de Alonso Pesquera en lugar de los Palha previstos. Hubo que remendar con cuatro de la misma ganadería traídos a última hora por la poca presencia de los reseñados en principio. Resultaron malos y en el cartel lo acompañaron Eladio Amorós y Andrés Mérida. Como se ve, sin figuras en el ruedo pero sí en el tendido:



Brindó la muerte del primero al trianero y cortó las dos orejas (Belmonte le regaló un cortijo días después). Luego, dos orejas y rabo de otro pero, al ir a cortarse la coleta, el público montó un número parecido al que montan hoy los juerguistas del indulto cuando gritan '¡no lo mates!' Entonces le gritaron '¡no te la cortes!' Total, que 'Larita' tiró al suelo las orejas que llevaba en la mano y se zafó de las tijeras para decir que se la cortaría en la plaza de Málaga. Esto se comentó:



La caricatura es de ese año, 'Larita' tenía cuarenta y cinco años:



No hemos encontrado que lo hiciese en Málaga sino en Madrid de nuevo. Fue ocho meses después, el 25 de julio de 1933. El propio diestro mostraba su retranca en esta carta:



Hemos localizado una entrada del evento:



Cinco toros terciados de Palha y un sobrero de la viuda de Aleas que hizo sexto. El maestro estuvo valiente, breve con la muleta y certero, como siempre, con la espada. Resultó cogido dos veces sin consecuencias y en ambas ocasiones fue por ponerse a charlar con alguien del tendido en la cara del toro. Lo contaba Belmonte:

"Yo admiro a 'Larita' con todas mis fuerzas porque es el único torero que hace chistes en la plaza, el único que se ríe con el público cuando tiene la muleta en la mano ¡Ése es el auténtico héroe de la fiesta nacional!"

La crónica dice que 'recibió las muestras de cariño del respetable'. La última foto suya que hemos localizado vestido de luces es ésta de aquella tarde:



Pero aún se puso el traje de torear una vez más, la definitiva, en Vélez-Málaga. Fue una mixta matinal donde él mató dos toros y Curro Caro, dos novillos. Era el uno de octubre de 1933, diecinueve años y un mes después de haber tomado la alternativa en Málaga.

UN GRANUJA

Ganó dinero pero era un manirroto por su afición a la buena vida. Tal como le entraba el dinero, se le iba. Cañabate recordaba que una vez en una taberna sacó un billete de mil pesetas para invitar a todo el mundo. Se preguntarán ustedes si eso era mucho dinero ¿no? Pues vuelvan a la entrada de cinco pesetas que enseñábamos de su despedida en 1933. Esa misma entrada vale hoy 34 euros en Las Ventas, o sea que si 'Larita' invitó por valor de 200 veces el importe de esa entrada, es como si hoy un torero entregase al tabernero 6.800 euros y le dijese lo mismo que dijo Matías aquel día en presencia de Cañabate:

"Manolo, vete poniendo lo que te pidan hasta que se acabe esto"

Cuando hacía eso, se corría la voz como la pólvora y los bares de la zona quedaban desiertos porque todo el mundo acudía a consumir gratis a costa del diestro. En la calle, los transeúntes se preguntaban qué pasaba y la respuesta era 'nada, que 'Larita' se ha 'echao p'alante' e invita a todo el mundo'.

No es de extrañar que terminase arruinado. Enterado de su precaria situación, Fernando Domínguez colaboró en un festival por él en Málaga. Belmonte también organizó un festival benéfico a su favor en Granada a mediados de los años cincuenta. 'Larita' se emocionó al saberlo y escribió una carta de agradecimiento a Belmonte donde entonaba el mea culpa por su vida disipada y hacía un propósito de la enmienda que llegaba bastante tarde. Decía literalmente:

'Soy un canalla, un sinvergüenza, un granuja. No merezco más que castigo y desprecio pero tú me has enseñado a ser bueno. Me has hecho ver que no es posible vivir como yo vivía. El 'Larita' canalla que todos conocéis ha muerto, ha nacido un 'Larita' que a partir de ahora andará por el camino del Bien'

Belmonte le respondió de esta guisa:

'Querido Matías: si dejas de ser eso que dices que eres, dejas de ser 'Larita' y yo, para un 'Larita' que no es 'Larita', no organizo festivales'

La cuestión quedó zanjada con la réplica de Matías:

'Juan, eres el tío más grande y que mejor me conoce...¿Arrepentimiento? ¡Ni soñarlo! Granuja por los siglos de los siglos'

Menuda pareja... Ahí tienen a nuestro protagonista en Madrid, siete años antes de morir:



EL FINAL

'Larita' acabó sus días ingresado en el sanatorio antituberculoso de Alcohete, cerca de Yebes, provincia de Guadalajara (aún existe aunque ahora es para enfermos psíquicos crónicos). También El Gallo le ayudó económicamente en sus últimos años. Ahí lo tienen en una visita que le hizo el mismo año de su muerte. El Gallo era cinco años más viejo y parece diez años más joven:



Es curioso el paralelismo con su paisano Paco Madrid, que le dio la alternativa. Ambos tuvieron un hermano torero. El de Paco, Rafael,  se retiró tras una cornada de novillero en Tetuán. El de 'Larita', Antonio, lo acompañó muchas veces de banderillero. Una vez, en Barcelona, Antonio le avisó de que el toro tenía muy malas intenciones. 'Larita' le dijo:

'Dile que las que tengo yo para él son mucho peores'

A Paco le dio la alternativa El Gallo y a Matías se la confirmó. Entre los dos toreros malagueños hubo mucha rivalidad, no se hablaban. La muerte los terminó uniendo. 'Larita' falleció el 27 de octubre de 1957 y Paco Madrid tres días después. Pocas personas acudieron al entierro del valiente Matías Lara en Guadalajara:



Tras la indigestión isidril pensamos que no viene mal recordar estas historias como desengrasante. Además ha quedado un álbum bastante completo del bueno de 'Larita'. Esperemos que se hayan entretenido con las andanzas del torero más valiente de todos. Insistimos en que los que así lo afirman son, entre otros muchos, Corrochano, Cañabate y Belmonte. Estarán ustedes de acuerdo en otorgarles un absoluto crédito ¿no?

Nos despedimos con el propio 'Larita' hablando de toros siete años antes de morir.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.