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viernes, 16 de mayo de 2025

FERIA DE SAN ISIDRO, 2025 (7). J.E. VALDEFRESNO: ¿QUÉ PINTA EL GANADERO?

Nada. Es el último mono en el tinglado del taurineo. Lo decimos porque habría que saber por qué viajaron estos seis toracos grandes, sin cuello, todos locos por la madera, todos llamativamente afligidos en el segundo puyazo y nobles en general. Mucho nos tememos que se impuso la opinión de los veedores, que prefirieron los elefantes, antes que la del criador, que tenía otros en cartera por nota. Los palos hoy irán para él y encima tendrá que callar no vaya a ser que lo metan en la nevera. Quien con niños se acuesta...



Llamaremos la atención sobre lo que se viene repitiendo en Madrid en la suerte de varas. Hay toros como varios de los de ayer que intentan luchar con fe en el primer puyazo pero al poco dejan de empujar porque ven que su esfuerzo es vano ante los equipánzers. Como es obligatorio que acudan una segunda vez, entonces van como al dentista, se dejan pegar a secas y salen sueltos el noventa por cien de las ocasiones. Fíjense en ello. Igual que un toro se siente vencido y humillado en el mueco, los que se lidian en Las Ventas sufren esa afrenta de querer pero no poder, lo cual resulta tan desesperante para el pobre toro como para el sufrido espectador (no sabemos si también para el ganadero porque todos ellos tragan y callan).

Su juego, aunque da igual, fue éste: primero, manso y aquerenciado; segundo, noble sin picante; tercero, parado; cuarto, rajado; quinto, un mulo descastado y sexto, soso con avaricia. Para echarse a llorar. No lea esta crónica porque va a perder el tiempo.




UREÑA. Su primero era negro mate, zaíno y con muy poco morrillo. Las fotos, del maestro Moore:



Se dejó pegar porque vio que perdía el tiempo contra el elefante blanco del Bene. En el segundo se va de naja.



Espartinas, como siempre: indignante. 



Sensación ambivalente con el toro: metía bien la cabeza, con fijeza, pero sin emoción. Tampoco era un norit que diese pena... no sabemos si nos explicamos. No nos gustó Ureña por su falta de naturalidad ante ese animal aparentemente facilón, sacando la barriga y con piernas muy separadas. ¿Qué postura es esa?



Estocada honda, perpendicular y caída, con telonazo, a capón y saltando. Bella muerte, con protestas por no descabellar:



El cuarto era un salpicado llorón, con poco cuello y rabicano:



Empuja con ganas pero Melgar lo neutraliza con este puyazo trasero agravado por una vil carioca, que repitió en el segundo, con el toro claramente afligido porque no podía mover a la ballena blanca. Qué asco dio el piquero y qué pena dio el toro. Es lo que comentábamos antes. ¿Cuánto debe de pesar sólo la cabeza de ese caballazo?



Luego, al tercer pase se iba trotando a la madera. Lo único bueno que tenía el toro era la piel. Insoportable trasteo. Dos pinchazos traseros y estocada caída apuntando a los blandos.




GALVÁN. Su primero era negro azabache, despeinado, aleonado, bien encornado y con 650 kilos:



Se deja pegar contrario y trasero. En el segundo se suelta porque ve que no hay futuro ante los catafractos. El segundo par se hundió un palmo en el boquete del puyazo, sólo le faltaba eso. 

Se empeñó en el celeste imperio estando mal colocado y casi tiene una cogida por el derecho. El toro no transmitía nada, como no fuese su gran amor por las tablas. Faena hotelera a toro muy parado, quizá lesionado. Una pesadez.



Corta delantera que escupe antes de amorcillarse y descabello. 

El quinto era negro mate, bragado, meano, badanudo, sin cuello pero con cara:



Dura zurra del reserva recargando con maldad. También cobra en el segundo, todo por orden de Galván, no lo duden. Ahí lo tienen, mirando impertérrito la carnicería:



Rey intentó esforzarse más pero lejos de su mejor forma:



Absurdo brindis al público. ¿Qué quería hacer con este mulo tan deseoso de irse a chiqueros? Eso es humillar al respetable, Galván. 

Fíjense en su demencial colocación: suerte natural, de espaldas a chiqueros con un toro manso y rajado, aquerenciadísimo en toriles. Pinchazo saliendo corriendo de allí y entera alargando el brazo. Demasiada suerte tuvo ante su preocupante demostración del desconocimiento que tiene de algo básico en la lidia. Ruiz Miguel, que es amigo suyo, debió de echarse las manos a la cabeza cuando vio que se perfilaba ahí:




CHICHARRO. El de la confirmación era uno negro ligeramente salpicado, con badana y sin cuello, de 616 kilos. Dio una vuelta completa al ruedo barbeando las tablas:



Carioca de la famiglia Vicente ¡de tres vueltas y dos agujeros! Con toda lógica se fue al reserva en el segundo para una pelea vulgar. 



Menudo toro para confirmar: soso, mansurrón, descompuesto, loco por las tablas, tardo... Nada. Chicharro sigue vistiendo una taleguilla igual de antibalas que de novillero. Observen esos pliegues tan raros en los glúteos:



Pinchazo malo y media muy tendida y muy trasera como ven:



El sexto era un negro zaíno, bizco del izquierdo, musculado y gordo, con 622 en la báscula. Más de 1.200 kilos de toro mató el diestro en una tarde:



Lorente le pegó con sevicia. Observen la imagen porque ante las protestas, Encabo tapaba al piquero diciendo: 'es que el toro no puede salir de ahí'. Toma, claro, ¡porque no abre el caballo! ¿Qué diría si eso se lo hicieran a uno de Ibán? ¿Quién defiende al toro? Ya está bien de intentar liar a los telespectadores, hombre.



Dos veces más acudió al caballo en una lidia descuidada. Después, en lugar de entrar rápido porque el toro se distraía, Fernando Sánchez se dedicó a sus pinturerías y encima clavando a toro pasado. Lo mismo hizo García pero ambos tienen indulgencia plenaria en Madrid. Las capturas de imagen son deficientes pero las ponemos para que nadie diga que nos lo inventamos:




Pesadísimos los de radio macuto y pesadísimo Chicharro pegando pases, mientras el personal huía del aguacero, del toro y del torero. Estocada trasera y tendida alargando el brazo para darse ventaja.



Festejo de los que quitan la afición. Solamente sirvió para dar aún más realce a lo de Pedraza del día anterior. José Enrique y sus hijas siguen en tierra de nadie: sus toros no gustan a los toreristas y, cuando salen como éstos, aburren a los toristas. Pero claro, si llegan los veedores y te desmontan todo lo que habías preparado, ya nos dirán ustedes qué tendría que haber hecho. Lo que sí hará es brindar con champán si es verdad que Florito se jubila este año.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 


jueves, 5 de septiembre de 2024

FERIA DE VILLASECA DE LA SAGRA, 2024 (1). MAYALDE: EL GANADO, MAL Y EL PALCO, PEOR

Mal inicio de la feria de Villaseca abajo, con el ganado, y arriba, con el del palco. Lo del Conde de Mayalde se saldó con una gran decepción y lo del presidente en el sexto fue ridículo.

Novillos bien presentados en general pero tan sosos como nobles. Todos castaños menos el segundo. Peleas vulgares en varas excepto el primer puyazo del cuarto, que fue de bravo. Se agotaron todos en el último tercio excepto un poco menos el sexto. La clave es que ninguno demostró la casta que se presume en este hierro y además apretaron todos para adentro.

Lo de azulear al sexto fue tragicómico. Hemos caído en una dinámica lamentable: si hay azul parece que las dos orejas sean obligatorias y al revés, si se concede toda la casquería hay que azulear al toro por el artículo veintitrés. Esto es coger el rábano por las hojas. Los presidentes están haciendo el juego al triunfalismo de los taurinos y de los críticos paniaguados en lugar de defender la seriedad del espectáculo y, por supuesto, al aficionado.




FABIO JIMÉNEZ. Su primero fue un castaño, listón, cornidelantero, cornalón, gordo, rabilargo (vean que lo arrastra) y que se astilló de inicio:



Simulacro en varas en medio de una lidia que fue un herradero. Tras ello, faena tan tediosa como interminable, una pesadez. Estocada corta, trasera, a capón y brincando más dos descabellos:



El cuarto era otro castaño,  bragado, meano, axiblanco, listón, bocidorado, cornidelantero y con buen trapío:



Anotemos que el de Arnedo quiere torear con gusto con la muleta pero sus verónicas resultaron de una vulgaridad alarmante. Primer puyazo de bravo, como decíamos antes, cobrando en el espinazo, e indignante el peón poniéndolo debajo en el segundo, ¡qué desastre! No tienen ninguna afición. Miren dónde clavó:



Se dolió mucho de los palos y arreó en los capotes. Estuvo perfecto Del Pozo en dos quites oportunísimos. El novillo parecía tener cierto genio pero se diluyó como un azucarillo en la segunda tanda. De nuevo Jiménez se puso pesadísimo. Tuerce la cadera en plan Ponce:



Acabó nuestra somnolencia con esta estocada trasera pegando otro brinco:




NEK ROMERO. Su primero fue el único negro, bragado, meano, axiblanco, salpicado de nalgas, rabilargo, sin cuello, ojalado y con cara de toro de Goya, cornialto y corniabierto:



Recibió una paliza en el espinazo y se dolió en banderillas. Clavó muy bien Mas:



El novillo era pronto pero meneaba la cabeza más de lo reglamentario. La clave era que no tocase la tela. Romero logró el objetivo. Además le dio distancia, lo dejó respirar y cogió el palillo casi por el centro, o sea que no tenemos queja. 



Bueno, sí, tenemos dos y gordas: alargarse demasiado y dar el sainete al matar. Cuatro pinchazos malos y media desprendida, entrando con el telonazo, el saltito y, lo más preocupante, sin fe:



El quinto era un castaño, listón, bocidorado, pasado de romana y lavado de pies:



Se le pegó con avaricia en el caballo cuando no merecía semejante castigo. Bien Del Pozo con los rehiletes:



En la muleta, el animal iba y venía, con mucha fijeza pero sin decir nada. El de Algemesí parece tener la lección bien aprendida para su cercana alternativa. Lo decimos porque hizo un inicio de faena roquista, un final poncista y entró a matar con un salto juliesco. Estocada honda muy defectuosa por perpendicular y trasera, perdiendo los avíos e, insistimos, saltando:




CHICHARRO. Su primero fue un castaño oscuro, listón y bien encornado al que recibió con un par de faroles de rodillas y lances posteriores de paso atrás:



Manseó en varas y asustó luego a Rey al hacer hilo por dos veces y estuvo a punto de herirlo en la pierna:




Novillo sin fuelle y distraído, que llegó a echarse y hubo que apuntillarlo.

El sexto fue el azuleado de manera tan cretina. Era este castaño, albardado, bragado, axiblanco, lavado de cara y ligeramente bizco del izquierdo. Seguramente el de menos trapío:



Tras un manojo de lances todos de paso atrás, Chicharro perpetró tres medias verónicas criminales para la médula espinal del pobre animal. En varas, una primera al relance sin pelea y una segunda puesto de cualquier manera, en la que entró y salió al unísono. ¿Y esto es de azul, presidente? ¡Venga, hombre!

Estuvieron bien Ruiz y Tito con los palos antes de un inicio de rodillas en el platillo para intentar levantar la tarde. Lo consiguió Chicharro dejando encantados a los que luego pidieron la oreja, al turista del palco, que le concedió dos, y a los comentaristas televisivos. A nosotros, en cambio, nos dejó fríos. Primero porque el novillete iba y venía sin más y segundo porque el de Miraflores se dedicó a echar la pierna atrás muy a su sabor:



Estocada arriba pero... ¡casi en el lomo, señor presidente! Vómito del de Mayalde, que dobla, y el diestro hace el típico ridículo de irse corriendo al centro a mendigar la casquería. Tuvo que volver cuando el toro se levantó. No tienen ni el mínimo respeto por ese animal que tanto dicen amar. Hay que quedarse a su lado hasta que muera pero van a lo suyo. Sólo por ese detalle nosotros jamás habríamos pedido la oreja para él.




Pues no hubo una sino dos, que no venían a cuento ni de broma. Sumen a este despropósito el citado azulete para el tal Fortunito II, que no lo merecía ni en delirium tremens. Listón muy bajo el que ha puesto este palco verbenero para lo que queda de feria. Y toque de atención para Finat quien, como no suele darse coba, seguro que vio lo mismo que nosotros.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 

miércoles, 29 de mayo de 2024

FERIA DE SAN ISIDRO, 2024 (15) NOVILLADA DE GUADAIRA: CHICHARRO QUIERE TOREAR BIEN

Ganado deficiente con novilleros... dos del montón y Chicharro. El mirafloreño transmitió la sensación de querer torear bien, sin echar la pierna atrás y sin abrir la puerta. Ya son dos, Jarocho y él. Hay otros que también tienen su interés, como Aloi o Andrade. Es poco en el panorama novilleril, donde los chavales imitan a los maestros en su destoreo pleno de triquiñuelas y candongas. Pero no es poco y hasta sería posible que cundiera el ejemplo, ojalá.



De los novillos mejor no hablar porque demostraron bien poca cosa tanto en caballo como en muleta. Se lidiaron tres de Guadaira y otros tres de Torrehandilla, que compitieron en blandura, sosería, flojera y desigualdad de presencia.




LALO DE MARÍA. Su primero era un castaño bociblanco, alto de agujas, ojinegro, albardado y cornilevantado:



En televisión decían literalmente que el piquero se agarró bien, engañándonos con descaro ya que los dos puyazos fueron iguales, ahí donde ven, con mano izquierda asesina y barrenando:



La primera vez que veíamos un torero con mechas. 



Recibo rodillero con su muleta XXL antes de ponerse a dar pases a un novillete tontuelo, blandengue y noblón. Resultó todo de muy poco interés. Campuzano ya le ha dicho que se coloque como Roca porque el peruano está rico ubicándose así, no hace falta arriesgar más:



Honda trasera y caída (no corta, como siguen diciendo erróneamente los comentaristas televisivos). No pegó el telonazo pero perdió la muleta e imitó a Castella en su saltito:



El cuarto era este negro mate. Es curioso que nos pareció muy justito de trapío para Madrid pero nadie protestó, ¿por la tablilla con esos 535 kilos? Vio el verde por caerse:



El segundo sobrero era de Torrehandilla, un barroso carifosco, justo de cara aunque astifino y que trotaba descoordinado:


Trámite en varas. Con la muleta el francés es un poco redicho, va con los pases demasiado pensados y eso se traduce en poca naturalidad. Ya ven que la muleta se la habrá vendido Manzanares:



Corta que escupe y entera contraria con el palillo apuntandoal morro, una agradable novedad:




CIRUGEDA. El segundo era negro bragado, meano, listón, axiblanco, alto, gacho y corniapretado, quizá protestado por eso (absurdo si fue así). Volvió al corral tras derrumbarse:



Salió el sobrero de Torrehandilla, un colorado oscuro, ojo de perdiz, listón, con morrillo y cornidelantero:



Doble noticia: Cirugeda colocó bien en suerte el novillo para que Majada pequeño no clavase en mal sitio. Esto debería ser lo normal pero no sucede ni un 5% de las veces, ya es triste...



Un par de cambios de rodillas ante un novillo que galopaba pero pegaba el tornillazo. Después, pierna atrás y destoreo al uso. Afortunadamente, para nosotros, el animal se rajó. Ahí pueden ver al maestro Moore, colaborador desinteresado para ustedes en nuestro insignificante cuadernillo. Por una vez las flechicas sirven para algo positivo:



No sabe matar porque ni cruza ni se tira con fe. Cuatro pinchazos muy malos y honda, trasera y caída escupiéndose como ven:



Se fue a porta gayola a recibir al quinto, un negro zaíno de Torrehandilla,  badanudo y serio aunque sin exageraciones:



Carioca de Cedillo sin dar el pecho y clavando donde ven. La cabeza del equifante denuncia que está tapando la salida:



El novillo estaba ya aplomado pidiendo la estocada. Bien Adalid:



Ridículo brindis al público. Desarme de inicio y marmolillo exasperante después. ¿Qué esperaba?, ¿quién los aconseja?

Dos pinchazos nefastos, dos medias tendidas escupidas, otro pinchazo y una casi entera u honda incomprensiblemente calificada por Delgado como corta. Debe repasar el Cossío porque lo suyo es ya contumacia, o sea, insistencia en la equivocación. Al final de la crónica le indicamos la página. 




CHICHARRO. Su primero era un negro azabache, terciado, zarco, con poco cuello, astiblanco y cornilevantado:



Carioca doble aunque en televisión ya están con la última moda de los taurinos porque dijeron que el novillo ha dado dos vueltas al caballo (¡sic!). Absurdo Oliver obligando a una tercera entrada cuando ese mismo palco nos la roba con toros que la piden a gritos, ¿verdad, Bastonito?

Brillante Rey mas trasero:



Novillete insípido pero Chicharro aprovechó sus arreones para querer colocarse y rematar bien. Su forma de torear no tuvo nada que ver con la de sus dos colegas.



Pinchazo en buen sitio y entera arriba, pasada que basta.



El sexto era este negro bragado, un poco zancudo, con dos agujas y con el ilustre nombre de Jaquetón al que no hizo honor:



Quiere pero no puede con el caballo del que se termina soltando y flojeando de manos.



Observen cómo Ruiz dio ese pasito de más para aliviarse pero lo aplaudieron igualmente:



Inicio por cuentos chinos pero el pobre animal no podía con su alma. Nos llamó la atención la taleguilla recauchutada de Chicharro. Vean esos pliegues:



Cuando a este novillero le salga un norit gustará por su interés en torear con pureza, a lo Juan Ortega. Pinchazo hondo desprendido más cuatro descabellos. 



Si no llega a ser por las buenas intenciones del de Miraflores, habría sido otra tarde nefasta, para echar en el olvido. De la retransmisión de Onetoro destacar al mal realizador, perdiendo el toro en varios momentos, aunque eso no es noticia. La noticia sí fue que el taurino Rivero no soltó ninguna taurinada e incluso se atrevió a llevar la contraria con criterio al todopoderoso Delgado de la Cámara. Todopoderoso de momento ya que siempre se rumorea que está en la cuerda floja pero hasta ahora parece intocable. Y eso a pesar de su constante error en lo de confundir las estocadas cortas con las hondas (página 983 del volumen I del Cossío, edición de 1981).

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.