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lunes, 16 de diciembre de 2024

¿TOREAR Y LIDIAR? ¿TOREAR O LIDIAR?

¿Es lo mismo? Si así fuese, habría que colocar una conjunción copulativa entre ambos verbos. Si no es lo mismo, habría que poner una disyuntiva. Nosotros lo dejamos entre interrogantes, ya lo ven, pero como nunca nos tapamos, daremos a continuación nuestra opinión al respecto.

Antes que nada decirles que eviten ir al diccionario de la Real Academia porque en cuestión de toros suele navegar. En este caso dice que lidiar es burlar las acometidas de un toro según las reglas de la tauromaquia con objeto de darle muerte. Cuando vas a torear pone que es lidiar un toro. 

Tampoco crean que El Cossío aclara mucho. Dice que lidiar es aplicar al toro un conjunto de suertes desde que sale hasta que se arrastra y que torear es lidiar los toros corriéndolos para hacer con ellos suertes. Corrochano tiraba por la calle de enmedio y afirmaba que 'cualquier cosa que se haga ante el toro es torear' aunque más abajo veremos cómo lo matizaba.

¿Qué respondemos nosotros a la pregunta de si es lo mismo lidiar que torear? En lugar del típico sí pero no, lo diremos al revés: no es lo mismo... pero sí es lo mismo. La explicación a una respuesta tan aparentemente extraña será el contenido de esta entrada.



Estaremos todos de acuerdo en que torear es sortear la embestida del toro, de ahí lo de suertes del toreo. Había que burlar esa acometida porque, como decía Lagartijo, 'o te quitas tú o te quita el toro'. Belmonte no se quitará y por eso Guerrita avisará con aquello de 'darse prisa a verlo...'

Sortear una embestida puede estar al alcance de cualquiera con un poco, o con un mucho, de valor. Entonces, ¿sería torear hacer un recorte a un toro en las calles o burlar su embestida con un jersey?


FOTO: Montón

Sí, eso sería torear, de la misma manera que se puede torear una becerra en una capea. Lidiar debería ser algo más. Consistiría en aplicar las reglas o cánones de la tauromaquia a un toro en una plaza con el objetivo de poder darle muerte a estoque. Aquí entraría un componente digamos que científico aunque, de todos modos, esos cánones no son otra cosa que las diferentes suertes del toreo. Y si sortear era burlar y burlar es torear, entonces al lidiar estaríamos también toreando, ¿no les parece?

No obstante, ¿todas las suertes del toreo pertenecen a la lidia como tal, esto es, van encaminadas a disminuir el poder del toro y poder matarlo con una espada? ¿O hay suertes que se quedan digamos que en simples florituras y por eso serían toreo a secas?



Con la capa, por ejemplo. Está claro que una navarra o una larga a porta gayola podrían considerarse únicamente toreo mientras que una media verónica sería torear y a la vez lidiar. Pero es que si nos ponemos exquisitos, quizás una verónica sería torear lidiando y en cambio un delantal sería sólo torear. En un delantal, aunque los comentaristas nos la quieran dar con queso diciendo que es una verónica a pies juntos, el toro simplemente se mueve por ahí delante. La expresión es de Bleu, no nuestra.

Lo mismo vale para la muleta. Un estatuario o un molinete no supondrían lidia en tanto que un natural sí lo sería. Precisamente el citado Bleu sostenía que un pase de trinchera no era ni lidia ni toreo porque no se llevaba al toro conducido sino que se le pegaba una especie de telonazo con el animal pasando por ahí.

Y otra cosa: la teoría dice que la lidia debería ir encaminada a poder dar muerte a un animal fiero como es el toro de lidia. Muy bien, pero eso es en teoría, ya que hoy ha perdido gran parte de su sentido. La lidia antigua de dominar y/o corregir defectos se ha convertido en la mayoría de festejos en cuidar el toro para que aguante luego cincuenta mantazos con la muleta. Esa labor de muchos toreros haciendo de enfermeros ante tantos toros que vienen picados del campo vendría a ser un tipo diferente de lidia, ¿no creen?



El problema es que esa lidia de hospital provoca la desaparición del primer tercio, convertido en desagradable trámite, así como el paso de puntillas por el segundo. Culmina el despropósito con el insufrible pegapasismo posterior, donde al diestro no se le cansa nunca el brazo mientras que a nosotros se nos fatiga el alma con tanta pesadez.

Volviendo a lo que nos ocupa, o sea, que la lidia sea lo que debe ser, la estocada, ¿sería lidiar o torear? En principio sería el acto supremo de la lidia. Todo lo que se ha hecho al toro ha ido encarado a ese instante. Pero ¿sería también torear? Pues si la esencia del toreo es burlar la acometida del toro, no hay ejemplo más palmario de ello que la suerte suprema. Ahí se sortea la embestida del toro con gran riesgo del diestro ya que es habitualmente él quien embiste para clavar. 


César Rincón matando a Bastonito

Vayámonos un poco por las ramas y afirmemos que Gallito representaría la lidia y Belmonte sería el toreo. ¿Estamos simplificando demasiado? Preguntemos a Rafael, el hermano de José. He aquí su respuesta:

'José tenía la obsesión de dominar siempre los toros y demostraba tal poderío que a los cuatro pases ya estaban rotos, con los cuellos hechos trizas. Después se desesperaba al verse sin enemigo y no poder desarrollar su enorme capacidad. Yo se lo decía: 'José, la culpa la tienes tú porque para torear bien, lo único que hay que hacer es acariciar...'

La siguiente pregunta para El Gallo sería: maestro, para lidiar bien, ¿también hay que acariciar? Al hilo de esto, otra pregunta: ¿es lo mismo lidiar un toro que bregar con él?



En el fondo, ¿no se torea un toro cuando está dominado? Pues entonces el toreo sería la culminación de la lidia o justamente la parte esencial de esa misma lidia. Eso nos podría llevar a diferenciar entre el toreo defensivo y el toreo de arte, contando con el riesgo de que alguno de ustedes nos salga en los comentarios diciendo que en el toreo defensivo también hay arte. Pero esta insistencia en lo del arte... ¿no habrá envenenado la tauromaquia? Ya verán más abajo lo que comenta Corrochano al respecto.

Cambiando la afirmación anterior sobre Maravilla y Terremoto, no sé si estaríamos de acuerdo todos en que Gallito sería el arte del toreo y Belmonte representaría el toreo como arte. Parece un trabalenguas pero en el fondo no es más que la eterna división entre toreros largos y cortos. Es lo que decía Sureda: hay toreros que saben torear pero no torean bien y toreros que no saben torear pero torean bien. No hace falta que pongamos ejemplos porque ya los tienen ustedes en mente.

Gaona decía que podía competir con cualquiera 

'porque en el toro bueno puedo estar como ellos y en el malo se defienden igual o peor que yo pero con Gallito... con él no puedo competir porque está bien con el toro bueno y mejor con el malo y así, no hay manera'

Pero ¿qué pasaba con Juan? Corrochano cuenta lo que le pasó con dos de Benjumea en Madrid en 1916:

'Le salieron dos bueyes y para dominar a un manso se necesitan unas condiciones de las que Belmonte carece; si a esto se une que él, conociendo su impotencia, se desconfía, asistimos al lamentable espectáculo que dio en el tercer toro un torero tan grande como él. Fue la negación, el no poder... estos toros, que eran antes para Bombita, hoy son sólo para Gallito y Pastor. El resto, a defenderse si pueden'

El mismo Corrochano alertaba sobre la palabra arte aplicada al toreo, cuestión sobre la que ya hemos divagado con los seguidores de nuestro modesto blog alguna vez en los comentarios. Lean:

'Esta palabra es la culpable de la separación entre toreo y lidia. Con esa división tajante se quiere cortar la tauromaquia hablando de toros que se pueden torear sin necesidad de lidiar. No podemos admitirlo. Jamás se podrá prescindir de la lidia, ni porque el toro sea chico, ni porque sea boyante, ni porque sea fácil, ni porque sea de los que llaman inofensivos. Todo toro debe lidiarse, tiene su lidia, necesita su lidia. Y eso es tauromaquia pura, eso es, en consecuencia, el toreo. Torear es hacer el toreo con arreglo a las condiciones del toro, como el toro lo pida...o sea, lidiar'

Como seguro que sale el amigo Paco B. a reclamar el lugar donde escribió esto, fue aquí:



En conclusión, ojalá nos hayamos explicado bien y llegados hasta aquí nuestros desocupados amigos hayan comprendido el sentido de nuestra respuesta. ¿Es lo mismo torear que lidiar? No es lo mismo... pero sí lo es.

Esperemos que no aterrice por esta entrada ningún paracaidista fuera de los cuatro amigos habituales. Es que, tanto si es de los que ve corridas de vez en cuando como si es un aficionado de los cabales, pensará que debemos de estar muy aburridos para dedicarnos a elucubrar sobre estos pormenores de la tauromaquia. ¿Ustedes creen que interesan a alguien?


Aprovecharemos esta entrada parar desear a nuestros selectos leyentes feliz Navidad. Será una Navidad triste en casa de Pepe, el mayoral de Isaías fallecido hace poco. Pasamos tantos buenos ratos con él hablando de toros y de política que hemos sentido su muerte como si fuese de nuestra familia. Recuerden esta entrada.

El día que lo conocimos nos llevó a ver los novillos y paró el coche entre ellos antes de decirnos: baja, que no hacen ná. Y claro, no podíamos quedar mal, de manera que cogimos la cámara y nos pusimos a hacer fotos en medio de la manada, teniendo a medio metro esos pitones tan astifinos de los tulios, ¡por delante y por detrás!

Lo saludábamos en 3Puyazos y ahora teníamos intención de llamarlo para pasar a verlo antes de fin de año. Ya no podrá ser. Descanse en paz y vaya desde aquí nuestro pésame a su familia, a la de Isaías y a su amigo Manili.



Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

jueves, 3 de noviembre de 2022

GALLITO A VARELITO: "MATANDO, TÚ ERES MI MAESTRO"


Pensaban que íbamos a terminar el año sin recordar los cien años de la muerte del pobre Varelito, ¿eh? Pues ya ven que no. Hubiera sido una descortesía por nuestra parte ya que se trata de uno de los ocho mejores matadores del siglo XX junto a Machaquito, Villalta, Agüero, Fortuna, Manolete, Rafael Ortega y Paco Camino. Si tienen algún otro in mente, nos dicen a quién quitamos de esta lista de ocho para poner al suyo.

Seguro que alguno de ustedes acaba de pensar en Luis Freg, ¿verdad? Podría entrar como el noveno. De hecho, Freg y Varelito son almas gemelas, esto es, toreros de gran valor, poco dominio y arte limitado. Sin embargo, ambos fueron estoqueadores de primerísima categoría. Absolutamente todos los revisteros coinciden en su excelencia estoqueando y, respecto a su arrojo, un crítico decía que el trianero tenía más valor que diez novilleros locos.


Era uno o dos años más joven que Belmonte, según dónde se mire su fecha de nacimiento. Con Terremoto se conocían desde chicos. Más de una vez debieron de hacer la luna los tres trianeros turnándose para sostener la linterna. Hablamos de Belmonte, Maera y Varé.  

Había nacido en Triana por la parte del camino que iba hacia San Juan de Aznalfarache. Unos lo llaman Varé y otros Varés o Varest (vean abajo del todo el recuerdo del entierro).

Debutó de luces a los trece años en Jerez de los Caballeros y la primera novillada picada la mató en Teruel. Para nuestros amigos franceses decir que la primera vez que vio dinero por torear fue en Marsella, veinte francos.

En la primera foto se apreciaba levemente una cornada de espejo en la mejilla que le pegó un novillo de Campos Varela en 1914. Aquí se ve mejor:


Juan lo llevó de la mano a Madrid para que se presentase allí de novillero el 27 de julio de 1913 con los temibles novillos de Palha. Iba de verde botella y oro y lo acompañaron en el paseíllo Agujetas y Pastoret. Lo de Palha no estaba hecho para Cataclismo. Jamás los mató Belmonte tras la alternativa salvo que alguien nos rectifique. Por cierto, en el cartel lo anunciaron mal como Varerito.

Ha sido Varelito uno de los toreros que tuvo el mal fario de que Gallito le diese la alternativa. Aconteció el 26 de septiembre de 1918 con el toro Flor de Jara, negro zaíno, de la ganadería de García de la Lama aunque su segundo fue de Contreras. Aquí saca la espada al de la alternativa:


Digamos que José doctoró en la misma corrida a Varelito y a Dominguín. El de Gelves pidió vérselas con los dos mejores novilleros del momento y les pasó la mano por la cara aquella tarde. La curiosidad que une a Joselito y a Manuel es que Gallito fue el primer torero en cortar una oreja en Sevilla (lo contábamos aquí) y Varelito el primer novillero en hacer lo mismo. La foto de abajo es de aquel triunfo, el 1 de octubre de 1916 frente a una res de Carvajal:


Y ambos preferían parear por el pitón derecho:


En los cuatro años que duró como matador de toros estoqueó, si hemos sumado bien, 125 corridas. Pudieron ser bastantes más pero le pegaron mucho los toros, concretamente veinticuatro cogidas. Esta es de novillero en Sevilla, en 1913:


Y ésta de abajo es de 1918 frente a un toro de Rincón el día del debut de la vacada en Madrid:


No guardó rencor a la ganadería porque estuvo varias veces en la finca. Ahí lo tienen acariciando al semental León:


De ellas, no menos de diez fueron en la suerte suprema. Una de las más graves fue en una capea en Coria del Río el 20 de septiembre de 1914. Estaba de espectador pero los aficionados detectaron su presencia y lo empujaron a que bajase al ruedo a matar uno de los toros de Antonio Pérez. En un adorno recibió una cornada en la ingle que le afectó el escroto más una perforación abdominal con salida de intestinos. Suena a Gallito, ¿a que sí? Salvó la vida de milagro. Véanlo convaleciente junto a su madre, como siempre. Tras su muerte, la madre retiró todas las fotos y recuerdos taurinos de su casa. No se le podía hablar de toros:


Alternó en veintidós ocasiones con Gallito y en siete de las cuales estuvo también Belmonte. Pueden suponer lo que debía de suceder en el sorteo cuando actuaban los tres... exactamente lo mismo que cuando el tercero era Saleri II como explicábamos aquí. Los dos monstruos reconocían sin ambages su maestría con la espada. Las tres imágenes son de 1919, en Sevilla,Valladolid y Córdoba por este orden:





Quizás su mejor triunfo fue el 17 de mayo de 1921 con toros de Santa Coloma en Madrid. Dio una vuelta al ruedo en cada toro. Las mieles se las llevó aquel día el otro Manolo, Granero, cortando su primera oreja en Madrid. Se habló de 'Manolet Campeador', '¡paso al soberano!' y 'torero habemus'. Encantado con los dos Manolos, el revistero de El Liberal pone al final de su crónica '¡Aurrera mutilak!' ('¡Vamos, muchachos!'). Habla en su primero de 'estocada colosal' de Varelito sin puntilla y en su segundo, de 'una contraria de tanto atracarse'. Iba de plomo y oro. Por cierto, con el toro amorcillado, Manuel le sacó la espada y al ir a descabellar con la misma, el toro pegó un derrote, se la arrancó de la mano y la hizo volar hasta el tendido 2 donde afortunadamente no hirió a nadie.

Aquella tarde se despidió a la muerte del quinto toro recibiendo una renovada ovación. Se iba a coger el tren para torear en Badajoz al día siguiente. Estas dos estocadas son del año anterior en Madrid. La primera es en Beneficencia y en la segunda venía de tres pinchazos y se le pidió la oreja (ya verán más abajo lo que decía Salcedo):



Cossío insiste en el mismo detalle que hemos leído en otros sitios y es que Varelito entraba a matar resbalando con el pie izquierdo sobre el ruedo. Eso es precisamente lo que en nuestro modesto blog hemos comentado muchas veces al hablar de que hay que tirarse arrastrando los pies y no a la carrera. Hasta don Luis dijo públicamente tras ver una estocada de nuestro protagonista que por fin veía algo que se parecía a su propio volapié. De hecho, le llamaban El Mazzantini de Triana.



¿Han visto? La empuñadura en el pecho debajo de la barbilla, ¡y el brazo recogido! Nada de alargarlo para darse ventaja y pegar la puñalada antes del embroque.


Además de esa pierna izquierda, que se acercaba sigilosamente hacia el toro en el momento supremo, Clarito destacaba la forma tan lenta en que se hundía el estoque, palmo a palmo. Fernández Salcedo decía que 'templaba matando'. Además el riojano recalcaba lo que decíamos antes: la mano derecha iba a la altura del pecho y no por la andanada como nuestros asesinos de toros actuales. Observen que llevando la mano en su sitio difícilmente se irá la espada atrás. Y de telonazo, nada de nada, faltaría más:


Salcedo comenta esto:


Corrochano dice algo curioso de su hombro izquierdo al matar:

'Se preocupó en exceso por matar con pureza y por eso daba el hombro al entrar entregándose inútilmente a los toros. Pero como a los que torean mejor les disculpamos los fallos a la hora de matar, a éste, que mata bien, no le analizaremos las faenas'

Con lo del hombro se refiere a que se perfilaba demasiado en el momento del embroque, razón por la cual solía salir empujado por delante, quedando desarmado y con gran exposición ya que se quedaba a merced del toro. Todo era por su afán de matar bien y Corrochano le recomendaba que diese un poco menos el hombro y un poco más el pecho. Fíjense en que Roca cuando pega una de sus excelentes estocadas también da el hombro.


Por cierto, nos resulta llamativo que el mismo Corrochano en una tarde bilbaína de agosto de 1919 dice literalmente: 'la suya es una manera de matar fea y poco segura'. Pues mucho nos tememos que el crítico talaverano le pegó demasiado al txakolí aquel día porque un año después habla de que 'es el matador más igual, más preciso y más emocionante que hay y no hay nada que se le parezca'. ¿En qué quedamos, don Gregorio?

Donde no le perdona es con la muleta en la mano. En algunas crónicas pone que es una calamidad, que no sabe torear, que le falta seguridad y que no domina a sus enemigos.


Estamos convencidos de que si Varelito pinchó muchos toros fue precisamente porque no estaban toreados. No obstante, abundan los revisteros que insisten muchas veces en que 'pinchó en lo duro'. La misma explicación de falta de dominio vale para todas las veces en que resultó cogido en la suerte suprema. O el no querer aliviarse ya que era consciente de que se esperaban sus estocadas con gran expectación. 

Lean esta bonita descripción que hacía Pepe Laña en La Tribuna sobre una estocada de Varelito en Madrid el 11 de abrí de 1920:


Otro escritor que insiste en lo de que el pie izquierdo resbalaba sobre la arena. Nuestro protagonista sale en aquella célebre crónica del mismo Corrochano cuando, enemistado con Joselito porque toreaba en su plaza Monumental de Sevilla, titulaba que aquello era como el patio de su casa. Pone a caldo al Nene diciendo que tenía delante un torito tonto de Gamero Cívico, que ensayaba posturas delante del espejo, que nunca había visto más cosas que tuvieran que ver menos con el toreo, que no ligó ningún pase, que abusó de los trucos, que anduvo retorcido, amanerado y afectado y que cortó una oreja tras una estocada caída.


Pues en aquella corrida estuvo Varelito del que dice que dio dos excelentes estocadas: una hasta la mano siendo prendido sin sangre y otra contraria y curiosamente atravesada, saliendo también trompicado. Se nos antoja difícil imaginar una estocada contraria y a la vez atravesada que no haga guardia...

Lo mató un toro de Guadalest llamado Bombito, de esos toros tan cornicortos como certeros. Este era el cartel:


Antes de comentar la tragedia, veamos dos fotos de aquella tarde. La primera es del segundo de la tarde, el último toro que mató nuestro protagonista. La segunda es de una vara que tomó el tercero:



Por cierto, al lidiarse ocho toros, se coló un Marcial entre estos tres manueles:


Así vio Hemingway la cogida:


La de Montes fue en una zona parecida cuando entraba a matar pero su agonía duró solo cuatro días. Sidney Franklin fue un torero estadounidense. Se recuperó de esa cogida y murió de viejo en Nueva York, su ciudad natal. 

Parece ser que Varelito se equivocó entrando en la suerte contraria. El toro hizo por él después de un segundo pinchazo y, tras derribarlo, lo recogió del suelo y lo corneó por detrás. Este es el momento:


Lo soltó cuando Marcial lo coleó (Lalanda cortaría luego la oreja del octavo y saldría a hombros). El diestro se contrajo en el suelo y quedó sobre la arena boca arriba. Chicuelo mató a Bombito de dos pinchazos y descabello:


El parte de la cogida es tremendo:

'Herida en la región anoperineal con rotura del esfínter y de la pared anterior del recto con gran hemorragia y shock traumático'

No le dieron la extrema unción como a Rafael Ortega en Pamplona cuando tuvo una cornada tremenda en el mismo sitio ('he notado la cornada en el cielo de la boca...'). Recuerden que lo contábamos en esta entrada. En muchos sitios se afirma lo contrario pero la confusión viene de que un sacerdote amigo personal del diestro estaba presente en el tendido y bajó rápidamente a la enfermería para interesarse por su estado.

Clarito hacía hincapié poco después de la cogida en la actitud muy impertinente del público sevillano que 'estaba contrariado por la desaparición de Joselito y las ausencias de Belmonte y Sánchez Mejías en la feria por lo cual extremó sus exigencias con Chicuelo, De la Rosa, Granero y Varelito' quien era, añadimos nosotros, el más débil de los citados. Esta famosa foto es de 1919 en la capital del Santo Reino:


Bombito ya había cogido sin consecuencias al maestro al principio de la faena y éste huyó por pies de manera muy poco airosa bajo la rechifla de aquel público sevillano que, como ven, no tiene nada que ver con el actual. Puede ser que ello hiciera que se pusiera nervioso y que arreciara la bronca del respetable. En una crónica hablan de 'verdadero encono del público con él'.

Precisamente Clarito decía que los públicos de toros azuzan, inconscientemente con su actitud, la tragedia. Luego terminan deplorándola y con el tiempo, enalteciéndola. Son esos públicos de los que se quejaba Rafael el Gallo cuando decía que 'habían hecho morir a Varelito y encanecer a Manolete'. Cañabate dirá que 'fue una de esas cornadas que dan a medias los toros y el público'. Por cierto, Caña dijo de él que era 'el matador de toros más bonito que vi en mi vida de aficionado'. 


Aquí lo tienen durante su formidable agonía, que duró veintidós días. La fiebre llegaba a alcanzar los 41 grados. Lo envolvían en sábanas mojadas con agua helada. La foto está tomada en su casa de la calle Gerona, antigua calle Sardinas, que es por donde transitaban los carros camino de los mercados de la calle Feria y de la Encarnación:


La muerte la produjo la septicemia que sufrió por la infección. Sus dos hijas no llegaron casi a conocerlo porque la mayor no había cumplido los dos años y medio y la pequeña tenía unos meses. Su última preocupación fue que las 200.000 pesetas que había ganado en el toreo fuesen destinadas a que no faltara nada a sus hijas. Precisamente el día de autos había venido de Valencia el dibujante Ruano Llopis, muy amigo de Manuel, para ser el padrino del bautizo de esta última. Este famoso dibujo es de Ruano:


Imaginen su congoja y la de la viuda cuando celebraban ese bautizo al día siguiente del entierro. Nos confirma nuestro amigo Pepe Luis de Sevilla (que nació en 1927, recuerden aquí quién es) que la familia pidió permiso al Ayuntamiento para cubrir con arena los adoquines para que el ruido de los caballos y las ruedas no hiciera todavía más penosos los últimos días del pobre Manuel. Esta es la calle donde vivía:


Nos dice también Pepe Luis que esa calle Gerona estaba adoquinada con piedras que se traían de Gerena. Y que esa misma casa donde murió Varelito, que se encuentra a mano izquierda antes de llegar a Sor Ángela de la Cruz, la compró posteriormente Rafael Ortega Gallito, el sobrino de Joselito.



El público sevillano había tenido aquella tarde lo que quería: 'ya me la ha dao, ya estaréis contentos...' Varelito moría tres días después de que se cumplieran dos años de la muerte de quien le diera la alternativa. Parece ser que el diestro había hablado de retirarse al final de esa misma temporada. De hecho, cuando entró a la capilla de la plaza aquel 21 de abril comentó: 'ésta es la última vez que vengo por aquí'.  


Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



jueves, 8 de abril de 2021

REFRESCAMOS LA MEMORIA A COSSÍO A CUENTA DE SALERI II

No es que vayamos a enmendar la plana a don José María, a quien seguimos admirando por su magna obra y cuya casa en Tudanca visitábamos y les mostrábamos aquí. Lo que haremos será completar la información que da sobre Saleri II en la página 857 del tercer volumen de su obra.

Se refiere allí al torero alcarreño Julián Sáiz, Saleri II. Sobre el apellido decir que no es Sáinz cómo figuraba a veces en los carteles. Referente al ordinal, hay discusiones: unos dicen que debería ser el tercero, otros el cuarto, el séptimo o incluso el octavo. Él cambió su original de El Posadero por el del empresario que lo anunció de novillero en Tetuán, Juan Sal, Saleri. Seguro que entonces no se planteó si había habido otros toreros con ese apodo y por eso se puso lo de segundo. Se discute también su fecha de nacimiento pero creemos que la correcta es 1892.



Cossío recuerda la grata impresión que le dejó Saleri en una corrida en Salamanca donde alternaba con Joselito y Belmonte pero reconoce que no se acuerda ni de la fecha ni del ganado. Eso es lo que le vamos a refrescar. 

Aconteció el 14 de septiembre de 1919. Los toros fueron de Carmen de Federico, muy aprovechables para hacer cosas buenas, como decía Lagartijo de los murubes. El mejor fue el tercero, cuya lidia correspondió a Saleri. Su dulce embestida hizo que los tres diestros se recreasen en quites. Luego Saleri puso cuatro pares de banderillas donde brilló uno al quiebro en el platillo. Se pasó el toro al natural entre ovaciones y lo liquidó de una buena estocada recibiendo.


1915: estocada de Saleri a un miura en Zaragoza

Esta era la información que faltaba en el Cossío. Les llamará la atención que nuestro protagonista alternarse con los dos monstruos. Las malas lenguas dicen que los acompañaba porque lo obligaban a pechar con los dos toros que los otros no querían. Cuando el río suena...

Hemos mirado las estadísticas y Saleri compartió cartel con ambos en 14 ocasiones. Con Gaona y José lo hizo en 13. Con Gallito y su hermano coincidió en 10. No parecen casualidades ciertamente.

Está claro que los fenómenos tampoco iban a anunciarse con un piernas. Saleri fue torero con oficio, alegría, facilidad y dominio. Sin embargo, esto iba ligado con un cierto conformismo, algo de comodidad y bastante falta de personalidad taurina. Como pueden ver, es una mezcla ideal para completar esos carteles como telonero y hacer lo que te manden.


La última corrida de Gallito en Zaragoza, toros de Santa Coloma. A la izquierda, Saleri.

Fue un brillante banderillero, especialmente de dentro afuera y al quiebro. 



Matando, pinchaba poco y se alabaron sus estocadas recibiendo. Don Ventura decía esto:

'A Saleri II es a quién con más seguridad y limpieza he visto recibir en mi larga vida de aficionado: fue en Bilbao a uno de Parladé el 18 de agosto de 1918'


1913 en Chinchón. Ya ven dónde está la espada

Le dio la alternativa Vicente Pastor en 1914. El toro que le cedió se llamó Manguero, de Pérez Tabernero, y el diestro no anduvo muy lucido. De hecho, tardó más de 6 meses en volver a Madrid pero a partir de su segunda temporada empezó a acumular corridas. Esta foto es de aquella tarde aunque tiene que ser de su segundo toro porque Manguero era cárdeno:



Sus mejores años fueron 1916 1917 y 1918. Vean:


- 1916: Gallito, líder con 105 corridas, le sigue Gaona con 65 y Saleri con 47.

- 1917: Gallito toreó 103, Belmonte 93 y Saleri, de nuevo tercero, con 57.

- 1918: Gallito, líder con 80, Saleri segundo con 72 y Gaona tercero con 60.


Alternó con José nada menos que en 78 ocasiones. Sólo hay tres toreros que lo superen en paseíllos acompañando a Maravilla: Belmonte, El Gallo y Gaona. En una cosa sí supera claramente nuestro torero a Gallito: mató más corridas de Palha en una sola temporada que el Nene de Gelves en toda su carrera (sólo fueron tres mientras que Saleri mataba cuatro o cinco cada año ya que era muy amigo de la familia portuguesa).


1912: Saleri en el salto de la garrocha. Es la plaza de Carabanchel

Cuando la tragedia de Bailador, Julián y toda su cuadrilla se desplazaron desde Madrid a Talavera y acompañaron el cadáver de vuelta hasta la estación de Las Delicias (lo contábamos aquí). Seguro que en ese triste viaje en tren el bueno de Saleri recordaría cómo José le había hecho de peón de lujo dos años antes en Madrid ante un manso bronco de Pablo-Romero que lo llevó por la calle de la Amargura.

Ésa fue la segunda vez que peor lo pasó en una plaza de toros. La primera tuvo lugar el 11 de mayo de 1919. En el reconocimiento los veterinarios de Madrid querían echar para atrás al número 70 por falta de trapío. Era este toro astracanado de Santa Coloma:



El conde amenazó con retirar toda la corrida si no se lidiaba este animal. Se impuso su criterio y pasó a la posteridad con el nombre de Bravío. Unos dicen que tomó cinco varas y otros que siete, derribando en todas. Esta foto es de Saleri aquella tarde y quizás sea Bravío el toro pero no lo podemos confirmar:



El maestro nos reconoce que se vio totalmente superado:

'Aquel toro tenía cinco años y una hierba. El ganadero se impuso en el reconocimiento porque o pasaba o retiraba toda la corrida. Y pasó. Fue un toro excepcionalmente bravo, de una bravura encastada, de una fiereza envenenada. Se arrancaba de largo como una centella y luego se frenaba al hacer la reunión. Me olía, no me perdía de vista, me buscaba sin cesar. Lo mismo le pasó a Camará con uno de Vicente Martínez, a Lalanda con Amargoso de Albayda o a Domingo Ortega con Tapabocas... Eran tiempos duros, cuando el ganado demostraba casta, movilidad y temperamento. Había que tener alma de legionario y estar medio loco para ser torero...'


1915: estocada a uno de Sánchez Coquilla en Barcelona

Se mantuvo 14 años de alternativa y confesó haber ganado seis millones de pesetas de entonces, una fortuna. A pesar de que tenía fama de buen administrador quiso dedicarse a empresario en mala hora. Lo fue de toros y de teatro además de en España, en Perú y en Colombia.

Llegó a tener dinero invertido en un circo con el que viajó hasta el Japón. Para hacer publicidad se paseó por el centro de Tokio vestido de corto y con sombrero de ala ancha. Los nipones lo miraban como a un alienígena. La cuestión es que entre unas cosas y otras acabó arruinado.

Vivía en esta casa de Madrid de la calle Hortaleza. Desde aquí caminaba cada día hasta la plaza de Vistalegre donde dirigía la escuela taurina de Castilla junto a Julio Marquina:



Fue maestro entre otros de Andrés Vázquez, a quien escucharán contar maravillas del maestro. Un día de 1958 notó una opresión en el pecho al llegar a la escuela. Lo llevaron a la Casa de Socorro pero no pudieron salvarle la vida tras lo que era un ataque cardíaco. Aquí lo ven en un festival en Barcelona con sesenta años, seis antes de morir:



Ya que les escribimos a veinte metros de la plaza de toros de Tarragona diremos que Saleri concedió la alternativa aquí en 1923 a este novillero que ven matar con tan buen estilo:



Es el gaditano Pepe Amuedo. El testigo fue Camará. Por cierto, esta alternativa no consta en el Cossío, donde Amuedo figura únicamente como novillero.

Siempre quedará la duda de si tuvo mala suerte al coincidir con José y Juan. Quizás la duda sea saber dónde hubiera llegado con otra personalidad más ambiciosa. Es probable que se diese cuenta perfectamente de lo difícil que iba a ser destacar  con aquellos rivales. Por eso se acomodó en lo que sabía, que era mucho y que además lo hacía fácil. No se equivocó porque esa estrategia le sirvió para ganar aquella fortuna que luego perdió.


1914: estocada en Valencia a uno de Anastasio Martín, 
¡sin estirar el brazo para pegar la puñalada!

Y es que ya lo decía Larita, que era el más valiente de todos como pueden comprobar aquí: 'quitando a Joselito y Belmonte, los demás nos podemos llamar de tú'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.