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miércoles, 27 de abril de 2016

SAINT MARTIN DE CRAU - CORRIDA DE COMPETENCIA



Foto de Michele Saladino

UN TORO PODEROSO
Y OTROS SIN SUERTE
 
La "corrida de competencia" que el año pasado se han sacado de la manga los aficionados de la UNICA, y este año han repetido, viene a ser como una corrida-concurso, pero con sorteo, por lo cual algun toro ha tenido mala suerte, y le ha tocado un torero que no le ha sacado todo el provecho que podia dar de sí.

Ha sido el caso del primero, de Tardieu, un toro que a pesar de anunciar en la tablilla tan solo 460 kilos, tenía trapío, así como lo leen.  Toro de finas hechuras, pelo lustroso, pitones irreprochables, bonito como un zapato de charol, y con un tranco alegre, fue aplaudido a la salida.



Folco, de Tardieu


La lidia de Folco, así se llamaba el toro, estaba a cargo de Salvador Cortés. Lo puso tres veces en suerte para el caballo, y por tres veces el torito arrancó de lejos (la primera romaneando) y cumpliendo con creces, sin ser un huracán, todo hay que decirlo. 
En banderillas se portó bien, y llegò a la muleta con una embestida viva y profunda, humiliando y haciendo surcos con el hocico.
De estar en Sevilla, tener el hierro de Victorino y llamarse Cobradiezmos, ya sería indultado sin contemplaciones, y Folco tampoco escarbaba ni perdía las manos al salir de una tanda. Pero Saint Martin, por lo que se refiere al ganado, es una plaza bastante seria, y no hubo tal cosa. Tampoco el ganadero, chapado a la antigua, en lugar de darse coba, se ha manifestado del todo satisfecho, quejándose de cierta falta de poder y fiereza de su campeón.


Imagen de torobravo.fr


Salvador Cortés, trás brindarlo al público, le aplicó una masiva dosis de destoreo de garrafón, manteniendose perfilero y a prudentes distancias, desluciendo un toro que en otras manos podía haber formado un lío considerable.





Foto de Michele Saladino

 Las imágenes de arriba son el compendio de todos los defectos del destoreo moderno, con un toro que entra al trapo con clase y nobleza, sin ser tonto. Cortés lo despachó con una fea estocada perpendicular y el respetable mantuvo un frío silencio, volcándose en aplaudir al toro en el arrastre.

En el segundo de la tarde, por una vez, el sorteo fue nefasto para el torero. A Pérez Mota le tocó el toro de Jalabert, un mulo con cuernos que tomó dos varas vulgares y ya en el segundo tercio cantó su condición de manso huidizo.


En muleta el muy cobarde pecador de la pradera no hizo otra cosa que rajarse y buscar las tablas constantemente, a pesar de los intentos del torero de sacar agua de un pozo seco, acabando la faena en toriles donde lo finiquitó con más pena que gloria con un golletazo a capón.

El tercer toro, de Gallon, poca suerte tuvo al caer en las manos de Román Pérez, torero de Arles que desperdició la nobleza tontuna de un animal que tomó tres varas, pero en muleta no se comía a nadie. Román Pérez se puso pesado, se pegó un arrimón al toro, que se aburrió y se vino abajo.  Hasta se protestó la música, que por cierto no venía a cuento.

Imagen de torobravo.fr

Un buen estoconazo rescató una faena bastante insulsa, y le valió una oreja por derecho de paisanaje, que por un momento rebajó la categoría de la plaza.

Tampoco los astros fueron benignos con el toro de los Herederos de Christophe Yonnet (unos de los tres hierros de la familia), un toro con trapío y muchos pies de salida, al que el picador de Salvador Cortés, un tal Cruz Macías, asesinó vilmente con un monopuyazo trasero con carioca. A las pruebas gráficas me remito.





El toro salió del trance totalmente derrengado y con problemas de movilidad. En la muleta se mantuvo en pie con mucho esfuerzo y con la boca cerrada, no dando facilidad alguna al coletudo de turno, hasta que una buena estocada puso fin a la desdicha de haberle tocado a un matador sin honor y a su cuadrilla de sicarios. Sírvale de consuelo el caluroso aplauso que le otorgó al arrastre el respetable, que antes había silenciado al torero.


Por fin, salió el toro de Pages Mailhan, de nombre Poderoso, el único afortunado de la tarde, y por partida doble, ya que era también el único toro que esta ganadería tenía este año para lidiar, resultando ser un gran toro, completo en los tres tercios. Un toro de buen trapío y de mucho poder, como el hermano del mismo nombre que hace unos años también emocionó al público de Saint Martin.
La ganadería, de encaste Santa Coloma, procede de la vacada del ganadero transhumante César Chico, con algun injerto de Yonnet.


4 veces 4 galopó Poderoso hacia el caballo montado por Francisco Vallejo, cada vez desde más lejos, casi tumbando al piquero en la tercera vara, hasta que al finalizar el tercio, la banda arrancó con un pasodoble, honor que se reserva a los toros importantes.

En banderillas los peones iban visiblemente acojonados, con el resultado que al toro se le subieron las malas ideas y en muleta Peréz Mota tuvo que apechugar con un morlaco endiablado al que le costó lo suyo dominar, sacándole unos pases de mucho mérito y hasta unos naturales, no limpios, pero con mucha emoción.


Imagen torobravo.fr


Una estocada corta muy en el sitio y efectiva le valió cortar las dos orejas, justas si había que marcar la diferencia con la anterior orejita de Roman Peréz.  Merecida la vuelta al ruedo para Poderoso, y el ganadero Pascal Mailhan fue llamado a saludar.

La mala suerte se cebó finalmente con el toro de los Hermanos Granier, bonita estampa de cárdeno santacolomeño que se lastimó el casco de una pezuña a la salida, sin ser devuelto. A pesar de la cojera, mantuvo cierta codicia a lo largo de la lidia.  Tomó como buenamente pudo dos varas y en banderillas propició dos lucidos pares de Morenito de Arles. 



A pesar de su invalidéz, el toro tenía fuerzas para la muleta y podía valer en las distancias cortas, pero Román Pérez optó por una distancia digamos prudente, y el toro le vino grande. Al matar se lió a pinchazos y descabellos, escuchando dos avisos. Poco faltó para que le pidieran devolver la anterior oreja.
El toro fue aplaudido en el arrastre.

Peréz Mota salió a hombros.


No había acabado de dar la vuelta cuando entraban en el ruedo las charangas de la Feria, tocando al unísono.






Recinto de la Feria



Tauro