No sigan leyendo, por favor. Fueron más de dos horas y media de tostón casi absolutamente insoportable. La culpa, de los Lozano. Anoten también el recital de lanzadas sanguinarias, de pares clavados a toro pasado y de animales inválidos.
Desengañémonos: todos sabemos que lo de Alcurrucén aburre a las ovejas en corridas de toros. Teníamos una mínima esperanza de que en novillada mostrase algo de chispa pero que si quieres arroz, Catalina. Nada de nada. En el caballo, suspenso total. En presentación, desigual, con por lo menos dos que eran indignos de Madrid. En fuerza, bajo mínimos. En listeza, tontos. En casta, ayunos. En total, un desatino.
Sólo salvaremos a Palacio con la muleta. El resto fue una pesadilla insufrible que se alargó durante dos horas y cuarenta minutos, insistimos.SERGIO SÁNCHEZ. Su primero era un negro salpicado, alto, con las marcas de las fundas en los cuernos. Las fotos del maestro Moore son mucho mejores de lo que merecía el ganado:
No quería caballo pero más valía así porque no hizo nada. Ésa iba a ser la tónica toda la tarde.
Comienzo roquista de Sánchez aunque embarullado. Después lo vimos un poco desordenado, con el novillo yendo a su aire. El vestido lila con corbatín turquesa, muy bonito, eso sí:
Despropósito total con la espada: observen que salva la cornada de milagro porque se ha equivocado entrando en la suerte contraria; después entra con el delantal, gira la cara delatando miedo al clavar, como Lamelas, tira la muleta y la guinda es que deja una puñalada trapera casi en el cuello. ¿Quién da más?
El cuarto era un castaño muy oscuro, más que negro chorreado, listón y bragado, bizco del derecho y descoordinado de remos:
Barrenada asquerosa de la que se suelta y dos agujeros luego de los que huye con toda lógica. Estos de a caballo son gente sin vergüenza.
Y los banderilleros, tela marinera todo el festejo. Este es Gómez clavando desde la M-30:
El novillo iba y venía de cualquier manera, como por obligación. No entendimos el criterio de Sánchez que ya en su primero había intentado unas bernadinas a veinte metros sin éxito. Ahora hizo lo mismo citando con la derecha, con el animal ignorándolo. ¿Quién lo aconseja?
Poca cosa a destacar como no sea que nos pareció que está verde. Pinchazo abajo, estocada corta, baja y atravesada más descabello.
PALACIO. Su primero era negro listón, degollado y pasado de romana:
Verónicas de escandaloso paso atrás jaleadas por los del autobús. Sonrojante su piquero, zurrando trasero tras marrar. En el segundo volvió a pegar con una saña tremenda tapando la salida y mandó el novillo al corral:
El sobrero de Alcurrucén era colorado ojo de perdiz, listón, anteado y estaba gordo:
Benítez volvió a enloquecer recargando en otro puyazo trasero, como si estuviese poseído. En el segundo señaló. Menos mal porque si no, ya podía salir el puntillero. Espartinas y Ruiz parearon a toro tan pasado y con tanto descaro que un palo se le clavó donde hace mucho daño, vean:
A pesar de ello el novillo respondió con bondad y Palacio nos causó buena impresión ya que corrió la mano con gusto y con aplomo, sin que el novillo le tocase la tela y sin destorear echando la pierna atrás:
Pinchazo arriba y estocada desprendida perdiendo los avíos y dando un saltito que debe corregir:
Se fue a porta gayola en el quinto, un colorado ojo de perdiz, también anteado y muy justo de trapío:
Observen al maestro Moore pendiente del lance a la derecha (por una vez nuestra flechica señala algo bueno):
Esto es lo que vio a través de su cámara:
Marronazo de Espartaco y posterior puñalada en el lomo de la que huye. Oliver hace un favor al animal dando el cambio porque lo de este picador es para ponerlo a pan y agua aunque muchos le ríen las gracias. Vaya par de carniceros lleva el maño como piqueros.
Sierra puso el único par decente de toda la tarde:
Bien de nuevo Palacio en el trasteo, con cabeza y con recursos pero con demasiado derechismo. El novillete era de los que o te descubre o te propicia el triunfo y el aragonés lo aprovechó bien.
Se tira con fe dejando una estocada hasta la tela, un poco tendida y de nuevo pegando ese saltito que ven...
... y que ha copiado de Castella, confírmenlo aquí abajo. La diferencia es que Palacio es más honrado que el francés porque no pega el telonazo como él sino que apunta con el palillo al morro. Dos descabellos y oreja que no nos molesta :
ZULUETA. Su primero era negro mulato, bragado, cornidelantero y flojo:
Simulacro en varas a petición del novillero mas a pesar de eso vio el verde.
El segundo sobrero era de Montealto, lo cual nos daba esperanzas. Era negro zaíno, gordo, sin cuello y sin divisa:
Embestía muy descompuesto de salida y se pegó una voltereta yendo a lo loco quizá por haberlo estrellado previamente contra un burladero. Tardea pero luego empuja de bravo y casi descabalga al piquero como ven. En el segundo canta la gallina en do mayor:
Hasta uno como Javier engañó al público con las banderillas. Menuda feria nos están dando estos listos:
No debería haber brindado al público un toro minusválido y que embestia con sosería. Muleta a media altura en ambiente protestante, nada. Bueno, la impresión de que Zulueta tiene la muñeca blanda.
Estocada honda, atravesada y trasera perdiendo la muleta. Se equivocó entrando en la contraria, como ven por la reacción del toro. ¿Quién aconseja a estos chavales?
El sexto también tenía el trapío menos que justo, por su carita de niño y su lomo plano sin morrillo:
Lanzada asesina en el lomo y recargando. El de la banda del castoreño es tan bueno que en el segundo le acierta en el mismo sitio. El toro no pelea.
Novillo tontuelo que iba y venía. Aburrimiento mayúsculo con Zulueta pegando pases despiadadamente. Nosotros, cómodamente sentados en el sofá, estábamos hartos ya de la novillada, o sea que imaginen los que tenían el trasero sobre la piedra del tendido.
Hasta el novillo estaba tan aburrido que no cuadraba ni a la de tres. Por lo menos la estocada fue buena, descubriendo bien la muerte y mojándose las uñas:
¿Por qué han llegado hasta aquí en su lectura? No han hecho caso a nuestra advertencia, o sea que ahora no queremos reclamaciones.
Lo único positivo de lo relatado quizá sea que se hayan quedado con ganas de ver otra vez a Palacio, a pesar de su brinco al matar. Poco consuelo, la verdad, para ciento setenta minutos de tabarra. ¡Vade retro, Alcurrucén!
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


























