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viernes, 29 de mayo de 2026

CORRIDA DE LA PRENSA, 2026. JUAN PEDRO: TOREAR HACIA ATRÁS

Pocas cosas hay tan interesantes en una corrida de toros como fijarse en las piernas de los toreros. Eso era lo que siempre sostenía don Gregorio Corrochano. El problema es que como te empieces a fijar, en tardes como la de ayer te das un mal rato. Es lo que nos sucedió viendo el destoreo tanto de Urdiales como de Roca.

Urdiales se fue en hombros toreando hacia atrás, o sea, destoreando. En uno como él, que sabe torear, a eso no hay derecho. Pero esto es como el alumno que antes se esforzaba en recabar la información y redactar un texto coherente y bien escrito y ahora tira de la IA ¡y encima le ponen mejor nota! Pues el riojano hizo esto mismo, ni más ni menos.

Los juampedros vinieron correctamente presentados excepto primero y sexto. Todos bajitos de agujas, sin malas ideas, colaboradores con los diestros, animales posmodernos... de los que te provocan ganas de bajar al ruedo a pegarles un pase.


                           

La corrida dio una media de 548 kilos. Su juego: primero, con fijeza y nobleza; segundo, incansable; tercero, escarbador; cuarto, flojo y repetidor; quinto, un amiguete y sexto, con muy poquita raza.



URDIALES. Su primero era este colorado oscuro, ojo de perdiz y bien encornado. Las fotos son del maestro Moore:



Tardea seguramente porque se temía la carioca, que es lo que recibió. En el segundo, puyazo traserísimo de Iturralde.

Se agradece en el quite que alguien toree por verónicas aunque a Urdiales se las hemos visto mucho mejores. Roca respondió de frente al costado y remató con la mejor media que le hemos visto, a cámara lenta:



El torito era de lujo para hacer el toreo bueno pero vimos a un Urdiales que se dedicó a aprovechar su viaje echando la pierna atrás. Esto que ven es lo mismo que hizo Adrián a quien los más exigentes negaron el pan y la sal:



En cambio al riojano lo aplaudían y por tanto, ¿para qué esforzarse? Apenas le vimos bien colocado y los naturales fueron abriendo la puerta. Qué muleta más descomunal, ¿no?



Lo mejor, esta buena estocada arriba tirándose con fe. Oreja:



El cuarto era negro azabache, muy bajito, veleto y astifino:



Empuje que empieza de bravo pero dimite enseguida. Blandeo de manos y picotazo.

El toro estaba hipnotizado con la muleta y se vino arriba. Temple sin retorcimientos pero volviendo a echar la pierna atrás. Qué pena... Ahí lo tienen, eso es de torero vulgar y él lo sabe perfectamente. Toreando hacia atrás, insistimos:



No nos gustó un pelo precisamente por ser vos quien sois, uno que sabe torear. Rinconera y oreja:




ROCA. Su primero era negro mate, listón, zarco y corniapretado:



Nos dio la impresión de que el maestro anda más fino con el capote que antes. Igual es de compartir tantos carteles con Morante.

Empuja de bravo y el premio que obtiene es una carioca de Quinta que fue silenciada por los paniaguados televisivos. Ellos ven exactamente lo mismo que nosotros porque no son tontos pero se callan vergonzosamente:




En el segundo notó la lanzada en el lomo y pegó una coz pero cuando volvió se llevó otra carioca. ¿Dónde está aquel peruano que se dejaba los toros crudos en el caballo? Muy mal, maestro.

Realizó un quite de frente por detrás que nos sabe mal decirlo pero fueron verdaderos mantazos.



Después hizo un inicio tomasista pero ya se veía que el toro acusaba el duro castigo en varas ordenado por el diestro. Después empezó a echar la pierna atrás y como no es de Arnedo escuchó pitos:



Ya han visto que las zapatillas apuntaban a Valdemoro pero es que fíjense abajo que ni en el primer pase enseñaba el muslo. Ya vale todo, como si estuviéramos en una plaza de talanqueras. Esa forma de citar hace daño a la vista:



Nada, pura farfolla indigna de un figurón que además ante toretes como este no nos interesa. Excelente estocada arriba, con los pies en el suelo pero con el toro cortándolo porque equivocó la suerte:



El quinto era un colorado oscuro, listón, acapachado, cornalón, chorreado en verdugo y con buena pelota:



Cumple en el primero y le señalan en el espinazo en el segundo.

El torillo iba y venía y de nuevo repetiremos que Roca no nos interesa con tan poco enemigo. Más pierna atrás y cites con la cadera totalmente de perfil, cosa que puede tener su explicación porque venía de ver cómo Urdiales iba a salir por la puerta grande habiendo hecho lo mismo.



La diferencia es únicamente de medio cuerpo para arriba, ya que el peruano se retuerce como un sacacorchos. ¿Ustedes creen que este toreo merece una oreja?



Pues no se equivocó porque tras un pinchazo y una contraria muy bien ejecutada y sin puntilla, se llevó una oreja tras petición justita. Vean cómo apunta con el palillo al morro sin pegar el telonazo y no alarga el brazo para pegar la puñalada. Es una tortura tener que aguantar faenas suyas como la que nos ocupa para poder ver sus magníficas estocadas:





ALOI. El de la confirmación era este castaño oscuro, bajo de agujas, con poco cuello y mucho morrillo pero con carita demasiado torera:



Mal Prieto clavando trasero pero bien al mantener el brazo fijo sin barrenar. El toro intentó mover el catafracto en ambos encuentros pero dimitió despegándose. 

Empezó con el celeste imperio en el platillo pero el toro se trastabillaba de una forma extraña aunque tenía una notable fijeza.



Lo que parecían tropiezos se fueron transformando en claudicaciones pero sin dejar de ser una maquinita de embestir. En la tercera tanda ya iba en reserva, de manera que empezó a calamochear y la cosa se diluyó.

Pinchazo malo, mandoble nefasto por trasero y bajo, tres pinchazos y estocada contraria, siempre con telonazo y alargando mucho el brazo tal como seguramente le debió de enseñar Tomás Campuzano, aunque él no brincaba así: 



El último era un castaño cornidelantero un poco justo de presencia:



Marronazo en el espinazo rompiendo la puya del hombre que mató a Cigarrero. En el segundo le zurró la badana en una carioca de la que se soltó. En la tercera entrada se vuelva a romper la puya cuando le había pinchado en la paletilla. Cuarta entrada y tercera puya rota pero ningún problema para el fornido jinete ni para el gran catafracto a pesar de no poder defenderse. Quinta entrada con picotazo atrás.

El torete no valía gran cosa, hasta el del callejón le decía: '¡no lo agobies!' Lagartijo hubiera preguntado: '¿qué me ha dicho ese?' 

Ningún interés. Hondo arriba que escupe y esta entera, muy tendida y trasera:



Fin de fiesta con una corrida que parece triunfal por el orejismo pero que lo será para otros, nunca para nosotros. Vimos cuatro buenas estocadas, que no es moco de pavo, pero de toreo hondo, más bien poco. 

Urdiales se ha tirado a lo fácil y le ha dado resultado. Es lo que decíamos antes: ¿para qué esforzarse en torear bien? No vale la pena, ya ni siquiera en Madrid...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



viernes, 6 de septiembre de 2024

FERIA DE VILLASECA DE LA SAGRA, 2024 (2). REHUELGA: ¡UN AZUL SIN OREJAS!

Saltó la sorpresa en Villaseca. El presidente azuleó el sobrero de Mayalde sin conceder casquería al novillero. No estamos acostumbrados a eso en nuestra tauromaquia buenista, donde semejante decisión supone una humillación para el pobre diestro.

Ese sobrero del conde se llevó los honores en una novillada de Rehuelga que se quedó en el terreno de lo desaborío. Ni fueron ovejas, ni tampoco marrajos. Ni chicha, ni limoná. No ofrecieron posibilidad de toreo güeno, ni tampoco plantearon una pelea que llegase a los tendidos por su emoción. Medias tintas.

Nos volvió a llamar la atención la escasa media entrada en una plaza que solía tener mucha mayor afluencia de público. Tenemos intención de estar presentes mañana Dios mediante, ya veremos si mejora la cosa.




VALENTÍN HOYOS. Su primero era un cárdeno, bragado, meano, axiblanco, cornilevantado y rabicorto:



Se llevó la primera carioca de la tarde y en el lomo. Después estaba loco por la madera, tenía el viaje cortito y muchas ganas de echar la cara arriba.



Hoyos le enseñó el muslo, lo cual no es poco dada la desaboría embestida del santacoloma, que terminó topando insulsamente. Estocada caída y trasera tapando la cara:



El cuarto nos pareció el que estaba más en tipo. Era este cárdeno claro, nevado, gargantillo, coliblanco y también rabicorto:



Sandoval mayor, a quien veían al fondo, lo señaló dos veces y se valoró su galope en el segundo viniendo de largo. Ese galope continuó durante el segundo tercio y en las dos primeras tandas. A la tercera el tal Fabricante echó el cierre a la fábrica.



El albercano se puso muy pesadito y por fin finiquitó la tabarra que nos estaba dando con una honda trasera y luego esta casi entera. Tuvo un susto por equivocarse y entrar ahora en la suerte contraria. Cuatro descabellos, dos avisos y listo.




CRISTIANO TORRES. Su primero fue este negro, entrepelado y cornigacho:



Empujó con ganas pero en el primero con un pitón y en el segundo con la cara alta. Luego reservaba sus energías porque era tardo aunque en seco pegaba el arreón.



Entre que Torres lo condujo con aseo y que el novillo se fue cansando, al final terminó tragando a regañadientes. También se puso pesado el aragonés. Se armó muy lejos pero entró sin el telonazo. Así, dejó una estocada hasta la guarnición, arriba pero pasada, más descabello.



El quinto era un arenque indigno de esta plaza que vio el verde. Salió el azuleado sobrero de Mayalde. En el caballo se le vio querer pero no poder porque luchaba contra el catafracto tordo y equigárcico. 

Quedaron claras dos cosas: que Torres lancea dando el paso atrás y que no sabe poner el toro al caballo, suerte que no le interesa en absoluto visto lo visto (y a su apoderado Cancela menos todavía pero de él ya lo sabíamos).

Lo mejor de la tarde fue el quite que hizo Aloi, enlazando una saltillera con unos estáticos lances de frente por detrás, muy bien.

Y después sobrevino la tragedia para el zaragozano. El novillo iba y venía sin maldad, enceguecido en la tela, con humillación casi diríamos que exagerada. Torres se dedicó a desaprovechar semejante bombón mientras se retorcía y sufría desarmes.



Victoria del novillo por nocaut. Ignoramos si Cancela le hablará tan claro como lo hacemos nosotros pero más le valdría. Dos pinchazos y una casi entera, desagradable por perpendicular y cruzada. La sorprendente ausencia de casquería mientras el pañuelo azul ondeaba en el palco ya la comentábamos al principio.




BRUNO ALOI. Su primero fue este cárdeno, nevado, facado, calzado de atrás, bragado, meano corrido, axiblanco, rabicano y alto de agujas:



Fue llamativo ver cómo Prieto en el primero facilitaba la salida al novillo pero en el segundo le perpetraba una carioca brutal que dolía de verla por la televisión, ¿Por qué esta disparidad de trato? Que alguien nos lo explique.

Hoyos quiso hacer un quite de frente al costado citando de lejos pero el animal se fue al bulto y lo arrolló sin consecuencias:



Es que el de Rehuelga desparramaba la vista si es que veía bien por el ojo izquierdo, que nos quedó la duda. Aloi anduvo muy decidido, con los pies quietos e intentando sacar pases a este novillo tan raro, vean su actitud:



Menos mal que no tenía mala idea porque podría haberle hecho daño en un par de ocasiones. Dos pinchazos, estocada corta desprendida y otra tendida atrás pegando siempre el telonazo:



El sexto fue un negro azabache, bragado, astifino y badanudo. Pronto quedó clara la mala suerte del mexica en el sorteo.

Cobró una paliza repugnante siendo carioqueado con el caballazo tordo, vean abajo. En la segunda entrada el de la banda del castoreño le hizo dos agujeros más, uno de ellos cerca del lomo, ¡de vergüenza! Claro, esto lo ve Alvise y luego va por el parlamento europeo diciendo que la tauromaquia es tortura:



Abajo tienen el galope al segundo encuentro donde el pobre animal ignoraba que lo iban a dejar como un colador:



Martín puso el mejor par de la tarde porque el novillo tenía pies y lo apuró:



Entre esos pies, el llevar la cara por las nubes y las miradas que echaba parecía que iba a pedir pelea. Aloi erró fatalmente en el inicio de faena ya que le pegó cinco pases rematados por alto y encima sin ningún mando cuando lo que exigía el santacoloma era doblarse por abajo y que le bajasen los humos. ¿Cómo es que Tomás Campuzano no se lo dijo? Parece mentira...



Nunca sabremos si el novillo hubiera mejorado pero lo que sí sabemos es lo que vimos, que fue que en el pecado llevó la penitencia. El de Rehuelga acentuó las cabezadas, constantes hasta el final y que enfriaron el ambiente. Sólo lo jaleó la cuadrilla. Sablazo perpendicular en el rincón y fin de fiesta.

La novillada nos dejó el buen sabor de boca no del ganado ni de los diestros sino de ese presidente que no tuvo empacho en enseñar un azul discutible pero sin sentir la necesidad de sacar toda la ropa al tendedor. Lo que parecía que se estaba convirtiendo en una norma dejó de serlo ayer. Esperemos que no sea flor de un día.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


domingo, 10 de septiembre de 2023

FERIA DE PERALTA, 2023 (3). BARCIAL: EL MEXICANO QUIERE SER TORERO

El titular va dedicado a esa perla que ha encontrado en el océano Tomás Campuzano. Es el mexicano Bruno Aloi a quien descubríamos el otro día en la novillada de Baltasar Ibán en Villaseca. Confirmó en Peralta las bondades de su toreo pero lo emborronó todo especialmente con el descabello porque si no,  corta una oreja en cada toro y sale a hombros.



La novillada de Barcial decepcionó a propios y extraños. Esperábamos seis cidrones como el de Guadalix y no salió ninguno. En el caballo, poca cosa excepto el bonito batacazo del tercero. En la muleta hubo dos que parecieron juampedros ya que arrastraban el morro por la arena de forma llamativa. Ese tercero que dio la caída fue boyante en el último tercio y resultó ser el mejor.



Las lidias fueron entre malas y nefastas y eso, en este encaste, es un delito muy grave ya que estos toros se resabian enseguida. Mención especial merece la incompetente cuadrilla que trajo Fernández de la Puebla a los que tuvo que salir a ayudar David Adalid en el quinto toro, ¡y no se les cayó la cara de vergüenza! Nos vimos obligados a increparlos desde el tendido cuando se retiraban.




Media entrada con un pequeño aguacero a la muerte del primero. Observen que seguimos el festejo desde la localidad de pie que hay detrás del callejón. Igual que en los campos de fútbol ingleses antiguos:



GÓMEZ VALENZUELA. El primero era un negro bragado, meano, axiblanco, calzado de pies, colín y con esa cara penosa que ven:



Nadie entendió lo de esos pitones:



No hizo nada en el caballo y soseó en el segundo tercio, donde bregó Adalid con solvencia:



La sosez siguió en la muleta donde el novillero demostró ser militante acérrimo de la ultraderecha:



Estocada muy tendida, desprendida y muy trasera más tres descabellos:



Su segundo era un berrendo en negro, lucero y coletero, que metía la cabeza de lujo nada más salir y así siguió hasta que murió:




Empujó con la cara alta sin que el picador pudiese meter las cuerdas pero el maestro pidió el cambio y fue otro novillo que nos dejó con las ganas de ver su prestación en el caballo.

Adalid puso dos pares. Se alivió en el primero como pueden ver, aunque lo aplaudieron igual:



Pero fue mejor el segundo, tras el que el novillo lo enganchó con ese cuerno derecho y tuvo un buen susto:




La cosa se saldó con un corte en la frente. El patasblancas era un juampedro que seguía arrastrando el morro por la arena desarrollando nobleza por arrobas:



Cuando pedíamos al diestro que se arrimase nos debió de oír y pegó este pase que puede utilizar su apoderado como postal:



Luego siguió demostrando su ultraderechismo porque solo dio tres mantazos con la mano izquierda. Al entrar a matar dejó dos estocadas ejecutadas a un tiempo y perdiendo en ambas la muleta:



FERNÁNDEZ DE LA PUEBLADeambuló toda la tarde con el miedo que le metió en el cuerpo su impresentable cuadrilla en ambos toros.

Su primero era un negro lucero, pialbo, rebarbo, rabicorto y nevado:



Manseó a gusto en el caballo, donde recibió una lanzada contraria levantándole el palo más dos pinchazos de los que huyó. Tras eso se coló por el pitón izquierdo a un subalterno y a partir de ahí cundió el pánico. Al final vimos un total de cinco capotes por el suelo y dos muletas.



Tenía el viaje cortito y pegaba la tarascada por su poca fuerza aunque no nos pareció que tuviera ninguna maldad.



Por el izquierdo no quiso ni verlo seguramente asustado por los turistas de su cuadrilla. Luego demostró que no sabe matar, quedándose siempre en la cara. Dio cinco pinchazos y una tendida contraria milagrosa al estirar el brazo, con el novillo muriendo en los medios. En la imagen se aprecia que no tiene ninguna intención de cruzar:



Su segundo era este falso jirón:



Primero se quedó mirando la pecera un buen rato a tres metros y después cobró dos veces en el lomo yendo siempre con la cara alta.



Hubo una lidia nefasta que transmitió al novillero el miedo que estaban pasando los subalternos. Afortunadamente para él, el toro se le paró y así tuvo excusa porque no veíamos nada clara su predisposición. Nueva demostración de su inoperancia con la espada pegando un pinchazo, una tendida trasera alargando el brazo y otra entera trasera más arriba pero siempre escupiéndose. No nos demostró nada Fernández.




BRUNO ALOI. Su primero era un negro entrepelado, lucero, calzado de atrás, rebarbo y nevado:



Lo recibió muy bien con el capote, olvidándose del hierro y mostrándose muy suelto, nada que ver con sus dos colegas:



Empujó de bravo en el caballo y se apuntó un buen batacazo:




La sorpresa fue que el maestro pidió el cambio, cosa que no le perdonamos. La presidencia lo concedió para pasar a otra lidia desastrosa en el segundo tercio. Mirábamos de reojo a Aloi y estaba desesperado con lo que veía.

Una banderilla le había caído en el costillar y el toro en la tercera tanda se paró, lo cual fue una lástima porque el mexicano había confirmado esas buenas maneras que tiene:



Y las buenas maneras del novillo ya las ven, por ambos pitones:


Dio un sainete al matar con dos pinchazos buenos, una estocada corta, otro pinchazo sin soltar, una baja y diez descabellos pinchando más cerca del morrillo que de la cerviz. Parece mentira que Campuzano no le avise al respecto.



El sexto era un negro berrendo, pialbo y lucero:



Empujó en el caballo pero se rindió pronto y a pesar del poco castigo se paró en la muleta. Este encaste suele tener los pases contados en el último tercio pero con la condición de haberse dejado la vida antes en el peto. No fue el caso ni de éste ni de algunos hermanos.

Cuando el toro no embiste tiene que embestir el torero y eso es lo que hizo el mexicano, poniendo ganas y embistiendo él:



Terminó con esta entera arriba, pasada, atravesada y que asomaba pegando el telonazo. Para su desgracia tuvo que descabellar y ya decíamos que no tiene ni idea porque clava cuatro dedos por encima del sitio. Esta vez fueron cinco golpes.




Cuando uno se apunta a ver lo de Barcial espera que se dejen el alma en el caballo y después que humillen más o menos en la muleta pero siempre con una sensación de inquietud o incertidumbre. Como no hubo nada de esto, esa decepción a que nos referíamos en el primer párrafo es la que cundió entre los aficionados.

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.