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lunes, 25 de mayo de 2015

FERIA DE VIC, 2015 (2): VALDELLÁN
¡VIVA VALDELLÁN!
Eso fue lo que gritó una francesita detrás de nosotros cuando el mayoral y los picadores daban la vuelta al ruedo. Valdellán se ha abierto las puertas de Vic para muchos años.
La corrida fue entretenidísima, con toros bien presentados excepto el sobrero, prontos y encastados aunque escarbadores. Notables todos en el caballo con un sexto espectacular, 'Cubano' de nombre. En total, 19 varas. Pero, ojo, porque pintaron mal las rayas y no se picó exactamente a contra querencia sino diez metros al lado, no sabemos la razón. Estos fueron los toros:

El sobrero, una sardina


'Cubano', núm. 28, nacido en mayo de 2011, premiado con la vuelta al ruedo

CÉSAR VALENCIA. Fue el triunfador. No digan que no les avisamos desde nuestro modesto blog. Recuerden aquí porque somos de los pocos que alertamos sobre su categoría cuando era novillero. Incluso citamos a Corrochano al final para alabarle (y aún no tiene la alternativa en España).
Su primero manseó escarbando, tardeando y saliendo suelto del caballo aunque metió los riñones así:

Era un santacoloma al que no había que quitar la muleta de la cara. Así lo hizo Valencia, en el platillo, dándole la distancia correcta y, sobre todo, sin dudarle (recordemos que el muchacho cumple 20 años en julio). Fue un bonito detalle insistir por naturales a pesar de dos coladas:

Media en lo alto y oreja justa:
Su segundo fue 'Cubano', que no era coletero como algún aficionado al Ricard puso en el programa. Tomó un primer puyazo de bravo. Vean:

En una de las entradas pegó tal topetazo al caballo que salió rebotado e hizo volar la vara por los aires:


Entró por tercera vez con la misma alegría y las mismas ganas de pelea (estamos perdiendo la buena costumbre 'vicois' de dar el pecho del caballo, no lo hizo nadie):


En la cuarta vara, el toro se hacía de rogar pero, justo cuando el picador se daba la vuelta pegó un arreón que casi ocasiona una desgracia al caballo ¿Era tan listo 'Cubano' como para esperar a que se diese la vuelta?


Y entonces sonó la música para el tercio de varas ¿qué les parece? Por la tarde abordé al presidente Amestoy para decirle que por qué no se le había dado al toro una quinta y una sexta con el regatón. Me dijo que esa era su intención pero que la confusión de la ovación, más la música, hizo que en el ruedo interpretaran que se cambiaba el tercio y el picador empezaba a desfilar, por lo que el presidente sacó el pañuelo contra su voluntad.

Lo lidió bien Manolo Linejo porque el toro arreaba en banderillas. Gran inicio de faena con doblones de Valencia. El toro, como se aprecia en la foto, venía como un tren sin dar tiempo al diestro a colocarse. Pero cuando se estiró y le bajó la mano, el toro blandeó por dos veces:


¿Fue una trampa de 'Cubano' para engañar al chavalín? La cuestión es que, al no querer bajarle demasiado la mano, el toro se fue haciendo el amo porque no se sentía toreado. A eso se le llama casta santacolomeña. Aún así, hubo pases de mérito y nunca fuera de cacho como nuestras queridas figuritas:


El toro empezó a ir al bulto por momentos y desarmó al torero dos veces. Encima empezó a gazapear y Valencia, que no veía la ocasión de entrar a matar, se precipitó al encuentro con media estocada donde resultó arrollado sin nadie cerca para socorrerle. 'Cubano' lo buscó a conciencia una vez...


Y otra, pero no lo encontró aunque le dio una paliza que no olvidará:


El primero que llegó al quite fue Pérez Mota, valentísimo, que presenciaba la corrida desde el callejón. Véanlo intentando ayudar ¿qué lleva en la mano, el móvil?


Se llevaron a Valencia a la enfermería donde nos dijeron que no tenía cornada. En medio de gran emoción tuvo que salir Paulita a despachar a 'Cubano', que daba la impresión de querer vivir más años que Fidel Castro. La cuestión es que lo cazó a la primera de una casi entera trasera. Pero, atención, porque el toro se amorcilló y empezó a tragarse la sangre desafiante. Véanlo:


Y el público no permitió que se acercasen los subalternos sino que empezó a acompañar con palmas la muerte gloriosa de este memorable toro, que tuvo un comportamiento para hablar de él en el invierno. Oreja que paseó la cuadrilla con los picadores y vuelta al ruedo al toro:


PAULITA. A su primero había que sacarlo al tercio porque se aquerenciaba. Así lo hizo con un sensacional inicio de faena por abajo ¡Qué bien, Paulita!


Faena con la derecha y una sola tanda con la izquierda además muy deslucida. Tras un bonito pase de la firma, el toro quedó perfectamente cuadrado pidiendo la muerte mientras el público ovacionaba al diestro. Pero resulta que Paulita tenía sed y se fue a buscar el estoque y a pegarse unos tragos de agua. El toro lo miró como diciendo 'te estoy pidiendo que me mates ¿y te vas a beber agua mientras te aplauden? Pues con tu pan te lo comas...' ¿Adivinan lo que pasó cuando volvió Paulita de la excursión? Exacto: sainete para cuadrar de nuevo al toro, desarme feo, pinchazo sin soltar, media baja y tres descabellos ¡Qué mal, Paulita!

Su segundo se partió el cuerno por la cepa y salió el sobrero, que era una sardina sin respeto, encima zancudo y degollado. Era noble pero sin transmisión a pesar de la imagen que les mostramos donde parece otra cosa:


Paulita nunca estuvo fuera de cacho aunque alguno le protestó el pico (¡anda! Y por la tarde con Robleño nadie veía el pico). Paulita siempre enseña el muslo y echa la pierna adelante como hacían antes todos y hoy no hace casi nadie.

SAVALLI. Bullidor y precipitado, como siempre, pero con ganas de agradar, como siempre también. Su primero sacó la casta del conde y, lógicamente, lo desarboló -ojo, como hubiera desarbolado al noventa por ciento del escalafón-. Pinchazo y perpendicular en lo alto con cuatro descabellos. Y el toro, con la boca cerrada hasta el desolladero.


Su segundo era el más en Buendía y resultó el más blando y también el más pastueño. Por si acaso, tras el segundo tercio, Viotti lo estrelló vilmente contra su burladero. Savalli ahí sí estuvo a gusto pero con su toreo basto. Estocada caída y palmas para el de Arles.


¿Qué les ha parecido la mañana que nos dio Valdellán? Ya firmábamos todas las corridas como esta. Insistimos en que sigan a César Valencia. Aquí, en Francia, puede ser el heredero de Fundi y Robleño en el cariño de la afición. Y torea con verdad. Esperemos que no se contagie viendo cómo destorean nuestras figuras millonarias...


Y nosotros nos hemos reconciliado con la sangre del conde de Santa Coloma, últimamente tan de capa caída. Por la parte que nos toca, nos alegramos doblemente ya que el primer conde de Santa Coloma fue Pere de Queralt i Icart en 1599 y provienen de la localidad tarraconense de Santa Coloma de Queralt. Nosotros les escribimos a 40 kilómetros de esa ciudad.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.














miércoles, 29 de abril de 2015

Feria de la Crau, el estado de la cuestión



Sánchez Vara perdió un triunfo importante por los aceros (foto Isabelle Dupin - Aplausos.com)

 Aquello de que a los toros hay que ir a divertirse es una falsedad. A los toros hay que ir dispuesto a sufrir; provisto de lupa para comprobar la casta y la fortaleza de las reses, la integridad de sus astas, el discurrir de la lidia, el mérito de los lidiadores, la calidad de los lances, el respeto a los cánones, el correcto estado de la cuestión  (JOAQUIN VIDAL, El País, 8 de febrero 1999).

CORRIDA DEL CONDE DE LA MAZA  
( NO ES LO MISMO TOREAR QUE CORTAR OREJAS )

Sin tener ningún toro de bandera, la corrida del Conde de la Maza dio en conjunto un juego más que aceptable, destacando el cuarto y el quinto, del que se pidió, sin conseguirlo, la vuelta al ruedo. Todos fueron aplaudidos en el arrastre, a pesar de que algunos estuvieron algo faltos de fuerza.  De presentación, no muy igualados, y muy mal de pitones, dicen por habérselos destrozado al desembarcar en los corrales. Cuarto y quinto entraron tres veces de lejos al caballo, dos veces los otros.

Eugenio de Mora vino a cobrar sin ninguna vergüenza. Tras su oreja de Madrid, le importa un pepino quedar bien en un pueblo de Francia, asi  lo dio a entender claramente:




La actitud de Eugenio de Mora


En el toro que abría plaza, de 490 kilos, algo flojo, cumplió con el trámite y lo despachó con una entera en el rincón, escuchando palmas. El cuarto toro era otra cosa, el más grande de la corrida, un castaño oscuro de 550 kilos que imponía mucho y tenía muchos pies.  Por eso mandó al del penco masacrarlo sin contemplación alguna. El asalariado montado cumplió las órdenes a rajatabla, con tres varas traseras y asesinas, rematadas con cariocas totalmente innecesarias, que levantaron la indignación del respetable. El segundo tercio fue una capea con lanzamiento de dardos, no clavando pares, y en la muleta, tras unos doblones de tanteo, decidió quitarse de encima el bulto con una media estocada en el costillar del toro, y que arda Troya. No creo que lo vuelvan a llamar.

Sánchez Vara recibió por verónicas el segundo, de 525 kilos, lo puso al caballo galleando por chicuelinas y clavó banderillas con solvencia, destacando un tercer par al violín con bastante peligro. Brindó el toro al público y lo muleteó con buenas tandas por ambos pitones. El toro tenía trasmisión, y lo mató de un pichazo y una entera baja. El toro cayó en los medios, con la boca cerrada. Ovación para toro y torero. Al quinto toro, un negro de 530 kilos, lo recibió con largas de rodillas y posteriores verónicas.  Acudió de largo al caballo por tres veces, tomando dos primeras varas, algo traseras, y en la última entrada se arrancó desde la puerta de toriles escuchando música entre el clamor de la asistencia.  El picador lo paró con el regatón.


Raúl Ramírez saltó al toro con la garrocha (foto Isabelle Dupin - Aplausos.com)
En el segundo tercio amenizó el espectaculo al clavar un par al relance de un salto de la garrocha, ejecutado por un subalterno, y otro par citando al toro sentado en una silla.


Foto http://www.vingtpasses.com/

Brindó el toro a Marco Leal, torero de Arles y ahora banderillero, que estaba en el callejón.
La faena de Sanchéz Vara fue un compendio de buen toreo, puro, clásico, con gusto y temple, con la mayoría de tandas por naturales, a un toro que tenía muchas y muy buenas embestidas. Cargando la suerte como mandan los cánones. Tenía un importante triunfo en las manos, y se dispuso a matar recibiendo en los medios, citando demasiado lejos.  
Pero, lamentablemente, pinchó, y escuchó el primer aviso. A partir de ese momento, se fue todo al traste. Dio un verdadero mitin de pinchazos, hasta siete, y finalmente consiguió clavar una estocada baja tras otro aviso. Una verdadera lástima.  Mientras el público aplaudía el arrastre del buen toro, y algunos pedían su vuelta póstuma, el pobre torero saludaba la ovación cariñosa del público, que le animó a darse una vuelta que creo le supo muy amarga.

Natural de Sánchez Vara a Limpisodero, del Conde de la Maza (foto Isabelle Dupin - Aplausos.com)

Miguel Ángel Delgado es un torerito moderno, producto de escuela taurina (hace años fue el ganador de un conocido concurso de becerristas televisado desde Andalucía). Tiene un padre banderillero que le dirige, vestido de luces, desde el callejón. Ganas no le faltan, pero su toreo es perfilero, periférico, efectista y superficial. Viene con la faena hecha y pensada de antemano. Su espejo es Castella, el jefe de cuadrilla de su padre y, como Castella, empieza la faena con un pase cambiado en los medios, lo pida o no el toro, da lo mismo. 
En su primer toro el animal, come dicen los taurinos, "colaboró" y secundó el guion establecido. Era todo tan previsible, que en cierto momento de la faena le dije a mi vecino de localidad : "Ahora vienen las manoletinas", y en 3, 2, 1.... estaban servidas las manoletinas. Bueno, todo eso caló en parte del público, sobre todo en las marujas enternecidas por el torerito pinturero. Con suerte, el toro cayó rodado en el acto por una estocada trasera a capón, y eso desató una saca y posterior flameo de moqueros con el clamor suficiente para cortar una oreja muy barata.   
En su segundo, último toro del festejo, no le fueron tan bien las cosas. El toro cojeó por el mal estado del ruedo y, quizás por eso, se negaba a colaborar. El torerito intentó un arrimón,  alargando inútilmente la faena, y se puso pesado. Entró finalmente a matar y dio un pinchazo, luego otro en que el estoque se quedó clavado de milagro, por lo cual Delgado fue directamente a por el verduguillo, y tras varios desafortunados intentos, pasaportó al de negro, escuchando un aviso y una sonora bronca por parte de los mismos y mismas que antes le habían pedido la oreja.  No obstante, los titulares de las crónicas de la tarde han sido copados por la oreja cortada por Miguel Ángel Delgado. El buen toreo de Sánchez Vara queda sin embargo en el recuerdo de los aficionados.

Resumen vídeo de la corrida en Feria TV, con los comentarios en directo del padre de Delgado.


CORRIDA DE COMPETENCIA  
(EN EL CAMPO BRAVO DE FRANCIA HAY DE TODO, COMO EN BOTICA).

Que tiemblen los fabricantes de toros de Núñez del Cuvillo, Garcigrande, Daniel Ruiz, Zalduendo, y la casa madre (que los parió) del medio toro moderno, J.P. Domecq.  En  Francia hay quien ha conseguido llevar la juampedritis a niveles que ya quisieran ellos.  Si se entera José Tomás, se pide seis para su próxima encerrona en Nimes.  Hablamos de la ganadería de los Herederos de Aimé Gallon, que se sacó de la manga un ejemplar que es el sueño húmedo de todo buen taurino, aquél del bajatú, del bieeen, del jarte y curtura, del indulto como fín último de la Fiesta y de todas las lacras que infectan el sufrido Planeta de los Toros. 


Morenito de Aranda y Desestierto de Gallon (foto Isabelle Dupin - Aplausos.com)

El toro de Gallon que abrió el festejo, es cierto, fue tres veces al caballo de largo. Pero las puyas a penas le rozaron, antes de salir suelto y perder las manos. Luego, un capotazo un poco más brusco lo mandó al suelo otra vez. En banderillas, el presidente (en uno de sus no pocos desaciertos de la tarde) dio por acabado el tercio con dos pares, cuestión de no cansar demasiado al pobre animalito. En muleta, no obstante alguna que otra caidita, el toro sacó un fondo de nobleza perruna y un celo a cámara lenta en el trapo, que permitió a Morenito de Aranda  estar a gusto, como dicen ahora, y hartarse de pegar pases, en una faena que parecía no terminar nunca.  En otro contexto, en plazas menos serias como la de Sevilla, ese toro estaría sin duda abocado al indulto, pero al bueno de Morenito, que salió escaldado de lo que le pasó aquí el año pasado, ni se le ocurrió mentar la bicha, y mató de una estocada trasera  pero efectiva que le valió una oreja pedida sin mayoría. Un toro perfecto para el toreo moderno, pero ni por asomo iría yo a una corrida de seis como este, sin peligro alguno, tonto a más no poder, y con la misma trasmisión que un pepino.

Leo con asombro en las páginas taurinas de la red que el premio al mejor toro de la feria ha sido otorgado al toro Desestierto, de la ganadería Aimé Gallon e Hijos. No me lo puedo creer.  En principio pensé que ponían "premio al mejor toro: DESIERTO", y hasta allí, lo veía razonable. Luego me entero de que el premio, de cuyo jurado ignoro la composición, se llama " Prix Souvenir Aimé Gallon", que se puede tranquilamente traducir como "Premio Juan Palomo"  (yo me lo guiso y yo me lo como).


Imperuoso, de François André, romaneando en la segunda vara (foto Isabelle Dupin - Aplausos.com)

Al extremo opuesto, el toro de François André hizo honor a su sangre Cobaleda (injertada en una base de Infante de la Camara via Pouly) y nos proporcionó una pelea dantesca en el caballo, tumbando al del aleluya al primero encuentro, acudiendo de lejos y con saña a dos citas más con el penco, levantándolo, y peleando de bravo. Por segunda vez en la Feria, y con más razón, tocó la musica en el primer tercio, entre los aplausos de los aficionados.
El toro pedía a gritos una cuarta vara, pero el inefable presidente tuvo a bien cambiar el tercio, dejando el toro crudo y con toda su mala uva en las manos del pobre Tomasito, que con su escaso oficio, pasó un mal trago, sin por eso perder la dignidad.  El toro pedía el carnet, y ya vimos que el presidente no lo tenía. El torero acababa de renovarlo hace poco, y de tocarle el toro a un diestro más curtido, se hablaría hoy de una faena épica. Casta, tirando a genio, pero casta de verdad. Emoción y peligro. Como debe ser.  En el sector del público donde me encontraba, entre los amigos de La Muleta de Arles, éramos unos cuantos aficionados de los cavernícolas recalcitrantes, la mar de contentos de ver el espectáculo proporcionado por semejante fiera (cuando con el Gallon eso era un concurso de bostezos).  Gran toro, que me temo poco le va a servir al dueño de la vacada, el Sr. Lautier, para salir de la lista negra en que los taurinos al uso han puesto desde hace años esta ganadería.



Morenito de Aranda con Bonito, de Valverde (foto Isabelle Dupin - Aplausos.com)

El toro de Valverde salió mejor de lo que se esperaba, acostumbrados a ver en los últimos años cómo los toros del Cura salían aplomados y con la casta de un buey de carreta. Encima, era lucero y bragado, como se esperaba uno de lo de F. André, que en cambio era totalmente negro (del rabo blanco que decia el sorteo, ni rastro). El Valverde, tomó tres varas de aúpa, y en muleta tuvo su aquél, tanto como para permitir a Morenito de Aranda cortar otra oreja, de más fuste, y salir a hombros por la puerta grande.



Bonita estampa el toro de Concha y Sierra, que Mehdi Savalli recibió con largas afaroladas de rodillas. 
 
Buen par de Savalli (foto Isabelle Dupin - Aplausos.com)

El vazqueño recibió tres buenas varas de largo, más una cuarta de cerca, de la cual salió suelto, que ya está bien. 
En banderillas,  Savalli se lució, agotando las fuerzas del toro, que en muleta, tras desarmar el torero, se rajó y vino a menos. Lo pasaportó de un pinchazo, una estocada corta y una delantera. Silencio, bajo una fuerte lluvia que había empezado a caer. 

En su primer toro, Savalli se la había visto con un ejemplar de Alain Tardieu, bastante manejable y no muy sobrado de fuerzas, que despachó con una buena estocada entera, escuchando palmas.

El último toro, de Blohorn, era un especimen gordo y feo, con unos pitones muy sospechosos, que tomó dos varas regulares, y fue bastante soso en el trascurso de la lidia.  Thomas Joubert, que todavía no se había repuesto del susto de su anterior toro, lo mató de un pinchazo, en que resbaló en la cara del toro por el suelo ya muy mojado (se salvó gracias al quite de un capote) y de una estocada entera.

La fuerte lluvia  ya era un incordio importante, y por eso los asistentes nos largamos raudos al caer el último toro de la Feria. Tampoco a nadie se le pasaba por la cabeza pedir trofeos.

Vídeo resumen de la corrida en Feria TV.


Tauro