Esta corrida no tuvo nada que ver con las dos últimas lidiadas por Ibán aquí, la de 2022 y la de 2023. En tres años la cosa ha dado un giro copernicano hacia la toreabilidad. Esto deberán reconocerlo hasta los más feligreses de la vacada verdirrosa, que los hay y muchos.
Recomendamos a los amigos leyentes que se vayan de esta crónica porque la corrida fue bastante aburrida. Pulsen en estos enlaces de aquellos festejos: el de Espantavivos ('LA MADRE DE TODAS LAS CORRIDAS') y el de Provechito ('CON LA PIEL DE GALLINA').
Lo del titular va referido al grito de un aficionado a la muerte del quinto cuando dijo: '¡Encabo, cómo se te ve la mano!' ¿Será la de Encabo la mano que mece la cuna en el cortijo Wellington? ¿Habrá conseguido en tan poco tiempo dulcificar de esta manera toros que nos hicieron levantar de los asientos y que el domingo nos cerraban los ojos? Si es así, es un genio.
Corrida presentada diremos que correctamente, no diremos que muy bien, ya verán las fotos. Mención especial para la cabra que hizo sexto, una vergüenza para esta plaza y casi que para cualquier otra.
Toros de oreja hubo por lo menos cuatro pero como es lógico no hubo premios. El único que sabe torear de los acartelados es Morenito y nos castigó con sendos sainetes con la espada. De los otros dos diestros poca cosa puedes esperar.
Tres cuartos de entrada con la presidencia de Amestoy, que se ha hecho el amo en Bayona y lleva aquella plaza camino de un pozo ciego.
Lo único reseñable en el caballo es que no tardeó. Luego se dolió de los palos, circunstancia que acusaron cuatro de los seis aunque dado donde cayeron algunos arpones otorgaremos el beneficio de la duda a los toros.
Moreno se puso a torear enseguida porque había visto que el toro era un amigo, además de pronto y empapado. Lo que pasó fue que el depósito de gasolina se le agotó.
No nos gusta nada ver a uno como él, que sabe torear, echando la pierna atrás como si fuese del montón. Y encima convertido en un ultraderechista a pesar de la imagen.
Pinchazo caído, otro más, otro escupido, estocada corta caída y descabello. Esto fue un simple entremés que sirvió de aperitivo para la tragicomedia en su segundo:
El cuarto era también negro zaíno, bien encornado y bien comido:
En el caballo se enceló dos veces pero siempre sin el palo. Mala lidia posterior porque el toro era abanto y estaba loco por irse a vivir a la madera.
No sabemos qué vio Morenito para brindar al público porque luego tampoco él fue capaz de centrar al animal. Nada, una tabarra con el toro huyendo que solo fue superada por la que dio después con la espada.
Pinchazo nefasto, otro incluso peor que ven abajo en la imagen, cuatro más caídos, otro escupido, otro entrando sin fe, otro más escupido y la cuadrilla que sale celérica a cerrarle el toro para que descabelle porque si no, todavía estaríamos ahí. Disculpen la imagen pero es que nos dio la impresión de que buscaba los blandos para acabar de una vez pero seguía pinchando:
GARRIDO. Su primero era este negro zaíno y astifino:
Cumplió en varas yendo de más a menos y luego se dolió en banderillas.
El toro era pronto y rebrincado aunque eso no quiere decir que no se pueda cortar una oreja a uno así. Pero Garrido se lio y no supo cómo meterle mano.
Fue pasando el tiempo mientras seguía pegando pases y al final el toro se le fue sin torear. Pinchazo caído, corta que escupe, otro pinchazo y culmen nefasto con un terrorífico sablazo casi en las costillas.
El quinto era el de más trapío de la corrida, un colorado oscuro, ojo de perdiz y cornalón. Algunos seguro que pensaron en Pedraza:
En la primera entrada pega un topetazo al relance descabalgando al piquero. Como suele pasar cuando los de la banda del castoreño se ven en el suelo, en las dos siguientes se llevó sendas palizas acudiendo sin tardear pero al paso. Las palizas pónganlas en el haber de Garrido, quien miraba la cosa como quien mira la lavadora dando vueltas:
Se astilló un pitón que quedó decorado con percal:
Toreo de muy poca enjundia, siempre abriendo la puerta como se aprecia en la imagen. Se siguió en un clima gélido sólo roto por los ¡bieeen! de la cuadrilla.
Estocada trasera y caída, con degüello y con posterior teatrillo del diestro. No engañó a nadie. Bueno, sí, a unos pocos isidros de Vic-Fezensac.
CASTILLA. Su primero llevaba el nombre de Espantavivos, que fue uno de los mejores toros que hemos visto en nuestra vida precisamente en esta plaza. Vuelvan al enlace del principio.
Este era negro zaíno, rabicorto, corniapretado pero astifino:
El hombre que mató a Cigarrero no tuvo ni para empezar con él ya que el tercio se saldó con tres señales levantando el palo ipso facto.
A este no le valoramos que se doliese de las banderillas porque fue de un par que le cayó en el espinazo, rozando el costillar. Coceó y saltó como esos toros de los rodeos.
Inicio fandista con un pase bueno, este que ven aquí:
Después, sesión de pegapasismo en línea y echando la pierna atrás aunque todo muy aplaudido. Estuvo siempre por debajo del toro, que iba a su aire. El animal terminó sacando a pasear la cabeza, harto de que no le diesen ni un pase medio decente.
Con la izquierda pegó tres naturales, tres, antes de esta casi entera, tendida y trasera más cuatro descabellos, con muerte del toro amorcillado en toriles:
El sexto fue recibido con una sonora bronca ya que era impresentable y no precisamente por el crotal que llevaba. Parecía recién venido de la corrida de Jerez del otro día:
Tiene tela que en el sorteo este chivo le toque a Castilla, cuyo apoderado es el representante de la ganadería. Se ha perdido ya cualquier tipo de vergüenza. En el tendido un guasón con acento sevillano reclamó la presencia de Diego Ventura (suponemos que también reclamará la presencia del rejoneador en algunas de las corridas de Morante...). Ahí se ven los cuernos:
Cuatro agujeros en tres entradas al caballo todo en ambiente casi de motín, del cual se aprovechó Cervantes para dárnosla con queso:
Luego Castilla, seguramente siguiendo órdenes de su apoderado, quiso darse importancia y nos atosigó el alma sin piedad con una faena interminable. Fue algo muy difícil de soportar y menos frente a ese gnomo.
Media pescuecera y atravesada más una casi entera, tendida, sin puntilla pero perdiendo los avíos:
¿Quién mece la cuna en esta vacada para que salga una corrida tan vulgar cuando esperábamos de ella no sólo casta sino también fiereza? ¿Ha sido simplemente una casualidad? ¿Qué le habrá parecido el juego de estos toros a Encabo? A nosotros nos pareció vino aguado o agua envinada.
No queremos dar por amortizada esta ganadería poniéndola en la lista de las comerciales pero obras son amores y tendrá que demostrarnos en el futuro inmediato que esto ha sido una excepción. A ver qué sale en El Tiemblo.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

