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lunes, 6 de diciembre de 2021

TOROS EN LA MÁQUINA DEL TIEMPO (6): MURTEIRA, QUIÉN TE HA VISTO...

 ...Y QUIÉN TE VE

Era esta una ganadería que los aficionados tenían en un pedestal. Los más veteranos recordarán su presentación en Madrid en 1963 y los menos talluditos la tendrán en su memoria por los años ochenta, cuando se llevó premios a la mejor corrida de San Isidro o de Pamplona.


 

En la capital recordaremos a Cumpridor, muerto por Palomar y azuleado en Las Ventas en 1988. También al Sacristán de 486 kilos que mató Justo Benítez también en Madrid el 6 de junio de 1984. Aquella corrida fueron cuatro de Pablo Romero y dos de Murteira, entre ellos el citado, 'un toro para firmar esa misma noche ochenta corridas de toros', según Zabala. En Pamplona, un Bilbaíno que se llevó el Carriquiri en 1985 lidiado por Roberto Bermejo. Pero a Joaquín Murteira le gustó mucho más el Chupamiel de 1987 que desorejó Tomás Campuzano también en San Fermín. 

Llamaban la atención los morrillos de estos preciosos toros, de los más serios que se pueden ver en el campo:



Por cierto, observen abajo una corrida madrileña de murteiras en septiembre de 1975 que salió dura. El caballo se nos antoja más liviano que los monstruos actuales de Las Ventas y encima va con un solo ojo tapado. Recuerden que los picadores actuales repiten el cuento de que así es imposible picar (otra cosa es que le unten el ojo con ceniza al pobre caballo, que es lo que solían hacer):


FOTO: Botán

También en 1976 los animales salieron mansos, broncos y difíciles. No lo pasaron bien ni Fuentes, ni Santiago López ni Paco Bautista. Aquí tienen al de Linares matando ese día:


FOTO: Botán

Como curiosidad les diremos que, salvo error, Curro Romero mató en su dilatada carrera tres toros de Murteira: dos en El Puerto en 1971 (bronca y silencio) y uno en Madrid en 1975 (bronca). Antonio Bienvenida cortó dos orejas a otro en esta corrida madrileña de 1971 donde este toro luso derribó:



No creemos que haya ningún torero que haya matado más toros de esta ganadería que Francisco Ruiz Miguel. Hablamos de más de 100 en 50 corridas ya que recordemos que el año de su despedida se encerró con seis en la portátil de Puerto Real. Salieron algunos sospechosos de pitones, todo sea dicho, y no ha sido la única vez que la sombra del barbero ha acompañado a este hierro. Unos como éste se lidiaron en Tudela (recuerden esta entrada sobre el afeitado):



Dice el maestro que mató su primera de Murteira en Olivenza y que cortó un rabo. No lo hemos podido confirmar y por ello nos asalta la duda ya que la memoria de Paco falla como escopeta de feria pero siempre a su favor. Dijo en canal Sur que en Tarragona cortó un rabo a un toro de Prieto de la Cal y que salió a hombros junto a José Nelo. La verdad es que él salió andando tras cortar una oreja y Morenito salió protegido por la policía. No nos lo han contado porque estuvimos presentes aunque fuera a una tierna edad.

Aquí tienen al maestro tentando en la finca portuguesa:



Cuando Cañaílla habla de las corridas duras que lidió en su vida siempre salen, por este orden: Miura, Victorino, Pablo Romero y Murteira.

Pero parafraseando al gran Jorge Manrique podríamos decir aquello de:

                              ¿Qué se hizo de Murteira?

                              ¿Qué fue de tanto galán?

                             ¿Qué fueron sino rocíos de los prados?



Las lamentaciones de Jorge Manrique sobre el tiempo pasado nos retrotraen a los sesenta, años en que los toros de Murteira causaron sensación en tierras españolas. Todo arrancó cuando lidiaron por primera vez en Madrid, en Vistalegre en el año 1963. Aquello era entonces una mezcla de Pinto Barreiros, Guardiola y Samuel, sin más. La corrida tuvo 'peso, fuerza, terror y pitones'. Destacó el tercero, 'Rosarito'. La mataron Cabañero, Manolo Villalba y el colombiano Curro Lara, que resultó cogido:



Fíjense en esta curiosa instantánea de esa corrida:



Sucedió que Villalba dejó media estocada que quedó tan incrustada en el toro que no había manera de extraerla. Solicitó permiso a la presidencia para entrar a matar de nuevo porque el toro no acusaba la herida. Se le concedió y de ahí esa foto insólita de un toro con dos estoques.

Dos años después regresó Murteira a Madrid para lidiar una novillada 'sensacional por temperamental, encastada y con fuerza, cosas que nos hacen pensar en que la bravura parece que emigra a Portugal'. Los novilleros fueron Tomás Parra, El Pepe y El Zorro de Toledo. Este cuarto, de nombre Piloto, tomó cuatro varas viniéndose de lejos, embistió con nobleza y con gas y vio el azul:



Murteira, junto a Infante da Cámara y Branco Nuncio, pasó a incluirse en el lote de ganaderías portuguesas que no eran cómodas y que las figuras no pedían pero que podía poner en circulación a un torero de la zona media del escalafón. Las verdaderamente toristas a finales de los sesenta eran Coimbra y Ribeiro Telles mientras que las de Cunhal y Palha se consideraban flojas y comerciales. Pero más adelante los murteiras entraron en la dinámica de toros duros y broncos y el sambenito los acompañó para siempre.


 

En Pamplona lidiará en los ochenta cuatro años seguidos pero el resultado de los dos últimos la envió al ostracismo. Algo parecido debió de suceder en Madrid tras la de 1996, que en una crónica titularon 'seis mulos de Murteira' y en otra 'infierno de mansedumbre'. El padre acababa de incorporar dos sementales de Juan Pedro pero ocho años después cedió los trastos a su hijo. Es entonces, a partir de 2002, cuando el propietario actual opta definitivamente por buscar una vía más toreable.

Las generaciones jóvenes de aficionados han crecido ignorando el aura que tenía la palabra Murteira para los más mayores. Cuando Joaquim Manuel de Vasconcellos tomó las riendas de la ganadería, se tiró hacia lo comercial poniendo a padrear sementales de Jandilla (dos), de Daniel Ruiz (otros dos) más Torrealta, Zalduendo, Cuvillo y también sendos de Guateles y Flor de Jara. 



Nos da la impresión de que la filosofía que tiene el nieto dista bastante tanto de la del abuelo como de la del padre. Mucho nos tememos que de aquellos murteiras fieros solo queda ese hierro tan elegante y esa finca tan bonita, además de la estampa de algunos de esos ejemplares suyos que todavía presentan reminiscencias de la seriedad indiscutible de los antiguos guardiolasotos. Observen ese hocico chato con los ojos vivos y saltones:



Fíjense en esos arcos superciliares tan marcados que denotan un rictus de no tolerar bromas:


FOTO: http://www.murteiragrave.com.pt

El hierro tan elegante se lo compraron a Sánchez Ibargüen y era el que fue del bueno y romántico de Fernando Villalón, aquel aristócrata que se mezclaba con gitanos, mayorales y caballerizos y que terminó arruinado por sus negocios poéticos. 


 

La finca es La Galeana y difícilmente encontrarán ustedes otra que la supere en primavera, un auténtico festival para los sentidos. 


FOTO: http://www.murteiragrave.com.pt

Fue propiedad de doña Casimira Fernández, la viuda de Soler. Lidió sus toros antes de la guerra herrados con la S de su marido que, salvo que alguien nos rectifique, hoy es la S de Sobral tras haber pasado por los herederos de Diego Passanha.



Esa salida hacia lo comercial que comentábamos antes quizá era la única posible para el nieto después de ver cómo sus toros acusaban cierto descaste. Cuando el vino está agriado habrá que decidir si meter más alcohol, con el riesgo de que aquello se convierta en matarratas, o echar agua para que por lo menos se pueda beber.

La línea que ha marcado el amo en estos últimos veinte años la dejaba clara hablando  con Viard:

'Yo busco el toro que ponga a todos de acuerdo, ni tan fácil como el de Domecq ni tan difícil como los gameros. Quiero que repita, que sea noble, que obedezca, que humille... pero con carbón. Ése es el toro bueno para todos: para el torero, el ganadero, el empresario y el público'

Recuerden que El Gallo aconsejaba a los ganaderos que 'se dejen de historias y críen toros que no meneen la cabeza en el capote', por eso Vasconcellos añade lo que sigue:

'Quiero que mis toros embistan recto, con clase y con motor'



Vemos a don Joaquim loco por que las figuras se apunten a su ganadería. De hecho, la terminología que utiliza es la que emplearía el ganadero más comercial del mundo. Aquí pueden leer algo más. Entresacamos esto:

'El toro que me gusta es aquel que galopa, que tiene ritmo, que vence las inercias, que una vez que no haya inercia, tenga que iniciarlo todo'

Doctores tiene la Iglesia torerista que nos explicarán en qué consiste ese arcano de las inercias a que se refiere Vasconcellos. Nosotros no lo sabemos. Sigue:

'El torismo para mí no vale, no quiero alimentarlo. Yo defiendo el toreo bueno. Para mí la bravura no se ve en el caballo, así de claro. Se ve en la muleta'

Lo justifica de la siguiente manera:

'En el caballo el toro embiste y tiene el premio de que nota que lucha contra el peto. En la muleta no tiene ningún premio. La persigue treinta o cuarenta veces y, a pesar de no cogerla, sigue embistiendo. Eso es un milagro zootécnico y en eso consiste la entrega que yo pido a mis toros'



Añade una cosa curiosa:

'Ahora que en los tentaderos doy mucha menos importancia al picador, me salen más bravos los toros en el caballo cuando van a la plaza'

Los seguidores de nuestro modesto cuaderno sabrán que nos llama la atención cómo meten los riñones algunos juampedros o garcigrandes en el primer y único puyazo que reciben. Muchos picadores afirman que empujan más que muchas ganaderías de las consideradas duras. ¿Pasará con Murteira esto mismo? La cuestión es si nos quedaremos sólo con el monopuyazo, o con el monopicotazo, porque nos da la preocupante impresión de que el ganadero portugués firmaría. Por eso decíamos más arriba que difícilmente su padre y su abuelo habrían comulgado con estas ideas.



Son ideas perfectas para que se apunten a sus toros nuestras queridas figuras. Ése es su sueño pero le pesa como una losa el nombre de su ganadería y el hierro que la representa. Si variase el diseño, cambiase los colores de la divisa y en lugar de Murteira se llamase 'Toros de Joaquim Manuel' o 'Ganadería La Galeana', vaya usted a saber si las figuritas del Belén se dignarían pedir sus animales.

Mientras siga llamándose Murteira llevará sobre los hombros la fama que le dio nombre, la de aquellos toros que vendían muy cara su vida. Por eso presumía tanto Cañaílla de haberse enfrentado a ellos. En la tauromaquia del siglo XXI, que el toro venda cara su vida sólo interesa a cuatro aficionados a quienes se les ha parado el corazón. Como a los selectos seguidores de nuestro modesto blog.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.












martes, 17 de septiembre de 2019

CORRIDA CONCURSO EN MADRID: EL ARTE DE PICAR TOROS EN EL LOMO

No crean que es tan fácil acertar al toro en el lomo lesionándolo en la médula espinal. Nos fuimos a Madrid a ver la corrida concurso sin sospechar que íbamos a asistir a un curso aventajado de cómo no hay que picar.  Ni en la más miserable plaza de talanqueras se hubiera picado peor. La ventaja de toda esta tropa montada es que al ir encima de un T-34, no tienen que preocuparse de parar al toro sino simplemente de pincharlo donde sea. Total, todo es toro.

Menudo recital dieron los del castoreño. Sánchez de Neira afirmaba que "entre los de a caballo, fuerza es confesarlo, cada día es menor el personal que sirve para picar toros". Esto lo decía en 1879. Señores, ya sabemos que seguramente nunca se ha picado bien pero lo de esta corrida pasó de castaño oscuro. Un buen aficionado venteño nos decía a la salida que sí que hay picadores buenos hoy en día. Sacamos la cuenta con él y nos sobraban dedos en una sola mano. Será que los buenos están en el paro, que todo podría ser.

Aquí tienen las fotos que no verán en ningún sitio. Es una colección de lanzadas traseras o en el espinazo que dan vergüenza. Y pertenecen todas a una corrida concurso celebrada en la primera plaza del mundo. Éste primero que ven es El Legionario, que se llevó el premio al mejor picador tras picar así de trasero en las tres entradas:



El Legionario picó mal pero los otros cinco rematadamente mal, aunque eso no debería ser motivo para dar ningún premio, ¿no creen? Ahí está Moreno con el de Ibán cobrando casi en la grupa y con la salida tapada, faltaría más. ¿Cómo se puede calibrar la bravura ante este desaguisado?



Salvo error, éste es Carioca picando al del Marqués de Albaserrada. ¿Alguien ha visto picar medio bien a este hombre alguna vez? El primer puyazo ya ven dónde ha caído:



El de Pedraza peleó contra Puchano. Cobró caído con la salida completamente tapada, vean la mano izquierda, que es la que pica.



Nos dirán ustedes que no está tan descolocado ese puyazo. Bueno, puede ser, pero como la cabra tira al monte, aquí tienen lo que sucedió acto seguido:



¿Creen que el de Murteira tuvo mejor suerte con González? Ni por pienso:



¿Y el de Valdellán contra Caballero? Ahí lo tienen:



Salió un sobrero de Rehuelga que fue el más listo porque rompió el palo y así pudo poner en apuros al caballista vengándose un poco en nombre de sus congéneres.



Vean que, efectivamente, está roto y el animal se permite el lujo de romanear, único en toda la tarde pero sin recibir castigo:



¿Qué me dicen de esta colección de fotos absolutamente ignominiosas? Un amigo lector planteaba en los comentarios a la entrada anterior declinar los servicios de los picadores malos y de los subalternos que quebrantan al toro con marrullerías barriobajeras. No se contrataría al maestro que viniese acompañado por según quién. Interesante propuesta que queda en un brindis al sol.

Como la corrida era concurso, les diremos que el premio se lo llevó el toro de La Quinta. Para nosotros, de manera totalmente injusta. El premio debió quedar desierto. Tan desierto como el tendido de la plaza, que presentaba este desolador aspecto:



No nos hubiera molestado que el premio se lo hubiera llevado el de Ibán pero el de La Quinta, de ninguna manera tras salir suelto en la segunda vara y escarbar y cabecear en la tercera. Lo justo, insistimos, era declararlo desierto. El premio al subalterno fue para Romero, único galardón justificado aunque sólo fuera por los dos magníficos pares que puso al penúltimo, ¡bravo!



La corrida quedó en un mano a mano entre Robleño y Pinar porque Cortés fue cogido por su primero y la sombra de Ureña y Padilla planeó sobre el ruedo. Esperemos que no se confirmen los peores presagios.



1. LA QUINTA. Se llamaba 'Matorrito' y cumplía seis años dentro de quince días. Pesaba 633 pero la imagen era de toro vareado, no hay queja sobre el trapío:



Tres agujeros traseros más un primero en el lomo que rectificó. Ese es el bagaje de El Legionario para llevarse el premio al mejor picador (?). Ahí lo tienen viniéndose sin saber lo que le espera mientras el picador prem8ado no da el pecho del caballo:



El toro quería los adentros y Robleño hizo muy bien en sacarlo a los medios. Se había visto en banderillas que rebañaba por el derecho, cosa que confirmó en el primer pase que por allí dio el madrileño. Le dio igual porque sacó la faena hotelera y en la primera tanda se llevó un susto morrocotudo por ese pitón derecho.



Se echa la muleta a la izquierda y ve que ése es el lado bueno del toro:



Sufre este accidente que lo aflige y vuelve a insistir por el derecho:



Por ahí el toro no quería saber nada y se lo volvió a recordar. Otra vez muleta a la izquierda para confirmar que por ahí sí que tragaba y que lo anterior había sido lo que decíamos, un accidente:



Intentó rematar bien los pases pero ya se le iba el tiempo por culpa del que había perdido trasteando por el derecho:



Pinchazo perpendicular saliendo perseguido y luego dos más pero arriba como éste:



Otro más saliendo derribado sin consecuencias mientras suena el segundo aviso:



Pinchazo hondo arriba con prisas pero sin aliviarse (observen que recalcamos que pinchaba arriba). El toro se estaba tapando y Robleño intentó tres descabellos muy nervioso cuando en éstas sonó el tercer aviso. Le pasó lo mismo que a Lalanda en Sevilla, cuando al tercer aviso el toro se echó y no volvió al corral (recuerden que lo contábamos aquí). Con el toro apuntillado se oyeron unos inconcebibles aplausos para el diestro por parte del sentimental público madrileño. Pero la culminación del despropósito fue cuando volvieron a recrudecerse las palmas y Napoleón Robleño ¡salió a saludar para corresponder! El general corso jamás hubiera salido al tercio. Vamos, es que habiendo oído tres avisos no sale a saludar ni el sargento Arensivia. Lo correcto era guardar silencio pero ya saben ustedes que el público de Las Ventas es el más sentimental del mundo.

A nuestros pitos se unieron los de bastantes jóvenes del 7, que vieron cómo se encaraban con ellos de manera fea algunos de los santones de ese tendido. La cosa nos recordó los versos de Rubén Darío: 'juventud, divino tesoro / te vas para no volver'. La actitud para nosotros lamentable de los santones se ilustra con la continuación del poema: 'cuando quiero llorar no lloro / y a veces lloro sin querer'. Mal los que aplaudían a un matador de toros que no ha matado el toro y mal el maestro al no quedarse tapado en el callejón por mucho que quieran que salgas.

2. BALTASAR IBÁN. Se llamaba 'Rabioso', de marzo de 2014 y 536 kilos. Era un pavo cornalón que se tapaba por la cara ya que se nos antojó un tanto escurrido de atrás pero muy musculado y fino de cabos:



Pinar despertó en Las Ventas de su sueño albaceteño. Lo habíamos visto bien con los victorinos a principio de temporada (recuerden aquí). Luego, regular en san Isidro con La Quinta (pulsen aquí) y finalmente, muy mal en Vic con los cebaditas (aquí). Fue tratado con mucha dureza. Se le silbó con justicia cuando destoreó pero ese rigor lo quisiéramos para todos ya que algunos tienen bula en esta plaza.

En el primer puyazo Moreno lo pinchó en el lomo como ya han visto antes. En el segundo va al relance, otro pinchazo en el lomo y huye al hierro. En el tercero lo ponen largo como ven abajo pero no duda, va, empuja bien al principio y cuando siente cómo le barrenan, empieza a cabecear:



En el cuarto vuelve a ir de largo, el picador marra, se agarra, le barrena y sale claramente suelto. La alegría con que galopó no puede tapar los detalles negativos que hemos reseñado. Observen que la sangre le caía por detrás de la pezuña tras ese nefasto tercio de varas:



Bien Martínez y mal Mora que de tan pasado que quiso clavar se quedó sin toro. Pinar hizo un buen inicio por abajo como acostumbra, es su mejor baza. El toro era pronto, repetidor y embestía con casta. Con buen criterio le dio distancia porque el toro se venía alegremente:



Pero enseguida se dedicó a vivir fuera de cacho, observen:



Y con la izquierda mostraba demasiadas precauciones, que no pasaron inadvertidas a los sectores más exigentes. Escuchó ruidosas y justas protestas:



Pero lo realmente justo sería protestar a todos los que se alivian, no sólo a los que son de Albacete. El toro con su embestida encastada y sus dos velas imponía y Pinar no le enseñó el muslo ni una sola vez por si acaso. Le dio cuarenta pases y ni uno bueno. Al final, no pudo con él. Sostuvimos este diálogo con un ganadero conocido de todos ustedes que era vecino de localidad por casualidad (empieza él):

- Ese toro se le ha ido
- Sí. Con otra mano y otra muñeca, ese toro termina tragando y embistiendo boyante
- Con otra mano y otra muñeca...pues sí, totalmente de acuerdo

Pinchazo sin soltar y esta honda atravesada y trasera con telonazo:



El toro dio un espectáculo al morir porque se tragaba la muerte y empezó a andar tambaleándose ¡pero hacia los medios! Ahí lo tienen, viniendo de tablas y superando la segunda raya. Había manseado en varas pero fue un manso de Graciliano:



3. MARQUÉS DE ALBASERRADA. Era cuatreño y se llamaba 'Golfo', de 591 kilos. 



Salió enterándose, parándose y husmeando. En cuanto vio a Cortés, se le paró bajo el capote y lo apretó para desarmarlo:



Fue picado trasero, faltaría más. Daba topetazos en el peto y en la tercera entrada tardeó lo indecible pero metió los riñones, vean:



En banderillas esperaba y llevaba la cara alta, preludio de lo que sucedió después. Cortés se cruzó bien al principio pero ya se veía que el viaje del toro era cortito:



De manera inesperada, le pegó un tornillazo en el pase de pecho y le metió el pitón en la mejilla afectándole el ojo:



Insistimos en que deseamos que no sea nada. Salió Robleño que lo finiquitó de pinchazo hondo y honda caída con muchas prevenciones.

4. PEDRAZA DE YELTES. Otro cinqueño de 578 kilos, colorado anteado y sin queja sobre su trapío aunque era basto de pezuñas:



Pelea vulgar en el caballo, nada que ver con lo que hicieron sus hermanos este año en Vic. Se quedaba encelado en el peto pero sin el palo. Primer tercio horrible con Puchano clavando en el espinazo y más de lo mismo con sus compañeros de cuadrilla, un desastre. Vean la masacre en el lomo que llevaba el pobre animal:



Salió Pinar y el toro se le venía descompuesto producto de las lanzadas del primer tercio en la columna vertebral, de eso no tenemos ninguna duda. El animal no tenía maldad y fue un ejemplo de toro destruido por la incompetencia del picador. Pinar puso voluntad, que era lo mínimo:



Lo mató con esta entera contraria y pasada más nueve descabellos.



5. MURTEIRA GRAVE. El más armónico de todos los lididados para nuestro gusto, con una grupa de la que da miedo a los toreros y unos pitones tricolores porque el portugués quita las fundas el mismo día del embarque.



Se estiró Robleño a la verónica. Dos lanzadas en el lomo se llevó en las dos primeras entradas. No comprendemos cómo el toro se arrancó con alegría una tercera vez sabiendo lo que le esperaba. Por eso se repuchó y salió suelto cantando la gallina.



A pesar de ello, estamos seguros de que hubiera acudido incluso de más lejos en una cuarta vara que el presidente nos hurtó. Romero estuvo colosal con los palos, ya lo hemos dicho. Robleño se dobló bien con él de inicio pero el tal 'Violín' llevaba la cabeza suelta por las criminales lanzadas que había recibido del alabardero, que no picador.



Vean por dónde le caía la sangre:



Sin eso, el toro tenía una nobleza de lujo por los dos pitones, no les engañamos:




Pero se apagó y terminó con las ganas que estaba poniendo Robleño. Cobró este pinchazo en la correcta suerte natural, arriba pero atrás por llevar la mano alta. 



Y va el maestro y ahora pone el toro en la suerte contraria (?). Le daba igual una cosa que otra. Otro pinchazo con el toro cerrándole lógicamente el paso. Este invierno trataremos el tema de la suerte natural y la contraria, lo tenemos pendiente. Descabello y a otra cosa.

6. VALDELLÁN. Pesaba 509 y quizás por eso fue recibido con un silencio sepulcral a pesar de que a nosotros nos parecía muy correcto de trapío:



En el tercer lance empezó a arrastrar la pata trasera derecha sin que nadie dijera ni mu (igual que pasó con el primero de Iván Vicente en san Isidro). A otras ganaderías no se las perdona. Pero a la salida del segundo puyazo se derrumbó y fue devuelto.

Salió un sobrero de Rehuelga, de 536 kilos, negro lombardo y badanudo como 'Liebre', es que tenía más papada que uno de Cuadri:



Ya han visto que rompió el palo en la primera entrada y romaneó. Luego se vino de largo para simplemente dejarse pegar en el lomo:



Pinar pidió el cambio y le fue concedido entre protestas porque el toro entraba sorprendentemente en concurso (ni el presidente ni el diestro deberían de saberlo, igual que nosotros). No brindó por esas constantes protestas de parte del público. El toro embestía de cine, señores:



Pero Pinar se volvió a ubicar fuera de cacho y las quejas aumentaron de decibelios con disputas en el tendido entre los que silbaban tachando a los otros de ignorantes y los que aplaudían llamando payasos a los anteriores. Los quejosos llevaban razón y para que así conste aquí tienen nuestro testimonio gráfico:



Durante la faena dio un pase de pecho sensacional, que conste también, pero siempre estuvo por debajo de la bondad del toro. Pinchazo arriba y estocada también arriba pero en ambas ocasiones pegando el telonazo.

En resumen, fue desagradable ver tan poco público interesado en una concurso en Madrid. No vimos ni un puyazo bueno ni una estocada a ley. Además, dos de los premios fueron injustos y tan solo disfrutamos de un único pase bueno en toda la tarde, el citado de pecho de Pinar. Para más inri, el ganado mereció mejor suerte que la que le deparó el binomio de matadores. 

Al cabo, dos cosas muy preocupantes por este orden: la cornada tan fea que se llevó Cortés y la actitud de los que obligaron a saludar a un matador que venía de oír los tres avisos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.