Señoras y señores, hoy tendremos que discutir sobre qué es torear bien. Lo decimos porque Manuel Caballero llegó a decir durante la retransmisión que con este ganado es imposible torear bien (sic).
Nosotros somos de la escuela de Corrochano cuando afirmaba que torear en primer lugar y antes que nada es salir a poder con el toro, a dominarlo, y después, sólo después, lo que ustedes quieran. Le cedemos la palabra:
"Salir pensando dónde voy a juntar los pies, dónde voy a dar ese lance o dónde voy a hacer esa cosa bonita que se aplaude, eso no es torear, aunque se aplauda. Eso tiene el inconveniente de que hay que esperar un toro tras otro porque, cuando no sale el toro que se presta a eso, no se sabe qué hacer"
Ayer fue imposible el toreo que Belmonte denominaba de filigrana. Y ya que citamos al maestro volveremos al final con él para preguntarle qué le pareció esta novillada.
A nosotros nos pareció muy bien porque mantuvo el interés de principio a fin. Los de Los Maños estuvieron bien presentados, fueron listos, empujaron de bravo en el primer puyazo donde se les pegó hasta en el paladar. Con esos bochornosos monopuyazos es difícil que en el segundo sigan peleando. Fueron trece varas en total y cobraron más que cualquier otra corrida de la feria incluida la de Escolar.
Anduvieron pidiendo carnets toda la tarde y nos dejaron ante la duda de si con menos aire y en los medios hubieran demostrado menos querencias hacia la madera.
La novillada dio una media de 501 kilos y los novilleros escucharon cinco avisos.
DIEGO GARCÍA. Su primero era un cárdeno aldiblanco, gargantillo, nevado, calcetero de pies y careto. No era coletero sino rabicano casi rebarbo, como se aprecia en la bonita instantánea del maestro Moore:
Bien puesto por García en la primera vara, que le cayó en el lomo. Metió el riñón pero rápidamente vio que ante aquel monstruo acorazado no tenía nada que hacer. En el segundo cobró nuevamente en el lomo, con la sangre cayéndole penosamente por detrás del brazuelo.
Bien García al entrar a replicar con un par de verónicas, aunque de paso atrás, el quite por tafalleras de Parejo, que no ha visto a Morante y por eso insiste en este lance.
Pareció que el novillo se orientaba un poco en el segundo tercio pero García vio que repetía y se puso a torear. Quizá debería haberle bajado más la mano para obligarlo más y así evitar la pequeña tarascada que pegaba al final del viaje y que deslucía todo.
Derechismo a tope llegando a ponerse pesado. Se equivoca en la suerte contraria y pincha con el delantal. Vuelve a equivocarse y vuelve a pinchar, perdiendo además la muleta. Insiste en la contraria pero esta vez alarga la mano para enterrar la espada, desprendida y atravesada más tres descabellos.
Su segundo era un cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco, gargantillo y ojalado:
Topaba en el capote y pensábamos tras la lamentable lidia del tercero que el picador podría intentar arreglarlo. Ni de broma. Empujó con fe mientras Rafita Agudo le daba a duro por peseta en el lomo, cerrando el caballo con alevosía. Un minuto duró la paliza en el peto. A estas alturas del festejo ya no se trataba de arreglar nada sino que se había corrido la voz entre las cuadrillas de que había que pegarles a base de bien y de cualquier manera. En el segundo se repuchó.
El segundo tercio se convirtió en un herradero. Sólo faltaba eso para que el novillo se aprendiese la tercera declinación.
Tras brindar a su abuelo, García escuchó un buen consejo del callejón, creemos que de Campillo: ¡todo por abajo!
Con decisión le hizo repetir siguiendo también las correctas indicaciones que se oían al respecto. Aunque el novillo no quería pelea, García se la planteó pero su trabajo consistió en retenerlo en la muleta. Ha sido la vez que hemos visto mejor al de San Sebastián de los Reyes. Si le esto su madre, estará contenta.
Pincha perdiendo la muleta, luego deja una estocada honda muy cruzada, otro pinchazo perdiendo, otro que escupe y una última honda trasera, tendida y caída.
CHRISTIAN PAREJO. Su primero era cárdeno oscuro, ojalado, bragado, meano, salpicado y rabicano:
Tito Sandoval le pegó un puyazo más que trasero tras rectificar, como suele hacer en los últimos años. El pobre novillo cabeceó doliéndose. En el segundo lo pone lejos pero se distrae. Al final va y Sandoval le hace dos agujeros más, diferentes a los dos anteriores y todos atrás. ¡Cuatro boquetes! Un verdadero desastre.
Siempre se dijo que un picador puede hacer bueno o malo un toro y en este caso no hace falta que les digamos lo que pasó, con un novillo que ya de por sí embestía con la cara alta y con poco sabor. Encima tuvieron que pasar cinco veces para dejar más de tres palos, mientras Javier se esforzaba por bajarle la cara. Al chaval le dejaron una prenda entre el de a caballo y los de los garapullos. Menudos compañeros...
Vimos que quiso empezar con el celeste imperio pero mal colocado y en el segundo el toro se lo llevó por delante. Le pinchó fuerte pero no pareció hacerle sangre seguramente debido a la taleguilla reforzada. ¡Le ha metido el pitón! decían claramente en televisión. Pero su sorpresa fue la misma que la nuestra al constatar que no llevaba ni un rasguño, sólo el mareo de la voltereta. Observen que el animal venía en plena carrera:
En condiciones normales eso es una cornada de caballo. Pues a pesar de la gran inercia, de pegarle una vuelta en el aire de 360º y de pinchar en la parte interior del muslo derecho, no consiguió llegar a la carne:
Ya saben que insistimos en esta cuestión en las últimas crónicas y es porque creemos que estas protecciones actuales están pasando de castaño oscuro. Que se avise en los carteles de que los diestros torearán acorazados. Tenemos pendiente contarles la anécdota de una amiga del blog en su visita a una sastrería de toreros y también les anotaremos nuestra teoría sobre estos muslos de los toreros que parecen de policía antidisturbios.
Se salió al platillo con valentía porque soplaba el aire y encima el novillo estaba ya enterado de todo, con la cabeza por las nubes. Arrancó pases forzando la máquina con bastante riesgo.
Al final de la faena el novillo estaba exactamente igual que cuando salió de chiqueros incluso con la testuz más alta. Con habilidad dejó una corta trasera, después dos pinchazos en el platillo, otro más con el segundo aviso y entera trasera que basta. Da siempre un saltito quedándose en la cara. Ese vicio debe eliminarlo con urgencia, vean:
El quinto era otro cárdeno bragado, meano, axiblanco, carinevado y rabicano:
Nos temíamos lo peor porque apareció a caballo el Sandoval pequeño. Fue otro novillo que metió bien los riñones mientras la lanzada trasera era de cárcel a pan y agua. En el segundo le vuelve a castigar en el lomo y luego con el túrmix. El pobre se suelta con toda lógica para salir de aquel infierno sandovalesco.
Javier se alivió en el primer par pero el segundo fue el mejor de toda la tarde, además tuvo que correr a refugiarse porque no había nadie al quite. Parejo volvió a iniciar la faena con florituras fuera de lugar. Luego aprovechó la nobleza del de Santa Coloma para pasárselo pero con pases que se quedaban en la mitad ya que le quitaba la tela de la cara y el toro terminaba el viaje a su aire.
Pinchazo malo y casi entera muy trasera, repitiendo el salto al clavar en plan Ureña, observen. Tres descabellos y listo.
MARIO NAVAS. Su primero era un cárdeno ordinario, bragado, meano, axiblanco y cornidelantero:
Por el izquierdo vendimiaba de salida. Al relance empujó de bravo, y ya van varios, a pesar de la criminal vara contraria y baja que le pegó Vicente. De allí se fue al reserva, que le hizo dos agujeros más en una carioca terrorífica. En la tercera entrada Vicente le echó el caballo encima para apretarlo y darle después al túrmix. Sólo faltaba allí el carnicero de Kansas. Cobró más este novillo que cualquiera de los toros lidiados hasta ahora.
Vivas puso un muy arriesgado par a favor de la querencia del animal hacia chiqueros. Navas brindó al herido Linares.
El inicio rematando todos los pases por alto era echar más gasolina al fuego porque el de Los Maños era muy listo. Navas quiso tratarlo como si fuese un norit y el novillo no se dejaba ya que pegaba embestidas secas. Miraba siempre primero al diestro y luego a la tela, a lo cual había que sumar las rachas de viento.
El trasteo mantuvo a todo el mundo muy despierto, nada que ver con la siesta de la insoportable corrida anterior. En televisión se quedaron a gusto poniendo a caldo al novillo cuando a nosotros nos pareció uno de los animales más interesantes que hemos visto de los cuarenta que han salido hasta el momento en el serial.
Dejaremos la pelea en tablas antes de dos cortas caídas y una estocada perpendicular y atravesada entrando de esta guisa. El de Los Maños dobló en el tercio.
El sexto era un cárdeno corniabierto, salpicado, caribello, rabicano y coletero, este sí porque ya saben ustedes que coletero quiere decir que tiene una mancha blanca grande en el cuello, como explicábamos aquí:
En una verónica lo enganchó con el izquierdo por la tibia y lo volteó pegándole una paliza. Le rasgó la taleguilla pero no se vio la carne sino ese misterioso forro blanco. El oportuno capote que se ve a la derecha es el de Diego García, muy bien ahí, atento como director de lidia:
Barrenada trasera vergonzosa que paró el apoderado Manolo Sánchez desde la barrera. En el segundo se viene de largo para que el piquero le haga dos o tres agujeros más ya que perdimos la cuenta. Menuda tarde abyecta con que nos castigó la banda del castoreño, más siniestra y criminal que nunca.
Navas salió a torear visiblemente dolorido y eso ante otro novillo que sabía donde estaba el muñeco desde el primer pase. Por supuesto que no lo criticaremos dado que la mayoría de toreros de alternativa no hubieran sabido qué hacer frente a este animal. No compartimos las palmas de tango que se escucharon si es que iban dedicadas al novillero.
Pinchazo con la mano por las nubes pero con muestras de gran dolor en el hombro. Estocada contraria y delantera con el toro pisando la muleta pero tampoco se lo vamos a recriminar. Seis descabellos y se echa.
Al terminar el festejo resultaba curioso que los tres diestros habían sido mucho más indulgentes con las reses en sus declaraciones que los televisivos, quienes ya pueden suponer que pusieron la novillada a caer de un burro.
Recalquemos que Marcuello no se dio coba al final. Dijo que la novillada más mala que nos salga sea como ésta, cosa que suscribimos porque siempre preferiremos el santacoloma espabilado como fueron éstos antes que el ovejero.
Decíamos al principio que preguntaríamos a don Juan Belmonte qué le había parecido esta novillada. Aquí tienen su comentario:
'O el público sigue siendo partidario de las corridas vistosas y la lidia afiligranada e igual a la que se ha llegado, o hay que volver atrás. Y para volver atrás habrá que dar armas al enemigo, acumular dificultades en el toro en lugar de quitárselas. La fiesta quizá vuelva a encender así los antiguos apasionamientos. Pero entonces... ¡adiós a la filigrana y a la maravilla del toreo! Yo no sé si el aficionado actual en ese caso se divertiría... El público dirá lo que prefiere y los toreros se jugarán la vida por conquistar su aplauso según las condiciones que el gusto de la muchedumbre elija. Eso ocurrió siempre y seguirá ocurriendo'






















