Una vez más se cumplió la vieja coplilla de Pepe Moros, el que traficaba en cueros: cuando hay toros no hay toreros y cuando hay toreros no hay toros.
La corrida portuguesa de Sobral satisfizo a propios y extraños. Todo el mundo salió encantado con el juego que dieron estos cebaditas. Por supuesto que pueden obviar un primer tercio inexistente que consistió en el monopuyazo español, sin ningún interés en lucir los toros en el caballo ni dosificar el castigo. Seis toros, seis puyazos, aunque alguno valió por tres.
La presidencia había hecho el esfuerzo de bajar al patio de caballos a aleccionar a las cuadrillas al respecto pero que si quieres arroz Catalina.
Los toros embistieron con fijeza y con nobleza pero además con un punto de pimienta en el guiso que nos dejó muy contentos. No hicieron ni un mal gesto en toda la corrida ni tampoco percibimos ningún detalle que apuntase mansedumbre. Hacemos la salvedad de no poder juzgar bien el primer tercio tal como hemos dicho pero conste que en los seis puyazos que hubo, ningún toro salió suelto y además empujaron todos con más o menos pujanza.
Mención aparte merece el espectáculo de las pintas con que nos deleitaron estos preciosos animales. Como aperitivo les ponemos unas fotos de cada uno en orden de lidia y así los que se apasionan como nosotros con los pelajes pueden ir apuntando su reseña de cada uno a ver si coincide con la que iremos poniendo nosotros después:
Sólo acusaron la querencia hacia chiqueros dos toros y hubo cuatro perfectamente desorejables. Ya podrían ir apuntando las figuritas del belén el nombre de esta ganadería pero no lo van a hacer. ¿Saben por qué? Miren:
Dado que esto viene de Cebada Gago los pitones salen como agujas y además no estaban arreglados como han podido comprobar ya en las imágenes. En el apartado había una indisimulada inquietud entre los subalternos presentes porque no están acostumbrados a ir a un pueblo y que en lugar de plátanos como en Guillena se encuentren alfileres como los de Tafalla.
Rafael Serna salió a hombros porque debe de ser familia del presidente, que le regaló dos orejas. Oliva Soto se dejó escapar dos toros de triunfo y Javier Orozco ni está ni se le espera.
Hubo dos tercios de entrada y esta corrida salvó una feria donde la de Prieto de la Cal nos dijeron que fue nefasta y la de Blázquez, tal para cual y encima asesinada con total desfachatez en el caballo.
OLIVA SOTO. Su primero era este castaño oscuro albardado, bragado y muy bajito de agujas:
Sufrió una desesperante paliza con una carioca que no venía a cuento pero es lo que tiene que en el apartado hubieran visto que la corrida estaba en puntas:
Pasó el policía foral por nuestra posición en barrera y le dimos el alto para que anotase una propuesta de sanción para ese picador. Estuvo muy amable acusando recibo y nos dijo que se sumaría a la que ya propusieron el día anterior y que en esta comunidad puede suponer hasta 300 euros de multa.
El toro tenía una gran fijeza pero no era ningún borrego. Observen esas manos donde se comprueba que no embestía precisamente al ralentí:
Embistió con su dosis de casta y Oliva Soto demostró ser de ultraderecha porque nos castigó a base de bien. Y eso que el toro iba igual de bien por ambos pitones aunque por el izquierdo solo pegó tres pases que no pasaron de mantazos:
Se equivoca entrando tres veces en la suerte contraria para dejar dos pinchazos y una estocada arriba más tres descabellos:
Su segundo era una pintura. A ver cómo lo califican ustedes:
Para nosotros era un berrendo en sardo, capirote, llorón, mosqueado, botinero por delante y careto y facado a la vez:
Lo del picador fue vergonzoso porque el toro empujó con ganas pero le pinchó trasero. El maestro le dijo: '¡ahí no, delantero!' y con inmensa cara dura, cuando ya había recargado con alevosía, levantó la puya y le hizo otro agujero delante sin parar de barrenar:
Observen en la siguiente foto la sangría que le produjo en ese monopuyazo que hubiera dejado para el tinte a Jaquetón. Ah, y sumen a ello la voltereta que se pegó el animal a la salida del peto:
No paró ahí la cosa. Sigan sumando y añadan diecisiete capotazos en el segundo tercio porque tuvimos la paciencia de contarlos. Pues después de toda esta lidia absolutamente abyecta el toro todavía embestía de esta guisa:
Oliva Soto anduvo desconfiado desde el inicio quizá porque el toro no estaba tan muerto como a él le hubiera gustado. No lo veía de ninguna manera pero inevitablemente llegó un momento en que el toro ya no podía más y fue entonces cuando se estiró:
Estuvo muy por debajo del buen Traquino. Perpetró dos pinchazos malos y este bajonazo de cárcel yéndose corriendo al platillo a bracear como un vulgar futbolista:
Pero el de Sobral lo humilló porque se levantó para demostrarle que valía mucho más él como toro que el camero como torero. Tuvo que dejar de bracear y regresar a su lado y entonces rodó patas arriba con el vómito sangriento producido por el vil espadazo:
SERNA. Su primero era este castaño listón, bocidorado y terciado:
Había entrado en el lote por lesión del burraco y salió muy abanto:
Cumplió en el caballo en el único puyazo y luego estuvo muy bien Curro Javier en sus dos pares. Por cierto, lo abordamos en el patio para comentar con él la psicosis que había habido en la corrida de Cuadri de Cenicientos pero no podemos dejar por escrito todo lo que nos comentó, que no fue poco:
Cuando Serna cogía la muleta, el citado subalterno fue a su lado a decirle: el toro va a tener poquito pero hay que sacárselo todo. Efectivamente, al tercer pase dobló las manos mientras demostraba una gran nobleza.
Serna lo llevó con habilidad a media altura y consiguió que no se cayera más.
Tenía la oreja en el bolsillo pero mató mal con un pinchazo sin soltar más esta tendida trasera y tres descabellos fallidos tras los cuales se echa.
Su segundo era este precioso castaño salpicado, llorón, bragado, meano, axiblanco, gargantillo y listón. No estamos de acuerdo con que fuese sardo como venía calificado de la finca. Tenía un grave defecto en su trapío:
A ver si lo aprecian claramente en la siguiente foto:
Efectivamente, era lamentablemente rabón.
El apoderado pasó por delante de nuestra localidad diciendo al diestro que el toro era suavón y aprovechamos la ocasión para indicarle: 'oiga, tiene razón en que es suavón, o sea que dígale al picador que no lo mate en el caballo'.
Nos hizo caso y no paró de gritarle: '¡levanta, levanta el palo!'
En el segundo tercio se dolió de las banderillas. Remarcamos que le levantaron la vara en la única vez que acudió y que se dolió en banderillas para todos aquellos que reclamaban al presidente el azul, que a la postre no enseñó, con buen criterio en nuestra opinión.
El tal Romero metía la cabeza de lujo por ambos pitones:
En televisión hubieran dicho que esa cabeza no cabía en la muleta. Es una de las grandes estupideces que repiten los taurinos como si fuese un axioma:
El maestro dio no menos de treinta y cinco pases y ni uno bueno. Alargó el brazo para dejar esta estocada trasera, pasada y desprendida seguida por un descabello. Fíjense en lo del brazo porque ha metido todo el estoque antes de llegar a jurisdicción:
Hubo petición de oreja a la cual por supuesto que no nos sumamos pero que el palco concedió con rapidez. La monumental sorpresa de los aficionados cabales, que en Tafalla son un puñado, llegó cuando a punto de empezar el arrastre el presidente sacó el segundo pañuelo al viento. Muchos se llevaron las manos a la cabeza y el primero de ellos fue quien esto firma.
Cuando pasó Serna con las dos orejas a diez metros de nuestra localidad, le hicimos con una mano el gesto de dos dedos y con la otra la negación con el índice y él, sin perder la sonrisa, se encogió de hombros y con la cabeza indicó al palco como diciendo: si ésos de arriba me la han regalado, qué quieres que te diga. Y tenía toda la razón. Hombre, si por lo menos sirve para que los muchos jóvenes que poblaban el tendido de sol aprovechando la rebaja de precios hayan quedado contentos de lo que han visto, lo daremos por bueno.
OROZCO. Su primero era este sardo listón:
En este no hay ninguna duda porque era un sardo ordinario:
Cumple en el caballo y Mayoral clava con su habitual solvencia:
En el patio fuimos a transmitirle nuestra felicitación y nos miró extrañado sin saber de qué le hablábamos. Le aclaramos que era por el sensacional par que puso al sexto toro de Reta en Céret el año pasado. Aquí lo tienen:
Creemos que Orozco se equivocó planteando la faena en la raya y no en los medios. El aire era el mismo en un sitio que en otro pero el toro apretaba para adentro y no le ayudó nada:
Se paró enseguida dando la impresión de que estaba asfixiado pero no nos pasó desapercibida la deficiente colocación de las banderillas que pudieron causarle alguna lesión interna:
Pinchazo hondo atrás y estocada honda pasada:
Cuando salió el último, Orozco había visto que el palco estaba dispuesto a regalar orejas a la mínima ocasión. Podrían haber sido las de este colorado, anteado, ojo de perdiz, bociblanco, bragado y calzado de atrás:
Cuando pasó el apoderado por delante de nuestra posición, le dijimos: 'dígale a Sangüesa que no mate al toro en el caballo'. Afortunadamente nos hizo caso y frenó la recargada que estaba pegando el picador.
Mayoral puso otro excelente par y la presidencia nos volvió a sorprender insistiendo en que pasasen otra vez cuando el toro tenía ya cuatro palos. Si la intención era que pasase este subalterno, nuestro gozo quedó en un pozo porque el otro se adelantó y se burló del presidente dejando solo un palo.
Hemos dicho antes que Orozco está sin sitio. Lo vimos bastante a la deriva y muy medroso. Con buen criterio sacó el toro esta vez al platillo pero se dedicó a dar pases de uno en uno sin fe. Lo único bueno de toda su tarde fue este natural:
Desaprovechó este toro que iba y venía sin más pero que con un poco de ganas le hubiera granjeado una oreja baratita, de las de Tafalla. Pincha en el lomo perdiendo la muleta y saliendo a la carrera para dejar después una media casi en el costillar y otra casi entera, caída y trasera:
En Peralta se frotan las manos porque tienen anunciada una novillada de Sobral la primera semana de septiembre. En Tafalla los toreristas quedaron encantados de la vida aunque lamentando la deficiente prestación de los tres actuantes.
Los toristas quedamos también muy contentos con el juego de los toros en la muleta aunque respecto al tercio de varas, vale más que demos la batalla por perdida para no hacernos mala sangre.
Es dar coces contra el aguijón.
Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.