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lunes, 31 de agosto de 2020

EL INGENIERO TOREÓ DE SALÓN EN LINARES

Cuando salen perritoros, la única esperanza que te queda es que por lo menos se vea toreo bien dibujado y no el fuera de cacho habitual de nuestras figuras retorciéndose además de manera grotesca. Afortunadamente en Linares estaba Juan Ortega dispuesto a hacer un trabajo de delineante ante unos enemigos que fueron auténticos amiguetes.



Hubo tres de Algarra, otros tres de Parladé incluido un sobrero y uno de Juan Pedro. Todos  tuvieron su trapío y sus caras 'bonitas' (o sea, corniapretados de los que sí que caben en la muleta según los trileros taurinos). Colaboraron hasta decir basta pero la condición que mostraron fue la de perritoros sin poder y recibiendo un puyazo o incluso menos.

JUAN ORTEGA. Su primero era muy agradable de cara, ya nos entienden. Carioca trasera como se aprecia en la imagen. Era totalmente innecesaria dada la menguada fuerza del torete:



Después de ese desastre bendecido por el maestro, vino un buen par de Perico, el mejor banderillero de toda la tarde sin discusión.

Se echó la muleta a la izquierda Ortega pero la babosa no podía con su alma y se quedaba a medio viaje. Los comentaristas televisivos destacaban la buena colocación del ingeniero, cosa que hemos explicado en nuestro modesto blog muchas veces (recuerden aquí y también aquí, aunque los fanáticos de Perera mejor no vayan a este segundo enlace).



¿Por qué esos mismos comentaristas no destacan la mala colocación de nuestras queridas figuras? Si saben cómo es la buena quiere decir que conocen perfectamente cómo es la perfilera y fuera de cacho, ¿no les parece? Lo que un marciano no entendería es cómo alaban lo de Ortega y a la vez lo de Juli, Castella, Roca, Manzanares y tutti quanti. Incoherencia total o peloteo absoluto. Seguramente, ambas cosas.

No tapa la cara al matar pero pincha atrás por llevar la mano alta (vean la imagen ya que esa mano debería estar en el pecho y recuerden lo explicado aquí). Dos más que escupe y se echa.



Su segundo perdió media funda del pitón al tocar la arena y fue devuelto:



El sobrero era Nardito, de 525 kilos. Dicen que los cinqueños son más listos pero éste era más tonto que Abundio. Por cierto, era colorado ojo de perdiz y no castaño como se anunciaba. 



El sueño del ingeniero es cuajar un toro a la verónica en la Maestranza, donde aún tiene pendiente debutar tras seis años de alternativa. En Linares dejó una muy buena, ésta:



Su amigo Juanpa, el mayoral de Jacinto Ortega (recuerden aquí), no picó trasero, cosa noticiable no por él sino porque es lo tristemente habitual cada tarde. 



En el peto el tal Nardito convirtió su pitón izquierdo en un puro mordido por un epiléptico y encima se pegó media voltereta que lo dejó para el tinte:



Pues con el tercio cambiado, va Ortega y le hace un quite rematado con dos medias verónicas, ¡dos!



Como si el toro no estuviera ya bastante quebrantado, va el maestro y lo trata con desprecio haciéndole crujir las vértebras de la columna. ¡Muy mal, Juanito!

Nuevo gran par de Perico aunque el público prefirió aplaudir más a Revuelta, igual que los de televisión.

El toro se veía que era franco por ambos pitones e ideal para torear de salón. Tenía más peligro citar en casa a una mesa camilla que a éste de Parladé. Demasiados pases en el inicio de faena y la primera tanda de derechazos que nos desagrada porque nosotros queríamos ver toreo al natural. No obstante, Ortega anduvo siempre bien colocado y rematando atrás pero insistimos en que ese toreo derechista sobraba.



Por fin muleta a la izquierda con dos tandas marca de la casa que desataron los elogios de los comentaristas:



Se deshacían de gusto ante 'tanta naturalidad, rematando atrás todos los pases y siempre bien colocado'. Exactamente, señores, eso es TODO LO CONTRARIO a lo que perpetran cada tarde tanto las figuritas como sus tristes imitadores mientras los mismos comentaristas los jalean. ¿Por qué no hablan claro en televisión y dejan de dárnosla con queso?







El choto desmochado embestía empalagosamente y Ortega le permitía respirar entre pases de manera inteligente, no fuera a ser que se ahogase. Buen final con ayudados por alto mil veces preferibles a las insoportables manoletinas.

Se tiró bien para dejar media un poco pasada y contraria, por eso tuvo que descabellar. 



Dos orejas mientras seguían las muestras de euforia entre los televisivos: 'ha sido un oasis de naturalidad, qué sabor, qué torería, sin brusquedades, con las yemas de los dedos...' Terminaron pidiendo a la empresa sevillana un cartel con Morante, Ortega y Aguado. No anunciaron la ganadería pero obligatoriamente tendrán que ser perritoros (y no de Garcigrande, que a Pablito no le gustan).

ÁLVARO LORENZO. Su primero de Algarra era cornigacho y corniapretado, o sea, muy agradable. Lorenzo coge el capote cortito, como tiene que ser, y de salida ya vio que el toro iba a ser bueno.



Puyacito sin que Francisco Javier Sánchez le tape la salida, otra noticia inesperada:



Tercio de banderillas innecesario. ¿No son los garapullos unos alegradores del toro tras el quebranto en varas? Si no ha habido ningún quebranto, sobra el segundo tercio, ¿no creen? Podrían haber ensayado con este bichito la corrida sin picadores como con Ordóñez en Nimes (recuerden aquí).

Lorenzo vio que allí delante tenía un perrillo faldero y se echó de rodillas sin ninguna probatura. No había nada que probar, simplemente ponerse allí a pegar pases a ese caniche que iba y venía:



Trasteo a 50 pulsaciones en el maestro y a muchas menos en los espectadores que, como nosotros, no concebimos el toreo si delante no hay un toro. Final de fiesta con unas bernadinas escondidas:




Casi entera tendida saliéndose de la suerte y dos orejas de pueblo.

Cuando iba a empezar la faena del quinto le gritaban desde el callejón '¡no aprietes, eh!' Se referían a que no apretase al toro. Es que era otro perritoro que, a pesar de sus cinco años pasados, tenía más de lo primero que de lo segundo.



Se esforzó al natural pero el problema es que veníamos de ver a Ortega y lo de Lorenzo fue café americano en lugar del expreso italiano que habíamos saboreado antes.



Entera tendida, pasada y desprendida alargando el brazo con tranquillo y oreja del dadivoso y festivo presidente.



DANIEL CRESPO. Su cuarta corrida tras la alternativa. Su primero también era corniapretado aunque bizco del derecho. A Crespo no le han dicho que para pedir el cambio de tercio hay que destocarse pero como al presidente le dio igual, pues ¡adelante con los faroles de la mala educación!



Crespo venía lesionado en su muñeca derecha, como Manolete tras su accidente de coche que puso de moda la comedia del estoque simulado. El torete había bravuconeado en varas y se orientaba en banderillas echando la cara al cielo linarense. Pues el diestro lo trató muy bien de inicio por abajo para que no se enfadase y cesara en su actitud.



Hizo parecer el toro mejor de lo que era, cosa de mérito porque embestía desangelado y sin fe, lo que en televisión llamaban 'desclasao'. Cinco pinchazos sin cruzar y tapando la cara.

El último era de Juan Pedro, el más feo de todos por alto y un poco cariavacado. Era cinqueño y astifino:



Embistió al capote aborregado. Recuerden la frase histórica: 'el toro comercial por borreguismo puede degenerar en mansedumbre'. Lo dijo un sabio, Juan Pedro Domecq y Díez, lo contábamos aquí. Mucho nos tememos que en Lo Álvaro han olvidado este axioma. No obstante, en el caballo metió los riñones con ganas padeciendo un asqueroso monopuyazo carioco con el maestro ausente, despreciando al toro y al público:



En la muleta siguió con su desplazamiento borreguil. En el haber de Crespo, que no dejó que le tocase la tela y no citó con la muleta retrasada. En el debe, perfilerías abundantes que, tras lo de Ortega, sabían a cuerno quemado.



Media desprendida que basta y el presidente, seguramente perteneciente a alguna orden caritativa, que le regala una oreja.

La sorpresa para nosotros no fue ver torear bien al ingeniero porque ya conocemos su concepto, que es el del poeta Pepe Luis Vargas. Lo sorprendente fue constatar la euforia de los comentaristas de televisión ante lo que estaban viendo. No puede ser que se vuelvan locos con este toreo y también con el de las figuritas del Belén aunque en ambos casos tengan delante la babosilla. O con Ortega o con las figuras nos están dando gato por liebre en sus comentarios. Está claro con quién, ¿verdad?

Como es nuestra costumbre, no hemos leído nada de lo escrito sobre esta corrida pero mucho nos tememos que los críticos sobrecogedores irán por el mismo camino. Tampoco puede ser que nos vendan como toreo puro lo de Ortega y a la vez lo de Roca, por ejemplo. Es comparar la plata con la hojalata. Sin ir más lejos en el tiempo, nada tiene que ver la forma de torear del ingeniero con la de Manzanares el otro día en ese cómico indulto de Mérida.

Ellos saben perfectamente que Pepe Luis Vargas, el mentor de Juan Ortega, dice las verdades del barquero cuando afirma esto:

'El toreo de hoy se basa en el compás atrasado, en echárselo afuera y en pasárselo a medio metro del cuerpo; además está eso moderno de 'empujar al toro' y doblan el cuerpo para llevarlo largo'

Pero ellos viven del cuento y tienen que hacernos comulgar con ruedas de molino cuando ven a las figuras fuera de cacho, abriendo la puerta, retorciéndose sin naturalidad y con las zapatillas apuntando a Antequera. Conocen perfectamente que eso es toreo falso, de todo a cien, mas lo jalean porque tienen que salvar sus lentejas. Pero como saben de toros, cuando están ante el toreo como Dios manda, claudican y reconocen lo que todos estamos viendo... aunque sea delante de perritoros.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

Setenta y tres años y un día después de la muerte de Manolete en esta misma ciudad







jueves, 23 de mayo de 2019

FERIA DE SAN ISIDRO, 2019 (8). PARLADÉ: LA RENDICIÓN DE MADRID

Rendición, en el mal sentido. Rendición ante el toro posmoderno, el toreo posmoderno y el torero temerario más que valiente pero también posmoderno. Más de uno se las prometía muy felices diciendo que Aguado era el niño que se había atrevido a decir que el rey iba desnudo. Nosotros comentábamos por aquí que en cuanto llegasen las figuras con su destoreo, todo el mundo iba a volver a alabar la indumentaria del rey aunque continuara vestido como su madre lo trajo al mundo.

¿Tendremos que dar gracias a Dios por haber visto la faena de Roca al sexto? Los de televisión perdieron los papeles encabezados por Rincón:

"Señor, Dios mío, ¡gracias por tenernos hoy en Madrid y ver esta faena de locura! Somos unos privilegiados..."



Nosotros no compartimos tanta euforia y no estamos de acuerdo con que 'toda la plaza está puesta en pie aplaudiendo'. Ni de broma nos creemos eso porque sabemos que en ese tendido aún quedan aficionados cabales que se vieron engullidos por la masa y tuvieron que refugiarse en su silencio.

La corrida de Parladé fue cinqueña excepto el segundo. De cinqueños sólo tuvieron el guarismo porque fueron una colección de animales tontos, vulgares, sin poder, sin codicia y sin bravura. Se habla de este sexto, 'Maderero', pero Roca hizo lo que acostumbra, dejarlo sin picar para que sacase movilidad en la muleta y esa castita comercial de la que nos ocuparemos después.



EL CID. Se despedía de Madrid. Su primero fue un salpicado regordío que vino picado del campo. A pesar de su edad, en la muleta fue bobalicón a más no poder. Eso, en el lenguaje taurino televisivo, es estar 'dormidito' y que 'no empuja'. Destoreo de El Cid por la derecha y vulgaridad por la izquierda, nos resultó bastante insoportable. Pinchazo y media caída y atravesada más dos descabellos.


FOTO: Julián López

Su segundo renqueaba de manos y no tenía ninguna codicia de salida. Muy bien Lipi toda la tarde. El Cid se lo pasaba por delante apartándose de él mientras el cinqueño iba y venía doblando las manos cada dos por tres. 


FOTO: Julián López

La cosa no tuvo ningún interés ni siquiera al natural. Estocada honda arriba pero saliéndose.

LÓPEZ SIMÓN. Algo tendrá el agua cuando la bendicen ya que López ha salido cinco veces por la puerta grande de Madrid, las mismas que Antonio Ordóñez. A nosotros nunca nos ha dicho nada a pesar de que gozó de muchas loas en sus inicios por parte de los mismos que ahora le niegan el pan y la sal. Habrán notado que López es de los que lleva una muleta XXL:



Su primero era otro toro bobo, la prueba es que Rincón lo calificó como 'un gran colaborador'. López se puso a vivir fuera de cacho de principio a fin. Observen dónde apuntan las zapatillas, señal inequívoca de lo que estamos denunciando:


FOTO: Julián López

Por la izquierda remataba los pases enviando el toro a la M-30. Inevitables bernadinas al final porque todos los toreros han visto que el público de Las Ventas disfruta con ellas más que un tonto con un lápiz (el público, insistimos). Rinconera alargando el brazo, rueda de peones y oreja.

En su segundo se fue a porta gayola para sufrir apuros. El cinqueño estaba pasado de romana y renqueaba. Simulacro en varas y muy valiente Yelco Álvarez en banderillas porque el toro le esperaba con mala idea:



Luego huyó a las tablas a escarbar y se movía a arreones insulsos. Toro cobarde, mansurrón, desaborío pero sin las malas ideas que deberíamos suponer por su edad. Arrimón pesadísimo del diestro y honda atravesada a la carrera.

ROCA. Su primero venía picado y lidiado del campo y el maestro lo vio nada más darle dos verónicas vulgares. Tras el caballo, le echó el capote abajo para que el presidente lo devolviera. Salió como sobrero un castaño oscuro del conde de Mayalde. Es curioso que en televisión se sorprendieron de que Roca esperase la salida del toro sentado sobre el capote en la madera, ¡pero si lo hace siempre!

El peruano ninguneó al toro de salida echándose el capote a la espalda en un alarde temerario que le ha salido bien otras veces. Aquí no hubo suerte y el toro lo enganchó por el muslo y luego por el abdomen. 



Se le apareció san Isidro porque salvó la cosa con una cornada de 6 cms. y abundantes magulladuras.



A pesar del percance, Roca no guardó rencor al toro y ordenó que lo picasen mínimamente. A ver si aprenden los jóvenes emergentes en lugar de permitir sus infames cariocas en el caballo. 

Hizo unos estatuarios que tuvieron valor porque el toro iba cruzado. Después, Roca mostró mano firme y pierna retrasada. El toro tenía fuerza e iba un poco a su aire. Estamos convencidos de que había más riesgo quedándose al hilo que dando el paso al pitón contrario pero Roca no lo vio así y siguió al lado. La cosa acabó con un bajonazo con degüello.

Tras pasar por la enfermería, salió a matar el sexto, otro cinqueño al que dejó sin picar. Muy bien Domínguez en el segundo tercio y Roca que inició la faena cambiando en los medios:



El toro se despistaba y escarbaba pero, cuando acometía, lo hacía con casta. Pero era la casta comercial de seguir escarbando, distrayéndose en los remates y tendiendo a tablas, que es donde acabó escondiéndose. Estos detalles no son de toro bravo como nos quieren vender y mucho menos si añadimos el simulacro del primer tercio. Recordemos que en el primero cabecea a gusto y sale suelto huyendo sin parar hasta la puerta de chiqueros, donde el reserva le señaló. Eso fue todo.

Roca se dedicó a torear como acostumbra, arrastrando la muleta y apartándose del toro. Fíjense también dónde apuntan las zapatillas:



Menudeaban las ovaciones en el tendido y las alabanzas en televisión: "¡Soberbio, qué barbaridad, pone el vello de punta, qué largura...!"



Los naturales los remataba de esta guisa, ya me dirán ustedes:



Nosotros mirábamos la faena como quien mira una pecera. Los comentaristas insistían en que esta forma de torear era lo más grande. Empezábamos a pensar que tenemos un problema que necesitará un buen médico para curarlo. Hubo bastante retorcimiento grotesco: 



Al final cayeron las reglamentarias bernadinas, muy ajustadas eso sí. Fueron el preludio de una buena estocada, lo mejor que hizo en toda la tarde a nuestro modesto entender. Se perfila bien sin alargar el brazo:



Entra con lentitud sin tapar la cara del toro ni darse ventaja con la mano. Descubre la muerte tan bien como acostumbra. No cruzó del todo porque el toro cortó el viaje pero la espada cayó en buen sitio:



Seguía la locura, que culminó con las dos orejas y la puerta grande:

"¡Ha puesto de acuerdo a todo el mundo! ¡Toda la plaza puesta en pie! Madrid se ha rendido."

La misma plaza que se había rendido a Aguado por torear de manera completamente diferente se rendía ahora con este toreo de Roca como se había rendido ante Perera días antes por destorear a conciencia. Insistimos en que no nos vale lo de que son conceptos diferentes de la tauromaquia y que todo tiene cabida.

No: una cosa es torear y lo otro es dar gusto al vulgo no sabemos si porque es necio o porque traga con todo sin saber distinguir el oro del oropel. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





domingo, 24 de febrero de 2019

DE JUSTO EN VISTALEGRE: NO DIO LA TABARRA NI SE RETORCIÓ GROTESCAMENTE...

...que es lo que hubieran hecho nuestras queridas figuras con ese toro de Parladé, acochinado, badanudo y sin cuello que cumplía seis años la semana que viene. Las dos orejas que cortó el torero extremeño no nos molestan en absoluto. Hacemos la crónica a partir de la retransmisión televisiva de Castilla-La Mancha. Las excelentes fotos, si no se indica lo contrario, son de Julián López:



La fórmula de dos toros de tres ganaderías se saldó con cierta variedad dentro de la vulgaridad. Por cierto, sepan los amigos del blog que gustan de los cinqueños que aquí saltaron cuatro y no se vio por ningún sitio ese plus que dicen que tienen esos toros más talluditos. Fueron dos del Puerto sin raza, dos de Parladé en edad de jubilación pero colaboradores y dos de Victorino que fueron diferentes entre sí porque el primero era de Martín García y el segundo de Martín Andrés. 

¿Saben cuántas entradas hubo al caballo? Siete. No hay más preguntas.

EL CID. ¿Éste es aquel Cid que era un Campeador con la muleta en la izquierda? Nadie lo creería, de aquello sólo quedan cenizas. Porfió al natural para ver si volvía de la ultratumba su alma en pena pero no hubo manera.

Su primero no era el previsto 'Langosto' sino un tal 'Cantador'. Salió abanto realizando varios kilómetros sin parar por Vistalegre. Antes, eso era propio del encaste Atanasio pero ahora abunda dicen que por la costumbre de correr los toros en el campo.

Cuando el toro se cansó de imitar a Zatopek, el maestro le dio unas verónicas de salón donde se vio que el toro venía picado de Salamanca. Pues aun así, va y le pega dos medias seguidas que dejaron al toro seco. 



En la muleta era fijo pero díscolo por su afición al calamocheo. Eso hizo que El Cid se dedicara a pegar pases, no a torear. Los espectadores se aburrían pero no se podían marchar. El toro también se aburrió y él sí que se marchó: a tablas ¡pero al trote!



Perpendicular trasera saliéndose de la suerte y el toro que muere sorprendentemente en los medios tras haber manseado con avaricia.

Su segundo era el cuatreño de Victorino, que venía 'del semental 46, un toro contrastado'. No remató nunca en los burladeros y en el galleo de El Cid al caballo se vio su poca fuerza. Tardeó pero empujó de bravo en el único puyazo que recibió.


FOTO: Arjona

Excelente Curro Robles por su atención a los detalles, su buena lidia y su afición. Se notaba que el toro había gustado al maestro, que salió con decisión. Había que estar ahí para encauzar la embestida codiciosa de 'Morisco' al comienzo. Al maestro se le notaba mucho más cómodo con la ayuda que al natural, cosa habitual en todos pero no lo esperábamos de manera tan notoria en uno como él.

Cuatro tandas con la derecha y una sola por la izquierda. Pero al final volvió contumazmente a la izquierda toreando despegado, con el pico y siendo desarmado por segunda vez.



Estocada pasada, desprendida y perdiendo la muleta con descabello posterior. El toro murió en el tercio. Éste fue el victorino del hijo, el del padre le toco a De Justo.

El último que mató fue el primero de Parladé, un animal burraco y llorón que había nacido en noviembre de 2013. Otro que en el capote se vio que venía picado del campo. Metió bien los riñones en el único puyazo aunque cabeceó más de la cuenta. Se dolió en banderillas a pesar de que se iba viniendo arriba. Tuvo tranco en el último tercio pero su embestida era sucia.



El Cid nos sorprendió desagradablemente con unos naturales que fueron casi mantazos, ¡quién te ha visto y quién te ve! Le dejó una entera tendida que estaba más cerca del rabo que del morrillo.

DE JUSTO. Con gran disposición toda la tarde, si sigue en esa línea y los toros no le pegan, dará que hablar. Así hay que salir, con decisión y con afición, no como si fueses a la oficina (recuerden lo que comentábamos aquí).

Esto que decimos se vio claramente desde los lances de recibo a su primero del Puerto rodilla en tierra, muy bien. Luego hizo un airoso galleo por chicuelinas antes de que el toro regatease y derribara al caballo al cogerlo por el pecho. Prácticamente sin castigo, pidió el cambio tras este quite de frente por detrás. Nos robaba el primer tercio pero quería que el toro no perdiera el poco fuelle que tenía.


FOTO: Arjona

Resultó que el tal 'Malaguito' era tan calamocheador como su hermano, con la agravante de que sólo duró dos tandas. No valió ni para carne. A De Justo le dio igual entrar en la suerte natural que en la contraria. En la primera dejó una media arriba pegando un saltito feo que ha cogido como manía, es un minijulipié.



Su segundo fue 'Mirandino', cinqueño de Victorino, pero del padre. Venía 'de un semental que suele dar productos más encastados' según explicaba el hijo. Pues, oiga, queremos victorinos de ese semental (aunque la palabra 'producto' es horrorosa aplicada a este bello animal). No tenía el hocico de rata típico y remató con saña por tres veces en los burladeros, nada que ver con el otro.



De Justo dio unas verónicas de escandaloso paso atrás pero muy jaleadas. 



A 'Mirandino' lo picó el hombre que lo vio nacer. Un primer puyazo contrario en la paletilla que rectifica pero ¡para clavar trasero! mientras el toro simplemente se deja. Después, un segundo en que tardea y sólo se le señala sin castigo. César Jiménez nos vendía una mula ciega por televisión cuando decía 'el toro ha peleado muy bien' (?). Al pobre le caía la sangre por detrás del brazuelo, qué pena...

En banderillas Jiménez puso un gran tercer par donde el toro lo esperó peligrosamente. Ahí torcimos el morro pensando que el de Victorino iba a sacar algo de guasa. Así fue, por eso decimos que era de Martín Andrés, que en paz descanse. A De Justo lo salvaron sus buenas piernas y la poca fuerza del toro.

Esa poca fuerza le hizo confiarse y ponerse a torearlo al natural como si fuera una ternera sin calibrar que el animal era flojo pero con malas ideas. Se confió y el toro le paso la pala por el vientre sin herirle. Se volvió a confiar y se cayó en la cara pero el toro no hizo por él. A la tercera, 'Mirandino' le dijo 'oye, ya está bien, ahora sí que te voy a mandar a pasear por los aires'. Lo levantó por la pierna sin hacer carne pero en la caída el diestro se torció la mano.



Podría haber cortado una benevolente oreja pero pinchó cuatro veces, de las cuales sólo una arriba.

Y el último fue ese 'Nardito' de Parladé nacido en marzo de 2013, hagan cuentas. Como decíamos al comienzo, era un toro acochinado y feo por no tener cuello. Pero fíjense en cómo son las cosas: se deja pegar una carioca vergonzosa, luego sufre una voltereta donde el cuello le crujió como las teclas de un piano, después le clavan una banderilla en el hoyo del puyazo y a todo ello sumen sus 612 kilos. Pues a pesar de todo esto, en la muleta se movió agradablemente. Tienen toda la lidia pulsando aquí a partir del 1:55'55'' y la faena de muleta a partir del 2:02'00''.

Con el cambio de tercio, no dábamos ni un duro por él cuando saltó la sorpresa y el de Domecq empezó a repetir. Con sabiduría, De Justo le dio aire y metros y sacó petróleo a base de derrochar afición y ganas de torear bien.



Dio unos pases de pecho muy personales, con el compás casi cerrado, de gran naturalidad. Nos recordó a los de Manolo Vázquez, con eso está dicho todo. Toreó sin retorcerse, sin resultar cargante, sin descomponer la figura y sin echarse el toro afuera descaradamente En una palabra, bastante bien para lo que estamos acostumbrados a sufrir hoy en día. 

Por ambos pitones:



FOTO: Arjona

Cuando tenía el toro cuadrado pidiéndole la muerte, se fue a pasear, a beber agua, a hablar con los de la barrera... Pero tuvo suerte porque a la vuelta de su excursión enganchó una entera un poco pasada con su peculiar y feo saltito, como Vicente Pastor, recuerden aquí. 


Vicente Pastor en 1914

Dos orejas para De Justo que, según  decíamos al principio, no nos molestan en absoluto a pesar de que, miradas fríamente, son un premio excesivo. A lo largo de la temporada que empieza se van a regalar centenares de orejas absolutamente bochornosas, o sea que éstas se nos antojarán de ley en cuanto vengan las del gintonic.

Hubo abundancia de toreros en el tendido: Ostos, Morante, Galván, Paulita con Ortega Cano, Curro Vázquez, Juan y Alejandro Mora... A Tauroemoción creemos que la jugada le salió perfecta: económicamente no sabemos si le cuadrarían los números entre el tercio de entrada y la televisión pero el triunfo de De Justo es una inversión que a final de temporada puede rendir pingües beneficios siempre que al bueno de Emilio Elías lo respeten las cornadas.

¿Será verdad que este año llega aire fresco al ambiente viciado de los toros? Ojalá, aunque puede ser que estemos ante un ejemplo más de gatopardismo: todo cambia para que todo siga igual (los amigos que nos leen desde Italia lo entenderán mejor en la cita original: 'se vogliamo que tutto rimanga come è, bisogna que tutto cambi').

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.