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martes, 21 de agosto de 2018

FERIA DE TAFALLA (y 4). LAS MONJAS: JOSÉ OTERO, CARA Y CRUZ DE UN TORERO

Otero pasó en tres minutos de la gloria a la tragedia. Había saludado tras recibir una ovación de gala por dos pares excelentes. Iba por el callejón y lo pararon los tres subalternos de la otra cuadrilla delante de nuestra localidad para darle la mano mientras le decían 'jo, macho, enhorabuena, pero ¿cómo puedes tener esa facilidad?'. Él se reía y le quitaba importancia a la cosa.



¿Han visto dónde ha clavado? ¡Es un par perfecto! 

En la zona de chiqueros los toros aprietan mucho en esta plaza. Justo ahí el primero de Marín hizo por el sobresaliente 'Chapurra' y se fue al bulto. Lo derribó sin consecuencias. Pues en el mismo sitio, el quinto apretó a Otero, que terminó en el suelo. Allí le corneó atravesándole el muslo derecho en este instante:



Una lástima, aunque seguro que estará plenamente recuperado para recibir el premio al mejor par de banderillas de la feria. El problema es cuál escoger porque ha puesto cuatro soberbios. Y tendrá mucho mérito ese premio porque hubo otros compañeros que lo hicieron muy bien: Iván Aguilera, Tornay, Miguel Martín, Cerrato, Perico, Simón y Lázaro.

La corrida navarra contaba con el rejoneador Armendáriz que mató  tres animales de José Rosa: un torete excesivamente desmochado, una cucaracha y un choto cubeto.



A la cucaracha vergonzosa que le salió en segundo lugar no la descordó como leemos por ahí a alguno que quiere hacer el caldo gordo a la empresa sino que la mató con el segundo rejonazo. La mató porque es lo mismo que si clavas dos alfileres a un escarabajo pelotero, lo matas. Luego salió el citado choto cubeto al que daba repelús mirarle la cara y saldó su actuación muy discretamente. Pagar los precios que ponen para que te salgan un torete con plátanos, una cucaracha y un chivo cubeto es un atraco, aquí y en Lima.

Por cierto, salvo que andemos errados y confundamos un castaño con otro, ese caballo es hijo de 'Cagancho', se llama 'Farruco':



Íbamos con la mosca tras la oreja porque se anunciaban cuatro toros de 'Las Monjas', que antes fue Contreras, después Murube y ahora Jandilla de lo más toreable. Pues, señores, tuvimos la agradable sorpresa de ver cuatro ejemplares bien presentados, astifinos, que cobraron en el caballo sin misericordia por orden de los dos maestros y que en la muleta no fueron las terneras habituales.

A la salida, vimos al ganadero, Manuel Bajo. Iba con prisa en el coche pero nos dio tiempo a decirle que estábamos muy contentos por el picante que habían sacado sus toros. Nos miró con cara de ver a un resucitado y nos dijo '¿Picantes? Pero ¡qué va, hombre! ¿Picantes dices? De eso nada...' Y arrancó su BMW dejándonos con la palabra en la boca. Nos dio la impresión de que él no quiere toros así y menos que le dejen la fama de la cornada a Otero.

Éstos fueron los toros. El primero era castaño bocidorado, listón y lavado de cara. Un amigo nos decía que se notaba que habían venido recién quitadas las fundas. Pues no: en Las Monjas nunca las han puesto que nosotros sepamos. Normalmente los enfundados suelen salir con el cuerno tricolor y éste tiene el color uniforme:



El segundo era chorreado en morcillo y no lombardo, recuerden lo explicado aquí. También es 'tocaíto arriba' de pitones, como dicen los taurinos:



El tercero era negro zaíno, cornigacho y cornidelantero:



Y el último era un pavo aleonado, con leña para pasar el invierno. Se tapaba por la cara ya que se nos antoja un poco escurrido de atrás. Aquí lo ven, con el histórico hierro de Las Monjas, el que fue de la familia Sánchez de Terrones de Salamanca y cuya antigüedad se remonta a 1882:



En esta imagen se aprecia mejor lo que comentamos de la grupa aunque Fernando Domecq decía que el toro de lidia tiene que ser culipollo por definición, que esos cuartos traseros tan redondeados no son más que grasa añadida por la moda del toro gordo. Vaya usted a saber:



Remataron todos en los burladeros y les pegaron a conciencia en el peto siguiendo las órdenes de los dos matadores, insistimos y no nos cansamos de denunciarlo. Fueron nueve veces al caballo, entre las cuales contamos un monopuyazo de cárcel al primero ordenado por Antón y una paliza al segundo, con carioca incluída, autorizada por Marín.

La sorpresa fue ver que repetía 'El Marqués', el picador de Guadalajara que nos había sorprendido gratamente en la corrida de los veraguas (el ganadero quedó encantado con él). Picó el segundo de Antón. En el primer puyazo la vara se le fue atrás pero antes de penetrar rectificó con celeridad y clavó delantero. El único inconveniente es que montaba ese elefante blanco que da miedo cuando te pones a su lado: 



Cuatro veces fue al caballo este 'Vilaverde' que luego cornearía a Otero. En las dos últimas Antón ordenó que le echara el caballo encima para pincharle y darle más cera. De vergüenza. No obstante, quisimos hacer esta foto para que vean dónde está la sangre:



¿Cuántas tardes al cabo del año ven ustedes un toro con sangre en el morrillo? Ninguna. Comparen con el primero de Marín en este par de Pablito Simón. La sangre, en el lomo:



Respecto a los dos toreros navarros, Antón y Marín, habría que tener cierta comprensión porque entre los dos suman tres corridas si no vamos equivocados. Hay verdad en ello. Pero también hay dos cosas donde no afecta la inactividad: en que luzcas los toros en el primer tercio sin permitir un espectáculo sanguinario y en entrar a matar bien.

Lo de su actitud permitiendo la masacre en el primer tercio ha quedado clara. Lo de entrar a matar es más delicado porque no saben ninguno de los dos. Ambos se perfilan demasiado lejos, van con la mano alta, se salen de la suerte, no cruzan y saltan. Marín no se sale tanto de la suerte porque se queda peligrosamente en la cara, de donde no puede salir sino con graves apuros o trompicado como en su segundo:



Si estás inactivo te puede costar encontrar la muerte pero la ejecución de la estocada tiene que ser buena independientemente de que torees o no. En el caso de estos dos, ya lo ven, tienen un problema gordo. Desde el callejón, algunos peones les gritaban '¡alarga el brazo!', o sea, la trampa que decimos aquí del brazo elástico para clavar antes de llegar a jurisdicción. Para nosotros eso es un alivio y no un mérito y precisamente los subalternos veían que, como los dos se quedaban en la cara, la única forma de matar era clavando antes de llegar (recuerden esta entrada y vayan a los comentarios donde discutíamos esto con un amigo del blog).

JAVIER ANTÓN. Habíamos avisado a los que nos quisieron oír de que Antón tiene mucho gusto con el capote, es su mejor atributo. Lo demostró en el recibimiento a su primero a la verónica. De ida, con las manos bajas pero separadas y el compás demasiado abierto:



Pero estos defectos quedan eliminados dependiendo del ángulo de la foto. Observen que, de vuelta, han desaparecido y la verónica es magnífica, de cartel de toros, con el brazo comparsa, en este caso el derecho, en la ingle, como tiene que ser:



Se acabaron las loas porque en cuanto salió el caballo, Antón parecía un autista mientras le daban al toro a base de bien. Fue el propio Otero quien decía al picador que abriese el caballo para sacarlo porque la carnicería era de órdago. ¡Antón, muy mal!

El banderillero fue quien nos quitó el mal sabor de boca mientras bregaba Lázaro. Puso el par que han visto al principio y éste de abajo:



Lo mejor que hizo el de Murchante fue el inicio por abajo sacando el toro a los medios. El de Las Monjas tenía una embestida un poco descompuesta que había que someter pero al tercer muletazo lo desarmó. Anduvo despegado y sin mostrar al toro que mandaba él:



Como el castaño no se sentía toreado empezó a escarbar. El mejor pase que ejecutó fue este natural de perfil. No tiene hondura por la posición de los pies juntos pero tuvo temple. Fíjense en que el toro seguía al final de la faena con la misma embestida descompuesta:



Ya hemos comentado que no sabe matar: pinchazo bajo, dos más y estocada arriba de milagro cuando sonaba el segundo aviso.

En su segundo no pudo lucirse en el capote porque el toro no lo permitía ya que acortaba el viaje y se quedaba un poco debajo. Se ve que Antón se molestó con él por no colaborar y ordenó al picador la paliza en varas que le dio David Mejía aunque por lo menos no picó trasero (y decimos que lo ordenó porque eso sucedió delante de nosotros):



Vino luego la cornada a Otero y un muy buen par de Lázaro a pesar del esguince de tobillo que arrastraba por su percance con los veraguas. Vean aquí abajo el susto que tuvo Simón cuando parece que se lió con el capote seguramente por culpa del viento, que volvió a ser un invitado non grato (hubo dos invitados más gratos en el tendido, Domingo Valderrama y Francisco Marco):



El toro no estuvo por la labor tras el palizón en el caballo, se le quedaba debajo y el torero se volvió a enfadar visiblemente. Pues Antón, querido, con tu pan te lo comas. Otro torero quizás hubiera dejado el toro más crudo preocupándose de realizar un primer tercio decente sabiendo que tenía un buen picador y luego habría echado la moneda al aire en su tierra con una oreja ya garantizada por el paisanaje. Se fue a lo fácil, que era masacrar al toro en varas y quejarse después de que no chutaba. Lo cazó de un bajonazo con degüello haciendo mal la suerte como ya hemos dicho antes.

JAVIER MARÍN. A su primero Sangüesa le hizo dos agujeros en el primer encuentro y una carioca de cadena perpetua en el segundo, todo con la anuencia del diestro, no lo olviden.

Dos buenos pares de Simón, que saludó en su ciudad natal. Al toro había que llevarlo muy toreado y bajarle la mano, cosa que o no pudo o no supo hacer el diestro. Ahí le podemos disculpar porque el toro no era fácil y, salvo error, estaba ante su segunda o tercera corrida este año. 



Al final, unas bernadinas sin el estoque, como hizo el otro día Adame en San Sebastián (recuerden aquí):



Ya hemos dicho que ambos se perfilan demasiado lejos (vean que hace caso al callejón con lo de alargar el brazo ¿eh?):



Pero insistimos en que se queda en la cara y Rafael Ortega decía que si te quedas en la cara por miedo a cruzar, es mucho más peligroso que salir por el costillar. Dos pinchazos, este metisaca tendido de la foto y una estocada arriba de casualidad:



El último fue el cornalón que vieron antes. Con esos pitones, estaba claro que en varas le iban a dar hasta en el carnet de identidad. Así fue con el visto bueno de Marín: un primero en el lomo y un subalterno diciendo delante de nosotros '¡dale, dale!'; un segundo contrario y barrenando a gusto y un tercero en que le echan el caballo encima para pincharlo y provocarlo. ¿Qué les parece? Es para volverse antitaurino.

Segundo tercio mal planteado resabiando al toro, que empezó a escarbar mientras el torero brindaba a Simón:



Se venía a la muleta como un tren y Marín tuvo un inicio valiente aunque pinturero como ven en la foto, cuando lo que se terciaba era parar ese tren:



A pesar de la masacre en varas el tal 'Zaque' conservaba su fuerza ¿Quién nos lo iba a decir con la imagen que tiene esta ganadería? Insistimos en que nos sorprendieron muy agradablemente, nada que ver con las babosas de Domecq al uso:



Marín estuvo aseado y además terminó por centrar al toro sin permitir que se hiciese el amo. Encima le dio distancia, que conste todo esto en su haber a pesar de las pocas corridas que lleva:



Culminó con el esperado sainete al matar (cuatro avisos se llevó aquí de novillero hace tres años): tendida que escupe, tendida sin soltar, dos pinchazos y tendida perdiendo la muleta tras la cual se echó sorprendentemente el toro en chiqueros seguramente porque no quería acabar como un queso de gruyère. 

Y así terminó la feria de Tafalla. Hemos visto cinco encastes diferentes en cuatro días: Veragua, Núñez, Atanasio-Conde, Guardiola y Domecq-Jandilla. Ha habido muy buenos pares de banderillas y un gran picador, David Mejía 'El Marqués'. Varios toros aislados han sido más que decentes, con vuelta al ruedo al de Prieto de la Cal, exagerada a todas luces.

¿Cuál debe ser el planteamiento de futuro de esta feria? Una posibilidad es buscar las orejas para que vuelvan a la plaza los que ya no van porque, para lo que pagan, quieren ver triunfos. La otra es hacer honor a lo que dice el cartel: 'la feria torista de Navarra'. Con ello, vendrán muchos franceses y aficionados de otras partes de España aunque no son tantos como para llenar la plaza. Eso sí, estos aficionados desertarán si la suerte de varas es como el día de Aguadulce cuando parecía que estábamos en un matadero. Ojalá se consiga alguna vez picar con un solo caballo como en Peralta y en Fitero. 


Y que vengan toreros que quieran lucir el toro. Lo normal en Tafalla es que sean cero de nueve y este año hubo por lo menos tres: Gómez del Pilar, Curro de la Casa y Esaú Fernández.

Pero ¿es rentable a corto plazo buscar el torismo si cortar orejas será siempre más difícil? Hombre, hay otros toreros a los que estamos seguros de que no se les hubieran escapado algunos animales que se fueron con las orejas al desolladero. También los hay más expertos que, a toros como los de Las Monjas, quizás les hubieran obligado a entregarse embistiendo pastueños al sentirse dominados (y no hablamos de figuras que cobren 50.000 euros por venir).



Pero, por encima de todo, la feria sufre un inconveniente contra el que es difícil luchar: el viento, que aparece día sí y día también en el coso tafallés. Condiciona muchos aspectos de la lidia y hace sentirse inseguros a toreros que llegan aquí con una, dos o tres corridas toreadas. 

La ecuación actual es difícil de resolver: toros que plantean más dificultades que las terneras habituales, toreros con recursos limitados y el viento presidiendo el espectáculo. Esa ecuación no la resuelve ni Pitágoras.

NOTA FINAL: publicada la entrada nos llegan los premios de la feria que pueden encontrar abajo en los comentarios.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




sábado, 1 de octubre de 2016

ARNEDO: NOVILLADA DE GUADALMENA

SAINERO Y SU CUÑADO, POR BUEN CAMINO

Porque lo de Guadalmena va camino de ser lo que creemos que ellos buscan, toros posmodernos que permitan el lucimiento. Y si, además, sale uno bravo como el quinto, perfecto. Vean cómo volteó al caballo:



Fueron desiguales de presentación. Bajaron mucho primero y tercero pero hubo tres de gran trapío, estos dos de abajo encabezados por el retinto que hizo sexto, más en Osborne:





Y este, el cuarto, en Maribel Ibarra a nuestro entender, otra de las familias que intentan llevar un poco por separado en 'Cañadillas Altas':



El bravo que derribó fue un toro con gran culata pero feo porque no tenía cuello:



Y los dos que bajaban fueron estos. Ningunó de los seis manseó:




JAVIER MARÍN. Sorprendió recibiendo a su primero con tres faroles, que no largas afaroladas como pensaron muchos. El farol tiene mucho más mérito porque no sueltas el capote:



Pero el novillete era berreón, noblote y soso a más no poder. Marín no tuvo más remedio que cruzarse para arrancarle los pases, que encima le salían enganchados:



Mató de un horrible metisaca en los bajos cuya foto les ahorramos y esta trasera tendida quedándosen la cara:



A su segundo lo dejó ir al reserva con total desvergüenza. Allí le dio De Pedro a base de bien pero luego se lo llevó a Sangüesa que le pegó como si le debiera dinero. Era un novillo con trapío de toro y los picadores quisieron hacer un favor al novillero pegándole una paliza. Muy mal.

Por lo menos corrió bien las manos a la verónica con su inmenso capote, que hace dos del de Curro:



El novillo se vino arriba en banderillas y embistió con cierta casta pero calamocheando. Fue un defecto que Marín no pudo corregir pero no se lo censuramos porque no era fácil y más si dejas que te puntee la muleta.

Pegó un espadazo feo, trasero y caído después de perfilarse demasiado lejos y echar el brazo por delante para darse ventaja y clavar antes de llegar a jurisdicción, como se aprecia en la foto: 



ALEJANDRO MARCOS. Era el triunfador del año pasado. A su primero lo toreó aseadamente con el capote y remató con garbo:



Le dieron un picotazo pero luego mil capotazos en el segundo tercio, un desastre. A Marcos se le vio con oficio pero echándose el toro afuera cuando lo apretaba.



Está mucho más a gusto con la derecha que con la izquierda (como todos al poder aliviarse con el estoque, claro). Al natural destoreó a conciencia fuera de cacho. Demostró con creces que está hecho un pinchaúvas, seis pinchazos entre sus dos novillos.

Su segundo fue el bravo, vean cómo romaneó antes de derribar en el primer encuentro:



Y luego volvió al romaneo en el segundo. Estuvo muy bien Alberto Sandoval aguantando el chaparrón:



La pena fue que se lastimó la mano derecha en banderillas. Aún así, embistió boyante demostrando casta porque tenía fondo de bravura. Vean cómo humillaba a pesar del dolor en la mano que le llevaba a encogerla cuando se paraba:



Marcos no tuvo piedad y lo apuró de tal manera que si llegan a verlo los del PACMA se van al juzgado de guardia. Nuevo sainete al matar.

JUAN DE CASTILLA. El hombre viene de pechar con novilladas duras de verdad (Dolores Aguirre en Vic, Raso de Portillo en Hagetmau y recuerden que se quedó solo en Madrid con cuatro de El Montecillo hace unos meses). A nosotros no nos convenció. En su primero estuvo soberbio Macías con los palos:



El colombiano cita despatarrado de manera forzadísima, quizá quiere recordarnos a Rincón pero se pasa, vean:



Luego aplicó el destoreo moderno a gusto y además sin terminar de arrimarse. Su primero estaba cojo pero se repuso porque también sacó casta (por eso decimos que el dueño y su cuñado van por buen camino). Aguantó los cuarenta pases que le dio el colombiano. Con la espada fue un cañón. Rinconera fulminante a su primero:



En el sexto Macías bregó bien a un toro que desparramaba la vista y se le iba a la menor ocasión:



En la muleta fue un buen toro, con gas y codicia, la cual le llevaba a hacer hilo. No pudo estar cómodo Castilla y al final el toro pareció peor de lo que realmente era. 



Le pegó esta estocada casi entera arriba:



Pero el toro, con la boca cerrada, se negó a morir y pedía pelea. El colombiano le sacó la espada y en lugar de descabellar le recetó otra igual. Aún se resistió el de Sainero a doblar y murió con la boca cerrada, eso sí, en tablas.

Estuvimos entretenidos sin más. Creemos que el ganadero y su mayoral Manuel García, habrán sacado notas bastante positivas. Como al propietario le sobran el dinero y la afición, es posible que Guadalmena vaya a más.

Es una lástima que haya vendido el hierro histórico que tenía de Lisardo a Gloria García y él hierre con el que dibujó su nieto Rubén, una G enmarcada en un mapa de la península.

En el interior de la plaza había esta bonita exposición de dibujos infantiles sobre toros, nos pareció perfecta y no tenemos noticia de que ninguno de los dibujantes haya sufrido trauma alguno por representar un espectáculo tan sanguinario y denostado:



Y en la plaza cubierta de Arnedo hay carteles donde se prohíbe fumar pero nadie hace caso. Faltaría más, estamos en España, no lo olviden.

Saludos cordiales desde Arnedo. Rafa.


'Compañero', número 65, ganadería de Guadalmena. Negro astracanado y cornigacho. Un novillo bravo.