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miércoles, 21 de enero de 2026

TOREROS LARGOS Y TOREROS CORTOS

Quien no sea aficionado no entenderá esa distinción entre toreros largos y cortos. Es posible que llegue a pensar que estamos hablando de la estatura. No hay tal, la prueba es que ha habido muchos diestros largos de estatura pero cortos en recursos. A Juan Mari le dijeron una vez que él había sido un torero largo y respondió: 'sí, de 1,87'. A Paquirri le preguntaron si se consideraba un torero corto o largo y dijo: 'ni una cosa ni otra, ponga usted un término medio'.

Cualquiera de ustedes sabe básicamente a qué nos referimos y esa división nos servirá para hacer una divagación en esta entrada acerca de su significado. Será simplemente eso, un entretenimiento, como si estuviésemos en una tertulia invernal de aficionados al toro, de las que cada vez abundan menos. Ah, y en esta entrada hemos decidido no citar a ningún diestro en activo. Todos los que saldrán están muertos o retirados.

De entrada, el torero largo es el lidiador completo mientras que el corto es el que se guía por la inspiración. El repertorio del torero largo hace honor a su adjetivo ya que es capaz de hacer de todo en el ruedo. Por ese motivo muchas veces se ha calificado a los toreros largos como alegres o bullidores. El corto hace menos cosas pero eso no quiere decir que las pueda hacer primorosamente. Aquí tienen a uno largo y uno corto:



Pero la cosa no está tan clara cuando pensamos en Domingo Ortega, torero largo tanto por su dominio de los toros como por su cerebro privilegiado aunque a la vez corto por su repertorio. Luján discutía su dominio porque decía:

'quizá puede demasiado a los toros, a los pobres toros de nuestros días; torero recio, sobrio, que domina las reses con razones de terciopelo pero con las piernas crispadas y la mano dura a la vez que la tela blanda... Es el lidiador por excelencia, conocedor de los terrenos, y del toro, de repertorio corto. Sin emoción en su trasteo, de una frialdad abrumadora... Convence pero no ilusiona'

El maestro de Borox se había dado a conocer actuando de sobresaliente cuando realizó un quite en un mano a mano entre dos toreros largos: el malogrado Manolito Bienvenida y Marcial Lalanda.



Otro que tal baila sería El Viti, torero corto de repertorio pero largo de recursos técnicos. Y no especialmente buen estoqueador. Remarquemos que tenía la buena costumbre de no morder nunca el capote, chaladura que repiten hoy todos, hasta Morante, tan aficionado a la liturgia taurina (lo de la chaladura es cosa del hermano de Frascuelo, recuerden esta entrada). Y un tercero sería Antonio Márquez, considerado un gran lidiador pero a la vez torero corto de repertorio, aunque siempre elegante en lo que coinciden todos. Vean su media:



Al largo le valen todos los toros. Fernando Domínguez decía que el torero largo siempre sacaba partido de su oponente. El corto tiene que esperar más a que salga uno que se adapte a su arte. Belmonte era corto pero no pegaba el petardo cuando no salía su toro. En esto hemos llegado en los últimos cuarenta años a unos extremos escandalosos en toreros de arte, aunque han gozado de la aquiescencia del tendido y de la comprensión de los críticos paniaguados.

Muchos liquidan la cuestión que nos ocupa afirmando que el largo es el valiente y el corto el artista. De ello se deduciría que no habría torero largo con arte o corto valiente, lo cual es muy discutible si se piensa en Paco Camino como ejemplo de lo primero y en Manolete de lo segundo. No a todos los toreros cortos se les arruga el ombligo. Belmonte vuelve a ser un ejemplo, ¡y El Litri o El Espartero! Bombita dijo de Belmonte: 'Juan, gracias a ti la fiesta de toros puede seguir llamándose fiesta del valor'.



En caso contrario, ¿puede ser medroso un torero con recursos? Sí. Aunque algunos lo discutirán, consideramos a Rafael El Gallo torero largo y a la vez medroso, lo cual parece un círculo cuadrado. Otro tanto sucede con Pepe Luis, añadiéndose en él la indolencia o falta de ambición ('si Pepe Luis, toreando como torea, tuviera bragueta...'). Creemos que en estas dos figuras excepcionales se da ese aparente oxímoron.

Hablando de Manolete, que es quien decía lo de la bragueta, se suele afirmar que el torero largo, al tener más recursos y más facilidad, tiene más posibilidades de quedar bien cada tarde. Pues el califa, siendo torero corto, era capaz de quedar bien el noventa por ciento de las veces (excepto aquella tarde en Soria, cuando lo quisieron matar, recuerden esta entrada). Aquí lo tienen adelantando la pierna ante un toro que embiste con brío:



A veces en toreros cortos era suficiente  con quedar muy bien una vez para acallar cualquier reserva. Gallito se lamentaba de que Belmonte tenía indulgencia plenaria por parte del público. Y el apoderado de Gitanillo, otro torero corto, siempre repetía que una buena verónica de su pupilo borraba lo que hicieran todos los demás.

Otros hablan de que el largo conjuga facultades y facilidad para torear. Según esto, ¿el corto sería siempre un diestro con pocas facultades y con menos facilidad? 'Después de mí, nadie y después, Fuentes', decía Guerrita. Precisamente Antonio Fuentes fue torero corto por falta de facultades (el de la siguiente foto), igual que Antonio Montes. Pero El Espartero sí las tenía y era de los cortos.



¿Qué pensaba Cossío sobre esta cuestión? Una vez se lo preguntaron y ésta es la respuesta que dio:



El torero largo tiene por definición más recursos que el corto, en eso podemos estar de acuerdo. ¿Eso quiere decir que sufrirá menos cornadas? Pedro Romero fue ejemplo de torero largo sin cornadas, igual que éste de abajo, Pepe Bienvenida:



Pero hay cortos como Belmonte con pocos percances relevantes (únicamente una cogida muy grave en Barcelona en 1927). Lo mismo que El Gordito. Y en contra, hay toreros largos que dejaron su vida en el ruedo. El ejemplo de Gallito es el que viene enseguida a la cabeza, así como el de Granero o El Yiyo. Pero es que el primer torero muerto en la arena, José Cándido en 1771, fue considerado por todos como torero largo, valiente, dominador de todas las suertes y perfecto compendio de las escuelas rondeña y sevillana, como su hijo Jerónimo José, que tenía un año cuando murió su padre en El Puerto. Obsérvenlo apuntillando con un sombrero cuando no existía la cruceta:



Hablando de sombreros, miren al más largo de todos poniendo uno en el cuerno para adornarse. El alarde parece una tontería pero Lalanda sufrió su más grave cogida haciendo lo mismo a un toro de Samuel en Valencia. Se le arrancó inesperadamente cuando estaba colocando uno en la misma tesitura que Gallito:



Costillares, El Chiclanero, Lagartijo y Guerrita serán toreros largos en el siglo XIX. El Tato lo será corto, como Frascuelo. También El Espartero, de quien recordarán aquí lo que contábamos de sus ochenta y una cogidas.  

Bombita y Joselito serán los dos más largos de principios del XX, junto al malogrado Granero (recuerden nuestro homenaje aquí). Vean a Manolet en una voltereta sin consecuencias:



José y Juan llevaron muchas veces como telonero a Saleri II, quien con el tiempo sería maestro de Andrés Vázquez. Tanto Saleri como Vázquez fueron toreros largos. De Saleri II hablábamos aquí, otro diestro con muy pocas cogidas.

Cuestión aparte es la estocada. Toreros cortos como El Espartero o Curro Romero no sabían matar. Pero ¿forzosamente el torero largo es siempre un gran matador de toros? No. En esto no tenemos ninguna duda. Gallito mataba mal siendo torero larguísimo (recuerden esta entrada) y en cambio don Luis mataba inapelablemente siendo cortísimo (pulsen aquí, donde contábamos cómo salió a botellazos de Tarragona). Igual sucede con Nicanor o Machaquito. Precisamente esto era lo que pensaba Mazzantini del Nene de Gelves:



El Tato y Frascuelo siendo cortos mataban mejor que Lagartijo o el Guerra y en cambio, El Espartero, otro muy corto, no sabía matar. Uno también corto pero tenido por excelente estoqueador fue el citado Machaquito, además de ser todo  un ejemplo de pundonor y valentía siendo torero de recursos limitados. Lo mismo El Tato. Fíjense qué estocada más buena de otro torero corto, Rodolfo Gaona. Ha descubierto la muerte de manera sensacional y no ha pegado el telonazo dando al toro la ventaja de que lo vea. Lo mata, no lo asesina como vemos hoy cada tarde. El único pero que se le podría poner es que parece llevar el codo un poco alto para clavar a capón:



Y Manolete, ¿qué? Otro corto que es sin duda uno de los seis mejores estoqueadores del siglo XX:



Cagancho también era torero corto, de pura inspiración, y sin embargo dejó estocadas memorables ejecutadas con asombrosa lentitud.

Pero si estuviese leyendo esta entrada el cura de El Quijote, nos criticaría diciendo lo mismo que afirmaba de La Galatea mientras llevaba a cabo su donoso e incendiario escrutinio: 'promete algo pero no concluye nada'. Pues bien, tras toda esta ensalada de toreros vamos a intentar concluir algo de la cuestión que nos ocupa. 

Zabala padre decía que un torero corto era aquél a quien le faltaban dos cosas: recursos y variedad. Podríamos colegir de ello que le faltaría oficio, ¿no creen? Pero es que el mismo Zabala se preguntaba si era absolutamente necesario que un torero conociese perfectamente todos los entresijos del oficio de torear (hoy tenemos docenas de ejemplos de toreros sin oficio que ahí están).

Relacionado con esto, Guillermo Sureda decía que se podía ser buen torero sin tener inspiración pero que, a la vez, había habido toreros que sin ser grandes técnicos, o sea, sin tener demasiado oficio, lo tapaban con una gran inspiración. Ahí entraban para él Gitanillo, Victoriano de la Serna, Chicuelo, Pepe Luis, El Gallo o Cagancho (el de la siguiente foto). En el caso de Rafael y Pepe Luis ya han leído más arriba que le discutiríamos lo de que tuviesen un oficio corto. Chicuelo era su máximo ejemplo de torero muy corto en oficio pero sobrado de genio y de inspiración en momentos concretos.



Afirmaba también que el torero largo prefería rozar el peligro antes que enfrentarse cara a cara con él. Decía que los toreros largos siempre andaban más justos de valor aunque anotaba la atenuante de que quizá su cabeza era tan privilegiada para ver los toros que les hacía adivinar el peligro mucho antes que a los de menos recursos o menos cerebro taurino.

Por eso Lalanda apuntaba que teniendo Pepe Luis una cabeza privilegiada para torear 'con un conocimiento de los toros como yo sólo se lo he visto a Joselito, veía muy claro el peligro, a veces incluso más que el que existía en realidad'.

Al sabio mallorquín le daba igual que un torero fuera largo o corto 'siempre que sea largo en cuanto al número de toros que sea capaz de torear con éxito'. Está claro que él renegaría de los diestros que esperan que salga el toro adecuado para destapar su tarro de esencias.

Sureda hacía una distinción curiosa que quizá iba más allá de lo de toreros largos y cortos. Él hablaba de lógicos y mágicos. Los primeros ven al toro como un enemigo, se guían por la inteligencia, son grandes lidiadores y tienen un repertorio extenso. Los segundos ven al toro como un amigo, emocionan más, actúan más por intuición que por inteligencia y buscan la creación y el sentimiento.

Podemos resumir las características que cumplen los toreros largos en las que enumeraba Néstor Luján: buenas cualidades físicas, agilidad, gallardía, conocimiento de las reses y de las suertes, recursos técnicos, toreo dominador, frío, seguro y mucho entusiasmo por el oficio. He aquí un ínclito ejemplo de todo ello. Es la plaza de Vitoria ante uno de Villamarta:



Luján comentaba que la largura en los toreros representaba la línea antigua, una que iba de Guerrita hasta Bombita, Gallito, Lalanda, Armillita y Luis Miguel. Éste es José iniciando su quiquiriquí. Pulsen aquí porque en esta entrada explicábamos cómo se realiza:



La cortedad sería la que él llamaba línea renovadora (aunque nosotros preferiríamos denominarla innovadora). Iría de Belmonte hasta Manolete pasando por Chicuelo y por Lorenzo Garza, diestro mexicano de su devoción y del que tenemos pendiente hablar por aquí. 

El de la foto es uno de los toreros más largos de la historia, el mexicano Armillita. Su prodigiosa facilidad ante cualquier tipo de toro iba aparejada con una buena dosis de frialdad en su toreo. Ese ha sido el pecado original de muchos toreros largos... ¿o acaso de todos ellos?



Nos gustaría preguntar a don Néstor qué opinaba de Pepe Luis, dónde lo ubicaría. El escritor mataronense nos responde en su Historia del Toreo. Le aplica características de ambos tipos de toreros pero quedan todas mediatizadas por lo que decía Manolete de él, su carácter apocado:

'Pepe Luis es un torero de una calidad quintaesenciada, con gran agilidad mental y una profunda intuición. Pero no domina su valor ni la técnica de torear, que conoce pero no usa. Su visión del toreo es certera pero su ánimo, siempre temeroso, le ha impedido cuajar lo que intentó sobre el ruedo, esto es, ejecutar pases y lances dentro de la ortodoxia clásica pero a la vez con la estética moderna'



¿Qué conclusión podemos sacar de todo lo dicho? Ni se nos ocurre pontificar al respecto porque doctores tiene la iglesia taurómaca con más solvencia que nosotros pero una cosa nos viene a la cabeza: los toreros cortos, o mágicos como decía Sureda, ¿no habrán sido históricamente los auténticos revolucionarios? Gaona repetía: 'el día que al jorobeta le sopla la musa deja a todos con la boca abierta, tanto a los del ruedo como a los del tendido'. Lo de jorobeta también lo decía José. 

Recuerden esta entrada donde intentábamos calibrar el valor de algunos de los toreros más conspicuos. Los puntuábamos dividiéndolo en valor histórico, estético y técnico.

Pues entre los que quedaban de los primeros en la clasificación se situaban toreros cortos como Belmonte, Manolete, Chicuelo o José Tomás. Era tan solo un divertimento pero llama la atención que al final igual los toreros que más huella hayan dejado tanto en su época como para el futuro hayan sido diestros cortos. Como decía Marcial, 'los buenos toreros cortos, lo que hacen, lo hacen sensacionalmente'.

Lean este comentario sobre el trianero como torero corto. Igual que el autor, nosotros siempre hemos defendido que lo esencial en el toreo es la verónica y el natural, aderezadas ambas suertes con la media verónica y el pase de pecho. Añadamos la estocada y si todo esto se hace bien, no hay que añadir nada más al guiso, siempre en nuestra discutible opinión:



Estos toreros cortos buenos 'tienen leyenda', como afirmaba el citado Luján. Quizá haya que enmendar la plana a don José María de Cossío y decirle que su aseveración de que el gran torero es siempre un torero largo podría someterse a una buena discusión, ¿no les parece?

A ver si al final la gran diferencia entre ambos será lo que decíamos al principio de Domingo Ortega, esto es, que el torero largo convence pero no ilusiona mientras que el corto no convence tanto pero ilusiona más. ¡Vayan ustedes a saber!

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



jueves, 8 de febrero de 2024

MANOLETE ¡COGIDO SEIS VECES!

¡Y en la misma corrida! Sucedió en Alicante y los toros responsables de semejante falta de respeto fueron del Conde de la Corte. El califa se retiraba al final del festejo con el vestido hecho jirones y una imagen como si viniera de la guerra. ¡Lástima no tener una foto de esa guisa! Disponemos de ésta de Finezas I en su última comparecencia en aquella plaza dos meses antes de morir:



Es Antonio Bienvenida quien nos pone sobre la pista de los seis accidentes de Manolete pero lo hace veinte años después y la memoria tiene que fallarle. Dice que estaba de espectador en el tendido y que aquel día cortó dos rabos toreando con su hermano Pepe y con Lalanda. Pero con Pepe Bienvenida nunca mató condesos en Alicante y cuando lo hizo con Lalanda, no cortó ningún rabo. Precisamente el día que cortó dos no toreó ni con Pepe ni con Marcial ¡sino que era el mismo Antonio quien estaba en el ruedo!

Deducimos que se le mezclan a Bienvenida las dos corridas del debut de Manolete en Alicante el año 1940 más la de 1943 con el doble rabo. En las dos primeras hizo el paseíllo con Domingo Ortega. De las cincuenta corridas que matará aquel año de 1940 el cordobés, coincidirá con Ortega, salvo error, en treinta y seis. Eran los dos preferidos por la afición. Aquí los tienen en Murcia ese mismo año:



Precisamente en 1940 se presentaba como decíamos en Alicante anunciado dos veces consecutivas tras haber debutado en Bilbao, también con Conde de la Corte y también con Domingo Ortega. Además, lo acababan de nombrar presidente del Montepío de Toreros. En la primera corrida es en la que coincide con Pepe cuando mató dos de Clemente Tassara, que no salieron buenos. Digamos que lo de Tassara provenía de lo vazqueño que había comprado a Nandín ya que lo posterior de Villamarta lo adquirió en 1942, excepto que alguien nos rectifique estos datos.

En la segunda ya eran condesos y se anuncia con Lalanda y Ortega. De Lalanda diremos que dos años después será sancionado por afeitar curiosamente otra corrida del Conde, esta vez en la plaza de Valencia. Lo contábamos aquí. Deducimos que fue esa segunda de Alicante la corrida que resultó tan accidentada para Manolete. Esto decía Antonio Bienvenida:

Fue tremendo. Resultó cogido por los seis toros aquella tarde. Salió en hombros con el cuerpo lleno de varetazos y el traje deshecho...

En 1943 volverá a ese mismo coso nuevamente con los del Conde y cortará sendos rabos a sus enemigos. De aquella actuación le vino el apodo de monstruo que le puso el crítico K-Hito, de quien hablábamos aquí, recuerden. Esto escribía:


En ese festejo triunfal alternó con Antonio Bienvenida. Pero el hijo del Papa Negro asegura que estaba en el tendido y no en la arena el día de las seis cogidas, o sea que cuando lo de K-Hito seguro que no fue.

El califa toreará por duodécima y última vez en Alicante el día de San Pedro de 1947. Fueron de nuevo condesos y precisamente entonces anunció que su intención era retirarse de los toros al acabar aquella temporada. En el Archivo del Ayuntamiento de Alicante conservan un reportaje del fotógrafo Sánchez de aquel día. Véanlo en el hotel:



A finalizar el paseíllo es obligado a saludar:



Y después, doblándose con uno de los toros del Conde que dio 330 kilos en canal (o sea, unos 550 kilos). La foto es la mejor que hizo Juan Sanchis, Finezas I, según propia confesión:



Ésta de abajo también es suya. Camará era el único que le ataba los machos. Precisamente fue Camará quien presentó a un Manolete todavía novillero a los Bienvenida padre e hijo Antonio. Sucedió en un mano a mano del cordobés y Pepe Luis en Algeciras con ganado de Miura:



En aquella última comparecencia alicantina cortó dos orejas al quinto. Esta ganadería fue la tercera en sus preferencias y no le cogió manía tras aquella accidentada corrida que debió de ser la de 1940. Aquel día se fue con un puntazo en las cervicales que le pegó el sexto y que resultó de pronóstico reservado.

Hay mucha expectación entre la afición por comprobar qué darán de sí los toros del Conde que se lidiarán este año. Veremos tres en la feria de 3Puyazos en abril y dos sueltos en los concursos de Vic y Mont-de-Marsan. Quedan en la finca dos corridas de toros y dos novilladas aún pendientes de destino a día de hoy. 




Los dos ejemplares que han visto así como los de abajo están esperando en el campo cuando lean estas líneas. A ver qué pasa:




Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

sábado, 28 de enero de 2023

MURIÓ 'MONDEÑO', EL HEREDERO DE MANOLETE...

...Excepto a la hora de matar, claro. Con Manolete estamos ante uno de los mejores estoqueadores del siglo XX. En cambio, a Mondeño le sucedía con la estocada lo mismo que a muchos otros diestros. Nos referimos a que el gran valor demostrado durante la faena de muleta se evaporaba en el momento en que tenía que perder de vista la cara del toro para clavarle la espada.



En ocho años de alternativa sufrió otras tantas cogidas, todas graves. En sus dos de novillero fueron cinco. Ésta es una de ellas, lo retiran sin conocimiento en El Puerto.



La que tuvo en Ronda le fastidió su debut en la Maestranza, cuyos carteles estaban ya preparados y hubo que tachar su nombre como ven:



Lo sustituyó un tal Curro Romero. Era el 26 de mayo de 1957. Romero cortó las dos orejas del toro Radiador de Benítez Cubero, que hubiera sido para Mondeño. Por cierto, tomó seis varas, derribó cuatro veces y vio el azul.

Por fin, la noticia el día de San Fermín de ese año será la presentación de Mondeño en Sevilla, al lado de Curro a quien moja la oreja claramente: dos orejas para el gaditano mientras hay pitos y vuelta para el camero. Observen en el ángulo superior derecho cómo se hacía hincapié en esa presentación:



El quince de agosto repiten con novillos de Carlos Núñez. Curro no hace nada y Mondeño corta una oreja. El veintiocho de septiembre vuelven a compartir cartel esta vez con novillos de Bohórquez. Mondeño de nuevo gana la partida: tres orejas para él mientras Curro escucha palmas y división.



Mondeño ha sido de los pocos toreros a quienes los que le han dado la alternativa han repetido como confirmadores. Fueron Antonio Ordóñez con Manolo Vázquez como testigo, primero el 23 de marzo de 1959 en Sevilla y luego el 17 de mayo de 1960 en Madrid (tres días después moría El Gallo en Sevilla). La confirmación fue con atanasios y se suspendió por lluvia tras el tercer toro. He aquí el momento previo al chaparrón:



Como torero, pondremos en su haber la quietud, el empaque, el no dejarse tocar nunca la muleta, la naturalidad, la verticalidad y también su serenidad. Esta última se aprecia en las secuencias que tenemos de cuando es cogido o a la hora de pedir a sus peones que no intervengan tras una estocada que para él es definitiva. No tiene nada que ver con esos aspavientos que hacen los diestros actuales, que parecen futbolistas enloquecidos más que maestros de tauromaquia.

Llevaba la penitencia en el pecado porque lo acusaban de torero enigmático, triste, sin entusiasmo. Con los retorcimientos de hogaño, a nosotros no nos molesta nada esa impasibilidad. Miren estas dos imágenes y recuerden el titular donde lo comparábamos con Manolete:




En el debe su toreo, como han visto, es manoletesco, perfilero y de muleta retrasada o sea de medio pase como contábamos aquí. En la estocada cantaba la gallina y por eso dejaba muchas medias y hondas ya que no acababa nunca de cruzar y alargaba el brazo (pulsen aquí y vayan al 1'43''). Como decíamos antes, ahí le fallaba el valor:



Vean en esta foto de abajo en la cual el toro ha rodado patas arriba pero con una media lagartijera:



Cañabate lo acusaba de codillero pero eso es una cosa que no sabemos si hoy olería a defecto, como lo fue toda la vida. Es que actualmente nos tememos que huele a ámbar, cuando vemos a tantos toreros descomponiendo la figura para alargar el brazo abriendo la puerta al toro.

Las manoletinas las hacía de perfil y por eso algunos hablaban de mondeñinas:



Paco Camino dijo a Carlos Abella que los dos toreros con más valor que había visto eran Diego Puerta y Mondeño. Según él, la diferencia era que Puerta tenía un valor dinámico y el gaditano un valor estático. Por cierto, una vez que anunciaron su retirada definitiva ambos fueron de los pocos toreros que no hicieron caso de los cantos de sirena para volver a los ruedos.

El mismo Abella coloca a Mondeño como el torero puente entre Manolete y José Tomás. Lo de incluirlo en esa tríada no es descabellado. En una crónica comentaban: se diría que Mondeño no tiene nervios, es impasible, se para de una manera asombrosa, con un valor que impresiona. La frase sería aplicable tanto al califa como al de Galapagar, ¿no les parece?

Que luego se califique su toreo como místico y a él como sacerdote nos parecen ocurrencias creadas  ex eventu sabiendo que durante un año se convirtió en aquel Fray Juan de la orden de los Dominicos. Cuando ya era fraile, Ordóñez dijo: si Juan sube algún día al púlpito a explicar el Evangelio, lo hará codilleando, como él toreaba'. 



Si no hemos sumado mal, toreó 336 corridas en ocho años. Es curioso anotar que la temporada anterior a su retiro espiritual se anunció en cuarenta y ocho y cuando volvió del convento firmó cincuenta, señal de que no se había perdido la expectación por verle. Piensen que alternó con todos los que ustedes tengan en mente de aquellos años, de Ordóñez a Curro pasando por Puerta, Camino, Gregorio Sánchez, Viti, Aparicio, Ostos, Pedrés, Luis Miguel, Bienvenida, Girón, Manolo Vázquez, El Cordobés, Linares, Litri... 

Yo sólo tengo miedo a los toros, no a los toreros; lo mismo es torear con uno o con otro, ¿qué más da?

Por cierto, la última vez que pisó una plaza de toros antes de tomar el hábito tuvo lugar en la plaza de toros de Tarragona, a veinte metros de donde estamos escribiendo estas líneas. Fue un festival en el que se anunciaron Bienvenida, Fuentes, los hermanos Girón, Andrés Vázquez y Rafael Peralta, a plaza llena y sin turistas. Conocemos familias que salían al alba en carro desde pueblos situados a más de veinticinco kilómetros para ir a los toros a Tarragona y volvían después de noche a su casa. Al terminar el festejo hubo una recepción donde le dieron un premio y pronunció estas palabras:



Hombre, en Tarragona hay muchas personas de buena voluntad pero cuando se enfadan, no conocen ni a su padre. Algún día contaremos cómo Mazzantini sufrió las desaforadas iras de nuestros paisanos hace más de cien años.

Tras su retorno a los ruedos, en México llamaban a Mondeño el novicio rebelde. Volvió a nuestra ciudad, ahí lo tienen en 1968:



Era de la misma escuela que Pepe Luis Vázquez hijo, cuando éste comentaba que le daba coraje pensar que se estaba poniendo pesado con la muleta aburriendo al tendido. Lean lo que decía Mondeño:

"Me pongo nervioso cuando ahora veo en la tele a chicos que torean con una serie de naturales, luego otra de derechazos… pasan diez minutos y siguen haciendo lo mismo, con lo que la gente se aburre. Antes, cuando se le daba un aviso, el torero se moría de vergüenza. Ahora suena y el chico sigue tan pimpante"

De lo de los avisos ¡qué vamos a decir! Robleño escuchó tres en Las Ventas con Matorrito y todavía salió a saludar cuando le tocaban palmas sus amigos del tendido...recuerden aquí. 

Mondeño era torero sin demasiada afición, lo reconocía él mismo: yo sufro toreando; el toreo es muy amargo, nunca voy a una corrida como espectador. Se dedicó a esto para ganarse su vida y la de su familia (pulsen aquí). Su hermano José también se hizo torero para ayudar económicamente a sus padres. Y eso que en aquella familia no había ningún antecedente taurino. 

No parecía tener más aspiraciones. No quería ser figura y odiaba el mundillo:

Donde estoy más a gusto es en la cara del toro porque allí no veo todo lo que hay detrás.



Como estamos convencidos de que don Paco Camino no se cuenta entre los pocos lectores de nuestro modesto cuadernillo, nos despedimos con una foto que le haría tocar madera si la viese:



Es su alternativa de manos de Jaime Ostos, siendo testigo Mondeño. A Sebastián Palomo, a quien Camino calificaba en televisión como este mushasho, también se la dio Ostos y el testigo fue Mondeño. Sólo queda El Niño Sabio. De la foto anterior, Ostos murió en enero de 2022 y Mondeño en enero de 2023.

Maestro, en enero del año que viene... ¡lagarto!

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






miércoles, 16 de febrero de 2022

FRANCO Y LA CASTA NAVARRA

Como la casta navarra está de moda, la uniremos en esta entrada a otro personaje de moda, el dictador Franco, a quien se suele sacar de paseo cada dos por tres de manera latosa, y eso que hace casi cincuenta años que está tres metros bajo tierra.



¿Sabía Franco de qué iba la casta navarra? Cuando el marroquí Mizzian visitó a Stalin, estaba temeroso de que el otro dictador le sacase al gallego, como así fue. Mizzian, amigo de Franco de cuando era teniente coronel en el ejército sublevado, no pudo disimular su azoramiento porque no sabía qué decir ante el bigotudo georgiano.

El propio Josif le echó un capote cuando le dijo: 'puede hablarme de Franco con total libertad...él y yo somos los únicos que sabemos a dónde vamos'

Quizá lo que Franco sabía de la casta navarra se lo habría contado alguno de los requetés a quienes admiraba. El que fuera líder de la Comunión Tradicionalista, José Luis Zamanillo, lo visitó varias veces en El Pardo y relata esto:

'Pude comprobar lo que había oído contar; la guardia interior de sus habitaciones particulares, sus alabarderos de día y de noche, eran exclusivamente requetés navarros'



El caso es que el general parece que estaba perfectamente familiarizado con el boticario de don Nazario y con aquellos toricos bravos y royos que picaban como avispas.

Lo cuenta Torcuato Luca de Tena, el nieto del fundador de ABC. Ya saben que su abuelo había fichado a Corrochano y su padre, Juan Ignacio, fue quien encargó años después a Cañabate la crítica taurina del periódico monárquico.

Torcuato mantuvo dos entrevistas con Su Excelencia. En la primera, a principios de los años cincuenta, no pudo meter baza porque fue el Caudillo quien estuvo hablando todo el rato, cosa rara. En la segunda, veinte años después, sucedió al revés. Luca de Tena no sabía ya qué decir porque llevaba más de media hora hablando él solo sin que Franco dijese ni pío, ¡nada! 'Era como una estatua, es que no me decía absolutamente nada'.


La última corrida que vería Franco, Beneficencia de 1975.

Pero de pronto se puso en pie y preguntó a Torcuato cómo estaba su padre. Le respondió que bien pero que iba a embarcarse en unos días con el embajador de los Estados Unidos para hacer una excursión marítima por el Mediterráneo en un barco que no reunía condiciones mínimas de seguridad. Y de pronto Franco lo interrumpió:

'Las olas del Mediterráneo son como los toros navarros'

Y se echó a reír ante la atónita mirada del director de ABC. Franco continuó con su teoría marítimo-taurina:

'Las olas largas del Cantábrico asustan por su grandeza pero son mucho menos peligrosas que las olas revueltas y traviesas del Mediterráneo aunque sean más pequeñas. Las del Cantábrico son como los toros andaluces o salmantinos, que permiten el lucimiento del torero dando grandes pases porque el toro no se revuelve. Las del Mediterráneo son las peligrosas porque son como el toro que se revuelve, como esos toros pequeños de casta navarra'

Y volvió a reírse aunque faltaba el estrambote:

'A mí los enemigos grandes como las olas del Cantábrico y los toros andaluces no me dan miedo, se les ve venir... me preocupa mucho más el enemigo pequeño, como las olas mediterráneas y el toro navarro, porque se retuercen cuando uno menos se lo espera... no se les ve venir...'



¿Qué me dicen? ¿Conocía de qué iba la cosa o no? 

En su círculo íntimo comentaban que no le gustaba ir a las plazas de toros porque tenía la impresión de que los toreros tendían a arriesgar más dada su presencia. Ya les contamos aquí la anécdota de la arena negra de Bilbao con Manolete.

¿Sabía Franco de toros? ¿Sería hoy un aficionado orejil o se apuntaría a lo de Guadalix? Lo único que nos consta es que le molestaba sobremanera que se criticase la fiesta porque la consideraba como genuinamente española. 

Acerca de si Picasso entendía de tauromaquia, tenemos preparada otra entrada. Respecto al Caudillo, seguiremos leyendo, a ver...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.