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viernes, 1 de abril de 2022

CENTENARIO DE LA MUERTE DE GRANERO (1): MÁS CORRIDAS QUE GALLITO Y BELMONTE

Hoy es el cumpleaños de Manolet. Nació hace ciento veinte años en el número 1 de la calle San Antonio de Valencia (según otros, en el 35 de la calle Triador). En su primera temporada como torero de alternativa, Granero toreó 94 corridas, es decir, más que cualquiera de los dos monstruos del titular. Salvo error, Gallito estoqueó 80 y Belmonte 78 pero es que Cossío avisa de que unos leves percances hicieron perder a Manuel los festejos con que hubiera llegado al centenar. A ver si alguno de ustedes nos refresca la memoria y nos apunta el nombre de otro maestro que ostente un récord similar (en el primer año que funcionaron, Manolete toreó 50, Pepe Luis 68 y Ordóñez 74). Vayan al final abajo a los comentarios sobre este particular. 

Granero fue la gran esperanza blanca del momento y un torero claramente malogrado. Recuerden aquí nuestra teoría de que Gallito no fue un maestro malogrado como se afirma habitualmente porque entendemos que ya había mostrado todo lo que era capaz de hacer frente a un toro.


El pobre Granero murió en su segundo año de alternativa dejando entre la afición una sensación muy amarga de frustración. Pónganse en aquellos años y recuerden que Granero moría dos años después qué José y unos días antes que Varelito. Ese mismo año morían los novilleros Juan Ruiz, Lagartija, y Chico de Basurto (éste también a raíz de una cornada en la cabeza). Fuera de los ruedos morirían en 1924 Maera y en 1926 Blanquet y El Cuco.

Pulsando aquí encontrarán una excelente recopilación de testimonios sobre el maestro que hizo Don Manuel Hernández. Allí está todo pero apuntaremos algunas cosas más que sirvan como homenaje desde este modesto blog.

La primera vez que nuestro protagonista fue a una corrida era una novillada donde actuaba Antonio Giráldez, Jaqueta. Al niño valenciano le gustó tanto que su madre, para tenerlo contento, le dijo: 'sí, yo quiero que mi niño sea como Bombita'. Naturalmente hizo la afirmación con la boca pequeña porque ni ella ni su marido tenían ninguna gana de que su hijo se dedicase a la tauromaquia.




Será su tío Paco Juliá quién los convencerá insistiendo en la inmensa afición del chaval. Compartía desde pequeño esa afición a los toros con la que tenía a la música. Ya saben que tocaba el violín y consideraba a Beethoven y Mozart como sus músicos favoritos. Le gustaba mucho también bailar, montar a caballo y cazar. Aquí lo ven en la finca de quien está con él, que es Antonio Pérez Tabernero:


Por tierras salmantinas empezará su carrera como becerrista acompañado por otros dos amigos que con el tiempo serán también toreros recordados: Juan Luis de la Rosa y Valencia II. De ellos hablábamos en esta entrada y contábamos su trágico final: ambos murieron asesinados al principio de la guerra.

Es curioso que los dos amigos que iban con Granero por las capeas salmantinas coinciden con él en sendos momentos importantes. Valencia será el único torero al cual Manolet dará la alternativa y de la Rosa estaba siendo atendido en la enfermería cuando traían al valenciano prácticamente muerto.

Se presentó en Madrid en junio de 1920 con las temibles reses de don Esteban Hernández de las que hablábamos en esta entrada. Aquí tienen el cartel de aquel día:


Este es el cartel de su alternativa en septiembre de ese mismo año:


Se la da El Gallo ataviado con un terno catafalco con cabos negros de luto por su hermano:


Las crónicas hablan de que el toro era sardo. Pocos toreros se habrán doctorado frente a un toro sardo. Es este de la imagen, de Concha y Sierra y de nombre Doradito:


En la primavera de 1921 confirmará la alternativa en Madrid de manos de Chicuelo y vestido de canela y oro. Causará muy buena impresión siendo ovacionado. 

Volverá a Madrid cinco días después y cortará la oreja de Rondeño, de Santa Coloma. Y en septiembre retorna para cortar otra a uno de Gregorio Campos, que lo arrolla arrancándole la manga de la chaquetilla y golpeándolo en la cara. Esa fue la corrida en que dio la alternativa a Valencia II, que pinchó un total de dieciocho veces. Ahí están:


La carrera parece meteórica y Eugenio Úbeda le compone ya un pasodoble. Corrochano se plantea si el destino ha hecho que aparezca en el lugar adecuado y en el momento perfecto. ¿Hubiera sido tan célebre de no haber coincidido su éxito con la reciente muerte de José?

Ese fue el año en que estuvo a punto de llegar a las 100 corridas. Mató un total de 193 toros.

Preguntado sobre la técnica de torear, no era muy original cuando decía que lo más difícil consistía en la estocada y el natural. Destacará toreando con la derecha, disciplina en la que recibió los elogios del citado Corrochano, quien solía repetir que no había visto a nadie mejor con esa mano.


Torero fácil, preocupado por ahorrar capotazos en la lidia, que 'torea sin esfuerzo porque ve claro el toreo y eso hay pocos que lo vean claro' . De nuevo habla don Gregorio, aunque ya saben que hay quien sostiene que no sabía de toros... Y sigue:

'Torea sin esfuerzo y domina los toros en todos los momentos de la lidia; yo conozco toreros mucho más veteranos que Granero que aún no se han enterado. Podríamos decir que no les ha entrado el toreo en la cabeza. Son como esos aficionados que, en apoyo de su competencia al discutir, aseguran que llevan cuarenta años viendo toros sin darse cuenta de que el número de años de asistencia no acredita otra cosa que su estupidez'

Descubre muy bien la muerte de los toros aunque debe mejorar el embroque al clavar:


Perfeccionó un pase que había intuido Antonio Márquez. Nos referimos a ese pase en redondo que se da cuando el toro se va ciñendo cada vez más y no te permite rematarlo bien. Hay que retirarle la muleta de la cara para volver a enseñársela en el instante en que se da la vuelta. El diestro se aleja caminando airoso mientras el animal ha quedado parado con el toque de muleta al pitón contrario. Nuestros avispados lectores ya han adivinado que estamos ante lo que se denominó el pase de la firma. Ahí lo tienen:

FOTO: Serrano, Archivo Carlos Gil

Viniendo de Valencia, Granero no podía ser otra cosa que un muy buen banderillero. Recalcaba que él pareaba por ambos pitones en lo que quizá podríamos ver una velada referencia a Joselito, que lo hacía casi siempre por el derecho. Este es Manolo:


Su carrera quedó truncada el 7 de mayo de 1922 cuando resultó corneado por este toro:


Es el famoso Pocapena, del duque de Veragua, cuyo comportamiento obedeció a lo que se repetía por aquel entonces de los animales de esta vacada: agotarse en el primer tercio y empujar hacia adentro en el último. Pero de la tragedia ya hablaremos en otro momento.

La única novia que tuvo el bueno de Granero fue una chica catalana que se llamaba Marujita Mercader. Era un año mayor que él y la había conocido en un cabaret de Valencia.

José María Carretero fue un escritor y periodista que firmaba como El Caballero Audaz y gozó de la amistad de Granero. Lo conoció cuando el maestro de 19 años se dirigió a él para que le firmase unos libros.

Lo que nos dice Carretero del joven diestro el día que lo conoció es lo siguiente:


Y la descripción que el mismo escritor hace de Manolet la última vez que lo vio es ésta:


Observen estos carteles de Sevilla de ese año de 1922. Son cinco corridas y las figuras son Varelito y Granero, que se anuncian en cuatro, seguidos por Chicuelo en tres.


En la última, un toro de Guadalest corneará al pobre Manuel, el sevillano. Habían hecho juntos el paseíllo en la Maestranza el 21 de abril y en menos de un mes los dos Manolos estarían muertos. El valenciano visitó al sevillano después de la cogida y al verlo tan bajo de moral y sin parar de repetir que se iba a morir, quiso tranquilizarlo diciendo 'igual me muero yo antes que tú'. 

En el mismo ejemplar del Heraldo de Madrid correspondiente al 8 de mayo de 1922 se leerán estos dos titulares:



Efectivamente, Manolo murió seis días antes y se cumplió así la profecía que había hecho tiempo antes aquella vidente valenciana a su tío Paco. Pero esa historia la dejaremos para otra ocasión...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




lunes, 22 de noviembre de 2021

JOSÉ GÓMEZ CONTRA JOSÉ PALHA

Decíamos aquí que Gallito sólo mató tres corridas de Palha. Tras la última dijo que una y no más, santo Tomás. ¿Qué debió de pasar para que tomara esa decisión tan drástica? Nos hemos ido a la Biblioteca Nacional para rastrear en la prensa de hace cien años lo que aconteció en esos tres festejos. Les contamos a continuación lo que dice, a ver si sacan ustedes la misma conclusión que nosotros.

Esos seis toros de Palha los mató recién cumplidos los dieciocho años. Fueron las tres corridas en 1913: la primera en Córdoba, la segunda en Madrid y la tercera en San Sebastián. Aquí ven una corrida de esta ganadería desencajonada en Madrid diez años antes:


Estamos en Córdoba el 27 de mayo de ese año. Se anuncian ocho toros de Palha que son 'catedrales de cuarenta arrobas cada uno y con postes de telégrafos en lugar de cuernos'. Eso decía la prensa para abrir boca. Luego resultó que las arrobas no superaron las treinta, aunque estamos hablando en canal y eso rondaría los 580 kilos en animales huesudos como debían de ser aquéllos. Esta imagen es de una corrida de Palha de 1911 en Valencia:


Al final fueron siete más uno de Antonio Guerra para los diestros Machaquito, Manolete, Paco Madrid y Gallito, que iba de perla y oro. Los toros mataron siete caballos y fueron todos mansos excepto el primero de José, de nombre 'Torquillo', negro bragado. Tomó cuatro varas y el maestro le cortó una oreja. 

Manolete matando aquella tarde. Se aprecia el volumen del toro.


Su segundo, 'Toledano', un jabonero sucio muy manso, tomó las mismas varas y mató un caballo. Le cortó otra oreja con lo que igualó a Machaco aquella tarde. No parece que haya habido nada extraordinario en aquel primer encuentro entre los dos Josés, ¿no les parece?

El segundo fue menos de una semana después, el 1 de junio de 1913 en Madrid. Se rumoreó que se había borrado Bombita, cosa que nos extraña en él pero cuando el río suena... El cartel quedó con José y los dos Rafaeles: Machaquito y El Gallo. Su hermano fue quien se llevó el gato al agua por unas verónicas y unos naturales al quinto que le reportaron una gran ovación, que seguía a la salida del sexto. Pasó algún momento de apuro en su primero, como éste de la foto donde se le ve desarmado con intención de saltar la barrera:


El cuarto se echó el picador al lomo:


Gallito iba de verde y oro. Compensaron su lote ya que leemos que su primero era 'un monstruo, gordo y ancho de cuerna' mientras que su segundo salió 'chico, negro, sin cuernos, un torillo'. El primero se llamaba 'Estornino', berrendo en negro y botinero. Pasó casi sin picar, con tres picotazos. Los dos hermanos se pusieron a la derecha del caballo sin que nadie les gritara lo de '¡a tu sitio!' Allí marearon la perdiz para que el animal acudiese al caballo porque no tenía demasiadas ganas. Lo hicieron con objeto de que el manso de Palha no terminase tostado, cosa que descomponía a los animales y ponía en apuros después a los diestros.


Parearon los de la cuadrilla y el bueno de Pinturas se vio en apuros cuando el tal 'Estornino' hizo hilo al sentirse herido. Pinturas tomó el olivo pero el de Palha no frenó su carrera, intentó saltar y se llevó por delante la madera con los cuartos traseros aterrizando dentro del callejón encima del banderillero. Los espectadores temieron lo peor pero el susto se saldó sin consecuencias. Ahí está el toro buscando la salida:


La prensa destaca en más de una crónica que el Nene de Gelves salió a torear con la derecha, señal de que no se fiaba ni un pelo. No iba desencaminado porque el toro lo desarmó de inicio. Su hermano lo acompañaba en el ruedo junto a los de la cuadrilla. Aún no estamos en la época en que Joselito les ordenaba que se tapasen.

Fue Rafael quien lo ayudó a poner en suerte el toro para matarlo. Antes habían lanceado al alimón ambos:


Le dejó una tendida trasera y atravesada que asomaba y pasó un pequeño calvario al descabellar: seis o siete golpes según los revisteros. Pitos con algunas palmitas de los incondicionales. La imagen es de los tres diestros en el quinto, el del triunfo de El Gallo:


El sexto era 'Confitero', un negro listón huído y aquerenciado. Tras tres picotazos, otro portugués que se salvó de la barbacoa de milagro. Todavía consiguió Gallito pegarle más pases de los que prometía el comportamiento descastado del palha. Tras una estocada sin puntilla escuchó muchas palmas 'por haber convertido un buey en un toro manejable'.

Hombre, en esta segunda corrida lo pasó regular con el primero pero el segundo le dejaría buen sabor de boca, no por el comportamiento del bicho sino porque pudo con él y el público lo apreció.

La tercera y última corrida contra estos aparentemente temibles toros portugueses fue en San Sebastián, el 31 de agosto del mismo año. Ahora sí se anunció Bombita junto a los dos hermanos. Cartel de no hay billetes y reventa por las nubes. Ahí tienen a Bomba aquella tarde. Ha dejado una media delantera. Ya saben que la relación entre la familia de los Gallos y el de Tomares nunca fue muy fluida: 


El tercero, primero de Jose, se llamaba 'Cerrajero'. En la única crónica donde consignan su pinta ponen 'berrendo ensabanado' (?). Dicen que cobró dos refilonazos y tres picotazos, a pesar de los cuales dejó dos caballos para el arrastre (?). Uno fue éste de la imagen con Gallito al quite porque el picador ha quedado atrapado:


Se libró de ser tostado como sus hermanos de Madrid. A ver si el señor Palha era de los que se rascaba el bolsillo para evitar el fuego... Estocada caída atravesada y palmas.

Y el último que mató en su vida fue 'Caballero' en un periódico y 'Jefruyo' en otro, escojan ustedes lo que quieran. Era castaño bragado, tomó cuatro varas y mató tres caballos. Atención porque el diestro fue desarmado tres veces, lo cual denota cierta violencia en el animal. Le pegó primero un pinchazo, 'alargando el brazo y echándose fuera', alivios ambos que solía concederse el gran maestro (recuerden lo que contábamos aquí). Después, una atravesada, aunque en otro sitio ponen abiertamente 'bajonazo', lo cual no nos sorprende si el palha se mostró tan travieso como se deduce. Pusieron banderillas en el quinto los dos hermanos junto a Bombita y fueron muy aplaudidos:


Y aquí finalizó la historia de Maravilla con Palha. Nunca más los pidió. Dijimos en la otra entrada que Belmonte no se enfrentó a ellos jamás. Hombre, el trianero ya saben que, cuando le preguntaban por el ganado, siempre repetía  aquello de 'yo, lo que diga José'.

Pues a José no le gustaron un pelo esos toros tan mansos y con tantos pies que además desarmaban con cierta facilidad. Su preferencia irá por otro tipo de toro, el que preparará el camino para el toreo moderno. Esa preferencia fue el tiro que se pegó en el pie Joselito ya que será Belmonte quien se aprovechará del nuevo toro. 

Recuerden que lo comentábamos aquí a cuenta de la última corrida de Gallito en Madrid antes de viajar a Talavera. El maestro culminó la selección que había empezado Guerrita. A partir de entonces,  ya no habría águilas sino canarios. De esas tres corridas contra los palha no sacamos la conclusión de que fueran marrajos que lo llevaran por la calle de la amargura pero la cuestión es que Joselito puso a Palha en la lista negra. Se acabó lo que se daba y si te he visto, no me acuerdo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE GALLITO (14): 'GALLITO ES UN FENÓMENO Y BELMONTE, UN TORERITO'

Eso lo dijo el capitán del partido gallináceo, cargo por el que pugnan muchos aficionados actuales como ha quedado demostrado con sus ditirambos en la celebración de este centenario. La diferencia es que el del 'torerito' vio en directo al Catedrático y ha sido probablemente el mayor panegirista del maestro. Quizás habría que ascenderlo de capitán a General de división.


FOTO: Antoni Esplugas (ARXIU NACIONAL DE CATALUNYA,
Departament de Cultura de la Generalitat)

Nos referimos al madrileño Alejandro Pérez Lugín, hijo de egabrense y compostelana, que se quitó un García que le molestaba y adoptó el también gallinesco apodo de Don Pío. Aquí encontrarán un estudio sobre su figura. Fue el autor de la novela 'Currito de la Cruz'. Para muchos, sigue siendo la mejor novela de tema taurino. Ha sido llevada al cine cuatro veces. La escribió en el hotel Regina de Málaga y se publicó por entregas como un folletín en El Debate. Le pagaron por ella lo mismo que cobraba Gallito por matar dos corridas, o sea que no estuvo mal.



Precisamente en una tertulia en el hall de este hotel hablaban unos aficionados de la incipiente rivalidad entre los dos maestros. Fue entonces cuando Don Pío, que permanecía callado, terció para decir sobre Belmonte: 'torerito, sí pero fenómeno, no'.



Para Clarito, El Gallo era 'un estilista que ha estilizado el miedo'. En cambio para Lugín, Rafael era El Divino y su hermano Joselito era Maravilla. Con el mayor tuvo el detalle de quedarse solo defendiéndolo en su peor época. Comparando a Rafael con el otro 'divino', Rafaello Sanzio, Don Pío decía que El Gallo era un artista donde se juntaban la luz y el color de Velázquez, el atrevimiento y la verdad de Goya y la suavidad y delicadeza de Leonardo. 



Ponía a caldo a Bombita como máximo enemigo de la dinastía gallinácea. Recuerden que Gallito decía 'si es tan bueno no sé por qué lo cogen tanto los toros'. Ya comentamos una vez que quiso humillarlo el día de su despedida con el fin de pasarle factura en nombre de Rafael. Tras matar Bombita su último toro, se hace un alto en la corrida para pasearlo a hombros. Cuando acaba el jolgorio, José le da la mano y Ricardo le ruega:

'Gracias, José. Mira, ya he terminado mi vida torera, no me comprometas ofreciéndome banderillas en tu toro'

Pues nada más tocar para el segundo tercio, Gallito se dirigió a Bombita con los palos en la mano. El bueno de Ricardo puso cara de póker ante la impertinencia, los cogió y, tras juguetear ambos con el toro, los clavó sin novedad. Pulsen aquí y vayan al 30'40'' para ver el momento. En esta imagen, Bombita es el de blanco y Gallito, a la izquierda, el de oscuro (grana):



A Belmonte lo fulmina Don Pío diciendo que al lado de José es un torerito, un infeliz. Critica que Belmonte toreara con los peones en el ruedo mientras que Gallito los mandaba retirar con frecuencia. El trianero era 'un globo pinchado que se desinflará poco a poco'. No se daba cuenta el crítico de que la gloria del vencedor va en proporción a la grandeza del vencido y ninguneando al de Tomares y al de la calle Feria hacía de menos a sus Gallos.

A pesar de dejar mal a Belmonte cuando lo parangonaba con Joselito, no le dolían prendas en ensalzarlo cuando estaba bien. Por ejemplo, en Sevilla frente a Vencedor, de Gamero Cívico, número 22, que tomó cinco puyazos y mató dos caballos. Aquel día Don Pío  dijo que Belmonte 'es una catarata, una inundación, ¡el diluvio universal!'

El propio maestro recordaba aquella tarde:

'Después de torear de muleta cuanto quise y como quise me puse de rodillas entre los cuernos del toro con la cara vuelta hacia el tendido mirando serenamente al público, que hasta poco antes me había gritado con cierta razón. Se desbordó el entusiasmo, me concedieron la oreja del toro y hasta hubo un espectador que se arrojó al ruedo para abrazarme y besarme'

Lugín hizo esta comparación entre los dos. José es el maestro y Juan 'el estudioso':



Gallito debutó en Jerez por Semana Santa, en lo que para don Pío fue 'el Domingo de Resurrección... ¡del toreo!' Lo calificaba como El Mesías. Decía que 'éste ha venido con las tijeras de cortar coletas'.

Como buen aficionado a la ópera comparaba a José con Sigfrido esperando a la puerta de la cueva de Fafner para despanzurrarlo. Cuando Rafael o José estaban mal, siempre encontraba excusas:

- Rafael, pero si ese toro embestía p'atrás, hombre...

- Que no, que he estao mu mal

Llegaba a encararse con los que en el tendido se metían con ellos. Por contra, cuando la cosa iba de cara, se oía un sonoro '¡KIKIRIKÍ!' y todo el mundo sabía que era Lugín pasando factura. 

Sobre José, he aquí algunas de sus impresiones:



En una crónica criticó a Gallito por haber hecho el quite al picador a dos manos y no por largas como mandaban entonces los cánones. En la corrida siguiente, la de la despedida de Cocherito en Madrid, el maestro se llevó el toro del caballo ostentosamente a base de largas. Todo el mundo dedujo que había leído la reconvención de Don Pío. Hoy nuestros toreros ¿leen algo?

En aquellos años, las tres columnas del toreo antes de la estocada eran las verónicas, los naturales y las largas. Fíjense en cómo destacaba antes que 'torea por largas'. Actualmente, eso  es inconcebible.

En la Beneficencia de 1919 fallan los toros de Contreras pero el crítico hace esta reflexión:



Es curioso lo de calificar a José como un torero corto pero era algo frecuente y no sólo por el belmontismo militante. En la actualidad nos parece delirante pero en aquella sazón menudeaba esta acusación. 

Don Pío fue quien denominó kikirikí a aquel afamado muletazo de Gallito.

Es un adorno de remate que tiene dos partes. En la primera, con la muelta en la izquierda, el diestro inicia un ayudado por bajo. Es este instante que recoge la famosa foto de Pepe Luis en Manzanares en 1944. Es un kikirikí sin que se entienda que lo es porque falta el segundo tiempo. Pero sabemos que lo será porque tiene el codo derecho levantado:



Es el mismo momento en Ordóñez, aún con los codos a media altura, observen:



En el segundo tiempo hay que levantar engaño y estoque alzando los codos. Es como si se quisiera evitar que se manchase de arena la tela. Ahí tienen a Gallito levantándolos:



Éste es Rafael Torres en 1969. La clave de que es un kikirikí nos la da el brazo de la ayuda:



A Torres le dio la alternativa Curro en 1970. Era un fino torero sevillano que fue apoderado por Manolo Vázquez. No llegó donde prometía. Aquí abajo, también de novillero ejecutando el mismo pase:



El estaquillador debería quedar apuntando al suelo al levantar la muleta. Así es como lo retrató el gran dibujante taurino Antonio Alcalde Molinero, zaragozano de pro. Recuerden esta entrada sobre nuestra visita a la casa de Cossío donde vimos una preciosa baraja dibujada por él con diferentes diestros.  Precisamente a Gallito lo inmortalizaba con el kikirikí:



Pepe Luis decía que este adorno tenía que ser un leve toque pleno de naturalidad, como una improvisación sobre la marcha que se podía realizar también al paso. Lógicamente el animal tiene que estar ya muy aplomado porque si conserva poder, el torero no puede recrearse en la suerte.

Ese primer tiempo del ayudado que culminará en kikirikí se puede dar por ambos lados. Vean aquí a Curro de espaldas, igual que Pepe Luis y Ordóñez antes (aunque nos faltaría una tercera foto donde elevase también el codo del brazo izquierdo):





En cambio, aquí tenemos a Gallito realizándolo de cara al toro:



¿Podríamos sacar un kikirikí de un pase de la firma cambiando el final? Nosotros creemos que sí. El mejor firmando es actualmente Curro Díaz. Imagínense que tras esta primera parte que ven en la foto, el diestro se girase mientras levanta la tela y la espada para salir airoso tras dejar el toro quieto. Pero con esos codos bajos está claro que su intención aquí no era emular a Gallito:



No sabemos el origen de este adorno. Es muy probable que algún día el maestro de Gelves iniciase un ayudado con la intención de rematarlo por alto como era habitual pero el toro se le revolvería a mitad de viaje sin permitir el remate. Entonces Gallito debió de pegar un suave tirón hacia arriba para quitar el engaño de la cara del toro:



Lalanda improvisó su quite de la mariposa cuando en un tentadero iba a lancear de frente por detrás y la vaca se le vino encima inopinadamente:



Lo mismo le sucedió al Orfebre Tapatío cuando se sacó de improviso su quite de oro para evitar ser arrollado por un toro cuando tenía el capote a la espalda. Luego de salón no lo conseguía repetir:



Don Pío sucedió a Don Modesto en El Liberal para luego dejar su puesto a Clarito e irse a La Libertad. Perez García Lugín pasará a la historia de la tauromaquia por haber patentado el remate del kikirikí. Nos despedimos con el final de una de sus crónicas en El Liberal donde terminaba lanzando su grito de guerra:



Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.