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lunes, 31 de agosto de 2026

FERIA DE CUÉLLAR, 2026 (1). SALTILLO: GÓMEZ DEL PILAR SIGUE EN EL POZO

Le tocaron dos saltillos desorejables y los desaprovechó tristemente. Lo vimos sin recursos, sin afición y quedando en evidencia ante sus dos compañeros, que cortaron una y dos orejas respectivamente. 

La corrida de Moreno, no sacando la mala idea que añoramos tanto en esta vacada, nos dejó relativamente satisfechos.

Cumplieron en el caballo a pesar de ser mal picados, murieron todos con la boca cerrada y fueron los seis aplaudidos en el arrastre. Hubo un total de trece entradas al caballo. Demostraron nobleza en la muleta pero sin ser tan chochones y aburridos como otras veces. Respecto a la presentación fue correcta para esta plaza en cuanto a que vinieron bien comidos. Respecto a los pitones, al final de la corrida unos decían que sí y otros que no tanto. Ya saben a qué nos referimos y podrán opinar ustedes cuando vean las fotos.



Protagonizaron cuatro desarmes. El problema es que el primero de ellos fue a Venegas en el recibo de capa al primero de la tarde y eso provocó la psicosis inevitable que produce el hierro de la rueda del marqués. Y aunque después no hagan ni un mal gesto como fue el caso de estos seis, es igual, los toreros tienen metido en su cerebro que lo de Saltillo les da miedo y quedan atrapados por esa psicosis. Sin ella, con otros diestros y en Cuéllar, hubiera sido un festejo de seis orejas como mínimo. 




VENEGAS. Era su segunda corrida del año. Su primero se llamaba Cazarrato y era un cárdeno oscuro, bragado, meano, cornidelantero, carifosco y extrañamente badanudo:



Lo puso dos veces al caballo donde cabeceó y salió suelto, además de llevarse una carioca. Vino con una muy buena cuadrilla. Parearon aseadamente Murillo, dando el pasito de más, y Tornay, mientras bregaba Otero:




El toro le pegó dos arreones de inicio pero Venegas no le giró la cara. Era noble pero no tonto y se ceñía aunque con el problema de que en cuanto veía los chiqueros se refugiaba allí. Era la primera vez que el maestro toreaba aquí y alguien debería haberle informado de la querencia que desarrollan en esta plaza con el encierro:



Dejaremos la cosa en tablas. Lo mató de una estocada entera, arriba, pasada, clavando a capón y saliendo con la taleguilla rasgada por ese pitón derecho que ven. Oreja de Cuéllar:



Su segundo era este cárdeno, cornicorto, alto de agujas y anovillado. Tenía también una badana sorprendente:



Protagonizó un buen empuje en el caballo a pesar de su poca presencia y Tossello estuvo bien, sin apretar aunque marrando en el segundo.

Con banderillas ahora anduvieron muy airosos Otero, también con el pasito, y de nuevo Tornay:




El torillo conservaba un buen brío a pesar de su desgaste en varas. Era de tres tandas buenas y a matar pero Venegas no se aclaró y encima volvió a ser incapaz de dominar la querencia del toro hacia los adentros:



Al final el animal acabó aburriéndose, igual que nosotros. Estocada honda muy defectuosa por tendida, caída y atravesada, que bastó:



GÓMEZ DEL PILAR. Su primero era este cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco y carinevado. Tenía culata de hombre y a la vez cara de niño:



Sangüesa le pegó una buena zurra, siempre trasera, baja y contraria, barrenando muy a su sabor. Vean por dónde sangraba, casi por el costillar (o sin el casi):



En el segundo tercio esperaba por el pitón derecho como si fuese un toro de Guisando y eso lo vio el maestro, que salió con la faena hotelera, la que empieza siempre con derechazos, y por consiguiente se le vio lleno de precauciones. Como es habitual anduvo premioso, dejando pensar demasiado al toro.



A pesar de ello el de Saltillo era noble y tenía ganas de ser bien toreado. Se murió con ellas porque Gómez no hizo nada, como no fuese dudar constantemente.



A la hora de matar no podía armarse ya que el animal estaba sin torear y se le arrancaba cada vez. Al final, estocada caída con hemorragia:



El quinto era un  cárdeno, astracanado, con pelota y apretado de carnes:




El pobre animal cometió el error de irse al reserva, que era otra vez Sangüesa y allí cobró una carioca recargando. Luego el maestro lo puso dos veces más con Aguado no para lucirlo sino para que quedase bien cocido. En el cambio de tercio el pobre sangraba como un cochino por detrás del brazuelo.

Lidia nefasta de una cuadrilla muy deficiente. Salió Gómez andando hacia atrás y el toro se puso a gazapear. Una aficionada le gritó desde el tendido:  ¿vas a torear hoy o no? La respuesta fue que no y eso que miren cómo metía la cara el de Saltillo. De paso vean el agujero que le había hecho el picador navarro:



Es un milagro de la genética que embistiese así tras semejante maltrato aunque no sirviera para nada. Ya decíamos al comienzo que este diestro está sin sitio desde hace ya demasiado tiempo. Sablazo bajo y contrario en el costillar, que puso una adecuada rúbrica a su muy mala actuación. Da la lamentable impresión de que le acierta en el boquete del picador y el estoque entra como en mantequilla:



CASTILLA. Su primero era un cárdeno bragado, meano, axiblanco, rabicorto, silleto y bien armado, sin exageración:



Lo picaba Caballero, el hombre que mató a Cigarrero, pero esta vez dosificó el castigo aunque le dio al túrmix y clavó bien trasero. Cervantes hizo una brega excelente ganándose el sueldo porque el toro apretaba mucho para adentro. Fue lo mejor de la tarde:



El diestro brindó a los de 3Puyazos, quienes tienen a su disposición la sección de comentarios para confirmarnos si en su largo speech les pidió perdón por haber matado en el caballo al que probablemente haya sido el mejor toro de Dolores Aguirre lidiado este año. Era el Burgalés melocotón, recuérdenlo aquí.



Como decíamos, el toro quería madera pero cuando embestía lo hacía de dulce. Castilla anduvo despegado, siempre muy por debajo de la calidad del toro.



Pinchazo sin fe y estocada perpendicular y desprendida tirando la muleta. Siete cachetazos:



El último era un negro entrepelado y playero, que no parecía muy en tipo como pueden comprobar:



Recibió una carioca realmente asquerosa en la primera entrada, cuyo inicio ven abajo, más una señal en la segunda. La cuadra era de De Pedro:



Cervantes puso el mejor par del festejo:



En la muleta el toro era un carretón que no miraba más que la tela, para que luego digan los taurinos esa sandez de que con esos cuernos no caben en la muleta. Y hay aficionados que todavía se lo creen... 



Ahora Castilla pudo torear de salón... pero de su salón, que no es especialmente artístico. Observen en la imagen cómo se relame de gusto cayendo en el amaneramiento:



Se perfiló sorprendentemente lejos, como Esplá, pero fue para matar recibiendo. La espada no cayó mal, sólo un poco desprendida, y él apenas se movió en el embroque. Fue lo mejor que hizo en toda la tarde. Disculpen la mala calidad de la segunda foto pero es que nos cogió de improviso al recibir. Dos orejas de las que la segunda sobraba a pesar de lo que dijese el asesor, que no tendría que decir nada:





¿Sería este toro pastueño el que más gustaría al ganadero? Esperemos que no. Nosotros echamos en falta un poco de mala idea en el ganado. Decimos un poco y no un poco más porque no hubo ninguna. Puestos a que los toreros tengan tanta psicosis y vayan con tantas precauciones, mejor para el espectador que Moreno nos sirva la salsa condimentada con picante.

Saludos cordiales desde Carbonero El Mayor, donde El Juli de novillero recibió esa cornada de espejo que le han visto tantas veces en la cara. Fue poniendo un par de banderillas.







jueves, 21 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (11). SALTILLO: UNA TERNA INOPERANTE

Conociendo a Moreno Silva tiene que llevar hoy un enfado monumental al ver cómo se desperdició una corrida suya más que toreable. Eso en privado, claro, porque en redes es probable que se la coja con papel de fumar.

El problema fue que sus toros se las vieron ante una terna absolutamente inoperante, que anduvo en muchos instantes a la deriva y que en ningún momento supo resolver las lidias que planteaban los toros. Y eso que no hubo ningún Barrabás.

Vimos cuatro de los toros que viajaron a Céret el año pasado y que no se pudieron lidiar por el aguacero. De entonces eran todos los de Madrid menos el segundo. Entró uno de Couto ya que dos de los saltillos aprobados se habían herido en corrales.



La corrida dio una media de 570 kilos. Todos murieron con la boca cerrada y ninguno dobló las manos. Su juego fue este: primero, se apagó; segundo, orientado y rajado pero sin peligro; tercero, galopador y con fijeza, Castilla ni lo vio; cuarto, con poder, se fue sin torear; quinto, de Couto de Fornilhos, manso rebrincado y sexto, boyante, también se fue sin torear. 



VENEGAS. Fue quien tuvo aquella polémica con el ganadero hace unos años. Su primero era cárdeno, bragado y gargantillo, bien encornado. Las fotos son del maestro Moore:



Barrenada trasera de Tossello indigna de él, muy mal. El toro se repucha en el segundo, con la sangre manando por detrás del brazuelo. ¿Qué pasa, Luc?, ¿quieres picar más en España o qué? Observen la carnicería:


 

Boca cerrada y mirada inquietante del toro, que pegaba arreones. Venegas lo toreó rematando atrás para quebrantarlo y debió de hacerlo porque en la tercera tanda el animal se quedó vacío.



No se le notó la inactividad. Fue la única medio faena medio aceptable de todo el festejo. Casi entera, pasada, perdiendo avíos por el gañafón:



El cuarto era cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco y casi playero:



Primer puyazo sin castigo y segundo repuchándose como ven. Venegas pidió el cambio y el toro estaba crudo:



Fernando Sánchez, mal:



Iván García, bien en este segundo, con el toro apretando:



En la muleta el de Saltillo confirmó que estaba entero. Encima Venegas erró y no lo castigó de inicio como debería. La consecuencia de todo este despropósito de su lidia fue que el toro se hizo el amo sin que el diestro pudiese meterlo en cintura de ninguna manera. Cuando un toro de esta ganadería no se siente toreado, ya puedes llamar a Lagartijo.

Victoria clara del saltillo por K.O. técnico. Casi entera, trasera, con telonazo y sin cruzar, más descabello. Por supuesto que no era una estocada corta, como se inventó Javier Vázquez, quien por cierto nos aburrió por televisión con su verborrea inane que no aporta nada:



LEAL. Su primero tenía menos presencia, muy degollado, con poco morrillo, se tapaba un poco por la cara:



Recibe una buena zurra empujando con la cara alta. En el segundo se suelta antes de que le hagan tres agujeros.



Se había orientado en banderillas pero Leal salió con la intención de tratarlo como si fuese un torillo comercial. Su inicio roquista tuvo valor porque el toro no era claro.

Luego se puso de perfil y toreó en línea pero el toro estaba pendiente de irse de naja y ese tipo de faena fue totalmente inadecuado. 



Estocada tendida, ejecutada a la carrera tras perfilarse en Rascafría.  Perdió la muleta y pegó su recurrente salto olímpico:



El quinto era el de Couto de Fornilhos, negro mate, sin cuello, abueyado, muy abanto, bien encornado:



Huye al hierro tres veces. El reserva le dio para el pelo mientras empujaba con un solo cuerno. El presidente no quiso cambiar un tanto absurdamente. Quinta entrada y se va al momento. ¿Para eso aguantó el tercio?

Buenos pares de Barrero, con mucho riesgo ambos pero acogidos gélidamente cuando debió saludar. Es el problema de no ser uno de los consentidos en esta plaza tan caprichosa:




El portugués era catedrático en calamocheo y desarmó al diestro con violencia a las primeras de cambio.



Se cansó pronto y empezó a topar de manera descastadilla. Nada, un trasteo que se nos hizo eterno. Estocada caída:



CASTILLA. Su primero era cárdeno, bragado, meano, axiblanco, lucero, caribello, nevado y veleto:



Empuje inicial pero dimisión rápida al notar lo mal que le estaba pinchando De Pedro. En el segundo, buen galope lejano para recibir una carioca trasera de la que se suelta. Lástima no haber visto otro galope todavía de más lejos pero estamos en Madrid y la verdad es que nadie lo reclamó. 



Muy buen primer par de Cervantes de lo mejor visto hasta ahora. En el segundo se alivió. 



Se puso de rodillas en el platillo en un inicio valiente pero inadecuado para estos toros ya que no van toreados. ¿Esto es lo que le recomendó Encabo?



El animal se venía de lejos pero cuando llegaba al engaño calamocheaba un poco. Castilla echó la pierna atrás y dio igual que torease de rodillas o de pie porque no lo llevó toreado en ningún momento. Estuvo muy por debajo del toro, que siempre embistió fijo en la muleta. Vean el hocico:



Una pena y un desperdicio pero todos conocemos las limitaciones del colombiano aunque nos quieran vender motos sin ruedas. Aburrió tanto al toro como a nosotros, a partes iguales. 

Entera habilidosa en buen sitio, con telonazo y perdiendo la muleta:



El sexto era otro cárdeno, el mejor rematado de la tarde para nuestro gusto. Se enteró enseguida de los capotes:



Lanzada en el lomo del hombre que mató a Cigarrero. El toro quiere pelear pero se encuentra con la barrera. Luego escarba, tardea, va, cabecea y vuelve a cobrar muy trasero. Esto fue un buen puyazo para el verborreico Vázquez:



Buena brega de Cervantes enseñando la gran humillación del toro, otro que llevaba el morro por la arena. Visto lo que pasó después, seguro que Encabo en la furgoneta le pegaría la bronca por haber dejado en evidencia al maestro.

Es que pasó lo que decíamos antes de las limitaciones de Castilla. No supo cómo meter mano al tal Meloso. Para los televisivos, la culpa era del toro, que se aburría según Vázquez. Que no, hombre, que no confundas a los espectadores tapando al diestro, ¡que fue él quien nos aburrió a nosotros!



Tras pegar cuarenta pases, pero ni uno bueno a un toro que era un saltillo de los muy potables, se perfiló para clavar una honda ladeada que escupió. Después: pinchazo, corta escupida, pinchazo sin soltar, otro malo y una honda caída con la que echó por fin el telón al sainete. 

Mal Castilla, sin paliativos a pesar de que los televisivos no pararon de taparlo a cuenta de su pasada lesión. Tiró a la basura dos toros de oreja y en Las Ventas. Pero mal también los otros del cartel, no salvamos a nadie de la quema. Bueno, salvamos a Cervantes por su brega y a Barrero por sus dos pares arriesgando el físico. 

Ya que cuatro de estos cinco saltillos tendrían que haberse lidiado el año pasado en Céret, ¿hubiera hecho algo más la terna anunciada en Francia? Recordemos: Solera, Damián Castaño y Cristóbal Reyes. 

Una cosa está clara: hacer menos que los tres de ayer en Madrid es prácticamente imposible.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.