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domingo, 7 de junio de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (22). VICTORINO: NOBLEZA POR ARROBAS

No estamos muy seguros de que el paleto viendo su corrida desde el cielo se identificase mucho con estos seis toros. Lo decimos porque fueron de una nobleza que ya hubieran querido para sí los Andrés Vázquez, Ruiz Miguel y compañía.

No es que no saliera ninguna alimaña, es que no hubo ni un mal gesto. No criticaremos que salgan nobles pero por lo menos demandaríamos que esa nobleza fuera acompañada por la codicia que se le supone a este hierro. En los dos extremos estuvieron el primero de Román, noble pero con cierto genio y el segundo de Adrián, noble aunque bobalicón hasta decir basta. El resto, aurea mediocritas.



Lo de los picadores volvió a ser la bajeza de cada tarde y el eterno deshonor para la banda del castoreño. Nos castigaron con una colección de lanzadas entre traseras y en el espinazo que desacreditan a todos ellos como profesionales. No se puede hacer peor su trabajo. Fue un auténtico agravio al aficionado que se saldará con irse de rositas una vez más ya que seguro que no hubo ni una sola propuesta para sanción por parte del turista del palco. ¡Váyanse ustedes a esparragar, hombre! ¡FUERA!



Presentación muy correcta para nuestro gusto a pesar de que un par fueron protestados, ya los veremos. Todos en tipo, todos con hocico de rata y ninguno con esos extraños perfiles acarnerados que a veces vemos en estos toros.

Dado que Victorino padre siempre presumía de que sus toros no se caían, nos entretuvimos como siempre en los últimos tiempos en contar las ocasiones en que doblaron las manos. Todos lo hicieron alguna vez hasta sumar un total de once. 'Si se cae el toro, se cae la fiesta', decía siempre Andrés. Ninguna corrida de toda la feria ha claudicado tanto.



El encierro dio una media de 545 kilos y su juego fue el siguiente: primero, muy soso; segundo, pegajoso; tercero, maltratado vilmente en varas y con genio en la muleta; cuarto, muy noble y muy humillador, desaprovechado por Morenito; quinto, tan noble como tonto y sexto, bravo en las dos entradas al caballo y noble aunque distraído en la muleta.


                           


MORENITO. Su primero era cárdeno, zarco, largo, veleto y bajo de agujas. Las fotos son del maestro Moore:



Lo enceló muy bien en la capa, lo mejor que hizo en toda la tarde:



Poca cosa en el caballo como no fuese cobrar trasero y recargando. 

El toro tenía una embestida sosa, al paso, blandeando pero humillando. El viaje cada vez se hizo más corto y empezó a enterarse de la película. Al final, nada. Media muy tendida, atravesada y suelta, perdiendo la muleta, más dos descabellos.



El cuarto era este cárdeno oscuro, ensillado, con un lunar atrás cerca del rabo, veleto y a la vez cerrando:



Ordenó el diestro no pegar al toro y el primer tercio se saldó con un simulacro. Un simulacro trasero, cómo no.

Muy mala brega de Jairo, que no pudo meter en cintura al toro. Después resultó que hacía un surco con el hocico en la arena pero la colocación de Moreno volvió a dejar mucho que desear. Fíjense en el morro del toro y en la figura del torero:



Pocos toros ha habido en el serial con la espectacular humillación de este, observen. Así, una y otra vez:



Escuchábamos de fondo algunos oles que no entendimos ya que veíamos al diestro pegando pases interminablemente siempre por debajo de la bondad del tal Cobrapastos.

Demencial suerte contraria para un toro como este, que lógicamente le cortó hacia afuera y lo persiguió tras dejar casi un bajonazo perdiendo la muleta. Entre la faena y el estoque, menuda manera tan penosa de tirar por la borda un toro de triunfo... y de Victorino... ¡y en Madrid!




ADRIÁN. Su primero era un cárdeno veleto, con hocico de rata y poco cuello. Lo recibió con verónicas de escandaloso paso atrás, dejando un surco en la arena con la zapatilla cuando retrasaba la pierna de dentro:



No sabe ponerlo en suerte y luego el toro se encela dejándose pegar. En el segundo repite Adrián su incompetencia y su desprecio por la suerte de varas pero el toro se va suelto. Nosotros somos partidarios de las tres varas pero no entendimos por qué puso a este una vez más cuando estaba más que visto.

El animal había empezado a reservarse en el segundo tercio apretando para adentro. Inició bien la faena haciendo que el toro no viese otra cosa que muleta.

A pesar de ello era pegajoso y obligó a Adrián a perderle pasos constantemente. No se fio nunca ni un pelo y por ello se ubicó siempre en el lateral del toro. Lo protestaron con motivo pero los televisivos criticaron esas quejas diciendo que es que no se daban cuenta de las dificultades del toro. Y aguanta... 



Igual le pegó cincuenta pases antes de dejar una estocada entera arriba con muy bella muerte del toro embistiendo con su último aliento antes de rodar. Este es el momento, lo mejor de toda la tarde:



El quinto era este Jarretero, un cárdeno, llorón, degollado y asaltillado de pitones, con 572 kilos. Seguramente fue protestado por su cara ya que no tenía las dos antenas de rigor que muchos exigen aquí:



Lanzada espantosa, caída y en el lomo, con intento de romaneo del toro como ven abajo. 



En la segunda se vino de largo sin tardear y rompió la sexta vara de la feria:



En la tercera entrada sí que tardea y escarba antes de descabalgar a Díaz con el topetazo. El turista escuchó bronca por cambiar el tercio:



División de opiniones cuando brindó al público. Resultó ser un victorino comercial por su bondad monjil y su obediencia perruna. ¿Es necesario poner esas caras tan grotescas para torear?



Le hizo el mismo toreo que ha hecho a otras terneras en esta misma plaza. La diferencia era que al tercer pase le había comido el terreno y tenía que rematar. Se alargó para nada incluyendo un arrimón de pueblo.

Pinchazo y rinconera tapando la cara del toro, como ven por esa disposición horizontal del palillo. Tres descabellos por culpa de Valladar y su contumaz manía de querer apuntillar por delante consiguiendo sólo levantar el toro:




ROMÁN. Su primero era cárdeno oscuro, veleto y en tipo aunque fuera protestado. En el arrastre sería aplaudido:



Se chocó contra el primer burladero:



Se deja pegar una lanzada criminal en el espinazo como ven y en el segundo le hace tres agujeros diferentes. De cárcel, ¡pero a pan y agua! Esto de abajo fue el denominador común de todo el festejo:



Correcto el segundo par de Del Pozo:



Román lo vio claro y empezó a torear sin preocupaciones extrañas. El animal tomaba el engaño con temperamento y el diestro abría un poco la puerta al final de cada pase para poder ligar, cosa que no le censuraremos.



Tuvo mérito saber embarcar esa embestida pero echamos de menos que hubiese dado ese paso más hacia el toro en cada pase. Pero es el Román de después de las cogidas y con estos bueyes hay que arar. Ah, y faena ultraderechista.



Buena estocada recibiendo que cayó arriba pero perpendicular por clavar a capón, con muerte en los medios. 



La primera oreja no nos molestó pero la segunda, que nunca dudamos que el turista iba a conceder, sí porque sobraba. Por supuesto que si las comparamos con las que él mismo regaló a Talavante en la de Cuvillo, no hay color. Fue muy honrado el diestro cuando en el callejón dijo que la faena seguramente no era de dos orejas. Dejó a los televisivos bastante corridos porque no era eso lo que ellos habían dicho con su cargante triunfalismo. La estocada, a pesar de la forma de clavar, fue una de las mejores de la feria, eso sí:



El sexto era este cárdeno, con lunar en la grupa,  con cuello, degollado, llorón y con leña cornivuelta:



Primer puyazo de bravo, empujando el caballo contra las tablas y con las patas al aire como ven. En premio recibió la recurrente vara en el espinazo sin vergüenza. Para lo malos que son, este tuvo la gran habilidad en la segunda entrada de volver a acertarle en el mismo agujero y encima barrenando.  Al pobre le caía la sangre por el costillar:



La corrida terminaba con otro toro muy toreable, noble y empapado aunque un poco distraído. El problema fue que tenía poca gasolina y la faena se diluyó. Comprueben lo que decíamos del costillar:



¿Han visto el lunar? Pinchazo horroroso a capón, otro igual de malo perdiendo la muleta y... no podemos decir cómo acabó ya que en ese instante se cortó la transmisión. Si la cuelgan lo añadiremos. 



Han comprobado que no hubo un toro completo. Lo hubiera sido una combinación del caballo del sexto y la muleta del tercero, curiosamente los dos de Román. Pero victorinos que pidieran el carnet... pues un poco ese tercero y pare usted de contar.

Pensábamos que Victorino traería una corrida correosa y con toros más listos, como aquella de 2023 que pueden recordar aquí. Pero ya ven que no hubo suerte. Bueno, no la hubo para nosotros desde el sofá porque lo que es los toreros sí que la tuvieron ayer aunque el único que la aprovechó fuera Román... con la colaboración del palco.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

sábado, 30 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (16). GARCIGRANDE: ANDE O NO ANDE

Los toros fueron grandes pero no anduvieron. Corrida para olvidar por larga, pesada, sin emoción, sin poder, sin arte, sin nada de nada. No sigan leyendo, por favor, seguro que tienen cosas mejores que hacer.

Presentación desigual, con algunos feos y otros acochinados. Dicen que se miraron doce para aprobar seis a los que deberán sumar los tres que acabaron saliendo como sobreros. Dio una media de 582 kilos pero es que los citados sobreros ostentaban una media aparte: 628 kilos.

                           

Su olvidable juego fue el siguiente: primero, sosete y sin picar; segundo, se agotó; tercero, devuelto; corre el turno y sale un muerto en vida; cuarto, vulgar; quinto, devuelto y sale un sobrero de Torrealta bobalicón; sexto, que era el primer sobrero, devuelto y sale otro de Torrealta, minusválido.


MORENITO. Su primero era negro, listón y astifino. Las fotos son del maestro Moore:



Se fue a porta gayola poniéndose lejísimos y teniendo que realizarla a medias porque el de Garcigrande se le paró ahí delante. Luego le pegó tres medias consecutivas de castigo que fueron el primer puyazo.



Primero y único ya que luego hubo un simulacro en varas ordenado por el propio diestro. Observen el salto del toro ante Mellinas:



Moreno es otro que sabía torear pero que también se ha vendido al destoreo. Pertenece a este tipo de diestros como el Urdiales de ayer que nos da mucha rabia.

Observen esa pierna derecha porque la había echado atrás y como él sabe que eso no está bien, intentó rectificar antes de que se viniese el toro adelantándola un poco. Es el instante que recoge nuestra captura de imagen, cuando la intenta adelantar:



Tuvo un susto porque en un gañafón inesperado el toro le rasgó la taleguilla. No dejó nada para el recuerdo y acabó con esta rinconera con telón.



El cuarto era este negro zaíno, cornilevantado, de poco cuello y 620 kilos:



Deslució esta bonita media porque topaba:



Poca cosa en el caballo como no fuese irse al pecho, que es marca de la casa:



Jairo cuadró en la cara, cosa casi imposible de ver en esta feria. Después el toro repetía cuando le ponía la muleta ahí delante pero Moreno anduvo fuera de cacho sin que la faena adquiriese ningún vuelo. Ese retorcimiento sobra:



Fue muy curioso escuchar cómo tras veinticinco años de alternativa no paraban de darle instrucciones desde el callejón: '¡puesta!, ¡la voz!, ¡toque!' Gallito, con catorce años, decía aquello de que 'cuando yo toree usted se calla'.

Estocada entera, desprendida, tendida y pasada, con saltito y telonazo mientras se oía un gran follón en el tendido. Bella muerte del toro, lo mejor que hizo:




TALAVANTE. Su primero era este colorado, ojo de perdiz, lavado de pies, veleto y cornalón:



Ya metía la cabeza de lujo en el capote:



Empuja en el primero con la cara alta como ven. En el segundo el piquero miraba al diestro mientras seguía dándole al metisaca. Dado que no paró, deducimos la autorización manifiesta de Talavante:



En banderillas vimos el naufragio total de Ambel, clavando a toro pasado como ven y después pasando dos veces en falso con intención de dejar un solo palo pero siendo incapaz de ello. ¡Quién te ha visto y quién te ve!



El toro confirmó en la muleta su embestida bondadosa pero se agotó enseguida. Pinchazo y media muy rara, por caer contraria y atravesada, más descabello.



El quinto era negro listón, corniapretado, muy alto, basto de pezuñas y con 641 kilos:



Romaneó y pegó un batacazo. Salió renqueando y como al diestro no le había gustado le bajó la mano insistentemente hasta que vio el verde:



Salió un sobrero de Torrealta, negro listón, enmorrillado, cornivuelto con esas dos velas:



Nada en el caballo y luego, un trotecillo gracioso en la muleta. Trasteo pueblerino en el mal sentido de Talavante, con tiovivo, cites con la cadera y picando a base de bien. Observen su colocación:



Por si lo dicho fuera poco culminó con un arrimón también de pueblo antes de dejar una estocada contraria. Tras ella empezó a hacer gestos histriónicos de futbolista que probablemente le habrá enseñado su amigo Ramos y le salió bien la jugada porque cortó una oreja igual de pueblerina:




AGUADO. Parece que ya se le ha quitado el miedo que tenía a esta vacada cuando tomó la alternativa porque no la quería ver ni en pintura. Su primero era un negro mate, astracanado, sin cuello y un poco cornivuelto que fue al corral:



Corrió el turno y salió el que era su segundo, de 608 kilos, acarnerado, bien encornado:



Le dio unas verónicas muy suaves rematadas en el platillo, suficientes para comprobar que el toro venía picado del campo:



Simulacro en varas y patitas de cristal en la muleta. El pobre no podía ni con el rabo:



Tres pinchazos claramente atravesados sin cruzar y una estocada trasera arriba.



El sexto era este trolebús de 711 kilos, sin trapío, muy feo, con poco cuello, cabeza pequeña y pezuña basta, que volvió al corral:



Pasadas las dos horas y media de insufrible festejo salió este sobrero de Torrealta, colorado, ojo de perdiz, chorreado en verdugo, listón, bragado, meano corrido, axiblanco y con dos puñales acapachados:



Entró al caballo con ese brío que ven, metiendo la cabeza abajo y con las patas al aire pero ya nos dirán ustedes qué futuro le esperaba ante ese caballazo que se tumbaba encima de él y al que había que añadir el tonelaje de Espartaco montado encima:



En la muleta el pobre no se tenía en pie y por allí anduvo Aguado intentando justificarse. Casi entera trasera más descabello llevando la corrida casi hasta los ciento ochenta minutos de pesadez:



Fue un festejo infausto, de los de mujeres y niños primero. Se nos está haciendo ya muy cuesta arriba este interminable serial isidril. Una o dos corridas más como la de ayer y será para tirar la toalla.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.