Los lectores más fieles recordarán que dedicábamos dos capítulos de nuestra sección Verdades del Toreo a cómo coger tanto el capote -aquí- como la muleta -aquí-.
La frase del titular está relacionada y la decía uno que fue director de Escuela Taurina en Madrid hace más de cien años: don Francisco Sánchez Povedano, esto es, Paco Frascuelo, el hermanísimo. Parece ser que no nació en 1843 como figura en el Cossío sino en 1841, con lo cual sería mayor que El Negro y además habría sido el primero en usar el apodo de Frascuelo.
Nosotros tenemos especial cariño al hermano de Salvador ya que fue quien inauguró junto a Lagartijo en 1883 la plaza de toros de Tarragona, a escasos veinte metros de donde escribimos estas líneas. Luego comentaremos algo al respecto pero antes hay que aclarar el titular, que se refiere a lo que ven en la siguiente foto:
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| Javier Arroyo |
En la escuela madrileña de Paco aprendieron muchas cosas Gaona o El Papa Negro, por ejemplo.
Antes de seguir, aclaremos para los amigos que nos lean desde fuera de España que lo de 'chalao' es vocablo coloquial que equivale a loco, chiflado, maniático, atontado... La anécdota del título nos la cuenta otro de los discípulos de aquella escuela, Antonio Sánchez, de quien hablábamos aquí.
Paco Frascuelo tenía fijación con la forma de coger el capote. A veces lo estiraba en el suelo y ordenaba a un pupilo que lo cogiese. Rápidamente intervenía a gritos: '¡Así no, hombre! ¡Que eso no es un felpudo, que es un capote de torear!' Censuraba muy agriamente esa costumbre realmente zafia de morder la esclavina del capote para plegarlo sobre el pecho. Es algo que nosotros aprendimos de pequeños cuando leímos un célebre artículo de Cañabate hablando de ello. Pero cedemos la palabra a Sánchez:
'Paco Frascuelo nos enseñaba de todo. La primera lección que me dio fue sobre cómo ha de cogerse el capote. Me tiró uno por el aire y lo cogí al vuelo de cualquier manera. Entonces me dijo: 'así, no; el capote se levanta siempre por la esclavina ¡y sobre todo, no lo sujetes nunca con los dientes! ¡Eso es de "chalaos"!
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| Raúl Doblado |
Casi se nos saltaban las lágrimas al leer hace poco estas líneas porque desde muy tierna edad nos hemos quedado solos censurando esa atrabiliaria manía de comerse el capote. Lo hacen todos ya desde novilleros, nadie les avisa de que es una zafiedad.
Lo peor es que dos toreros preocupados por la liturgia de la Tauromaquia y que nos consta que tienen muchos libros de historia del toreo en casa, muerden la esclavina como dos 'chalaos'. Nos referimos a Morante y a Octavio Chacón. Como ninguno de los dos leerá estas líneas, si alguno de ustedes los conoce, les hace llegar nuestra opinión.
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| Marcelo del Pozo |
Lo lógico si se quiere plegar el capote sería sujetarlo un momento con la barbilla, nunca mordiéndolo. Antonio Bienvenida era otro que luchaba contra molinos de viento contra esta costumbre. Se ve que hizo este pareado que suscribimos en todas sus letras:
'No muerdas más el capote / que eso es de sucio o de zote'
Lo de zote equivale a ignorante, patán o zafio. Lo de sucio está claro.
Recuerden que en esta crónica se lo censurábamos a Pablito Aguado:
Bah, todo esto es clamar en el desierto cuando actualmente la liturgia taurina es algo que todos desprecian. Se quitan las zapatillas para torear, tiran los avíos en desplantes grotescos, fuman en el callejón, brindan toros que son un insulto al respetable, piden el cambio de tercio sin desmonterarse, se colocan mal en el ruedo, van con el estoque simulado... Por cierto, pulsen aquí para recordar quién fue el primero en usarlo. Es que precisamente el citado Sánchez contaba que iba andando con otros torerillos desde su taberna de Mesón de Paredes hasta Puerta de Hierro sosteniendo durante todo el trayecto una barra de hierro más pesada que un estoque: 'lo hacíamos para coger fuerza en la muñeca porque entonces siempre se toreaba con la espada de verdad'. Ese recorrido son 8,5 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. ¿Qué dirían Sánchez o el director de su escuela si viesen la ridícula espadita de bambú del bueno de Robleño, que parece comprada en los chinos?
Pues ya conocen nuestra teoría sobre morder el capote. Es la misma que la de Joaquín Vidal, quien también leyó a Cañabate. Decía que había que olvidar lo de cambiar la seda por el percal y decir cambiar la seda por la tela de mascar. Nosotros seguiremos insistiendo en ello aunque tengamos tan poco éxito en nuestra cruzada como el de Paco Frascuelo, Antonio Bienvenida, Vidal o Díaz Cañabate.
No nos vamos sin hacer un breve recordatorio a lo que sucedió aquel viernes, 21 de septiembre de 1883 cuando se inauguró la plaza de Tarragona aprovechando las fiestas de la patrona Santa Tecla. La capacidad era para unas 14.000 personas, bastantes más que la de la plaza de Madrid entonces, y ostentaba uno de los diámetros más largos de España. Tengan en cuenta que en aquel año la ciudad no pasaba de los 20.000 habitantes. A la derecha de esos árboles está nuestra casa, que es la suya:
Fueron toros de Antonio Hernández López para Lagartijo y Paco Frascuelo. Pastaban en la zona de Colmenar y venían de Vistahermosa con un refresco jijón, divisa morada y blanca. Mataron once caballos aquella tarde:
Paco estuvo bien a secas matando dos. Lagartijo triunfó en el quinto y le dieron el toro. El sexto lo mató el sobresaliente Valentín sin novedad.
Al día siguiente sábado se repitió el cartel pero con toros de Félix Gómez aunque la corrida resultó bastante más discreta.
¿Tendría Lagartijo la desagradable costumbre de morder su capote? Paco Frascuelo seguro que no. Y apostaríamos a que el califa tampoco.
Ninguno de los dos debió de ser el primero que mordió un capote. Como decía Cañabate, seguro que fue un torero hambriento... de ganas de torear.
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| FOTO: Paloma Aguilar |
Nos despedimos enlazándoles las otras entradas de nuestra serie sobre Las verdades del toreo de verdad:
El Cordobés: cómo romper un toro y cómo se torea al natural.
Marcial Lalanda: entrar a matar.
Antoñete y el toreo desmayado.
Esplá explica qué es el temple.
El medio pase y el toreo de perfil.
Cañabate y el público de toros.
Cañabate, las fundas y el toro comercial.
Las verdades del Duque de Veragua.
La Tauromaquia de Amós Salvador.
Así remataba El Viti los pases.
Las verdades de Corrochano sobre el toro de lidia.
Roca Rey, el que mejor descubre la muerte.
Si hablas, no vuelves a torear.
Cuadrar el toro no es una suerte.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.














































