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lunes, 1 de septiembre de 2025

¿TIRAMOS EL REGLAMENTO A LA PAPELERA?

Estarán ustedes de acuerdo en que el presidente es la única garantía que tiene el aficionado para que no se rían de él después de haber pasado por taquilla. Lamentablemente los taurinos siguen ciscándose en los paganos sin que ningún palco tome cartas en el asunto. En España nadie quiere ejercer la autoridad y la fiesta de toros es un ejemplo más de ello.

El problema adquiere una mayor gravedad cuando las presidencias taurinas se saltan el reglamento ya sea por desconocimiento o por mala fe. 

No entraremos en las vulneraciones habituales. Un ejemplo sería no enviar a analizar cuernos sospechosos de afeitado siempre con la excusa de haberse roto la cadena de custodia. Lo comentábamos aquí y para que no se nos acuse de crítica destructiva planteábamos nuestra solución aquí.

Otro ejemplo habitual es conceder segundas orejas ignorando el artículo 82.2 (la segunda oreja de una misma res será de la exclusiva competencia del Presidente, que  tendrá en cuenta la petición del público, las condiciones de la res, la buena dirección de la lidia en todos sus tercios, la faena realizada tanto con el capote como con la muleta y, fundamentalmente, la estocada). Sucede en todos los cosos, empezando por los de primera categoría. Lo hizo Fernández Egea en San Isidro regalando aquella segunda oreja a Talavante, recuerden aquí:



Un tercero sería no proponer para sanción a los profesionales que perpetran al toro todas las perrerías que se denuncian en el artículo 71.3 para los banderilleros (queda prohibido recortar a la res, empaparla en el capote provocando el choque contra la barrera o hacerla derrotar en los burladeros) y en el 72.4 para los picadores (queda prohibido barrenar, tapar la salida de la res, girar alrededor de la misma, insistir o mantener el castigo incorrectamente aplicado).

Olvidemos todo esto y centremos nuestro comentario no en estas circunstancias tristemente habituales cada tarde sino en las que siguen.

Este año hemos visto tres situaciones clamorosas en las cuales el palco se ha pasado el reglamento vigente por salva sea la parte. En todas ellas el texto legal no deja ningún lugar a dudas y a pesar de ello, no se ha aplicado como se debería. 

En Almagro el presidente se saltó el reglamento en su artículo 83 al conceder un indulto fuera de lugar. Eso le debería suponer una multa que podría llegar hasta los 4.000 euros. Además no se lo saltó una sino tres veces: sacó el naranja en una plaza de tercera, no respetó la condición del trapío de la res (que no tenía ninguno) y el matador no simuló la suerte de matar con una banderilla sino con la mano.



¿Qué hace un pañuelo naranja en el palco de una plaza de tercera fuera de Andalucía? Recuerden que allí el artículo  57 de su reglamento sólo prohíbe el indulto en plazas no permanentes, en portátiles y en festivales. Por eso no habla del trapío de la res como condición para ello.

Por cierto, lean lo que dice el reglamento andaluz en ese artículo 57.5 porque nos parece ridículo:

En las plazas de toros de primera categoría en el supuesto de indulto, al no ejecutar el espada la suerte suprema, sólo se le podrán conceder como máximo dos orejas simbólicas

El legislador debió de abusar del rebujito cuando redactó eso porque en el 56.2 había dejado claro previamente que para dar la segunda oreja el presidente tendría en cuenta tanto la ejecución de la suerte suprema como la colocación de la espada. Si no ha habido estocada, ¿a santo de qué se conceden dos orejas en un indulto?

Un presidente nos decía una vez que para no complicarse la vida en situaciones en donde el público se pone tonto con el indulto o el diestro lo provoca, lo mejor es sacar el naranja y luego acogerse a haber zanjado la posibilidad de un altercado de orden público. Ignoramos si el palco de Almagro pensó eso o tiró por la calle de en medio para echar gasolina a un triunfalismo tan veraniego como barato. Seguramente fue lo segundo.

En Tafalla ya les comentamos que un toro fue picado y después condenado a banderillas negras. Las viudas únicamente son para toros que no hayan podido ser picados, no para simples mansos huidizos. Coincidirán con nosotros en que un animal que vio el rojo no debería mostrar esa sangría que ostenta éste sobre su piel. Es que Sangüesa lo atrapó en una carioca justificada y le dio cera abundante que no criticamos. Es decir, sí fue picado:



En cambio, la condena al rojo fue correcta para aquel Quejica de Cuadri con Varea en Valencia, que no se pudo picar y que les comentábamos aquí.  Está clarísimo el artículo 72 del reglamento navarro, copiado literalmente del 75 del nacional:

Cuando debido a su mansedumbre una res no pudiese ser picada en la forma prevista en los artículos anteriores, el Presidente podrá, a petición del espada de turno, disponer el cambio de tercio y la aplicación a la res de banderillas negras o de castigo.

Ustedes estarán pensando que menos mal que en la catedral venteña sí que se cumple el reglamento, ¿no? Pues tampoco. Y eso sin entrar en lo que decíamos más arriba acerca de criterios peregrinos para la concesión de trofeos o para la discutible aprobación de toros con trapío insuficiente o con boliches en los pitones. 

Sucedió en el pasado San Isidro durante la corrida de Adolfo Martín. Este Cartuchero de abajo vio el verde tras una lluvia de protestas pero no pudo seguir a los mansos y tuvo que ser apuntillado en el ruedo. 



Fernández Egea ordenó la salida de un sobrero de Martín Lorca y lo hizo violando el artículo 84.2. Antes el reglamento decía que no se substituiría un toro que se lesionase tras haber saltado al ruedo. En beneficio del aficionado se reformó dejando abierta la salvedad de que saldría el sobrero siempre que el titular abandonase el ruedo por su propio pie. No fue el caso de éste de Adolfo y por eso debió correrse el turno. La redacción no deja lugar a dudas:

Cuando una res se inutilizara durante su lidia y tuviera que ser apuntillada, no será sustituida por ninguna otra

Se lo preguntábamos este verano a un presidente de los serios y nos daba totalmente la razón aunque también hacía hincapié en que se hubiera armado una bronca monumental si se corre el turno. Le respondimos que para eso está el micrófono. Se explica la situación a los espectadores y se acabó. Si gusta, bien y si no, también. Seguro que los aficionados más cabales, tan celosos del reglamento en otras ocasiones, lo hubieran entendido. 

No creemos que haya habido mala fe  por parte de los tres presidentes en ninguno de los casos comentados pero sí un desconocimiento importante del reglamento. En el caso de Tafalla quien podría haberse quejado con toda la razón era el ganadero del Conde de la Corte, que se quedó con el baldón de las banderillas negras. En el caso de Madrid es la empresa quien pudiera haber hecho patente su malestar por la decisión del palco. No obstante, lean abajo en los comentarios las discrepancias de algunos lectores en la cuestión de la salida de este sobrero.

Y en el caso de Almagro, ¿quién podría quejarse? Nunca se quejará el presidente, que no quería problemas y por eso actuó de aquella guisa; ni el diestro, que con aquella cucaracha pudo expresar lo que llevaba dentro, tal como dijo literalmente en el callejón (óiganlo aquí); ni los críticos paniaguados, defensores a ultranza no del aficionado sino de sus lentejas, que son las que les sirven los taurinos triunfalistas; ni, en fin, el público orejil, que aquel día salió encantado de volver a casa contando que había asistido a un festejo histórico.



Los únicos que se quejan de tres vulneraciones tan estrepitosas como las descritas somos cuatro aficionados que pensamos que el reglamento está para cumplirlo. Es que si no es así, caeremos en el peligro de lo que desean personajes como Justo Hernández y es que desaparezca el presidente. Lo afirmaba aquí cuando abogaba por tirar el reglamento a la papelera:

 'el reglamento coarta la labor artística del torero y le impide crear; en cambio, sirve para que se tapen los toreros mediocres'

Es otro de los subterfugios de los taurinos para hacer aún más de su capa un sayo. Nos lo comentaba también un presidente: 'hay que ir con mucho cuidado con los taurinos porque les das la mano y te toman el brazo'

El problema de la mayoría de presidentes es que tienen déficit de afición y superávit de figuración. A día de hoy contamos con los dedos de una mano los que están ahí arriba para pensar tanto en el aficionado como en la integridad del espectáculo (y uno de ellos está ya retirado, recuerden aquí).

Pero vamos a ver: ¿qué podemos esperar cuando en Madrid hemos visto a algún presidente que aquel día no actúa y está en el patio de cuadrillas abrazando y besando a los toreros? ¡Tendría que estar en las taquillas besuqueando a los aficionados, hombre! Y lo de Sevilla, ¿qué les parece? El palco se ha convertido en un cortijo de aquel presidente que iba diciendo que el día en que a Morante se le pidiesen las dos orejas y estuviese él arriba le iba a dar el rabo... ¡y cumplió lo prometido! Hay otro presidente conocido de todos ustedes que va invitado a la finca de la empresa a pan y cuchillo sin ningún rubor. Y luego están aquellos presidentes que son políticos y que en toros lo más redondo que han visto es un edificio.

Esto que criticamos en el párrafo anterior se circunscribe a plazas de primera porque si nos paseamos por los pueblos la situación degenera hasta límites alarmantes. 

Entonces, ¿quién defiende la seriedad de las corridas y por extensión al aficionado? Nadie. Ni arriba ni abajo ya que los críticos paniaguados no hablan. Tienen la boca llena con el pienso que les echan los taurinos en el pesebre.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

jueves, 8 de agosto de 2024

INDULTO DE PACOTILLA EN VALENCIA

En toda una plaza de primera, oiga. Aunque, de todas las que lo son, es la que menos crédito tiene hoy en día, que ya es decir. 

Analizaremos la lidia completa del tal Escondido y nos vemos abajo en los comentarios para discutir lo que gusten. Pero no vayan directos ahora a ponernos a caldo tras haber leído el titular. Por lo menos, examinen nuestros argumentos antes de lanzarse a la yugular.



El toro es negro mulato, aleonado, cornidelantero y con buena melena tanto en el balano como en el borlón. Pesó 545 kilos:



Había quedado de segundo sobrero en Sevilla el nueve de abril. Parece ser que lo vieron demasiado fuerte en comparación con los demás. Vean el peso que dio aquel día, más que sus hermanos pero diferente del de Valencia:



Es curioso que de salida se muestra distraído, parado, tardo y reservón en el capote de Román. Cuando lo fijan, ni se acerca al burladero para rematar a pesar de que dos peones le enseñan por abajo las capas reiteradamente.

Recibe dos puyazos, por llamarlos de alguna manera. El primero apenas dura dos segundos y le levantan rápido, mientras el animal mete bien el riñón pero sin recibir otro castigo que el que se imprime con su empuje. No le tapan la salida, que conste, pero se queda en el peto sin la vara.



En el segundo Román lo coloca un poco más lejos para que tardee y se distraiga muy a su sabor. Al final acude para recibir un picotazo del que tampoco sale suelto. Todo el empuje es con el costillar, nunca mete la cabeza recta y abajo como debería.



En el cambio de tercio se nota en la plaza un ambiente silencioso, ningún entusiasmo causado por lo que debería haber sido un comportamiento excepcional en varas.

Cocea dos veces doliéndose de un rehilete que le han clavado lastimosamente en el costillar. Luego vendrán tres más en el espinazo puestos todos a toro escandalosamente pasado.

El ambiente en la plaza sigue siendo casi de velatorio, sin que el toro haya galopado espectacularmente en banderillas ni haya hecho hilo con los subalternos. Como ven, abundante vulgaridad hasta entonces en el comportamiento del toro santiagueño.

Román brinda al público y tantea al animal con seis pases de inicio, donde no tardea y se muestra noble y con codicia.



Llama la atención que el diestro acto seguido le da distancia pero tiene que citarlo... ¡hasta cinco veces! sin que el toro se mueva. Nos recuerda a cuando Paco Camino decía: al toro de hoy lo citas cinco veces y acude una mientras que en mi época lo citabas una y se te venía cinco. Luego le administra seis pases sin hondura tras los cuales por fin empiezan a oírse los primeros aplausos.

Vienen luego siete derechazos más aprovechando el viaje del toro, el cual en ningún momento se siente toreado.



Román se va lejos a respirar pero no lo hace para oxigenar al toro sino para oxigenarse él ya que se ha dado cuenta de que el tal Escondido es de los toros que te pueden descubrir.

Siguen siete más en redondo que dejan mucho que desear. Por fin se ve al público caliente, concretamente tras el vigésimo pase y eso que estamos ante un destoreo que nos resulta angustioso viendo esas buenas embestidas del toro:



Se echa la mano a la izquierda y lo hace en mala hora porque si con la derecha el toro no iba toreado, imagínense lo que sucede al natural. 



Son siete banderazos enganchados, de gran tosquedad, a los que seguirán ocho más de auténtica pesadilla taurina. Arrastra la muleta y está pésimamente colocado, todo muy a la manera juliesca:



Vuelta a la derecha para dar ocho pases con tiovivo incluido. Eso del tiovivo es una suerte con la que nunca debería tragar un toro verdaderamente bravo y/o encastado. Tras esa tanda es cuando el público chicuelino empieza a montar el número indulgente enseñando pañuelos al palco.



A Román le da por pegar siete pases derechistas más, de los cuales cinco son molinetes coreados con unos oles dignos de plaza genuinamente pueblerina. Eso es lo que Corrochano denominaba un público de molinete.



A estas alturas el diestro ya se ha dado cuenta de que puede copar los titulares taurinos del día siguiente. Pero atención porque en el siguiente pase el toro se raja y huye hacia chiqueros. El maestro lo persigue y lo vuelve al redil para pegarle siete pases más con la derecha en ambiente verbenero.

Coge la espada y pega ocho derechazos más, muy deficientes pero con oles que se debieron de oír en Denia. Ojo porque en uno de los cinco últimos pases se aprecia claramente que el toro sigue deseando rajarse.



El presidente enseña el naranja para no complicarse la vida pero con la cara muy seria. Seguramente es porque sabe sobradamente que se está saltando el reglamento. 



De hecho asistimos a un triple incumplimiento del reglamento en su artículo ochenta y tres. Primero, en su apartado uno porque hemos visto que no ha habido un excelente comportamiento en todas las fases de la lidia, coronado por esos intentos finales de rehuir la pelea. Segundo, en su apartado dos porque el matador debería haber simulado la suerte de matar con una banderilla, cosa que no hizo. 



Y tercero, en su apartado tres porque estipula que una vez efectuada la simulación y clavado el arpón se procederá a la devolución de la res. La res fue devuelta sin ese arpón preceptivo de la banderilla que no hizo las veces de estoque.

Para nosotros ese toro no es ni de pañuelo azul. Con unas palmas en el arrastre iría más que servido.


FOTO: Mundotoro

Román le dio setenta y dos pases y ni uno bueno. Nos preguntarán que quién hubiera toreado bien a este noble animal. Se nos ocurren tres nombres: Morante, Ortega y Urdiales. Aguado no porque el muchacho necesita un toro que no vaya tan rápido como éste, para él mejor que esté moribundo.

Si los tres primeros hubieran decidido torear con hondura rematando atrás, está claro que Escondido no hubiera aguantado más de treinta pases.

¿Qué hubieran hecho con él los Castella, Manzanares, Juli, Perera, Roca o Rufo? Pues lo hubieran toreado en línea aprovechando su viaje y les habría durado los mismos setenta y pico pases o incluso más, dado que sus respectivas muñecas hubieran conducido esa embestida con mayor orden que el diestro valenciano. Seguro que el tal Escondido lo hubiera agradecido.



Ah, y que nadie piense que tenemos ojeriza al bueno de Román. Recuerden pulsando aquí el homenaje que le tributábamos en 2019 y vayan después aquí para constatar que recibió el premio de Toreoenredhondo a la mejor faena isidril de este año.

Nuestra opinión sobre el indulto ya la dejamos clara en esta entrada o sea que no la vamos a repetir.

Por supuesto que no estamos de acuerdo con esos calificativos que se han escrito acerca del toro santiagués hablando de un vendaval de casta, de un toro histórico y de una bravura soberbia y excepcional. Aquí pueden ver gran parte de la lidia. 

En este indulto valenciano,  ¿quién escuchó ese runrún que se oye tras el  clarín de muerte cuando se intuye algo histórico? Si en esos momentos a nadie se le pasa por la cabeza la posibilidad del naranja es señal de que no ha habido un comportamiento excepcional en los dos primeros tercios. 

Bah, es igual, estamos ante lo mismo que sucedió con Cobradiezmos. Absolutamente nadie imaginó la posibilidad de su indulto cuando Escribano cogía la muleta, recuerden aquí. Idéntica tesitura vale para este Escondido, al cual vemos saciando la sed tras las primeras curas:



Mientras no cambiemos el reglamento seguiremos asistiendo a más ataques de indultitis aguda como el que sufrió la plaza de Valencia. El presidente vulneró claramente el reglamento y es consciente de ello aunque seguro que lo hizo para que no vulnerasen su integridad física. Digamos que para él se trató de un naranja... ¡en defensa propia! A estos extremos de triunfalismo hemos descendido... y no hemos tocado fondo todavía.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






lunes, 30 de octubre de 2023

3. CONCLUSIONES DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE TAUROMAQUIA, 2023

En las dos entradas anteriores, que pueden localizar bajando en la columna derecha de su pantalla, les dábamos cuenta de las dos jornadas del Primer Congreso Nacional de Tauromaquia celebrado en Madrid.

Los inscritos estuvieron en torno a las 140 personas y se echó en falta a algunos socios de la propia ANPTE, que era la entidad organizadora. Tampoco había apenas profesionales del sector. Excepto aquéllos que vinieron para exponer su opinión en las diferentes mesas, el panorama profesional entre el público asistente era desolador pero ya sabemos que ellos no tienen interés en acudir a reuniones como ésta.

A continuación les resumiremos las conclusiones a que se llegó en las mesas de trabajo que se montaron por la tarde según lo que se había expuesto por la mañana. Las hemos puesto en cursiva para intercalar con letra normal nuestros comentarios.




- Cuando se habló de unificar el reglamento, se concluyó hacer todo lo posible por unificar criterios manteniendo el paraguas de la Ley 10/1991. Dentro de la reglamentación se consideró imprescindible aplicar de manera efectiva el régimen sancionador. Totalmente de acuerdo en todo a pesar de que ya les dijimos que intentar unificar criterios entre comunidades autónomas es tarea digna del tormento de Sísifo y no sólo en tauromaquia. Lo de aplicar el régimen sancionador, depende de la voluntad del presidente, como remarcaremos en la próxima entrada, dado que la posibilidad de sancionar está claramente descrita en todos los reglamentos vigentes actualmente en España.



- En cuanto a la integridad se recalcó que debe ser entendida de forma integral en todas las partes del espectáculo taurino. Por ello, se debe mantener una normativa legal para el desenfundado de los cuernos de los toros mediante la presencia de un veterinario y con diez o quince días de antelación para que los toros cojan el sentido de la distancia. Añadiremos que se debería tomar fotos de los cuernos tal como aparecen tras extraer las fundas y además que la autoridad tendría que estar presente también en el embarque y precintado de los cajones para comprobar cuando lleguen a la plaza que no se han manipulado. 



- En el desembarque y el reconocimiento de las reses son fundamentales los reconocimientos ante mortem y se deberá reglamentar el uso de la cámara térmica para analizar científicamente los cuernos de los toros y novillos a lidiar puesto que con ello se garantiza el cumplimiento de los reglamentos vigentes. Esos reconocimientos en los corrales se supone que no plantearían problemas córneos si se ha hecho lo propuesto en el párrafo de más arriba. La inevitable discusión recaería en el peso y en el trapío. 

Respecto a la ínclita cámara termográfica discrepamos con que sirva para garantizar el cumplimiento de los reglamentos vigentes. Ya saben que no terminamos de verla clara dado que de momento no sirve para detectar la bolita y además pone en un brete a ganaderos honrados que no enfundan ni tocan los pitones pero que pueden verse en la tesitura de que alguno de sus toros no dé exactamente la proporción 1:7 sin haber sido manipulado. ¿Qué hacemos entonces? Imaginen que por redes trascendiera que este ganadero ha visto desechados varios de sus toros por ello. ¿Qué imagen se daría de él? ¿Acaso tendrán que poner todos fundas? Que no lo vemos claro...



- Asimismo, se debe establecer medidas que puedan salvar la cadena de custodia, como vigilancia privada o de cámaras de seguridad. Del mismo modo, se debe establecer de forma aleatoria el envío reglamentario de cuernos al laboratorio para el reconocimiento post mortem, y mantenerse la base de datos de toros rechazados dentro de la OCAT de la Dirección General de Policía. Eso del envío aleatorio ya se hace en el País Vasco (y estamos sobre ascuas esperando los resultados de los análisis de algunos cuernos de la pasada feria de Azpeitia, donde los animales no eran astigordos como dijeron en televisión para curarse en salud sino claramente sospechosos de pitones). 



La vigilancia privada o las cámaras de seguridad suponemos que estarían en las dependencias de las plazas pero es que la cadena de custodia empieza antes. Por ello, creemos que podría blindarse perfectamente desde su inicio sin demasiados problemas. En primer lugar, un representante de la autoridad estaría presente en el momento de quitar las fundas y podría hacer fotos de los animales desenfundados, ya lo decíamos antes. Volvería a hacer acto de presencia en el momento de precintar los cajones durante el embarque y se acabarían las suspicacias actuales con ellos. Sería el momento de verificar que los cuernos son exactamente los mismos que se desenfundaron días antes. Una vez en los corrales de la plaza, se cierran éstos a cal y canto o se pone una webcam para vigilar, cosa que supondría muy poco gasto, aunque tampoco garantizaría al cien por cien la ausencia de golfería en caso de connivencia entre los golfos y la empresa. Tomando estas precauciones desde la finca hasta la salida al ruedo, pensamos que ningún juez tiraría por tierra una posible sanción por barbería alegando que se había roto la cadena de marras.

- Respecto a la formación de los presidentes, debe exigírsela a los mismos así como que haya una asociación profesional obligatoria para todos. En cuanto a los nombramientos para el palco, se ha incidido en que el acceso a la función de presidentes se haga con arreglo a los principios de igualdad, mérito y capacidad, estableciéndose un procedimiento administrativo específico para la solicitud, acreditación y resolución en los nombramientos que se deben realizar. En todo lo que sea evitar que el palco lo ocupen turistas, siempre estaremos de acuerdo. Ojo porque habría que lidiar con los políticos de esos ayuntamientos que se ponen de presidentes aunque lo más redondo que han visto en tauromaquia es un edificio. Les puede su ansia de figurar y cuando están ahí arriba se dedican a dar gusto al vulgo. La plaza de Pamplona es uno de los ejemplos más clamorosos de ello. 



En Las Ventas seríamos partidarios de montar un equipo que fuera rotatorio tanto en la presidencia como en la asesoría. Ésta dejaría de llamarse artística y la ocuparía otro de los miembros del citado equipo y así se contribuiría a unificar criterios. En cuanto el personal se acostumbrase a que con estocadas defectuosas o mal ejecutadas no caería nunca la segunda oreja, se terminarían las peticiones tanto de los tendidos como de los televisivos. Cabría la posibilidad de que viendo con el paso del tiempo la seriedad imperante, el público rebañego pidiese la primera pero cesase en su actitud sabiendo que con equipos presidenciales serios sería inútil perder el tiempo. Eso sí, habría que ver qué actitud adoptarían los críticos paniaguados ante medidas como ésta, que cercenarían de raíz ese triunfalismo barato que tanto les gusta. Seguro que don Luis Espada nos daría la razón en todo esto. Recuerden pulsando aquí nuestro homenaje con ocasión de su fallecimiento:


FOTO: Santos Cirilo

Respecto no sólo al tercio de varas sino a toda la lidia, se pide una modificación de los útiles; que se use la puya cuadrangular, elevar el número de puyazos mínimos y que se tenga en cuenta la influencia de la correcta ejecución de la suerte de varas en la obtención de la segunda oreja. Aplicando esto último, con lo que comulgamos totalmente, la segunda oreja desaparecería de las plazas. O, al menos, tardaría lustros en volver a aparecer hasta que los profesionales decidieran dignificar el primer tercio. Esta medida tan radical la discutirían no sólo los mismos toreros sino también los paniaguados de la crítica, el público festivo y, no lo descarten, una mayoría de ganaderos. 

Lo que quedará pendiente es el problema de las lanzadas traseras, que se repiten cada tarde tanto si el toro acude a la carrera como si se viene al paso desde la segunda raya. E incluso pican trasero cuando rectifican, clavando en el espinazo. Esto que ven en la foto es desesperantemente habitual en cada festejo:



- De lo tratado en la mesa del indulto destacar que se exige que se cumplan los reglamentos vigentes. Asimismo, se indica que el auge de los indultos conlleva dos grandes problemas para las corridas de toros: el primero es la pérdida de la muerte del toro en la plaza junto a la ejecución de la estocada y el segundo, la pérdida de la bravura ya que se indulta una mayoría de toros que no han cumplido con la suerte de varas. Por ello, el indulto del toro sólo debería realizarse de forma excepcional cuando el animal haya cumplido todas las suertes de la lidia de forma excepcional. Para mejorar los reglamentos, se sugiere entrar un mínimo de tres veces al caballo empujando con presteza y pujanza. Del mismo modo, las conclusiones aluden a no otorgar premios al torero en caso de indulto, excepto el de la vuelta al ruedo puesto que no ha habido suerte suprema. Las conclusiones de esta mesa también recogen que con los avances científicos de las medidas de reproducción asistida no sería estrictamente necesario contemplar el indulto. Además, se apunta que no se puede indultar en corridas de rejones, festivales y novilladas sin picadores.



A lo de empujar con presteza y pujanza añadiríamos sin salir suelto, aunque otorgando siempre al toro en esta tesitura el beneficio de la duda cuando no haya un cante de gallina clamoroso. Perfecto lo de ausencia de casquería para el diestro pero ya sabemos que eso les daría igual porque tanto ellos como el ganadero buscan el titular del día siguiente en los portales comerciales. Que no haya habido orejas para el de luces o que el animal indultado no sirva después para la cría son circunstancias anecdóticas ya que lo que persiguen ambos es el triunfalismo. Nuestra opinión sobre el indulto la dejábamos clara en esta entrada y también en esta otra a cuenta de aquel Muralista de Victorino.

Finalmente decirles que se hizo un redactado oficial de todo esto y se decidió trasladarlo a las Administraciones Públicas que tienen competencia en la materia.



Hasta aquí todo lo sucedido en este primer Congreso de Tauromaquia de la ANPTE celebrado en Madrid. 

Sepan que las noticias aparecidas en portales comerciales sobre el citado congreso han tenido que ser convenientemente pagadas a los medios por la Asociación (hablamos de más de dos mil euros). A nosotros estas entradas con las que esperamos haberles entretenido nos han costado dinero. Pero dudamos mucho de que encuentren en cualquier otro medio taurino una información más exhaustiva e independiente que la ofrecida por nuestro modesto blog.

Si sirve de algo lo comentado aquí para mejorar la fiesta, lo daremos por bien empleado aunque nos van a permitir que seamos muy escépticos al respecto. Es que, en primer lugar, ya saben que los propios presidentes de plazas de toros están divididos en asociaciones diferentes, lo cual es abracadabrante. En segundo lugar, nos parece de perlas dar guerra en muchos de los aspectos aquí tratados pero mucho nos tememos que hay batallas que podemos dar por perdidas de antemano. En tercer lugar, el enemigo es muy poderoso y su golfería deja en pañales la de algunos de los mafiosos más célebres de la historia.



Vienen ganas de tirar la toalla cuando vemos los monopolios taurinos, los tejemanejes de empresarios, la caradura de algunos apoderados, las comodidades de muchos toreros, las prácticas de esos ganaderos que quieren vender sus toros por encima de todo, los triunfalistas comentarios televisivos intentando dar gato por liebre, los turistas que suben a la mayoría de palcos y la poca ilustración taurómaca de un alto porcentaje del público orejil -aunque sea él quien sostiene el tinglado-.

Un presidente de ANPTE nos decía en la cena: 'es que los taurinos nos van ganando ya por cuatro a cero y si bajamos los brazos nos va a caer una goleada humillante'. Sí, lleva razón, pero es que tenemos la desgracia de que siempre hemos sido de los de la botella medio vacía y en esto de los toros, incluso más todavía.

Nos queda mostrarles una última entrada donde les daremos cuenta de lo que se habló en los corrillos del congreso aunque lo haremos con la inevitable discreción respecto a los autores de algunos de los comentarios.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa


sábado, 28 de octubre de 2023

2. PRIMER CONGRESO NACIONAL DE TAUROMAQUIA, 2023 (2ª JORNADA)

Les contaremos seguidamente lo que aconteció en la segunda y última jornada de este Primer Congreso Nacional de Tauromaquia. Los tres temas a tratar fueron la formación y nombramiento de los presidentes, la suerte de varas y el indulto del toro.




MESA 3: LA FORMACIÓN DE LOS PALCOS COMO GARANTÍA DE INDEPENDENCIA 

Los responsables eran Luis Hurtado, autor de este libro, Jesús Hijosa, alcalde de Villaseca de la Sagra, Felipe Jerez, presidente en esa misma plaza, y Álvaro Ramos, director del Aula de Tauromaquia de la Universidad de Almagro.

Hurtado dijo que la clave era la ley 10/1991 donde sólo se contemplaba que el presidente debía ser un funcionario nombrado por el gobernador civil o por el subdelegado del Gobierno. Se añadió una coletilla en caso de que no fuese un policía. Tenían que acreditarse tres requisitos: competencia, una habilitación previa y una idoneidad, que hacía referencia a la cuestión de la autoridad y no a sapiencia sobre la tauromaquia.



El alcalde de Villaseca dijo que antes presidía allí un concejal pero el Ayuntamiento cambió la norma haciendo un concurso cuyos candidatos ganadores gozarían del respaldo del Consistorio, obtenido después de un pleno convocado al efecto. Hoy son tres, que se van turnando tanto en la presidencia como en la asesoría para unificar criterios.

El presidente Jerez habló de que habría que profesionalizar a los presidentes pero Hurtado dijo que profesional es el que vive de una profesión y en el caso de los palcos de las plazas de toros eso no tendría ningún sentido.

El sevillano hizo hincapié en que el procedimiento actual para nombrar presidentes 'es un cortijo porque ese nombramiento está en manos de ser amigo de, conocido de o recomendado por... y ningún reglamento se ocupa de eso'. De nuevo todas las palabras en cursiva de la entrada fueron expresiones literales. Dijo que bastaría una simple orden de la consejería correspondiente para regularlos, añadiendo la posibilidad de presentar solicitudes, evaluarlas y proceder a los nombramientos.



Puso el ejemplo de Sevilla 'donde el subdelegado del Gobierno elabora cada año una lista con los que presidirán sin que nadie sepa de dónde salen los nombres y tampoco cómo se puede entrar en esa lista'.

Ese fue el momento en que intervino Víctor Ferra, el presidente de ANPTE para decir que 'hay personas que no entran en la lista de presidentes de Sevilla precisamente por ser de nuestra Asociación y tener una idea muy concreta de cómo debe actuar un presidente'.

Hijosa no dejó pasar la ocasión para cargar con vehemencia contra la Fundación del Toro de Lidia 'por disponer de dinero público para hacer la competencia a los organizadores de corridas y hacerlo sin transparencia y con unas exigencias que son típicas del taurineo'.




MESA 4: EL TERCIO DE VARAS COMO VALEDOR DE LA BRAVURA 

Los responsables fueron el veterinario Julio Fernández, José María Moreno, autor de este libro, y los picadores Iturralde y Réhabi.

Moreno dijo que hoy la suerte de varas es un desastre e hizo un llamamiento a los presidentes para no conceder la segunda oreja si no se había velado por ella.



Iturralde empezó dejando caer esta frase cuya intención salta a la vista: 'ninguna expresión de arte puede ser mediatizada por la coacción'. No sabemos si lo que insinuaba es que los picadores deberían gozar incluso de más impunidad que ahora. Tampoco terminamos de entender qué tiene de arte la suerte de varas tal como se lleva a cabo en la actualidad. Luego dijo que la suerte hay que hacerla de acuerdo con el toro que está delante y con el momento que atraviesa la ganadería, así como de lo que se espera de ella en el primer tercio.

Aseguró que en Francia el 90% de los toreros que actúan son españoles y 'allí vamos a dar el espectáculo que nos compran, con un ambiente completamente diferente del español, cosa para mí encomiable, lo que pasa es que muchas veces que salga bien la suerte de varas, con todo lo que implica, es un milagro'.



Réhabi agradeció el magisterio de Bonijol durante los veinte años que pasó con él y recordó que ha ganado cuatro concursos en Vic y tiene varios premios en Céret. No obstante, precisó que el picador siempre depende de lo que ordene el matador.

Julio Fernández puso un vídeo sobre aspectos que nuestros amigos lectores ya conocen de entradas como ésta de hace tres años y también como esta otra. Reconoceremos que su exposición resultó por momentos demasiado técnica para lo que son los conocimientos químicos o fisiológicos de los asistentes. Asimismo saben ustedes que toda esta información que expuso en el congreso la pueden leer en aquel libro suyo que presentábamos aquí.

Nos quedaremos con su afirmación de que las heridas provocadas por una puya pueden llegar a triplicar en profundidad la longitud de la propia arma.



Fue una lástima que el moderador no controlase los discursos de los protagonistas y que al final sólo hubiera tiempo para una pregunta, que fue nuestra. Planteamos a los picadores lo que explicábamos en esta entrada acerca de por qué se pica siempre trasero, asegurando que nos negábamos a creer que todos ellos fueran tan malos. 

El diálogo con Iturralde, que fue quien tomó la palabra rápidamente, fue el siguiente (resaltemos que nosotros lo tratábamos de usted y él nos tuteaba):

- Según tú, ¿dónde hay que picar?

- Entre el final del morrillo y la cruz, antes de la quinta vértebra torácica. 

- ¿Tú montas a caballo?

- Sí, cada día

- ¿Y tú cuántas veces has picado una vaca o un toro?

- Ninguna

Si llegamos a responderle que habíamos picado algunos toros seguro que nos hubiera preguntado que en qué plazas... La cuestión es que se fue por las ramas sin responder a la cuestión pero agradecemos el capote que nos echó Julio Fernández cuando le preguntó que por qué los picadores cuando rectifican lo hacen siempre trasero.

Insistimos en que fue una pena la deficiente moderación de la mesa porque este tema era interesantísimo para el coloquio teniendo a dos picadores en la palestra.




MESA 5: LA IMPRESCINDIBLE EXCEPCIONALIDAD DEL INDULTO

Los ponentes fueron Guillermo  López, de Conde de la Corte, François Zumbiehl, Rafael Cabrera y Delgado de la Cámara moderando.

Precisamente el moderador hizo un repaso histórico al indulto recordando que fue Domingo Ortega quien planteó la cuestión con intención de mejorar la cabaña brava. Urquijo estuvo siempre en contra diciendo que indultar era poner en evidencia un error del ganadero.

Luego se redactó el reglamento de 1962 que lo permitía sólo en corridas concurso y después el de 1992, donde se tolera en plazas de primera y segunda en cualquier corrida, aunque hay variaciones autonómicas, por ejemplo en Andalucía.



Afirmó que hoy 'la situación se ha desmadrado porque el indulto no mejora las ganaderías ya que no se perdona la vida al bravo sino al noble o al bobo, además es un premio para el torero, que así no tiene que entrar a matar, y, en resumen, es la puerta abierta hacia la corrida sin muerte, siendo hoy la peor patata caliente para un presidente en una plaza'.

Zumbiehl hizo un discurso filosófico sobre el rito taurómaco que resultó plúmbeo.

Cabrera dijo que 'no hay que flojear ante el buenismo actual porque se podría empezar eliminando la muerte y seguir después con otros aspectos cruentos de la lidia'.



El ganadero de Conde de la Corte fue taxativo: 'como aficionado el indulto me enerva porque como ganadero, cuando buscamos un semental va como mínimo cuatro o cinco veces al caballo, más la faena que luego tenga; por eso, indultar con dos entradas no me parece bien y soy totalmente partidario de volver a los tres puyazos en las plazas de primera'.

Contó que 'hay compañeros ganaderos que van a hablar con el presidente antes del festejo y que a ver si se indulta algún toro... eso de ir mendigando de esa manera es una auténtica vergüenza'.

La pregunta nuestra fue sobre las ganaderías que seleccionan para la muleta, que son la mayoría, razón por la cual sus propietarios no hacen ascos a indultos de animales que han pasado por el caballo de visita. Nos respondió lamentándose del diferente rasero con que se mide y se juzga sobre el ruedo a unas en relación con las otras dijo, sin entrar lógicamente en nombres que están en la mente de todos.



Esa imagen anterior pertenece a la novillada que lidió Conde de la Corte en Peralta el año pasado y que nos dejó tan buen sabor de boca. La pueden recordar pulsando aquí. Al terminar la mesa el ganadero se acordaba de cuando fuimos a felicitarlo aquel día pero le dijimos que la prensa taurina hubiera criticado el juego de sus novillos por no haber sido muy colaboradores. Asentía con la cabeza, porque sabe igual que nosotros lo que hay.

Aquí terminó la segunda jornada. Quedaron pendientes las conclusiones, de las cuales les informaremos en la siguiente entrada junto a algunas otras cosas que fuimos comentando en los corrillos, siempre que las podamos dejar por escrito, claro.

Saludos cordiales desde Madrid. Rafa.

lunes, 4 de septiembre de 2023

ESAÚ, EL INDULTADOR DE GUARDIA

Esaú se fue para Utrera a ver si enviaba al campo a alguno de Fuente Ymbro. Sonó la flauta y el tal Embriagado se fue para casa.



El toro era uno negro zaíno de 557 kilos, un poco ensillado, acarnerado, cornialto y cornilevantado:



Con esos pitones que ven:



Aquí tienen otro plano:



Lo mejor que hizo el maestro a nuestro gusto fue la demostración de valentía que supuso irse a porta gayola:



Al caballo acudió sólo una vez en la que tardeó pero luego se arrancó con un bonito galope y llegó a romanear por unos instantes:



Observen que el puyazo no cayó trasero y eso es novedad. Pero la mano izquierda del piquero delata que es de la banda del castoreño porque empieza a cerrar al toro metiéndolo en la trampa infernal:



Le tapa la salida en una carioca de una vuelta como pueden comprobar en la imagen siguiente mientras el peón de Esaú montará el paripé de engañar al personal haciendo como que lo quiere sacar sin sacarlo. Lo de siempre:



Ha sido un primer tercio de pena porque no hemos podido comprobar nada. Recuerden que Victorino el abuelo decía que al primer puyazo va una vaca mansa. Añadan que le han tapado la salida y que no hubo tres entradas, con lo cual el caballo se ha convertido en un lamentable trámite ¡y estamos ante un toro indultado! Pulsen aquí a partir del 26'36''.

Tienen que saber que Gallardo iba por Pamplona después de su última corrida diciendo que el caballo no tiene importancia, con lo cual está clarísimo que todo esto que decimos le importa una higa.

En banderillas no obedece los capotes a la primera pero luego persigue a los banderilleros.

Sale Esaú, que empieza con una chicharrina para comprobar que el toro es pronto, muy obediente y con buen tranco:



A partir de ahí sobreviene un diluvio de destoreo marca de la casa. Por la derecha:



Y por la izquierda:



Toreo hacia atrás, citando con la cadera, retorciéndose como un sacacorchos, picando y por momentos arrastrando la muleta de manera juliesca:



¿Saben cuántos pases dio? ¡Setenta y dos! Y, en nuestra maniática opinión, ni uno bueno. Fue toreo estajanovista, como el minero que baja a picar piedra a una mina siberiana. Pensamos que el torete habría merecido mejor suerte.

Como hemos seguido la lidia completa sin sonido, nos guiamos por las imágenes para ver que ni de broma nos parece que haya gran entusiasmo en el tendido con lo que están viendo. 

Esaú sigue inasequible al desaliento haciendo monerías tales como arrucinas, besitos en el testuz y un arrimón final donde el toro acredita su condición terneril cuando acaricia la taleguilla del maestro como diciendo: '¿lo he hecho bien, verdad? ¡No me mates, por favor!' Ahí lo tienen:



Al duque de Veragua, a Juan Miura o a Esteban Hernández les caería la cara de vergüenza si un toro suyo acariciase al matador de esa manera tan somnolienta en lugar de levantarlo del suelo.

Por si fuera poco, el torito se traga un tíovivo que suma cincuenta y tres pases. Pero ¿quién es ése del fondo? Si no es un profesional no puede pisar el ruedo:



Pues parece que es Gallardo. Todo vale, ¿o qué? Suponemos que a estas horas le habrá llegado la multa correspondiente. La diligencia que tuvo el presidente en sacar el naranja esperemos que la haya tenido en cumplir el reglamento y proponerlo para sanción. Él no se lo salta al enseñar el pañuelico en plaza de tercera porque se cambió el inicial redactado para poner en el artículo 60 que se puede conceder en cualquier plaza permanente, lo cual vale también para el Guineo de Sanlúcar. Pero sí se lo salta al ignorar lo que dice del excelente comportamiento especialmente en la suerte de varas:



También debe haber sanción para el diestro por no simular la muerte con una banderilla como es preceptivo:



Pero esto es Jauja. Aquí, todo el mundo es bueno y los animalistas se van dando cuenta de que no somos unos asesinos sino que, si por nosotros fuese, indultaríamos cada tarde.

¿Qué condiciones cumplió el tal Embriagado para irse de rositas? Sólo una, la típica del indulto posmoderno que a la vez da risa y pena: se tragó más de cincuenta pases, concretamente los setenta y dos citados. No escarbó y sólo se arrodilló una vez pero...

Por la alegría con que galopó al caballo y el empuje que protagonizó a pesar de ser vilmente carioqueado, fue una lástima no haberlo lucido dosificando el castigo. Hubiéramos visto tres entradas y después, con cuatro tandas bien dadas y tres ayudados por alto, nos habríamos dado con un canto en los dientes.

En Utrera no tuvimos nada de eso sino un torito de duracel con Aleksei Stajanov pegando pases y el ganadero saltando al ruedo para llevarse de la oreja su ternera a la finca. A ver dónde se anuncia Esaú para asistir al próximo indulto. Lo van a hacer hijo adoptivo de la Protectora de Animales.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.