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lunes, 9 de octubre de 2023

FERIA DE OTOÑO, 2023 (y 4). VICTORINO: ¿A QUIÉN IMPORTA LA ESTOCADA?

Absolutamente a nadie. La prueba es que Borja Jiménez salió en hombros de la que algunos califican como primera plaza del mundo tras cortar tres orejas habiendo matado de muy malas maneras. Bah, qué más da. Eso solamente interesa a los cuatro lectores de nuestro modesto blog, a quienes se les ha parado el corazón creyendo firmemente que un torero es, siempre y por encima de todo, un matador de toros.

Los más talluditos recordarán que Antonio Ordóñez tras ver torear a Curro decía aquello de ¡qué más da como ha matado después de cómo ha toreado! Pero es que con Jiménez tampoco fue el caso.

Los victorinos lucieron cárdenos y vareados excepto uno negro de 580 kilos. Dieron una media de 542 por 561 de la corrida de San Isidro. Todos armados hacia arriba, yendo de lo cornilevantado a lo veleto saliendo uno playero y otro cornivuelto.

Desde abril, nuestro miedo es que salgan victorinos patateros. En San Isidro no hubo ninguno y aquí tampoco pero excepto el segundo, tuvieron todos un comportamiento muy poco brillante. 

El otro miedo era que los asesinasen en el caballo, como ocurrió en la de la prensa del año pasado. Ayer no fue necesario porque la verdad es que demostraron muy poco poder. Corrida, por tanto, bastante olvidable a pesar de que el ganadero diga que fue 'variada, encastada y emocionante, destacando segundo, tercero, cuarto y sexto'. Ni de broma, jefe.



El presidente fue Víctor Oliver, a quien en algunas corridas en que no sube al palco lo hemos visto abrazando y besuqueando a toreros antes del paseíllo.

Pediremos disculpas si algún detalle nos pasó por alto pero es que los de onetoro no nos permitieron escoger la visión de la corrida íntegra. Tuvimos que tragar con ese rebujito insoportable de ir y venir de Valencia a Madrid en plan Carrusel Deportivo. Eso podría valer para el fútbol pero no para los toros.

ROMÁN. Su primero era basto de pezuñas y se frenaba ante los burladeros. Quiso reírse de Román con el capote pero el valenciano salió airoso retrocediendo:



Carnicería repugnante en el caballo donde quedó ya para el tinte. Como tenía las patitas de alabastro se recrudecieron las protestas.

Cuando en Madrid sucede eso el matador debería ordenar a los peones bajar los capotes y obligar al presidente a enseñar el verde. Lo que pasa es que todos los toreros prefieren torear un minusválido. Román se confió ante la poca fuerza del toro y cuando se le paró debajo, lo caló en el muslo derecho. 



No quiso que lo retiraran y con un torniquete improvisado en la pierna entró a matar. Dejó una casi entera perpendicular, arriba y tirándose con mucha valentía:




BORJA JIMÉNEZ. Su primero fue protestado por escurrido:



Se afligió en el peto, donde no lo apretaron. Estaba colocado para el segundo y después de tardear se dio media vuelta y esprintó hasta chiqueros. Seguramente fue porque se temía la lanzada trasera que le pegó después Espartaco y de la que se soltó con urgencia. Comentamos con detalle su comportamiento en el primer tercio ya que en la que llaman primera plaza del mundo se lo despidió con aplausos en el arrastre.

En la muleta era tardo y pegajoso. No estaba para florituras de toreo posmoderno sino para que no perdiese la muleta de vista y conducirlo con dureza y sin contemplaciones. Jiménez consiguió arrancarle unos naturales que bajaron los humos al toro. Nos sobraron tanto su gesticulación teatrera a la hora de citar como sus retorcimientos imitando a Juli, a Perera, a Roca y a tutti quanti, observen:



Se perfiló demasiado lejos como acostumbra para venir a la carrera, fíjense:



Clavó una estocada entre media y honda, defectuosa por muy tendida. A pesar de ella cortó una oreja. Aplausos al toro en el arrastre como avanzábamos ya que el público se había olvidado totalmente de su juego en varas.



El segundo que mató era el de Román, el único negro, alto de agujas, cornivuelto y con cuello casi miureño:



Quiso empujar de bravo pero enseguida dimitió al ver que no había futuro ante el T-34. La segunda entrada fue un simulacro.

El toro era sosete y blandengue. Jiménez volvió a retorcerse y pareció más preocupado por forzar la figura que por torear bien. No nos gustaron ni el de cuatro patas ni el de dos y encima su faena fue interminable. Ahí lo tienen sacando la barriga:



Queda claro que no compartimos en absoluto ni las ovaciones ni los oles que se oyeron. De nuevo se armó lejísimos. Ostos decía que al perfilarse deberías poder tocar el morro del toro con la punta del palillo. Jiménez no sabe nada de todo eso ni parece tener intención de aprender:



Aunque tampoco se lo habrá explicado nadie. Total, ¿qué más da? Otra vez una media y otra vez tendida entrando a la carrera y de cualquier manera. Oreja barata.



Fue un buen gesto que se fuese a porta gayola en su tercer toro cuando no tenía ninguna necesidad. Pueden ver encima del mayoral al maestro Moore, a quien agradecemos su colaboración durante esta feria de otoño:


FOTO: Sánchez Olmedo

El toro era playero y rabicorto:



No podemos valorar el juego en el caballo porque la retransmisión se había cortado y tuvimos que tragarnos una ridícula entrevista a Talavante en Valencia (donde pegó dos estocadas muy buenas, que conste ya que estamos).

El toro era otro que arrastraba el hocico por la arena pero blandeaba más de lo reglamentario. Poco recordaba a los victorinos encastados diga lo que diga su criador. La nobleza, por arrobas, eso sí. Era el tercer toro de esta vacada que mataba Jiménez en su vida y demostró con su firmeza que puede acartelarse perfectamente con ella en las grandes ferias.

No obstante, nos dio la impresión de que ahogó un poco al toro aunque no descarten que sea una más de nuestras manías. No faltó tampoco la exageración grotesca con sus posturas extravagantes:



Volvió a perfilarse desde Alcorcón para volver a alargar el brazo y volver a dejar su tercera media estocada, muy defectuosa por tendida, atravesada y trasera. Cortó otra oreja por... bueno, no sabemos muy bien por qué. 




VALADEZ. Su primero era bajo pero justo de cuello y con las patas de papel:



En el caballo estuvieron igual de mediocres tanto el toro como Sandoval mayor, un piquero en horas bajas desde hace ya demasiado tiempo. 

En el quite Jiménez hizo un homenaje a Antoñete con una media igual de barroca y casi en el mismo sitio que la famosa de Chenel a un toro del Conde de la Corte en la feria de San Isidro de 1983. Comparen:




Nos ha costado un buen rato encontrar en nuestro archivo en papel esa foto del madrileño que pocos aficionados tienen. La hizo Leo para el diario Pueblo. Fue un pique con Julio Robles. Resulta que el salmantino había rematado con una media de rodillas un quite al cuarto, que era toro de Antoñete, y ésta fue su respuesta en el sexto condeso, que era de Robles. Toda la plaza se levantó como un resorte estallando en una ovación memorable.

Volviendo a Valadez, había que cuadrar el círculo aprovechando la buena humillación del toro pero sin bajarle la mano mucho porque se derrumbaba. Nosotros le hubiéramos aconsejado que bajase la mano sin compasión y si el toro se plegaba, las reclamaciones al ganadero.



Al final la cosa quedó muy desangelada. Lo mató de una casi entera caída.



A su segundo lo recibió a porta gayola, un cárdeno claro con menos cara que sus hermanos:



El toro se dejó pegar sosamente en el caballo y Sandoval pequeño no le tapó la salida, cosa que debería ser la norma cada tarde y en cambio es la noticia.

El toro confirmó en la muleta esa sosería porque topaba y se quedaba debajo como negándose a embestir. 



Poco pudo hacer el diestro antes de pinchar arriba y... no sabemos qué hizo después porque las imágenes pasaron a Valencia de forma estúpida. Estuvimos buscando durante todo el festejo la posibilidad de quedarnos en Madrid evitando el ridículo carrusel montado por los turistas de onetoro pero al menos en nuestro ordenador fue imposible.




Cuando vimos a Borja Jiménez en la Copa Chenel recordarán nuestros selectos lectores que afirmábamos que estaba a años luz de todos los demás toreros del certamen. También dijimos que mataba muy mal y a día de hoy creemos que en ambas cosas acertábamos. En lo segundo continúa en la misma línea pero eso da igual en la que algunos dicen que es la primera plaza del mundo. 

Estando en el callejón tras pasear la segunda oreja, incluso Guerra le dijo que le quedaba otro toro y que a ése había que matarlo por arriba. En la plaza el diestro asintió sin decir nada aunque le guardó la respuesta para el hotel: 'pero, ¿para qué, Julián?, si no hace falta matar bien los toros, hombre, ni siquiera en Madrid'.



Al público venteño, cada día más festivo, la suerte suprema se la trae al pairo y a la crítica paniaguada, todavía más.

¿Qué pensarían los grandes estoqueadores que en el siglo XX han sido viendo esta salida en hombros? 

Sin comentarios.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


lunes, 10 de julio de 2023

FERIA DE PAMPLONA, 2023 (3). CEBADA GAGO: CEBADA MANSO

O menos bravo porque ya sabemos que hay aficionados que lo de manso lo reservan para los bueyes. De hecho, es lo que figura en el Cossío. La verdad es que los cebaditas fueron todos mansurrones, aquerenciados y astifinos, bastante desiguales de presencia pero todos muy ofensivos. Menos mal que no tuvieron mala sombra porque si no, estaríamos hablando a estas horas de una corrida peligrosísima.

El primero fue soso y mansurrón, el segundo distraído y aquerenciado, el tercero geniudo y descompuesto, el cuarto ni chicha ni limoná, el quinto manso casi de carreta pero sin maldad y el sexto fue el de más trapío pero descastadito y parado.



Se anunciaron tres de los toreros con más valor del escalafón a los que añadiríamos a Escribano. Eso no quita que todos apareciesen con las taleguillas reforzadas y esos llamativos pliegues bajo los glúteos. De hecho, Fonseca en la primera corrida de la Chenel y Román en San Isidro salvaron sus muslos en sendas cogidas gracias a ellas.


FOTO: Javier Bergasa


DE TORRES. Debutaba en la plaza. El primero era negro listón, aleonado, muy bien encornado.

Primer puyazo musical con poco castigo y después picotazo huyendo. De Torres hizo un quite de frente por detrás sin llevar al toro toreado pero demostrando valor.

Empezó con el celeste imperio en el platillo donde se apreció que el toro se ceñía un poco por el izquierdo mas la embestida era tan noble como sosaina. Se puso pesado el diestro, sin ningún interés del trasteo.



Estocada aguantando que cayó perpendicular y pasada. El reloj de Adanero era de madera porque envió el aviso con muchísimo retraso. Cinco descabellos y el toro se echa. Nos alegramos mucho de que el diestro se quedase sin trofeo por haber dado una tabarra tan insoportable.

Su segundo era un colorado ojo de perdiz, listón, corniapretado y vareado a pesar de sus 595 kilos. Pero tenía cara de niño, de poco respeto. 


FOTO: Oskar Montero

De Torres pegó tres verónicas en los medios templadas y sobre todo sin dar el paso atrás, cosa que hoy en día es noticia.

Metió la cabeza fija en el peto e hizo un intento de romaneo mientras cobraba bien trasero. Desastroso De Torres acto seguido porque el toro había quedado perfectamente colocado para el segundo puyazo y lo sacó de allí para pegarle unas chicuelinas de pueblo. Luego Curro Javier lo dejó debajo del peto tras un total de ocho capotazos que sobraron. Fue un completo desaguisado que desacredita a este maestro como director de lidia.

Tuvo que levantarse después de dos pases de hinojos porque el toro se le vencía. Se olvidó del hotel y se echó la muleta a la izquierda pero sin obligar al toro que cada vez protestaba más. Fue un espejismo dado que este diestro es militante derechista.



Se aburrió el toro y nos aburrimos incluso más nosotros. Otra vez nos castigó poniéndose pesadísimo, es una manía que debe erradicar. Buen pinchazo arriba sin soltar, otro que escupe y buena estocada arriba pero trasera, con el pitón del toro en el cuello, como Padilla en está misma plaza. 




ROMÁN. Su primero más que burraco como dijeron o cárdeno salpicado nos pareció carbonero, con una encornadura ideal para tenerla en el comedor de casa, era perfecta. Observen la pinta:


FOTO: Basterra

Metió muy bien el riñón a pesar de que en televisión decían que no se empleaba, cosa que no comprendimos. El problema es que en seco se fue suelto quizá por la lanzada trasera de Chocolate. Segundo aún más trasero y con el toro huyendo y cantando la misma gallina que sus hermanos.

Luego se despistaba pero cuando se centraba bajaba el morro. Estuvo bien Román porque consiguió encelarlo sobreponiéndose al aire. No obstante terminó poniéndose pesado, qué manía con castigar al personal.


FOTO: Basterra

Ejecutó bien la estocada pero asomó.

El quinto era negro mulato, cornilevantado y de 610 kilos. Era feo pero estamos en el coso donde adoran el toro grande ande o no ande. Renqueaba de pies.

Tuvo que picarlo el reserva por su marcada querencia pero la noticia es que Chocolate no barrenó. En la segunda entrada, picotazo y nueva huida.

Esperábamos ver al Román batallador, como el rey Alfonso que lo fuera de Aragón y de Pamplona. Intentó meter en cintura a este manso. En la tercera tanda consiguió retenerlo mientras el toro embestía rebrincado. Se echó en falta haberse doblado duramente con él por abajo desde el principio. A pesar de todo, muy superior el torero al toro. Pinchazo sin soltar y entera caída sin puntilla. 




FONSECA. Su primero era negro mate, bragado, meano, axiblanco, listón, gargantillo y un poco chorreado en morcillo,  astifinísimo.

El de la banda del castoreño le clavó en el lomo, con el pobre animal queriendo quitarse semejante lanzada. Vulgaridad en el segundo saliendo suelto y cobrando trasero. Si el toro humillaba poco ya de salida, tras este repugnante tercio de varas, se pueden imaginar ustedes que no se le corrigió el defecto sino al contrario. Qué desastre...

Muy aseados tanto Raúl Ruiz como Tito en banderillas.

Chicharrina de rodillas en el platillo jaleado por la torcida. Luego le dio distancia pero el toro necesitaba muñeca firme para enmendar el desaguisado que había hecho el piquero, ya que embestía con descomposición y protesta. 



El mexicano no pudo resolver nada, excesivamente pendiente de Cancela. Anduvo pegando pases a merced de la violencia del toro, que terminó desarmándolo para dejarle claro lo que había.

Estábamos convencidos de que se iba a tirar encima del toro al matar y así dejó una estocada arriba pero desprendida perdiendo la muleta porque se la pisa como ven: 



Orejica de plaza de talanqueras que quizás haya que poner en el debe del presidente del Club Taurino de Pamplona. Es que era el asesor porque el presidente Adanero de toros lo más redondo que ha visto es un edificio.

El último era un salpicado, capirote en cárdeno, botinero y con dos puñales, el de más trapío. Lo recibió con dos largas de rodillas en tablas.

De nuevo, poca cosa en varas tras un espejismo inicial y el de Michoacán que salió teniendo bien aprendida la lección de Cancela: con estar bullidor y simpático tienes más que suficiente para irte en hombros de aquí si hundes la espada en la masa de carne. Eso fue lo que hizo ante un toro que apretaba para adentro, se paraba y era descastadete pero no mostraba peligro.



Estocada hasta el arriaz y arriba pero perdiendo la muleta. Bien el palco esta vez aguantando el chaparrón sin conceder la segunda oreja, sólo hubiera faltado eso.



Fonseca se fue por la puerta grande de manera muy barata pero muy acorde con el nivel de exigencia de esta plaza, que está a la altura del betún.

Preguntaron al ganadero por sus toros y lo único que se le ocurrió fue decir que 'ha habido de todo, cosas que me han gustado más y otras menos pero los toreros han estado muy bien porque...' y aquí pegó un discursito sobre los diestros cuando lo que nos interesaba era ver si se hacía eco de la mansedumbre que había demostrado todo el encierro, apretando siempre para adentro con avaricia. Pues nada.

Si pensaban que el rey del masaje iba a insistir, pueden sentarse a esperar. Nos referimos al de las entrevistas en el callejón ya que más que entrevistas lo que hace son... Dejémoslo para no ofender a nadie. El que estuvo bien con él fue Román quien con su sonrisa de profidén le pegó varios cortes sin piedad quitándose de en medio las tontas preguntas que le hacía.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


jueves, 25 de mayo de 2023

FERIA DE SAN ISIDRO, 2023 (12). LUIS ALGARRA: ROMÁN VUELVE A MIRAR AL MORRILLO

La corrida fue remendada con dos de Montalvo por los líos de El Batán. Los de Algarra fueron todos bondadosos, estuvieron muy correctamente presentados y fueron dos de triunfo para el torero y otros dos, ni carne ni pescado.

Los de Montalvo fueron el primero un muerto viviente y el segundo un profesional del calamocheo que propició el éxito de Román.




EL PAYO. Su primero era un toro negro mate, bragado, astiblanco, rabilargo y ligeramente astracanado:



El toro fue al caballo al paso pero luego metió el riñón, encelado mientras el picador clavaba contrario y trasero pero obedeciendo el ¡dale, dale! que se oía de fondo. En el segundo le hace otro agujero aún más atrás y recargando con saña.

Dio gusto ver que Alcántar en la brega llevaba un capote nada almidonado, como el de Frascuelo. Ya nadie los usa, todos los llevan  acartonados.

Aunque el toro era desaborío el Payo quiso torearlo bien. Le gritaban ¡déjala! y ¡no pares!, que eran las instrucciones adecuadas pero el de Algarra deslucía el conjunto. El destoreo habitual de retroceder escondiendo la pierna brilló por su ausencia, cosa que es de agradecer en el mexicano. En el debe, que con la izquierda no se aclaró y que se alargó demasiado. 



Entera trasera y desprendida saliéndose descaradamente de la suerte:



Su segundo era un toro negro zaíno de Montalvo, cornilevantado y enmorrillado:



Se deja pegar una recargada trasera de la que se suelta al poco. Nada en el segundo, con blandura de remos protestada.

El toro estaba muerto en vida y no hubo nada que hacer. Bueno, sí, El Payo hizo una cosa: ponerse muy latoso. Pinchazo y honda perpendicular con el brazo elástico y huyendo del toro más descabello.




ROMÁN. Su primero era un castaño salpicado, listón, albardado, lavado de cara y veleto:



Muy mal dejando el toro al relance y posterior simulacro con la vara levantada. En el segundo va por su cuenta y Chocolate le hace cuatro agujeros diferentes como si estuviese pinchando aceitunas. Impresentable.

Pablito Simón no clavó a toro pasado sino pasadísimo. Román se puso a citarlo a veinticinco metros, porque el torito se venía, pero cuando llegaba se limitaba a aprovechar su viaje abriéndole la puerta al final.



Si enseñó su maltrecho muslo fue por equivocación. No nos gustó ni un pelo pero no percibimos ni una protesta por esa colocación que a otros se les censura desde el principio.

Acierta en la suerte natural y entierra la espada hasta los gavilanes, arriba y un poco contraria. No hay ninguna queja porque lo vimos entrar con fe. La segunda mejor estocada hasta ahora después de la de Adrián De Torres, a la cual damos primacía porque entró con más lentitud:



Su segundo fue de Montalvo, un toraco negro chorreado en morcillo, listón, acochinado, cornigacho, abierto y cornilevantado:



Bravuconeó en el primero mientras el otro Chocolate se defendía siguiendo las órdenes del diestro de no pegarle demasiado. Nada en el segundo tras darse una voltereta.

El tal Monaguillo embestía con un calamocheo desordenado y a punto estuvo de levantar los pies del suelo a Román cuando le dio distancia. El maestro fue consciente de que estaba en Madrid y decidió tragar con el viaje caótico del toro.



No tenemos nada que objetar a la pelea que planteó el diestro, quien tuvo un percance al final en la enésima tarascada del de Montalvo. Le pinchó en el muslo izquierdo pero la taleguilla recauchutada evitó que hiciese carne. ¿Qué diría Lagartijo si viese esas protecciones internas en las piernas? A nosotros ya nos está pareciendo bastante escandaloso. La foto que ven es posterior pero en televisión se apreció un primer plano donde el pitón presionaba la taleguilla pero no penetraba:



Nueva estocada entrando con toda la fe del mundo aunque con excesiva rapidez. Fue entera sin puntilla mirando el morrillo, no como otros, y cortó una oreja que no discutimos.




ESPADA. Su primero era un toro cornalón, astifino, negro azabache, badanudo, muy lustroso, serio con sus 528 kilos:



Mal Espada permitiendo el relance y mal su piquero tapando la salida y barrenando. En el segundo no lo apretó porque no peleó. 

Penoso el realizador Santamaría enseñándonos las patas del toro en el primer puyazo y sin mostrar cómo se arrancaba en el segundo ya que estaba con un primer plano de su cara que no venía a cuento. Demuestra cada tarde que no tiene ni idea de toros. 

Candelas impartió una lección en la brega.

El de Algarra era bondadoso a más no poder y quería coger la tela, o sea, que ofrecía la oreja en bandeja. El diestro se lo pasó de aquí para allá, gustándose mucho él y menos a nosotros. Se le fue un buen torito mientras emulaba a Roca.



Pierde la muleta al echarse encima del toro sin intención de cruzar pero no tapa la cara como ven y entierra el estoque hasta el arriaz, con muerte en las rayas. Bien el presidente aguantando sin dar la oreja pero esta dureza la querríamos también con nuestras queridas figuras.



El sexto era un negro listón, salpicado por la nalga, cornilevantado y un poco gargantillo y rabicano:



Monumental topetazo del toro mientras Prados le clava en la penca del rabo y recibe su merecido con un batacazo donde el estribo lo salvó de una posible lesión en la pierna derecha. Lo lógico en el segundo encuentro era que el picador lo masacrase en venganza y así fue, clavando en el lomo. En el tercero le señala mal. Nos pareció oír unos aplausos inconcebibles ¿para él?

Se postró de hinojos y la verdad es que pegó dos derechazos templadísimos.



Aparte del valor que tuvieron demostraron que el toro era un amigo. Si meneaba la cabeza más de la cuenta era por su poquita fuerza y no por su inexistente maldad.

Después vimos a Espada ubicado demasiado en la pala del pitón. En televisión alababan sus pases de pecho que a nosotros no nos dijeron gran cosa. Derivó hacia el efectismo y al confiarse, el toro lo paseo por la atmósfera con una fea caída. Observen que le introdujo el pitón por la parte superior del muslo y se llevó una cornada que le afectaba el pubis y casi el recto:


FOTO: Mundotoro

Pinchazo que el toro escupe con violencia, posterior sablazo horripilante que Triviño extrae con tanta rapidez como habilidad y entera tendida y pasada.


De toda la corrida sólo recordaremos la batalla que dio Román al segundo de Montalvo. Nos llevamos la alegría del titular: el diestro vuelve a mirar el morrillo y no se sale de la suerte al matar. Parece haber desaparecido la alargada sombra de Santanero II (recuerden aquí nuestro homenaje). Estos son los toros que le van y no la ternerica ante la cual es un torero que no nos interesa.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.