Si sumamos las tafalleras de Castella y la respuesta por saltilleras del mismo Roca a este 'Rosito' de Núñez del Cuvillo, junto a los remates correspondientes, nos da un total de 86.
Siempre se comentaba la hazaña del torero que llegaba a cien corridas en una temporada. Ahora estaremos pendientes del toro al que den cien pases. Para ello hay que modificar el reglamento y eliminar los avisos porque 'Rosito' hubiera seguido pasando durante media hora más.
En primer lugar, corregir a los comentaristas porque el toro no es lucero sino estrellado. Y no es girón sino bragado corrido (sobre el aspecto general un tanto anovillado para una plaza de primera categoría, nadie dijo nada):
El toro viene picado del campo tal como se aprecia en los lances de recibo a partir del 1'26'' en este vídeo. La suerte de varas es un simulacro patético: Quinta le perpetra un picotazo en el lomo de cárcel en que se deja y sale suelto y un segundo, también en el lomo, del que sale huyendo. La sangre en el segundo tercio no le llegaba ni al brazuelo.
Quite de Castella por tafalleras y responde Roca por saltilleras sin que ninguno de los comentaristas acierte a decirlo porque no lo saben. El lance lo inventó Armillita padre y es una especie de manoletina con el capote. Se llama saltillera porque Armillita era de Saltillo:
Como el toro no está picado, se va viniendo arriba en banderillas ¿Por qué no dejamos uno de Cuadri o de Prieto de la Cal o de Miura que pase al segundo tercio con dos picotazos y con la sangre no más allá del brazuelo?
Tras la estupidez cargante de la montera boca abajo, Roca, cuyo valor no puede negar nadie en su sano juicio, se pone de rodillas porque ha visto que el toro es de una nobleza y una fijeza casi domésticas. Los comentaristas sacan ya lo de que 'tiene mucha calidad'.
Recuerden lo que decía Javier Núñez, de La Palmosilla: "queremos que nuestros toros tengan bravura más que calidad". Lo dice porque los ganaderos saben que la 'calidad' implica bobaliconería y docilidad. Aquí no hay problema porque Emilio Muñoz enloquecerá al final hablando de la bravura del animal, con lo cual tenemos las dos cosas.
Seis pases ha dado ya Roca. Vienen siete más colocándose de perfil, sin obligar al toro, simplemente acompañando su viaje y echándoselo afuera (10'40''):
Dos tandas más de seis pases cada una donde el remate no es obligado porque el toro no va quebrantado ni comiendo terreno al diestro:
Ahí asistimos a ese tan celebrado circular (13'08''). Bah, no nos impresiona: Ponce hizo varios seguidos rodilla en tierra al domesticado 'Triguero' de Algarra en Murcia hace unos meses (recuerden aquí):
Diez pases más bastante despegado del toro pero el bondadoso público valenciano ya está entregado y no se lo tiene en cuenta:
A continuación viene el capítulo de las monerías. Son once pases más donde se ven algunos que suponen una humillación para el ganadero. Observen que en esta heterodoxa posición iba a citar al toro para un natural pero como se le para, se permite cambiarlo para darle salida con uno de pecho (en el 15'26''):
¿Se han fijado en que está en el terreno del toro? ¡Y el animal obedece con bondad perruna! Por eso decimos lo de la humillación al ganadero.
Diez pases más citando con la cadera, sin cargar la suerte, con la muleta oblicua y retorciendo la figura (a partir del 16'40''):
Culmina con unas bernadinas. Sumen seis pases más. Ojo porque no le negaremos el pan y la sal y reconoceremos que tienen mucho mérito dado el viento que soplaba en ese momento. No había ninguna necesidad de jugársela porque ya tenía el triunfo asegurado:
Y ahora viene la sorpresa (vayan al 18'44''). Se supone que tras este recital el toro debería estar toreado y pedir la muerte ¿no? Pues no. Necesita catorce pases más hasta que cuadra el toro, ¿qué les parece? ¿Qué querrá decir eso? Quizás que una cosa es torear y otra pegar pases.
Lo mejor es la estocada. Cae pasada y desprendida pero la ejecuta muy bien, con lentitud, dejándose ver y echando la muleta abajo con suavidad. Además, Roca nunca tapa la cara del toro como otras de nuestras queridas figuras, siempre apunta con el estaquillador al morro (en el 19'48''):
Emilio Muñoz se vuelve loco y con total desahogo dice:
"el toro era bravo y había que poderle ¿eh? No era la tonta del bote. Ha sido una gran faena y un gran toro, de dos orejas y vuelta para el toro...para mí sería de echarlo a las vacas"
El resto de comentaristas asume siempre lo que dice el maestro, no le discuten nunca y así no hay manera de que los aficionados vean la diferencia entre un toro de verdad y uno como 'Rosito'.
Hace tiempo que proponíamos en nuestro blog la corrida sin picadores (recuerden aquí): eliminemos el primer tercio y eliminemos los tres avisos. Podremos volver a casa diciendo que hemos visto dar quinientos pases en una corrida. Si hemos pagado treinta euros por la entrada, nos sale baratísimo cada pase. Y si luego leemos lo que dicen los taurinos sobrecogedores, quedaremos convencidos de haber hecho una gran inversión.
Pues ¡qué quieren que les digamos! A nosotros, viendo esto, se nos queda la misma cara que a Fernando Esteso en el tendido.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.












