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domingo, 18 de febrero de 2024

¿UNA SOLUCIÓN PARA EL AFEITADO?

Los del portal Mundotoro daban el pasado 4 de agosto una noticia que parecía de rabiosa actualidad diciendo que un juzgado de Madrid había anulado la sanción a Miura por el Tiznaolla de Madrid. Nos referimos a ésta. Los hechos no son de ese mes sino de octubre de 2018, cuando un juzgado de Madrid reconocía que hubo manipulación de los cuernos pero exoneraba a los ganaderos dado que el reconocimiento matinal hecho por la autoridad en los corrales había declarado aptos todos los toros. Si los equivocados somos nosotros y ha habido alguna novedad en el caso, agradeceríamos que algún lector nos sacase del error.



Lo contábamos en nuestro modesto blog aquí. Recordarán que entonces titulábamos con la pregunta de si habían afeitado al miura en los corrales venteños dado el texto redactado por el juez. Luego reincidíamos en esta otra entrada cuando el presidente de la ANPTE hacía un brindis al sol solicitando medidas que nunca se tomarán.

Señoras y señores, desengáñense. En este tema no se hace nada ni se hará. Y con sentencias donde se pone en duda, seguramente con razón, la cadena de custodia, no hay ninguna posibilidad de perseguir el fraude tal como están las cosas. Pulsen aquí para rememorar la abracadabrante historia de cómo funciona la dichosa cadena. 

Durante la corrida de Condessa de Sobral en Cuéllar subimos hasta el palco para preguntar al presidente si enviaría los pitones a analizar. Nos respondió más rápido que google: 'imposible porque no se ha mantenido la cadena de custodia'. Le dijimos: 'pero usted está viendo lo mismo que yo, ¿o no?' Se calló encogiendo los hombros. Vean dos de los ejemplares lidiados:




En 1982 se mandaron a analizar 230 pitones. Pues treinta años después, sumando 2010, 2011 y 2012, se enviaron solamente 28. En 2019 la cifra desciende a 12. No hemos encontrado los datos de los años más recientes pero es que mucho nos tememos que la cifra se acerque a cero y lógicamente no es porque se haya cortado la gangrena del fraude. 

Los presidentes no quieren que un juez los deje con el trasero al aire como quedó Gómez Martín con Tiznaolla. Suponemos que en el País Vasco seguirán con la costumbre que empezaron hace unas temporadas de enviar a su laboratorio particular varios pares de cuernos al azar de corridas celebradas en su tierra. No analizarán algunos de los que se vieron en Azpeitia el año pasado quizá porque es plaza de tercera aunque el artículo 55.5 del reglamento vasco dice claramente esto:

Tras la celebración de corridas de toros y novilladas con picadores, con independencia de la categoría de la plaza, podrán analizarse astas de toros a criterio de la Presidencia, a la vista de las circunstancias habidas en el desarrollo de la lidia

Y en la Orden de 3 de agosto de 2015 insiste en su artículo 2:

En las plazas de tercera categoría, en las no permanentes, en las eventuales y en las portátiles, que no dispongan de la sierra mecánica de cinta mencionada en el apartado anterior, el órgano competente en materia de espectáculos pondrá a disposición de los miembros del equipo veterinario designado para cada espectáculo un instrumento de corte de características adecuadas para la toma de muestras de astas.

Recuerden lo que nos contaba un amigo lector que estuvo presente en la pasada feria de Azpeitia, que encima fue televisada:


Con la mosca detrás de la oreja estuvimos haciendo cola, el martes, para ver el apartado de los toros de la Palmosilla.
Bueno, más que mosca-detrás-de-la-oreja, ya nos había picado un enjambre entero de avispas africanas porque todos sabíamos lo que íbamos a ver (sabiendo quiénes estaban acartelados y en función de lo visto en días anteriores). Pero no pensábamos que fuéramos a quedarnos tan patidifusos. Al aparecer el primer toro la mayoría de los asistentes tuvo que apartar la mirada del corral porque hacía daño a los ojos. Situación que se repitió con todos los toros, uno detrás de otro, hasta ocho. Tuvimos que consultar los blogs de noticias taurinas pensando que a última hora habían cambiado una corrida de toreo a pie por una de rejones. Los ocho toros daban la misma impresión pero es que incluso, en dos de ellos, parecía que habían "afilado" los pitones con un cuchillo de cocina, tal y como afilábamos los lápices de EGB cuando no teníamos sacapuntas. Fue una sensación muy rara estar en esos corrales, dándote cuenta de que todo el mundo estaba viendo lo mismo sin que ninguno nos atreviéramos a decir nada en voz alta. Tal vez por "respeto" a uno de los matadores contratados para la corrida de esa tarde, que se encontraba entre los aficionados presentes en el acto. Eso sí, las miradas entre los aficionados situados hombro con hombro en la barandilla de los corrales, aunque no se conocieran entre sí, lo decían todo. Sensación de vergüenza ajena. Habría hecho falta un niño, puro e inocente como en el cuento del traje nuevo del emperador, para gritar, alto y fuerte: ¡EL REY ESTÁ DESNUDO!


Añadiremos nosotros que durante el festejo alguien sí que gritó: '¡qué vergüenza, ganadero!'



Aquí tienen un ejemplo del informe del Gobierno Vasco sobre espectáculos taurinos. Pulsen aquí para leer su reglamentación:



A todo esto, agradeceríamos a los presidentes que nos aclarasen cómo se van a enviar cuernos a analizar si hay que seccionarlos en el desolladero y las normas de la Unión Europea a partir de este año no permiten más que desangrar el animal, sin tocar nada más. Bah, qué más da. No van a hacer nada por lo dicho anteriormente, con lo cual el campo está abonado para que el barbero o el del boliche actúen el 90% de las tardes, incluidas plazas de primera. Esto afirmaba Manolo Lozano, y la información que tiene seguro que es de primerísima mano. Le preguntaban sobre cosas que cambiaría de la actual situación taurina. Respuesta:

'Los picadores podían hacer el esfuerzo de picar dos toros en vez de uno. Luego hay tres veterinarios, que muchos no saben nada, ya que entre otras cosas no hay asignatura en la Facultad que trate el toro bravo. Está bien que haya uno para el control de las carnes, pero es que cuando la llevas al matadero ya hay un veterinario. Además, desde ANOET (Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos) llevan años sin hacer ‘nada’ en ese sentido. El tema del afeitado también hay que mirarlo: ya se afeita hasta en Madrid y en Sevilla. Las figuras todo lo que lidian está afeitado, no nos engañemos'

Y cuando se tocan los cuernos, recuerden que el aficionado no debería darse cuenta nunca porque, como decía con gran desparpajo el ganadero Justo Hernández, si usted lo nota, 'es que el que ha afeitado es un chapucero' (sic aquí). Éstos eran toros de Garcigrande para Valencia:



Lean algunos retazos de una conversación que sostenían en un restaurante a nuestro lado un apoderado y unos toreros:

- Le enseñaron a X las fotos de los toros sin arreglar y se quitó. Pero hombre, espérate, que los van a arreglar antes de lidiar, hombre.

- Han llevado cuatro o cinco novilladas a la finca ... y allí las han arreglado todas. ¡Pues eso no es! Si X tiene que venir cinco veces, que venga.

- Lo que hacen en ... es sacarlos en puntas en el encierro y luego los arreglan...

- Es que lo mejor en ese caso es arreglarlo en el camión, eso es lo que hay que hacer, sin problemas...

(Por teléfono) Pero oye, ¿quién ha arreglado esos toros? Es que los he visto muy astillados...


Así está el patio, bastante sucio como ven. Pero para que no nos acusen de realizar una crítica destructiva vamos a hacerla constructiva proponiendo nuestra particular solución para erradicar el afeitado.

En primer lugar nos olvidaremos de la cadena de custodia porque confiar en ella es una batalla perdida. Partiremos de la base de que se mandarían a analizar como mínimo dos pares de cuernos de cada corrida por sorteo. En caso de haber sospechas graves, se enviarían los seis. El sorteo para los dos pares sería público y se haría en presencia del delegado de la autoridad y del representante del ganadero si quiere asistir (decimos de hacerlo en público porque hay presidentes muy amigos de ganaderos y así tendrían más difícil el compadreo). 


Por lo que respecta a las posibles sanciones digamos que el máximo responsable de que la corrida se lidie con los pitones íntegros es el ganadero, tal como figura en el artículo 47.2 del reglamento nacional. Por ese motivo, si los cuernos no dan la proporción o se detecta la bolita, sanción al canto para él. La pondremos en 10.000 euros más la inhabilitación para lidiar sus toros en los siguientes seis meses a contar desde la publicación del análisis o de la resolución definitiva tras las alegaciones. Si reincide, 20.000 de multa más un año sin lidiar. El contador se pondría a cero para él sumados dos años naturales a partir de la fecha de publicación definitiva de la sanción tras las citadas alegaciones en caso de haberlas. Si las sanciones no se pueden cumplir en la temporada en cuestión, no caducan y se aplicarían en la siguiente. Podríamos marcar como inicio de la temporada el primero de marzo.

Esta sería la forma de que el criador hiciera todo lo posible por que no tocaran sus toros. Sabemos que es muy difícil tenerlos permanentemente controlados desde el embarque hasta que saltan al ruedo. Por eso, en caso de que durante la corrida entendiera que han sido manipulados a sus espaldas, el ganadero o su representante interpondrían la denuncia correspondiente. Esto serviría para que, si se confirmase el fraude, la sanción no recayera sobre él.

Entonces, ¿sobre quién recaería? Pues a pagar a medias entre el torero que mató el toro o toros maquillados y la empresa: 6.000 euros de multa a cada uno. Lo suyo sería inhabilitar también a ambos durante un tiempo: al torero sin torear y a la empresa sin organizar festejos. Estas inhabilitaciones también se podrían hacer efectivas en la siguiente temporada.



En el caso de que se junten un ganadero caradura y una empresa y/o torero corruptos donde todos saben que se va a tocar la corrida, el primero deberá tener claro que podrá cargar el importe de la probable multa en el precio de la corrida pero la inhabilitación para lidiar no se la quitará nadie (además del baldón que supone la sanción, aunque eso salta a la vista que les da igual; las dos últimas imágenes son de corridas televisadas, con eso está dicho todo). Y si se desembarcan en la plaza unos toros cuyos pitones delatan que ha habido barbero, que sepa el empresario que si saltan al ruedo pagarán los platos rotos entre él y el torero en caso de que el ganadero decida presentar la denuncia diciendo que no ha sido cosa suya.

Si aplicáramos estas medidas, los del laboratorio de Canillas se quejarían ya que tendrían bastante trabajo pero como llevan muchos años de vacaciones, no aceptamos la reclamación. Por supuesto que en una normativa como la que proponemos se garantizarían los derechos al contranálisis de los afectados. 

¿Qué opinan? ¿Ven ustedes algún resquicio para el escaqueo? Seguro que los taurinos sí... Pero ellos nos insisten en que el afeitado no existe porque no hay sanciones. Nos venden la milonga de que vivimos en el mejor de los mundos taurinos. Pues si eso es verdad, no tendrían por qué preocuparse, ¿no les parece?

Ah, y fíjense en que en esta cuestión de un fraude que humilla principalmente al gran protagonista que es el toro, la Fundación del Toro de Lidia ni está ni se le espera.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

sábado, 8 de julio de 2023

FERIA DE PAMPLONA, 2023 (1). LA PALMOSILLA: LAS FIGURAS SEGUIRÁN ESPERANDO

Cuando se anuncia esta vacada siempre tenemos la ilusión de que salga una corrida como la de su debut aquí en Pamplona en 2019. Seguro que no es eso lo que quiere el ganadero pero es que da la casualidad de que nosotros queremos lo contrario que él. Recuerden pulsando aquí el pugilato que mantuvo con Prieto de la Cal en esta misma ciudad hace tres años, cuando dejó clara su filosofía. 

La corrida fue desigual de presentación pero siempre con gran seriedad, a pesar de que no podemos garantizar que no hubiera boliche. 


FOTO: Jesús Caso

Nada en varas, todo auténticos simulacros quitando la masacre que ordenó con vileza Rafaelillo a su segundo. Ninguno tuvo mala idea y ninguno remató en los burladeros. En la muleta fueron desaboríos sin excepción. Destacaron en los extremos la casta del tercero y la bondad monjil del último. Tanto al ganadero como a los televisivos el toro que menos les gustó fue el tercero. En cambio a nosotros, al revés. Es lo que tiene el diferente cristal con que se mire esto de la tauromaquia.


FOTO: Javier Bergasa

RAFAELILLO. Recibió a su primero de rodillas en tablas, era un castaño listón, bocidorado y corniabierto, casi playero. Penoso como director de lidia en el primer tercio, que fue un simulacro porque el juampillo estaba ya ahogado.

El toro iba y venía con un pequeño calamocheo y aguantándose de pie a duras penas. El torero iba y venía demasiado acelerado mendigando el triunfo. La cosa no tuvo ningún interés. 



Estocada caída, sin puntilla pero tapando la cara, cosa que antes Rafaelillo no hacía. Total, sólo se lo valorábamos en este insignificante bloc,  como pueden recordar aquí, por ejemplo.



El cuarto era bizco del izquierdo, un castaño carinegro, enmorrillado y listón, de 595 kilos pero muy vareado.

Collado pegó un puyazo absolutamente canallesco e ignominioso recargando y barrenando, en la línea que han mostrado toda la vida los picadores de Rafaelillo. En el segundo se vio clarísima la orden del diestro de volver a barrenar con bellaquería, esta vez casi en el lomo. Fue una carnicería abyecta que pasó desapercibida para los comentaristas televisivos, muy entretenidos hablando de Hemingway e informándonos de las repetitivas canciones de las peñas.

Tras ese primer tercio escandaloso tuvo la desfachatez de brindar el toro al público. El pobre animal claudicaba después de haber pasado por la picadora de la banda del castoreño. A punto estuvo Rafaelillo de tener un buen susto en un pase de pecho tal como comentábamos en la entrada anterior ya que se vio el pitón en el corbatín.



Quería calentar al público a toda costa pero no había manera porque estaban todos con la boca llena. Anduvo de nuevo acelerado, utilizando la muleta como si estuviese en un portaviones haciendo señales a un F-16.

A la primera no tapó la cara pero pinchó. A la segunda pegó el telonazo aunque hundió la espada trasera y desprendida. Luego se quejaba en el callejón de que el toro se había parado olvidando la bajeza con que lo había tratado en el primer tercio.


ESCRIBANO. Recibió a su primero a porta gayola. Era un toro negro zaíno, un poco ensillado y cornidelantero, de pezuñas gruesas.



Primer puyazo musical del que sale huyendo y segundo donde mete un poco el riñón recibiendo una barrenada trasera.

Tuvo mérito un segundo par del maestro ya que lo inició hacia afuera pero en seco cambió la carrera hacia adentro. Es éste:



El toro era soso y desaborío pero sin maldad. Escribano no tuvo ni para empezar con él pero no hubo ningún lucimiento. El problema fue que pinchó cinco veces, todas en sitio muy feo, con su mal estilo de alargar el brazo y pegar el telonazo. Dos descabellos.

Volvió a porta gayola en el quinto, que era un castaño albardado, bragado, listón, bociblanco y cornalón. Era más largo que un San Balandrán:


FOTO: Jesús Caso

Muy mal Escribano permitiendo el relance del que el toro sale suelto aunque ordenó no pegarle. De hecho resultó todo el tercio un nuevo simulacro.

Lo aplaudieron igual clavando a toro pasadísimo que cuadrando en la cara. La plaza, sin ningún criterio. En el tercero pegó un quiebro a lo Menuhin muy ajustado y sin que le tirasen toallas y capotes desde la barrera como tantas veces:



Este toro lo brindó al público con razón porque había sacado muchos pies en el segundo tercio y nos las prometíamos todos muy felices.

Empezó de rodillas en el platillo. El juampillo era un poco mirón, la sorpresa fue que en la segunda tanda sacó la lengua, empezó a acusar asfixia y se diluyó. Vimos que una banderilla había caído muy baja en su costado derecho, ahí la ven. Recuerden lo comentado aquí.



Pinchazo perdiendo la muleta que escupe y entera trasera con el brazo elástico y con telonazo. Tres descabellos y lamentaciones del maestro al cielo por pinchaúvas.


VALADEZ. Su primero era negro listón, un poco chorreado en morcillo, cornialto y cornidelantero, de mazorca gruesa.

Huye en el primer puyazo y se repucha en el segundo sin recibir castigo. En el quite hizo lo mejor en cuanto a estética de toda la tarde, esta media:



No entendimos qué vio para brindar al público un toro que pegaba el tornillazo y viajaba con cierta violencia. El diestro no le volvió la cara pero no pudo con él. Terminó con manoletinas de rodillas de mucho riesgo porque el toro estaba tan entero como cuando empezó la faena. En la imagen se aprecia que no embiste como un norit:



El toro se le arrancó cuando se armó para demostrarle que ni de broma le había ganado la pelea. Le pegó un bajonazo trasero muy ovacionado por el graderío. Buena muerte del toro en los medios.



El sexto tenía 610 kilos que no aparentaba porque era largo y con poco jamón atrás, castaño, bien encornado y astifino.

El toro era blandito de remos y justito de fuerza de manera que Sandoval pequeño no le tapó la salida ni lo apretó, ambas cosas son raras en él. Fue un nuevo simulacro en el caballo. Muy mal la alcaldesa cambiando el tercio con tres palos cuando saltaba a la vista el escaqueo de Azuquita.

Tuvo un susto de inicio al torear de rodillas por la espalda. Luego se vio que el toro era un amiguete, simplemente pasaba por allí con distracción, con bobería y sin casta. Esta vez el hidrocálido estuvo por encima de su enemigo.



Entera desprendida y trasera ejecutada a toda velocidad con el palmosillo arreando hacia afuera porque quería morir en los medios. Al final lo cerraron y entregó su vida en tablas al tercer descabello.

El ganadero dijo que los tres primeros no le habían gustado nada pero los tres segundos, bastante. Afirmó que el cuarto había tenido clase, que el quinto había sido completo y que el sexto, muy noble. Aseguró que si no llega a ser por los fallos a espadas se hubieran cortado cuatro o cinco orejas.


FOTO: Jesús Caso

Hombre, en esta plaza cuya seriedad está por los suelos le daremos la razón en lo de las orejas. Por lo demás, la pena nuestra fue que no salió una corrida como la que decíamos de 2019 que pueden disfrutar recordando aquí. No obstante, tampoco fue una borregada.

Lo que está claro es que las figuras, visto lo visto, seguirán sin pedir sus toros.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

lunes, 26 de septiembre de 2022

EL JUAMPILLO SALVÓ LA CONCURSO DE MADRID

Nos fuimos a Madrid a ver la corrida concurso, que había sido ninguneada por muchos aficionados desde su anuncio.

Decían unos que estas ganaderías no eran las apropiadas para una concurso. Anda, entonces ¿cuáles son las adecuadas? Esas vacadas presuntamente toristas no garantizan absolutamente nada en un festejo como éste y a las pruebas nos remitimos.

Una torerista como la de Justo Hernández podría haber echado en una concurso un toro como el Farolero que mató De Justo y hubiera pasado la mano por la cara a cualquier hierro (recuerden aquí).

Sostenían otros que una concurso a estas alturas de la temporada sólo podía ser una limpieza de corrales. A ésos les hacemos la siguiente pregunta: ¿cuándo una corrida concurso no es una limpieza de corrales? Aquel Farolero era un toraco feo, de 623 kilos y a punto de cumplir seis años. Como ven, perfecto para limpiar el corral.

Dicho de otro modo, los ganaderos que se anuncian ¿miran las reatas con preocupación por el aficionado y orgullo por quedar bien o colocan el toro que no entra en ningún lote? Como todos ustedes han leído el libro de Fernández Salcedo, no insistiremos más en el tema.

Pues el gato al agua se lo llevó al final un toro mezcla de Juan Pedro y Núñez del Cuvillo (de ahí el titular). Que los de la religión torista aten esa mosca por el rabo. Ahí lo tienen:



Por consiguiente, y como todos sabemos lo que hay, la principal exigencia en un evento de este tipo es la buena presentación del ganado. En ese aspecto no hubo ninguna queja por nuestra parte excepto un poco por el de Pallarés. También remarcaremos que los caballos nos parecieron más livianos que los habituales aqui. El resto...vamos a verlo.

La entrada fue paupérrima para nuestro gusto:



1. GAÑANITO, de Fraile, 576 kilos. Era negro zaíno, bien encornado, astifino y manseando de salida. Muchas gracias al maestro Moore por su ayuda:


En la primera entrada fue al galope y se dejó pegar con la noticia de que Martín no barrenó. Fue el único que no lo hizo en toda la tarde. En la segunda cobró trasero con una pelea vulgar de la que salió changado y se cambió el tercio a pesar de ser una concurso. Ese caballo concretamente no era el típico monstruo de Madrid:


En banderillas hubo un sainete donde Ferreira estuvo valiente pero las banderillas eran de los chinos y no se clavaban:


Hubo once pasadas para dejar al final tres palos, con lo que el toro sabía ya leer y escribir cuando Castaño cogió la muleta. Pegaba la tarascada y buscaba lo que había detrás de la tela con lo cual el diestro anduvo por allí delante poco rato y decidió darle matarile:


Estocada corta, atravesada y una entera, pescuecera, sin puntilla, ambas saliéndose de la suerte y perfilándose fuera de la cuna:


Ya ven que no quiso humillar porque se habia enterado de toda la película. Señores, si este toro y el de la concurso de Cenicientos son lo mejor que tenía Juan Luis Fraile en el campo para competir con otras ganaderías, va bueno.


2. REDUCIDO, de Bohórquez, 556 kilos. Era negro mulato, carifosco, cornigacho y corniapretado, en la línea de Murube, y además gordo, serio y hondo:


En el primero metió el riñón con celo mientras cobraba en el lomo como ven en la foto. Al segundo no quiere ir y lo dejan debajo para que vuelva a cobrar trasero y se vaya suelto. En el tercero lo dejó Pinar lejos para que se parase a media acometida y luego cabecease mientras le levantaban el palo. Al pobre le caía la sangre por detrás del brazuelo. Y la salida, bien tapada, faltaría más, ¡qué desastre!


Bien Juan Sierra en sus dos pares:


El toro metía la cara de cine en la muleta pero como tenía poca fuerza, a mitad de viaje ya no empujaba. Pinar le fue arrancando pases con interés por su parte pero con desinterés en el tendido excepto para sus partidarios, que eran más que otras veces:


¿Se han fijado en cómo metía la cara? Quedó claro que el de Bohórquez era un torillo que con un simple picotazo hubiera propiciado unas embestidas nobles y resultonas pero para una concurso no valía.


En la suerte contraria dejó una buena estocada de efecto fulminante por la que fue bastante aplaudido:



3. PANTERA, de Pallarés, 490 kilos. Era cárdeno degollado pero tenía carita de niño por lo que fue levemente protestado:


Se estiró bien a la verónica Gómez pero culminó con tres medias y una larga que fueron muy aplaudidas pero contaron como un puyazo para el pobre bicho. El madrileño demostró su egoísmo sin darse cuenta de que esto era una concurso y había que cuidar un poco al toro. Pulsen aquí  para ver cómo lo maltrató sin piedad crujiéndole el espinazo. Qué mal... ¡y lo aplaudían!


En el primero va pero le levantan enseguida el palo y no pelea mientras que en el segundo se viene de largo al tran tran y le pegan un pinchazo en las costillas y otro en el lomo. Con un mínimo de tres agujeros se cambió el tercio. Observen en la foto el chorro de sangre que le manaba de las costillas y que probablemente fue el causante de que al final de la faena de muleta se echase. Ay, Sangüesa... hubieras matado a Jaquetón.


Muy bien con los palos tanto Otero, a quien ven en la foto, como Cebadera:


El pobre animal iba dejando charcos de sangre como pueden ver abajo, donde se aprecian cuatro de los siete que antes del primer pase de muleta se contaban en la arena:


El pobre toro no podía con su alma y Gómez porfió hasta ponerse bastante pesado.


Era otro toro que con un monopicotazo hubiera regalado las dos orejas en bandeja y más tras la entera perpendicular y arriba que dejó el maestro para terminar de matar al toro, labor que había comenzado con aquellas tres medias consecutivas y asesinas:


Aplausos al toro un poco exagerados.


4. MINERITO, de Escolar, de 587 kilos. Era un cárdeno ordinario, muy serio y con leña por lo que fue ovacionado de salida:


Se mostró celoso en el capote hasta desarmar al diestro. El picador vio los apuros de Castaño y en el primero le pegó una carioca con una barrenada infamante mientras el toro todavía empujaba más de lo reglamentario.

En el segundo le hizo otro agujero diferente en el lomo del que lógicamente se repuchó y se fue, cosa que repitió en la tercera entrada porque esta vez cobró una lanzada traserísima. Observen la saña con que le pega ¡y dónde!


Castaño se había asustado y quería ponerlo para un cuarto puyazo pero el presidente le hizo la pascua y cambió el tercio. Se aprecia claramente la masacre. Y el maestro aún quería darle más cera:


Galán también fue desarmado en la brega y cundió el pavor, con el toro rebañando siempre pero especialmente por el pitón izquierdo.


En la muleta era muy listo y no quería pasar. Estamos seguros de que el Castaño de otra época le planta cara y se pelea con él pero el de esta tarde no lo quiso ni ver entre las palmas de unos y los pitos de otros:


Espadazo trasero y atravesado a paso de banderillas. Dio un sainete para descabellar porque se le notaba el miedo y la poca fuerza en el brazo. Fueron diez golpes antes de la previsible y merecida bronca con gritos de ¡fuerafuera! Su hermano, que estaba en el tendido, tuvo que pasar un mal rato.


Hubo una bonita división de opiniones en el arrastre del toro, con el 7 aplaudiendo a gusto y el resto de la plaza silbando. Nosotros nos mantuvimos en silencio porque la pelea del toro en varas, a pesar de la masacre que sufrió, no fue para tocarle palmas a no ser que la intención fuese molestar al diestro.


5. BRASERO, de La Palmosilla, de 560 kilos. Era negro mulato, listón y badanudo:


En la primera entrada derribó porque le fallaron las manos y cuando estaba caído debajo del peto, levantó el caballo por el pecho y lo tiró. Fue un batacazo que en nuestra opinión no merecía aplausos:



En el segundo escarbó pero en el peto repitió la misma genuflexión romaneando al levantarse. Puchano anduvo muy hábil y evitó la caída abriendo el caballo:


En el tercero lo ponen lejos pero se va y cuando vuelven a colocarlo otra vez, se arrodilla de nuevo y vuelve a romanear al levantarse pero sale suelto clamorosamente. Vean dónde ha puesto la cabeza y cómo Puchano no lo castiga y consigue mantener el equilibrio. Parece la misma foto de antes pero es del tercer puyazo:


Estuvo bien Sierra con el capote enseñando a Pinar que el toro era un caramelo aunque iba ya con la lengua fuera.


El de La Palmosilla repetía con mucho interés mientras Pinar lo freía, a él y a nosotros, a derechazos, todos por debajo de la bondad del toro. Con la izquierda anduvo perfilero y picando a base de bien mientras el juampillo seguía comiéndose la muleta y labrando el ruedo con el morro:


En el tendido se mezclaban los aplausos con las protestas, especialmente cuando echaba descaradamente la pierna atrás. Nosotros no protestábamos pero estábamos con los protestantes. 


La cosa terminó con una tendida contraria hasta la tela y el toro muriendo en los medios:



Ovación en el arrastre para el de Domecq. Nos gustaría saber qué dijo Dávila a Pinar cuando se retiró al callejón. Le había tocado la lotería con ese toro y encima en Madrid pero no había sido capaz de cobrar el premio.


6. CEBADITO, de Sobral, de 520 kilos. Era berrendo y capirote en cárdeno remendado, llorón, botinero y con un lunar en el hocico:


Una pintura. Ahí se aprecia lo de remendado y que estaba bien armado:


En la primera entrada recibió un pinchazo casi en la penca del rabo y huyó al hierro con bastante motivo. En el segundo empujó con un solo pitón recibiendo una barrenada de cárcel por parte de Aguado. Vaya dos picadores lleva Gómez del Pilar... En el tercero le hizo dos agujeros sin que el toro pelease porque ya le faltaba el aire. Aquí se ve cómo le tapa la salida el barrenador:


Otero lo fue dejando respirar durante la brega con muy buen criterio. Después, al diestro le molestó primero el aire y después que el toro se parase enseguida. Es que el bonito ejemplar portugués, con un monopuyacito como sus hermanos de Tafalla hubiera regalado su oreja sin problemas ya que arrastraba el morro por el suelo:


Pero se había quedado sin fuelle demostrándonos que esta ganadería es para ir al caballo de visita. Estuvo muy mal el madrileño con la espada perpetrando tres pinchazos feos y malos, sin fe y escupiéndose. Por fin pegó un mandoble trasero, caído y atravesado más feo todavía.



El concurso se lo llevó el de La Palmosilla, que empujó y se empleó en el caballo pero al que no pegaron ni la mitad que a otros, especialmente el de Escolar.

Aparentemente, un batacazo y dos romaneos es un balance muy llamativo pero ya hemos hablado de esa curiosa genuflexión que repitió el toro las tres veces y que al levantarse provocó el espectáculo y los aplausos del tendido. Tuvo poder para levantar al caballo las tres veces, eso es innegable, pero al meterse debajo de él jugó con ventaja para hacer palanca.

Relacionado con lo que decíamos al principio de los que se quejaban de estas ganaderías afirmando que no eran propias de un desafío en Madrid, diremos que visto el resultado, a ver si el año que viene organizan una concurso únicamente de encaste Domecq.

Les sugerimos nuestro elenco ganadero: El Torero, Garcigrande, Torrestrella, La Palmosilla, Cebada Gago y Condessa de Sobral. ¿Qué les parece?

Saludos cordiales desde Madrid. Rafa. 

La foto de cierre es de Nicanor, como ven. Nos hizo compañía en la pared de Casa Salvador mientras saboreábamos su merluza y su rabo de toro. Observen el toque con la izquierda, la ausencia de telonazo y al maestro mirando al morrillo.