Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Álvarez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Álvarez. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de septiembre de 2014


PARTIDO DE RESINA EN CORELLA:
“ABURRIMIERDO” TOTAL

No lo busquen en el diccionario. Es una palabra inventada por el humorista Forges para dar una idea de una corrida de toros como ésta: se juntan el aburrimiento y la interjección malsonante que va repitiendo el aficionado cuando ve que está perdiendo miserablemente la tarde.
Y en Corella se dieron cita aficionados de Logroño, Zaragoza, Tarragona, ¡incluso franceses de Toulouse! Todos tuvieron la misma sensación tan desagradable. Y es que fue un desfile de toros inválidos, descastados y sin poder, excepto el quinto, que tampoco fue nada del otro mundo. Un fiasco total a pesar de la buena voluntad de la empresa trayendo a Corella la divisa albiceleste.

Aquí los tienen, desiguales de presentación e incluso alguno cariavacado. Vean el escurrido primero ¿dónde está la célebre ‘doble grupa’ de los pablorromeros?


El tercero fue el más bonito a pesar de que le faltaba un poco para ser rabón:


Este tenía un pitón izquierdo maquillado para la ocasión:


El quinto fue el más serio de todos, único que se empleó en el caballo mostrando su condición de bravucón:


 El sobrero, un becerro cariavacado:

Apenas se tenían en pie y pasaron por el peto como el que va al dentista. Fueron siete veces al caballo –de las cuales, tres picotazos-, ustedes mismos. El único que metió los riñones en un monopuyazo fue el entrepelado quinto, que romaneó fugazmente.
Poco ha durado la alegría en Partido de Resina tras el relativamente exitoso domingo pasado en Las Ventas. Aquí fue una cosa para olvidar.

RAFAELILLO. Es un torero que, para triunfar, tiene que hacer pasar miedo al público (como hizo en Castellón ante aquel marrajo de Miura que estuvo un cuarto de hora en la manga de chiqueros sin querer saltar al ruedo, recuerden aquí). En Corella se encontró con dos torillos sin ningún respeto, el primero escurrido y ‘desaborío’ y el segundo distraído y sin codicia. Poco que hacer.
 A su segundo lo picó Antonio Muñoz, que ha dado de comer miles de veces a estos toros pero que no perdonó a ‘Mediasuela’ dándole más cera de  la que el pobrecillo necesitaba.
SÁNCHEZ VARA. Vergonzoso en el primer tercio desentendiéndose de todo. A su primero lo picó alevosamente el reserva mientras el maestro se hacía el autista. Tuvo buen son en banderillas pero era blandísimo. Sánchez Vara buscó claramente el bajonazo para cortar una oreja de pueblo pero le salió una estocada enhebrada en la paletilla que hacía guardia (esperemos que los antitaurinos no obtengan la foto, nosotros hemos borrado la que hicimos).

Su segundo fue el único toro digno de la corrida, negro entrepelado, recargó en un monopuyazo sin que el maestro quisiera cuidarlo para enseñárnoslo en dos entradas más al caballo. Nos robó el espectáculo ¡qué penoso! Uno de sus subalternos hizo el salto de la garrocha para que después Sánchez Vara pusiese banderillas a toro pasadísimo.
El toro sacó cierto geniecillo quizás porque se acordó de su nombre: ‘Cabrito’. Echaba la cara arriba pero el diestro no le dejaba la muleta en la cara, no mostró la muñeca firme, ponía retrasado el engaño y el toro acabó igual que empezó, con la cara por las nubes y con la sensación de que había ganado la pelea.
 La suerte de matar la realizó a paso de banderillas pero sin la habilidad de Morante para dejar por lo menos media espada. Mal sin paliativos.
ALBERTO ÁLVAREZ. Su primero era un minusválido con carnet para aparcar en sitio reservado.
Tras un picotazo tuvo la desfachatez de brindarlo al público.
Lo mejor, un pase cambiado al inicio de la faena y la estocada. Lo demás, de poco valor ante la entidad del enemigo. Cortó una oreja benevolente.
Su segundo era más inválido que Ironside y fue cambiado con dos pares de banderillas porque el presidente se asustó del escándalo que se formó. A la empresa el cambio tuvo que saberle a cuerno quemado. Salió el sobrero, ese becerro cariavacado que demostró ser claramente hermano de los demás por su invalidez. Lo brindó, como Sánchez Vara el anterior, a Viard, otro que, como nosotros, mordió el anzuelo de los pablorromeros y sufrió el citado ‘aburrimierdo’.
Nosotros hicimos más fotos que Viard pero de ninguna manera hubiéramos aceptado que se nos brindasen toros inválidos. En el sobrero, Álvarez hizo de enfermero con la muleta intentando que su enemigo no se derrumbase y dio un sainete a la hora de matar indigno de su estatura física.

Ya ven, un desastre. Pero los aficionados que ahora nos lamentamos de haber perdido la tarde en Corella veremos dentro de poco otra corrida donde se anuncie Partido de Resina (antes Pablo Romero) y ¿qué creen que haremos?
Exacto. No tenemos remedio aunque, eso sí, tenemos lo que no nos merecemos.

Saludos desde Tarragona. Rafa.  




jueves, 22 de agosto de 2013

FERIA DE TAFALLA, 2013 (III)
¿CEBADAS PARA MORANTE?
 
Salían los aficionados de la corrida de Cebada y todos se preguntaban por qué las figuras no se apuntan a estos toros, sobre todo a un cuarto castaño, de ensueño para el torero.
 
 
 
 
Mi respuesta está clara: si sale ese toro, ningún problema, es el toro que denominamos comercial encastado, al estilo de los que suele echar Victoriano del Río. Pero la diferencia es que si sale un Cebada listo y revoltoso, ah, amigo, ahí la figura puede quedar en evidencia (recuerden a Talavante en Madrid y con victorinos 'modernos').
 
 
La corrida traía dos de los toros rechazados en Pamplona. El problema en San Fermín fue el ser terciados algunos, faltos de peso otros y problemas en la vista otro, no hubo nada raro según pudimos investigar. Muchos aficionados ya tienen la mosca tras la oreja con el futuro de esta ganadería en manos de unos herederos que no parecen ofrecer demasiada confianza. Dejémoslo aquí.
 
 
La corrida cumplió en el caballo. En la cuadrilla de Marco venía Pablo Simón, único torero que ha tomado la alternativa en Tafalla.
 
 
 
 
Marco se encontró con un cuarto toro de los que pone de acuerdo a toristas y toreristas. Embistió con gas ya desde el capote y sobre todo en banderillas se vio claramente que ofrecía las orejas en la mano.
 
 
 'Marquitos' no acabó de dar al toro lo que éste merecía y alguno de los pases que dio... en fin, vamos a ser generosos y evitar el calificativo. Cortó una oreja. Si se le da la vuelta al ruedo, nadie se queja -con lo cual hubiésemos tenido en Tafalla dos toros de vuelta al ruedo en tres corridas, ojo-.
 
 
 
Alberto Álvarez toreaba su primera corrida y estuvo muy digno, intentando hacer las cosas bien en todo momento. Tuvo dos detalles excelentes: mató a su primer toro de estocada en el platillo de la plaza, sin darse ninguna ventaja y luego saludó sin querer dar la vuelta al ruedo que necesitaba como agua de mayo y que nadie le hubiera protestado. En su segundo había que tener muñeca de hierro para conducir una embestida rebrincada y ahí se vio la falta de corridas. No obstante, mató de buena media en los medios. Cortó una oreja que no vamos a discutir aquí.
 
 
 Pinar se mostró ausente y sin afición. Claro, al día siguiente toreaba en Bilbao y cualquier percance le hacía perder dinero. Ese es el problema de Tafalla, traer toreros que a los pocos días van a Bilbao a cobrar tres o cuatro veces más. Los que decían que se reservaba para Bilbao ya vieron que en Tafalla estuvo fatal y en Bilbao, mal.
A su primero lo ignoró por la izquierda y a pesar de sus mantazos y de una estocada atravesada le dieron una oreja. En el segundo tendría que haber salido a comérselo para cortar otra oreja fácil y salir a hombros. Pues no, salió como si fuese al dentista. Vergonzoso. El toro, cansado de su indolencia, le tiró un gañafón al pecho y lo arrolló (único gesto feo de toda la corrida, que conste) y Pinar, en lugar de levantarse como loco y volver a la cara del toro para hacer un gesto que le valiese la oreja del público festivo, se levantó blanco de pensar que por un pelo casi pierde el dinero de Bilbao. ¿Eso es un torero?
 
 
 
Saludos desde Tarragona. Rafa.