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lunes, 25 de diciembre de 2023

PONGAN SUS BARBAS A REMOJAR

El gallinero taurino se alborotó un poco con el nombramiento hace un mes del flamante ministro de Cultura, quien pasará a ser la máxima autoridad en corridas de toros. Este activista no es precisamente muy aficionado pero estamos convencidos de que su jefe no le permitirá que abra gratuitamente un frente en ese campo. Bastante frentes tiene abiertos el inquilino monclovita como para que un turista recién llegado al gobierno le vaya abriendo más.

De todas formas, ¿ustedes creen que un ministro de Cultura aficionado a los toros haría algo por el bien de la fiesta? Bah, se limitaría al laissez faire, laissez passer, sin atreverse a meter mano a la golfería imperante.

Lo antitaurino del nuevo ministril nos ha recordado nuestra colaboración para la revista que el Club Taurino de Pamplona editó este año. La dedicaron a los toros en Cataluña. Esto que sigue es lo que escribimos a cuenta de lo acontecido en el Principado a raíz de la famosa votación para prohibir las corridas de toros.


Señores, desengañémonos: la fiesta de toros en Cataluña iba a fallecer de muerte natural aunque no hubiera habido prohibición. Digo esto porque todavía hay algunos aficionados que piensan que se podría haber mantenido hasta hoy las ocho corridas que se daban en verano en Tarragona más las de Barcelona. En la plaza de Tarragona, que inauguró Lagartijo en 1883 a veinte metros de donde les escribo, difícilmente se llegaba al tercio de entrada contando los turistas (con actuación estelar cada tarde del barbero). En Barcelona, con un cartel de figuras, a duras penas alcanzaban la mitad del aforo. Si a eso añadimos todas las protestas de los antitaurinos, está claro que como negocio era una ruina de la que, aun sin prohibición, sólo se podía sacar problemas.

Sin esa prohibición, es posible que se siguieran celebrando en Barcelona un par de corridas con José Tomás que sí hubiera agotado el papel pero llenando los tendidos de foráneos. En cualquier otra no sabemos si cuadrarían las cuentas. Quien piense que sin toda la historia de la prohibición los toros gozarían de buena salud en Cataluña está soñando tortillas, como decimos en la lengua de Verdaguer.



Ustedes dirán que fue todo una cuestión política y eso no hay quien lo dude. Si los toros en la Cataluña peninsular se pudieran usar como baluarte de un nacionalismo identitario de manera parecida a como se hace en la Cataluña norte, o sea, en Céret, no duden ustedes de que en colegios e institutos se dedicarían horas lectivas a hablar de tauromaquia.

Recuerden que en tiempos de Franco también hubo política buenista en este tema. La primera carta solicitando apertura de negociaciones para que España entrase en el Mercado Común Europeo es de 1962. Curiosamente, al año siguiente se redactó una ley contra el maltrato animal. Era una forma de demostrar a los europeos que no éramos tan incivilizados. Fueron los años en que muchos alcaldes cambiaban los carteles del toro embolado de su pueblo poniendo que por la noche habría 'una exhibición de ganado vacuno con desfile de antorchas'.

Los políticos catalanes antitaurinos han vendido que los toros son una cosa impuesta 'desde España' aunque en la célebre prohibición tuvieron que tragar con permitir los correbous simplemente porque peligraban muchos votos en las zonas donde se mantienen. Quizá les sorprenda que los antitaurinos catalanes más beligerantes siguen sosteniendo la idea de que estos correbous son una contaminación proveniente de Aragón. La imagen es de la localidad tarraconense de Amposta:



El politiqueo que de verdad contamina la cuestión taurina en Cataluña se ve en lo que antes de la prohibición decía el presidente del Parlamento de Cataluña. Hubo unos incidentes en Cardona relacionados con la muerte del toro y lo que llamaba la atención al presidente era que el público gritaba '¡que lo maten, que lo maten!' Se le podría haber hablado de la tauromaquia como sacrificio, o rito canalizador de la violencia, o culto religioso ancestral, o incluso recordarle la tauroforia mitraica... pero todo hubiera sido inútil. Lo que le preocupaba era que los gritos eran ¡en lengua castellana! Está claro el asunto, ¿no les parece?



La foto anterior es precisamente de Cardona, a 90 kms. de Barcelona, donde hay confirmación escrita de la primera celebración con toros en esa plaza en 1409. Idéntica constancia pero de una corrida la tenemos en 1502. Fue un festejo celebrado en esta localidad con motivo de una visita del rey Felipe, el marido de Juana la Loca. Muchos no saben que quien fuera presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, presidió y aplaudió el festejo de Cardona en dos ocasiones.

A partir de la ley de 1988 de protección de los animales, se torció la cosa. Todo se inició con una iniciativa impulsada por Esquerra Republicana que no llegó a discutirse pero que empezó a mover la higuera.  Primero fue la estocada honda consistente en prohibir la entrada a menores. Después, con el alcalde socialista Clos, se declaró Barcelona ciudad antitaurina (21 votos a favor, 15 en contra y 2 en blanco). Finalmente vendría una iniciativa de legislación popular con 180.000 firmas y  la prohibición: 67 votos a favor, 59 en contra y 5 abstenciones. Dado que la anuló posteriormente el Tribunal Constitucional, hubo que indemnizar a la familia Balañá con casi un millón de euros por daños y perjuicios. Como nuestros politicastros no tienen ninguna responsabilidad civil por las tropelías que cometen, ya pueden suponer de dónde salieron esos dineros.

Después de aquella sentencia del Constitucional está claro que a día de hoy se puede organizar corridas en Cataluña. No obstante, habría que lidiar con todas las zancadillas que pondría la propia Generalitat en forma de permisos, autorizaciones, inspecciones y exigencias múltiples. En el hipotético caso de que algún valiente, o más bien temerario, quisiera montar un festejo superando todos estos obstáculos, tendría que contar con la presencia del único que agotaría el billetaje, es decir, el maestro de Galapagar. Quizá fuera la única solución para no acabar en números rojos.


FOTO: Inés Baucells

Y aun con todo, debería soportar el cúmulo de protestas que tendrían lugar el día de la corrida y que serían convenientemente permitidas, cuando no fomentadas, por la propia Administración catalana. Recuerden que aquí hemos visto a todo un presidente de la Generalitat, acompañado por un ex lehendakari, cortando una autopista de seis carriles a cuenta de sus protestas independentistas. Imaginen algo parecido a las puertas de la Monumental de Barcelona con el consiguiente riesgo de alteración del orden público y la posible suspensión del festejo.

El catedrático de Antropología de la Universidad de Barcelona Manuel Delgado resume perfectamente todo lo dicho  con estas palabras:

'Responde a diseños políticos que procuran adaptar la realidad a una fantástica esencia cultural producto de puro marketing político, destinado a generar las pruebas de una superioridad civilizatoria que no deja de ser una mera ficción para que el pueblo que administran sea como tiene que ser, es decir, como ellos querrían que fuese'

Aquella votación que terminó con los toros fue cosa de verlo y no verlo. Ni siquiera los avisos de algunos acerca de que el erario público se vería gravemente quebrantado al tener que indemnizar a Balañá detuvo un ansia prohibicionista que olía tanto a nacionalismo trasnochado como a recolecta de votos fáciles.

Piensen por un momento en qué pasaría si la Comunidad de Madrid cayese en manos de según qué partido aunque fuese en coalición. En Navarra ustedes conocen de primera mano las trabas que poco a poco se van poniendo a la tauromaquia en su tierra. La otrora inconcebible idea de hacer encierros en Pamplona sin corridas cada vez suena más. Al fin y al cabo, sería lo mismo que hacen en Onda, por ejemplo.

¿Alguien imaginaba hace solo cinco años que se llegaría a aprobar leyes como la denominada trans o la de bienestar animal? Pues en cuestión de toros pongan sus barbas a remojar porque aquí en Cataluña las nuestras, en lo que a corridas se refiere, nos las pelaron de un día para otro en un quítame allá esas pajas.


Hasta aquí el texto. El amigo Joan, selecto comentarista de nuestro modesto blog, sostenía en otro artículo su teoría de que aquella prohibición actuó como vacuna para el resto de la España taurina. Lo que no sabemos es si aquella hipotética vacuna mantendrá sus efectos durante los próximos ¿diez años?

En Pamplona tienen nuevo alcalde. Del 7 al 14 de julio es muy probable que se presente como el más taurino del hemisferio Norte. Sin embargo, el resto del año podría ir haciendo una labor de zapa contra los toros moviendo la higuera. Ya veremos...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




lunes, 30 de noviembre de 2020

DON JAIME DE PABLO-ROMERO: UNO DE LOS NUESTROS

El marqués consorte de Tablantes, don Jaime de Pablo-Romero y de la Cámara, hubiera formado sin duda entre las filas de nuestros selectos lectores. Creemos que llegó a conocer este modesto blog gracias a una mediación que hicimos con su hijo para que asistiera a las jornadas de Villaseca de la Sagra tituladas 'Ganaderías de la edad de oro'. Lamentablemente estaba ya muy débil y no pudo acudir.



Sostenemos que sería uno de los nuestros porque leías o escuchabas lo que decía y su visión de los toros era la misma que defendemos en nuestro cuaderno. Resultaba curioso ver cómo los que lo entrevistaban le daban la razón para después olvidarlo y seguir defendiendo sus lentejas dentro del taurineo corrupto.

Don Jaime murió el pasado uno de septiembre a los 80 años. Ciento quince seguidos de los Pablo-Romero ganaderos terminaron con él. Recuerden esta entrada donde hablábamos de su padre, don José Luis. 

Como homenaje al recientemente finado recordaremos algunos de sus pensamientos y los ilustraremos como a él le hubiera gustado, simplemente con fotos de sus toros. Nos las ha proporcionado el maestro Moore, con su proverbial y británica gentileza.



'En agosto de 1979 el empresario José Barceló me dijo "vaya responsabilidad te has echado encima con la muerte de tu hermano Felipe porque esos toros que tienes no son tuyos sino que son de toda la afición"'



Era el noveno de diez hermanos y se hace cargo de la vacada en 1979. Ninguno de los hermanos quería saber nada tras la muerte de Felipe en julio de aquel año. Además, eran los años en que sus toros no tenían fuerza y rodaban por el suelo de manera lastimosa. Él no sabía gran cosa de cómo llevar una ganadería:

'Con mi padre no hable nunca de ello y cuando la ganadería la llevaba mi hermano, yo estaba estudiando en Madrid y luego me fui a trabajar a Barcelona, o sea que me mantuve bastante al margen'



Cambiará todo para él en 1986 cuando los hermanos deciden vender a Abengoa la sociedad Pablo-Romero S.A. que habían creado en 1959. Hace un esfuerzo y la compra. Eran entonces 1000 hectáreas y 600 reses. La clave de esa decisión fue que faltaban dos años para 1888 cuando la ganadería iba a cumplir cien en manos de la misma familia. Recordemos que al principio su antigüedad se hacía coincidir con la de Rafael Laffite (1875) pero luego se impuso la de 1888. También lo contábamos aquí.

'Yo sólo me planteaba aguantar esos dos años para cumplir el siglo y después dejarlo... pero me envenené'

Enseguida tendrá la gran alegría de Zorongo, el 15 mayo 1986 en Madrid. Dice que su mujer y él lloraban en el tendido mientras arrastraban al toro. Aquí lo pueden ver en un excelente quiebro de Morenito de Maracay. Le cortó la oreja y hubo gran ovación para el animal en el arrastre (ojo porque por internet circula que ese toro lo mató Galloso cortando la oreja cuando lo hizo a uno de Peñajara que completaba aquella corrida). Fíjense en que con esa cara seguro que no pasaba el fielato actual de Las Ventas:



Tuvo momentos amargos como con este problema de afeitado en 1988. Reclamó ante los tribunales que se habían precintado las astas sin que ni él ni Manolo Muñoz estuvieran presentes:


O cuando, meses antes de venderlo todo definitivamente, salió una pésima corrida en la feria de julio de Valencia. La mataron Víctor Manuel Blázquez, Ángel de la Rosa y Paco Cervantes:



La última alegría puede que fuera la que le dio este Gargantillo en Pamplona en 1993. Lo mató el citado José Nelo. Recordemos que, salvo error, es la cuarta divisa que más veces se ha anunciado en san Fermín por detrás de Miura, Cebada Gago y Marqués de Domecq (sobre esto, véase abajo el tercer comentario).



'Mi error fue ser excesivamente duro en unos tiempos en que quizá no debería haberlo sido pero yo quería comportarme igual que mi padre, mi abuelo y mi hermano, cuando el que mandaba era el ganadero'

De sobra saben ustedes que hoy el ganadero no pinta nada. Es más, estamos ante la parte más débil del entramado taurino. Alguno pensará que la más débil es el aficionado, ninguneado y esquilmado por los caraduras del mundillo. Hombre, no hay duda de que eso es así pero el aficionado puede dejar de gastarse el dinero y ya no lo pierde como sí sucede con el ganadero.



Contaba don Jaime esta historia de Ordóñez. En su reaparición tras una de sus retiradas se anuncia en San Isidro con toros suyos. Se decide a ir a la finca con intención de que don José Luis se los enseñe y éste se niega diciéndole:  'cumpla usted con su obligación que yo cumpliré con la mía'. ¿Cómo eran los toros que esperaban en el cercado de Madrid y que don José Luis no le quiso enseñar?. Aquí los tienen:


Busconero, 544 kilos

Risueño, 540 kilos

Radicano, 532 kilos

Comilón, 551 kilos

Asombroso, 610 kilos

Tabacoso, 533 kilos


¿Qué les parecen? Nada que ver con las caras que vemos hogaño:



Luego Ordóñez cortó dos orejas a ese Comilón, el cuarto. Era el 30 de mayo de 1965. Salieron con muy poquita fuerza. El mayoral entonces, Antonio Muñoz, lo justificaba así:


En los veinte años que van de 1945 a 1965 entre Ordóñez, Luis Miguel y Rafael Ortega se anunciaron en un total de sesenta y cinco corridas de Pablo Romero. El balance fue de 71 orejas y 4 rabos.

Esa dureza en el comportamiento taurino de don Jaime la recuerda con esta historia personal:

'Antonio Matilla vino un día a la finca de parte de Balañá y se metió sin permiso con el coche por los cercados. Automáticamente lo eché. Pues resulta que no lidié en Barcelona durante los siguientes tres años. Un día me llama Balañá y me pregunta que por qué no tengo toros para él desde hace tanto tiempo. Yo le dije que preguntase a Matilla. Al año siguiente se arregló la situación y volví a lidiar'

¿Se dan ustedes cuenta de que el mundo de los toros es donde más golfos hay por metro cuadrado? Un hombre honrado tiene muchas dificultades para moverse en ese lodazal. Don Jaime tenía las cosas claras:

'Cuando yo daba mi palabra no era mía sino de toda mi familia que venía de atrás. Nuestra forma de ser siempre ha estado presidida por la reciedumbre, la nobleza, la prestancia, la personalidad y el orgullo. Los toros se terminan pareciendo a sus criadores y los nuestros tienen que tener estos rasgos'



Al tomar las riendas de la ganadería siguió la indicación histórica de su padre cuando decía que 'un toro nuestro puede salir manso o bravo pero siempre tiene que ir bien presentado porque la presentación es algo que está en nuestras manos y no puede fallar'Por eso afirmaba:

'Mis tres preocupaciones cuando cogí la ganadería siempre fueron las hechuras, las caídas y la bravura. Yo miraba los libros de hacía veinte o treinta años y los pesos raramente excedían los 520 ó 530 kilos. Últimamente habían subido hasta los 580 e incluso a veces superaban los 600. Esto es una barbaridad, estaban fuera de tipo, pero el problema era que los públicos se habían acostumbrados a ver pablorromeros con esos kilos.

Sobre esto, recordemos que las dos últimas corridas lidiadas en Madrid dieron una media casi calcada de 564 y 565 kilos. La de Ordóñez que han visto, de hace cincuenta años, dio 551. Por contra, el Chivito de Esplá de 1987 en Pamplona pesó 651 kilos (recuerden aquí cómo se echaba el caballo a los lomos aunque luego salía suelto con descaro).



Preguntaban a don Jaime sobre el toro ideal de su divisa:

'Mi pablorromero ideal debe ser orgulloso de salida, duro en el primer tercio, pronto en banderillas y con nobleza en la muleta. Debe tener pocos pases y mucha transmisión. Lo que pasa es que hoy tenemos engañado a todo el mundo con ese toro moderno que es mansibravo, como me decía Barquerito'

Sobre el socorrido tema del posible cruce de sangre en Pablo-Romero, ustedes se acordarán de esta entrada donde Algora insistía en que de eso, nada de nada. Don Jaime iba siempre en la misma línea:

'En los libros no hay constancia de ningún cruce. Lo único que sale es una venta de dos sementales a Felipe Bartolomé y otra de un lote de dos toros y ocho vacas vendido a Atenco en México en 1904'


Desde 1986 en que compró todo a la Sociedad de sus hermanos hasta 1997 aguantó como pudo pero llegó un momento en que las deudas se lo comían. No se esconde:

'Yo debía en 1997 a los bancos 275 millones de pesetas. Es entonces cuando tras 18 años al mando la vendí. Fue más duro para mí comprar la ganadería y la finca en 1986 que venderla en 1997. Tuve una pequeña bronca entonces con mi mujer sobre a quién venderla y cómo venderla pero eso fue todo'

Esa deuda sería hoy equivalente a más de tres millones y medio de euros. Recuerden que seguramente en cónclave con la marquesa decidieron no vender la ganadería ni a Enrique Ponce ni a Juan Pedro Domecq. 

Nunca volvió a la finca, '¿para qué?, eso no conduce a nada'. En cambio, continuó acudiendo a festejos aunque cada vez más desmoralizado:
 
'Sigo yendo a los toros, sí...voy a los toros y me aburro. El primer tercio ha desaparecido y el toreo que veo es de una vulgaridad horrorosa. Luego, cuando ves a todo el mundo pendiente del móvil, te das cuenta de que lo que pasa en el ruedo no interesa'



Sus lamentaciones sobre el primer tercio eran exactamente las mismas que ustedes leen en este su cuaderno. No es necesario insistir en ellas pero sí en esto que añadía:

'Es que para entender el tercio de varas hay que saber mucho de toros y ya hace bastante tiempo que falta una labor básica de educar al público'

También coincidía con nosotros en la crítica al vocabulario de los taurinos:

'El maravilloso vocabulario taurino que antiguamente utilizaban hasta los políticos en el Parlamento se está perdiendo y lo están sustituyendo por palabras que me parecen horripilantes'

¿Lo están sustituyendo o lo están prostituyendo? Recuerden lo hablado aquí.


En fin, han podido comprobar en esta tertulia con don Jaime que definitivamente era uno de los nuestros. Se hizo cargo de la que probablemente es la ganadería de lidia más difícil de llevar si la intención es mantener puro el encaste. Su desmesurada afición era equivalente a su honradez. Pero su bolsillo no pudo estar a la altura de esa inmensa afición.



Descanse en paz.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.