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sábado, 17 de agosto de 2024

FERIA DE CENICIENTOS, 2024 (y 2). SALTILLO: NADIE PENSÓ EN LA QUINTA

Ninguno de los que sospechan, o sospechamos, que Moreno Silva está echando agua al vino metiendo La Quinta o Buendía se acordó de ello. Todos los presentes pensaron sólo en Saltillo porque el ganadero debe saber que estos toros son los que queremos ver. Estábamos tan aburridos de esos saltillos chochones que menudeaban en su vacada que se nos antojaba un sueño imposible ver una corrida como ésta. Sin ser completa, hubo tres toros que nos reconciliaron con este hierro y dos más a los que los toreros ni vieron ni quisieron ver. Sólo uno fue soso, el cuarto. Ah, y empujaron en el caballo. Y esperen: protagonizaron más de quince desarmes, uno de ellos el quinto, que quitó la muleta a García con una bonita coz.



Todos en puntas y con trapío a pesar de que varios estaban pasados de romana. Tuvieron poder, se hicieron respetar, fueron listos, estaban pendientes de una mosca que volaba, derribaron tres veces y no permitieron tonterías.

Los tres primeros fueron ovacionados en el arrastre. El tercero fue exageradamente azuleado, que conste. Los tres últimos, silenciados aunque quinto y sexto pidieron el carnet y los diestros lo tenían caducado.

¿No queremos toros? Pues fue una corrida de toros, más interesante que el noventa por ciento de las del ciclo isidril y eso nos lo podrán corroborar todos los aficionados que se tragaron el serial madrileño. En los comentarios ya nos dirán si estamos exagerando o no.



Si ésta era la octava corrida de Sánchez-Vara imaginen cuántas llevarían sus dos colegas. Pues era la tercera de Tibo García y la primera de Cristóbal Reyes. Luego desgranaremos sus actuaciones. Hubo dos tercios de entrada y el presidente se equivocó regalando una segunda oreja a Reyes y azuleando al tal Cafetero.




SÁNCHEZ VARA. Su primero era este toraco cárdeno, playero, badanudo y pasado de kilos:




Buena prestación en el caballo, con este derribo incluido. Ya ven que el picador se refugió allí abajo igual que si estuviese en una trinchera de la primera guerra mundial. 



Después Vara ordenó una paliza infecta cuyos efectos sanguinarios pueden constatar en la foto de más abajo:



No banderilleó y como su cuadrilla es más mala que la carne de pescuezo, dieron un sainete con indisimulable canguis. Cinco pasadas y cambio de tercio con tres palos. El diestro empezó el trasteo pidiendo tranquilidad. 



Señores, aquí es donde queremos ver al de Guadalajara. No nos interesa nada ante el toro pastueño sino ante uno como éste, distraído mirando al de la Coca-Cola en el tendido, topón y resabiado. Empezó con decisión pero el toro le pudo. 



No dejamos la cosa ni siquiera en tablas, es que terminó desarmándolo y obligándolo a tomar el olivo. Ya ven dónde habían caido las banderillas, ¡qué desastre!



Pinchazo, tendida arriba, dos desarmes más intentando descabellar, cuatro golpes y se echa.



Zapaterito estaba cerca y éste fue nuestro diálogo:

- Menuda cuadrilla mala lleva, ¿eh? Pobre maestro...

- La cuadrilla ha estado fenomenal, el problema ha sido el toro.

- La cuadrilla ha estado fatal.

- ¿Y el toro? ¿Sabes lo que merecía ese toro? ¡Pegarle un tiro!

Su segundo fue el único soso del encierro. Es curioso que era chato y bajo de agujas, no tenía nada que ver con los otros, observen:




Fue llamativo que el maestro lo puso en suerte al caballo, se colocó detrás del picador y cuando el toro se arrancó, al llegar al peto hizo un dribling y se fue a buscar a Vara... ¡que estaba detrás! Lo pagó caro porque después fue vilmente carioqueado.

El maestro ahora sí puso dos pares que fueron correctos sin más:



El toro era obediente y noble pero no tenía sal. Se echó la muleta a la izquierda y se lo fue pasando en ambiente de cementerio.



En la estocada sí se vio que en la cabeza tenía lo de Reta. Dio un sainete siempre aliviándose: bajonazo malo, tendida que escupe, estocada corta que también escupe, pinchazo, honda caída y dos descabellos.




TIBO GARCÍA. Su primero era este cárdeno oscuro, veleto y muy serio:




Derriba en el primero y hace una buena pelea en el segundo recibiendo la sangría correspondiente:



Reyes demostró su disposición entrando al quite, el único de la feria:



Muy bien el nimeño Thomas Úbeda con los palitroques:



Al tercer pase de muleta se le fue al cuerpo. Había que ir bien tapado, con la muleta por delante y sin las veleidades destoreadoras que el torete terneril sí te permite. Éste no admitía bromitas:



Eso sí, el toro era malaje, topón, mirón, reservón, una prenda. Bueno, un saltillo de los que nos gustan, para qué les vamos a engañar. García anduvo por ahí a merced del toro:



Estocada honda pescuecera y el toro que por dos veces se echó de listo para levantarse en cuanto Mellinas marró. 



Qué estupidez lo de apuntillar por delante cuando en tiempos de Gallito y Belmonte se iba siempre por detrás, que es por donde hay que ir.



El quinto era este cárdeno veleto de mirada especialmente viva:




Protagonizó en el primero un bonito romaneo pero después recibió las caricias de Majada, que son capaces de matar un búfalo cafre:



Se mostró codicioso pero blando de remos aunque rápidamente notó que el diestro iba a la deriva. Entonces el de Saltillo se olvidó de blandear y se hizo el amo ante el naufragio del francés, quien desaprovechó una buena oportunidad ante la abundante parroquia gala que se dio cita en Cenicientos:



Se equivoca en la suerte contraria y ya ven la reacción del toro. No obstante, tiene un brazo largo y lo aprovechó para dejar una media trasera con muerte del toro en los medios, que conste:




CRISTÓBAL REYES. Como decíamos, era su primera corrida este año y se le vio muy bien dispuesto desde el principio, con afición y decisión. El tercer toro fue el azuleado. Era este cárdeno degollado:




Reyes se esforzó con el capote, cosa que es de agradecer en los tiempos que corren:



Derribó en el primero al coger el caballo por el pecho y acudió de largo en el segundo donde cumplió cobrando trasero. No hubo tercero. Bien Pérez toda la tarde:



Ordenó Reyes que no tocaran más al toro evitando esa absurda y ridícula manía que tienen todos de cerrarlos para que topen contra el burladero. Se le veía como si torease cada día.



Mantuvo firmes los pies, se colocó en el sitio donde el toro embestía y encima demostró gusto al natural:



Faena corta culminada con este puñetazo quedando la espada en el rincón y perdiendo la muleta. Esto debería invalidar la segunda oreja pero el presidente sacó toda la ropa al tendedor. La primera oreja fue de ley, eso que quede clarísimo. Íbamos a aplaudir el arrastre del toro como habíamos hecho con los dos primeros pero decidimos no hacerlo para mostrar nuestra disconformidad con ese azulete de regalo.



El sexto fue este cárdeno bragado, meano, rabicano y cariavacado:




Se llevó cuatro varas con sendas barrenadas. Al maestro ya todo le daba igual porque el presidente le había regalado la salida a hombros. A Lipi también le dio por reírse del personal demostrando esta poca vergüenza:



En cambio Víctor Pérez culminó su buena tarde jugándosela en este par, ¡bravo!



Al segundo pase desarmó al diestro. El propio Pérez le gritó desde el burladero: ¡Firme! ¡Hay que poderle! No hizo caso y se dedicó a pegar unos mantazos de cárcel taurina que soliviantaron al toro.



Como el subalterno estaba cerca le gritamos: ¡Víctor, tus consejos eran buenos pero no te ha hecho ni caso! Se giró y nos dijo: hombre, es su primera corrida este año... No nos callamos: ¡otro gallo hubiera cantado si necesitase esta oreja para salir en hombros...! Ahí él se calló.

Horrorosa lanzada que asomaba un palmo más esta casi entera arriba cruzada. Miren el muslo:



Pero el toro estaba entero, se fue a tablas y sonaron dos avisos. Reyes lo pinchó vilmente en el morro ensangrentándoselo, fue desarmado dos veces al intentar descabellar y al tercer intento salvó el tercer aviso. Mal maestro, emborronó su buena actuación anterior.


¿Qué les ha parecido? ¿Firmaríamos todas las corridas como ésta o no? Vimos cinco toros, toros de verdad. A ver si el ganadero se da cuenta de que el saltillo en plan La Quinta no interesa al aficionado que acude a sus corridas. Y a los de arriba del escalafón, tampoco. Olvídese de intentar contentar a quienes no van a estar contentos nunca e intente contentar a los de la portátil, hombre. Nosotros salimos bien contentos de esta corrida, creemos que ha quedado demostrado.

Saludos cordiales desde San Martín de Valdeiglesias. Rafa.

lunes, 2 de mayo de 2016

LA PENOSA HERENCIA DE EL JULI A LA HORA DE MATAR

LA MANO IZQUIERDA ES LA QUE ENGAÑA

La influencia de El Juli en los toreros es tremenda. Todos tratan de imitarlo retorciendo el torso, arrastrando la muleta y toreando con artificio en lugar de con naturalidad.
 
Pero hay un alivio, a nuestro entender vergonzoso, que utiliza El Juli y que empiezan a copiar los novilleros. La verdad es que nos extraña que aún no lo hayan imitado todos empezando por las figuras por lo que supone de ventaja a la hora de matar. Observen la foto: 
 
FOTO: www.aplausos.es

No es El Juli, es el venezolano Manuel Vanegas el otro día en la accidentada novillada de Aire-sur-l'Adour. Fíjense cómo con su mano izquierda tapa escandalosamente la cara del toro poniendo el estaquillador horizontal.

Esa es la herencia que deja El Juli a las generaciones venideras y que analizaremos a partir de este vídeo de su Beneficencia en Madrid en 2014. Cuando vean la secuencia, fíjense sólo en su mano izquierda, olvídense de la espada. La estocada a su primero está en el 1'34'' y a su segundo, en el 3'36''. Antes les explicamos dónde está la alevosísima trampa.
  
Se perfila mal echando el brazo por delante pero la muleta, aunque no está bien liada, permanece con el estaquillador apuntando al toro: 
 

Inicia el viaje manteniendo aún la muleta apuntando al toro:
 
 
Pero, en cuanto llega a jurisdicción, hace un habilidoso y tramposo giro de muñeca para tapar completamente la cara del toro y darse una ventaja tan clamorosa como vergonzosa que debería inhabilitarlo para cortar cualquier oreja (aquí cortó una): 
 

Observen el pobre toro al que ha pegado ese telonazo. El toro no entiende nada ¡se ha hecho de noche para él! 
 

Luego viene el brazo levantado, la estocada a capón y el salto en suspensión, que es en lo que todo el mundo se fija (seguro que no tiene nada que ver con el salto de Vicente Pastor, recuerden aquí). La misma estocada desde otro ángulo en la foto de Pelegrín:
 
 

En el segundo toro, más de lo mismo. Inicia el movimiento con el estaquillador apuntando al toro: 


Y cuando llega, gira la muñeca para que el toro quede completamente ciego: 
 

Si no han visto el vídeo aún, pónganlo ahora pero insisto en que miren sólo la mano izquierda de El Juli, olvídense de la espada. Vuelvan también al inicio de la entrada y comprueben que Vanegas ha usado el mismo truco. Por lo menos Fandiño, en la misma corrida de Beneficencia, aún no lo ha aprendido. Se aprecia la diferencia en la posición de la muleta, mucho más honrado y académico el vasco en esta ocasión, con el estaquillador apuntando al suelo:
  

Como toda esta reflexión viene a cuento de aquella estocada en la novillada de Air-sur-l'Adour, vean que Vanegas también imita a El Juli con la muleta:
  
 

Con la capa hizo una bonita revolera rodilla en tierra (6'10'' de este vídeo): 
 

Como los novilleros también se van acostumbrando al torete bobalicón, Alejandro Conquero comete un error. Cita al de Saltillo dándole distancia pero echando la muleta lejos del cuerpo y sin presentarla plana. El toro lo ve, se olvida de la muleta y le pega una paliza (que era la segunda que recibía y tuvo que retirarse). Lo pueden ver en el 1'12''. Este es el momento: 
 
 

La misma confianza sufre Vanegas en este quite. Fíjense cómo corre las manos antes de tiempo, el de Valdellán lo ve y lo encuna. Una ternera bobalicona lo hubiera perdonado pero el santacoloma de León le podría haber dado un susto gordo, observen: 
 
 

El tercer novillero era Tibo García. Corre las manos con suavidad con el capote aunque echa la pierna atrás en lugar de cargar la suerte correctamente. En el 1'59'' resulta cogido pero no tiene culpa porque el novillo se le frena debajo de manera inesperada. Con la muleta tiene un inicio de faena sin trampas, cruzándose y echando la pierna adelante (a partir del 4'05''). Una grata sorpresa: 
 

Pero cuando el animal pierde fuelle, destorea al uso y se pega un arrimón innecesario. Debe reconocerse que está atento siempre a todo lo que sucede en el ruedo y es de los primeros en acudir a los percances de sus compañeros.
 
Y para no irnos con el mal sabor de boca que nos ha dejado El Juli con su mano izquierda, les dejamos con una estocada del mismo García a uno de Valdellán. Una maravilla según la foto que adjuntamos, aire fresco al lado del aire viciado del gran maestro:
 
FOTO: www.aplausos.es
 
El toro no está ciego, el estaquillador apunta  abajo y el novillero no hace de saltimbanqui.

Lo que decíamos, no sabemos a qué esperan los demás diestros a copiar ese escandaloso alivio de El Juli, los novilleros ya lo hacen. Supone una enorme ventaja a la hora de matar y, total, el público no se da cuenta. 

Menos mal que ningún torero leerá estas líneas.
 
 
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.