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sábado, 11 de mayo de 2024

FERIA DE SAN ISIDRO, 2024 (1). ALCURRUCÉN: SEIS CARIOCAS

Muchos leyentes del blog nos preguntaban si íbamos a hacer todas las crónicas de San Isidro. No era nuestra intención pero al final hemos decidido empezar, fundamentalmente por poder contar con los comentarios de los amigos que colaboran dándonos la oportunidad de mantener un coloquio con ellos. De hecho algún lector ha llegado a confesarnos que ya no leía nuestras crónicas: 'yo voy directo a los comentarios...'

Decimos que empezamos sin garantizarles que lleguemos al final del via crucis. Un amigo peruano nos escribía hace poco afirmando que entrar en este blog era como ir a un funeral. Hombre, ya será menos. Confiemos en que este larguísimo serial no sea una sucesión de velatorios. La clave será primero el toro (el que salga encastado y que venda cara su vida va a ser la excepción, no lo duden); después, la suerte de varas (una batalla perdida en Madrid, con la que intentaremos no hacernos mala sangre); en tercer lugar, los toreros (se decía que con El Juli retirado habría una cierta renovación y nada de eso); en cuarto lugar, el palco (¿habrá seriedad y unidad de criterio?) y, por último, el público, cuyo conocimiento y exigencia van en barrena en la que dicen que es la primera plaza del mundo.



O sea, que lo del funeral no dependerá estrictamente de nuestras manías, aunque no son pocas. 

Comenzó la fiesta con una corrida de Alcurrucén desigual de presentación. No se protestó ninguno quizá por la buena romana, 560 kilos de media. Juego mediocre en varas donde fueron masacrados sin piedad con esas seis cariocas sanguinarias de las que tan sólo una estuvo justificada. No se limitaron a tapar la salida como hacen siempre sino que vimos giros de 360º con barrenadas asquerosas. Se enteraron todos en banderillas y las palizas en varas las acusaron en la muleta. Excepto el manso quinto, nunca sabremos cómo hubieran respondido si no se los maltrata con tanta crueldad.




MORANTE. Su primero era este chorreado en morcillo, zarco cornialto y bien encornado. Las fotos de los toros son del maestro Moore:



Al pobre toro lo carioquearon con desvergüenza tanto Cruz como Iturralde, además de recargar ambos con sevicia. Cruz recibió su castigo al caer en fea posicion:



Iturralde en cambio se fue de rositas tras esta infame carioca ordenada por el maestro. Fíjense dónde se encuentra porque estaba culminando una vuelta completa dando cera con ese brazo de Mazinger que tiene:



En un buen inicio Morante pegó este trincherazo, que fue el mejor pase que dio en toda la tarde:



Después se dedicó a abrirle la puerta y la faena no nos pareció toreo hondo aunque lo aplaudieran en el tendido y lo jalearan en televisión. Ah, y el toro embestía igual al principio que al final, lo cual va en desdoro del diestro:



Sainete sonrojante al matar: pinchazo medroso, otro con más miedo aún, medio metisaca huyendo, otro pinchazo sin soltar escupiéndose, dos más horribles, los de televisión echando la culpa al toro porque no se movía pero tapando al diestro, otro muy malo, metisaca sin soltar y segundo aviso.



Señores, si el toro no se mueve, para eso se invento el volapié pero con tanto miedo como demostró el maestro, no puedes matar ni una mosca. Decían los televisivos que no le dejaba pasar... ¡pero si era el diestro quien se escupía con descaro sin intención de cruzar! Descabello y bronca, quizá demasiado suave para lo que merecía. 

Su segundo fue este colorado ojo de perdiz, estrellado, listón, anteado, bociblanco, silleto, lavado de pies y bien abrochado de pitones, con carita torera, como dicen ridículamente los taurinos:



Una carioca sanguinaria de Iturralde en el primero y otra en el segundo barrenando con maldad. Está claro que al maestro hay que pararle los toros en el caballo, pero... ¿pararle o matarle? Nadie protestó mientras Morante sufría un ataque de autismo. Ahí tienen tanto la primera carioca como la segunda, una vergüenza de tercio:




Muy bien Ferreira, evitando el feo salto que da otras veces:



Otro buen inicio obligando al toro por abajo. Pero al poco, en el pecado llevó la penitencia ya que por haberlo matado en el caballo se quedó sin enemigo. Con su pan se lo coma:



Para los televisivos toda la culpa era del toro, por tardo, por parado, por no tener nada dentro... ¡No! Morante lo mató en el caballo sin vergüenza aunque a este hombre sigan tapándole trapacerías como ésta tirios y troyanos.

Humilló al toro asesinándolo con esta puñalada baja y atravesada huyendo de la suerte con descaro. Los comentaristas miraron para otro lado:




URDIALES. Su primero era un negro mate, bragado y cornilevantado:



Carioca trasera recargando más señal que ordena el maestro. Luego, de tanto aliviarse a toro pasado, le clavaron un arpón en las costillas que tuvo que lesionarlo.

El toro era un bomboncillo con la fuerza justita. Urdiales sacó algún pase bueno con la derecha como éste pero al natural se escondió. Vean esa banderilla criminal que creemos que acusó:



Entera pasada con muerte en el tercio y vuelta al ruedo por su cuenta:



El quinto era negro listón, aleonado, muy en tipo y también cornilevantado:



Estuvo desagradable en la capa y después huyó al hierro tres veces. Estábamos ante la única vez en que se justificaba la carioca, que hizo correctamente Burgos cuando ya contábamos cinco injustificables. Los comentaristas demostraron que saben en qué consiste carioquear pero curiosamente no habían dicho ni mu en las cinco ocasiones anteriores.



El toro ya sabía sánscrito y se engallaba enseñando la lengua. Urdiales tendría que pelear con él pero añadan la tarascada permanente y las miradas a la taleguilla, con lo cual, poco que rascar.



Corta arriba dura más una casi entera delantera y a otra cosa.




GARCÍA PULIDO. Era su segunda corrida y se presentó con un terno precioso, purísima y plata con cabos blancos. Su primero era este negro bragado, meano, astifino, listón, con poco cuello y badanudo:



Dado que confirmaba, ésta fue la primera vara de la feria, en el espinazo y tapando la salida como ven, con pelea mediocre:



El toro resultó pronto y agradecía que se le bajase la mano. Pulido lo hizo y se le vio sereno pero también perfilero en exceso:



Se sigue armando lejísimos pero hundió la espada aunque muy caída. La petición de oreja que hubo en éste que fue el primer toro de la feria nos tememos que será el preludio del triunfalismo que nos espera. A no ser que vinieran autobuses de Toledo.



El sexto era un colorado ojo de perdiz, bocidorado y listón, de 585 kilos:



Primer puyazo de Santillana yéndose de naja y segundo donde se marcha sin pelear. Pide el cambio pero Oliver obliga absurdamente a un tercer picotazo.

Toro de viaje corto, soso y áspero, complicado de conducir. Pulido hizo honor a su segundo apellido y lo llevó con limpieza ignorando esas embestidas sucias pero sin poder sacar nada en claro:



Pinchazo y estocada caída siempre con telonazo como ven:



Primera corrida para olvidar. Nuestro amigo peruano tiene ya su primer funeral. Como es un aficionado que vela por la suerte de varas igual que este blog, debió de salir con el mismo hervor en la sangre que nosotros tras el festival inmundo de cariocas. Pero eso a todo el mundo le da igual. Al fin y al cabo, como siempre, la culpa es del toro. Los pobres no hablan...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

sábado, 10 de septiembre de 2022

FERIA DE VILLASECA DE LA SAGRA, 2022 (4): LA QUINTA


CON LA MOSCA TRAS LA OREJA


Seguramente las figuras no vieron la novillada y eso es lo que les ahorrará preocupaciones porque ya saben que su intención es apuntarse a matar esta ganadería.

Si llegan a verla tendrían la mosca tras la oreja porque no salió ni mucho menos pastueña como a ellos les gusta. Ojo que tampoco fueron marrajos pero su juego resultó dispar aunque con el denominador común de no permitir el toreo güeno.



Ese juego transitó entre el borrego primero, el felino segundo, el desangelado tercero, el noblote cuarto, el descastadete quinto y el desgraciado sexto, que para nosotros fue el mejor si tenemos en cuenta la atenuante de que fue tratado con vileza infamante en el caballo. Esa transmisión de la cual hablan siempre los taurinos no se vio por ningún sitio como no fuese con el peligro que transmitió el segundo.

La presentación anduvo menos que justita como parece que es la norma este año en Villaseca. Dado que al alcalde le gusta mucho hablar, esperemos a ver si nos da alguna explicación al respecto.

La novillada era internacional porque los actuantes venían de México, de Francia y de Toledo. Conste en acta que la suerte de varas fue una sangrienta tragedia durante toda la tarde. Curiosamente a todos los pusieron dos veces cuando el inicio de la feria había sido de uno y cambio.


ARTURO GILIO. Venía de triunfar en varios sitios. Su primero se comía el capote de forma incansable nada más salir pero a la postre eso fue todo lo que hizo de bueno. El trapío era justito, como hemos dicho que viene siendo la norma en Villaseca este año:



Gran vulgaridad en el primer tercio del que salió cayéndose con las cuatro patas. Domínguez colocó dos excelentes pares que fueron recibidos como si los hubiera puesto en un cementerio.

El animalillo estaba changado y nada de lo que hizo el mexicano tuvo el menor interés. La embestida era la de un borriquito aunque para César Jiménez era muy rítmica y con buen recorrido. Pues eso, como un borriquillo al que enseñas una zanahoria.



Enterró la espada pegando un telonazo y el toro cayó sin puntilla. Bien el presidente sin conceder nada:



Su segundo sí era un novillo con trapío digno de Villaseca aunque alto de agujas y flojito de remos:



Metió el riñón en el primero aunque tocando música y en el segundo no hizo más que cabecear a lo loco.

En la primera tanda se vio que llevaba el morro por el suelo pero nos preguntábamos cuánto iba a durar. Pues duró más de lo que nos esperábamos ante el mexica, cuyo toreo es de puerta abierta y pierna atrás.  Ah, y su gigantesca muleta la habrá comprado en la misma tienda que Manzanares y Escribano:



Entera en buen sitio que basta, pero alargando el brazo y tapando la cara. Orejita que el presidente pareció conceder contra su voluntad... y contra la nuestra.


SOLALITO. Su primero accedió al ruedo husmeando la arena y aunque cumplía como toro dentro de unos días también era terciadito. Estaba como adormilado:



A pesar de que Esquivel le echó el caballo encima, lo pinchó casi en la paletilla y el novillo no hizo otra cosa que repucharse y cabecear. Fue absurdo que Solalito lo colocase largo en el segundo. Cuando hay que poner los toros largos en el caballo, no lo hacen y aquí, que no tenía ningún sentido, insistieron. Es demencial. Al final tuvieron que acercarlo y volver a echarle el caballo encima para que cabecease sin parar.

El novillo puso en apuros al diestro al principio del segundo tercio pero el galo se sobrepuso y terminó clavando bien:



El tercer par fue excelente por dentro y nos descubrió un muy buen banderillero, con facilidad, naturalidad y sin hacer el saltimbanqui.

El de La Quinta parecía haber despertado en seco de su sopor y se revolvía como un gato. Además llevaba la cara a media altura pero el diestro no perdió los papeles en ningún momento e intentó embarcarlo demostrando una buena agilidad de piernas. 

Terminó desarmándolo y persiguiéndolo para demostrarle quién había ganado. Hubiera puesto en apuros a más de dos matadores de alternativa:



Se perfiló demasiado lejos para pegar el telonazo y dejar primero una casi entera en el lomo y luego otra igual pero un poco más cercana al morrillo, no mucho, no crean. Sorprendente muerte del santacoloma en los medios:



El quinto nos pareció por televisión poquita cosa:



Al pobre le hicieron una carioca pegándole esta lanzada asesina en el lomo que ven abajo. Se fue suelto y en el segundo el criminal del castoreño lo pinchó en el mismo sitio. Nos pareció muy bien que volviese a irse suelto para no colaborar con esa infame carnicería:



Volvió a parear el diestro con soltura y aseo poniendo uno al quiebro. El novillo pasaba por allí totalmente ayuno de casta pero el francés corrió la mano con buen gusto, colocándose bien y rematando los pases atrás. Picó más de la cuenta, eso sí, pero nos causó buena impresión, mejor que la res sin duda:



Alargó la faena más de la cuenta y se puso pesado con un arrimón que casi le cuesta una cornada en el vientre:



Pinchazo perdiendo la muleta, marronazo, otro pinchazo, una horrible estocada corta, baja, perpendicular y trasera y una honda, atravesada y pasada, más descabello:




GARCÍA PULIDO. Su primero tenía la mirada muy viva, era negro zaíno y un poco corniabierto:



Echó la cabeza a la montura en el primer puyazo, que fue toricida por trasero. En el segundo se marchó suelto enseguida ya que esta vez lo pincharon bajísimo. Nosotros también saldríamos huyendo de ese matadero.

En la muleta el novillo topaba y además iba con la cara alta papando moscas al final del pase, ¿sería por culpa del perverso tercio de varas? Pulido puso ganas pero el novillo no puso nada.



Es otro novillero a quien nadie avisa de que se perfila demasiado lejos. Fíjense abajo en que ya tenía intención de avanzar con el delantal. Dejó, por este orden, una estocada desprendida y pasada, una corta que escupe y una media arriba:



El último tenía una piel muy bonita pero poca carita:



El carnicero a caballo le pegó una lanzada abyecta pero recibió su merecido porque cuando levantó el palo el novillo lo derribó. 



Como siempre que un picador se lleva el batacazo, cuando vuelve a subirse desea matar al toro. Es lo que intentó el tal Herrero cuando lo masacró vilmente en medio de una merecida bronca. Observen que al pobre le caía la sangre por el costillar. De vergüenza:



De manera milagrosa el novillo respondió en la muleta con nobleza y todavía duró treinta pases que fueron todos perfileros por parte de Pulido:



Horrorosa entrada a matar perdiendo la muleta y dejando la espada casi enhebrada en el lomo. Se sigue equivocando al entrar en la suerte contraria y pincha. Por fin, en la natural deja una estocada honda, atravesada y tendida más tres golpes:




La novillada nos dejó un sabor de boca entre medio amargo y medio insípido. El problema es que a las figuras, que quieren pedir quintos en plan gesta, sólo les gusta el sabor dulce y acaramelado. Y si encima ese sabor está todavía más azucarado a base de un borreguismo que llegue a empalagar, para ellos miel sobre hojuelas. 

Pues cuidado con la camada de La Quinta del año que viene porque si esto ha sido el anticipo, la dulzura puede brillar por su ausencia.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.