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domingo, 17 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (8). LA QUINTA: NOS HIZO PERDER OTRA TARDE

Han sido dos las veces que esta ganadería nos ha hecho perder la tarde en menos de ocho días. No comprendemos por qué le compraron doce toros en feria. Han sido un fiasco total. Ni los más acérrimos seguidores de los Conradi las podrán salvar (aunque vete a saber, vistos los 'salvadores' que aparecieron con los resinas).

La corrida dio una media de 560 kilos. Estaba en puntas, no como aparecen sus toros en otras plazas. En varas su juego fue vulgar y en la muleta, descastado en general pero por lo menos no tuvieron aparente peligro, quitando un poco el sexto.         

                       

Su olvidable comportamiento fue este: primero, repetidor; segundo, devuelto, fue substituido por uno de José Manuel Sánchez, sin fondo; tercero, blando y soso; cuarto, descastado; quinto, descastado y rajado y sexto, desaborío.


EL CID. Su primero era un cárdeno oscuro corniapretado. Llevaba el hocico por la arena de salida. Las fotos son del maestro Moore:



Capotes al cielo de El Cid porque había visto esa gran humillación igual que nosotros pero hubo verde. El sobrero era de José Manuel Sánchez, negro, también corniapretado, acarnerado, con dos agujas:



Benítez pinchó en el espinazo y luego marró. El toro hizo de Santillana y salió del caballo con una sosería alarmante, apretando hacia adentro. Caricol dando el pasito:



Pegó unos arreones de inicio pero el maestro lo metió en la muleta con serenidad y suavidad. Fue un espejismo ya que enseguida se limitó a pasar por ahí y todo quedó en nada:



Se sale de la suerte con descaro para perpetrar un mandoble bajo y perpendicular más cuatro descabellos pegados como un oficinista. Todavía hay quien insiste en la mala suerte que tuvo siempre al matar. No, nunca fue ese el problema: 



El cuarto era este cárdeno, cornalón y veleto:



Aunque Encabo primero dijo que era acapachado y poco después que asaltillado de pitones... aten ustedes esa mosca por el rabo:



Metió la cabeza fija y abajo en el peto pero no tenía nada que hacer frente a Espartaco.

En la muleta entregó la cuchara en la primera tanda y se limitó a caminar cansinamente. Sólo aceleró para irse corriendo a toriles, ¡delante de su mayoral! Véanlo a la izquierda:



Cinco pinchazos penosos del diestro, ejecutados con una patente desgana, y una media tendida, trasera y ladeada:




LORENZO. Su primero era negro entrepelado, bragado,  meano, axiblanco y blandito:



En el primero se rompe la puya como ven. El toro sigue empujando sin castigo pero el picador ni se inmuta, sentado en ese T-34 que teóricamente pesaba 31 kilos más que el toro, ¡qué caraduras...! Total, la suerte, un simulacro.

 


Ovaciones a García por esto:



Lorenzo se puso a torear enseguida porque el animal no iba a durar nada. Al final, embestida tonta y faena aburrida. Estocada muy defectuosa por trasera, atravesada, caída, con telonazo y entrando con el brazo elástico:



El quinto era un cárdeno cornilevantado y un poco apretado, bragado, meano y axiblanco:



Vicente volvió por sus fueros haciendo tres agujeros y ninguno en buen sitio, mientras el toro peleaba muy mediocremente.

El animal era desagradable porque topaba y no humillaba. Lorenzo alargó la faena absurdamente en ambiente fúnebre. Casi entera, caída y tendida.




DIOSLEGUARDE. El de la confirmación era este cárdeno franciscano, botinero, muy bien encornado: 



Nada reseñable en varas. Quedó parado sin que lo hubieran apretado pero se despertó en el segundo tercio y en la muleta empezó a repetir.

Diosleguarde capeó esas embestidas seguidas y además lo hizo siempre con la izquierda, rara avis hoy en día:



Lo tenemos por un buen estoqueador desde que lo descubrimos de muy joven en Algemesí. Recuerden esta entrada sobre su percance en Cuéllar. Lo confirmó ayer con un pinchazo bueno y una buena estocada arriba, un poco tendida, acertando en la suerte natural y sin pegar el socorrido telonazo. La mano, un poco alta, eso sí. Aplausos merecidos al diestro:



El último era un cárdeno acapachado, con culata y con cuello, bragado, meano y axiblanco:



Se vino alegre al caballo como ven abajo pero ignoraba que iban a hacerle tres agujeros en una sola entrada. Por eso se puso a pegar cabezadas como loco quejándose de semejante maltrato. En el segundo lógicamente se soltó:



Diosleguarde confirmó unas ganas y una afición que ya se habían visto en sus quites. Esta vez su buena voluntad se estrelló contra otro toro desagradecido por buscón. Aguantó las tarascadas sin volver la cara. No le pondremos ni un pero, además cuando su actitud contrastó con la desgana clamorosa de El Cid.



Estocada corta tras la que hace hilo el toro pero que bastó junto a tres descabellos. Fíjense en que apunta con el palillo al morro y no alarga el brazo para pegar la puñalada:




Otra tarde para olvidar con el ganado de los Conradi. Han hecho un buen negocio colocando dos corridas en la feria pero han salido trasquilados ya que el escaparate para ellos ha sido nefasto.

Lo único bueno de la tarde fue esa actitud de Diosleguarde demostrando que es un torero con afición. La afición en los toreros, como en los ganaderos, debería ser como el valor del soldado, algo que tendría que darse por supuesto. Sin embargo, no  es así ni de lejos.

En el día en que se recordaba la muerte de Gallito les enlazamos a continuación nuestro homenaje escrito cuando se cumplían cien años de la cogida. Más abajo tienen el comentario a su última y aciaga tarde en Madrid y por último, unas curiosidades sobre el toro que lo mató:

'¡ME HASÉIS DAÑO!...HASERME POQUITO...QUE ME AHOGO...' 

ALMOHADILLAS EN MADRID 

¿DE DÓNDE SALIÓ BAILADOR?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 


sábado, 3 de mayo de 2025

UNA OREJA PUEBLERINA

En la del dos de mayo asistimos a un aperitivo de lo que nos espera en San Isidro: público festivo que consiguió arrancar una oreja de pueblo, toros que merecieron ser lucidos en el primer tercio y que después fueron desaprovechados en el último, catafractos exasperantes, pares a toro pasado muy aplaudidos, protestas justificadas (a la oreja de Lorenzo) pero también peregrinas (a Espada cuando pinchaba), diestros que se ponen pesadísimos pegando pases como si esto fuera la Chenel y, por último, retransmisión patética de Telemadrid. ¿Quién da más?



Se lidiaron tres de Ibán y tres de Algarra, muy bien presentados todos en nuestra opinión a través de la televisión. Los de Ibán: primero con poca raza, segundo con genio y quinto encastado. Los de Algarra: tercero de oreja, lamentablemente desaprovechado, cuarto lo mismo siendo más vulgar y sexto blandito y muy toreable.




ESPADA. Su primero era de Ibán, un Bastonito, negro zaíno, degollado y ofensivo. Las fotos de los toros son del maestro Moore:



Se deja carioquear trasero con la cara alta y en el segundo también da la impresión de querer quitarse el palo (¿estaría tentado?):



El toro tenía su genio y no había que consentirlo. Espada se la dejó puesta e intentó llevarlo con firmeza. No se le subió a las barbas porque perdió fuelle. Lo dejaremos en tablas pero quede claro que el toro no hizo honor a su nombre.



Se equivoca entrando en la contraria y pincha porque el toro se va a por él. El problema fue que cuando cambió a la natural el toro volvió a cortarlo por dos veces. La primera de ellas lo golpeó en la cara como ven abajo. Después se puso realmente imposible: tres pinchazos siempre con el de Ibán yendo al bulto más descabello. Escuchaba pitos despiadados e inmerecidos. ¿Qué querían esos protestantes? No lo podemos entender porque ni Mazzantini hubiera podido meter la mano ahí. 



Su segundo era de Algarra, no sardo como dijeron en televisión sino castaño salpicado, listón y ojinegro, con dos puñales. Le pegó Espada tres largas de rodillas:



                       


Nada en varas, con voltereta torciéndose la columna en la caída. Alivio claro de García, observen. Pero es uno que goza de bula en todas las plazas:



En la muleta tenía una embestida desordenada y exigía una mano más dura que la que exhibió Espada.



Fue siempre a su aire y el diestro se puso muy pesado. Se perfila fuera como ven y deja una media arriba más tres descabellos.




LORENZO. Su primero era de Algarra, un colorado intenso, ojo de perdiz, rabicorto y listón, corniapretado pero con seriedad:



En el caballo quiere pero no puede y la buena noticia es que el picador mantiene el brazo quieto sin barrenar. Dos volteretas se pegó acto seguido al clavar los pitones:




Muy mal Revuelta, con miedo y a toro pasadísimo pero lo aplaudieron por esto. En la primera plaza del mundo, qué risa:



El toro se venía pronto y al galope y cuando llegaba a jurisdicción casi estamos por decir que se toreaba solo. Lorenzo le dio distancia consciente de que podía quedar por debajo de él, como así ocurrió ya que desaprovechó las cuatro tandas muy buenas que tenía. Una pena y encima poniéndose muy pesadito.



Rinconera o algo peor, alargando el brazo y con telonazo, que le valió una oreja totalmente pueblerina.



El quinto era de Ibán, negro zaíno, cornialto y culipollo, como los buenos de esta vacada o, al menos, los que están más en el tipo de este encaste:



Galopó al caballo con fe pero se afligió pronto con la zurra que recibió, ordenada por Lorenzo. Luego empezó embistiendo fiero pero obedeciendo la tela. El diestro no acabó de encauzar esa embestida y el toro se aburrió, casi tanto como nosotros, aunque muchos aplaudían y los televisivos la gozaban:



Estocada traserísima, caída y atravesada. Nos temíamos otra oreja pero afortunadamente para el maltrecho prestigio de esta plaza, Oliver no la concedió a pesar de que quizá vulneró el reglamento:




DIEGO GARCÍA. El de la confirmación era de Ibán, negro zaíno, astiblanco y cornilevantado:



Empuja y cobra trasero pero al menos el piquero no recarga. En la segunda se deja pegar una carioca sin apretar y se encela pero sin el palo.



Luego estuvo trotón y doliéndose de los palos. Punteaba la muleta, venía rebrincado y estaba loco por rajarse. Era para castigarlo por abajo y García quiso tratarlo como si fuera bueno. Sin éxito, claro. Estocada fulminante pero baja.

El sexto era de Algarra, castaño bragado, listón, ojinegro y astifino, el de mas trapío:



En el primero quiere embestir de bravo pero el monstruo equigárcico se le acuesta encima y no hay tu tía. En el segundo se suelta al instante porque total, para qué pelear.



Buen segundo par de Rey, no como en 3Puyazos. Otro toro que se enroscaba solo aunque blandeando de manos (se iba al suelo por el celo que ponía, según Arnás). García pegó pases. Pincha mal tres veces, sin cruzar y desganado, y por fin deja una entera pasada que basta.




Nefasta retransmisión de Telemadrid. En el quinto veíamos anuncios ¡cuando ya estaban colocando el toro al caballo! Los micrófonos fallaban, enfocaban la cara del picador cuando el toro se había arrancado, un despropósito total. Ah, y los comentarios de Javier Vázquez no aportaron absolutamente nada y encima no callaba ni debajo del agua, qué tío. Dijo que las bernadinas eran bernardinas porque las inventó Bernardó (sic los dos errores). 

La que nos espera...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 

lunes, 16 de septiembre de 2024

UN TORO SE VENGÓ DE LA CARIOCA

De las corridas que se celebraban ayer quizá la menos interesante era ésta que les vamos a comentar, con Alcurrucén en Madridejos. Teóricamente lo mejor estaba en Madrid pero los motivos laborales y económicos no nos permiten ir y venir por ahí ya que no vivimos de esto. No obstante, los que quieran una versión independiente y sin tapujos de lo acontecido en Las Ventas, bajen a la sección de comentarios porque intervendrán amigos del blog que estuvieron presentes.

Volviendo a Madridejos, no hagan caso de las siete orejas porque eso no tiene ningún valor. Tampoco hagan caso de las caritas que presentaron los toritos de Lozano. En un festejo que duró más de dos horas y media sólo hubo cuatro cosas destacables, cuatro cosas buenas de verdad. Son pocas para tanto rato pero si quieren saber cuáles fueron no tendrán más remedio que leer la crónica que sigue a continuación.



Estos toritos de Alcurrucén salieron mansos en varas, con la duda de quinto y sexto. En la muleta no dieron problemas, todos muy obedientes excepto ese quinto, el único un poco respondón. Las encornaduras, manifiestamente mejorables, con más de dos sospechosos de pitones como podrán comprobar. Los de la televisión manchega sí enseñan primeros planos de las puntas (cuando hay puntas), no como los de Onetoro, que se van al plano general para evitar enseñar boliches y poner en un brete a esos comentaristas que tanto hablan de integridad.




MORENITO DE ARANDA. Siempre lo esperamos con interés porque sabe torear. Precisamente por eso solemos ser duros con él cuando nos la da con queso, como hizo en esta ocasión. Su primero fue este negro mate, chorreado en morcillo, listón, astracanado, bajo de agujas y corniapretado:



Era muy flojo de salida y en dos picotazos entró y se marchó. Moreno no tenía ni para empezar con él por obediente, dócil y distraidillo. No hacía falta poner esa cara como si se estuviera enfrentando al minotauro:



Su toreo fue indigno de él dada su extremada vulgaridad. Estocada arriba pero ladeada más descabello y primera orejica:



Su segundo era colorado oscuro, bragado, listón, calzado de pies, astracanado y estrellado (no lucero como sostenían equivocadamente los dos televisivos). Venía bien picado del campo:



Inexistente primer tercio y luego el torillo que se dedicó a pasar por ahí. De nuevo vimos a Morenito retorciéndose, premioso y toreando como uno del montón, una lástima.



Lo primero bueno de esas cuatro cosas que resaltábamos al comienzo fue su estocada. Se tiró con gran fe, cosa inhabitual en él, y dejó una estocada desprendida y tendida hasta el gavilán aunque perdiendo la muleta por un pisotón. La segunda cosa buena de la tarde fue la muerte del toro ya que estaba amorcillado y de repente empezó a caminar hasta salir a morir a la segunda raya. Dos orejicas más.



LORENZO. Su primero era un negro, bragado y meano, casi brocho como ven, pero de mucho trapío según César Jiménez. Ustedes mismos:




Lo pinchan en el espinazo y huye como alma que lleva el diablo. Cambio de tercio. Pues a pesar de ese simulacro resultó ser un toro de paja, perfecto para practicar toreo de salón dada su bobería. Lorenzo destoréo muy a gusto, fuera de cacho y picando. No les engañamos:



En cambio, los televisivos se deshacían en alabanzas, parecía que estaban viendo a Belmonte en la del Montepío. Estocada con telonazo, que se va baja y atravesada (para De Blas, una gran estocada...) más descabello. Bien el presidente negando la segunda oreja aunque incoherente con lo que haría después:



El quinto era negro listón y con pitones de Canarias:




Estábamos por cortar de una vez la retransmisión cuando el toro nos deparó un empuje monumental, llevándose veinte metros al caballo y eso que tenía la salida tapada, ¡bravo! Ésta fue la tercera situación memorable de la tarde, nos queda una:



En la segunda entrada se repuchó. Luego retrocedía, husmeaba, se reservaba y de pronto arreaba. Lorenzo ahí no pudo destorear porque lo hubiese levantado del suelo pero su faena no despegó:



Media trasera y dos orejicas más, ya hemos perdido la cuenta:




JORGE MOLINA. Tomó la alternativa con este salinero, facado, bociblanco, listón y lavado de pies. Observen la carita que exhibía porque para César Jiménez estaba muy bien conformado de pitones:



Tres veces fue al caballo para huir al hierro en las tres. En la primera lo pincharon en el costillar, cerca de los ijares. Aunque estaba entero tenía la gasolina justa. Molina estuvo aseado, quieto y sin dejar que le puntease la tela. Dos tandas de naturales resultaron académicas en el mal sentido:




Pinchazo claramente bajo (arriba dijo De Blas), otro traserísimo perdiendo la muleta (arriba dijo ahora Jiménez) y tendida trasera perdiendo de nuevo los avíos. 



Qué manía tienen estos dos con darnos gato por liebre cuando lo estamos viendo. Los toros son las únicas retransmisiones donde los comentaristas se empeñan en engañar absurdamente al telespectador.

El sexto era un negro azabache, terciado, bragado, aleonado, degollado y cornialto:



Y entonces llegamos al cuarto momento brillante de la corrida. El picador Sánchez inició la carioca nuestra de cada día pero cuando llevaba 180º, el de Alcurrucén metió los riñones, romaneó y derribó a caballo y caballero. ¡Cómo nos alegramos del batacazo! Ojalá pasase eso en cada carioca que perpetran los de la banda del castoreño, otro gallo cantaría...



Se orientó en banderillas y después llevaba la cara por las nubes, como ven abajo. Molina anduvo un poco hotelero en el fondo y pegando pases en la forma:



En la imagen se confirma lo que decíamos de que el animal era terciado, siendo generosos. Tendida muy trasera y cruzada saliéndose con descaro y, a pesar de ello, dos orejillas más para acabar de poner la tienda del casquero en el mercado:




Vimos una de los festejos más triunfalistas del año, casi tanto como la corrida de Béjar, donde hubo también siete orejas más un azul. Naranja, creemos que no. Estos presidentes la gozan con los despojos porque su deseo es hacer feliz a la gente. La integridad de los pitones y el cumplimiento del reglamento, especialmente en la concesión de la segunda oreja, se los pasan por el forro.

¿Qué les han parecido las cuatro cosas que hemos destacado de la corrida? ¡Las cuatro únicas en casi tres horas de festejo! Si no lo vieron, pueden acudir al vídeo y buscar directamente esos cuatro instantes. Liquidarán la corrida en cuatro minutos y podrán dedicar su valioso tiempo a otros menesteres.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.