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lunes, 13 de mayo de 2024

FERIA DE SAN ISIDRO, 2024 (3). BALTASAR IBÁN: "SPAIN IS DIFFERENT"

¿Como hubiera sido esta corrida en Francia? Pues bastante mejor porque los doce puyazos hubieran sido un mínimo de dieciocho y la mayoría con razón de ser, sin pegapuyacismo. Los toros se arrancaron todos aunque luego las peleas fuesen desiguales. Los que no dieron la talla en la muleta tampoco la hubieran dado con otra entrada al caballo pero la imagen global habría sido distinta para mejor.

Además, los piqueros en Francia hubieran sabido que eran seguras las tres entradas, con lo cual habrían evitado el repugnante monopuyazo español que sufrimos aquí inevitablemente y por seis veces en la primera vara. Añadan a ello la puya de Bonijol y sus caballos, más adecuados que los de la División Acorazada Equigarce.

Avisábamos de todo ello en Guadalix a los amigos que nos informaban de que asistirían a este festejo. Les decíamos: ojo porque habrá monopuyazo español y se cambiará el tercio sin una tercera entrada aunque protestéis. El tiempo nos dio lamentablemente la razón. No se lucieron y la perversa banda de La Puya Nostra les zurró de lo lindo. Si le pegan así a la loada corrida de Santiago Domecq en Sevilla, no tienen más de diez pases en la muleta.

La ganadería de Ibán está irremisiblemente en la lista negra. Por ese motivo, los acartelados fueron del tercer escalón. ¿Hubieran hecho algo más en el último tercio diestros del primer o segundo escalón? Excepto en los dos de Calita, creemos que sí.



Dos fueron protestados de salida sin motivo y respecto al posible azul, ya hablaremos. En el caballo queda claro que nos quedamos con hambre. En la muleta hubo dos que mandaron a pensar tanto a De Manuel como a Alarcón. Sus sendas derrotas ante quinto y sexto respectivamente fueron a los puntos o por nocaut, escojan ustedes. 

La pena es que esta imagen de abajo pudo repetirse un mínimo de cinco o seis veces más y no hay derecho a que no fuese así:



EL CALITA. Su primero era el toro favorito del mayoral, colorado oscuro, casi retinto, alto de agujas: 



Nos consta que Calita venía aleccionado para lucir sus toros en el caballo pero el sanguinario Espartaco nos indignó. En el primero, carioca trasera repugnante afligiendo claramente al pobre animal. En el segundo le hizo tres agujeros nauseabundos.



Se orientó en banderillas tras semejante escabechina. Toro muy mirón y de embestida malaje. No criticaremos al mexicano, que estuvo firme arrancando pases y soportando los tornillazos.



Estocada caída, trasera y ladeada haciendo el arco iris como Lalanda. No acertó el mayoral en su vaticinio pero ¡qué tercio de varas más asqueroso! Menos mal que Urtasun no lo vio porque nos haría agachar la cabeza a todos.



El cuarto era negro meano, con cuello, astifino, cornialto y cornilevantado, que no veleto:



Barrenada con música del toro y el caballazo atravesado. Lo de dar el pecho... Vean:



Tardeó y se distrajo en el segundo queriendo empujar pero desmoralizándose ipso facto.

Se aplomó en banderillas atornillándose al piso. Toro parado, topón, sin humillar... nada que rascar. Calita se quedó afónico de tanto citar con la voz pero fue inútil. 



Estocada baja a capón, tirando la muleta y con muerte del toro en los medios, lo único bueno que hizo:




DE MANUEL. Su primero era negro zaíno, protestado injustificadamente por escurrido, que es como son los toros buenos de Ibán:



Primera vara donde se deja recargar y tapar la salida. Segunda en el lomo de la que se suelta. Tras semejante crimen sangró muchísimo, por detrás del brazuelo.



A Rey lo vimos aliviándose y eso no nos gustó un pelo. Medio aceptable este su segundo par, no así el primero:



Se dobló bien De Manuel por abajo mas luego toreó hacia atrás, con el toro rebrincando al principio y parándose enseguida. 



Entera caída y perpendicular, con gran telonazo más seis descabellos:



El quinto era un Bastonito veleto, salpicado y de 592 kilos:



Muy lejos lo coloca en el primero pero galopa y empuja bien encelándose:



Bien puesto de nuevo de largo, volvió a galopar pero ojo porque esta vez empujó con un pitón. Sobrevino rápidamente el lamentable cambio de tercio, ¿qué esperaban? Caballero nos lo aclaró: es que la criatura lo que quiere es triunfar, no una tercera vara. Si la criatura quiere eso pero el pagano quiere otra cosa, ¿a quién hay que satisfacer? Ahí tienen la segunda vara que podría haber precedido a un par más de la misma guisa:



Rey en la brega enseñaba la bondad del toro pero los palitroqueros tuvieron canguis.  De Manuel se arrodilló de inicio aunque muchos aficionados no le perdonaban el robo en varas. El torito se venía metiendo la cara de lujo:



Pues en el pecado llevó la penitencia porque el diestro estuvo bastante por debajo de los quilates de Bastonito, que lo miraba como diciendo: ¿qué más quieres que haga, mi alma?



Estocada honda, que no corta, y perpendicular, que no tenía muerte. Un descabello con el toro feneciendo bien aposentado en tablas:



Ovación en el arrastre a la que nos unimos. En Madrid, sin tres entradas al caballo, nosotros no concederíamos el azul. No sabemos qué hubiera ocurrido en la tercera vara porque en la segunda no empujó con categoría. Quizá se viene arriba desafiante en plan Bilbatero, ¡quién sabe! En la que dicen primera plaza del mundo nunca sabremos nada. Es así de triste y de indignante.


ALARCÓN. El tercero era castaño oscuro, bragado y listón:



Peña no clavó trasero pero aprovechó que lo aplaudían para recargar con maldad. 



Alarcón lo dejó muy largo después. Tardeó, se acercó dando pasitos y por fin acudió pero sólo dejándose pegar, con Peña sacudiendo estopa y tapando la salida. No quiso el diestro la tercera vara. Ovación al piquero que por supuesto no compartimos pero ya decíamos en Guadalix que este hombre goza del favor de la afición aunque esté mal. Vean su mano izquierda asesina y dónde había clavado. Aplausos ¿de qué?



El toro era distraído pero noble. Alarcón se colocó en la pala y además los pases resultaron toscos. Nos aburrió a todos nosotros empezando por el toro.



Se equivoca en la suerte contraria y vean cómo el toro lo corta. Perdió la muleta pero salvó la cornada y le dio tiempo a alargar el brazo para hundir la espada arriba aunque trasera. El toro estaba cuadrado encima de la raya y en el movimiento de sus manos pueden confirmar el grave error del maestro:



El sexto era un negro salpicado y morcillo. Nos inventamos este apelativo porque no era chorreado sino que tenía manchas rojizas en el costillar y en el lomo sin ser un castaño al uso (vuelvan a la primera imagen del hierro porque era de este toro):



Sandoval pequeño le pegó una doble carioca en el primero y clavó en buen sitio el segundo pero sobró el túrmix que ven en la segunda imagen, encima tapando la salida. Con lo poco que costaría hacer las cosas medio bien pero no hay manera:




Se vino arriba en el segundo tercio y quería comerse la muleta. A esa circunstancia en teoría buena para el torero se añadió un festival de enganchones, de modo que no hubo un pase bueno. Nos sabe mal ser tan claros con el maestro pero así lo vimos.



Estocada muy habilidosa y muy trasera con muerte en los medios:



El respetable salía hablando de Bastonito, un toro ¿bravo? Es arriesgado asegurarlo taxativamente a pesar de su excelente galope en varas y su buena prestación en la muleta.

Sin embargo, de lo que habría que hablar es de la gran ocasión perdida para reivindicar la suerte de varas en la que dicen que es la primera plaza del mundo. Resulta que salen toros para lucirlos de largo y entre los de la arena y los del palco se conchaban para robar el espectáculo a quienes han pasado por taquilla.

Una pena... y una vergüenza.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

sábado, 13 de mayo de 2023

FERIA DE SAN ISIDRO, 2023 (3). JUAN PEDRO: CINQUEÑOS DE ANDAR POR CASA

Uno de nuestros selectos lectores nos suele insistir en que no tiene nada que ver un cinqueño con un cuatreño. Alaba siempre al cinqueño porque tiene más sentido, más trapío, cuernos más largos e incluso nos decía con sorna que hasta su bufido es diferente.

Nosotros no es que neguemos la mayor pero ponemos en cuarentena que eso sea la regla ya que cuando salen cinqueños como los de ayer de Juan Pedro, la diferencia no se ve por ningún lado.

La corrida dio una media de 568 kilos. Los ojos somnolientos de este juampedro no tienen nada que ver con los ojos de loco de los toros de Reta:


El ganadero decía antes de empezar que su deseo era que la corrida embistiera para que los toreros pudieran expresar lo que llevan en su alma. Entre lo desapacible de la tarde y la poca colaboración de las reses nos quedamos sin saber lo que llevaban los tres en sus almas. Una lástima...

Los cinqueños salieron en puntas, con las caras muy iguales y como se piden ahora, esto es, con perfil, sin abrir y cerrando arriba. Todos tuvieron poquita raza, cierta sosería, buena dosis de nobleza y anduvieron en el caballo de visita. El propietario dijo que los toros habían tenido la fuerza que se requiere en Madrid, afirmación que pasan las horas y seguimos sin comprender.


Como es habitual todos iban con las taleguillas recauchutadas, miren qué pliegues:


Quizá eso salvo a Téllez de una herida con sangre porque insistimos en que estaban limpios:



Por último, decir que la pancarta que exhibió el 7 a cuenta de lo del día anterior donde se leía PALCOS EXIGENTES-MENOS TRIUNFALISMO fue convenientemente ignorada por los comentaristas.

LUQUE. Su primero era negro mate, listón y astifino, como se ve en la foto del maestro Moore:


Picotazo en el primero con el vale ya del maestro dicho de verdad. En el segundo salta con alegría y recibe otro picotazo pero en el lomo. El primer tercio se saldó como ven, con un simulacro. Fue la tónica general. Se pegó más al Llavero de Reta en un solo puyazo en Guadalix que a estos seis juampedros juntos.

Justo cuando anotábamos que Téllez estaba haciendo un quite de frente por detrás que no venía a cuento por el aire, el toro en el segundo lance lo arrolló y la caída fue escalofriante. 



Ni en la plaza ni en televisión se apercibieron de que además se llevó una coz del toro en la cabeza que lo noqueó. Es ésta:


Juan Contreras puso un buen segundo par mientras el toro se dolía y escarbaba. Luque trató de inicio al toro con guante blanco pasándolo de aquí para allá sin quebrantarlo. El peligro venía de la ventolera y no del animal, que más que embestir se arrastraba. 


Ante reses así, Luque es un torero que no interesa. La pesadez terminó con una estocada hasta la tela pero trasera y caída. Los comentaristas televisivos no son lectores de nuestro modesto blog, ni falta que hace. Lo decimos porque De la Cámara se admiraba de que hoy en día todas las estocadas se vayan traseras, debe de ser que habrá cambiado algo en la ejecución de la suerte de matar... Lo que sucede ustedes ya lo saben dado que lo contábamos aquí.

Su segundo tenía un nombre muy adecuado para los efluvios que emanan últimamente de los tendidos venteños: se llamaba Lingotazo. Era un colorado ojo de perdiz, anteado, cornilevantado y corniapretado, apretado también de carnes y con trapío:


Lo puso largo en el primero y el toro se vino alegre mientras El Patilla marraba, recargaba y tapaba la salida. En el segundo le pegó en el lomo, o sea que se llevó en total tres agujeros y ninguno en el sitio.

Este toro parecía menos tonto que sus hermanos sin que tampoco fuese Pitágoras. Meneaba la cabeza y la llevaba a media altura, lo cual son dos delitos castigados con la pena de muerte en casa de Juan Pedro. Pero tenía fijeza en la tela y eso lo aprovechó Luque para pasárselo sin novedad aunque con la incesante molestia del aire.


Se equivoca entrando en la suerte contraria y el toro le pone los pitones en el pecho. No obstante, deja una entera trasera perdiendo la muleta y viniendo con la mano por la estratosfera:



TÉLLEZ. Decidió salir a torear bajo su propia responsabilidad tras la voltereta recibida al principio de la corrida. Digamos como curiosidad que compartimos con él la afición a los toros y al ciclismo aunque esa simpatía no deberá hacernos perder la imparcialidad. 

Su primero era un negro mate, bien musculado y bien encornado, muy serio:


Puso el toro muy mal en suerte porque el primer tercio no va con él. Puyazo traserísimo aunque sin apretar. Parecía imposible pincharle más atrás y el caballero Marcial lo consiguió aunque fue un picotazo.

Con el sentimentalismo del público madrileño tras ver cómo regresaba de la enfermería, veíamos venir el triunfo del maestro ya desde que brindó al público.

El toro iba y venía sin novedad mientras el diestro andaba con demasiadas probaturas. Vimos a Téllez bastante frío, sin acoplarse, desaprovechando una oportunidad de oro al querer torear con tanta pausa que quedó desangelado. Añadan a ello las rachas de viento con lo que el resultado quedó en agua de borrajas.


Cuando el toro se descuadró en la suerte natural lo puso en la contraria sin ningún criterio. Pinchazo malo y entera tendida, pasada, perdiendo la muleta. Otro que pega el telonazo y lleva la mano por la andanada:


El lidiado en sexto lugar era un toro negro, tocadito arriba y con 598 kilos bien llevados:


Las verónicas de Téllez fueron todas de escandaloso paso atrás pero se jalearon con oles.

Le señalan sin que pelee en ambas entradas culminando un festejo en que la prestación de los de Juan Pedro en el primer tercio fue menos que insignificante.

Navazo puso un segundo par sobresaliente y en conjunto fue el mejor subalterno de la corrida. Va a ser el par de la feria.


El toro tenía una embestida orejil de quince pases y estocada. Pongan ustedes que fuera por el golpe que llevaba el maestro en la columna o por el pezuñazo recibido en el cráneo o por el viento o por la frialdad del tendido en tarde desapacible... o vaya usted a saber por qué pero el caso es que la faena no existió.


Fue curioso que el toro embestía peor al final que al principio como quejándose de que no había sido bien toreado. Pinchazo tapando la cara y casi entera caída y trasera a capón.



DE MANUEL. Su primero era un negro, levemente chorreado en morcillo, bizco del izquierdo:


De Manuel es otro de los toreros jóvenes a los que el primer tercio les da grima. De todas formas aquí vimos un patético simulacro con un par de picotazos.

Fue un poco insultante que brindase al público este torillo. Se echó de rodillas en el platillo mientras una voz del tendido decía: ¡no está la tarde para tonterías, chaval!, refiriéndose al viento.

El toro era noble con avaricia y quería puntear la tela. En televisión hablaban de casta, lo cual nos pareció una exageración. De Manuel tiene un toreo académico y eso puede interpretarse en el buen o mal sentido. A nosotros no nos dice gran cosa hasta el momento.


Pinchazo arriba, media delantera tendida que escupe y estocada en buen sitio pero las tres veces pegando el telonazo. Y dos avisos. Fue un genuino volapié, observen el toro. Recuerden que cuando decían a Costillares que era el inventor del volapié respondía que lo habían inventado los toros porque me pedían esa muerte y se la he dao:


Su segundo era un castaño ojinegro, veleto, con el morro plano y muy fino de cabos:


Cruz le hizo un siete al pobre, que empujó en el peto con fiereza pero con la cara alta. En el segundo le volvió a clavar contrario y caído de manera deleznable. En total, le hizo tres agujeros más el descosido en la piel.

Estuvo muy aseado con los palos Rey a pesar del feo terno naranja y plata que estrenaba. No creemos que lo haya escogido su novia.

El toro tenía un calamocheo molesto que se sumaba al aire imperante. De Manuel intentó mostrarse firme y bajarle la mano pero si la bajaba mucho, el animal se iba al suelo. No le reprocharemos nada porque demostró valor y decisión con el viento molestando sin piedad.


Dos pinchazos y entera pasada arriba, entrando siempre con el delantal y pegando la puñalada:



Corrida para olvidar y eso que la presentación de los toros fue impecable. Reiteraremos una vez más que nosotros preferiremos siempre casta que trapío y antes nos sudarán los dientes que cambiar de opinión.

Cuidado porque la tarde se podría haber saldado con una desgracia terrible para Ángel Téllez. Una voltereta como ésa te deja en silla de ruedas y lo peor es que la culpa sólo hubiera sido suya por hacer un quite temerario.

En nuestro modesto blog valoramos la valentía de los toreros pero siempre criticaremos la temeridad que, como decíamos aquí, no es más que la gamberrada del valiente.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.