Estaba cubierto de lodo por la tormenta que descargó durante la lidia de aquel sexto toro en la feria de San Fermín de 1973. De ello se cumplen justo hoy cuarenta y siete años.
Galán había nacido en la cordobesa Bujalance pero desde pequeño vivió en Fuengirola. De allí es hijo adoptivo, igual que Juan Gómez, Juanito. Ambos tienen su estatua en la bonita localidad malagueña:
El as de espadas fue quien lo inició en el toreo gracias a la amistad que tenía con su padre. Por eso dejó la profesión de peluquero de señoras en la que nos lo imaginamos con su simpatía natural y su sonrisa luminosa dando palique a sus clientas mientras lavaba y marcaba. La había aprendido de su madre. Sus hermanas regentaban sendas peluquerías donde el maestro seguía yendo a ayudar cuando las corridas se lo permitían.
Los aficionados que nos leen desde la bendita tierra peruana igual recuerdan el desafío en directo en su televisión entre el mejor peluquero de Lima y el diestro. Peinaron a dos mujeres famosas y salió claro vencedor el de Bujalance. Si no andamos errados, fue en el invierno de 1971.
Otro que también se dedicó a la peluquería fue Paco Alcalde. Y nos viene de perlas el recordarlo para enseñar a ustedes este sensacional par que puso a un pablorromero en san Isidro de 1976. Dámaso es testigo desde el callejón:
Se presentó nuestro maestro de novillero en la Maestranza para cortar tres orejas. Fue el 24 de mayo de 1970, junto a El Cazalla y Antonio Rojas. Los novillos fueron de uno que será su apoderado, Martín Berrocal (antes de que pegase el fincazo a su propio yerno con Cerro Negro). Al tercero, el de su presentación, Galán entró a matarlo con un pañuelo. El Cazalla se picó en el cuarto y le enterró la espada sin muleta:
La alternativa se la dará otro torero bajito, bullidor y bravo como él, Miguel Márquez. Con 23 años, se la confirmará Miguelín en Madrid el 16 de mayo de 1972 ante Curro Romero y con toros con mucha cara de Samuel:
El segundo fue condenado a banderillas negras, no fue éste:
A Galán le llamaban El Loco por tirarse a matar sin muleta, como hizo ante el miura de Pamplona que comentábamos. Pero, señores, cuando mataba ortodoxamente, estamos ante uno que hoy daría lecciones en la suerte suprema a cualquiera de nuestras grandes figuras del Belén. Insistimos: a cualquiera de ellas. Observen esta instantánea matando a Tejero, el de su alternativa:
¿Qué me dicen? Magistral, ¿eh? Cambien su cara por la de Camino, Rafael Ortega, Ostos o quien quieran. Nosotros lo comparamos con Martín Agüero:
¿Qué? Suban y bajen con el cursor de una instantánea a la otra y ya me dirán.
Al pobre Galán los toros le pegaron muy duro y no fue precisamente por esas estocadas sin muleta. Salvo error, se llevó once cornadas en diez años y la mayoría de ellas, graves.
Una muy fea la recibió espoleado por el público madrileño cuyo sector protestante lo increpaba el día de su mano a mano con Ruiz Miguel en la corrida de la Prensa de 1974. En esta foto de aquella tarde, se disponen a hacer un quite por chicuelinas al alimón. Observen que Ruiz Miguel coge el capote mucho más corto:
Los del 7 habían negado el pan y la sal a ambos toreros (Ruiz Miguel llevaba dos orejas del quinto tras estocada baja y Galán una del cuarto). Venían algunos espectadores calientes por los tres primeros toros terciados y algunos pitones sospechosos. Incluso desde el polémico tendido habían coreado el '¡ignorantes, ignorantes!' al resto de la plaza, grito que ha pasado a la historia pero que llegó a ser popular. Antes de saltar el sexto, Galán salió al tercio, se giró hacia los protestantes y se llevó el índice a la boca para reclamar silencio mientras se giraba para irse a porta gayola:
Fue con tan mala suerte que el de Benavides se le frenó delante:
Lo buscó y le pegó una grave cornada de 20 cms. en el pecho que le tocó la pleura:
Ese año de 1974 mató 32 corridas sólo en el mes de agosto, ustedes mismos. Lo llevaba Recondo, que le puso un avión para traerlo de Madrid al Puerto y hacer dos paseíllos el mismo día.
Con Paco se anunció mano a mano en Madrid más veces. Por ejemplo, en el san Isidro de 1975, cuando sufrió otra cogida en una accidentadísima corrida que les contaremos en otra entrada. Todos acabaron en la enfermería, ¡hasta el sobresaliente!
Repitieron ambos en 1976 en una concurso con toros de Juan Pedro, Miura, Atanasio, Palha, Pablo Romero y Victorino. Este es un natural de Galán aquel día. Observen el palillo cogido por el centro, cosa muy rara de ver hoy en día porque para hacer eso se necesita valor:
Vámonos ya a Pamplona el día del barro. Es el 14 de julio de 1973 y se anuncian toros de Miura para José Fuentes, Manolo Cortés y Galán. Miren esta extraña foto con su cuadrilla antes del paseíllo. Va de verde botella y oro y está curiosamente sentado:
No está de pie porque le dolía la cornada que en la misma plaza, el día del santo, le había propinado uno de Guardiola. Había insistido en torearlo por un pitón derecho complicado y el toro lo cogió dos veces. La segunda le dejó una cornada menos grave en la ingle.
'Quise torearlo por la derecha cuando no debía porque estaba imposible'. Se apalabró a Simón para sustituirlo porque nadie pensaba que el día 14 se iba a presentar en Pamplona. Pero estaba claro que sí cuando entre una y otra corrida, había bajado a torear a Marbella.
Los miuras salieron suavones y blandos. Recibieron nueve varas entre los seis. El diestro cojeaba visiblemente por momentos. Queremos creer que era por un sincero dolor y no como hacía el abogado Robert Taylor en 'Chicago, años 30' cuando renqueaba ante los miembros del jurado para despertar su compasión y predisponerlos a su favor.
En su primero, brindó al sol, toreó de rodillas y mató al toro sin puntilla: dos orejas, petición de rabo, dos vueltas al ruedo y bronca al presidente. El toro le puso los pitones en el pecho varias veces, la última en la estocada:
Fuentes se había llevado dos broncas y Cortés, una. Pero en el quinto el de Gines cortó una oreja protestada mientras el cielo se ponía negro como el carbón. Antes de salir el sexto se desató la tormenta con un aguacero monumental entre rayos y truenos. El respetable huía de los tendidos mientras el miura negro de nombre Importuno ya chapoteaba en el ruedo.
Clamor tras ver que el maestro le pegaba cuatro verónicas rodilla en tierra ignorando las estremecedoras condiciones meteorológicas.
Galán brindó al público, se descalzó y fue a la guerra igual que la Wehrmacht contra el ejército rojo en la estepa rusa embarrada. El toro lo arrolló en los primeros compases y él mismo se hizo el quite rodando por el lodazal. La muleta debía de pesarle dos quintales, de manera que, tras aprovechar la embestida bonancible del toro, la arrojó con despreocupación para tirarse a matar sin ella. Salió volando por la penca del rabo y aterrizó en el barro. Se levantó con el tiempo justo de ver cómo el miura rodaba sin puntilla.
Esta vez, el presidente enseñó tres pañuelos blancos a la vez. En el Diario de Noticias, el recientemente fallecido Carlos Polite, que había abandonado su localidad de barrera para guarecerse en la grada, dijo:
'Concedimos al de Bujalance las dos orejas, el rabo y, si se empeña, el solomillo del toro'
El ABC titulaba así:
Y Zabala en la crónica decía esto:
'No sé si lo que ha sucedido es verdad o lo he soñado. Confieso que ha sido lo más sinceramente emocionante que he visto en mi vida'
Por cierto, ese Importuno-25 se llevó el premio Carriquiri completando una serie inigualada de cuatro consecutivos. El año anterior lo había ganado León-39, el siguiente lo obtuvo Galguito-9 y en 1975, Aguijito-66. Otro dato histórico es que una semana después del triunfo del peluquero, Ocaña ganaba el Tour y Pedro Torres la montaña.
Hubo invasión del ruedo como si estuviéramos en Murrayfield. Cogieron a Galán y se lo llevaron a hombros bajo la lluvia. En el diario monárquico cometieron el gazapo de poner que se tiraron al ruedo para llevar en hombros al maestro 'cien mil personas'. Ahí sobraba el cien...
Ruiz Miguel, quien tantas tardes compartiera cartel con nuestro protagonista, decía esto de él a Molés:
'Yo le decía que si se quería tirar a matar sin muleta, que lo hiciera en su segundo, ¡no en el primero! Pero él venía y me decía "mira Cañaílla, no seas torpe, aquí cada uno tiene que jugar sus cartas; yo juego las mías... a ver si tú eres capaz de entrar a matar sin muleta". Me cabreaba mucho cuando se tiraba sin muleta en su primero y se iba para adentro pero a veces la verdad es que el toro suyo que me tocaba matar luego me servía porque los míos habían sido malos. Una vez comíamos en mi casa el maestro Miguelín, Galán y yo y, cuando Miguel vio las cabezas de los toros en la pared, me preguntó: "Paco, aquí hay alguno de los que te dejó éste, ¿verdad?" Y él le decía: "maestro, no eche usted más leña al fuego, hombre". La verdad es que yo a Galán lo recuerdo con mucho cariño y con muchísimo respeto, fuimos compañeros y además muy amigos'
Esta foto de abajo es en Lima, el invierno de ese mismo año de 1973. Parece que se haya tirado a matar sin muleta pero lo hizo con esa almohadilla que ven en el suelo. Hubo que operarlo en la enfermería porque se cortó un tendón de la mano derecha con el estoque:
El alboroto más grande que ha habido en la plaza de toros de Tarragona, a veinte metros de donde estamos escribiendo, lo protagonizó él. Tras una faena de las suyas se pidió el rabo pero el presidente sólo concedió las dos orejas soportando una bronca monumental. El alguacilillo, apodado 'Gasolina', se las entregó. El maestro las cogió y, sin mirar al palco para dar las gracias, las lanzó desde la raya estrellándolas con violencia contra la barrera. A ello siguió un gesto con el brazo dirigido al palco mandándolo a quel paese entre la algarabía del respetable.
Ya saben que el pobre Galán se mató cuando su Mercedes 350 se saltó la mediana en una carretera alavesa. Murió también el banderillero Francisco José Losada pero se salvó su hijo David, de 16 años, a quien precisamente acompañaba después de torear en Bayona. Con el tiempo, Enrique Ponce confirmaría su alternativa el día de san Isidro de 2014:
Ha sido de los toreros de quien nadie habla mal. Reconocía que le perdía su temperamento y que a veces se aceleraba atropellando la razón. Le gustaba torear clásico pero 'si de veinte toros me sale uno que me permite torear como me gusta, ¿qué hago con los otros diecinueve? Tengo que cortarles las orejas como sea'.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







































