Mostrando entradas con la etiqueta Damián Castaño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Damián Castaño. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de septiembre de 2026

SÓLO HUBO UN PALHA EN BARBASTRO

Solo hubo un palha auténtico o por lo menos que hiciera un cierto honor a lo que todo el mundo espera de esta ganadería, otrora temida por fiera y encastada. Belmonte no mató ni uno y Gallito, únicamente tres corridas. Se hablaba de ella como 'o terror dos mares'. Recuerden su historia en esta entrada. De los seis barbastrenses el que a duras penas salvó el honor fue este quinto, que sin ser nada del otro mundo sembró el canguis en el ruedo y tuvo genio en la muleta:



La Asociación Cultural Amigos de la Plaza de Barbastro tuvo a bien invitarnos no sólo a comer sino también a ver la corrida, que se celebró en una plaza donde hay toros desde el año que nació Franco. Vaya de entrada nuestro agradecimiento.

En esa Asociación hay aficionados jóvenes que intentan velar por la suerte de varas. Lo hacen en la misma línea que intentó en su día el Club Taurino Tafallés o los de la ADAC aunque sean gotas de agua en el mar. Se repartía este papel que además estaba enganchado en las paredes del coso:



Por la mañana la delegada de la autoridad insistía en obligar a cumplir el reglamento y que saliesen dos caballos al ruedo. Sánchez-Vara, que era el director de lidia, impuso su voluntad de que sólo hubiera uno ya que su intención era lucir los toros en el caballo.

Parecía que la terna estaba de acuerdo en ello pero nuestro gozo se fue de cabeza al pozo porque no hubo tal. No es excusa que la corrida tuviera en general poco fuelle ya que poner un toro largo para que galope y se le señale no debería suponer ningún quebranto para la posterior faena de muleta. ¿Por qué nos engañaron entonces? Y eso que nos consta que los diestros sabían que habían venido franceses al reclamo de la vacada. Al final tuvo razón un enterado que a nuestro lado en el tendido nos dijo con acritud que si queríamos ver la suerte de varas mejor no viniésemos a Barbastro.



Al ganadero solo le quedaban ocho toros en el campo, que fueron los que viajaron. Había avisado de que dos se habían astillado en la finca y estaban arreglados. Comprobarán ustedes por las fotos que fueron tres.

En los extremos de presentación salió por un lado un primero veleto que se ve que había estado en Madrid y por otro el sexto, que sangraba por el cuerno arreglado. No vimos otro que también había estado en Madrid pero que se destrozó los pitones en el cajón y quedó para sobrero, con la esperanza de que no tuviera que salir y no salió.


Por cierto, en los corrales se vio a un Folque en estado puro pidiendo que se lidiase un toro que por la noche había recibido una cornada y que sangraba y cojeaba ostensiblemente. Insistía en que venía de una reata excelente, que se recuperaría y que le darían la vuelta al ruedo pero no se le hizo caso a pesar de sus amenazas de retirar la corrida completa. Ya saben ustedes que el portugués es capaz de vender un bronceador a Vinicius.

Pueden inferir de lo dicho la desigualdad en la presentación, donde hubo un par de toros probablemente de plaza de primera y el resto ya lo verán. Las lidias en general fueron malas y el desprecio por la suerte de varas, tan manifiesto como ultrajante para el aficionado. Si a nosotros nos indignó imaginen a los amigos de la Asociación, que debían de morderse los puños en el tendido viendo que todos sus desvelos por dignificar el primer tercio se iban por el desagüe.

Vino la cuadra Bonijol con sus puyas aunque para este viaje no hacía falta alforjas, como en Tafalla. El francés se vio obligado a levantar el faldón del peto hasta los sesenta y cinco centímetros que marca el reglamento aragonés (art. 50.2) Es una cosa buena que tiene su redactado junto a la potestad que deja al presidente para cambiar el primer tercio cuando lo considere oportuno, sin tener por qué hacer caso a la petición del coletudo. En el art. 57.6 dice que 'el presidente resolverá lo que proceda'. El premio al mejor picador quedó desierto, como habrán deducido.

El juego de los toros, afeados todos por los crotales, fue el siguiente: primero, un Ironside al que hubiera venido bien la silla de ruedas; segundo, otro inválido;  tercero, bobo; cuarto, dulce; quinto, geniudo y sexto, noblón.


SÁNCHEZ-VARA. Su primero era un negro bragado, aleonado, cornialto, en puntas y con trapío a pesar de los citados crotales. Todo era fachada porque vino bien picado del campo. En Madrid hubiera visto el verde a las primeras de cambio:



La suerte de varas fue un trámite y en el tercio de banderillas al maestro le pegaron un grito pidiendo que clavase en la cara como en Céret. Respondió diciendo que lo iba a intentar. La verdad es que puso este buen segundo par:



El animal tenía las patitas de alabastro y el de Guadalajara hizo de enfermero, con la muleta a media altura y el toro rodando por los suelos como una peonza. En la segunda foto no es que ya lleve la espada dentro sino que estábamos a mitad de ¿faena?




Desesperación del diestro y estocada baja sin puntilla:



El cuarto era este negro estrellado, con carita infantil y un ojo derecho un poco sanguinolento pero sin que le impidiera la visión:



Se enceló en el peto pero sin el palo. Después el maestro hizo el único quite de la tarde, por navarras:



En banderillas esta vez se alivió:



El toro se alegró con los alegradores y el personal se calentó con el inicio genuflexo de faena entre la polvareda. El de Folque era un bombón y además conservaba algo de gasolina aunque siempre embistiendo al paso. Aquí, por el derecho:



Y en la siguiente, por el izquierdo. Era para hacer el toreo bueno y Sánchez-Vara hizo... el suyo. Este fue el mejor pase que nos ofreció. Observen cómo metía la cara el toro, en plan Garcigrande:



Emborronó todo con un espantoso sablazo bajo que cayó en el costillar. Semejante cuchillada no fue óbice para cortar una orejica del bondadoso público del Somontano:



CASTAÑO. Su primero era este negro zaíno, silleto, zarco y arreglado del pitón izquierdo, que encima clavó un par de veces en la madera y bien hondo:




Buen empuje del toro llevando el caballo hasta la barrera pero levantándole el palo. Rubén Sánchez dio el pasito de más mientras Vivas hacía una brega de terciopelo porque el toro se mantenía en pie con alfileres:



Castaño se puso a torear sin probaturas ante un torillo que era una hermanita de la caridad. Ningún interés. 



Estocada corta, arriba, llevándose luego un golpe en las costillas al derrotar el toro en el primer descabello de los cinco que pegó:



El quinto era este negro zaíno, gordo, astifino del izquierdo y arreglado del derecho:



Como a esta gente le asusta siempre el toro grande, el maestro ordenó un monopuyazo español especialmente asqueroso, con metisaca, recargue y túrmix. Cuando había silencio antes del segundo tercio y venía hacia la barrera no  pudimos por menos que gritar afeándole la conducta pero el salmantino hizo como que oía llover. Si lee estas líneas que sepa que fuimos nosotros. Por cierto, si en lugar de ser la puya de Bonijol llega a ser la española, le hace un boquete por el que se podría haber metido el puño de Tyson:



Estuvo bien el presidente obligando a los peones a dejar por lo menos cuatro palos ya que querían escaquearse. En cambio, el alcalde estaría después muy mal regalando una oreja que pidieron cuatro gatos y que el diestro no merecía ni de broma. Vivas puso las banderillas por internet como ven.



El toro era áspero pero Castaño decidió plantarle cara aunque no lo llevó toreado en ningún momento y él lo sabe. Ya dijimos al principio que fue el único palha que hizo cierto honor al hierro que ostentaba:



Pinchazo malo y estocada sorprendentemente arriba, por supuesto que alargando el brazo. '¡Con la mano firme!', le había gritado Rubén cuando se perfilaba aunque nos quedó la duda de si esa firmeza la pedía para la mano derecha o para la izquierda ya que las dos las tiene blandas a la hora de matar. 



El animal estaba moribundo en tablas totalmente a contraquerencia y aun así cruzó el ruedo pareciendo bravo. Nuestros aplausos cesaron cuando no se paró en el platillo sino que continuó hasta toriles. El presidente aguantó el pequeño chaparrón de una petición minoritaria a la que se sumó de forma vergonzosa el mozo de espadas de Castaño, silbando y gritando patéticamente desde el callejón. Sin embargo nos decepcionó cuando terminó bajándose el pantalón al enseñar el pañuelo:



DIEGO GARCÍA. Su primero era este negro bragado, meano, cornialto, delantero, con pelota y con arreglo en el izquierdo:




Se arrancó muy alegre al primer puyazo. En el segundo García lo puso de largo dejándolo perfectamente en suerte casi en el platillo y cuando nosotros lo aplaudíamos, se viene a la barrera y pide el cambio, que  le fue concedido. La cara de tontos que nos quedó todavía nos dura. Está claro lo que sucedió: cuando se retiraba tras dejar el toro en suerte algún subalterno resabiado de su cuadrilla le debió de susurrar que pidiese el cambio. García es uno de los que funciona mucho sintonizando radio macuto. Fue una pena porque además picaba Juanan Agudo:



Se debió de romper algún vaso sanguíneo porque observen que sangró de una manera extraordinaria. Esto no es normal:



Bien Venturita y Mayoral con los palos:



En la muleta tuvo una nobleza bobalicona. A veces parecía buscar pero era porque se quedaba debajo al ir asfixiado:



No hubo nada para el recuerdo antes de cuatro pinchazos entrando sin fe y el toro que se echó de forma extraña, seguramente acusando una probable lesión en varas:



El último era este negro zaíno y badanudo, al cual el chapucero le había dejado un pitón derecho que parecía un rábano y que encima sangraba:




Exhibición de marronazos del pinchaúvas en la primera entrada dejando al pobre toro como un colador. En la segunda la exhibición fue del caballo, que en el topetazo se cayó con las cuatro patas pero se levantó como un muelle.

Excelentes Mayoral con los palos y Ventura en la brega, enseñando a todos que el toro era de oreja:




García salió y nos demostró que milita en la ultraderecha pero además con poca finura:



Tras una sobredosis tóxica de pegapasismo perpetró esta media horrorosa por baja y casi en el lomo, más cinco descabellos. El mismo Venturita de antes se cubrió ahora de oprobio capitaneando una repugnante rueda de peones, indiferente a las protestas de algunos, entre ellos nosotros:



Decepción un poco inesperada pero sin paliativos con el ganado portugués. Decepción más esperada y también sin paliativos con la terna, especialmente por lo dicho de querer lucir a los toros de boquilla para luego en el ruedo olvidarse de lo prometido.

Lo mejor fue haber compartido mesa y mantel con jóvenes y buenos aficionados de Aragón que además dio la casualidad de que eran lectores de nuestro modesto blog. Su concepto serio de la tauromaquia hace que alberguemos una cierta esperanza en el futuro aunque la fuerza de los taurinos y sus paniaguados es tan grande que los ímprobos esfuerzos por que haya seriedad en este espectáculo son como sembrar en el mar.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 

martes, 1 de septiembre de 2026

FERIA DE CUÉLLAR, 2026 (y 2). PARTIDO DE RESINA: DON JAIME LLORÓ EN EL CIELO

Esta corrida tuvo lugar el uno de septiembre, justo seis años después de la muerte de Jaime de Pablo-Romero a quien homenajeábamos en esta entrada porque era uno de los nuestros. Le cedemos la palabra:

'Sigo yendo a los toros, sí...voy a los toros y me aburro. El primer tercio ha desaparecido y el toreo que veo es de una vulgaridad horrorosa. Luego, cuando ves a todo el mundo pendiente del móvil, te das cuenta de que lo que pasa en el ruedo no interesa'

Esto que decía sigue vigente pero hubiera quedado muy satisfecho porque lo que vimos ayer fueron pablorromeros. Sin duda, la mejor corrida de esta ganadería a la que ha asistido quien esto firma. Y estamos convencidos de que don Jaime nunca llegó a ver una tan completa como esta.



El primer tercio sigue siendo un desastre como decía él y lo de la vulgaridad de los toreros también. Ayer no hubo ningún toro manso y ya verán que contamos hasta seis cariocas, ¡seis!, y eso que algunos animales se venían de largo con alegría y luego querían luchar en el peto con ganas. A ver en cuantas crónicas de la corrida se hacen eco de esta bajeza.

Nos mordíamos los puños pensando en cómo hubiéramos disfrutado con la misma corrida en Francia. Estos seis toros lidiados en Céret o en Vic nos hubieran deparado un espectáculo memorable  en varas. El drama es que por trapío no hubieran entrado en ninguna de esas dos plazas. Ya saben que siempre les insistimos en que cambiamos el trapío por la casta, la movilidad y la bravura, que en caso de haberla, la miel en la sopa.



Lástima que Morales quedase muy enfadado con el club vicois el año pasado porque no dieran el premio a su toro en la concurso. Mucho dinero tendrán que poner encima de la mesa para que acepte lidiar una corrida completa allí el año que viene.

Cinco de los seis fueron aplaudidos en el arrastre cuando no ovacionados. Mención especial merece este Venteadoro, que fue premiado con dos vueltas al ruedo. Morales, con lágrimas en los ojos, accedió a la arena antirreglamentariamente para postrarse de forma casi islámica para besar la piel del toro cuando lo arrastraban. El azul fue merecido, ya se lo anticipamos:



Era la primera vez que terminaban los seis resinas el encierro campestre sin novedad. No hubo necesidad de dormir a ninguno, cargarlo en un camión y después volverlo a pinchar para despertarlo, que es lo que se hace cuando alguno no llega al embudo. Tengan por seguro que cuando eso sucede, tras el tercio de varas el toro desaparece. Pero en Cuéllar el encierro manda más que la corrida y con esos bueyes hay que arar.



Los toros estuvieron todos en tipo, bien comidos y fueron excelentes para los toreros en la muleta, desde el dulce tercero hasta el áspero quinto pasando por los superiores segundo y quinto (al sexto no lo vimos). Se maltrató vilmente en el caballo a todos sin excepción, aunque por lo menos los dos de Castaño y el azuleado fueron puestos medio de largo en sendas dos varas. En Francia, al premiado lo hubieran puesto cinco veces, créannos. 

Tampoco duden de que a esta misma corrida un cartel de medio pelo formado por ejemplo por Escribano, Román y Ginés Marín le corta seis o siete orejas y salen los tres en hombros.



CASTAÑO. Su primero era este cárdeno abrochado de pitones y gordo:




Estuvo correcto en varas con un buen empuje en el primero llevando el caballo hasta las tablas. Vivas puso este buen par:



En la muleta era pronto pero había que llevarlo con mano firme. Si Antonio Ordóñez, que triunfó muchas veces con pablorromeros que no humillaban nada, viese el surco que hacía este con el morro...



Castaño se confió y cuando empezaba a gustarse al natural, dando un pase mirando al tendido casi se lleva una cornada en un tornillazo:



Volvió a la cara con contumacia porque insistió en mirar al tendido y esta vez en un pase de pecho el toro lo derribó y le podría haber hecho daño. Aparentemente no hizo carne pero lo dejó sin chaquetilla, cojeando, echándose agua en la barrera... o sea, damianismo genuino.

Estocada atravesada que asoma un palmo y sainete con nueve descabellos y diez pinchazos en el hocico hasta dejárselo como un colador. Ovación en el arrastre al toro, primera de la tarde:



El cuarto era este cárdeno oscuro, salpicado, caribello y gargantillo, el de más trapío:




Primera vara con carioca barrenando y segunda galopando al relance pero huyendo al hierro. En banderillas hacía hilo, hasta el punto de que en el segundo par se colgó del cuello en la barrera como si fuese una vaca de Arriazu. Murillo hoy nos la dio con queso:



En la muleta era bronco aunque seguía el engaño, ideal para Castaño, que le dio distancia aunque luego se dedicó a aprovechar el viaje poniéndose fuera de cacho a ver pasar el vendaval:



Tras el percance anterior en el pase de pecho ahora se dedicó a rematar con trincheras.



El pablorromero era encastado y pedía pelea, de tal manera que al final de la faena, cuando fue a buscar el estoque, salió Vivas a pegarle siete lances ya que había visto lo mismo que nosotros: que el toro tenía todavía otra faena y que a estas alturas no se sentía nada toreado:



Tres pinchazos desastrosos, otro sin soltar y una media delantera y ladeada aguantando. Como ven, sigue entrando a matar de forma esperpéntica:



COLOMBO. Le tocó la lotería en el sorteo. Su primero era un cárdeno, bragado, meano, axiblanco, nevado y corniapretado:




El primer tercio fue una vergüenza que ponemos en el debe de Colombo ya que el toro demostró bravura y mereció ser puesto dos veces. En la primera vara recibió una carioca y acabó derribando enviando al suelo con justicia al de la banda del castoreño.

Pero es que después le pegaron mil capotazos deslavazados, con el maestro desentendiéndose de todo hasta que al final pidió el cambio pero dejando al animal al lado del reserva, que era De Pedro. El piquero entendió el mensaje y le zurró la badana a base de bien haciéndole otra carioca. La sangre teñía al pobre las dos pezuñas.

Escuchó el diestro justas protestas y quiso congraciarse poniendo banderillas a toro pasado:



Ojo porque en la muleta igual ha sido, junto al azuleado, el mejor resina que hemos visto nunca, por nobleza sin sosería pero a la vez con codicia y bufando al principio en cada pase. Que sacase la lengua no indica ningún desdoro.

Como era tristemente previsible, Colombo estuvo muy por debajo del toro y se dedicó a pegar pases.



Pinchazo aguantando tras un buen sainete para cuadrar y después estocada caída y hemorrágica:



El quinto se llamaba Venteadoro. Era este cárdeno claro, botinero y caribello, con la carita abrochada. Colombo le pegó una buena media, lo único decente que vimos con el capote en toda la tarde. ¿Se han fijado en la cantidad de corridas en las cuales no vemos absolutamente nada de toreo con el capote?





Aprendió la lección y esta vez lo puso dos veces de largo al caballo:


De Pedro tiró el palo como los mexicanos pero clavó en el lomo las dos veces como los españoles. En la segunda el toro llegó a romanear, detalle muy notable ya que cuando se da suele ser en la primera entrada.



Y eso a pesar de que vean por dónde le caía la sangre. El boquete que le hizo en el espinazo fue parar ponerlo a pan y agua tres meses. Se lo enseñaremos más abajo para vergüenza y oprobio de estos picadores de carne:



El maestro puso un gran par de la moviola. No le negamos el pan y la sal sino que cuando lo hace bien lo reconocemos. 



El toro había exhibido un tranco espectacular en el segundo tercio. Brindó a De la Cámara y observen cómo se venía:




La pena fue que Colombo se dedicó a destorear echando la pierna atrás con avaricia. El pablorromero era repetidor, noble y galopador, como decía Ortega que tenían que ser los toritos bravos de verdad. Una lástima... ¿Qué manera es esa de torear?



Quizá el destinatario del brindis se merecía una dosis menos letal de pegapasismo porque aquello fue insufrible. El toro lo miraba como diciendo: '¿por qué me toreas tan mal?, ¿qué te he hecho yo?'



Al final, cuando se fue a buscar la espada de verdad, saltó el típico fulano con el ¡no lo mates! y arrastró a una buena parte de la plaza pero no alteró al presidente, afortunadamente. El maestro pegó su típico puñetazo para dejar una estocada entera arriba, con muerte de bravo del toro:



Piensen en esta maravilla de la genética que han visto. Con su sangre embadurnando todo el costillar como ven arriba y con este boquete infame que le hizo en el espinazo el carnicero en el primer tercio, había tenido un comportamiento magnífico, de toro de lidia de verdad:



Dos orejas y dos vueltas al ruedo al toro, con incorporación de Morales y del mayoral:



El ganadero estaba ebrio de satisfacción. Y el purito, que no falte:



Fíjense en la pancarta porque es la de los amigos franceses de Pablo-Romero. Ellos pusieron dinero a fondo perdido cuando Jaime lo necesitó y cogían días de vacaciones para ir a Partido de Resina a arreglar los cercados y ayudar en otras labores. Nosotros los vimos más de una vez en la finca. Ya saben que el archivo histórico de la vacada lo cedió la familia al museo de la ganadería en Nimes, pulsen aquí:



ATIENZA. Era su primera corrida desde que tomó la alternativa en septiembre de 2024 en Almazán. Su primero era este cárdeno oscuro, corniapretado, en tipo y perfectamente herrado:




Infame carioca barrenando en el lomo. En el segundo, cuando deseábamos verlo de largo porque habría galopado alegremente,  el maestro demostró que el primer tercio le importa un pimiento y lo dejó allí debajo para que, eso sí, se llevase otra carioca. Qué vergüenza...



Empezó toreando al natural pero el toro pegaba un gañafón al final del viaje y daba la impresión de que iba a exigir una muñeca dura.



No fue necesario porque perdió fuelle enseguida y entonces Atienza se confió, llevado en volandas por los aplausos de sus paisanos segovianos.




Estocada caída alargando el brazo y saliendo trompicado, con bella muerte del toro. Oreja pedida con fuerza por los paisanos. Cuando ni de broma esperábamos la segunda y después de un buen rato de aguantar, el presidente Costales enseñó el otro pañuelo. No entendimos tanta espera si no fuese porque no la merecía. Los mulilleros montaron un espectáculo vergonzoso para presionar al palco. Cuéllar ya parece Pamplona.



El último era un negro mulato, acapachado y rabicorto al que Atienza no supo recibir de capote porque se agobió. Tuvo que salir El Víctor a lancear.



Se había caído por la mañana en el encierro y ahora era noche oscura cuando saltó al ruedo. Quizá ambas cosas pudieron influir en su comportamiento porque fue diferente de los otros, el único no despedido con aplausos.

Viendo la situación de naufragio inicial del diestro, el picador masacró vilmente al toro, primero con una carioca sangrienta y después con una recargada vil, barrenando ignominiosamente. Mientras tanto, el maestro miraba la pecera.

Orientación del animal en banderillas y Costales que hizo un favor a la cuadrilla cambiando con tres palos cuando se estaban escaqueando con claridad. Después el segoviano no lo quiso ni ver y deambuló por allí delante igual que un maletilla.

Pinchazo a paso de banderillas tirando los avíos más una honda, caída y atravesada escupiéndose: 



Fuimos al palco a comentar al presidente el error que había cometido concediendo esa segunda oreja de chichinabo en el tercero y cambiando el tercio con tres pares en el sexto. Tras un educado intercambio de pareceres nos reconoció que teníamos toda la razón, cosa que lo honra.

Dimos el viaje a Cuéllar por muy buen empleado ya que esta corrida de pablorromeros nos quedará para siempre en el recuerdo. A ver si los franceses bajan a ver si tiene animales disponibles para 2027 porque la intención del ganadero es lidiar el año que viene una corrida en Sevilla y otra en Madrid y en estos cosos la suerte de varas no será muy diferente de la que sufrimos ayer.

Lo que hicieron los tres diestros fue totalmente olvidable pero es el triste destino de quienes nos movemos por las plazas siguiendo toros y no toreros.

Ya que dedicábamos el titular a don Jaime les diremos que nunca volvió a la finca hasta que una vez Morales recibió una llamada suya: 'Tico, me estoy muriendo y quiero ir por última vez al cerro del tabaco a fumarme un cigarro mirando la marisma'. Allí echaron juntos ese cigarro y fue cuando Jaime le reconoció que se había arrepentido de haberlo obligado a cambiar el nombre de la ganadería.

¿Se han fijado en que en las etiquetas de la derecha de nuestro modesto blog nunca ha figurado Partido de Resina sino Pablo-Romero? Nos alegra saber que don Jaime no se hubiera enfadado con nosotros.

Si se han quedado con ganas de aprender más cosas acerca de esta ganadería, pulsen aquí para leer la historia que les relatábamos de don José Luis de Pablo-Romero y también aquí con lo que nos contaba José Luis Algora. El titular sorprenderá a más de uno de ustedes, ya verán.

Saludos cordiales desde Carbonero el Mayor. Rafa. 


El Palacio de Riofrío