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domingo, 23 de abril de 2023

COPA CHENEL, 2023 (7): CASTILLEJO DE HUEBRA - GAVIRA

PILAR ENVIÓ UN BUEN TORO

No se equivoquen de corrida. Nos referimos a Pilar, la hija de José Manuel Sánchez, no a Pilar, la hija de Victorino Martín. Es que acabamos de leer por encima que a un tal Patatero lo azulearon en Sevilla. Se escribe literalmente por ahí que se trató de 'un superclase que embistió al ralentí', que fue 'muy mexicano' y que caminaba 'a paso de caracol'. Vemos las imágenes y se nos antoja uno de esos toros que Pereira Palha calificaba como 'tontorrones' (y los pases de Escribano son de una vulgaridad alarmante dada la pastueña bondad de su amigo, que no enemigo). Todo lo contrario que la embestida de este Labrador de Castillejo de Huebra como verán más abajo.



Conocemos algún selecto lector de nuestro modesto blog que cuando coinciden dos corridas las ve a la vez en sendos dispositivos. Eso nos parece una auténtica heroicidad tanto visual como moral porque moral, hay que tener mucha para tragarse dos corridas a la vez.

Independientemente del pago y suponiendo que ustedes tuviesen que elegir una entre los victorinos sevillanos o ésta de la Copa Chenel, ¿cuál escogerían? Nosotros, ya lo ven. Las cursilería acerca de los descendientes del tal Cobradiezmos nos resultan estomagantes. Ese Patatero parece que hizo honor al padre, del cual pueden recordar aquí cuando nos quedamos prácticamente solos criticando amargamente aquel indulto. 

El ganado que vimos en San Martín de Valdeiglesias estuvo muy bien presentado y totalmente en puntas. Insistimos porque eso es noticia aunque no debiera serlo. La bolita no apareció.



Los de Gavira pertenecían al ganadero poeta, que podría conformar una tríada lírica junto a Rafael Peralta y Pepe Luis Vargas, por buscar uno en cada ramo del toreo. Aficionados poetas los ha habido a puñados y están en la mente de todos. Los tres tenían agujas por pitones, con trapío y con uno, el que hizo quinto, que se subió a las barbas de Palacios. Su embestida, sin ser nada del otro mundo, se nos antoja muchísimo más interesante que la del Patatero sevillano. Éste de Gavira se llamó Tomatero, o sea que andamos entre hortalizas.



Lo de Castillejo de Huebra vino remendado con uno de José Manuel Sánchez pero todo quedó en casa. Pasamos un buen rato con el llamado Labrador, procedente del primer hierro. Era un negro lombardo, el único que acudió dos veces al caballo y que en la muleta se vino arriba de manera tan inesperada como espectacular. Si llega a pertenecer a alguna de las ganaderías idolatradas por los toristas, hoy habría vídeos suyos hasta en la sopa.



Nos volvieron a llamar la atención esos misteriosos pliegues de las taleguillas que parecen esconder algo debajo de ellas en contacto directo con la piel. ¿Tanto frío hace como para llevar ropa interior?Tenemos la mosca tras la oreja y nos estamos fijando de forma casi enfermiza en cada festejo. Lo notamos en los tres toreros pero especialmente en Calerito.





JUAN DEL ÁLAMO. Su primero era de Gavira y venía indicado como colorado aunque para nosotros era un castaño claro, ojinegro, bociblanco y listón, perfectamente encornado y con trapío:



Tras unas verónicas de clamoroso paso atrás, el animal empujó con cierta fe mientras el Sandoval pequeño le clavaba atrás y le tapaba alevosamente la salida recargando a lo bestia, como es su costumbre.

El toro recortó en el segundo tercio pero saltaba a la vista que su maldad era tan poca como su fuerza. A Del Álamo lo vimos corriendo la mano con cierta violencia mientras el toro se iba diluyendo aunque siempre con nobleza:



Primero se equivoca armándose en la suerte contraria y, cuando el toro se descuadra, cambia a la natural. Acertó de milagro porque estaba claro que le daba igual una que otra. Así dejó una media en las agujas que bastó. Oreja rural:



Su segundo era de Castillejo, ese Labrador del que hablábamos, negro lombardo, listón, ligeramente zarco y serio aunque blandeó un poco de salida:



Desastre en el primer tercio con el toro yendo al peto al relance por la negligencia y el poco oficio del diestro. Manuel Bernal carioqueó con desvergüenza como se ve. Sorprendentemente el diestro puso al toro una segunda vez y después dijo que se equivocó sin la tercera:



Ese toro, bien lucido y dosificando el castigo hubiera dado un buen espectáculo en el primer tercio. Pero es que luego se vino arriba de forma espléndida (pulsen aquí y vayan directamente a 1:21'21"). Tenía gasolina sumada a una cierta codicia lo cual nos despertó del sopor mientras los televisivos se lamentaban de su falta de clase y de entrega, señal de que era un animal con mucho interés. La impresión que nos dio Del Álamo fue la de ir un poco acelerado pegando pases pero es que la embestida de ese toro quizá era la mejor que hemos visto en esta Copa:



Con la izquierda lo poco que hubo fueron mantazos. En nuestra opinión, victoria clara del de Castillejo, cosa que no reconocerá jamás en público la ganadera ni por supuesto los televisivos. No obstante, Encabo dejó caer que 'cuando hay emoción, no hace falta que los pases sean buenos'. Teniendo en cuenta su habitual diplomacia tan taurina, no hay más preguntas. Entera tendida y trasera tapando la cara.



Dos orejas exageradas y azul para el toro, que enseñó Costales y con el cual estamos de acuerdo por una vez y sin que sirva de precedente. En conjunto, el mejor toro que hemos visto en la Chenel.


MARIO PALACIOS. Su primero era de Castillejo, un toro negro, corniapretado, que saludó a porta gayola. Tuvo que tragar saliva porque el toro lo despreció:




Empujó bien pero con un solo pitón mientras cobraba a duro por peseta, con Juanpa zurrando sin piedad y Palacios haciendo el autista. Inició la faena cambiando en el platillo y en tres pases se vio que el toro tenía buena condición pero debilidad de remos. Era de quince naturales bien dados y estocada pero el diestro sacó la inevitable faena hotelera ya que es de los que milita en la ultraderecha. Una pesadez y encima descalzo.



Se equivoca entrando en la suerte contraria, con la mano por la andanada, pegando el telonazo y perdiendo la muleta pero deja una media tendida. Orejica.



Nueva porta gayola ante su segundo, de Gavira. Fíjense en que no es colorado como dijeron en televisión sino castaño claro y además  listón, un poco meleno y con dos puñales:



Lanzada trasera con una barrenada de cárcel. El inicio de faena con el celeste imperio lo deslució el toro porque no era tonto. Después se vio que el tal Tomatero humillaba y quería coger la tela pero Palacios se puso en plan pegapasista. Consiguió enfadar al toro e indignarnos a nosotros. Victoria clara para el de Gavira.



Observen que al final el toro llevaba la cabeza por las nubes, echando en cara al diestro que se disponía a matarlo sin haberlo toreado. Pinchazo malo y estocada horrorosa en el lomo:




CALERITO. Su primero llevaba el otro hierro de la familia Majeroni, el del padre José Manuel Sánchez. Era negro, badanudo y un poco descolgado de vientre:




Este diestro es santo de la total devoción del trío televisivo porque las alabanzas no cesaron durante su actuación. En boca de Encabo comenzaron en el segundo lance y no pararon hasta la muerte del sexto toro.

Terrible noticia fue la presencia a caballo de Carioca, uno de los capitanes de la banda del castoreño. Volvió a hacer honor a su nombre y encima clavando trasero y barrenando. Fue un ejemplo del típico monopuyazo español:



Inicio de rodillas en el platillo que no calentó demasiado el ánimo mientras seguían menudeando las loas al diestro en televisión. El torero vio que el tal Fisgón tenía una embestida un poco sucia y eso no va con su pretendido concepto artístico. Se colocó al hilo e hizo el arco con la muleta, con el animal cada vez más distraído:



Monumental telonazo para dejar una media muy defectuosa por caída, atravesada y tendida, con bella muerte del toro. La captura de la imagen nos ha quedado movida pero queda claro lo que es entrar sin ningún interés por descubrir la muerte al toro, con la mano izquierda de adorno y llevando la muleta como si fuese un simple mandil:



El sexto fue de Gavira, negro, astifino, astiblanco, cornigacho, cornilevantado y un poco apretado. O sea, lo que su criador califica como tocaíto arriba:



En las verónicas llevó al toro en la punta y no en la panza aunque lo jalearon igualmente en televisión. Como el picador estuvo muy torpe y no consiguió clavar a pesar de sus tres rectificaciones el toro se vino arriba y lo derribó:



Más de siete minutos estuvieron los monosabios para levantar al caballo. Observen los tres agujeros que le hizo sin meter nunca las cuerdas, como un auténtico pinchaúvas. El toro prácticamente pasó sin picar pero como tenía las patas de alabastro, vaya una cosa por la otra:



Faena de sanatorio con la mano a media altura. Curro Romero igual hubiera montado un lío con ese material pero Calerito nos aburrió soberanamente. Los televisivos se deshacían de gusto como pueden suponer dada la predilección que no disimulan por este maestro:



Pinchazo horrible de saltimbanqui y esta entera desprendida con telonazo. Oreja tan demencial como pueblerina:




Terminó el festejo con el buen sabor de boca que nos dejó ese Labrador de Castillejo de Huebra. La ganadera se quejaba del monopuyazo habitual y agradecía que por lo menos al azuleado lo hubieran puesto dos veces al caballo. Eso es lo que tendrían que decir los comentaristas pero antes sudará el hielo.

Las cinco orejas pertenecen al inframundo de la casquería y no tuvieron ningún valor según nuestro maniático gusto. Los que optaron por la Maestranza vayan al vídeo que colgará Telemadrid y comparen la embestida de Labrador con la de Patatero. Nos extrañará mucho que no estén de acuerdo con lo que hemos dicho en esta crónica.

Pilar, la hija de Victorino, dice que a ella le gusta que sus toros tengan más picante que lo que quiere su padre. Ese Patatero habrá dejado encantado al progenitor pero con la boca empalagosa a su hija.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



lunes, 13 de marzo de 2023

COPA CHENEL, 2023 (1): GIBAJA - CONCHA Y SIERRA

FONSECA CONTINÚA 'ON FIRE'


La corrida nos confirmó a un Fonseca que sigue en racha y a un toro de Concha y Sierra que puede dar una cierta esperanza a su propietario. Ya avanzamos que no fue el azuleado sino este Coscorrón:



Antonio López quedó por encima en cuanto a presentación pero no tendría que estar satisfecho del juego que dieron sus dos toros (el tercero fue al corral). La ganadería se llama Gibaja y no Guibaja como insistía el locutor. Vienen de la finca que fue de don Luciano Cobaleda Gajate, recuerden nuestro homenaje pulsando aquí. El propietario demanda a sus animales humillación, prontitud, ritmo, nobleza, recorrido y repetición. Está claro, ¿no?




RAFAEL GONZÁLEZ. Su primero era de Concha y Sierra, con 475 kilos (entre los que trajo El Uno hubo una diferencia de más de cien kilos). Era colorado ojo de perdiz y chorreado en verdugo. Llevaba los horribles crotales:



Se ganó fácil el sueldo Tito Sandoval porque en el primero, al relance, el toro huyó al hierro. En el segundo le señaló en el lomo y rodó por el suelo. Fonseca hizo un quite con una media que no venía a cuento y que volvió a derrumbar al toro.

Faena sin ningún interés por la nula entidad del torete a pesar de no abrir la boca. Sólo destacar que nunca tocó la muleta al diestro:



Pinchazo y estocada trasera, tendida y desprendida, con derrame y con el toro muriendo en el tercio. Fue su única demostración de una mínima casta:



Su segundo, de Gibaja, era negro zaíno, bien encornado, enmorrillado y astifino:



Sandoval, el sobrino, realizó lo que acostumbra cuando pica, que es pegar sin piedad, barrenar con desvergüenza y darle al túrmix en cuanto levanta el palo. Fíjense en que los picadores cuya constitución es liviana como en el caso de éste, zurran al toro con verdadera saña probablemente para que no se les acuse de dejar el toro crudo y quedarse sin trabajo:



Dio la impresión de que el toro se había lesionado en una mano cuando se quedó encelado en el peto. En el segundo pase de muleta se cayó con las cuatro patas. Como no podía, se quedaba debajo y hacía hilo razón por la cual González no pudo hacer gran cosa.



Entró a matar sin fe y saliéndose sin ninguna intención de cruzar. De esa forma tan censurable dejó dos pinchazos malos y una corta atravesada más descabello.




FONSECA. Sorprendentemente echó por delante al de Gibaja, que era un toro serio, negro zaíno y cornidelantero. Quizás Cancela tenía información privilegiada por lo que se vio después con el de El Uno:



Larga de rodillas en tablas pero luego Fonseca no sabe poner el toro en suerte en el caballo y su subalterno todavía menos, ya que lo dejaron bajo el peto sin ningún interés por la lidia. Muy mal los dos, especialmente el maestro, aunque el toro estuvo a tono con el desastre dado que su pelea fue insignificante yéndose siempre suelto. Sorprendentemente el picador Leiro fue el único que estuvo bien: no clavó atrás y eso es novedad en los tiempos que corren. Excelente Rey con los palos, como siempre:



Como el toro había estado en el caballo de visita, dio la impresión de que se venía arriba en el segundo tercio. Fonseca empezó igual que en Villaseca, con el cambiado en el platillo pero el toro lo arrolló y lo noqueó:



Fue atendido en la enfermería pero para dejar fuera de combate al mexicano hay que utilizar un AK-47. Volvió visiblemente magullado y aguantó con valentía los parones del toro, que pegaba unos arreones que no intimidaron al maestro:



Nos quedó la duda de qué era esa prenda negra que se le veía como protegiendo el muslo debajo del vestido. Después le cosieron los agujeros de la seda a conciencia para no despertar sospechas:



Es que nos recordó a Roca con aquella cogida en Madrid con un sobrero de Mayalde donde saltó a la vista una misteriosa ropa interior negra, ¿son protecciones de neopreno? A ver si nos tendrán que avisar de qué toreros llevan eso del mismo modo que hay ciclistas que corren con cartilla médica...



Pinchazo arriba y entera muy defectuosa por excesivamente contraria, perdiendo la muleta más descabello y más oreja, con los televisivos criticando al presidente no por enseñar el pañuelo sino por hacerlo ¡demasiado tarde!



Su segundo era de Concha y Sierra y nos pareció colorado oscuro, muy chorreado y listón. Los pocos pelos blancos que tenía no nos permiten calificarlo como sardo:



Barrenada sin piedad de Vicente. Insistiremos en que ojalá maltratasen los toros de Cancela como él manda que maltraten los de Fonseca. Fue el que más cobró en dos puyazos.

Ruiz puso un excelente segundo par dejando el toro seco y saliendo andando, lo mejor de la tarde:



El toro tenía un trotecillo aceptable y quería coger la tela. Fonseca le dio distancia y corrió bien la mano aguantando el pequeño tornillazo que pegaba el vazqueño. Sin ser nada del otro mundo, este Coscorrón fue para ofrecer una cierta esperanza en la vacada, como dijimos al principio.

Con buen criterio Encabo dijo que el toro estaba para matarlo en la suerte de recibir pero no podemos estar de acuerdo con él cuando afirmó literalmente que hoy en día hay muchos toreros que manejan esta suerte de recibir con destreza. Que nos diga tres. Fonseca en este caso se fue a los blandos y perpetró un bajonazo. Muy bien el presidente al no conceder la segunda oreja por ello.




CALERITO. Su primero era de Gibaja. Estaba gordo y era negro zaíno, astillano y un poco abrochado de pitones. No se aguantaba de pie.



Le señala el picador en un verdadero simulacro. Al presidente Costales ya sabemos por Cuéllar que le cuesta mucho enseñar el verde, cosa que por fin hizo en banderillas.

El sobrero era de Concha y Sierra por lo que Calerito mató dos de la misma vacada. Era negro, carifosco, silleto y con muy poco cuello:



Monopuyazo criminal de Espartaco mientras el toro, con buen criterio, cabeceaba enloquecido quejándose de tanta desvergüenza. 

En el último tercio se mostró protestante, un poco distraído y bastante desaborío pero sin peligro. Calerito le pegó pases aunque mostrando una notoria desconfianza y con enganchones.



Puñalada un poco perpendicular y pasada alargando el brazo. Bien el presidente sin enseñar el pañuelo.

Su segundo se iba a 585 kilos. Era colorado ojo de perdiz, listón, carinevado y tan chorreado en verdugo que parecía castaño:



Las verónicas de Calerito fueron con su buen gusto habitual pero temblábamos al ver que el picador era el temible Carioca, quien suele hacer siempre honor a su nombre. Así fue y le dio tiempo a agujerear al pobre animal en tres sitios diferentes.

Calerito se echó de rodillas en el platillo con valor porque el toro venía rebrincado y no era claro. Luego templó bien la embestida aunque colocándose fuera de cacho. El toro, al sentirse tan bien tratado, colaboró sin protestar. Observen que embiste como si fuera un amigo:



Fue muy jaleado por los alborozados comentaristas televisivos a pesar de que su colocación como han visto dejó mucho que desear: ¡qué faenón!, ¡cómo se enrosca al toro!, ¡faena de cante grande! No nos pareció para tanto. Observen la fiereza de la embestida del toro:



Mató de una media atravesada con telonazo y con el brazo elástico:


 

¡Hay que darle las dos orejas ya! ¡No sé a qué espera! ¿Por qué duda? ¡Debería tenerlo claro! Los comentaristas se pisaban unos a otros con sus gritos al palco. Chema emborronó su buena labor durante toda la tarde regalando un azul de risa al toro y doble trofeo al sevillano. Sabemos que algún lector de nuestro modesto blog es amigo suyo. Pues tiene nuestro permiso para hacerle llegar esta censura a su actuación.

Los de televisión estaban eufóricos como pueden ustedes suponer y las lanzas que arrojaban contra el palco se tornaron cañas al ver que la máxima autoridad colgaba toda la ropa en el tendedor.



En la entrada anterior alabábamos las retransmisiones del Canal Toros a pesar de que perdían de vista al protagonista en más ocasiones de lo debido. En esta corrida, Telemadrid nos ofreció una de sus pedestres realizaciones, que parecen hechas por aficionados.

A pesar de ello, nos dio la impresión por las imágenes de que las dos ganaderías habían presentado sus toros en puntas, lo cual no debería ser noticia pero consta en acta porque lamentablemente lo es.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.