lunes, 29 de mayo de 2023

FERIA DE VIC-FEZENSAC, 2023 (5): CORRIDA CONCURSO: SE RECUPERÓ EL PULSO

La concurso de Vic siempre era la corrida más importante del año según nuestra forma de entender la tauromaquia. Además, le tenemos el cariño de que fue con una de ellas nuestro debut en esta feria hace más de veinticinco años. Pero en las últimas temporadas languideció de una manera alarmante y algunos decían que nunca más se volvería a celebrar.



Afortunadamente este año se recuperó el pulso y sin ser un festejo memorable nos dejó satisfechos en líneas generales. Atención al detalle que nos reveló un amigo del blog. Miren cómo estaban las banderas de España:





SÁNCHEZ VARA. Seguro que el maestro recordaba que los mejores naturales que ha pegado nunca fueron a un toro de esta ganadería en Tafalla, recuérdenlos aquí. El de Vic era un cárdeno muy astifino que en noviembre cumplía seis años:


Era badanudo, un saltillo grande como un castillo, así se leía en las crónicas antiguas antes de que se empezase a repetir el lugar común de que los saltillos son terciados. Fue muy ovacionado de salida.


Lo picó Adrián Navarrete, el carnicero de Guadalix, que aquí se convirtió en la ursulina de Vic porque se limitó a señalar las cuatro veces que el toro fue al caballo para hacer una pelea muy vulgar.

El maestro puso un par medio decente tras este primero nefasto que fue igualmente aplaudido, lo cual dice muy poco del público. Nos sirve para comprobar por dónde le caía la sangre al toro.


Tenía tres problemas: la poca fuerza, que punteaba la muleta y su nula humillación



La faena se diluyó sin remedio hasta que el maestro pegó este metisaca de escándalo saliéndose de la suerte y pidiendo perdón al público tras el que el toro se echó antes de sufrir otra cuchillada similar:



Su segundo era un negro zaíno de Santa Teresa, vareado y con la cara típica del encaste. Alguno lo acusó de trapío insuficiente. Ponemos tres instantáneas para que juzguen ustedes:




Salió carpintero y se le vio agotado ya en el segundo tercio. El maestro banderilleó bastante mejor que antes poniendo los tres pares todos por el pitón derecho. Hagan el favor de comparar esta imagen con la anterior. Son tan buenos que saben calibrar el medio metro de más para aliviarse. Total, los aplauden igual.


Después se vio que está tan acostumbrado a otro tipo de toros que a este tan pastueño lo condujo como a los marrajos, con la punta de la muleta. Cabía un tráiler entre ambos. Media arriba como ven y a otra cosa:



DE TORRES. Su primero era de Villamarta y se llamaba Riojanero, chorreado en morcillo y carifosco. 


El maestro estuvo pésimo en la lidia permitiendo el relance con el que acudió al caballo en una pelea mediocre que el presidente cortó tras el tercer puyazo entre protestas. Bien Javier con los palos:


Empezó la faena con el celeste imperio en el platillo y después se vio que el toro tenía un poco de calamocheo pero sin malicia. 


Se dedicó a ponerse de perfil y tirar líneas abriendo la puerta. 



Se equivoca armándose en la suerte contraria y el toro le avisa dos veces arrancándose pero insiste contumazmente para pegar un pinchazo aguantando. Cuando salía se tropieza y el toro lo encampana sin consecuencias. Después, estocada caída. Muy mal De Torres, vino aquí sin saber que esto es Vic.


Su segundo era de Yonnet, un toro negro con mucha cara y con mucha suciedad:


En el primero empuja pero se suelta. En el segundo no pelea pero le recargan y en el tercero le empiezan a zurrar a lo loco pero es Javier quien manda parar porque el maestro ni estaba ni se le esperaba. Por cierto, el buen subalterno fue desarbolado en la brega y tuvo que poner pies en polvorosa tras ser desarmado.

El toro empezó farruco y con geniecillo pero De Torres no sé amilanó aunque anduvo permanentemente fuera de cacho. El de Yonnet se dio cuenta enseguida de que lo estaban embaucando y encima notaba que no lo toreaban.


De Torres era ajeno a estos detalles. Simplemente vio que con un arrimón cortaría una oreja facilona, como así fue. Rinconera alargando el brazo y muerte del toro en el tercio con aplausos en el arrastre quizá debidos al paisanaje.



GÓMEZ DEL PILAR. Su primero era un toraco del Conde de la Corte, negro azabache, jirón, rabicano y pasado de romana:



En el primero va al relance pero huye al hierro. En el segundo mete el riñón pero sólo con un pitón y le levantan, tras lo cual se va al trote hasta chiqueros, donde Gómez del Pilar hace un gesto de dejarlo allí en suerte. Pues saltó la sorpresa porque se vino desde cuarenta metros. Agudo le señaló bien, cumpliendo el condeso a secas y escuchando música. 


Estaba claro que su depósito iba en reserva. El maestro se puso pesadísimo intentando sacar agua del pozo ya seco tras su esfuerzo en el primer tercio. 


Rinconera con derrame. Si algún despistado no sabe dónde está el rincón de Ordóñez, ahí lo tiene:


El último de Couto se lesionó en el desembarque y fue sustituido por otro de la misma ganadería que quedó fuera de concurso. Era un carbonero gordo y con un pitón izquierdo muy protestado quizá porque se sabía que el sobrero era un Carafea de Aguirre.



En el primer puyazo empuja y saca el caballo al tercio pero la noticia fue que Sangüesa no recargó como suele aunque clavó donde ven:


En el segundo se distrae y se va pero lo vuelve a poner y del topetazo casi descabalga al piquero, que se sobrepuso con habilidad circense. En el tercero vuelve a las andadas y le pega una lanzada en el lomo. Por fin en el cuarto lo ponen largo con la puya de tientas y le vuelve a señalar el lomo pero empuja decentemente. Sin duda, fue el más completo en el caballo:


Se dolió en banderillas y después tenía diez pases, ni uno más. Por lo menos Gómez del Pilar empezó al natural aunque después se puso muy pesado con la derecha. El animal lo terminó desarmando ya que estaba tan harto como nosotros.


Acierta en la suerte natural para dejar media estocada arriba, cruzada, tapando la cara, más descabello. No obstante, es uno que tiene el supremo valor de mirar el morrillo cuando clava. Ustedes pensarán que todos los toreros lo hacen, ¿verdad? Pues ni de broma, casi diríamos que la excepción es lo de Noé:


Somos conscientes de que uno como el madrileño se va con mal sabor de boca porque sus dos toros se agotaron en el peto. Realmente fue así pero es que aquí se viene a ver caballo y no muleta. Sobre esto hablaremos en la próxima crónica de la de Ibán.

El premio se lo llevó el toro del Conde de la Corte, probablemente por ser vos quien sois. Seguro que no dejó contentos a los ganaderos ya que ya sabemos que ellos buscan la profundidad, la clase, el ritmo y la duración y este toro no tuvo nada de eso. Y mientras les paguen los toros en las calles tan bien como hasta ahora, habrá más sobre el asfalto que sobre la arena.


Cerca de nuestra localidad se encontraba Morenito viendo el festejo. En esos momentos ignoraba que cinco horas después estaría en el hospital:


Ya se lo contaremos en la próxima crónica de Vic.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

domingo, 28 de mayo de 2023

FERIA DE VIC-FEZENSAC, 2023 (4): DOLORES AGUIRRE: CUANDO MANDA EL TORO

Hubo dos que mandaron, cuarto y quinto. Cuando sale un toro de Aguirre que quiere mandar, a ver quién se pone delante para mandar sobre él. Aquí nos gustaría ver a esos figurones de los que se dice que son grandes lidiadores y que necesitan un toro poderoso para doblegarlo. Qué risa.

Fue una corrida con dos cinqueños, con cinco toros aplaudidos en el arrastre.Todos cantaron la gallina en el caballo y sólo uno empujó de veras, a por todas, tal como se espera siempre en esta ganadería.

Los dos indomables fueron Caracorta I y Yegüizo, que cumplía seis años dentro de cuatro meses. Las muñecas de Lamelas y Gerpe no pudieron con ellos. Pero insistimos: ¿quién hubiera podido?



Las dos horas y media pasaron volando, con comportamientos de los toros que dieron para el debate a la salida de la plaza y con la permanente sensación de que todo lo que se hacía en el ruedo tenía importancia. Además hubo dos cogidas y una caída de cabeza de un picador cuyas consecuencias podríamos estar lamentando amargamente a estas horas.



Vimos a Sánchez Vara y Gómez del Pilar asistiendo la corrida a la espera de lidiar hoy la concurso.



Estuvimos departiendo por la mañana con Raúl. A preguntas nuestras nos respondió que al Bilbatero de Guadalix no lo hubiera dejado como semental en caso de quemarlo en un tentadero y saliendo con una prestación como la de la plaza. En cambio, se lamentaba de que no hubiese sido azuleado. Nos hizo un par de comparaciones con otros azules conocidos de todos ustedes que no dejaremos por escrito.


LAMELAS. Sabemos de buena tinta que el Club Taurino le había dado esta última oportunidad tras el crédito que tiene aquí con lo de Cantinillo y que le duraba casi diez años. Al final salió airoso. Su primero era este toraco burraco:



La pelea en varas fue muy vulgar porque entró en cuatro ocasiones de las cuales salió huyendo al hierro en tres. Ésta es la primera, que fue la única en que se quedó porque se le tapó la salida como ven:



Siguió sin querer pelea y se iba al trote en cuanto alguien lo incomodaba. Lamelas intentó hacerlo pasar pero daba dos pasos y el cabezazo correspondiente. Por lo menos se esforzó con ambas manos, consciente de que pendía la espada de Damocles del ultimátum de Vic:



Se equivoca siempre entrando en la suerte natural, pegando un pinchazo, un metisaca bajo y un bajonazo que provocó un derrame por hectólitros. No ha mirado al morrillo jamás al matar:



Su segundo era el que casi tenía seis años, negro chorreado en morcillo. Nos daba esperanzas ver que embestía de salida al capote con el rabo enhiesto:



Estuvo bien Prieto aguantando su violenta embestida al peto pero en el segundo se soltó tras una pelea vulgar. En el tercero, tras recibir cien capotazos, acudió al paso y huyó al hierro.

Muy bien Víctor del Pozo clavando en la cara y con el toro esperándolo:



En la muleta el de Aguirre mansurroneaba, arreando y distrayéndose. No obstante, si se lo encelaba repetía ofreciendo la oreja a quien lo consiguiera.



Ya ven en la foto que la embestida no es precisamente terneril. Lamelas porfió y si el toro tragó al final fue por acusar cansancio ya que los pases que le dio fueron sin muñeca firme. El tal Yegüizo no se sintió toreado en ningún momento.

Pinchazo sin soltar, corta que escupe y honda tendida entrando siempre con su peculiar forma de girar la cara y cerrar los ojos. Dos descabellos posteriores precedieron a los saludos desde el tercio, que hicieron que renovase su crédito por un año más. Es muy probable que en 2024 se repita este mismo cartel, ya verán.




GERPE. Sorprendió a todos por su aplomo y su disposición aunque quedó mermado a causa de la cogida que verán. Su primero se llamaba Bilbatero, como el de Guadalix, y era negro meano y muy serio:



En la primera entrada pegó un topetazo de tal calibre que el picador salió volando por encima del toro:



Se quedaron solos Bilbatero y D'Artagnan. En Vic no se anuncia el peso de los toros pero éste no bajaría de 575 ni de broma. Recordemos que el caballo mosquetero de Bonijol tiene diez años y pesa oficialmente 590:



Discutíamos con algunos buenos aficionados al terminar sobre este toro, al que ellos habían tenido en muy buena consideración. Pero ojo porque en el segundo puyazo deja de empujar ipso facto en cuanto nota el castigo. En el tercero Gerpe lo deja absurdamente a cinco metros para que le levanten el palo y en el cuarto lo coloca de forma ridícula a diez metros pero esta vez ya no pelea en absoluto.

Tornay demostró una valentía que se confirmaría con la cogida que sufrió en el quinto:



En la muleta resultó ser un toro noble aunque le costaba tragar el tercer pase. Pero, señores, ¿desde cuándo un toro encastado se traga siete u ocho pases seguidos que rematas por aburrimiento? Eso lo hace la ternera nuestra de cada día. Toda la vida fueron tres y el obligado de pecho, obligado porque el toro te ha comido el terreno y, si no rematas, te come a ti:



Cuando el toledano tenía la cosa encarada tropezó y el toro le pateó la cabeza dejándolo aturdido:



Se recuperó y volvió a la cara con tan mala suerte que hizo un mal gesto con la pierna derecha y se torció la rodilla. Cojeando visiblemente dejó esta casi entera delantera tapando la cara y saliéndose de la suerte que el toro ni acusó.



Añadió un pinchazo y una media en las agujas. La ovación al toro en el arrastre nos pareció exagerada dada la reseña de lo sucedido en varas.

El quinto era un toro negro, salpicado de nalgas, bragado, meano, axiblanco, con la cara recta y poca badana:



Nada más ver que el caballo accedía al ruedo se arrancó y lo empujó como si fuese un tren de mercancías. En la segunda entrada cobró a duro por peseta, con una barrenada infame ordenada por Gerpe y que no le perdonaremos nunca. En el tercero lo puso de cualquier manera y el toro cantó la gallina clamorosamente. Ya van viendo que el comportamiento de la corrida tuvo ese componente desconcertante pero tan interesante en esta vacada.



En el segundo tercio se iba haciendo el amo pero salió Tornay a ajustarle las cuentas. Le plantó cara con gran valentía y el de Aguirre, que galopaba a favor de querencia, lo cogió como se aprecia en la foto:



Tuvo mucha suerte porque no pareció que hubiera hecho carne aunque el golpe en la pierna le hizo retirarse cojeando al final del festejo:




Este Caracorta I embistió con casta de forma indiscutible. Llevaba la cara siempre por las nubes de forma chulesca pero en cuanto veía la tela no dudaba en embestir ni hacía ningún mal gesto.



A Gerpe le pasó lo mismo que a la Lamelas y es que el toro mandó en el torero y no al revés como debería ser. Cuando se armó, el de Aguirre se arrancó por él, detalle que es típico de los que quieren dejar claro quién han ganado la batalla.



Pasó un quinario para matarlo empezando con esta corta arriba que escupe, con el toro yendo a ver el color de su corbatín:



Prosiguió con una media tendida, contraria y cruzada, otra media arriba, otra corta pescuecera y por fin una estocada caída con degüello. Es otro que no mira al morrillo cuando mata:



Atención porque mientras el toro vomitaba sangre y luchaba por no doblar, al final no pudo más y se echó. Pero al poco se levantó... y se volvió a echar. Y cuando ya parecía haber entregado la vida definitivamente, hizo un supremo esfuerzo por volver a levantarse sin parar de echar sangre por la boca. Fue algo memorable que provocó algunos gritos pidiendo el azul.

El presidente Cissé no se lo planteó pero vimos cómo desde el palco aplaudía con ganas el arrastre de este Caracorta I. ¡Qué buen rato nos hizo pasar!




SOLERA. Ignoramos cuándo fue la última vez que se vistió de luces pero nos sorprendió gratamente su buena disposición. Su primero era un toraco cornalón con poco cuello:



Poca cosa en el caballo de De Pedro, al que despreció teniéndolo delante como se aprecia. Ni con los intentos de Mad Max por lucirlo le dio la gana de hacer una pelea mínimamente decente:



Casanova puso este buen par antes de dedicarse a hacer de radio macuto de forma insoportable:



Anduvo Solera con la muleta muy sereno aprovechando la embestida bastante insulsa del toro. Desde el callejón entre Omar y Casanova lo marearon a base de bien: abajo, muy pasado, aguanta, eso es, p'alante, que se pare, engancha... El maestro tendría que haber dicho lo de aquel Joselito de catorce años: oiga, cuando yo toree usted se calla.



Entró a matar con la derecha y como pueden suponer dio un sainete con cuatro pinchazos, un metisaca feo y una entera pasada:



El sexto se llamaba Pitillo y era regordío y badanudo:




Solera permitió que un recortador saliese a pegar una voltereta por encima del toro pero no tenemos la imagen porque estábamos apuntando.

La suerte de varas fue de las más extrañas que hemos visto nunca. En el primero pelea de bravo mientras aguanta muy bien el envite el francés Aillet pero inesperadamente decide salirse suelto. Fíjense en que para empujar un caballo que está domado para acostarse de esa manera hay que tener mucho poder:



En el segundo el piquero marra mientras toca música y huye sin castigo. En el tercero vuelve a empujar con muchas ganas y vuelta a huir a la carrera. En el cuarto Solera lo pone largo pero no va sino que da media vuelta y se marcha al trote mientras Aillet intentaba perseguirlo. Por fin lo acercan y vuelve a empujar pero vuelve a huir como se observa en la imagen. Esto mismo que ven lo hizo tres veces más una cuarta cuando estaba colocado en suerte de lejos:



Pareció orientarse en el segundo tercio donde esperó a los banderilleros pero el francés salió de nuevo sereno y asentado. El toro humilló sin dar ningún problema y cuidado no haya dibujado Solera los tres mejores naturales de su vida torera:



Y es que el toro tras ese primer tercio abracadabrante se había transformado en chocolate blanco. En el día de su cumpleaños estaba tan a gusto que se pasó de faena. Ahí lo tienen:




¡Qué envidia sentirán nuestras queridas figuras! Ellas se retirarán tras miles de años de alternativa sin haber tenido delante un toro de Dolores Aguirre para haberle podido dar ni un solo natural.

Cuando iba a matar un aficionado le gritó que lo hiciese con la izquierda pero respondió con un gesto negativo. Pinchazo, media pasada y estocada caída:



La muerte del toro en el tercio fue de bravo, un gesto hermoso tras sus huidas del caballo. Y una rúbrica impecable a esta corrida que no olvidaremos:




Este comportamiento inesperado y sorprendente es lo bueno de esta ganadería. Y también lo bueno de la tauromaquia es comprobar que todavía hay toros. Con esta corrida se nos quitó de un plumazo todo el sopor acumulado en tantas tardes insulsas e insoportables de la Feria de San Isidro. Por supuesto que el mayoral saludo al final.

Un buen aficionado leyente de nuestro modesto blog se lamentaba al final de que habíamos visto toros pero no había habido toreros y nosotros intentábamos consolarlo diciendo que no se puede tener todo. Ni que decir tiene que nosotros, y creemos que la mayoría de los lectores, preferimos que haya toros aunque no haya toreros. 

Esperemos haberles transmitido lo que fue esta buena corrida entre las fotos y el texto. No nos vamos sin enviar un saludo a nuestros amigos leyentes que militan en las legiones del ejército aguirrista. No se hacen idea de lo que habrían disfrutado esta tarde en Vic. Y si venían de la somnolencia isidril como nosotros, doblemente.

Saludos cordiales desde Auch. Rafa.