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jueves, 13 de diciembre de 2018

LAS GANADERÍAS DE VIC-FEZENSAC, 2019

Poca originalidad en el planteamiento del Club Taurin Vicois. Lo único que llama la atención es que dejan bastante de lado lo del conde. Recuerden pulsando aquí que el año pasado alertábamos en la crónica de que los franceses tenían mitificado lo de nuestro vecino tarraconense de Santa Coloma de Queralt.

Actualmente, vemos todo lo de Santa Coloma bajo mínimos a pesar de algún destello como lo de Valdellán o Los Maños en Madrid. Recuerden aquí que el desafío del año pasado en Vic entre estas dos ganaderías se saldó con la siesta permanente de todos los presentes, fue algo absolutamente insoportable. Lo de la imagen es un espejismo, no hagan caso:



En 2019 tendremos Dolores Aguirre, cebaditas, pedrazas, la concurso y lo de Núñez del Retamar con el hierro de doña Amalia (recuerden aquí).



En la concurso se lidiarán Saltillo, La Quinta, resinas, Pagès-Mailhan, Flor de Jara y Los Maños. Los Maños ha ganado dos veces la concurso con nuestra opinión en contra. Recuerden aquí cómo 'Saltacancela' se fue a buscar las tablas y aquí cómo 'Jardinero' hizo una pelea que no fue nada del otro mundo. El presidente Amestoy le regaló un pañuelo azul para congraciarse con el público, que lo abucheaba sin descanso de manera pueblerina desde que negó la oreja a López Chaves en éste de Miura porque la estocada se fue baja:


FOTO: André Viard

La excusa que nos dieron es que querían ofrecer en la plaza de Vic una imagen de máxima seriedad dado que había televisión. Hemos dicho mil veces que si el público orejero pide el trofeo con un golletazo, no habrá más remedio que darlo porque el presidente se debe a la petición popular en el primer pañuelo. Aquel día la petición bordeaba la mayoría, ésa es la verdad.

Por cierto, ¿por qué no se han traído a la concurso este lucero de Barcial? Seguro que les hubiera salido bastante barato. Al final se lo llevan a Ciudad Rodrigo:



Y ¿no tenía Raso de Portillo por lo menos un toro en premio por aquel fiero 'Vedillo' que alabábamos aquí? En esta foto se está arrancando al caballo desde el platillo. Su juego fue una de las dos cosas que no olvidaremos de la pasada temporada (la otra fue ver a Varea con el cuadri de banderillas negras en Valencia):



Cuadri desaparece de la concurso tras la mala prestación de sus últimas dos apariciones. En la del año pasado, ni chicha ni limoná, que es lo peor que se puede decir de un cuadri.

La última vez que estuvo Dolores Aguirre, la corrida pasó sin pena ni gloria. Hubo un toro de exagerada vuelta al ruedo, lo contábamos aquí



Aquel año fue excelente la corrida de Palha, ganadería que ha pasado al ostracismo, ¿no tiene toros o qué pasa?

La última vez que comparecieron los cebaditas, el presidente Pétriat regaló otra vuelta al ruedo inmerecida a este 'Ancianito' que lidió Dufau. La corrida salió gazapona y desaboría.



Nada que ver con la anterior, que fue muy entretenida. Ahí está Vilches ante la buena embestida de uno de aquellos ejemplares:


Asistimos aquel día a la vuelta al ruedo de Mota con los picadores y al juego del bravo 'Castañuelo', recuerden aquí:


Gabin Réhabi, Pimpi hijo, el mayoral y Pérez Mota dando la vuelta.


La de Pedraza del año pasado no la vimos por motivos laborales, tienen aquí un resumen. Curro Díaz se llevó un buen susto:


FOTO: Isabelle Dupin

Y De Justo, otro (observen el tamaño del toro):


FOTO: Isabelle Dupin

El tercio de varas que pueden ver aquí fue muy alabado. El toro mete los riñones con avaricia, es un espectáculo, pero el asesino a caballo le perpetra una carioca deleznable e ignominiosa. Fíjense en el vídeo en su mano izquierda, que es la que pica: una vergüenza total.


FOTO: Isabelle Dupin

¿Qué podemos esperar de la concurso? La Quinta ganó uno aquí con un toro bravo de verdad, lo mató El Fundi de una estocada memorable y se llamaba 'Negrero'. De los resinas no esperamos nada. De Saltillo nos gustaría ver uno con guasa, no tanta como 'Cazarrata' pero sí como 'Ruiseñor' en Céret (recuerden aquí). Pagès-Mailhan echó una corrida para olvidar hace unos años (recuerden aquí que en el tremendo desembarque los toros se cornearon a muerte). Flor de Jara ganó otra concurso en Vic pero simplemente porque no quisieron dejar desierto el premio ya que era la primera ocasión en que llevaba el nombre del llorado Baylac, fallecido poco antes. Y de Los Maños, ya les hemos comentado su doble premio. Por cierto, ¿llegarán los toros aragoneses el mismo día de la corrida? Eso es jugar con ventaja como hicieron con sus dos toros premiados.

Si Dios quiere, allí estaremos y aquí se lo contaremos. Hay que ir siempre a los pocos sitios del mundo donde a duras penas se mantiene la seriedad de la fiesta de toros.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







viernes, 7 de diciembre de 2018

LAGARTIJO (3): ¿QUIÉN CALENTÓ A FRASCUELO EN GRANADA?

Alguien lo calentó entre la noche del domingo 7 de junio y las cinco de la tarde del jueves 11. El domingo había sido la primera vez que se las veía en el ruedo con Lagartijo y el jueves fue la segunda. ¿Qué pasó por su cabeza en esos cuatro días para que cambiara de actitud?



Los toros del día 7 pertenecían a Concha y Sierra cuando ya eran del sobrino Pérez de la Concha (recuerden lo explicado aquí). Fueron muy malos aunque mataran doce caballos.



Era costumbre entonces que la primera vez que coincidían dos diestros, el más antiguo cediese la muerte de su primer toro al más moderno. Por eso Lagartijo cedió la muerte de 'Centello' a Frascuelo. El granadino estuvo gris: dieciséis pases, seis pinchazos y estocada, consiguiendo aburrir al personal. A su segundo, veinte pases y estocada contraria. A su tercero, catorce pases, pinchazo y estocada sin puntilla. A la muerte de este 'Pimiento', que fue un buey condenado a banderillas negras, escuchó las únicas palmas que sonaron para él.

Lagartijo estuvo ausente toda la tarde dicen que por la mala calidad del ganado. A su primero no lo quiso ni ver: nueve pases y un metisaca bajo. A su segundo, ocho pases, dos cortas y estocada buena arriba por la que le aplaudieron. A su tercero, un tal 'Chivito' con bastante guasa, lo pasaportó con frialdad: ocho pases, media arriba y tres descabellos. Éste es el resumen:



Como ven, absolutamente ningún detalle hacía prever la rivalidad que daría tanto que hablar en años venideros. Las chispas saltaron cuatro días después en la misma plaza. No creemos que fuera cosa de Lagartijo. Su carácter reposado e indolente no parece el adecuado para que el panorama cambiara tan radicalmente como lo hizo. En cambio, Frascuelo era diferente, corazón de león. Alguien le calentaría durante esos días que transcurrieron de domingo a jueves. Algo pasó que no sabemos y que fue el principio de la célebre rivalidad.

La tarde del jueves 11 de junio de 1868 los dos matadores vestían el mismo terno, morado con cabos negros. Los toros eran los de Lesaca, propiedad desde hacía más de veinte años del marqués de Saltillo, divisa celeste y blanca.



Al primero, 'Gorrión', Lagartijo lo coleó entre ovaciones para salvar a Antonio Calderón de una caída al descubierto. Brindó al presidente, dio veintiún pases y mató de un gran volapié. Más aplausos.

El segundo, 'Clavellino', tomó diez varas y en la que derribó a Arjona, apareció Frascuelo rápidamente para colear, como dando a entender que él no era menos que su colega. Se ve que lo hizo mal y le pitaron, cosa que le molestó no poco. Ya se veía que venía con el cuchillo entre los dientes. Dos veces saltó la barrera el toro en la zona de chiqueros. Brindis al presidente y Frascuelo que da veintitrés pases, con tres pinchazos y tres descabellos. Palmas.

En el tercero, que correspondía a Lagartijo, se fue Frascuelo a la puerta de chiqueros con una silla para ponerle banderillas. Al final las puso al cuarteo porque el toro no estaba por la labor. Se llamaba 'Tormenta' y saltó la barrera tres veces. Rafael no se dio por aludido ante la presión de su rival, ya hemos hecho mención a su carácter sosegado y ajeno a las provocaciones. Dio veintidós pases, un pinchazo y un buen volapié. Aplausos y cigarros.


Un licor de la época con Lagartijo en la etiqueta

Pero en el cuarto tuvo lugar el famoso tercio de quites donde primero se arrodilló Frascuelo ante el toro tras un recorte. Fue entonces cuando por fin se le calentó la sangre a Lagartijo, que recortó a su vez  quedándose también de rodillas pero de espaldas al de Saltillo. Entonces, Salvador se acercó y se tumbó en la arena a dos metros de las manos del toro. Respondió Rafael tumbándose al lado, imagínense la estampa. El toro, desconcertado, debía de pensar 'pero ¿qué hacen estos dos aquí tirados?'

El presidente, el conde de Miravalle, los llamó al palco y les dijo que dejaran de hacer el indio. Las aguas volvieron a su cauce y pusieron al alimón banderillas cortas entre el regocijo del público. Luego, Frascuelo dio veintisiete pases, cuatro pinchazos y dos descabellos. Palmas.

El quinto tomó catorce varas y mató seis caballos. Se llamaba 'Avión' y a alguno sorprenderá que era castaño chorreado en verdugo (recuerden que contábamos aquí cómo se fueron eliminando negros, colorados y castaños en la vacada). Lagartijo le dio seis naturales, dos en redondo, dos pinchazos y gran estocada arriba. Recogió palmas y algunos obsequios, entre ellos un 'bonito portamonedas'

El último recibió doce varas y mató cuatro caballos (la corrida se saldó con veinte caballos muertos). Frascuelo dio veintiséis pases y acabó con una estocada baja. Ésta era la conclusión de la corrida:



Han podido comprobar que aquella tarde, Lagartijo ganó la partida a Frascuelo en la suerte suprema. Así lo vio la prensa, para quienes no pasó desapercibido el pique entre ambos:



Creemos que la rivalidad estaría latente durante tres años hasta que explotaría definitivamente en 1872, más por los partidarios de ambos diestros que por su relación personal. Salvo error, en esos tres años se encontraron cuatro veces:

- El 19 de septiembre de 1869 con toros de Bañuelos. Aquel día Frascuelo pidió una silla para banderillear y, mientras se la traían, Lagartijo se adelantó, colocó un pañuelo en el suelo y puso un par al quiebro como les contábamos aquí.

- El 31 de octubre de 1869 en corrida de ocho toros a beneficio de El Tato junto a Chicorro y Jacinto Machío.

- El 21 de mayo de 1871 en una corrida muy dura de Miura donde uno de los toros se le fue vivo a Frascuelo, se llamaba 'Pardito'

- El 26 de junio de 1872 en la de Beneficencia, con cuatro miuras y cuatro de Pérez de la Concha. Corrida sin pena ni gloria con presencia del rey Amadeo de Saboya.

A final de temporada de ese año de 1872 vendría la encerrona de los dos maestros en Madrid matando seis toros cada uno. Lo que sucedió fue lo que los seguidores sobre todo de Lagartijo certificarán ya como irreconciliable enemistad con Frascuelo.

La empresa tuvo la idea de celebrar una corrida de toros dividida en dos medias de seis toros cada una. Observen este cartel de cinco años atrás anunciando 'media corrida' y fíjense en el sobresaliente:



Para que hubiera igualdad de oportunidades, los doce toros eran de Antonio Hernández, divisa morada y blanca. Lagartijo mató sus seis el tres de noviembre de 1872. 



Frascuelo estaba de espectador en el palco número 33. Presidía don Sebastián Sempere y Rafael iba de carmesí y plata. Así le fue la tarde:

1º. 'Cucharero', 5 varas. Dio siete pases y estocada contraria al volapié. Aplausos y un paquete de habanos que le tiró Frascuelo desde su palco.

2º. 'Guerrero', colorado, 11 varas y un caballo muerto. Dio nueve pases y un volapié bajo. Silencio.

3º. 'Gigante', 9 varas. Destaca que a éste le dio cuatro verónicas y una navarra. Jacinto Benavente, que presumía de haber visto muchísimas veces al maestro, decía que no le vio veroniquear más que en tres o cuatro ocasiones. Luego, siete pases, estocada arrancando y gran volapié. Aplausos.

4º. 'Loquillo', que no fue el primero protestado por falta de trapío, era retinto (esto de Hernández venía de casta jijona). El presidente llamó a Lagartijo y le preguntó si es que ese torillo tenía sólo tres años. El cordobés, con su gracia no exenta de cierta chulería le respondió: 'tiene seis'. Más le valiera haberlo devuelto porque le hizo sudar tinta. Tomó 13 varas entre las que hubo un coleo del maestro para salvar a Calderón. Fue huidizo y se dedicó a dar vueltas barbeando tablas. Aliño con dos naturales, pinchazo y estocada delantera.

5º. 'Barbero', 6 varas y un caballo muerto. Le dio tres pases, estocada corta contraria arrancando y el propio maestro que saca el estoque para descabellar. Aplausos y algunos cigarros. 

6º. 'Atrevido', 7 varas. El toro saltó la barrera, le dio seis pases, pinchazo, estocada corta y volapié contrario. Ojo porque Bleu en su libro arrima el ascua a su sardina frascuelista y pone algo que no hemos leído en el Boletín que él cita:

"Mucho miedo en el toreo de muleta y seis entradas a matar entre estocadas y pinchazos, todos malos".



No obstante, reconoce que el diestro estuvo lucidísimo en toda la corrida, que fue aplaudido y que en el sexto debió de acusar el cansancio. La valoración que hizo la prensa de la prestación del califa fue ésta:



Luego explicamos lo del toro de gracia. Puede resultar curioso que el maestro no banderilleara ningún toro. En aquella época se entendía que el torero quería distraer atenciones poniendo banderillas cuando las cosas no salían como es debido con estoque y muleta, por eso no estaba bien visto. 

Como los toros de Hernández habían sido protestados por poco trapío, Frascuelo propuso cambiar las reglas del juego y traerse seis de más respeto. Se lo hicieron saber a Lagartijo y éste se negó, lógicamente. Pero Frascuelo hizo público que no se le permitía cambiar los toros anunciados, ya ven que el granadino jugaba con una astucia que los lagartijistas reputarán por mala fe. La cuestión es que el día que Lagartijo llegaba con tiempo a Madrid en tren para presenciar la corrida, en el andén se encontró con que estaba esperándole Salvador. No sabemos cómo lo convenció pero el bueno de Rafael aceptó en la misma estación el cambio de ganadería: sería Veragua en lugar de Hernández.


Otro  licor de la época con Frascuelo en la etiqueta

La corrida empezó a las tres de la tarde, presidió don Miguel Vinaja y Frascuelo vestía un terno malva con cabos negros. Esto fue lo que ocurrió:

1º. 'Cordón', 12 varas y un caballo muerto. Dio cuatro pases y una gran estocada. Ovación, cigarros y desde el palco de Lagartijo cayó una caja de habanos y una petaca de plata.

2º. 'Palmero', cornicorto, 9 varas. Dio cinco pases, dos pinchazos, una tendida y una estocada arriba.

3º. 'Tienao', barroso, 4 varas. Dio seis pases y una gran estocada sin puntilla.

4º. 'Cabrero', cornicorto pero 'de poder' porque en ocho varas mató cuatro caballos. Le dio once pases y lo mató de dos cortas arriba.

5º. 'Calvito'colorado ojinegro, 10 varas. Dio nueve pases, estocada corta recibiendo, pinchazo y estocada honda baja aguantando. Gran ovación.

6º. 'Lagartijo', barroso, 9 varas. Cuatro verónicas y una navarra para no ser menos que su rival. Luego, un galleo, siete pases, dos pinchazos y estocada arriba.

Se pidió el toro de gracia como se había hecho en la corrida de Lagartijo. Era potestad del presidente y se solía conceder en caso de que alguno de los titulares hubiera resultado ilidiable. No venía a cuento ninguno de los dos días y se criticó a los presidentes por permitirlo. El día de Lagartijo lo mató el sobresaliente Francisco Sánchez. La tarde de Frascuelo salió un toro de una ganadería de Colmenar que en la prensa no identifican y llevó al sobresaliente por la calle de la amargura. Tuvo que salir Salvador, centrar al huidizo toro con tres pases y pegarle un metisaca bajo para facturarlo. O sea, que mató siete toros aquella tarde. La conclusión fue ésta:




Frascuelo era por entonces, y lo fue siempre, un torero mucho más limitado que Lagartijo. Que estas dos encerronas quedaran en tablas, Bleu lo entiende como un triunfo de Frascuelo dado que:

"En el primer choque serio de nuestros dos toreros, y cuando Frascuelo era todavía muy desigual y desordenado, había alcanzado por lo menos tantos aplausos como Lagartijo en una corrida de seis toros"


La imagen que daba Frascuelo era ésta, de ahí que entendamos la argumentación de Bleu:



¿Cuánto cobrarían las dos figuras por cada una de estas encerronas? Creemos que nunca menos de 6.000 pesetas por barba. Piensen que once años después, Frascuelo se llevaba más de 8.000 pero era en Málaga, no en Madrid:



Los dos maestros repetirían encerronas pero esta vez con fines altruistas en abril de 1874. A beneficio de los heridos en las guerras carlistas, Frascuelo mató seis de Benjumea (y no de Bermúdez como dice Bleu). Lagartijo no quiso ser menos y cinco días después mató seis de Miura para la Cruz Roja. En otra ocasión podemos comentarlas, hoy lo dejaremos aquí.

Nos hemos limitado a lo que consideramos que fue el principio de tan afamada rivalidad. Ya ven que pareció más cosa de sus seguidores que de los propios maestros. Entre ellos mantuvieron siempre una actitud señorial dentro y fuera del ruedo. Nos despedimos con dos anécdotas al respecto.

Una vez, un fulano pretendió congraciarse con Frascuelo criticando a Lagartijo. Salvador lo cortó en seco diciendo:

"Sepa usted que ése es el más grande torero que ha parido madre"

Dos meses después de la muerte de Frascuelo, se celebró en Madrid una corrida patriótica con motivo de la guerra de Cuba. Observen quién era el asesor del presidente:



Cuando el asesor se dirigía a la plaza en coche de caballos, se paró y el diálogo con un aficionado fue éste:

- "Maestro, ¡qué bien va usted ahí!
- Es verdad, pero me falta algo...
- ¿El qué?
- El pobre Salvador, aquí, a mi lado".

En aquella corrida se anunciaron diez toros para diez toreros. Aquí tienen el cartel:



Quizás nos alargamos demasiado en estas divagaciones sobre Lagartijo. No pretendemos más que ayudarles a echar un rato entretenido, además, el califa se lo merece. Pero dudamos de que sean muchos los aficionados que tengan interés en cosas como éstas, que sucedieron hace ciento cuarenta años. 

Sepan, no obstante, que les amenazamos con que seguiremos inasequibles al desaliento hablando de cuando Frascuelo asesinó un toro, de algunas tardes aciagas de Lagartijo, de su polémica despedida, de sus mayores triunfos, etc. Ya nos perdonarán...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







domingo, 2 de diciembre de 2018

¿CUÁL DE LOS DOS SACARÁ EL PAÑUELO NARANJA EN MADRID?

Eso sucederá más pronto que tarde, quizás la próxima temporada. ¿Quieren apostar ustedes algo? En la plaza de Las Ventas hay dos inspectores de policía que ejercen de presidentes y que se caracterizan por tomar decisiones peregrinas. No se saltan el reglamento porque, leyéndolo sensu strictu, hay que reconocer que no han cometido ninguna irregularidad si dejamos aparte cuestiones de apreciación. 

No obstante, llama la atención su interpretación del mismo, que suele generar una triple división de sensaciones, por este orden: estupor, indignación y mala sangre. Aunque lo mejor sería tomárselo con serenidad.



Nuestros protagonistas son Gonzalo Julián de Villa Parro y Jesús María Gómez Martín. A partir de aquí, Villa y Gómez. Uno de los dos sacará en Madrid ese pañuelo naranja dentro de poco. Al tiempo.

Hasta ahora, el único que se ha visto es el de 'Belador', aunque tendría que ser 'Velador'. Fue inmerecido pero se venía del éxito de la corrida del siglo y la propia inercia de aquel triunfo provocó ese indulto que, visto en perspectiva, no debería haber sido tal ni en pintura. Pulsen aquí y comprueben lo que decimos. 

Por cierto, con las caras antediluvianas que se piden actualmente en Las Ventas y esa memez del perfil, aquel victorino no entraría ni en una novillada. Pesó 520 kilos y en estas dos fotos nos da la impresión de que el taxidermista recibiría una propina por maquillarle la cara:




Dejemos al bueno de 'Velador' en el museo de la ganadería y volvamos con los dos presidentes citados. 

Para ser presidente hay que tener dos cosas fundamentales: afición y afán de protagonismo. Si tienes mucha afición pero eres persona discreta a la que no agrada el barullo, no te sube al palco ni la Guardia Civil. En caso contrario, si tu afición es mínima o inexistente pero te gusta figurar, entonces sí hay muchos que suben. Suelen ser políticos de ayuntamientos que se ponen de presidentes en las fiestas de su pueblo o incluso en capitales de provincia, como pasa en el palco de la que tuvo a César Borgia de obispo con dieciséis años. En la mayoría de casos no saben ni cuántos cuernos tiene un toro y es el asesor quien les guía.

En Villa y Gómez se dan las dos circunstancias: tienen afición y les gusta el protagonismo. Fueron los 'bomberos' en el sorteo de otoño:



Villa es inspector jefe de Policía desde 1999. Debutó como presidente en Las Ventas regalando una muy protestada oreja a Palacios en una novillada de Los Chospes. Era el día de san Jorge de 2017. 



En otra ocasión cambió el segundo tercio y se dejó el pañuelo colgando. Lo retiró ante la rechifla general cuando ya estaba Román trasteando al toro de Lagunajanda. No se lo tendremos en cuenta porque a cualquiera se le puede olvidar un calcetín al retirar la ropa tendida.

En Colmenar devolvió un toro al corral cuando Iván Vicente ya estaba en la faena de muleta. Es lo que comentábamos antes, no se salta el reglamento porque el artículo 84 no dice cuándo es el momento de devolverlo pero no me negarán que resulta chocante. En aquella corrida regaló dos orejas a López Simón y permitió que se lidiara este toro de Ramón Carreño:



Muchos años antes de debutar en Madrid, presidió en Cenicientos una corrida donde fue muy protestado, especialmente por permitir que los banderilleros hicieran diez pasadas en falso, tras lo que decidió cambiar el tercio por su cuenta (aquí lo cuentan, era 2011). Fue con este 'Gavilanito' de Alcurrucén que salió como sobrero (nos extraña que Raúl Cervantes fuera uno de los subalternos implicados):


FOTO: www.eltorodecenicientos.com

Depende de cómo le coja, cuenta los pañuelos o no. Los seguidores de Francisco de Manuel no lo pueden ni ver porque no quiso contar los mayoritarios pañuelos tras la faena al sexto de Fuente Ymbro y que le hubiera propiciado la salida a hombros en mayo pasado.

Concedió el polémico rabo a Ventura que hizo enfadar a la crítica torerista no por el rabo en sí sino porque no lo hubiera concedido antes a alguna de nuestras grandes figuras 'que sí se juegan la vida ante toros en puntas', etc., etc.

Lo que nos hace sospechar que tiene el pañuelo naranja a punto de caramelo es la vuelta al ruedo que se inventó por su cuenta y riesgo a 'Asturdero' de Saltillo el 4 de junio. 



De hecho, los dos únicos toros de lidia a pie a los que se ha enseñado el pañuelo azul en 2018 han sido éste y el 'Viscoso' de El Torero el 1 de abril.



¿Adivinan quién era el presidente en ambos casos? Exacto: el inspector Villa. El mismo que el año anterior había premiado también a aquel 'Hebrea' de Jandilla que comentábamos aquí y del que decíamos:

"El tal 'Hebrea' fue la quintaesencia del toro posmoderno: se simula la suerte de varas, se viene arriba en banderillas y embiste repetidor en la muleta pero sin crear problemas, faltaría más". 



Villa es nuestro candidato número uno a sacar el naranja el año que viene.



El segundo es el aragonés Gómez, inspector de Policía desde que lo nombrara Rafael Vera en 1990. Lo tenemos reputado por buen aficionado pero con un excesivo afán de protagonismo que le lleva a dar la nota más de lo debido. Cuando le preguntan por su opinión acerca de indultar un toro dice esto que, la verdad, no nos aclara mucho:

"Debe tener un comportamiento completo, que no solo consista en embestir y en reiterar la embestida, sino que tiene que ser un toro encastado, sin que la nobleza sobrepase la bravura, pero sobre todo deberá ser un animal que se haya entregado en el tercio de varas y que, por supuesto, en la faena de muleta tenga un torero delante que sepa lucirlo como es debido".

Nuestra opinión sobre el indulto la pueden revisar aquí

Recordarán ustedes que Gómez fue quien envió a analizar las astas de aquel toro de Miura que comentábamos aquí. Al respecto decía esto que, por lo que nosotros sabemos, no ha cumplido en la medida que los aficionados serios desearían:

"El hecho de analizar las astas beneficiaría al espectáculo ya que se transmitiría una imagen de transparencia y de mayor credibilidad, y es que son muchas las suspicacias que se vierten contra algunas ganaderías. Mi compromiso es que durante esta temporada voy a intentar hacer más análisis post-mortem".


Fue invitado a presidir en Saint Martin de Crau el año pasado

Debutó el 11 de abril de 2016 con una novillada de Pablo Mayoral en que negó la oreja a Carballo en sus dos novillos (recuerden que hablábamos bien de este novillero aquí). Gómez fue alabado por su seriedad en los círculos más duros de la afición pero, con el tiempo, se ha ablandado hasta llegar a reconocer que se había equivocado:

"Durante la primera tarde que presidí en el mes de abril 2016, no supe comprender lo que era una petición mayoritaria y entendí otra cosa…"


Aquella tarde fue herido al entrar a matar Gallo de Córdoba. FOTO: Antonio Heredia

Ese ablandamiento lo vivimos personalmente el día que regaló una oreja patética sin petición mayoritaria a Luque, después de un arrimón penoso a un toro de Gavira tal como contábamos aquí:



Con Carballo se justificaba diciendo que con un cuarto de plaza es difícil ver si la petición es mayoritaria (?). En cambio, con Luque lo vio rápido a pesar de que también estábamos un cuarto de plaza con presencia masiva de japoneses...

Gómez se prodiga mucho en los medios de comunicación y no tiene inconveniente en departir educadamente con los aficionados (vean aquí). Pero nosotros tenemos la mosca detrás de la oreja desde que tomó dos decisiones arbitrarias sin encomendarse a Dios ni al diablo.

La primera fue devolver este toro de Las Ramblas porque, según él, tenía una 'conducta anómala':



Estamos en lo de antes: no se saltó el reglamento porque en el citado artículo 84 dice lo siguiente:

1. El Presidente podrá ordenar la devolución de las reses que salgan al ruedo si resultasen ser manifiestamente inútiles para la lidia, por padecer defectos ostensibles o adoptar conductas que impidieren el normal desarrollo de ésta. 

Pero ese pañuelo verde no hay por donde cogerlo. Él lo justificaba así:

"El artículo 84 habla de que el toro tenga una conducta anómala no apta para la lidia. Yo he visto muchos mansos pero el comportamiento de ese toro no lo había visto en mi vida. Valoré que entrábamos en una derrota que no favorecería a la fiesta. Creo que si llegan a salir los caballos hubiéramos visto imágenes que habrían perjudicado a la fiesta y decidí devolverlo. Igual me pasé de listo pero seguro que mucha gente me hubiera criticado también por no haberlo devuelto".

Hombre, el artículo de marras no habla de conducta 'no apta para la lidia', eso lo se lo saca él de la manga en la entrevista en la COPE que transcribimos. Respecto a sus valoraciones de lo que es bueno o no para la fiesta, no sabemos si es ésa su función. Si así fuese, un presidente que fuera aficionado serio debería negarse a conceder miles de orejas que se piden y que perjudican a la fiesta dando una imagen de triunfalismo ayuno de seriedad. Asimismo, debería enviar a analizar cientos de astas de toros sospechosas de manipulación. Esas cosas sí 'perjudican a la fiesta', ¿no le parece, don Jesús?

Y respecto a la conducta 'anómala', al final habrá que preguntar a cada presidente antes de la corrida qué considera una conducta anómala en un toro no vaya a ser que empiece a devolverlos a su capricho. A ese toro de Las Ramblas había que sacarle el picador al platillo y recetarle una carioca, para eso llevan la chaquetilla de oro. El tal 'Opaco' podría haber cambiado al sentir el hierro e igual termina por ofrecernos un espectáculo memorable.

Aparte de lo dicho y a pesar de la afición que reconocemos a Gómez, el detalle que tuvo de regalar la vuelta al ruedo a 'Liebre' de Rehuelga es lo que nos hace ponerlo como candidato número dos a exhibir el naranja en breve plazo. Lo contábamos aquí. En este caso lo justificaba así:

"La vuelta fue al que creo que ha sido el mejor toro de la feria en el tercio de varas en mi opinión. Me dolió cómo se interpretó la vuelta al ruedo al toro pero no por el hecho de criticar la decisión ya que uno está en su derecho. Se interpretó no como yo pensaba. Di una vuelta al ruedo a favor del toro bravo. Tuve en ese momento, y me apoyo en ello, la consideración de mi veterinario y asesor de que era un toro de vuelta. Lo pensé hasta el último segundo y lo decidí. No habíamos visto al sexto, que fue muy bueno, pero no igual en varas. Me entusiasmó el toro con el picador". 


Nuestra opinión entonces fue claramente discrepante:

"En el primero el toro se deja sin más y pierde las manos al salir, con ovación sorprendente al picador tras su desaguisado lumbar. En el segundo se vuelve a venir alegre y de largo porque es el público quien lo coloca en suerte, no Aguilar. Aún más atrás le pega Sánchez ¡y encima contrario! El toro empuja con fijeza pero sin fe, como si la cosa no fuese con él. Vuelve a ir alegre en el tercero y nuevamente le pincha en el lomo. Un tercio de varas para que lo grabe el PACMA, lo pase en sus redes animalistas y nos haga bajar la cara de vergüenza a todos los aficionados.

"En la muleta, tardo de inicio cuando Aguilar lo cita desde los medios. Hemos visto toretes de Domecq a los que las figuras van a darles el pase cambiado en el platillo y se arrancan como una bala nada más ver al diestro en las afueras. 

"El toro embiste un tanto rebrincado y no nos cabe duda de que es por culpa del picador. En total, perdió las manos cuatro veces (en una ocasión, las manos y los pies). Nos pareció una embestida muy poco espectacular por ambos pitones y además echando la cara arriba al final del muletazo, síntoma inequívoco de casta justita. Cualquier comparación con 'Pastelero' o con 'Bocacho' dejan al pobre 'Liebre' a la altura del betún".


Parece que Gómez es de los muchos que se fija en la alegría del galope del toro hacia el caballo y no en cómo pelea cuando está recibiendo el castigo.

Los comentaristas televisivos, de por sí triunfalistas a más no poder, decían antes de la estocada: 'a este toro le van a tocar las palmas en el arrastre'. Se quedaron de piedra cuando vieron el azul en el palco, exactamente igual que todos los espectadores. Uno como Gómez, que regala orejas como la de Luque y premia toros por su cuenta igual que Villa, enseñará el naranja antes de lo que ustedes creen.



Gonzalo Julián y Jesús María. Como decía don Hilarión con la morena y la rubia:


"Me dan el opio con tal gracia,
que no las puedo resistir...
¿Cuál de las dos
me gusta más?"

Nosotros nos decantamos por Villa. Gómez gusta de aparecer en los medios de comunicación y terminaría arrepintiéndose de indultar porque pasaría un calvario intentando justificarlo en cada entrevista. Pero a Villa le va la marcha, él puede querer pasar a la historia a cualquier precio. Estamos seguros de que enseñaría el naranja sin complejos. Se ha ganado broncas que le entran por un oído y le salen por el otro. Nuestra apuesta para la temporada de 2019 es por él. Doble o nada.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





lunes, 26 de noviembre de 2018

PEPE MORAL: CORNADA EN EL ESCROTO POR DESTOREAR

Vaya por delante nuestro respeto por don José Moral Fernández. En Céret el año pasado estuvo muy mal y lo rebajábamos a 'Pepito', recuérdenlo aquí en aquella miurada de los pitones discutidos. Tras lo que ha matado en 2018, pasa de Pepe a don José.



En Madrid, ha matado Victorino, Miura, Valdefresno y Adolfo. Pero es que también mató miuras en Sevilla, Pamplona, Bilbao y Albacete. En Valencia y Azpeitia cayeron cuadris. En Cuenca, Cebada Gago y en Villacarrillo, los resinas de la polémica (recuerden aquí). Además ha matado dos toros de Benítez Cubero, uno en Illescas y otro en Zaragoza.



Por cierto, cuando le preguntaron sobre esos resinas de Villacarrillo, se notó cierta amargura en su respuesta:

"Estaba anunciado con Fortes pero se quitó el día antes y los compañeros que podían haber toreado no lo hicieron. Tanto el Ayuntamiento como el empresario confiaron en mí y yo me veía capaz de hacerlo. Fue una tarde dura pero la responsabilidad de un torero es tirar para adelante".

El maestro ha matado siete encastes diferentes en una temporada. Eso es más que todas nuestras queridas figuras juntas en toda su vida, a excepción de Ponce. El de Chiva llegó a matar patasblancas en Tarragona anunciado con José Nelo (ambos compartían vivienda cuando los apoderaba Luis Álvarez). ¿No se lo creen? Ahí está, Ponce tenía dieciocho años y llevaba cinco meses de alternativa. El nombre de la ganadería está mal escrito, son los patasblancas de Jesús Tabernero Hernández, que terminaron en el matadero como les contábamos aquí:



Volviendo a Pepe Moral, tiene también nuestro respeto porque es uno de los mejores estoqueadores de la actualidad. Recuerden lo comentado aquí y también aquí. No tapa la cara del toro ni va con la mano alta para pegar la puñalada. Este año ha tenido mala suerte y ha pinchado más de lo debido pero un pinchazo realizando la suerte como Dios manda no debería ser un baldón para el matador a pesar de que hasta los propios críticos lo ven así.

Al contrario, un pinchazo arriba bien ejecutado vale más que los cientos de estocadas ventajistas que sufrimos cada tarde. Pero como lo único que interesa es enterrar la espada en la carne, en el momento en que pinchas, el público se lamenta cuando perfectamente podría aplaudirse un gran pinchazo (Rafael Ortega sabía lo que era oír aplausos tras pinchar).



La estocada que pegó en Valencia al de Cuadri que hirió a Rafaelillo es la mejor que hemos visto este año.

Con la muleta, Moral a veces quiere torear bien y a veces, no. Al 'Jarretero' de Victorino indultado en Illescas el año pasado lo toreó fatal, recuerden que lo criticábamos aquí. Eso no quita que fuese alabado por tirios y troyanos en pleno ambiente triunfalista con el recuerdo al abuelo:



En Bilbao sí quiso torear bien, observen que no se retuerce ni se echa el toro afuera. Además ¡así se coge la muleta! Lo de ir descalzo es una costumbre que tiene que erradicar:


FOTO: www.aplausos.es

La foto anterior no tiene absolutamente nada que ver con este esperpento en Illescas. Parece mentira que sea el mismo torero (otra vez descalzo):


FOTO: www.aplausos.es
Y cuando le da por arrastrar la muleta imitando patéticamente a El Juli es para salir huyendo aunque Julián Guerra, su apoderado, lo jalea desde la barrera poniéndose pesadísimo:



En este vídeo pueden ver cómo se aparta de la embestida del toro del Conde de la Maza en Sevilla para ubicarse fuera de cacho y simplemente aprovechar la embestida del toro. En esos casos, Pepe Moral es uno más a pesar de lo que opinen sus admiradores, que se han inventado esa cursilada del 'natural eterno':



Por cierto, habrán notado que no nos hemos hecho eco de la presunta desaparición de la ganadería del Conde como sí han hecho otros medios. Es que leímos esto sobre el traslado de la ganadería a El Garrobo con su nuevo propietario y otorgamos credibilidad a la noticia.

En 2017 Moral toreó nueve corridas y en 2018 ha subido a veintitrés. En la de Nimes con victorinos sufrió el percance que da título a nuestra entrada. El toro embiste con nobleza y sin aparentes complicaciones:




Sigue la muleta sin distraerse y se revuelve menos que las antiguas alimañas:




Pero tras rematar este pase de arriba, Moral se confía e inicia el destoreo. Cree que el toro es la babosa boba que no se fija en las piernas del torero porque sufre hipnosis con la muleta. Vean que se coloca mal y cita con la muleta retrasada aunque ni de broma le negaremos el valor que supone quedarse ahí quieto incluso con la pierna atrás:



No te puedes poner así ante un toro que no sea tonto del todo porque te verá y se irá por ti, como así sucede:



Pepe resulta volteado sin consecuencias pero en el suelo el toro se ensaña y es cuando lo cornea:




Tuvo suerte de no lesionarse en las vértebras, aunque varios días de preocupación y mareos sin poder dormir bien no se los quitó nadie. Aparte de eso, se llevo una cornada en la ingle, una herida en el pecho y una raja en el escroto que podría haber provocado el aplazamiento sine die de su reciente boda en la catedral de Sevilla:



Tras la cogida, Pepe fue don José y siguió la faena hasta que dio cuenta del toro. Los aficionados nimeños no olvidarán ese gesto torero:



Se lo llevaron con fuertes muestras de dolor. A nosotros nos dolía sólo de leer el parte médico...


FOTO: www.cultoro.es

Pulsen aquí para ver la secuencia de la cogida que hemos comentado.

A pesar de la fea herida y de los problemas cervicales, seguro que el bueno de Pepe da por bien empleado el percance porque, afortunadamente, quedan atrás los años en que él mismo contaba a Lorca estas historias: 

“Estuve trabajando como camarero, en tareas agrícolas y disfrazado de indio en un espectáculo teatral, pero nunca abandoné el toro, entrenaba todos los días y no perdí la confianza en mis posibilidades”

Sus corifeos del 'natural eterno' le dirán que todo lo hace divinamente pero nosotros intentamos ser imparciales. Hemos comentado lo que nos gusta de él y lo que no. Aun así, estamos convencidos de que, si quiere, sabe hacer las cosas bien. Por eso nos molesta tanto que se retuerza al torear, que se descalce, que se eche el toro afuera o que arrastre la muleta. Pero no nos molesta nada que pinche al matar mientras siga ejecutando la suerte con verdad, como hasta ahora.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.