La feria de este año estaba marcada por dos circunstancias: el protagonismo de Mario Vilau y la ausencia de rayas en el tercio de varas. Lo del novillero catalán no terminó de salir bien tal como contamos aquí pero el experimento de las rayas creemos que se saldó con éxito ya que se consiguió lo que se buscaba, que era agilizar el primer tercio.
Antes de hacer unas consideraciones generales repartiremos los premios virtuales de Toreoenredhondo.
- PREMIO AL MEJOR TORO: nuestra idea inicial era declararlo desierto porque no hubo ninguno que nos convenciese totalmente. Pero si el premio va destinado al mejor toro siempre que tenga unos mínimos, podemos otorgarlo a este segundo de Escolar que ven abajo, de nombre Marinero.
Fue el mejor aunque no nos terminó de satisfacer su pelea en el peto y más cuando directamente se le quitó la vara después de señalar. Esto hace que no se pueda acabar de valorar su pelea y de ahí nuestras reticencias.
- PREMIO A LA MEJOR FAENA: desierto
- PREMIO AL TRIUNFADOR DE LA FERIA: es para Sánchez-Vara. Estuvo impecable como director de lidia la primera tarde y poniendo banderillas dio una exhibición en las dos corridas. Con la muleta conocemos sus limitaciones cuando le sale el toro boyante o pastueño, que es lo que sucedió, pero eso no es óbice para que le otorguemos nuestro premio sin ningún problema.
- PREMIO AL MEJOR PUYAZO: se lo vamos a dar a Juanan Agudo pero no por ninguno de los que pegó en la jornada matinal de Isaías y que le valieron un excesivamente generoso premio de la ADAC. Nuestro galardón es por este segundo puyazo al sexto toro de Escolar, Cocinero, que fue realmente bueno:
- PREMIO A LA MEJOR ESTOCADA: por no dejarlo desierto va para esta de Valentín Hoyos a su segundo novillo de Isaías. Entró con lentitud y dejándose ver aunque el toro no vio nada porque se le hizo de noche a causa del telonazo que perpetró, vean el palillo horizontal. Anotemos la curiosidad de que en dos días vimos cuatro estocadas contrarias, entre ellas esta, lo cual no es nada habitual.
Sánchez-Vara clavó bien en alguna de las suyas pero también pegó unos descarados telonazos que podríamos llegar a justificar cuando delante tiene un toro de Reta pero si no, no.
- PREMIO A LA MEJOR BREGA: es para Ángel Otero por la que hizo al cuarto toro de Escolar aunque tuvo el problema de que pocos estuvieron pendientes ya que el protagonismo negativo lo tenía en esos momentos Antonio Ferrera:
- PREMIO AL MEJOR PAR DE BANDERILLAS: Sánchez Vara dio un recital con los palos en ambas corridas. Es difícil escoger cuál fue el mejor de todos los que clavó pero nos decantamos por este primero al toro de Dolores Aguirre.
También fue muy bueno el primero a su segundo toro de Escolar porque el animal venía encendido. El de la silla quedó emborronado por los tres capotes que le echaron desde el callejón y que en directo no vimos ya que el público se puso en pie a aplaudir. Pulsando aquí en el 5'30" comprobarán lo que decimos. Con el quite de su peón al fondo era suficiente, no hacía falta emborronar su actuación con esas tres capas volando desde la barrera:
- MENCIÓN NO DE HONOR SINO DE DESHONOR: es para Ferrera. Todo un maestro con treinta años de alternativa saldó su actuación con oprobio e ignominia por su decisión de matar sus dos toros en el caballo. Lo suele hacer habitualmente pero aquí quedó retratado ya que el encargado de realizar la carnicería en su segundo fue Gabin Réhabi, a quien ven abajo tapando la salida y zurrando la badana. En cambio, que la primera sangría la llevase a cabo Borja Lorente es algo que no extrañó a nadie. La huida que protagonizó el diestro extremeño corriendo por el patio de cuadrillas al terminar el festejo rubrica la justicia de esta mención tan deshonrosa.
1. LOS TOROS. Hubo buena presentación en general. Ninguna queja en ambas novilladas. Los de Saltillo también vinieron con buena lámina teniendo en cuenta que remendaban la fallida corrida de Aguirre. De los escolares ya comentamos que hubo dos que se tapaban por la cara porque estaban claramente asardinados. Observen uno de ellos:
En el peto se vieron pocos empujes como Dios manda. En el haber diremos que tardearon menos que otras veces. La duda que nos queda es si ello fue debido a esa ausencia de rayas, que propició la mayor facilidad de los picadores para provocar la embestida. Ya les comentamos en la crónica de la corrida desafío que hubo su polémica por si se estaba cayendo en el pegapuyacismo.
Un animal que podría habernos deparado un excelente tercio de varas fue este último novillo de Isaías de nombre Lanero pero De la Calzada se negó a lucirlo pensando muy equivocadamente que los espectadores preferíamos ver su tosca muleta antes que el alegre galope del de Pedrajas:
Dejaremos constancia del ímprobo y siempre discreto trabajo desarrollado por la ADAC especialmente este año, acuciados por el problema de los sobreros, las epidemias, las vacunas y los accidentes en el campo. Al final tuvieron premio porque a simple vista pudimos comprobar que la asistencia a los festejos había sido superior a las de los últimos años.
2. LOS TOREROS. No deja de ser curioso que Sánchez Vara siga pasando la mano por la cara a todos sus compañeros de cartel en cuanto a afición y pundonor se refiere. Esto, siendo mérito del guadalajareño, es a su vez un gran demérito para sus colegas, que quedan retratados. Muchas veces salen al ruedo como quien va a la oficina, si es que no deciden reírse directamente de quien les da de comer, como hizo Ferrera.
Gerpe tuvo muy mala suerte en el sorteo y quizás por ello bajó los brazos de manera ostensible. Encima mató muy mal, cosa que no le perdonamos porque esa suerte está siempre en la mano del torero.
Castaño terminó dolorido por la cogida del toro de Aguirre y dio una vuelta al ruedo como premio al interés que puso en quedar bien. No perdió cartel en Céret y seguro que repetirá. Los dos repetirán:
Otro que quedó bien fue Solera. Nunca sabremos qué rondaba por su cabeza en caso de haberse saldado su actuación de forma anodina o mala. Hablamos incluso de una posible retirada. Pero salió contento y esto habrá sido una inyección de moral que le permitirá afrontar futuros festejos con optimismo.
De Ferrera no vamos a hablar más. Y de los novilleros ya dijimos que lo que más nos llamó la atención fue la actitud de Jesús De la Calzada, muy lejos de esa afición y esas ganas de triunfar que le habíamos visto en muchas otras tardes.
3. LOS PICADORES. Nos hemos ido con la impresión de que se quería hacer bien las cosas, excepción hecha de los sanguinarios tercios que protagonizaron Lorente y Réhabi siguiendo las sanguinarias órdenes de bloody Anthony.
La mayoría de puyazos siguieron yéndose traseros. Eso es algo deliberado, no nos cabe ninguna duda (recuerden lo que explicábamos aquí sobre los motivos y también aquí acerca de las lesiones que provocan).
Pero ojo porque vimos a tres piqueros quitando al instante la vara tras haber marrado o acertado en mal sitio. Eso no es nada habitual. Por supuesto que el único diestro que estuvo pendiente de sacar el toro con diligencia del caballo fue Sánchez-Vara. También fue quien mejor los colocó en suerte. Por cierto, en esta disciplina Vilau debe mejorar muchísimo.
Y lo de las rayas ya hemos comentado que para nosotros fue un acierto. Incluso vimos a Martín yéndose con valentía hacia los medios para provocar al toro. Fue el único que lo hizo dado el riesgo que supone salir ahí afuera y sufrir una caída al descubierto (ya saben que los picadores actuales no es que anden sobrados de valor, más bien al contrario).
¿Estaremos asistiendo a un cambio de paradigma y el tercio de varas puede volver a ser algo que interese a los profesionales? No nos engañemos: ello es muy difícil sin el apoyo de la prensa taurina vendida y de los críticos paniaguados. A estos les importa una higa el primer tercio y jamás darán la batalla por defender su vistosidad. Ese es el gran problema.
Ya ven que no fue una feria memorable pero reconoceremos que nos fuimos con buen sabor de boca. Esta placita a los pies del Canigó tiene algo especial y no lo es menos la posibilidad de reencontrarnos cada año con tantos aficionados de todas partes que comparten en esencia la misma visión de la tauromaquia que nosotros.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





