O también bravo por el encaste Domecq. Agustín Montes nos regaló una novillada interesantísima. Dos ejemplares rondaron la bravura a falta de un tercer puyazo, otro fue listo, hubo uno poderoso y encastado, encima metieron bien la cabeza y no pararon de embestir. ¿Qué más queremos? ¿Qué dirán los que odian el encaste bodeguero sólo por ser vos quien sois?
BASTOS. Su primero era bociblanco y no dorado como anunciaban. Cornidelantero, listón, rabilargo, era un castaño muy oscuro, de los castaños antiguos. Las fotos son del maestro Moore, a quien en días de lluvia agradecemos especialmente su esfuerzo:
Muy mal Bastos, depreocupándose de poner bien en suerte al novillo, que tuvo detalles de bravo en el peto.
Confirmó esos detalles haciendo siempre hilo en banderillas. García clavó este segundo par, de poder a poder:
En la muleta fue encastado y embistió incansable por ambos pitones. A Encabo no le convencía porque insistía en que le faltaba ritmo. Seguramente es mejor el borrego, ¿verdad, maestro? Contaríamos a Gallito, Belmonte o Manolete que a un toro le faltó ritmo y nos mirarían como a un marciano. El novillero decía después que movía mucho la cabeza. Ya, claro, si os sacan del norit, a quejarse.
Bastos pegó pases y quedó por debajo de este buen Camagueto, que, repetimos, no fue lucido en el caballo para nuestra desgracia. Rubricó su victoria desarmando al diestro y obligándolo a tomar el olivo tras esta estocada pasada:
El cuarto era negro listón, zarco, alto y astifino:
En el recibo demostró que era listo, observen este formidable tornillazo a la altura de la cabeza:
Muy mal Prieto carioqueando y pinchando atrás. En el primero empujó fijo pero en el segundo aprendió y se escaqueó. Vean la carioca, una de las dos que pegó con esa mano izquierda asesina:
García lo fue encelando en la capa pero el animal demostraba que sabía lo que estaba pasando ahí. Inicio roquista de hinojos tragando con valor un parón:
Metía la cabeza bien pero desparramaba la vista y se revolvía. Bastos le intentó sacar lo que tenía dentro a pesar de algunos enganchones. Dejaremos la cosa en un empate sin goles... siendo generosos.
Ojo porque se salvó de varias cornadas al equivocarse con contumacia ya que entró a matar siempre en la suerte contraria sin darse cuenta del riesgo que corría. ¿Dónde estaba Cristina para avisarlo en esos momentos de gran peligro? La primera vez el toro se abre hacia su querencia, lo desarma y lo persigue como ven, atravesando todo el ruedo:
Vuelve a errar y vuelve a pinchar pero arriba, que conste en acta porque es un aspecto a tener en cuenta y por eso se lo enseñamos:
Tercera equivocación y esta vez se libra de una cornada en el abdomen. Y cuarto error, aunque ahora alarga el brazo con valentía para dejar una entera pasada perdiendo por tercera vez los avíos con el gañafón del toro. A ver si Cristina le enseña esto para que lo lea y aprenda la diferencia aunque quizá debería leerlo ella antes para enterarse.
MORILLA. Lleva dos picadores que estarían mejor picando piedra. Su primero era negro, meano y alto de agujas:
Excelente empuje de bravo en los dos puyazos, con este derribo en el primero. El pobre se llevó tres o cuatro agujeros todos traseros. La empresa nos informa del peso de los caballos pero no del de los jinetes:
Mal Serrano rematando su quite con esta dura media que envió el toro al suelo. A ver, si no es el tuyo lo que se tercia es cuidarlo con una larga o una revolera:
Más hilo en banderillas y más ganas de embestir, siempre con el hocico por el suelo. No obstante fue acusando el esfuerzo en varas y se fue apagando en su codicia aunque no en su raza. Morilla no nos demostró gran cosa y además no la dejaba puesta como le reclamaban desde el callejón.
Pinchazo tirándose sin fe y sablazo infamante por trasero, perpendicular y bajísimo. Muerte del buen novillo en los medios.
El quinto era un colorado ojo de perdiz, listón, cornidelantero, con chorreras por la grupa y lavado de pies, que fue ovacionado de salida:
Desastroso Morilla, que no sabe poner el toro al caballo. Dicen que este Manuel Ramos lleva 30 años picando, pues ya es hora de que se jubile porque estuvo nefasto: pinchazo casi en la paletilla, carioca y barrenada. ¡Fuera, hombre!
En el segundo el novillo se repuchó, lo mismo que hubiéramos hecho nosotros para no aguantar más fechorías.
Al cambio de tercio el animal quería tablas pero nunca sabremos si es que lo estropeó el picador. Ante la duda, creemos que sí.
Era pronto y calamocheador, otra circunstancia quizá culpa del indigno piquero. Se le fue subiendo a las barbas. Por supuesto que para los televisivos todo era culpa del pobre animal. ¿Para cuándo un defensor del toro en las retransmisiones?
Pesadez del de Morón que siguió sin demostrarnos nada. Dos pinchazos muy malos y entera milagrosa con bella muerte en tablas:
ÁLVARO SERRANO. Su primero era un castaño listón que hacía surcos de salida:
Empuja con ganas a pesar de la lanzada baja del piquero, que le lleva a cabecear. De largo se arranca como ven y descabalga a Marcial en justa venganza por lo que esta vez fue otra lanzada pero en el espinazo. Marcial, no eres el más grande:
Ahora que era su novillo, Serrano sí remató su quite de costadillo con esta larga, ¡qué diferencia!
¿Han visto cómo metía la cabeza este Cartero? Buen par de Ramos ante el ya exigente animal:
Confirmó en la muleta que se comía la arena aunque no de tonto sino de encastado. Era un vendaval pero Serrano no volvió la cara y aguantó, buscando las tablas en la partida porque ganarla era muy complicado:
Derechismo disculpable por el aire, con una sola tanda al natural aunque cogiendo el estaquillador por el centro. A eso no se atreve la mayoría de toreros del escalafón superior. Debe eliminar los dobles remates por alto, que resultan redundantes y embarullados. Recuerden lo que explicábamos aquí.
Acierta en la natural y se tira a por todas dejando la espada bien colocada. Lleva el brazo suelto y no termina de cruzar pero ayer los dioses lo ayudaron a hundir el estoque cuando lo necesitó. Oreja y aplausos al novillo más que merecidos:
El sexto, muy alto y con carita de niño, fue aplaudido incomprensiblemente de salida ya que era el más justo de presencia en toda la tarde. ¿Será porque en la tablilla dio el que más con 529 kilos?
Cumple en el primero y mansea en el segundo. Lo mejor de la tarde con el percal fue esta media de Bastos en su quite:
Muy bien toda la cuadrilla en el segundo tercio. Éste es Aguado:
El público estaba claramente con Serrano, que empezó con desparpajo. En la muleta fue el novillo más sosete pero repetía, circunstancia que aprovechó el diestro.
En el haber, su decisión y el no retorcerse. En el debe, algunos enganchones y el no haberse echado la muleta a la izquierda de inicio:
Gritos en los tendidos que provocaban una polémica que no oíamos bien por televisión. Volvió a hundir la espada arriba mas un pelín trasera:
Como no doblaba se dedicó a pincharlo en el morro dejándoselo bañado en sangre, como ven abajo. Muy mal, Alvarito. El animal se traga la muerte, suenan dos avisos, el puntillero que lo levanta y por fin un descabello cuando iba a escuchar el tercero. Oreja:
Buen espectáculo el que nos deparó el encaste Domecq con el ganadero de Montealto. Lamentable espectáculo el de los picadores.
Esta salida en hombros ¿servirá de algo a Serrano? Es que con los novilleros estamos asistiendo a fenómenos curiosos de endiosamientos que terminan en nada o triunfos que se diluyen como azucarillos. Ya veremos...
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa
















































