lunes, 18 de octubre de 2021

COPA CHENEL (5): CUADRI - REHUELGA

 100 PASES A 3 CUADRIS

Más de cien pases en total dieron los diestros a los tres cuadris que lidiaron. Ha habido corridas de seis toros de esta divisa a las que no se les ha dado esa cantidad ni por asomo. En unas, por marmolillos y en otras, por listos.

Los cuadris de San Agustín de Guadalix salieron noblones, sin poder, con poco fuelle y poca casta pero siguieron las muletas inagotablemente, como los de cualquier ganadería comercial. ¿Significa esto que Luis tiene que lanzar las campanas al vuelo? Creemos que no porque las visitas al peto fueron como las visitas al dentista: tres entradas en total sin emplearse y recibiendo un castigo minimo.



Hombre, si a los de Cuadri hay que tratarlos con guante blanco en el caballo para que luego el torero exprese lo que lleva dentro, es que no estamos en casa de don Fernando ni mucho menos en la de don Celestino. Recuerden que el abuelo decía que los tres puyazos eran imprescindibles 'caiga quien caiga aunque el que se caiga sea el toro'. ¿Qué pensaría de estos tres animales? Recuerden aquí.

Los de Rehuelga fueron, en primer lugar, dos ejemplares amistosos, sin picante, blanditos, vulgares y con ganas de colaborar. Echamos de comer aparte al último, un toro bravo. Y al decir bravo, no hay nada más que añadir, señores. Bueno, sí, que faltó un tercer puyazo donde pensamos que ese Suareño no hubiera cantado la gallina. El mejor toro de esta descafeinada Copa Chenel sin duda alguna.



ROBLEÑO. Su primero, de Cuadri, era un cinqueño anunciado con 535 kilos que parecían bastantes más.



No se emplea en varas para ofrecer después una embestida sosa con la fuerza más que justa. Robleño se ha visto en circunstancias mucho peores y ante este cuadri de mentira estuvo claramente por encima.



Lo dejó respirar y lo condujo con dulzura. Media desprendida con vergonzosa rueda de peones más dos descabellos.



Su segundo era un casi seiseño de Rehuelga, cárdeno listón, en tipo.



La novedad fue que lo puso dos veces al caballo y eso, en esta copita Chenel, es un milagro. El problema es que el toro tuvo que enfrentarse a un caballo de más de 700 kilos y a un caballero de más de 120, sumen ustedes. No obstante, en la segunda se vino de largo... suponemos. Es que en Telemadrid estaban enfocando al presidente y no lo vimos. Tampoco vimos la salida del primero en la línea habitual de esas retransmisiones absolutamente pedestres que perpetra esta cadena. Hay muchas veces en que los comentaristas hablan de cosas que no vemos porque ellos miran al ruedo y en pantalla hay otra cosa sin interés que enfocan absurdamente. Los espectadores tenemos que ir adivinando lo que está sucediendo, es algo nefasto. Y olvídense de que ofrezcan algún primer plano cercano del toro entero para comprobar sus hechuras.

Buen inicio de Robleño por bajo para confirmar que el toro era amigo suyo. De ninguna manera se le notaban esos aviesos seis años que dicen que hacen ilidiables los toros.

A nosotros su trasteo nos aburrió bastante pero no nos hagan caso porque los de televisión y el público asistente eran felices ante lo que estaban viendo.



Dos orejas y, cómo no, el azul de moda para el torillo. Antes, un pinchazo delantero y una estocada pasada y desprendida. Tras ella, tuvo el feo gesto de arrojar la muleta a la cara del toro moribundo, ¡muy mal Fernandito! El toro es el que te da de comer y merece siempre un gran respeto y más cuando ha sido un verdadero amigo, como decíamos antes.



El diestro se había permitido incluso hacer el tiovivo con el de Rehuelga, demostrando que si hay que pegar pases a la borrega, sabe hacerlo igual que Talavante, nosotros no vimos ninguna diferencia:




PAULITA. Su primero de Rehuelga era negro entrepelado, meano, axiblanco y facado. No era lucero, como aseguraron los televisivos, sino facado, vean:



Nada en varas y luego blando, soso y sin ninguna mala intención, o sea, un torito de siesta con pijama y orinal. Por supuesto que no puso en evidencia la inactividad de Paulita aunque con la izquierda anduvo bastante desconfiado.



Al nulo interés de la faena se sumó la agravante de que Paulita se puso muy pesado antes de un pinchazo que escupe y esta estocada tendida y caída:



El quinto era un cinqueño muy serio de Cuadri, acapachado y cornidelantero:



De salida fue pronto y el más humillador de los tres. No peleó y se dejó pegar donde ven ustedes. Total, todo es toro:



Luego Manolo De los Reyes le pusio el mejor par de la tarde porque se dejó ver, el toro lo esperó y cuando lo tuvo a tiro le levantó la cara por encima de su cabeza:



La cuadrilla de Paulita era de lujo: además del citado, Sergio Aguilar e Iván García. Es difícil mejorarla.

El cuadri fue nobilísimo y muy obediente al cite pero le faltó rasmia. Esa palabra, muy usada en Aragón, la entenderá perfectamente Paulita. Quiere decir empuje, acometividad, tesón, energía...



Media dura y desprendida que no hace mella más seis descabellos.



ANGULO. Su primero era un negro zaíno de Cuadri de 556 kilos, rematador en los burladeros y que renqueó de la mano derecha con avaricia:



Mira el caballo pero no quiere ir y luego acude como quien va a pagar una multa a Hacienda. Menudeaban las protestas y Angulo se dedicó a echarle el capote a las nubes para que no se derrumbase. No lo comprendemos: dice que ésta era la corrida más importante de su vida y prefiere torear un inválido ante el enfado del respetable en lugar de bajarle la mano y que le enseñen el verde. Pero, en el fondo, todos los toreros prefieren vérselas ante un animal mermado que jugársela a que salga otro en plenitud de facultades.

Nos resultó cansino ver cómo hacía posturas ante ese Ironside negro aunque en televisión estaban encantados de la vida con su faena.


 

Espadazo feo por trasero, caído, tendido y atravesado con el inevitable telonazo. Tras dos descabellos acabó nuestra pesadilla.



Y el último fue el gran Suareño, nacido en noviembre de 2015, hagan cuentas. Era un tanto regordío, badanudo y corniapretado:



Tomó la primera vara de bravo, la mejor de la tarde e incluso de toda la Copa Chenel. Llevó el caballo hasta la barrera empujando fijo y con rasmia, recuerden la palabra:



La agradabilísima sorpresa fue que Angulo lo puso otra vez de largo y ahora sí que vimos cómo se arrancó al galope desde lejos para volver a empujar fijo y con la cabeza abajo:



Ovación para Quintas tras este tercio. Señores, ¿no era esto lo que íbamos a ver cada tarde en cada toro de la Copa esta? Pues ha sido la excepción y animales que hayan tomado dos varas luciéndolos mínimamente los contamos con los dedos de una mano y sobran. ¿Qué diferencia ha habido con las ganaderías criticadas por comerciales? Éste pone la misma cara que nosotros ante la moto sin ruedas que nos han vendido con esta copilla:



En banderillas se comía a los peones nada más verlos. Valladar estuvo bien en su par:



A la muleta se venía con casta confirmando su bravo carácter pero Angulo lo malogró. Se echó la mano a la izquierda para pegarle dos tandas de mantazos dignas de una denuncia ante el juzgado de guardia. Aquí remata la segunda con un pase por alto, que no de pecho:



Con la derecha anduvo más limpio pero ya el buen toro iba en reserva tras su excelente performance hasta ese momento. Se dedicó a pasar sin más y Angulo pegó pases también sin más, ¡qué pena!

Queda clarísimo que nos gustó mil veces más el santacoloma que el extremeño.



El toro le pidió la muerte completamente cuadrado y con la cabeza gacha pero el maestro se fue a la barra de madera a beberse un chupito de agua. Al volver de su excursión sufrió un arreón en justo castigo a su actitud y después nos dio un sainete para cuadrar como pasa siempre cuando los toros se enfadan porque no los matas cuando te lo piden, recuerden lo contado aquí.

Se equivoca entrando dos veces en la suerte contraria a un toro bravo, es algo acongojante. Pinchazo y entera perdiendo la muleta y sin puntilla.



Muy bien el presidente considerando que la petición era minoritaria y negando la casquería. Aplausos al toro en el arrastre cuando éste merecía de calle el azul mucho más que cualquiera de los azuleados en esta copa de marras.

Menos mal que nos fuimos con el buen sabor de boca de ese toro de Rehuelga porque si no, la tarde se nos pasa en medio de un gran sopor, dicho sea desde nuestro discutible punto de vista, en los antípodas de lo que comentaron al final en televisión.

No trajo Cuadri a la corrida este Informal número 2 que en el campo parece un tren de mercancías:



Aquí lo ven mejor:



Si lo quieren ver más de cerca, vayan a las fiestas de Onda porque lo han comprado para exhibirlo por las calles. Cuidado porque en la localidad castellonense han adquirido una corrida completa de Cuadri. Así, a ojo, nos tiramos a la piscina para asegurar que habrán pagado no menos de 40.000 euros por el lote a no ser que en Comeúñas les hayan hecho un descuento por ser tan buenos clientes.

Con ellos nos despedimos. Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.










sábado, 16 de octubre de 2021

COPA CHENEL (4): PRIETO DE LA CAL - ZACARÍAS MORENO

 UN TORO POSMODERNO


Se llamaba Acomplejado y pertenecía a Zacarías Moreno. Pasó sin picar y embistió incansable la muleta de Adrián. Se pidió el indulto pero se quedó con el premio de ese azul tan de moda. Fue un ejemplo de aquella corrida sin picadores que proponíamos aquí, la de Ordóñez en Nimes. Así dejaríamos de asistir al penoso trámite de esos tercios de varas sin sentido como los que vimos en Valdemorillo. Seis veces acudieron al peto los seis toros y en todas se levantó el palo cuando no se administró un picotazo con los animales apenas sufriendo castigo porque no se emplearon.



De Prieto de la Cal se lidiaron sólo dos. El primero se partió el pitón por la cepa al rematar en un burladero. Había un sobrero de cada ganadería y sorprendentemente no salió el suyo sino el de Moreno. No lo entendemos a pesar de que nos vengan con explicaciones de dentro de chiqueros con las que no terminamos de tragar.

Los otros dos fueron muy preocupantes para el ganadero. Ambos sin poder y sin casta. El primero, inválido y el segundo, sin raza. Seguro que ustedes pensarán que fueron como los de Morante en El Puerto. Pues no porque hubo la diferencia de que el de La Puebla los zurró a base de bien en el caballo y estos dos pasaron de trámite. Eso es lo grave, que éstos de Valdemorillo, a pesar de no cobrar, no ofrecieron nada digno en el resto de la lidia.



Los cuatro de Zacarías, todos nobles, prontos y también de visita en el caballo, con mención al azuleado en cuarto lugar, el menos picado de todos, que ya es decir.

Se apreciaba en televisión apenas un tercio de entrada, cosa desalentadora a más no poder.




FERNANDO ADRIÁN. Le hemos visto alguna vez matar sus toros en el caballo pero con el triste ganado que salió en Valdemorillo, no tuvo necesidad. Su primero era el veragua negro que se partió el cuerno. Salió el sobrero también negro pero salpicado de Zacarías. 



Lo recibió con dos faroles, que no largas, rodilla en tierra. Fue el que más firme empujó al caballo pero salió suelto con claridad para pasar a dolerse de los palos. Estos dos buenos le colocó Molina:



Toro noblote y pronto pero distraído como los toretes comerciales, ésos que tras el pase se quedan mirando al tendido:



Por el izquierdo apenas tenía viaje y por el derecho agotó la gasolina enseguida. Ningún interés. Estocada corta, trasera y atravesada y media pasada y ladeada. En ambas Adrián pegó primero el telonazo y después la puñalada.



Su segundo fue el premiado Acomplejado. Era castaño oscuro, listón, bragado y bien encornado. El picador se llevó una ovación de gala... ¡por señalar con la puya como pidiendo perdón al toro por pincharlo!



Inicio de faena por valientes cambiados de rodillas en el platillo, adonde el de Zacarías acudió con alegría:



Se vio que el toro sacó castita y nobleza al cincuenta por ciento. Adrián se estiró con ganas pero siempre en la pala del pitón:


FOTO: Ángel Huéscar

Fue curioso cómo con la derecha se puso fuera de cacho pero en los pocos naturales que dio sí se colocó mejor. 

Como dijimos al principio, el toro fue el típico ejemplar posmoderno: no se lo ha picado, puedes darle pases a destajo, no te suelta ni una mirada inquisitiva, sigue empapado el engaño y acabas la faena porque te duele el brazo, no porque el toro se canse. Adrián pegó como mínimo cincuenta pases.

Al final empezó una pueblerina petición de indulto a la que se sumó el diestro para ahorrarse entrar a matar. Muy bien el presidente aguantando el chaparrón y el maestro que deja una entera pasada perdiendo la muleta y sin puntilla. Petición de rabo todavía más paleta, dicho sea con todos los respetos, y dos orejas junto al azul para el toro.


COLOMBO. Su primero, de Prieto de la Cal, era albahío, enmorrillado y corniapretado. Lo mejor que hizo fue humillar a conciencia de salida en la capa. Nada en varas y sólo un buen par del maestro, el segundo, aunque con su vicio de clavar con mucha violencia.



El de Veragua tenía las patitas de plástico y el venezolano lo brindó sin venir a cuento. Se derrumbó en la primera tanda y hubo que hacer no de torero sino de médico de la UCI. En televisión nos vendieron la mula ciega de que tiene mucho mérito torear un toro así evitando que se caiga. Sin comentarios.


 

Caponazo trasero y caído con telonazo y salto, una cosa estrafalaria.




El quinto era uno negro de Zacarías que nos ofreció el espejismo de un momentáneo romaneo, ahí lo tienen:



Pero palo levantado y petición de cambio ipso facto, ya hemos dicho que fueron seis entradas, que no puyazos, en el total de la corrida. Asistimos al único quite de todo el festejo, por caleserinas rematadas con una brionesa:



Mal en banderillas Colombo clavando a toro pasado y haciendo un quiebro dejando sólo un palo. Para ese viaje no hace falta alforjas, maestro. Fue mejor el tranco que sacó el toro que la performance del venezolano. Vean cómo se venía en el primer pase de hinojos:



El animal era noble y obediente, ideal para expresar lo que llevas dentro. Colombo lleva dentro un toreo acelerado, de pierna atrás y de puerta abierta.



Estocada trasera y caída con los mismos graves defectos que la anterior. Oreja que el presidente no pudo negar pero que no es culpa suya. De hecho, aguantó incólume un segundo chaparrón con el respetable reclamando más casquería. Se nos antojó un aficionado serio... a pesar del azul, pero no pudo sustraerse a la moda imperante, recuerden aquí.


ISIEGAS. Es imposible tener más mala suerte: su primero se fue a vivir a tablas con total desfachatez y su segundo demostró una falta de raza palmaria.

El primero era de Zacarías, un toro castaño albardado, bragado y meano, no colorado como se comentó, compruébenlo:



Llegó bien picadito del campo y trotaba descoordinado, cosa que pasó desapercibida a los comentaristas pero que luego el ganadero nos confirmó  cuando dijo que lo habían encontrado encogido en el cajón.

Picotazo en el lomo y el animalico que seguía con su extraño trotecillo. Las banderillas no cayeron en su sitio precisamente:



Al quinto pase huyó despavorido a tablas, lo que nos hace pensar en esas posibles lesiones que causan los rehiletes cuando se van al costillar (recuerden esta entrada):



Pero es que llegó a amorcillarse antes de la estocada. Fíjense en lo que comentábamos de las banderillas:



Allí tuvo que matarlo Isiegas con una rinconera tapando la cara y dando un salto. Para Apaolaza, este tipo de estocadas valen una oreja (?).



Y el último, de Prieto de la Cal, era el 75 que vieron en la entrada anterior y que estaba destinado a Tafalla. Afortunadamente ya no viajará y así nos ahorraremos tener que ver su pobre juego en directo.

Flojea en el capote, va al caballo al relance donde se deja pegar sin pelear lo mínimo exigible mientras le levantan el palo y se va al suelo dos veces entre protestas. Arruga puso el mejor par de la tarde, cuadrando en la cara, sin violencia y con una naturalidad que nos recordó al gran Montoliú:



Por cierto, otro par de banderillas en el costillar, ¿lo han visto? Fíjense en la siguiente imagen cómo sangra. 

En la muleta siguió blandeando y obligó al aragonés a llevar el engaño a media altura, con lo que el jabonero carifosco se enteraba de la película y a su nula fuerza añadió cierta mala idea.



Estocada arriba pero atravesada que asoma por meter el brazo con habilidad romeril en lugar de tirarse por derecho. El telonazo es catedralicio, toda la tarde la misma contumacia en los tres diestros. Con cinco descabellos aplicados sin fe terminó esta olvidable corrida.



Tenemos la mosca detrás de la oreja con el juego de estos dos toros de Prieto de la Cal. Es que la semana que viene iremos a Tafalla para ver seis de sus hermanos. Esperemos que el doble encierro matinal los espabile y les haga recordar su casta. Los dos de Valdemorillo demostraron tener muy mala memoria.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.