Los toros fueron grandes pero no anduvieron. Corrida para olvidar por larga, pesada, sin emoción, sin poder, sin arte, sin nada de nada. No sigan leyendo, por favor, seguro que tienen cosas mejores que hacer.
Presentación desigual, con algunos feos y otros acochinados. Dicen que se miraron doce para aprobar seis a los que deberán sumar los tres que acabaron saliendo como sobreros. Dio una media de 582 kilos pero es que los citados sobreros ostentaban una media aparte: 628 kilos.
MORENITO. Su primero era negro, listón y astifino. Las fotos son del maestro Moore:
Se fue a porta gayola poniéndose lejísimos y teniendo que realizarla a medias porque el de Garcigrande se le paró ahí delante. Luego le pegó tres medias consecutivas de castigo que fueron el primer puyazo.
Primero y único ya que luego hubo un simulacro en varas ordenado por el propio diestro. Observen el salto del toro ante Mellinas:
Moreno es otro que sabía torear pero que también se ha vendido al destoreo. Pertenece a este tipo de diestros como el Urdiales de ayer que nos da mucha rabia.
Observen esa pierna derecha porque la había echado atrás y como él sabe que eso no está bien, intentó rectificar antes de que se viniese el toro adelantándola un poco. Es el instante que recoge nuestra captura de imagen, cuando la intenta adelantar:
Tuvo un susto porque en un gañafón inesperado el toro le rasgó la taleguilla. No dejó nada para el recuerdo y acabó con esta rinconera con telón.
El cuarto era este negro zaíno, cornilevantado, de poco cuello y 620 kilos:
Deslució esta bonita media porque topaba:
Poca cosa en el caballo como no fuese irse al pecho, que es marca de la casa:
Jairo cuadró en la cara, cosa casi imposible de ver en esta feria. Después el toro repetía cuando le ponía la muleta ahí delante pero Moreno anduvo fuera de cacho sin que la faena adquiriese ningún vuelo. Ese retorcimiento sobra:
Fue muy curioso escuchar cómo tras veinticinco años de alternativa no paraban de darle instrucciones desde el callejón: '¡puesta!, ¡la voz!, ¡toque!' Gallito, con catorce años, decía aquello de que 'cuando yo toree usted se calla'.
Estocada entera, desprendida, tendida y pasada, con saltito y telonazo mientras se oía un gran follón en el tendido. Bella muerte del toro, lo mejor que hizo:
TALAVANTE. Su primero era este colorado, ojo de perdiz, lavado de pies, veleto y cornalón:
Ya metía la cabeza de lujo en el capote:
Empuja en el primero con la cara alta como ven. En el segundo el piquero miraba al diestro mientras seguía dándole al metisaca. Dado que no paró, deducimos la autorización manifiesta de Talavante:
En banderillas vimos el naufragio total de Ambel, clavando a toro pasado como ven y después pasando dos veces en falso con intención de dejar un solo palo pero siendo incapaz de ello. ¡Quién te ha visto y quién te ve!
El toro confirmó en la muleta su embestida bondadosa pero se agotó enseguida. Pinchazo y media muy rara, por caer contraria y atravesada, más descabello.
El quinto era negro listón, corniapretado, muy alto, basto de pezuñas y con 641 kilos:
Romaneó y pegó un batacazo. Salió renqueando y como al diestro no le había gustado le bajó la mano insistentemente hasta que vio el verde:
Salió un sobrero de Torrealta, negro listón, enmorrillado, cornivuelto con esas dos velas:
Nada en el caballo y luego, un trotecillo gracioso en la muleta. Trasteo pueblerino en el mal sentido de Talavante, con tiovivo, cites con la cadera y picando a base de bien. Observen su colocación:
Por si lo dicho fuera poco culminó con un arrimón también de pueblo antes de dejar una estocada contraria. Tras ella empezó a hacer gestos histriónicos de futbolista que probablemente le habrá enseñado su amigo Ramos y le salió bien la jugada porque cortó una oreja igual de pueblerina:
AGUADO. Parece que ya se le ha quitado el miedo que tenía a esta vacada cuando tomó la alternativa porque no la quería ver ni en pintura. Su primero era un negro mate, astracanado, sin cuello y un poco cornivuelto que fue al corral:
Corrió el turno y salió el que era su segundo, de 608 kilos, acarnerado, bien encornado:
Le dio unas verónicas muy suaves rematadas en el platillo, suficientes para comprobar que el toro venía picado del campo:
Simulacro en varas y patitas de cristal en la muleta. El pobre no podía ni con el rabo:
Tres pinchazos claramente atravesados sin cruzar y una estocada trasera arriba.
El sexto era este trolebús de 711 kilos, sin trapío, muy feo, con poco cuello, cabeza pequeña y pezuña basta, que volvió al corral:
Pasadas las dos horas y media de insufrible festejo salió este sobrero de Torrealta, colorado, ojo de perdiz, chorreado en verdugo, listón, bragado, meano corrido, axiblanco y con dos puñales acapachados:
Entró al caballo con ese brío que ven, metiendo la cabeza abajo y con las patas al aire pero ya nos dirán ustedes qué futuro le esperaba ante ese caballazo que se tumbaba encima de él y al que había que añadir el tonelaje de Espartaco montado encima:
En la muleta el pobre no se tenía en pie y por allí anduvo Aguado intentando justificarse. Casi entera trasera más descabello llevando la corrida casi hasta los ciento ochenta minutos de pesadez:
Fue un festejo infausto, de los de mujeres y niños primero. Se nos está haciendo ya muy cuesta arriba este interminable serial isidril. Una o dos corridas más como la de ayer y será para tirar la toalla.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.










































