miércoles, 22 de abril de 2026

FERIA DE SEVILLA, 2026 (2): ¡OJALÁ VIVAS DIEZ MIL AÑOS!

Eso era parte de lo que debían gritar tres veces los chinos durante los años de la Revolución Cultural mientras agitaban con la mano el Libro Rojo de Mao. La consigna completa era: '¡Gran Líder, Maestro, Timonel, presidente Mao, ojalá vivas diez mil años!' Cambien Mao por Morante y sirve lo mismo para ilustrar lo vivido con la faena de la silla.



No vimos aquella tarde la corrida, ni siquiera secuencias posteriores excepto el par de la silla que un amigo del blog nos envió por privado. Tampoco hemos leído, ni mucho menos escuchado, nada sobre ella pero como el próximo fin de semana nos veremos las caras con muchos aficionados de este modesto blog que son morantistas, dejaremos nuestra opinión sobre el evento y así queda negro sobre blanco. Un lector nos remitió la lidia completa del tal Colchonero, lo único que hemos visto (es esto, pulsen aquí).

El animal es un colorado ojo de perdiz, anteado y corniapretado, de 511 kilos y cuatro años cumplidos en enero pasado. Curiosamente es alto de agujas, nada que ver con esas zapatillas hechas cuesta abajo que nos dicen los taurinos que son las que embisten al gusto de los toreros, especialmente si son figuras.



De todas formas, la anatomía da igual en esta vacada. La factoría de Álvaro Núñez ha conseguido alquitarar la condición lacayuna de sus toros hasta límites que harían enrojecer a los ganaderos de hace sesenta años. Sus reses no causan respeto sino que más bien dan pena y eso es lo peor que puede suceder con un toro de lidia.

Sale distraidillo mientras los televisivos dicen que esa tarde han salido todos igual porque hay que tener en cuenta que 'este ruedo es muy grande' (sic). Le pega tres o cuatro largas de poco mérito pero con las que ya menudean los oles. Morante es muy listo y se acuerda de que el año pasado desató la locura con estos lances tan facilones donde el toro nunca va toreado.



Siguen siete verónicas, alguna de paso atrás, otra enganchada y el resto sin llevar al toro en la panza. Esto último les parecerá una exigencia excesiva por nuestra parte pero dado que el torillo viene picado del campo sí se podría pedir al maestro que lo torease más 'rebozado'. Observen lo que decimos en estas capturas:




Remata con una media rodilla en tierra echando la pierna atrás seguida por una serpentina con la cual inicia su homenaje a Rafael El Gallo:




El público ya está en pie, suena la música y los de la televisión enloquecen. Atención porque el pobre choto enseña un palmo de lengua antes de ponerlo al caballo. Y ya que estamos, fíjense en esa condición zancuda que comentábamos más arriba (un televisivo lo calificó en este momento de la imagen como 'manilargo', vocablo que no habíamos oído nunca):



La responsabilidad del picador González era grande porque cuando a una figura le ha gustado un torillo como este hay que ir con mucho cuidado para no malmeterlo con la puya. Morante lo quiere dejar en suerte con una larga cordobesa pero el animal no está por la labor y se va distraído. El peón lo recoge pero lo coloca al caballo de manera nefasta. Bah, todo da igual.

Se deja pegar sin que lo aprieten, encerrado en tablas, con la cara alta y empujando con las costillas. Quite con un par de tijerillas un tanto embarulladas y picotazo en la segunda entrada. Lo del caballo ha sido prácticamente un simulacro pero esto tanto a su criador como al 95% de los aficionados les importa un pimiento:



Los televisivos se aperciben en ese momento de que el toro va con la boca abierta pero ustedes han visto igual que nosotros que la llevaba así ya tras el recibo capotero.

Ovación de gala cuando el maestro coge los palos. El detalle tiene mérito por su sobrepeso y porque no le sobran facultades. El primer par es habilidoso ya que da ese pasito de más para no cuadrar con excesivo riesgo en la cara pero sin pasarse de listo tanto como otros. Las banderillas quedan un poco caídas:



Bronca del maestro a sus peones porque han sido incapaces de cortar al toro cuando ha hecho hilo con él. Mal su subalterno después poniendo el toro en suerte con un par de capotazos por fuera en lugar de por dentro. Luego no se tapan ya que quieren estar muy pendientes del quite pero sólo consiguen descolocarlo. Ante su supina incompetencia, Morante tiene que ponerse al sesgo. Este segundo par es bueno, con los pies en el suelo. 



El quite esta vez sí es inmediato:



En el tercer par llega su segundo homenaje a El Gallo cuando decide poner banderillas sentado en una silla. Tiene el mérito de que aguanta hasta el final la embestida del toro antes de hacer el quiebro y así el animal se lleva por delante la silla, como tiene que ser:


Pero no nos vamos a volver locos, ¿eh? Es que el par queda muy desigualado como han visto más arriba y además la actitud de su peón desde la barrera desluce la suerte. Es lo mismo que hacen a Escribano cuando quiebra por dentro: le tiran a veces dos capotes y hasta toallas desde el callejón. Aquí pueden observar desde otro ángulo cómo el peón distrae escandalosamente al animal para que el diestro no se vea apurado en tablas:




Los televisivos se deshacen en alabanzas como si fuera la primera vez que ven poner banderillas en silla. Sánchez-Vara lo ha hecho muchas veces saliendo apurado por dentro cuando el animal se le ha frenado y encima sin ayuda extra desde el callejón. Aquí lo tienen en Vic-Fezensac, además ante un toro en puntas, bajo la lluvia y con un palmo de barro en el ruedo:



El locutor no se enteró pero a nosotros no nos pasó desapercibido que mientras se coreaba lo de '¡José Antonio Morante de la Puebla!' Delgado de la Cámara apuntaba que 'ese mismo nombre se coreó en otros tiempos a otra persona importante en la historia de España':



Tercer homenaje al divino calvo al iniciar la faena sentado en la misma silla de antes:



La ternera da muestra de su codicia cuando más que cornear empuja la silla a un lado para que no moleste al maestro:



El tal Colchonero no puede ni con el rabo a pesar de haber sido tratado con guante blanco hasta ahora y dobla las manos... ¡pero tras un remate por alto! Muleta por consiguiente a media altura y primera tanda con la derecha haciendo el tiovivo:



Cambio de mano para rematar, posterior molinete y más derechazos echando la pierna atrás. El borreguillo está muerto en vida y el maestro se da cuenta de que no puede rematar los pases atrás porque se va a morir sin entrarlo a matar. ¿Recuerdan lo que decíamos antes del malestar que sentimos cuando un toro supuestamente de lidia da pena? Pues este era el caso flagrante.



Se le queda debajo porque está asfixiado. Lleva cuatro tandas y en ninguna ha adelantado la pierna para cargar suavemente la suerte, todo ha sido de perfil. Por fin coge la muleta al natural pero nuestro gozo se va al pozo de cabeza: únicamente un pase por alto de tanteo y este posterior citando con el trasero para hilar un natural transformado en redondo y rematado con un adorno por la espalda jaleadísimo:



Siguen tres naturales a pies juntos con el toro tardeando por estar completamente aplomado. El cuarto es el mejor pase de la faena, éste, por fin con la pierna levemente adelantada intentando torear con pureza:



Toma la espada de verdad y vuelve a la cara del toro para volver a ponerse con la derecha, de perfil y picando...



Se cambia la muleta de mano y de nuevo cita con la cadera, total, lo van a aplaudir igual:



Viene un abaniqueo normal y corriente que es ensalzado sin medida por los turiferarios televisivos. Aquí se corta el vídeo que nos han pasado, con lo cual no podemos comentarles lo que sucedió cuando entró a matar.

Creemos que queda claro que esta faena a la babosa colorada no tiene absolutamente nada que ver con la del rabo a Ligerito que comentábamos aquí. En esta que nos ocupa no hemos visto nada del otro mundo. Agradeceremos, eso sí, la disposición del diestro en banderillas dada su forma física y reconoceremos que un natural nos ha gustado, punto. Lo que tiene delante no es ni el medio toro, es un animal que causa vergüenza ajena, algo despreciable, nada que ver con ese Ligerito que, siendo como fue de extrema docilidad, no llegó al indignante nivel de este norit moribundo de Benjumea.

Pues ya tienen nuestra opinión sin haber leído ni escuchado nada al respecto y guiándonos solamente por el vídeo que les hemos enlazado. Bueno, sí, les diremos que hemos leído tres o cuatro alabanzas verdaderamente estomagantes que nos enviaron aquel día por guasap y que eran sonrojantes.

En los tiempos de Mao a quien no comulgaba con ruedas de molino se lo humillaba públicamente con lo de 'traidor, criminal, agente enemigo, esquirol al servicio del imperialismo, revisionista moderno y reaccionario'.

Los morantistas lectores del blog que vendrán a 3Puyazos este fin de semana, y que son muchos, tendrán ocasión de agitarnos en la cara su Libro Rojo de Morante y acusarnos en persona de todo esto. Asumiremos que quizá deberíamos formular una autocrítica pública e ingresar en un campo de reeducación taurina.

El diestro volvió a La Maestranza el lunes con toros de Matilla. Pues saltó la sorpresa cuando no cayeron las dos orejas por su labor ante el primero, un torete de dulce que se llamaba Pelifino.

Fue el animalico soñado por cualquier torero: nobleza tontuna sin un mal gesto, colaborador hasta la extenuación, con embestida franca de las que no molesta, sin galope pero tampoco tan lenta y cansina como el de Núñez... Solamente había que ponerse ahí, correr la mano con temple y no retorcerse. 



Eso es precisamente lo que hizo Morante, y estuvo para nuestro gusto muy por encima de la faena de la silla. Cuando sale un chivo así, la situación únicamente es soportable si delante están dos o tres toreros de los actuales y uno es él. Además ofreció chicuelinas, verónicas, medias, largas cordobesas y lances de frente por detrás. Observen en uno de éstos cómo traga ante el torete, que se le para ahí delante con el vientre al descubierto, pero sabía que no había ningún peligro ya que era un amigo:



Hablando de la capa, el maestro sigue con su manía de morder la esclavina y eso no es arqueología taurina sino una ordinariez erradicable a la que nunca nos acostumbraremos:



Pero esperen: a lo relatado hay que añadir esta magnífica estocada, que cae arriba aunque un poquitín pasada. No pregunten en los comentarios si para nosotros vale por sí sola la oreja porque la respuesta es afirmativa. Observen que no ha alargado el brazo para pegar la puñalada sino que lo tiene al lado de su cabeza:



De todos los ditirambos exagerados hasta el delirio que se han escrito o comentado sobre Morante hay algo que pasa desapercibido. Como la estocada no interesa ni siquiera a los críticos paniaguados, nadie dice una gran verdad: estamos ante el diestro de los conceptuados como artistas que mejor ha matado en toda la historia del toreo. Piensen ustedes en cualquiera de los grandes artistas del siglo XX y dígannos uno que esté a su altura. Ninguno. Si escuchan esto mismo a alguien a partir de ahora es que lo ha leído aquí.


Pues con todo lo dicho, siendo Morante, siendo Sevilla, con el terreno abonado por ese público festivo, con los televisivos de Canal Sur babeando de gusto y con el insistente flamear de pañuelos, el presidente Rey no dio la segunda oreja. Sorprendente asimismo la manera como se calló y se conformó ese bondadoso público hispalense. No dábamos crédito.

Su segundo se llamaba Clandestino, un castaño con las coronas claras. Era un torito sevillano a más no poder: 512 kilos, terciado, cuatro años recién cumplidos hacía sólo unos días y con carita torera:



Salió díscolo, desoyendo las llamadas y correteando abanto. El Morante indolente que hemos sufrido durante tantos años hubiera esperado el cambio de tercio sin inmutarse. En cambio, este de ahora decidió echarle ganas y se fue a los medios a ver si lo centraba en la capa:



El animal, cansado de ir de aquí para allá, empezó a embestir al paso, como si llevase ya un puyazo. El susto vino cuando, en seco, se fue al bulto, sin obedecer al capote y derribando al  maestro:



Lo corneó en la zona anal, donde el forro del traje de luces no tiene el grosor de la taleguilla (ya nos entendemos, ¿verdad?):



Con el sobrepeso del diestro, si lo llega a enganchar bien por el recto le hace un destrozo que lo marca para el resto de su vida. Recuerden que contábamos aquí aquella gravísima cornada de Rafael Ortega en Pamplona cuando el toro lo derribó de manera muy similar. Le dieron la extrema unción. Comparen:




En nuestra ingenuidad, pensábamos que la voltereta sufrida en Madrid el 12 de octubre haría reflexionar a Morante pensando en el fantasma de una silla de ruedas (pulsen aquí). Esta cogida de Sevilla, que le ha afectado el esfínter y un poco el recto, ¿lo condicionará a partir de ahora si sigue toreando? Por mucho que actualmente el robot Da Vinci haga milagros en cirugías de este tipo, una cornada en ese sitio por fuerza tendría que hacerle pensar.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.








domingo, 19 de abril de 2026

FERIA DE SEVILLA, 2026 (1). VICTORINO: PICANDO PIEDRA

Nos pusimos a ver el festejo con la esperanza de que no saliese ningún Patatero. Uno estuvo a punto de emularlo pero el resto resultó variado aunque muy desigual de presentación. Y eso siendo generosos ya que hubo dos ejemplares impresentables. Parece ser que Florito está por ahí dentro asesorando a la nueva empresa. Este hace como Morante, se retira pero no se retira. Quizá él tenga la explicación a la clamorosa falta de trapío de varios de los seis de ayer. Si alguno de ustedes lo conoce, se lo pregunta.



Corrida con una media de 548 kilos y blanda. Catorce veces doblaron las manos, algo que no sucede con las ganaderías más comerciales pero sí con Victorino hijo. Los medios tapan este detalle que al padre sacaría de quicio. Nosotros hace años que tenemos la sana o malvada costumbre de contar las caídas de sus toros y acostumbran a superar siempre el doble dígito en cada festejo.

Hubo dos romaneos dedicados a los que siguen repitiendo que lo de Albaserrada no empuja en el caballo.

Su juego fue el siguiente: primero, muy blando de manos pero con genio; segundo, humillador, de triunfo claro pero desaprovechado; tercero, muy tardo pero con temperamento; cuarto, blando y suavón; quinto, un choto impresentable y sexto, bravo en dos entradas al caballo aunque luego asfixiado.

Fue un mano a mano entre dos diestros estajanovistas. Ya saben que Aleksei Stajanov fue un minero soviético que picaba piedra como ninguno y que era capaz de extraer toneladas de mineral él solito en cada jornada. Pues con lo de estajanovistas ya nos entendemos.

Presidió Luque Teruel, quien estuvo más duro que cuando coincide que el de abajo es santo de su devoción.




ESCRIBANO. El primero era un cárdeno oscuro, veleto y sin hocico de rata porque era acarnerado:



Se deja pegar saliendo suelto, nada. Este público maestrante tan facilón y nada exigente aplaudió igual el buen tercer par que este segundo:



El toro plantó cara de inicio pero parecía con ganas de rajarse. Cuando le bajaba la mano se iba al suelo pero si se la levantaba, protestaba.

Era pronto y un poco bronco. Escribano no dudó y cuando el animal se cansó tiró bien de él pero siempre ubicado al hilo, sin fiarse. 



Es de los pocos que sabe distinguir entre natural y contraria pero pegó un sablazo malo por trasero y caído más dos descabellos:



El tercero era cárdeno, astiblanco y meleno. Lo recibió a porta gayola con desprecio inicial:




Tardea lo indecible en el primer tercio aunque al final empuja. En el segundo puyazo tampoco quiere pero no se irá sin llevarse un total de tres agujeros diferentes de Peña.

Tres pares vulgares con un tercero donde, como siempre cuando va por dentro, le echaron el capote desde el callejón. Qué feo... Volveremos a hablar de este detalle en la próxima entrada cuando comentemos lo de Morante y la silla. Ya pueden ir calando bayonetas los de la parroquia morantista:



Muy tardo al cite, lo cual ni de broma es de toro bravo, pero encastado y fijo cuando se decidía a embestir. Pierna atrás de Escribano pero mano baja obligando:



Agotó rápidamente el depósito y recortó drásticamente el viaje repuchándose. Insistencia pesada del maestro antes de una entera trasera y desprendida sin cerrar los ojos. Para Cañaílla, 'en todo lo alto':



El quinto era un Mirandés negro y cariavacado, indigno de plaza de primera, que volvió a saludar a porta gayola en el peor portón de España para ello. Cuatro minutos esperó arrodillado:



Se suelta en los dos entre protestas por su aspecto asardinado. No comprendemos cómo su cuadrilla lo reservó para el quinto lugar. Casi se queda sin toro de tanto verlo pasar antes de clavar:



En la muleta buscaba con su viaje corto y soso, escuchando voces de los que habían venido de Madrid, que pedían que lo matase. Los televisivos decían no entender esa reacción del público 'que no es la habitual en esta plaza'. Toma, claro, porque estos sevillanos de hogaño son muy conformistas y ayer habían bajado algunos aficionados venteños que animaron el cotarro protestando con toda justicia. Comprueben el inexistente trapío de la cucaracha:



Puñalada trasera y baja tan indigna como el novillete pero sin puntilla: 




JIMÉNEZ. Su primero era el más pesado, con 575 kilos, un cárdeno silleto, anovillado, con cuello, que no se tapaba por la cara. Se escobilló enseguida, observen:



Se aflige al momento y se va suelto, como si conociera a Espartaco. Se llevó una ovación inconcebible por tapar la salida y clavar trasero y caído. Lo de este público tiene tela:



No hizo hilo en banderillas sino que se quedaba quieto tras el embroque. Después humilló incansable con el hocico por el albero:



Bien Jiménez al darle distancia pero mal al dedicarse a pegar pases siempre fuera de cachoCon la izquierda, vulgar, por debajo del toro, que seguía haciendo surcos esperando a ver si sonaba la flauta y le pegaban algún pase bueno:



La flauta no sonó a pesar de que Cañaílla pontificó que Jiménez 'ha estado cumbre' (?). Se equivoca en la contraria pero alarga la mano a capón agarrando esta estocada caída con telonazo. Bella muerte antes de asistir a una sorprendente dureza de Luque negando la oreja. Si fuese Morante, que es su hijo putativo...




El cuarto era un negro entrepelado, bizco del izquierdo, que ya anunciaba poquita fuerza cuando tomó el capote:



Buen empuje con este romaneo en el primero pero en el segundo se va de naja:



Cambio de tercio con dos palos. Confirmó el poco fuelle que le vimos de salida. Jiménez no pegó pases sino trallazos con su muleta XXL, picando y retorciéndose grotescamente:



No obstante fue muy aplaudido, o sea que no nos hagan mucho caso. Para Cañaílla, '¡esto es el toreo, qué faena, Dios mío!' Se vuelve a equivocar entrando dos veces en la contraria: media tendida, media arriba y un muy buen descabello:



El último era un cárdeno claro, asaltillado y justo de trapío:



Romaneo de bravo en el primero y alegría sin tardeo en el segundo aunque sin recibir castigo. Era toro de un tercer puyazo y puesto bien de largo porque hubiese galopado pero estamos en España:



Iván García es tan bueno que sabe pegar ese pasito de más para aliviarse mientras se la da con queso al público de aluvión. Observen dónde está el cuerno y dónde su muslo. Cuando el toro pegue el cabezazo él ya estará fuera de la suerte:



Confirmó el toro con la embestida su condición de asaltillado pero blandeaba de manos y se apagó en la segunda tanda. Poca cosa.

Tres pinchazos espantosos y una media en las agujas, entrando siempre desde muy lejos y a la carrera. Este invierno ha estado con Morante y no ha aprendido nada. Nos referimos a la suerte suprema,  disciplina en la que debería y podría aprender del de La Puebla:




Variedad en los toros, siendo una corrida grisácea, y vulgaridad en ambos diestros, de ahí nuestro soviético titular que, por otro lado, podríamos aplicar a tantos y tantos diestros del actual escalafón. Pero no se puede pedir uvas a la higuera. 

Lo asombroso es que al terminar Jiménez se lamentaba de que si llega a matar bien, hubiera podido abrir la puerta del Príncipe. Y tristemente tenía razón. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.