Es que el sexto lo cogió dos veces y pudo hacerle mucho daño. Tuvo suerte de que se le apareciera la Virgen de la Almudena.
De los seis toros lidiados, excepto ese sexto hubo cinco de oreja. Mención especial merece el cuarto, auténtico gordo de la lotería y en Las Ventas. ¿Cuántas orejas se cortaron con este material? Lo han adivinado: ninguna.
DE JUSTO. Su primero no era ensabanado como afirmaron en televisión sino un negro salpicado, mosqueado, botinero y podemos añadir que aparejado dado que las manchas eran simétricas a un costado y al otro. Las fotos son del maestro Moore:
Quiere empujar a pesar de cobrar en el lomo. Otro agujero diferente en el segundo, esta vez caído, pero por lo menos abriendo el caballo.
Toro bravito, que estaba pendiente de todo. Era pronto y seguía el engaño hipnotizado. De Justo, ubicado siempre en la pala, le bajó mucho la mano para evitar el aire. El animal acusó el castigo y a la tercera tanda entregó la cuchara.
El extremeño estuvo por debajo de la bondad del jandillita a pesar de la euforia de los televisivos. Estocada corta en el lomo y otra entera muy defectuosa por baja y trasera. Once descabellos, dos avisos y muerte en los medios. Hubo siete avisos en toda la tarde, lo cual debería ser inadmisible pero eso, bah, ya da igual a todo el mundo:
El cuarto era este negro mate, cornilevantado, astifino y protestado porque no ofrecía demasiado respeto en el ruedo:
Lanzada trasera aunque por lo menos abriendo el caballo como ven abajo. Parecía imposible pero la segunda vara todavía cayó más atrás. Es la ignominia de cada tarde. Pelea muy mediocre en el peto, ¿eh?, anótenlo ya que se llevó una ovación en el arrastre:
Nos da coraje insistir constantemente en la estafa de los banderilleros pero es que se repite cada día lo mismo. ¿No hay ninguno con un poco de vergüenza? Aquí es el Algabeño:
El de Jandilla había mostrado un galope alegre en el segundo tercio que confirmó en el tercero. Fue una verdadera pena tener que sufrir a ese De Justo posterior a su lesión cervical, el que está vendido al destoreo más vulgar y que parece uno más del montón. Ahí lo tienen:
A otros en esta misma plaza los silban sin piedad a las primeras de cambio cuando torean como en la foto anterior. En cambio, el extremeño mantiene una indignante bula. Toreó hacia atrás, apartándose del viaje del toro y siendo muy jaleado pero dejándonos bastante indiferentes si no bastante molestos.
El tal Lacerado aún tenía otra faena cuando se perfiló acertadamente en la suerte natural mas dejó una muy lamentable puñalada, en el lomo y caída. Dos avisos (cuatro para él en total) y otros tantos descabellos:
JIMÉNEZ. Su primero se llamaba Libélula y para nosotros no era jabonero sino barroso:
Regateó cuando iba al caballo y al cogerlo por el pecho dio con Sandoval mayor en el suelo:
En el segundo escarba y retrocede mientras el piquero marra. Tras rectificar, el toro simplemente se deja pegar. El locutor salió con la teoría peregrina de que el toro escarbaba buscando la humedad del subsuelo. Entre eso y lo del callo de Encabo estamos aprendiendo un montón de cosas.
Ahí está Rey, otro que se ha tumbado a la bartola visto que lo aplauden igual y no cobra menos haciendo las cosas mal. ¿No harían ustedes lo mismo en sus trabajos? Se pasó de listo en ambos pares:
Jiménez hizo un inicio muy duro para el torito, que respondió con aplicación pero pegando un pequeño gañafón al final de viaje porque se sentía maltratado sin haber dado motivos. Comprueben que no se puede bajar más la mano:
Aire molesto y desconfianza del diestro mientras el animal parecía mirarlo pidiéndole que se olvidase del viento y respondiese a su bondad. Como no fue así, empezó a ponerse tonto. No descarten que la molestia del toro viniese dada por la insoportable radio macuto del callejón. ¿Era Guerra? Observen su protesta:
¿De verdad es necesario decir al maestro lo que tiene que hacer en cada pase? ¡Incluso en los lances de recibo! Otra duda: ¿se hubiese olvidado Jiménez del aire si no llega a tener contratada la encerrona del domingo? Al final, faena que quedó en agua de borrajas.
Corta a capón que escupe, pinchazo muy malo y esta estocada trasera y desprendida que basta:
El quinto era de Santiago Domecq, este sardo ordinario, ojalado, veleto y astifino:
Sobre los diferentes tipos de sardos recuerden esta entrada. Cabezazos en el peto soltándose en ambos aunque arrancándose con alegría y sin tardear:
Inicio chicharrino con buen tranco del toro, que era pronto, fijo y humillador. ¿Qué más se puede pedir? Y en Madrid...
Como no era suficientemente lacayuno, Encabo empezó a decir que le faltaba ritmo. Luego afirmaron que también le faltaba entrega, ¡hay que ver! Si no sale la ternera atontada, no están contentos. Muñeca de Jiménez sin mando, con el toro yendo a su aire y protestando al ver que no lo estaban toreando como se merecía.
Creemos que esa misma impresión hubo en el tendido porque el ambiente durante el trasteo era de velatorio a pesar del buen Piernasuelta.
Alargó el brazo para dejar una casi entera en buen sitio más dos descabellos. Muy bien Naranjo criticando los pinchazos que estaba pegando Jiménez en el hocico, mientras los dos comentaristas técnicos callaban como... Como lo que son, dos taurinos apesebrados que consiguen exasperarnos.
HERNÁNDEZ. Su primero era negro listón y llorón, que fue protestado por su carita sevillana:
Dimite enseguida en el primero y se suelta al instante en el segundo. Aplaudieron a Prieto por poner este par al sesgo. La estafa permanente:
El torete era un amigo de la infancia pero agotó el depósito en la segunda tanda. Vimos una muñeca de Hernández demasiado blanda. Poco interés entre mucho pase insípido.
Media trasera y desprendida sin telonazo y ejecutada al genuino volapié, tal como pueden comprobar por las manos del toro. Descabello y a otra cosa:
El sexto era de Santiago Domecq, este negro aleonado, astinegro y alto:
Volteó a Hernández en el primer lance cuando se le fue al pecho en un delantal. Se lo llevó prendido de la chaquetilla y lo arrastró hasta el platillo:
Cuando un toro te coge con esa violencia no debes de saber ni qué está pasando ni dónde estás. Tiene que ser algo acongojante. Afortunadamente parece que sólo se llevó la paliza.
En la primera vara escarba pero se arranca y empuja de bravo cobrando caído. Se desentendió Hernández de ponerlo largo en la segunda. Bueno, se desentendió totalmente del primer tercio, como es habitual en él. El toro volvió a escarbar pero al final se arrancó, llevándose dos agujeros diferentes de Collado, ambos en el espinazo... ¡más una doble carioca! La imagen es de cuando terminaba la segunda vuelta criminal sin parar de zurrar al toro con sevicia. ¡Qué asco!
Fue una auténtica vergüenza que suponemos se saldará con una propuesta para sanción por parte de González porque si no, es que ya vale todo.
Psicosis en banderillas, con el toro orientándose, esperando y arreando cuando le daba por ahí. Hernández, después de haber permitido la carnicería en varas, decidió brindarlo al respetable, suponemos que por consejo de Abellán, que conoce perfectamente esta plaza.
Afortunadamente para él el toro perdió bastante fuelle enseguida y empezó a reservarse y a quedarse corto. Decimos lo de la fortuna porque no vemos a este diestro con la mano suficientemente dura como para dominar un toro con problemas.
¡Manda!, le decían pero no sólo no mandó sino que el toro lo volvió a enganchar. Esta vez tuvo mucha suerte de que no le metiese el pitón por el pecho. Ya vieron al principio cómo tenía agarrado el cuerno encima del corazón:
A toro aplomado se pegó el arrimón con ese hieratismo tomasista que exhibe, sabiendo que el sentimental público madrileño le iba a pedir la oreja. Estocada caída y trasera perdiendo la muleta más cinco descabellos y se echa. No le salió bien la jugada y se quedó sin premio:
Lo que pudo ser una tarde triunfal a la vez que trágica se quedó en nada. Los tres tuvieron toros con opciones de ser bien toreados y los tres suspendieron el examen. Lo que decíamos antes: ¿qué querrán?
De Justo está para que se lo piense aunque, bien mirado, tampoco debería preocuparse ya que en Madrid se le sigue juzgando por su prestación en el pasado y no por su realidad en el presente. Hernández tiene sus limitaciones pero tras salir indemne ayer, se puede dar con un canto en los diente.
Y Jiménez... ¿qué le diría Guerra en el hotel: la verdad de lo que pasó ayer o habrá ido con paños calientes habida cuenta de su próximo compromiso? Es que el domingo le esperan seis toros y ayer no estuvo. Sólo falta que empiece a pensar en el mal fario de las encerronas en Las Ventas. Pero no nos pongamos la venda antes de la herida. Ya veremos...
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






















































