lunes, 11 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (3). MAYALDE: CUATRO DE CUATRO

Los cuatro de Mayalde que se lidiaron fueron de oreja. Hizo pleno el conde aunque el problema es que toritos como estos pueden dejar en evidencia al más pintado como verán si continúan leyendo.

Encierro parejo de lámina, todos bajos y todos con cara, nobles en las telas, sin un mal gesto, alegres al acudir al caballo pero con peleas discretas en el peto. No se les apretó y quizá por eso en la muleta ofrecieron las orejas en bandeja de plata. Los dos sobreros de Bohórquez fueron feos y bastante deslucidos.



Los seis previstos en la corrida dieron una media de 561 kilos. El juego fue como sigue: primero, devuelto; el sobrero embistió a arreones; segundo, desaprovechado por Román; tercero, de dulce, desaprovechado por Caballero; cuarto, que pasó sin picar, de lujo en la muleta; quinto, boyante, se fue sin torear y sexto, el otro sobrero de Bohórquez, desaborío.

Cinco avisos en tres horas de festejo.


GALVÁN. Su primero pesó 585 kilos y era este castaño oscuro, listón, bajito, ofensivo y muy humillador. Las fotos son del maestro Moore:



Pareció lesionarse y terminó en el corral. El sobrero era de Bohórquez, cinqueño de 603 kilos, negro zaíno, gordo, de poco cuello, astinegro, sucio del chiquero y con pelota:



Carioca donde intenta empujar y segunda entrada con señal. Blandeo de manos sin protestas y capotes al cielo. 

Banderillas muy traseras, como cada día, y eso no es bueno para el toro. Embestida tan sucia como su costillar, moviendo la cabeza pero sin despistarse de la tela. Al final, entre el aire y el escarbar, poca cosa.



Sainete para cuadrar, media en las agujas y descabello a punto de sonar el segundo aviso:


Mató su segundo en sexto lugar tras volver del hule con un puntazo. Iba a ser este castaño bragado, bociblanco, de manos cortas, serio y bien encornado:



Galope alegre como ven pero pelea mediocre de la que salió renqueando y fue para atrás:



El segundo sobrero también era de Bohórquez, negro, sin cuello, alto, badanudo, acarnerado y también sucio. Candidato a toro más feo de la feria. Las hechuras no parecían muy prometedoras pero eso falla como escopeta de feria:



No pelea tras notar un pinchazo de Juanpa en la grupa. En el segundo le echa el caballo encima y se repucha.

Mala lidia en el segundo tercio, con el murube orientándose y perdiendo el poco fuelle que tenía. Topaba yendo al paso y poco pudo hacer el gaditano. Bueno, sí, hizo una cosa: alargarse demasiado cuando se cumplían tres horas de festejo.



Estocada un pelín contraria tirando los avíos al salir perseguido:



ROMÁN. Su primero era un colorado oscuro, chorreado en verdugo, ojo de perdiz, listón:



Se dejó pegar con bastante saña, mientras Chocolate desobedecía ostensiblemente a Román cuando le decía que parase. En el segundo, galope alegre, como todos los hermanos, y picotazo marrando.

Buen segundo par de Escorial, que se asomó al balcón:



Al ver su buen tranco le dio mucha distancia. Le quiso bajar la mano pero no pareció llevarlo bien toreado, nos daba la impresión de que el toro iba un poco a su aire:



Por eso en la tercera tanda empezó a cabecear. Quizá equivocó el terreno cuando se puso en la raya trasteando perpendicular a la barrera. Terminó en los adentros, donde el toro aún se puso peor. Al final no sacó nada en claro y el animal fue arrastrado con las orejas puestas.

Dos pinchazos a capón sin soltar, otro escupido, otro en los bajos, una casi entera, perpendicular y muy trasera más dos descabellos:



Su segundo era de gran trapío, cinqueño, castaño oscuro, bragado, listón y lavado de cara:



Le levantan en el acto las dos veces por orden del diestro. 

Aprendió la lección y ahora llevó al toro mejor conducido, con mano baja y sin quitarle la tela de la cara:



El toro quería coger la muleta y Román conectó con el público. Dentro de sus capacidades estuvo muy correcto pero siempre por debajo de la calidad del toro. Si en el palco llega a estar el turista Fernández, lo azulea sin tener en cuenta el simulacro total en varas.

Buena estocada recibiendo aunque cayó perpendicular y trasera por clavar a capón como pueden comprobar. Oreja.




CABALLERO. Se le fueron dos toros de oreja, los dos ¡y en Madrid! Su primero era este castaño carinegro, cornidelantero un poco levantado:



Guante blanco en varas sin tapar la salida. Salió suelto. En el quite resultó cogido Galván tras desequilibrarlo el toro con una pata:



García se alivió como ven y además clavó muy trasero pero fue convenientemente ovacionado:



Buena embestida del toro pero muñeca rudimentaria de Caballero, siempre con el compás muy abierto. Pegó pases, siempre por debajo de lo bonancible de su oponente. Hasta Arnás se dio cuenta porque comentó que el público estaba siendo muy respetuoso con él. Dijo esto porque no se oía ninguna protesta. Con otros no hubieran tenido piedad pero... es el diferente rasero que tienen los protestantes de esta plaza.



Se perfila mal y pincha, luego clava una media horrorosa, pega cuatro descabellos y por fin el de Mayalde se echa, aburrido y decepcionado el pobre por haber sido tristemente desaprovechado.

Su segundo era este negro listón, cinqueño, perfectamente encornado, aleonado, que salió con muchos pies:



Dimite enseguida y le levantan en los dos. Ya ven que la tónica de la corrida fue no pegar ninguna de las palizas habituales. 

Bien Gómez y Sánchez. Vean el primero cómo en uno se alivia pero en el otro se esfuerza. No obstante, ¿qué más da? Lo aplaudieron exactamente igual en los dos pares. Estamos en Madrid y todo vale:




García había enseñado a todos el pitón derecho con el que el toro se comía la arena. Inicio equivocado del diestro por cuentos chinos ya que el animal era de pronto y en la mano.

Después se confirmó su viaje como ven abajo. Pero Caballero paseaba demasiado entre tandas y seguía trasteando por debajo del buen animal, que amenazaba con desentenderse, harto de ser mal toreado.



Nada, el del conde se acabó sin haberse llevado ni un pase bueno. El público estuvo otra vez muy comprensivo con el maestro, ¡así da gusto!

Pinchazo y sablazo malo, caído, trasero y ejecutado a la carrera estirando el brazo. La culpa de irse de vacío no fue de la espada como se engañaba en el callejón. Conforme pasen los días Caballero se dara cuenta de la gran oportunidad que desperdició ayer con esos dos toros:



Victoria clara de Finat frente a los dos toreros que se enfrentaron a sus toros. En una plaza que se ha vuelto tan facilona fue delito de lesa tauromaquia que no se cortase un mínimo de cuatro orejas. 

Y dado que a sus toros no se les picó con dureza, ya podrían haberlos puesto de lejos en una tercera vara para recrearnos con su mínimo tardeo y su mucha alegría en el galope. ¿Habrán pensado los de 3Puyazos en esta ganadería?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. Y gracias a Santi por su aportación.

domingo, 10 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (2). LA QUINTA: ¿QUÉ SE HIZO?

Eso es lo que preguntaba Jorge Manrique: ¿qué se hizo el rey don Juan?, ¿qué fue de tanto galán? Podríamos parafrasear la continuación del memorable poema refiriéndonos a La Quinta: ¿qué se hicieron las llamas de aquellos toros encendidos?, ¿qué de tanta casta como traían?



Todos sabemos que la familia Conradi quiere que las figuras se apunten a sus toros y van por buen camino desde hace años. Pero el peligro es que la búsqueda del torito colaborador les degrade la vacada, como alertaba en su día don Juan Pedro Domecq y Díez, recuérdenlo aquí. Su memorable afirmación era que 'el toro comercial, por borreguismo, puede degenerar en mansedumbre'.

Los toros de ayer fueron modorros, descastadillos y sosos. El único interés del cartel anunciado era que sacasen problemas para ver cómo los resolvían unas muñecas presuntamente mandonas como las de los tres protagonistas. Deseábamos que saliese alguno como el segundo de hace cuatro años al que Juli neutralizó sin despeinarse (recuerden aquí). Ayer no hubo tal.

Corrida cinqueña, sin que la edad se notase en nada, que dio una media de 552 kilos. Su juego fue este: primero, flojo y sin humillar; segundo, vacío y descastado; tercero, noble al principio pero que se puso farruco al no sentirse toreado; cuarto, mansurrón y reservón pero tontuno; quinto, soso y mirón y sexto, maltratado en varas y a pesar de ello colaborador al final.




PERERA. El primero era cárdeno claro, rebarbo, caribello, bragado y bien encornado. Las fotos son del maestro Moore:



Lo pone muy mal en suerte, parece mentira. Mínima pelea con mínimo castigo y a pesar de ello, el toro ya estaba para el tinte.

No entendimos un inicio de faena soliviantando al toro al levantar siempre la muleta en todos los pases. En la primera tanda el torillo pasaba ya por ahí sin humillar.



Desarme, pitos y Perera que no se aclara. Media atravesada saliéndose más seis descabellos. 



El cuarto no era ensabanado sino un berrendo en cárdeno, remendado, careto, alunarado, gargantillo y bien encornado. Obligó a Perera a tomar el olivo y fue Duarte quien se dobló con el:



Esto de abajo es un careto de toda la vida, nada de cariblanco como se inventó Arnás. Dado que Encabo de pintas no tiene ni idea, mantuvo un prudente silencio. Tuvo que ser Adolfo Rodríguez Montesinos quien les enviara un guasap para que dejasen de navegar confundiendo al aficionado:



Por una vez vimos a un picador defenderse ya que el toro pegó tornillazos mientras empujaba y casi derriba. Como es lógico en estos casos, en la segunda entrada hubo carioca y barrenada vil. Estos del castoreño es lo que tienen, que son muy vengativos en cuanto el toro les da algún problemilla:



Sosería del toro con muleteo del diestro en ambiente de velatorio. Nada otra vez. Dos pinchazos nefastos entrando con... precaución más una entera, trasera y caída muy deficiente. Muerte en los medios del careto.




LUQUE. Su primero era cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco, con morrillo y muy ojalado. Venía picado del campo:



Huye al hierro tres veces. En la cuarta se quedó pero sin apenas castigo. Juan Contreras clavó muy traseras esas banderillas del Atleti y encima sin cuadrar en la cara pero lo aplaudieron mucho:



El toro no tenía alma pero Luque se fue a torear a la solanera. Total, nada. No comprendemos por qué brindó eso al respetable. Se perfila en Torrejón para dejar un pinchazo y una delantera desprendida más descabello:




El quinto era cárdeno caribello, gargantillo, bragado, meano, axiblanco, rabicano y calcetero de pies. El más serio para nuestro gusto:



Huye al hierro pero en el segundo y tercero cobra sin piedad por orden de Luque. Punta puso este par medio decente:



Compitieron en sosería toro y torero sin que podamos confirmar quién ganó. La cosa se hizo interminable pero por fin acabó con una media desprendida y descabello:




RUFO. Su primero era un cárdeno bragado, axiblanco, rabicano, gordo, veleto aunque un poco apretado de puntas:



En el primero quiere pero no puede con el caballo. En el segundo se encela calamocheando mientras cobra en el espinazo como ven:



A Sánchez se le fue el par atrás después de dar el pasito de más para aliviarse:



Toro noblote y distraidillo, que iba y venía sin novedad. Rufo pegó pases un tanto acelerado y fuera de cacho. Las muecas, las de siempre y la muñeca, sin mando.



Dos pinchazos escupidos, otro sin soltar y este mandoble caído, trasero y perpendicular,  todo con telonazo, como se aprecia, y saliéndose. Descabelló rondando el segundo aviso:



El sexto era un cárdeno más, meano y corniabierto:



Carioca con paliza criminal ordenada por Rufo. En el segundo el picador se limitó a darle al túrmix para ahondar el boquete. Salió del caballo gazapeando.

Sánchez estuvo ahora más aseado pero siempre lejos de sus mejores tiempos, que esperemos vuelvan algún día:



Le aconsejaron bien desde el callejón: '¡muleta, abajo!' Después, pierna atrás, más muecas e intentos de tiovivo que el toro deslucía porque no terminaba de tragar. No faltaron esos movimientos de cadera suyos que nos sacan de quicio porque se nos antojan muy poco toreros:



Toreo tosco que culminó con esta estocada caída, tres descabellos y se echa:




Fiasco ganadero sin paliativos. Los propietarios buscan regularidad en sus toros y ayer la hubo pero en sosería. Que nadie nos recuerde el naranja de Bilbao porque fue ridículo, sólo producto del afán de protagonismo de un presidente senil.

Y han comprado a los Conradi otra corrida en San Isidro...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.