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viernes, 17 de agosto de 2018

FERIA DE TAFALLA, 2018 (2). AGUADULCE: ¿DE QUIÉN FUE LA CULPA?

La corrida no salió como se esperaba y alguien debió de tener la culpa. Unos decían que el viento, otros que los toros y otros que los toreros. El que seguro que no tuvo ninguna culpa fue el público que ocupó la plaza en un tercio y que pagó religiosamente su entrada.

Nuestra opinión es que, puestos a repartir porcentajes, el viento tuvo la culpa en un 30%, los toros en un 20% y los toreros en un 50%, especialmente Luque y Abellán, que venía en lugar de Mora, ambos de vuelta de todo, con poca afición. Salvamos de la quema a Borja Jiménez, el único que tuvo ganas de agradar. Los otros dos vinieron a Tafalla como quien va al dentista a que le pinchen en la encía.

Es verdad que hizo aire pero los toreros con ganas se preocupan de informarse de que hay que colocarse debajo de la banda de música porque sopla menos. Y por mucho aire que haga, el torero con interés por triunfar se sobrepone a casi todo.



¿Y los toros? Venían de los dos hierros de Aristráin pero es agua del mismo pozo. En el ambiente, el recuerdo de la dulce novillada de hace unos años (recuerden aquí). Pero nosotros avisábamos a los amigos de que Aguadulce echó hace quince días dos novilladas en Navas de san Juan y en Parentis que hicieron sudar a los diestros porque sacaron el carbón que tiene Núñez de vez en cuando.

Aquí no sacaron mucho carbón pero fueron de juego variado, desde el primero, que fue cuatro veces al caballo, hasta el sexto, totalmente desorejable. En medio, los desaboríos tercero y quinto y el manso sexto. En condiciones normales, se cortan tres o cuatro orejas. Fueron todos picados de manera infame, los picadores deberían ser enviados de por vida a la Isla del Diablo a pan y agua. Nos consta que alguno fue denunciado por los forales.

Al contrario que los veraguas, todos tuvieron querencia a chiqueros. Bonitos de lámina excepto el quinto. Éste fue el primero, cárdeno bragado, meano corrido, rabicano,  coletero, salpicado y caribello:




El segundo, castaño albardado, bocidorado y listón. Tres agujeros le hizo el picador asesino en una única entrada. Luego sufrió la penosa lidia de la nefasta cuadrilla de Luque, empezando por un desconocido Juan Contreras:



Al tercero lo mató el picador dándole bien en el lomo, rectificando, barrenando...A ese carnicero habría que quitarle el pan de su ración en la cárcel, ¡qué poca vergüenza! 



Al cuarto lo calificaban en el apartado como castaño, bragado corrido y 'codillero' ¿Ustedes saben qué es eso? A ver si alguien nos lo aclara. Codillero siempre ha sido el torero que torea con los codos pegados al cuerpo. Antes era un defecto pero hoy, que violentan el cuerpo para estirar el brazo como si fuesen ladrones de bolsos, es una bendición (recuerden aquí a Aparicio padre). Véanlo:



Es castaño, bragado, listón, bocidorado, axiblanco y lavado de cara (esto de la cara es lo que les explicábamos aquí). Ahí va otra instantánea:



El quinto era feo por no tener cuello:



El sexto, serio y ensillado, pesaría cien kilos más que sus hermanos (aunque parecían sus hijos):



ABELLÁN. Pensábamos que vendría a comerse el mundo y poner la plaza boca abajo pero no hubo nada de eso. Era su segunda corrida este año y tiene otra en Cintruénigo. Su primero salió abanto y no mostró ningún interés en intentar centrarlo. 

Fue cuatro veces al caballo. En la segunda entrada el picador le pegó hasta en el paladar por orden de Miguelito. Con esa paliza, cualquier toro queda para el tinte pero éste no.



Se veía que el toro, si el maestro ponía fe y decisión, acabaría tragando. Eso pareció al principio:



Pero todo lo que hizo Abellán fue al hilo del pitón, sólo se cruzó dos veces. Ahí se veía que no se fiaba. Si a lo dicho añaden el viento, la posible faena se diluyó como un azucarillo:



Pinchazo arriba, media en el rincón y descabello.

Su segundo era el castaño ese 'codillero'. Ya se le vio desconfiado con el capote. Cuando desde la barrera le gritamos '¡Miguel, pon algo de tu parte!, se giró para mirarnos perdonándonos la vida. Anoten dos pares excelentes de Miguel Martín. 

Con el inicio rodilla en tierra pareció que cambiaba de actitud. El público estaba deseando orejear a alguien. 



Pues no hubo manera. Nuevas desconfianzas, otra vez de perfil y el toro que empezó a ir a su aire. El Abellán antiguo da la cara y corta la oreja como sea. El de ahora acabó a la deriva.



Y encima dio un sainete al matar: tres pinchazos y esta media en que el toro se le fue al pecho y salió trompicado:



Pero el toro la escupió. Entró de nuevo y, a pesar de tapar la cara, dejó media arriba cuando lo fácil tras el aviso era ir al bajonazo, eso se lo reconocemos (hay otros como Nazaré que van al bajonazo en la primera entrada).

¿Qué pensaría el diestro al llegar al hotel? La verdad es que uno como él entendemos que así no puede seguir.

LUQUE. Otro que tal baila. Vino con una cuadrilla que ni en una capea le salva la cara. Nos sorprendió penosamente Juan Contreras clavando un palo en sus dos entradas. Le vimos con miedo y eso es lo peor que se puede decir de un torero. Que nos mire a los ojos y nos diga que no tenemos razón. 

El toro se quedaba debajo por su poca fuerza pero Luque le arrancó pases a base de zapatillazos. 



Estocada honda trasera y desprendida y el toro que dobla en chiqueros. Ahí lo ven, con Contreras de catafalco y azabache, bajo la mirada de Rafael, Jony y otros personajes conocidos de Tafalla:



Nada más ver a su segundo torció el morro porque el toro, con ese cuello, no tenía hechuras de embestir. Nuevo desastre en el primer tercio, con tres entradas al caballo para hacer cincuenta agujeros y machacar al toro vilmente en el tercer encuentro (Contreras bregaba y se desentendió al permitir que el toro se fuese al reserva, ¡qué poca afición y qué desprecio al público!).

En el segundo tercio terminaron por resabiar al toro. Se juntaron el toro tardo y parado y el torero sin ganas y desmoralizado. 



Malos los dos. El único bueno, el espectador del tendido, que sufría esta lidia penosa con resignación. Pero en el fondo disculpamos al toro porque esa deleznable lidia hizo que quizás pareciera peor de lo que era. Estocada trasera, contraria, tapando la cara y saliéndose de la suerte. 



Con un descabello acabó Luque, que luego en el callejón iba diciendo: '¡qué m... de toros!' Y nosotros ¿qué tenemos que decir? Qué m... de cuadrilla y qué m... de picador y qué m... la poca afición que tenéis, ¿te parece bien así, Danielito? Dejémoslo porque nos estamos calentando.

BORJA JIMÉNEZ. Fue  el único con buena disposición, algo que en un torero debería darse por supuesto. Su primero sufrió el inevitable atraco del picador. Decimos atraco porque nos roban el espectáculo protagonizando una carnicería que te avergüenza como aficionado.



Menos mal que Perico puso este excelente par:



Luego resultó un toro topón y que pegaba un gañafoncillo al final. Buena voluntad del diestro que intentó sacar petróleo. 



Estocada honda trasera y descabello.



El último era ese toro negro mucho más grande que los otros. En el caballo hizo sonar la música en el primero y se repuchó en el segundo. Nuevo gran par de Perico:



Embistió la muleta con casta de inicio. Nos las prometíamos muy felices porque además tenía fijeza. 



Cuando perdió fuelle, se olvidó de la primera pero conservó la segunda. Iba con el morro por el suelo.



Faena aseada de Jiménez, que tenía la oreja en el bolso tras una media arriba tapando la cara pero la perdió con los cuatro descabellos. 

La afición salió descontenta como decíamos al principio y cada cual echaba la culpa a unos o a otros. Nosotros ya lo hemos argumentado. Tenemos en cuenta el viento y que los toros no fueron nada del otro mundo. Pero no perdonamos a los picadores asesinos, a las cuadrillas poco profesionales y a los diestros que vienen a echar la tarde. 

El menos culpable, el aficionado. En tardes así, habría que hacerle un monumento.

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.

jueves, 16 de agosto de 2018

FERIA DE TAFALLA, 2018 (1). PRIETO DE LA CAL: CUANDO TODOS PONEN INTERÉS

Hace dos entradas hablábamos de toreros que parecían oficinistas, recuerden aquí. Ayer en Tafalla hubo unos toreros que suman entre los tres este año menos corridas que uno solo de aquellos dos oficinistas y que demostraron afición e interés por hacer las cosas bien (Gómez del Pilar lleva cuatro corridas, Joselillo tres y Curro de la Casa una, ésta).



También puso interés el ganadero enviando una corrida bien presentada según nuestro gusto con mención especial para este albahío que vino a última hora del campo en sustitución del que se rompió un pitón en el desencajonamiento:



Corrida variada de juego, con un primero vulgar, un tercero bravo en las dos entradas al caballo y un sexto excelente para el torero. No hubo ningún marrajo y creemos que es la primera vez que vemos en Tafalla una corrida en que ninguno de los toros muestra querencia a chiqueros (ya saben que por esos toriles entran y salen varias veces).

Éste fue el primero, toro pronto al cite pero gazapón:



El segundo fue puesto de largo en el caballo por Gómez del Pilar, cosa que valoramos y agradecemos. Era negro zaíno, astracanado y cornidelantero:



El tercero tuvo un comportamiento extraño que luego les comentamos. Fue el de más trapío de la corrida, de comportamiento díscolo en el campo y que tuvo esta salida típica de Veragua:



El topetazo llama la atención en estos tiempos en que los toros se frenan ante los burladeros quizás por el abuso de fundas. Ahí lo tienen:



El cuarto fue bueno para la muleta y Joselillo lo aprovechó. Como acertó con la espada, cosa rara en él, cortó las dos orejas que le otorgó el generoso palco. La generosidad no se quedó ahí sino que siguió con el pañuelo azul para el toro, premio excesivo porque sólo fue una vez al caballo donde empujó con fe pero cabeceó. A los de Zaragoza les sonará su nombre, 'Farolero':



Ahí va el torero con Rafael acompañando en la vuelta al ruedo:



Y el ganadero, contento. A la izquierda vemos a Juan Vázquez, uno de los hijos del gran Pepe Luis Vázquez:



Finalmente, el sexto, de nombre 'Botinero', embistió a la muleta con un gas y una codicia dignas de mejor causa. Y más tras haber sido picado terroríficamente por un picador nefasto. El pobre Curro de la Casa se lió y no pudo con él:



Hubo entre media entrada y dos tercios, con aficionados venidos de Italia, de Céret, de Vic-Fezensac, de Toulouse, de Bayona...



JOSELILLO. Tuvo el premio que tantas veces ha perdido con la espada. Se le vio con ganas desde el principio:



Su primero manseó en el caballo en las dos entradas y luego se puso gazapón. Le dio distancia pero el toro se iba dando cuenta de lo que dejaba atrás. Toda la faena, con la derecha:



Dio un sainete para cuadrar porque el toro no estaba toreado. Pinchazo desprendido y estocada casi entera, también desprendida y atravesada.

A su segundo ya hemos dicho que lo cambió con una entrada donde el animal había empujado bien pero moviendo la cabeza. La autoridad ya había dejado claro al palco que si los matadores solicitaban el cambio con un puyazo estaban obligados a concederlo.

En el segundo tercio hicieron un trabajo de lujo Carretero en la brega y Tornay y Cerrato en banderillas. Dejaron el toro a punto de caramelo. Como Joselillo es un torero de los de antes, jamás echa la pierna atrás, siempre adelante ganando terreno al toro, eso es lo primero que queremos anotar.



Lo segundo es que no vamos a pedirle un arte sublime ni el temple de Curro Romero, eso está claro.



No obstante, hubo una buena tanda de naturales no del todo puros pero largos y acompasados. Todo el mundo estaba deseando que no hiciera honor a su condición de pinchaúvas.



Hubo suerte y colocó esta estocada caída y efectiva que le valió las dos orejas. El toro echó la cara arriba en el embroque igual que todos sus hermanos. Luego, la posterior vuelta al ruedo al toro ya comentada:



GÓMEZ DEL PILAR. Mostró una excelente disposición, con afición y ganas de agradar. Por ese camino puede ser lo que vaticinábamos en julio, el futuro torero predilecto de Céret:



Recibió a su primero con una larga en tablas y después tuvo interés en colocar muy bien al toro en el caballo, la segunda vez a una distancia que hacía años que no veíamos en esta plaza, ¡gracias, maestro! Además, Macías estuvo pendiente de sacar el toro rápido del peto, perfecto.

Iván Aguilera puso dos pares magníficos. En Peralta lo recordarán porque en 2011 se llevó el premio del Club Taurino al mejor par de banderillas. 

Estuvo aseado el diestro madrileño, sin dejarse enganchar la muleta y sin destorear porque el toro era un poco revoltoso y no permitía florituras.



Casi entera en el rincón tapando la cara y oreja que no discutimos por las ganas y la buena actitud que demostró el torero.

En su segundo, como vio que Joselillo había cambiado con una entrada al caballo, hizo lo mismo. Lo colocó galleando por chicuelinas:



Pero este toro no era como el de Joselillo aunque discutiremos lo que sea menester. En esta foto parece de dulce:



Pero pegaba un tornillazo formidable al final del pase, en todos sin excepción. Ahí lo tienen:



Creemos que con esa actitud se le fue buena parte de fuerza. Algún buen aficionado nos habló de su pitón izquierdo quizás desaprovechado por el diestro. No lo terminamos de ver claro, más bien creemos que arrancó los pases que pudo, vean:



Intentó un arrimón que el toro no consintió. Lo finiquitó con una entera, sorprendentemente delantera en los tiempos que corren, y tres descabellos. Dejó muy buena impresión en Tafalla.

CURRO DE LA CASA. Ya hemos dicho que era su primera corrida este año. Su primero fue el albahío 'Hocicón'. Estuvo casi diez horas de viaje con cambio de camión en Logroño. Pasó por los corrales con mucho mimo porque era un toro de comportamiento imprevisible ya en el campo y de ahí fue al chiquero sin correr el encierro.



Ya en el ruedo, la noticia saltó cuando el diestro también puso interés en colocar bien al toro ante el caballo que montaba su paisano de Guadalajara David Mejía 'El Marqués'. Lo picó fenomenalmente, cosa casi imposible de ver hoy en día:



Nos acercamos a felicitarlo. Nuestro diálogo fue éste:

- Le felicito porque ha picado muy bien, seguramente usted es el único picador de España que no pica trasero.
- Muchas gracias pero es que también influye la suerte
- ¿Suerte? Oiga, en confianza, a ustedes son los toreros quienes les ordenan picar trasero para hacer más daño al toro, ¿no?
- No, no, lo que pasa es que a veces no picas donde quieres. Pero ya te digo que no nos ordenan eso. Si picamos trasero ¡es porque somos así de malos!

Pero es que luego fue Otero quien nos deleitó con dos pares fantásticos. Ya se llevó un premio en Tafalla y quiere repetir, ahí lo ven:



También fuimos a hablar con él:

- Señor Otero, ¿por qué no banderillea usted los seis toros de la corrida?
- (Desconcertado por la absurda pregunta) Eso no lo permite el reglamento...
- Pero si los aficionados queremos que usted banderillee los seis ¿con quién tenemos que hablar?
- (Riendo, viendo ya la broma) Al mismo precio no voy a poner seis en lugar de dos ¿eh? Habrá que pagar más...

Y cuando todo el mundo se las prometía muy felices con el empuje del toro en el caballo, aquellos dos buenos puyazos y el gran tercio de banderillas, va el toro y se para. Pero cuando decimos que se para es que se quedó como el toro de Guisando, con la mirada perdida, atornillado al suelo. De la Casa le arrancó tres pases:



Lo mató de pinchazo hondo y esta estocada trasera pero arriba:



Al acabar la corrida nos fuimos a que el mayoral nos aclarase lo sucedido. Él fue quien nos explicó las vicisitudes del viaje que les hemos comentado antes y añadió que el toro fue enchiquerado y allí estuvo sin agua durante demasiadas horas. La comida daba igual pero la falta de agua según él fue la razón de ese comportamiento. El animal se habría deshidratado cuando probablemente hubiera sido el toro de la corrida pero eso ya nunca lo sabremos.

El último fue masacrado en varas, donde un muy veterano picador lo dejó como un colador montando un espectáculo lamentable. Gran brega de Otero enseñando al matador que el toro era de oreja, cosa que le gritamos nosotros desde la barrera cuando cogía la muleta.

Pero De la Casa acusó la inactividad, no se aclaró de inicio porque se echó la mano a la izquierda y el toro le pegó dos sustos. Desde nuestra posición oíamos al jabonero que le decía 'pero ¿qué haces? Ésas no son maneras de torearme, hombre, ¿no has oído que te han dicho que soy de oreja?'



Lo intentó con la derecha pero había perdido un tiempo precioso y eso, en uno de Veragua, es un delito de lesa tauromaquia. Volvió a la izquierda para recibir dos sustos más en que el toro le perdonó la cornada. Una pena...

Pero atención porque le pegó una estocada en lo alto muy buena tras este intento anterior, siempre arriba:



Ya han visto que la cosa estuvo bastante entretenida. Un toro bueno en el caballo, otro bueno en la muleta y ese sexto que pudo ser el toro de la corrida pero que se picó deleznablemente y se fue a la postre sin torear.

Los tres toreros mostraron disposición  y ganas de hacer bien las cosas, hubo buenos pares de banderillas, no sufrimos sainetes a la hora de matar ni sopló el molesto viento de Tafalla. ¿Qué más se puede pedir hoy en día? El arte...Ya, eso mismo, ¡y el cántaro se rompió!

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.