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domingo, 14 de octubre de 2018

'RESINAS' PARA EL RECICLAJE EN MADRID

Para reciclarlos directamente en el contenedor de orgánico. Menos mal que don Felipe de Pablo Romero está muerto desde hace cuarenta años porque así no se enterará nunca del deprimente espectáculo que ofrecieron 'sus toros' el 12 de octubre en Madrid. Fue para salir huyendo. Los lectores saben que nosotros siempre nos referíamos aquí a los 'pablorromeros' por una cuestión de romanticismo. Pues eso se acabó. 

A partir de ahora serán los 'resinas': toros impecables de lámina pero sin raza, sin casta, sin poder, sin codicia, sin nobleza, sin humillar, sin nada de lo que buscaba don Felipe en las marismas. Lo único positivo que les vimos fue su prontitud en acudir al caballo, nada que ver, por ejemplo, con la exasperante tardanza de los victorinos modernos.


FOTO: Arjona

Los picadores, excepto García en el sexto, nos ofrecieron un espectáculo criminal y antitaurino. Observen esta carioca asesina en el lomo. Disculpen la calidad de la foto pero es el testimonio de la vergüenza que nos hicieron pasar:



Al terminar, varios aficionados veteranos de la grada del 8 comentaban su juego. Uno decía 'ha sido una mansada', otro decía 'sí pero mansos encastados', otro comentaba que 'se podía hacer algo con ellos' y el último le daba la razón: 'claro, por lo menos no eran la tonta del bote de cada día'.

Pues no estamos de acuerdo más que con el primero: fue una mansada pero sin ningún interés, descastada y desagradable por su sosería. Lo único que se podía hacer era matarlos con dignidad. Y que conste que a nosotros nos aburre y nos saca de quicio de igual manera tanto la tonta del bote como estos cárdenos de matadero.

El que acertó fue quien gritó a Gómez del Pilar en el quinto: '¡mátalo! ¡Pero mata toda la camada!' Ahí sí que estamos de acuerdo. A la salida escuchábamos cómo uno de los santones del 7 decía '¡qué hechuras! ¡Qué toros más bonitos!' Y no mostraba la menor indignación por el juego que habían dado en la plaza. Lo que usted quiera, jefe, pero nosotros preferimos menos hechuras y más bravura, más poder, más casta o más fiereza. Y no hace falta todas estas características juntas, con una de las citadas nos conformaríamos.

Pero es que los resinas no mostraron ni una de ellas, ¡ni una! Todos barbearon las tablas y estaban locos por irse no a los adentros sino directos a toriles. Desparramaban la vista y rehuían la pelea. Ninguno remató en los burladeros y doblaron las manos en cinco ocasiones. 

Como curiosidad, los toros lucieron divisa celesta, blanca y negra, suponemos que por luto en homenaje a las víctimas de las inundaciones mallorquinas por las que se guardó un minuto de silencio. Hubo el tercio de entrada esperado:



RUBÉN PINAR. Su primero hizo un amago de saltar pero no superó el listón. Barbeaba las tablas y se quería ir nada más salir. 


FOTO: Julián López

Dos puyazos lamentables y el toro que adoptó en la muleta un trote cochinero mientras tardeaba. Las dos primeras tandas transcurrieron esperando que Pinar matase al animal lo antes posible para ahorrarnos la matraca. Pero héteme aquí que en un tornillazo el diestro no quiso soltar la muleta y el tal 'Rosalero' le enganchó por el muslo derecho infiriéndole una grave herida (dos trayectorias de un palmo cada una). Pulsen aquí en el 0'35''. 


FOTO:  Javier Arroyo

El bueno de Pinar pidió un torniquete con un corbatín y, cuando pensábamos que iba a pegar un espadazo e irse a la enfermería, se dedicó absurdamente a seguir ahí con el insulso toro dándonos un mal rato y encima con visibles gestos de dolor. Vean que la sangre le llegaba hasta el tobillo. 


FOTO:  Javier Arroyo

Eso no venía a cuento y nos parece un gesto tan temerario como innecesario. Esperemos que Manolo Amador se lo haya hecho entender. Pinchazo delantero y casi entera, pescuecera y caída con tres descabellos. Como la espada estaba defectuosa, los del 7 le brindaron unas  impresentables, patéticas y vergonzosas palmas de tango absolutamente fuera de lugar. Señores, con la herida que llevaba, había que guardar silencio y las palmas de tango dejarlas para otras ocasiones en que deberían sonar y no suenan porque el destinatario es santo de la devoción de ese tendido. Nos indignaron mucho, creemos que se nota.

JAVIER CORTÉS. Mató tres toros, dos de Resina y uno de Pereda que remendaba la corrida y, de paso, limpiaba los corrales, porque era nacido en noviembre de 2012, hagan cuentas.

Su primero renqueaba de atrás pero nadie protestó (si llega a ser de Cuvillo, Garcigrande o Juan Pedro, no se le perdona, son las cosas de Madrid). Era otro que barbeaba y buscaba irse a Manuel Becerra de salida. A Cortés ya dijimos que lo tenemos calado: mata sus toros en el caballo y este 'Huracán' lo sufrió en sus propias carnes con una paliza tremenda y fuera de lugar.

En banderillas el toro hizo hilo con Prestel y lo persiguió hasta la barrera. Como Cobo no estaba atento al quite, el animal saltó empujando al subalterno al tejadillo del callejón, que es lo que le salvó, y cayendo ambos dentro (pulsen aquí en el 2'23''). Fue un momento de grave apuro entre el 8 y el 9. No se equivoquen: el toro no hizo eso por su codicia sino porque vio la ocasión de huir con la excusa de perseguir al pobre Prestel, que se llevó un susto que no olvidará.


FOTO:  Javier Arroyo

Nos recordó la muerte del carpintero Pablo Pérez en 1957 cuando sucedió algo parecido en 1957, fue entre el 6 y el 7 y lo contábamos aquí:



El toro no valía ni para carne, iba con la cara por las nubes, topaba  y miraba al tendido en lugar de a la muleta, mostrando su  descastamiento total. Sólo faltó que Cortés se equivocara rematando varios pases por arriba para que el toro empeorara su ya de por sí nefasta condición. Tuvo que cazarlo de un bajonazo tras dos pinchazos feos porque encima se puso gazapón.


FOTO:  Javier Arroyo

El segundo que mató fue el castaño de Pereda, que era el que correspondía a Pinar. Toro feo, muy basto de pezuñas y encima flojo de remos. Como en la muleta apenas se tenía en pie, la cosa fue de siesta. Media contraria y caída y dos descabellos. 


FOTO: Julián López

El sexto fue el tercero que despachó. Precioso por fuera pero vacío por dentro. Tras un segundo tercio que fue un herradero, demostró su poca raza, embistiendo al paso, buscando lo que dejaba atrás y sin pasar en cuanto agotó la mínima fuerza que tenía. Lo que decíamos antes: no era la tonta del bote pero la cosa se seguía con sopor desde el tendido. Al final desarmó al diestro. Todo el mundo estaba loco por que aquello terminase de una vez. Estocada pasada atravesada tirando la muleta y cuatro descabellos.


FOTO:  Javier Arroyo

Tres toros en Madrid no se tienen todos los días, es lo que alguno le recriminaba. Pero tres toros tan insulsos y descastados como ésos también es difícil que coincidan. 

GÓMEZ DEL PILAR. Esta temporada se ha ganado nuestro interés porque es un torero que nos ha demostrado tener afición. Aquí tuvo muy buena disposición toda la tarde incluso hasta ponerse pesado porfiando con su segundo al que debiera haber pasaportado sin contemplaciones para ahorrarnos la tabarra.

Se fue a porta gayola en los dos, cosa que tiene mucho mérito para nosotros. La primera vez hubo que llamar al torilero, que ya se había ido adentro a abrir y el maestro empezaba su paseo hacia chiqueros sin que se diera cuenta. Recuerden aquí lo que decía Luis Miguel: 'cuando vas caminando hacia chiqueros para arrodillarte, ya no te puedes echar atrás pero es que, si pudieras, te cambiarías por un perro callejero'.



El toro le pasó muy cerca de salida y luego le dio unos delantales muy celebrados. Estuvo infame Aguado señalando en el lomo pero el diestro siguió con sus ganas de agradar por chicuelinas y dejando el toro largo en la segunda vara con una zapopina. Creemos que como el toro apenas había sido pinchado Gómez del Pilar iba a ponerlo una tercera vez de largo pero el presidente, con el piloto automático, cambió el tercio por su cuenta ante la sorpresa del maestro. Cobo puso el mejor par de la tarde para resarcirse de su error en el quite a Prestel.

Inicio serio de faena a un toro sin casta, que andaba descompuesto y se revolvía por el izquierdo. Precisamente tras recibir un susto por ese pitón, Gómez del Pilar se echó la mano a la izquierda para torear por naturales (?). Suponemos que lo hizo por sus ganas de agradar, como indicando que no iba a achicarse. Pero no sacó nada en claro ya que el toro era de chichinabo.

Tragó con valor y se pegó un arrimón pensando que Polo sería como Gómez hace justo un año cuando regaló una oreja de pueblo a Luque por un arrimón penoso (recuerden aquí). Resopló tras dos manoletinas con susto y pegó un gran pinchazo arriba excelentemente ejecutado en la suerte natural. Cambió a la contraria y ahí dejó esta desprendida hasta los gavilanes. 


FOTO: Julián López

Bella muerte del toro y sorprendentes aplausos en el arrastre ante los que no dábamos crédito. Aplausos ¿por qué? ¡Venga, hombre! De nuevo, las cosas inexplicables de Madrid...

A su segundo no pudo lancearlo a porta gayola porque se le paró a mitad de larga. Pasó un apuro del que le salvó la poca raza del toro, que no hizo por él sino que prefirió irse a barbear las tablas y volver a chiqueros (como todos menos el tercero, se dan cuenta del papelón de Algora y Morales ¿no?).

Sangüesa le dio cera abundante e inmerecida en el lomo, como es típico en él. La sangre le caía al pobre toro por detrás del brazuelo, qué vergüenza. 




En la muleta fue un manso que se enteraba de la película. Hubiera tenido interés si se pone gallito y saca genio pero se marchó a chiqueros y el diestro se dedicó a perseguirlo cuando también huyó de allí para ir refugiándose en las tablas. Era una cosa desesperante. El público pedía que lo matase y acabara aquella tortura producto del descastamiento más absoluto del ganado. A esas alturas, todo el mundo había olvidado las bonitas hechuras del toro cuando salió y deseaban perderlo de vista.


FOTO: Julián López

Medio golletazo atravesado y el toro que se echa pero Cobo lo levanta al ir a apuntillar y se lleva un susto. Se vuelve a echar y se vuelve a levantar por no ir el puntillero por detrás. Aplausos de algunos espectadores al toro por esta demostración... ¿de qué? ¡Un poco de seriedad, por favor! No lo podemos entender como no sea que esta ganadería tenga bula en Las Ventas. 

La corrida ya ven que fue un bodrio infecto y encima Pinar terminó gravemente herido. ¿A alguno de ustedes se le ocurre qué hacer con los resinas? El trapío no vale para nada si dentro no tienes más que podredumbre y falta de raza. Y los recuerdos de 'Joyerito' y 'Zorongo' no sirven ante este tribunal porque estamos juzgando los resinas por su mansedumbre en el presente y no por su bravura en el pasado.

Decía don Felipe hijo que lo bonito de tener una ganadería era criar los toros en el campo, nada más. Ante la sorpresa del interlocutor añadía: 'si luego salen buenos en la plaza, mejor que mejor, pero lo bonito es criarlos'. A este paso, seguirá siendo muy bonito criar los resinas. Pero tendrán que quedar sólo para recreo de los fotógrafos en el campo con la condición de que Algora les quite sus lamentables y humillantes fundas. Si vuelven a saltar a un ruedo, con nosotros que no cuenten (y bien que lo sentimos).

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


FOTO: Arjona

viernes, 12 de octubre de 2018

FERIA DEL PILAR, 2018. ADOLFO MARTÍN: DE GUATEMALA A GUATEPEOR

Nosotros hace bastantes años que no hacemos ni un kilómetro por ver esta ganadería. Esta vez paramos en Zaragoza porque íbamos camino de la capital de España. Nuestra pequeña ilusión consistía en pensar que era imposible que la corrida fuera peor que la del otro día en Madrid. Pues ahí estuvo la cosa.

Toros blandos, descastados, sin poder y sin alegría, apagados y desaboríos. Alguno como el cuarto, terciado, indigno de plaza de primera. Todos sorprendentemente enmorrillados para lo que es Albaserrada. Pero también a Victorino le salen muchos toros acarnerados. Será que Albaserrada ya no es lo que era.


FOTO: www.aplausos.es

Adolfo Martín sí que ya no es lo que era. Su política fue vender mucho y buscar que las figuras mataran sus toros. Al final, con su selección se ha quedado en tierra de nadie. En el caballo, todos para olvidar excepto el inesperado romaneo del cuarto y la primera vara de bravo del sexto, que cantó la gallina en la segunda.

En la muleta, sin codicia, sin temperamento, sin raza...sin nada. Calculamos tres cuartos de entrada con una abrumadora mayoría de espectadores que van a pasarlo bien y no a enfadarse como nosotros. Aunque motivos no nos faltaron.



FERRERA. Es un torero que necesita toros para lucirse y no adolfos de los actuales. Se vio que su primero tenía las patitas de cristal desde que lo recibió con su inmenso capote aunque muy poco almidonado.


A partir de ésta, las fotos son de www.mundotoro.es

Se lo echaron por las nubes el maestro y también Montoliú porque el torillo se derrumbaba. Ferrera fue tirando de él con la muleta evitando que se cayera. Se arrimó porque eso en Zaragoza casi te garantiza el triunfo. 



Dejó la ayuda para torear por naturales con la derecha. Igual que hacía Chicuelo pero éste no cogía la muleta por el extremo del estaquillador como Ferrera.


FOTO: Meléndez

Estocada trasera y desprendida sin puntilla. Cortó una oreja de AliExpress. 

Su segundo iba y venía blandeando. Insistimos en que Ferrera no luce haciendo posturas ante toros enfermos. Es torero de dar la batalla, sudar y poder con su oponente. Si no es así, la cosa languidece. Ahí lo tienen con ese cursi movimiento de cadera imitando a Ponce, comparen:





Arrancó aplausos siempre al hilo del pitón y se desplantó de rodillas tirando los avíos como Palomo Linares. Locura colectiva y petición ruidosa tras su estocada pasada y desprendida.



Hemos dicho mil veces que el presidente no tiene que pensar durante la petición de la primera oreja sino tan solo contar pañuelos. Pues aquí no sabemos qué pensó pero negó el premio con un clamor igual que en el primero. Muy mal por incoherente.

PERERA. Su primero era un zapato bien encornado pero mal de fuerzas. Con lo justito que iba, el diestro lo mató de inicio con una media verónica letal, fue peor que un puyazo. Ambel estuvo pinturero en banderillas pero clavando a toro pasado entre ovaciones.

Luego vimos a Perera en estado puro: pierna atrás con alevosía, incluso en el primer cite de cada tanda, y remates alargando el brazo para mandar el toro a Escatrón. Nos dio una tabarra que no merecíamos (o igual sí por ir a verlo). Estocada en el lomo a capón y tapando la cara del toro con total desvergüenza.



Su segundo era licenciado en sosería. Perera se puso allí al lado para ver la estela de descastamiento que dejaba a su paso. El corazón del maestro iba a cuarenta pulsaciones, el del toro a cincuenta y el nuestro ni lo notábamos porque estábamos vencidos por el sueño.



Tuvimos un amargo despertar con el maestro dejando una infame media caída y en el lomo también a capón y también pegando el telonazo. Otra media trasera y pitos para el torero.

SERRANITO. Sustituía a Fortes. Que sepamos, llevaba dos corridas este año, una en Perú y la de su grave cogida en Huesca.

Su primero tenía un morrillo como un toro de Murube. El picador estuvo nefasto: pincha en el lomo y al rectificar, con los nervios, va y clava en el mismo sitio. Luego pega un marronazo. Al pobre toro la sangre le caía sobre el balano, horroroso.

El torete era más blando que un colchón de plumas. Serranito, a pesar de la inactividad, pegó varios pases de muy buen trazo con bastante naturalidad que nos quitaron el mal sabor de Perera.



Entera caída y dos descabellos. Si el toro no tarda en morir hubiera tenido un premio que no nos habría molestado lo más mínimo. 

El último era cornigacho y cornidelantero. Tuvo el mejor picador de la tarde, Antonio García. Primer puyazo de bravo y segundo al relance donde echa la cara arriba y se va suelto. 

A partir de entonces comenzó a mansear. Iba al paso, topaba, escarbaba y se dolía. Se nos abrían los ojos pensando que por fin alguno de los adolfos sacaría casta aunque fuera de la mala.

Ni por ésas. Resultó ser un mulo ante el que el diestro puso voluntad porque no se podía poner nada más como no fuera el epitafio de la sangre de Albaserrada. 



Media arriba con telonazo y fin de fiesta con un Adolfo Martín a quien veíamos cada vez más hundido en su burladero del callejón. Habrá lidiado este año más de cincuenta toros y ¿cuál es el balance? 

Los adolfistas son tan religiosos como los morantistas. Éstos viven durante lustros de un quite. Aquéllos vivirán varios años del "Chaparrito" de San Isidro. Nosotros no somos de ninguna de estas religiones y pensamos que a estos dos hay que exigirles como al que más.  De paños calientes, nada. 

Saludos cordiales desde Tarragona.  Rafa.









domingo, 7 de octubre de 2018

FERIA DEL PILAR, 2018. MONTALVO: ¿ESO ES UN TORO BRAVO?

Nos referimos al loado 'Melonero', toro de Montalvo al que Álvaro Lorenzo cortó las dos orejas en Zaragoza. Seguíamos la corrida por la televisión de Castilla-La Mancha y César Jiménez decía tras la primera tanda '¡qué bravura tiene!'. A mitad de faena afirmaba: 'el toro es muy bravo'. Y al final insistía: 'ha sido bravísimo'.



Si usted está de acuerdo, es de los que gusta de la bravura posmoderna, la que retrata inmejorablemente el propietario de Núñez del Cuvillo cuando dice:

"La bravura es crecerse al castigo. Ahora bien, ¿qué es lo que más castiga al toro? La muleta. No hay mayor castigo para un toro que la sumisión, que le obliguen en la muleta sometiéndole".

Recuerden esta entrada. A nosotros esa bravura, en caso de ser tal, no nos va. 'Melonero' pasó sin picar y salió suelto. De él no podemos decir ni siquiera que hiciera una pelea discreta en varas. Luego obedeció sin rechistar en la muleta con una bondad casi tontuna y eso no es. Bueno, eso sí es en el toro posmoderno que pone de acuerdo al torero, al público de aluvión, al ganadero de las figuras y al apoderado pero que deja al aficionado con el morro torcido.

Juan Ignacio Pérez-Tabernero se mueve por porcentajes. Él habla de que su ganadería tiene un 15% Martínez, otro 15% Moura y 70% Jandilla pero seguramente lo dice para las figuras, que habrán visto que la inyección portuguesa está haciendo que la ganadería se le vaya por arriba, como se vio en la corrida de junio en Madrid y como confiábamos que se fuera ésta de Zaragoza, cosa que no ocurrió. 

Puro de Martínez poco debe de quedar. Los que lo parecen no lo son, como aquel 'Bribón' de Perera en Salamanca que sólo tenía un 30% por la madre ya que el padre era de Daniel Ruiz a pesar de la pinta aparejada (él nunca mezcla un toro de Martínez con vacas de Jandilla sino al revés):


En la barrera está Castella, a quien aquella tarde se le fue un toro vivo al corral. FOTO: Adrián Martín

Y de las trescientas vacas que tiene, las cincuenta que se trajo de Moura con dos toros le pueden estar dando un picante a la ganadería que quizás no le interese. Deducimos que lo que compró al 'cavaleiro' sería puro de Maribel Ybarra porque la otra mitad que tiene Moura es Jandilla y no irás a comprar lo que ya tienes en casa, aunque vaya usted a saber. Por el comportamiento del tal 'Melonero', aquello nos pareció Daniel Ruiz o Fernando Domecq a partes iguales: clase, colaboración, ritmo, profundidad...todas esas características que nos hacen salir huyendo al oír que se aplican a un toro de combate.

La verdad es que cuando a Montalvo le sale un toro con embestida encastada y que pesa lo suyo como el 'Raptor' de Las Ventas, los toreros se esconden de ella echando la pierna atrás y limitándose a ponerse de perfil para aprovechar su viaje pero sin poder encauzarlo (pulsen aquí a partir del 1'20''). Pérez-Tabernero afirma una cosa con la que estamos de acuerdo: 'yo sería partidario de quitar la tablilla para mirar sólo el trapío'. Pero dice otra que combatiremos a pie o a caballo: 'El toro que tiene genio en lugar de casta de la buena no sirve para la lidia'.

La corrida de Zaragoza vino bien presentada de cara pero clarísimamente acochinada. La tienen en vídeo aquíDio la impresión de estar cebada a última hora. El mas regordío fue el que regresó al corral, sorprendentemente ovacionado por el público a pesar de los kilos que le sobraban. 



Los dos de Bautista y 'Melonero' vinieron picados del campo, en cambio quinto y sexto fueron bravucones en el caballo igual que el sobrero de Adelaida.

JUAN BAUTISTA. Era su última corrida de luces. Como es persona seria, suponemos que no volverá. Y eso a pesar de que su despedida fue gris por culpa de los dos toros que le tocaron. Ya podría haber tenido un poco de vista el ganadero ¿no creen? Nos recordó el fiasco de Manzanares en la Maestranza cuando quería matar a Lozano al acabar. Aquel día Padilla arregló el desaguisado enviando guasaps a todos los toreros del mundo para que bajasen a pasarlo a hombros por la del Príncipe. El bueno de Padilla no es un artista como torero pero sí como persona, no sé si sabrán que ha tenido un comportamiento señorial con Ureña desde su percance.

En su primero, el francés se estiró con gusto a la verónica porque ya hemos dicho que de salida se vio que venía picado de nacimiento. Ahí lo ven, con temple pero largando mucha tela:



Brindó inadecuadamente al público porque un toro así nunca es de brindis. No tuvo ningún interés lo que hizo porque el de Montalvo era pan sin sal. Aguantábamos la pesadez con la esperanza de que nos deleitase con una estocada recibiendo en la cual es el mejor que hemos visto (recuerden lo dicho aquí y también aquí). Pues nuestro gozo en un pozo: entró al volapié dejando una casi entera, trasera, atravesada y caída tapando la cara del toro. Mal.



Su segundo era este castaño ojinegro y listón, su último toro, que brindó a toda la cuadrilla:



Pues si no quería caldo, taza y media a pesar de que Puchano sólo lo señaló. A Bautista, que es torero con mucho oficio pero académico y frío, sólo le faltaba un toro que iba y venía como si la cosa no fuese con él. El resultado de esta ecuación fue un aburrimiento total mientras la cara del diestro denotaba que estaba bastante molesto.



Nueva decepción al ver que no recibe y deja una entera atravesada con la que dobla tristemente el toro. Bautista hubiera preferido lidiar con los dos toros más complicados, el sobrero y el sexto, antes que sus dos insípidos, vulgares y anodinos animales. Una pena.

JOSÉ GARRIDO. Su primero fue el sobrero de Adelaida, aleonado y feo por rabicorto, zancudo y tener poco cuello. Tomó una primera vara espectacular, llevándose el caballo por delante, con fuerza y romaneando. Cobró un monopuyazo español no de Aitor Sánchez sino de Garrido, a quien tenemos calado dejando siempre que se pegue a base de bien a sus toros. Se miraba el puyazo como quien mira una pecera:




Pero en la segunda vara el toro ya sabía que allí no daban almendras garrapiñadas y salió huyendo al sentir el hierro para refugiarse en chiqueros. Garrido lo sacó a los medios con buen criterio. En su faena lo positivo fue que consiguió centrar a este 'Instruido', un manso rebrincado, en la tela. Lo negativo, que no echó la pierna adelante para plantearle con seriedad la batalla, por eso la cosa quedó en tablas.



Pinchazo trasero a capón con la mano alta y el brazo estirado a más no poder. Además se perfila demasiado lejos y no lía la muleta, observen (ni falta que hace si vas a tapar la cara del toro con alevosía, luego lo explicamos porque Álvaro Lorenzo es otro que tal baila). :



El quinto fue el único que sacó codicia en los lances de recibo. Luego llegó a escarbar hasta seis veces. Tuvo suerte Larios cuando no pudo tomar el olivo quizás por exceso de romana y el toro clavó el pitón en la madera en lugar de hacer carne:



A Garrido lo denominamos 'el mini-Juli' porque su colocación y su toreo es calcado del de López (recuerden aquí). Se ubicó fuera de cacho, arrastró la muleta dejándola en la arena para hacer el ocho sin enmendarse igual que Julián y se echó encima de los pitones para calentar al público. 



El arrimón era de pueblo pero luego dijo que 'hubo gran verdad'. Cobró una entera baja, con degüello y nuevamente sin liar la muleta al perfilarse, vean:



Al arrimón de pueblo correspondió lógicamente una oreja de pueblo.



ÁLVARO LORENZO. Corre la mano con gusto pero mata fatal. Su primero fue el comentado 'Melonero'. Verónicas de recibo todas de paso atrás. Primera vara donde se le señala y se va suelto y segunda con picotazo tras el que vuelve a irse por su cuenta. Buena brega de Aguilar mostrando a Lorenzo que el toro entregaba las orejas en bandeja. Le dio distancia como ven:



El toro se venía con alegría, fijo, noble, sin un mal gesto. Hemos tenido la curiosidad de ver también la faena en Telemadrid a ver qué decía José Luis Palomar del toro. Pues resulta que en ningún momento dice que es bravo sino que lo califica de 'pronto', 'con fijeza', 'que humilla', 'que tiene calidad', 'meloso' y 'suavón'. Todo es verdad pero con lo de bravo no tragamos (vean toda la lidia aquí a partir del 57'' o directamente la faena a partir del 1:05'00''). Mala colocación del diestro no pocas veces, ahí lo comprueban sin que quede duda:



A Palomar le pierden sus salidas de tono constantes cuando grita '¡bieeeen!', 'vamooos', '¡bieeen torero!', '¡ole, ole!'. Todo eso sobra en un comentarista técnico y, de hecho, en cualquier comentarista. Estocada casi entera desprendida y dos orejas exageradísimas. Vean que se perfila sin liar la muleta:



El último era cornigacho pero veleto, bien armado. 



Bravucón en el caballo con un primer puyazo bueno y un segundo en que cabecea y se quita el palo. Lo picó Juan Carlos Sánchez en el lomo, como es habitual en él. 



Aguilar le clavó dos pares, uno también en el lomo y otro muy trasero porque el toro arreaba lo suyo. No descarten ustedes que de tanto pincharle en el lomo llegase a la muleta bastante complicado. Hacía hilo y embestía bronco, queriendo coger, sin la bobería de sus hermanos.



Sin duda, fue el toro de juego más atractivo junto al sobrero. No tuvo ni clase, ni ritmo, ni descolgó. Además embistió 'amontonado'. Observen que usamos el léxico de los taurinos para ponernos al día. Al no tener ninguna de esas características, EL TORO TUVO INTERÉS. Aquí Lorenzo no podía destorear y reconoceremos que puso ganas, le bajó la mano y echó la pierna por delante. Digamos que la cosa quedó en tablas...siendo generosos con el manchego:



Es que el toro se fue creciendo porque no se sentía toreado mientras Bautista se mordía los puños en la barrera deseando que le hubiera tocado a él. 



Observen en la foto de abajo lo que decíamos. Tanto Garrido como Lorenzo no lían la muleta al entrar a matar. Total, ¿para qué? La muleta se lía para no tropezar con ella cuando apuntas con el estaquillador al morro del toro sin taparle la cara. Si la vas a girar para pegarle el telonazo, no hace falta liar nada porque nunca tropezarás ¿están de acuerdo? Vean:



Por lo menos El Juli, Manzanares, Curro Díaz y otros tramposos mantienen la liturgia de liarla aunque la despliegan en el último momento cegando al toro. Estos muchachos jóvenes, esperanzas blancas, van a lo práctico: ¿para qué liar la muleta si la voy a desplegar de inmediato? Es como el que no se hace la cama por la mañana porque la va a deshacer cuando se vaya a dormir. Un desastre.

El toro se puso tonto amorcillado en tablas y gazapón. Tras dos pinchazos, Lorenzo lo cazó de un bajonazo en el costillar. Eso es estar amorcillado, cuando el toro apoya las nalgas en la barrera. Si no la toca, no se puede utilizar el vocablo:



Nos defraudó el señor Pérez-Tabernero. Esperábamos más, por lo menos como en junio en Madrid (recuerden aquí). En el futuro sorteo de san Isidro ya saben que habrá tres tipos de ganaderías: grupo A con las ganaderías que quieren las figuritas, grupo B con las que no quieren porque pueden sacar pimienta inesperadamente y grupo C con las que no quieren ver ni en pintura porque podrían quedar con el trasero al aire.

Montalvo debería ser del grupo B pero el dueño quiere entrar en el A. Allí seguro que le pagan más de los 27.500 euros que él dice que son imprescindibles para cubrir el gasto de criar seis toros. Para ello, tendrá que ir diluyendo el vino de Ybarra que se trajo de Portugal con el agua de Daniel Ruiz y Zalduendo que tiene en casa. Las treinta vacas de Martínez no pintan nada porque además poco de lo que dan debe de ser puro y los berrendos aparejados los liquida casi todos de pequeños porque los toreros no los quieren ni ver, a pesar de que salgan algunos tan comerciales como el citado de Perera.



Ya han visto que los toros que nos gustaron fueron el de Adelaida y el sexto, precisamente los que para críticos y público resultarían deslucidos. Pero es que nosotros no queremos que salga el toro para que el maestro 'exprese lo que lleva dentro' sino para que 'domine lo que tiene ahí fuera'.

Si de verdad las cosas estuvieran cambiando y el público pidiese un poco más de casta y fiereza, don Juan Ignacio dudaría. Pero la bravura posmoderna es la que define Álvaro Núñez al inicio de estas líneas. Ahí están las orejas, el dinero y los parabienes tanto de los críticos, con sus estómagos agradecidos, como de los comentaristas televisivos, obligados a decir 'lo reglamentario' en estos casos. Es lo que hay.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.