Un amigo lector nos avisó de que Roca entró ayer a matar sin muleta y no dábamos crédito. Lo primero que pensamos es que el toro sería más o menos playero y que quiso dar la nota sabiendo que difícilmente saldría con una herida grave. Pero no, ahora lo veremos.
Antes de seguir ya saben los que sean lectores habituales de nuestro modesto blog que nunca justificaremos el entrar a matar de esta guisa porque es una muestra no de valentía sino de temeridad. Recuerden nuestra censura a Gonzalo Caballero aquí.
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| FOTO: Emilio Méndez para ABC |
Pero ojo porque lo de Roca en Bilbao no es una locura al uso y lo decimos por cómo ha realizado la suerte. Nos referimos especialmente a esa mano izquierda suya que es siempre letal, más que la derecha.
En el vídeo que pueden ver aquí tira la muleta a un lado y se perfila en la suerte contraria. No hemos visto nada de la faena pero es que si te tiras sin los avíos da igual la elección de suerte ya que el toro va a ir al bulto y el bulto eres tú:
Y aquí viene la clave de lo que queremos comentar porque puede servir de ejemplo a todos los diestros que entran a matar sin saber qué hacer con la mano izquierda, que son la mayoría. La tienen de adorno, no saben combinar su movimiento con el de la derecha y al final se limitan a girar el estaquillador para tapar la cara del toro y tener así la sensación de entrar más protegidos.
Uno que combinaba perfectamente el juego de ambos brazos era Jaime Ostos, faltaría más. Recuerden su teoría aquí y fíjense bien en esta imagen porque esto que ven es hacer la cruz:
Lo de pegar el telonazo para tapar la cara del toro es absurdo porque estarían más protegidos si descubrieran la muerte del toro jugando bien con esa mano izquierda, alargándola en dirección al morro y mirando después sólo al morrillo. Vean primero cómo lo hace Roca con la muleta:
Y ahora cómo lo hizo en Bilbao solamente con la mano. El brazo completamente alargado y la mirada no en los pitones sino en el sitio donde ha de clavar:
Preguntarán ustedes que si es tan fácil, ¿por qué no lo hacen todos? Pues la razón es que hace falta mucho valor para bajar la mano ahí sabiendo que te vas a llevar la tarascada del toro y encima sin poderla controlar porque teóricamente debes mirar el hoyo de las agujas.
En una retransmisión televisiva desde Pamplona a Dávila Miura, que sabe perfectamente de qué va todo esto, se le escapó: 'está pinchando porque mira los pitones y no el morrillo'. Eso nunca lo dice ningún otro comentarista técnico, ni de los que no se han puesto delante, para no molestar, ni de los que sí se han puesto, por su vomitivo corporativismo (léase López Chaves, Caballero o César Jiménez, por citar solamente tres). Seguro que a Dávila se le escapó.
Volviendo a Roca, no podemos esperar que el toro humille como cuando descubres la muerte con la muleta. Observen que aun con todo, el animal baja la cabeza un poco:
Cuando clava el único alivio que han visto es que lleva la mano un poco alta ya que lógicamente ha de salvar esa cabeza que tiene ahí delante y no abajo.
Ese gesto de la cabeza del toro que ven a continuación no es indicativo de un error en la elección de la suerte sino producto de ver el bulto, como decíamos antes. Si hubiera entrado en la suerte natural, el movimiento de cuello habría sido el mismo hacia el torero:
La guinda es que la espada le queda arriba, un poco pasada pero, de cualquier modo, en mejor sitio que la mayoría de los que entran a matar con la muleta... sin saber qué hacer con ella:
El as de espadas lo repetía siempre:
'La mano izquierda es la que hace la suerte porque es la que manda en la embestida. Cuando arranca el toro, esa mano izquierda se viene hacia mí y la derecha sale hacia el toro de manera natural, sin adelantarla. Tienes que hacer que el toro venga a comerte tu mano izquierda, que te la coja con la boca y te la llene de babas. Si eso ocurre, seguro que lo matas'
La explicación de Rafael Ortega es impecable. El drama es que la gran mayoría de toreros se retirarán sin haber notado ni una sola gota de baba en esa mano izquierda que sólo usan para perpetrar el telonazo. Un ejemplo de ello fue Chacón el otro día matando un miura en Sanlúcar. Observen que no tiene ninguna preocupación por descubrir la muerte, entra a matar con el delantal y sólo quiere provocar que al toro se le haga de noche:
Y ya que estamos, anoten también que el de la Isla dice que no hay que adelantar la mano derecha. Nos habrán leído infinidad de veces aquello que repetimos de que 'estiró el brazo para pegar la puñalada', 'entró alargando el brazo' o 'entró con el brazo elástico'. Son todo alivios que deben censurarse si se busca una suerte ejecutada a ley.
Esta estocada bilbaina de Roca es temeraria, sí, pero menos. Disculpen la autocita pero ahí radica la clave:
'Temerario es, en primer lugar, quien actúa ante el toro con un porcentaje de posibilidades de resultar cogido superior al 80% y, en segundo lugar, el que no piensa en salir ileso del trance sino que le da igual. En estos dos aspectos radica la diferencia entre el torero valiente y el temerario'
Roca sabía que había un altísimo porcentaje de resultar cogido haciendo lo que hizo pero, dentro de lo que cabe, lo llevó a cabo con cabeza, intentando minimizar riesgos y siempre sin aliviarse.
Nuestra explicación la pueden encontrar pulsando aquí. El vídeo que adjuntamos es para que lo vean una y mil veces todos los que entran a matar pegando el telonazo o directamente con el delantal sin saber qué hacer con su mano izquierda. Por ejemplo: Castaño, Solera, Chacón, Curro Díaz, Castella, Ferrera, Perera, Manzanares cuando no recibe, Morante cuando tiene miedo, Escribano, Morenito de Aranda, Aguado... Paramos aquí porque la lista es larguísima. A ellos está dedicada esta entrada a ver si entienden de una vez lo que hemos puesto en el titular.
Aunque, bien pensado, será mejor que la dediquemos a los novilleros, quienes ojalá algún día se sorprendan de tener la mano izquierda llena de babas mientras el toro rueda a sus pies. Los que hemos citado en el párrafo anterior ya no están en edad de aprender. Cuando el árbol ha crecido torcido...
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.









































































