viernes, 15 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (6). EL VELLOSINO: TOROS MUERTOS EN VIDA

Decía don Eugenio d'Ors que toda situación desesperada era susceptible de empeorar. Eso sucedió ayer. Tras el fiasco de los resinas parecía imposible caer más bajo pero llegaron los vellosinos y si no querías caldo, taza y media.

Se rechazó lo de El Parralejo y vino en mala hora El Vellosino. La corrida dio una media de 561 kilos con diferencia de ochenta kilos entre algunos. Toros muy desiguales, con poco cuello, justos de presencia más de dos, distraídos, sosos y con horchata en las venas.

                    

Su penoso juego fue este: primero, un choto asfixiado; segundo, inválido; tercero, bobo; cuarto, sin vida; quinto, romaneó pero ese fue su canto del cisne y sexto, de trotecillo insustancial. 

Presidía el turista Fernández Serrano que afortunadamente no tuvo que tomar ninguna decisión. Con este ahí arriba es mejor que la corrida transcurra de manera somnolienta porque así sestea en el palco sin complicarnos la vida.


CASTELLA. ¿Recuerdan lo de su falsa retirada? Lo vimos al vuelo, pulsen aquí. A nosotros nunca nos engañó.

Su primero era este negro, levemente chorreado en morcillo, justo de presencia y blando de manos. Las fotos son del maestro Moore:



En el caballo quiere pero no puede y encima el francés autoriza la recargada.  Después, capotes al cielo evitando el verde.

Viotti, otro que se ha tirado al alivio:



El choto no podía con su alma. Entonces, ¿por qué esa zurra en el peto, Sebastián? Después, ¿de qué te quejabas? Con tu pan te lo comas, hombre. Muchas veces le hemos visto hacer esto mismo y, a pesar  de ello y matando como mata, ha salido un montón de veces en hombros de Madrid.

Casi media trasera más descabello.



El cuarto era este colorado oscuro, ojo de perdiz, sin cuello, veleto y rabicorto:



Barrenada cabeceando con un cuerno y señal trasera. En la muleta parecía un fantasma. Pasaba por allí como sin querer molestar. En cambio, Castella sí que nos molestó destoreando:



Aquello fue un velatorio de tercera que no acababa nunca. De hecho, el diestro se alargó lo indecible de forma deliberada para fastidiar a los protestantes. Hasta Naranjo se dio cuenta y lo comentó pero saltó raudo Encabo para decir que no, que estaba intentando que la faena remontase. Lleva toda la feria vendiéndonos mulas ciegas.

Pinchazo malo perdiendo avíos, vuelve a perderlos marrando en un rehilete y al fin deja una entera... ¡pero perdiendo la muleta por tercera vez! ¿Quién da más? Dos avisos y se echa:




LUQUE. Su primero era un negro azabache, listón, veleto, aleonado y de poco cuello. Venía picadito del campo:



Cocea pero vuelve para meter el riñón aunque Luque ordena levantar. Señal en el segundo. ¿Ustedes creen que este caballazo pesa solamente ochenta kilos más que el toro? Aquí alguien nos ha dado gato por liebre.



Contreras bregaba con dulzura pero el torillo se derrumbaba con las cuatro patas. En la muleta caminaba pisando huevos porque tenía las patitas de cartón pero aguantó sin claudicar. 

Luque quiso darle una importancia que no tenía y se alargó insoportablemente. Estocada trasera y desprendida pero hasta la gamuza.



El quinto era este negro listón, con poco cuello, de 610 kilos, un camión de carne:



Romaneo bonito al relance, se encela y le levantan el palo. En el segundo no pelea. Este romaneo fue lo único bueno de la inaguantable corrida:




Embestida desangelada, al paso, como pidiendo perdón. Tiene más emoción torear de salón en casa citando a la mesa camilla.

Y por si acaso, el pico, como se aprecia. Nada, pero una nada que se hizo eterna, encima con arrimón de pueblo. Por fin se acabó la lata con una entera pasada y perpendicular. Exigua petición de algunos isidros.




DE MIRANDA. Su primero era un castaño, bragado, albardado, lavado de cara, alto y de poco respeto:



Verónicas de pasito atrás sin ganar ni un metro al toro. En el peto quiere meter el riñón pero se aflige al momento quizás por esta lanzada trasera que ven. En el segundo se lleva dos agujeros.



Desde su barbeo de salida había mostrado su deseo de vivir en tablas. Brindis absurdo justamente protestado.

El torete pasaba por allí insulsamente, siempre apretando hacia adentro. David, ese brindis puede valer para Palos pero en Madrid estás insultando al público.



Muy mal, maestro. Faena en ambiente funerario antes de esta rinconera alargando el brazo que basta:



El sexto era negro, chorreado en morcillo, corniapretado y levantado, listón, lustroso de piel, con el borlón muy poblado:



Cobra duro y caído y se va andando. En el segundo todavía van y le hacen una carioca porque al de Trigueros le gusta la carne bien pasada. Fíjense en ello siempre que lo vean anunciado, lo tenemos calado.



Oigan, ese equipánzer ¿cuánto medirá en la cruz?

Encimismo del diestro pegando pases sin piedad que afortunadamente terminó con una estocada baja.



Con los resinas algunos amigos del blog nos afeaban el haber sido demasiado críticos. ¿Dirán lo mismo de esta crónica tan amarga tratándose de El Vellosino o el rasero depende de la alcurnia? Es que para nosotros el aburrimiento fue parejo en ambos festejos. Lo que pasa es que los resinas siempre tienen corifeos dispuestos a justificar lo injustificable. En cambio, a los juampedros vellosinos, ¿quién saldrá a defenderlos?

Anteayer en la frente, ayer en el pecho y hoy, ¿dónde nos va a caer la pedrada?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

jueves, 14 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (5). PARTIDO DE RESINA: UN TEDIO INMENSO

Tendría que venir el gran Fernando Pessoa a explicarnos qué quiere decir la palabra tedio que él tantas veces apuntaba. Por lo que hemos leído y releído en los libros del gran escritor portugués, ese tedio del que hablaba era una mezcla  de aburrimiento, desazón y un cierto asco. Pues ahí tienen precisamente las tres sensaciones que sufrimos asistiendo a esta corrida absolutamente infame.


Les vamos a pedir que hagan el favor de retirarse y no leer las líneas que siguen porque van a perder su valioso tiempo. Recordamos de pequeños muchas corridas malas de Pablo-Romero, cuando sus toros se caían. Los cronistas las liquidaban diciendo que sólo se habían visto bonitas láminas. Ayer ni siquiera fueron aplaudidos de salida, algo que no recordamos en Madrid con esta vacada.

Antes de empezar ya se nos había puesto la mosca tras la oreja al enterarnos de que habían tenido que examinar once ejemplares para aprobar los seis lidiados. La corrida dio una media de 553 kilos. Su patético juego fue este: primero, sosaina y descastado; segundo, desaborío sin mala idea; tercero, descastado; cuarto, sin raza y parado; quinto, orientado y también sin raza y sexto, un buey. 


Ya ven que no hubo por dónde cogerla, no hay nada donde agarrarse. Ni los más fanáticos de este hierro, entre los cuales  muchos se sientan en el siete, podrán argumentar absolutamente nada para salvar algo de la quema. Peleas mediocres en el peto, los seis  insípidos, desrazados, parados... un toque bastante preocupante para Morales.



FERRERA. Su primero era negro mate, corniapretado y estaba gordo. Las fotos son del maestro Moore:


Picaba el hombre que mató a Cigarrero. Aquí no tuvo necesidad de matar a nadie: poca pelea saliendo suelto. Eso sí, cobrando dos o tres agujeros traseros y caídos.

Brega de Ferrera. Lo debió de hacer para que sus tres peones nos demostrasen cómo aliviarse. Vean dónde están los pies de Sánchez en la primera imagen y dónde los pitones del toro en la segunda, con Otero astutamente fuera de peligro. Por supuesto que menudearon las ovaciones, ¡pongamos que hablo de Madrid!



Viaje cortísimo y soso del resina. Crecieron alas en los tobillos de Ferrera porque el animal se quedaba ahí debajo. Nada.


Estocada ladeada y pasada y a otra cosa:


El cuarto era un cárdeno caribello, bragado, alto, cornilevantado y con dos dagas. Fue raro que no lo aplaudieran:


Recargada fea barrenando de Lorente, con el toro puesto de largo por el maestro tres veces ya que en la segunda huyó al hierro y en la tercera cantó la gallina. 


Reservón en el segundo tercio. ¡Ay, Fernando, quién te ha visto y quién te ve!



El resina no tenía nada dentro y Ferrera anduvo por allí, encorvado y retorcido, intentando sacar algo. Al final, nada otra vez aunque a los televisivos les gustó.


Nuestra interminable tortura terminó con esta estocada caída. El personal quería aplaudir algo de este ganado inane y se agarró a cuando el toro se tragaba la sangre. Un pobre bagaje:



CALITA. Su primero era este cárdeno, bragado, meano, axiblanco, lucero y un poco ensillado:


Se deja pegar en el primero y le señala en el segundo pero en ambos Sandoval chico clavó en el espinazo. Bien Delijorge en ambos pares:


Mal inicio por alto y después gazapeo del toro agravado con el aire. Y Calita que seguía rematando los derechazos por alto. Si el toro era desaborío, el mexicano lo hizo peor. Nada.

Estira el brazo en plan Padilla, dijo después que por lesión en su hombro, para tres pinchazos espantosos y una baja aguantando, no al encuentro como dijo Naranjo:


El quinto era un cárdeno bragado, meano, largo, veleto, alto de agujas y degollado:


No mueve la cabeza y se deja pegar trasero. Trámite en el segundo, mientras veíamos incrédulos que el toro pesaba 550 mientras decía la empresa que ese caballazo solamente cien más (?).


Esperó en banderillas intentando chulear a Sierra:


Luego llevaba la cara por las nubes como ven y embestía a regañadientes. Poca cosa y demasiado larga. 


Entera desprendida sin telonazo pero con homenaje a Bob Beamon, quien precisamente en casa de Calita pulverizó el récord mundial de salto de longitud:



COLOMBO. Su primero era este negro, poco chato, no muy en tipo, bien encornado y con una buena pelota:


Por el izquierdo sacó genio de salida, vean:


De Pedro lo carioqueó en el primero dándole al túrmix y clavó muy trasero en el segundo. Pelea inexistente del toro, que estaba ya muy parado.

A Colombo le habremos visto poner unos treinta pares de banderillas y una vez cuadró en la cara, créannos. Aquel día no dábamos crédito. Lo normal es que practique esta estafa que entusiasma a la solanera pamplonesa:



En el tercero que ven abajo casi se quedó sin toro de tanto pasarse de listo, ¡qué tío! ¡Y lo aplauden!


Distraído y mirón el resina mientras el venezolano también lo miraba porque no sabía qué hacer. Tanto pensar para nada ya que el animal se desfondó enseguida como era previsible. Hizo enfadar al respetable con toda la razón. Una tabarra.


Estocada corta y desprendida más dos descabellos. Fue un volapié genuino como demuestran las manos del toro:


El sexto era el más pesado con 596 kilos. Cárdeno oscuro, carinevado, muy rabicorto y muy alto. Ni siquiera a este lo aplaudieron los fans de la tablilla:


De él dijo Arnás literalmente: 'tiene hocico de rata, algo que es típico en esta ganadería'. Oiga, jefe, eso será en Albaserrada porque en los pablorromeros lo suyo es lo contrario, ser chatos. Al final nos van a volver locos a todos.

Tardea, Aguado le echa el caballo encima y le clava en el espinazo. Escarba, no quiere, se va... un tercio de varas penoso por ambas partes. Y la sangre, por detrás del brazuelo:


Todavía fue más cargante el segundo tercio, a toro de Guisando, con Colombo poniéndose pesadísimo para al final desistir de clavar. Lo que siguió fue un herradero, digno colofón a esta porquería de corrida. Sumen una bronca al presidente por cambiar con tres palos.

En la muleta, nada, con el público ya muy molesto por haber perdido miserablemente la tarde. Ojo porque llevábamos dos horas y media de monumental tostón. Si viéndola en el sofá de casa estábamos hartos, imaginen los pobres que estaban sentados en el hormigón del tendido. Sablazo hondo muy bajo y fin de... ¿fiesta?



Miren que hemos sufrido corridas nefastas en nuestra vida pero es que esta de ayer entraría en el pódium de las tres peores. Viniendo de lo de Montealto todavía resultó más  detestable. Es que fue mala, malísima, de las que te quitan la afición.

¿Por qué han seguido leyendo hasta aquí? No nos hacen caso y deberían.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.