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miércoles, 3 de marzo de 2021

FUENTES BEJARANO: EL OTRO DON LUIS


Apesta el monopuyazo trasero, apesta el telonazo al matar, apesta el toreo fuera de cacho y apesta la crítica vendida o comprada. Esta epidemia de peste es la que sufrimos en los toros del siglo XXI.

En cambio, Fuentes Bejarano apestaba a torero cuando iba paseando por Sevilla hacia sus tres tertulias habituales donde acudía a hablar de toros. Su preferida era la del desaparecido Sport y no hablaba con cualquiera 'porque se oye cada cosa...' Eso decía a Zabala padre en una entrevista.



De paisano iba siempre impecablemente vestido y caminaba con un garbo y un aire torerísimo. De luces, con sus ternos azul celeste, blanco, lila o verde esmeralda, se presentaba perfectamente atildado, que es el adjetivo que certeramente utiliza el Cossío para referirse a su aspecto en el ruedo.


Jamás llevaba abrigo, siempre lució la capa española como se aprecia en esta foto de abajo. Y el sombrero que no falte pero nunca de ala ancha. Se podría decir de él lo mismo que del Guerrita ya retirado, que siempre iba vestido de torero y con paso de torero. Por cierto, recuerden que el califa se llamaba Bejarano de segundo apellido.


Daremos un repaso al personaje y contaremos para ello con la ayuda de nuestro amigo Pepe Luis (recuerden que se lo presentábamos aquí). Camino de sus noventa y cuatro, tiene una memoria privilegiada. Nos cuenta por ejemplo que se encontró con el maestro en el entierro del banderillero Riaño y se dolía del pecho: 'estoy fatal, como si tuviera una angina de pecho, porque unos amigos se empeñaron en que matase un torito para celebrar los ochenta años y me dio un porrazo justo aquí, en el pecho'. Con amigos como ésos... Pero luego duró hasta los noventa y seis.

La verdad es que Luis no es un nombre tan torero como Rafael ni de lejos. En los toros, don Luis siempre fue Mazzantini, incluso el citado Guerrita se dirigía a él de esa guisa. Pero Bejarano hizo bueno aquel reclamo que decía 'aquí hay un don Luis para el que quiera algo de él'. En su caso, el don hacía referencia a su vergüenza torera. Aquí nos ofrece un molinete belmontino. Atención a los pitones:


Fue un torero valiente cuando los toreros valientes no parecían interesar demasiado. Se iba imponiendo el estilismo, el torero artista. Esto comentaba Antonio Vives en 1928:



Entre los toreros podemos encontrar tres características básicas: el valor, el oficio y la calidad artística. Es difícil que se den las tres a la vez pero como mínimo tienen que darse dos. Sólo con valor se cae en el tremendismo. Sólo con la calidad artística hay que esperar a que salga tu toro y sólo con oficio no vas a ningún lado si no tienes valor. En el caso de Bejarano, tenía valor y tenía oficio. Lo meteríamos en el saco de los Sánchez Mejías, Villalta o Lalanda salvando sus diferencias y ubicándonos en su época.


Fue buen lidiador, pundonoroso, trabajador, poco artista y muy correcto matador. Además siempre hizo gala de un gran compañerismo, atento a la lidia y presto en los quites. En la suerte suprema se le achacaba a veces no jugar bien con la mano izquierda al echar la muleta al morro del toro. Eso hacía que los toros en muchas ocasiones le echasen la cara arriba y tuviese dificultades para culminar la suerte.

Esto decía Corrochano también en 1928 transcribiendo el diálogo entre un aficionado antiguo y uno moderno:


Con Bejarano siempre se ve algo decían los aficionados cuando lo leían anunciado en el cartel. También se comentaba que nunca parecía tener miedo excepto cuando toreaba su hermano Manolo. Aquí los vemos en un descanso de un tentadero:



Y aquí el día que Luis (marcado con el uno) organizó una capea para que Manolo (el del dos) matase su primer becerro:



Su hermano fue un torero con bastante gusto, quizá más que él, pero le faltó el valor que al otro le sobraba. Aquí abajo lo ven con el capote:



Cambió el oro por la plata y vestido de plata dejó su vida en la plaza de toros de Vitoria donde su hermano Luis había tomado la alternativa en 1923 con Valencia II (de Valencia contábamos su final trágico fuera de los ruedos aquí). Manuel iba en la cuadrilla de Joaquín Bernadó y un toro lo mató el 18 de julio de 1969.

El toro se llamaba Beato, de Sánchez Arjona (en algún sitio, Bondadoso). La cornada fue cuando hizo por él tras un par de banderillas y se ensañó en tablas contra el infortunado torero propinándole una cornada en el recto y la mortal en el tórax.

Ésta fue la estocada que pegó Luis al toro de aquella alternativa suya en Vitoria tras pinchar tres veces. Es de Antonio Pérez y él iba de celeste y oro:



Y aquí cómo saca el estoque del toro con una banderilla. Apunten su nombre porque no viene ni en el Cossío: se llamó Torrealta. Tomó tres varas, con tres caídas y un caballo muerto. En el brindis a Corrochano le dijo que desde que leía sus crónicas de Joselito y Belmonte su ideal había sido protagonizar él una de ellas:



Prodigó con limpieza la suerte de recibir. Este dibujo es de una estocada a un pablorromero en Barcelona en 1930. Observen que no estira el brazo para darse ventaja pegando la puñalada como vemos hoy tarde tras tarde:



Ésta es en Sevilla. El toro echa la cara arriba no sabemos si por haber manejado mal la mano izquierda como decíamos más arriba:



Nos cuenta Pepe Luis que 'era muy seguro matando, casi tanto como Curro Martín Vázquez, el padre de Pepín... ése tenía un cañón... Cuando se perfilaba, ya estaban abriendo el portón y las mulillas pisaban el albero ¡antes de que entrase a matar!'



Debutó en Madrid el 20 de agosto de 1921 frente a Caprichoso, de Matías Sánchez. Ahí lo tienen:



La tarde de mejor recuerdo para el maestro fue la del 26 de junio de 1930 en Madrid. Se anunciaron toros de Miura para un mano a mano entre él y Fortuna.

La empresa echó mano del veterano Mazquiarán, que había quedado fuera del abono, porque tenía dificultades para completar el cartel con la temida ganadería. Por eso quedó en mano a mano entre el vasco de treinta y cinco años y el madrileño de veintiocho. Los toros dieron una media en la romana de 630 kilos y entraron treinta veces al caballo.



El problema de Bejarano es que tenía la mano dura, hecha para aguantar y reducir a los toros con temperamento. Cuando le salía uno templado, ideal para correr de la mano, no le cogía el pulso. Es lo que le pasó con el cuarto de los miuras y lo que le crítican amargamente en Torerías titulando El camelo bejaranista:

'Otra vez fue agraciado el obrero de la tauromaquia con un magnífico toro que pedía un artista y Bejarano hizo sencillamente el ridículo (...) Los delantales en quites fueron atropellados, sin arte ni conocimiento (...) Es un artista habilidoso en llegar al público con un aire de comediante definitivo. Los capitalistas emborrachados cometieron la herejía de sacarlo por la puerta grande'

También Corrochano dice que perdió la oportunidad de lucirse con ese cuarto que a pesar de su hierro no parecía de Miura por su nobleza:


Clarito no plantea pegas en El Liberal a que sacaran a los dos maestros en hombros tras cosechar ambos oreja y dos vueltas:


Tres años después también en Madrid, el mismo Corrochano se pone en pie con una faena de Bejarano a la antigua usanza ante un toro de Clairac:


En septiembre de 1926 todavía le recordaban en Madrid que se le había ido vivo un toro de Florentino Sotomayor en la inauguración de temporada en marzo. Hoy en día se tocan palmas a los que oyen tres avisos e incluso en Madrid se les obliga a saludar desde el tercio. Sotomayor tenía cruzado Parladé con Miura e iba herrado todo con la actual marca de Prieto de la Cal. Aquel año mató en Madrid además de ésa, una de Miura, dos de Palha, que era la ganadería que rehuían Gallito y Belmonte, y una de Alves do Rio, toros que nadie quería ni ver (eran condesos comprados a la viuda de Tamarón y que luego se quedó Infante da Cámara). 

El 15 de abril de 1923 en Sevilla ese toro lo cogió tres veces


Posiblemente su mejor actuación en la capital fue el 1 de julio de 1929. Corrida bronca y mansa de Esteban Hernández, con poder, gorda y con viento de tragedia en la plaza. Bejarano cortó las dos orejas a su primero:


Le preguntaron una vez qué era para él una figura del toreo y respondió claro y conciso: 'una figura es aquél que puede con todos los toros'. Aquí lo tienen toreando un festival en Alcalá de Guadaira con 60 años:



Sufrió 15 cogidas siendo las dos más graves poniendo banderillas. La que peor recuerdo le dejó fue una en Caracas en la carótida, cuando salvó la vida de milagro. A la salida de un par, un toro de media casta cruzado de Veragua le pegó un gañafón que le dejó una cornada de 15 cms. Iba desde el cuello hasta la mejilla dejando al descubierto la aorta. Fue el 13 de enero de 1929 y el doctor Castillo le desinfectó la herida y lo cosió ¡sin anestesia!



Tuvo otra al rematar un quite de rodillas en Madrid. Fue la típica corrida donde había que tragar paquete, expresión taurina que se aplicaba muchas veces a nuestro protagonista. Observen lo que dijo Corrochano de los toros de Santa Coloma aquel día de abril de 1929. Va en relación a lo que comentábamos en la entrada anterior sobre la épica y la estética:


Bejarano concedió la alternativa al malogrado Pascual Márquez. El suceso tuvo lugar en la corrida del Corpus de Sevilla con toros de Pablo Romero que eran montañas. 



El toro que pasa por alto Márquez en la foto se fue a 690 kilos, se llamaba Moruno. Ambos, toro y torero, nacidos en Villamanrique:


 
La alternativa fue de torero honrado y valiente a otro que tal bailaba. Luego, el pobre Pascual será el primer torero de alternativa muerto en la plaza de Las Ventas (decimos lo de la alternativa porque dos años antes había muerto el novillero Félix Almagro en los cuernos de un novillo de Domingo Ortega). Otro día hablaremos de aquella accidentadísima corrida de 1941, una tarde de viento donde este toro de Concha y Sierra llamado Farolero pegó a Márquez una de las cornadas más espantosas que viera el doctor Guinea. Dicen que por la herida se veía latir el corazón...



Fuentes Bejarano tiene una calle en Sevilla, igual que el pobre Pascual, pero la de éste va paralela a las de Joselito y Belmonte. Seguro que desde el cielo le gustará que lo puntualicemos.

Volviendo a nuestro protagonista, la verdad es que a pesar de sus cornadas no se pudo quejar porque vivió sin apreturas y con bastante buena salud hasta los noventa y seis años. Compró su finca a 17 km de Sevilla, se llamaba El Tardón. Allí tenía un secadero de tabaco y cultivaba lo suficiente para vivir desahogadamente con su mujer, sus tres hijas y sus once nietos. Era íntimo de Juan Guardiola Soto y le aconsejaba en la ganadería, siendo de los pocos toreros que en estos menesteres optaban por el toro encastado. 

Era muy amigo de Chicuelo, ambos de la misma quinta, y de Cristina De la Maza. Cuando iba al bar Sport, se bebía las manzanillas como ustedes y yo los vasos de agua. Aquí lo ven con uno de Albaserrada en Madrid. Le gustaban los desplantes pero eran recibidos con división de opiniones porque algunos le achacaban dedicarse demasiado a la galería:


Entonces la calle Tetuán no era peatonal y en el bar de Pepe se citaban Ordóñez, Puerta, Romero y Pepe Luis. Guerrita y el Algabeño ya se habían muerto pero también iban por allí. Era un bar de gente rica a quienes gustaba tener a su vera los toreros de fama. También iba el padre de Caracol, el cantaor. Hoy hay una joyería pero esos azulejos con el Studebaker fueron toda la vida un símbolo del bar Sport:



Pepe Luis nos cuenta que Bejarano aún sorprendía a más de uno cuando recordaba su nacimiento en Madrid a pesar del acento andaluz 'que lo tengo porque estoy mu rozao'. Lo recuerda en la playa de Sanlúcar con su americana blanca, su corbata y su sombrero paseando bajo un sol de justicia.

Tentaba, entre muchos otros sitios, en El Toruño lo de Guardiola, en Los Arenales lo del conde 'de la guasa', en Las Navas lo que partió el conde y se quedó Cristina con reses de Juan Belmonte y en La Corchuela de don Luis Ramos Paúl, puro Villamarta por su esposa Ángela Dávila, hija del marqués.

Era muy querido por los aficionados, que se daban cita con ganas cuando sabían que acudía Bejarano. El maestro miraba la tapia y decía '¡venga, ustedes, numerarse!' Y en cuanto había ocasión, iba diciendo los números y acababan toreando siempre todos.



Seguimos hablando con Pepe Luis, de cuya memoria no paran de salir recuerdos.  'Bejarano ha sido uno de los que más ha chanelado (entendido) de toros y de campo'. Se acuerda de aquella vez en lo de Cristina 'cuando me pasó a recoger para tentar unas becerritas y al llegar a los corrales había 31 vacas, gordas como cochinos y tan astifinas que cuando las vimos me dijo: "Pepe Luis, vamos al coche a buscar los zahones porque vaya con las becerritas de Cristina..." Aunque él siempre decía que se andaba mejor con los toros sin afeitar 'porque hacen menos extraños'. ¿Qué pensaría de la manipulación de las fundas?

'Me lo encontré una noche en la plaza Nueva. Estaba allí, solo, esperando un taxi. Me acerqué y olía a manzanilla más que las bodegas de Sanlúcar. El maestro me dijo...'

Y sigue nuestra conversación donde sale Arruza, y Manolete, y Pepín Martín Vázquez, 'que se picaba con todos hasta toreando de salón', y la cogida tan fea que sufrió su padre en el recto 'cuando tuvieron que ponerle un tubo de plata', y la caída del caballo de Cristina de la Maza, 'que quedó coja porque el caballo la arrastró'...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



miércoles, 24 de febrero de 2021

LA BRAVURA (4): "HOY, LA BRAVURA ES UN DELITO"

La frase del titular no es nuestra sino de un torero del cual tenemos pendiente hablar por aquí, Luis Fuentes Bejarano. Cuando el maestro decía 'hoy' se refería a 1962, que es cuando hizo esas declaraciones.  Ya saben que los aficionados tenemos un poco endiosado ese toro de hace cincuenta años del que nos repiten que aguantaba muchas varas, que era más fiero que el de ahora y que, aun teniendo mucho menos trapío, no era tan tonto como el actual. Como todavía no habíamos nacido, vemos las imágenes del NO-DO y qué quieren que les digamos...


Novillo de Raso de Portillo en Vic

Pues ya ven que Bejarano no lo entendía así. O, dicho de otro modo, ¿qué diría si viera el medio-toro domesticado con el que se enfrentan en el siglo XXI nuestras queridas figuras?



Doña Lucía Bosé se metió una vez en una conversación masculina de toros e hizo callar a todos cuando dijo:

'Los ganaderos buscan el toro que no sea ni bravo ni manso, el que esté a medio camino'



Seguro que ese comentario se lo había escuchado a Luis Miguel en casa. Pero es que el propio Bejarano decía que tenían mérito los ganaderos... 

'...con los equilibrios que tienen que hacer para sostener esa media bravura y esa media mansedumbre que han conseguido'

Ese torito ni bravo ni manso es el prototipo de animal perfecto para el triunfo del torero sin que sufra quebraderos de cabeza. Los grandes triunfos de Curro fueron frente a toros así, ni chicha ni limoná.

En 1965, el veterinario y buen aficionado Pablo Paños Martí soltaba otra de las verdades del barquero:

'Si no se cambia la selección vigente en las ganaderías, estamos abocados al mono-toro en veinte años'


Los Maños en Vic

Lo clavó, ¿no les parece? Han pasado cincuenta y seis años desde esa afirmación y el mono-toro es lo que sufrimos tarde tras tarde mientras lo alaban los críticos sobrecogedores y aduladores.

El humorista Tono contaba el chascarrillo de los dos aficionados que se encuentran por la calle en Madrid:

- ¿Fuiste a la corrida de ayer?

- No, ya la había visto

¿Cuántas veces hemos visto la misma corrida sobre todo si se anuncian las figuras? Los seguidores de este modesto blog hemos asistido a ese tipo de festejos triunfalistas como quien mira una pecera. Al día siguiente lees los panegíricos de los que viven del cuento y tienes la sensación de ser un marciano.



Decíamos en el segundo capítulo de nuestra serie sobre la bravura que la casta es un ingrediente fundamental. Pero está claro que Juan Pedro Domecq y Díez llevaba razón cuando afirmaba esto: 

'La fiereza, la casta, que es lo que da a la embestida una sensación de riesgo, es algo contrario a la toreabilidad'

La frase la firmarían absolutamente todos los ganaderos del toro manejable. Si luego les preguntas en qué consiste la dichosa toreabilidad, te dicen que 'en nobleza y temple', es decir, borreguismo.

¿Dónde queda entonces la bravura? Es que si desarrollamos el silogismo, dado que casta y fiereza son básicas en la bravura y con ellas no hay toreabilidad, la bravura resulta opuesta a esa condición pastueña del toro para que el artista se rompa por dentro y abra su alma. Ya disculparán ustedes la cursilería pero la conclusión de los taurinos está clara: eliminemos la bravura o, por lo menos, cambiemos su definición para adaptarla al tipo de comportamiento borreguil que buscan los toreros.


Hoyo de la Gitana en Vic

Uno de los principales apóstoles de este arrinconamiento de la bravura y de su sustitución por la toreabilidad es el propietario de Garcigrande. Para él, la embestida no debe ser 'aborrascada' o 'amontonada'. Hay que embestir bien, empujar la muleta con educación, con formalidad, así favorecemos que el torero se acople y construya.

En eso radica el futuro de la Tauromaquia según decía Morante en la entrada anterior. La bravura, en este panorama de la búsqueda de la estética y de la comodidad, molesta, no es bienvenida, enturbia el espectáculo, hay que aparcarla. La bravura es un delito que se debe perseguir.

Nos dirán algunos que hoy lo que se quiere es que el toro embista mucho rato y 'con mucha clase' porque así será más toreable. Ya... y también más tonto, como decía el llorado Pereira Palha. Para él ese toro tan noble y tan toreable...

'...es un animal un poco burro porque no comprende dónde está el enemigo, ya no tiene ferocidad, no tiene voluntad de atacar.'

Recuerden que decía esta frase aquí, en el 9'32''.


Un juampedro husmeando en Castellón sin comprender
dónde está el enemigo

El toro bravo difícilmente permite equivocaciones del maestro. Lo dejaba claro otro ganadero a la antigua usanza, el viejo Isaías Vázquez:

'El toro actual permite que te equivoques varias veces sin consecuencias. En cierta medida, permite el relax del torero, con lo cual se pierde emoción y el público se aburre con el espectáculo y con el toro. Si no hay emoción en el ruedo, aquí sobramos todos"

Dicen los taurinos que el toro bravo tiene que tener entrega y calidad. Lo de la calidad no sabemos muy bien en qué consiste. La entrega la aceptaremos cuando veamos un toro poderoso, encastado y, además, bravo que es dominado por el diestro y entonces traga. A ese tragar lo llamábamos claudicar en su bravura. De pequeños vimos tragar a un marrajo de Murteira Grave en Bilbao porque el maestro no dudó, lo acobardó y lo domeñó. Era Francisco Ruiz Miguel.

El drama es ver un torillo ya entregado de salida independientemente del trapío que exhibe. Eso da pena y nos parece un baldón para su estirpe. Y si su estirpe es su linaje, su reata o, lo que es lo mismo, su casta, ese animal será descastado, lo diga Agamenón o su porquero.

Históricamente, ¿sucedió que los ganaderos adaptaron el toro a la nueva forma de torear? No es esa la opinión del señor Paños, citado más arriba. Lean:



Puede ser perfectamente que el torero se adaptara a ese toro descastado que no inspira tragedia ('la casta es sentir que el toro lleva la muerte en los pitones', recuerden aquí). Pero es indudable que a partir de entonces los ganaderos entraron en el juego y digamos que se adaptaron con rapidez a lo que Justo Hernández denomina... 

'...torear al toro disfrutándolo, no simplemente viéndolo pasar sino moldeando su embestida. Para ello no me importa que sea bravo ni que sea noble ni... Yo no tengo el parámetro de cómo debe ser un toro, ¿quién lo tiene?'

Para dar voz a todas las posturas, sigamos con la teoría que el de Garcigrande explicaba a Viard:

'Los toros se caían porque se había buscado demasiada clase. Entonces los ganaderos decidieron dar fiereza al toro y se cargaron todas las ganaderías. La fiereza implica que el toro embista amontonado y con esa embestida no se puede disfrutar toreando. Si el toro embiste con todo, no da tiempo a construir nada'

En la última frase tenemos el paradigma de la época taurina que nos ha tocado vivir. El toro 'tiene que venir despacio y fijo'. Es el tipo de toro que, como decía Corrochano, divierte al torero sin que el animal se dé cuenta de que a quien debe divertir es al público.  

Estas reflexiones se las hizo Justo Hernández a El Juli 'y a partir de entonces empezó a escucharme'. Pulsen aquí para ver la entrada que le dedicábamos cuando murió su padre. 

Suele ocurrir que el torero empieza escuchando al ganadero pero es éste último quien acaba haciendo lo que dice el torero, se llame José o se llame Julián. Y ya se lo decía el duque de Veragua a Cúchares, ¿desde cuando hacen las guitarras los que las tocan?


Sea como fuere, salvo honradísimas excepciones, los ganaderos han aceptado que la bravura como la entendemos nosotros es un delito y han decantado la selección hacia esa toreabilidad melosa que les asegura vender sus reses o, por lo menos, que los toreros no los metan en la lista negra.

Empezábamos con una frase de Bejarano y terminamos con otra suya de principios de los setenta:

'Antes los toros tenían casta y fuerza, ahora en los tentaderos sólo valen las becerras tontas'

Cuando a Joe Frazier le hablaban del Alzheimer de Alí, decía:

'Es que Dios toma nota de todo lo malo que haces en la vida y esas cosas malas vuelven cuando eres mayor a morderte el culo'

No sabemos si los responsables de tanta toreabilidad, tanta clase, tanto descuelgue, tanta calidad y tanta monserga recibirán los mordiscos que merecen. Ahí entran los ganaderos acomodadizos, las figuritas comodonas, los empresarios trincones y los críticos paniaguados. Si Dios ha tomado nota de lo dura que tienen la cara, todos ellos deberían vigilar sus traseros.

Pero no se preocupen, al final los mordiscos seguro que serán para los que pasamos por taquilla y nos seguimos negando a comulgar con ruedas de molino.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


miércoles, 17 de febrero de 2021

MORANTE DE LA PUEBLA CONTRA ORTEGA Y GASSET

Al de La Puebla le gustará el titular ya que es muy aficionado al boxeo. Los púgiles en cuestión nos proponen la senda por la que debería discurrir el futuro de las corridas de toros. ¿Cuál de los dos ganará aunque sea a los puntos?

La reflexión de Morante es ésta:

'El toreo sin arte difícilmente se puede defender. La sociedad camina hacia una mentalidad en la que yo no veo continuidad ni defensa del toreo si no es como algo artístico, por eso quiero representar lo que el toreo ha sido y será: un arte'



La reflexión de Ortega y Gasset, esta otra:

'El día en que en el toreo se pierda la épica y sea todo estética, la Fiesta tendrá sus días contados'



A Luis Francisco Esplá le recordamos dos ideas contradictorias al respecto. Hace años decía que el futuro de los toros era asimilarlo a algo como la ópera, haciendo hincapié en lo estético. Últimamente le hemos escuchado que todo lo que pretenda maquillar la dureza del espectáculo 'atenta contra su propia esencia y quedaría herido de muerte'.



En el toreo se ha dulcificado casi todo. Hagamos un repaso. 

La crítica es versallesca, nada que ver con los palos que pegaban los revisteros hace más de cien años. Los últimos en repartir fueron los ya desaparecidos Navalón y Vidal. Desde entonces vivimos en el mejor de los mundos taurómacos como leas a los que viven de esto. Los comentaristas televisivos son empalagosos. Recuerden aquí aquella memorable novillada de Monteviejo en Villaseca de la Sagra. Estuvo plena de épica mientras César Jiménez comentaba:

'Si el toro no pasa, no se puede hacer el toreo. Lo de esta novillada no es agradable de ver aunque haya aficionados que discrepen'



Los públicos ya no se encrespan como en tiempos pasados, lo veíamos en la entrada anterior. La competencia entre los diestros ha desaparecido, se besan como si fuesen de la familia. 

Incluso ahora en Madrid obligan a saludar a un torero a quien le han sonado los tres avisos. Como lo oyen, recuérdenlo aquí

Históricamente, en el ruedo el peto evitó el espectáculo penoso de una suerte de varas repugnante. En el campo, los ganaderos fueron seleccionando el toro para el arte y no para el dominio. Y por supuesto que los empresarios saben que el dinero está en la figurita con el torito que se trae bajo el brazo para así sentirse y expresar lo que lleva dentro. No hay futuro organizando corridas concurso como la de Madrid, que atrajo a no más de 6.500 espectadores, o desafíos como los de septiembre, donde incluso había menos (recuerden aquí).

Pero la reflexión de Ortega la apoyan los aficionados chapados a la antigua, entre ellos muchos franceses y la mayoría de los selectos lectores de nuestro modesto blog. La pena es que entre todos no llenamos una portátil.



Hace 100 años se empezó a llamar estilistas a los toreros que hoy denominamos artistas. Clarito se refería a El Gallo como 'ese estilista que ha estilizado el miedo'. Quería decir 'ese artista que ha hecho del miedo un arte'. Después de Rafael, marcarán el camino de la estética Belmonte y Chicuelo. Sinónimo de estilista era también afiligranado. Por definición, el diestro estilista era un esclavo de la estética.



La pregunta que dejamos sin respuesta es si el torero artista es siempre más medroso. Ese tipo de torero necesita su toro mientras que para el torero con oficio cualquiera es válido. Si no tiene delante el toro que se adapte a su arte, al artista le crecen alas en los pies.

Belmonte entraría dentro de la escogida categoría de estilistas con valor. Pensemos en que Morante quizá haya sido el torero artista con más valor de los últimos 40 años, excepción hecha del temerario José Tomás. Y como estoqueador, el de La Puebla ha sido el mejor entre los artistas, sin quizá, aunque sólo cuando quiere.



El camino del arte en la tauromaquia fue siempre el del torero corto y emocional mientras que el dominio y la lidia quedaban para el torero largo y cerebral.

La solución de futuro que propone Morante parece intentar convertir en políticamente correcto un espectáculo o rito que por definición es muy incorrecto en estos tiempos buenistas que nos ha tocado vivir. La pregunta que nos hacemos es si vale la pena esforzarse en cambiarlo para adaptarlo a la sensibilidad posmoderna, tan fácil de herir aunque sólo con lo que deciden nuestros gobernantes. Probablemente sería mejor su desaparición en lugar de vulnerar su esencia. No obstante, antes podríamos hacer un breve intento por volver a su primitiva razón de ser aunque ello suponga el cachetazo definitivo (recuerden esta entrada).

El porvenir de las corridas ¿pasará por la estética o por la épica? Si volvemos a las dos propuestas de nuestros púgiles, la de Morante será la corrida del velcro y el fandango (recuerden aquí aquella patética tarde de Talavante). Por contra, la de Ortega y Gasset será la corrida clandestina. 

A la primera dejarán entrar a los menores y se retransmitirá en horario infantil. A la salida de la segunda, la policía habrá rodeado la plaza y procederá a practicar detenciones entre los asistentes.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 




viernes, 12 de febrero de 2021

LA BRAVURA (3): SEIS PREGUNTAS MÁS

En el segundo capítulo dedicado a la bravura que pueden recordar aquí nos quedaron en el tintero algunas preguntas que planteamos a continuación. Seguiremos la numeración que dejábamos interrumpida.


10 ¿ES LO MISMO BRAVURA QUE PODER?



Por supuesto que no. Un toro menos bravo o directamente un manso de carreta podría llegar a demostrar un gran poder combinándolo con sus huídas. En una entrada anterior hablábamos del Cucharero de Lagartijo. Recibió diez varas y mató cinco caballos pero salía huyendo tras pegar la cornada, que siempre era certera. En la crónica advertían de que no se confundiese el poder con la bravura, vean:



Ligado con esto preguntaríamos si es posible un toro bravo sin poder. Pues creemos que no. A pesar de que el poder sea un componente de la bravura, en nuestra opinión es un componente imprescindible, igual que la casta.


11. ¿AGUANTAR MUCHOS MULETAZOS ES UN SÍNTOMA DE TORO BRAVO?



'Mientras más bravo sea un toro, más muletazos tiene'. Ese era el axioma de don Juan Pedro Domecq y Díez. Pero como a los Domecq se les cita a veces para lo que interesa, recordaremos que él afirmaba que la bravura del toro se debía mirar también en la suerte de varas. Insistía en que había que buscar el conjunto, no como muchos ganaderos comerciales de la actualidad, que sólo se fijan en la primera parte de su afirmación. Justo Hernández sostiene que con el gran nivel alcanzado en la selección del toro 'es innecesario medir la bravura con el caballo'

Nosotros discrepamos abiertamente con lo de que la bravura está en la muleta. Aceptaremos que el toro sufre también quebranto al humillar y que al seguir el engaño debe demostrar mucha motivación, si aceptamos esta palabra.

Pero decir que ésa es la clave de la bravura es hacer el caldo gordo a los ganaderos del toro manejable porque en la muleta, por mucho que se esfuerce y mucha dopamina que tenga, no siente el castigo de la puya ni el desgaste de empujar...con la desesperación añadida de enfrentarse a monstruos acorazados que superan con creces los 700 kilos. ¿Puede perder bravura el toro al sentirse claramente vencido por ese muro infranqueable? Es muy difícil de confirmar pero no nos extrañaría. 


12. ¿INFLUYE LA ALIMENTACIÓN EN LA BRAVURA? 



A ustedes les parecerá absurda la pregunta porque la respuesta lógica sería que no. No entraremos en aspectos de la alimentación moderna del toro que llevan veterinarios expertos en nutrición como pueden leer en los comentarios al primer capítulo. Pero si resucitasen aficionados de la época de Bombita sostendrían sin duda que la alimentación con pienso daba más fuerza al toro pero le reducía la bravura y lo convertía progresivamente en un cebón de matadero

Ese era un pensamiento muy extendido por aquel entonces. Fernando Villalón decía que los toros se hacían bravos comiendo la hierba reseca de la marisma, que sabía a mojama por las crecidas del Guadalquivir. En la época de Bombita y Machaquito, el menú era la hierba, las habas, el garbanzo negro y las algarrobas.


13. ¿EXISTE ACTUALMENTE EL TORO MANSO COMO TAL? 



No, por eso algún amigo lector nos afea esa denominación diciendo que habría que usar la del Cossío, esto es, 'menos bravo'

Esperen, ahora que recordamos, nos quedábamos con la duda de este Opaco de Las Ramblas:


En San Isidro de 2018 el presidente Gómez Martín lo devolvió al corral y todo el mundo lo criticó porque hubo unanimidad en considerar que había devuelto al corral un manso. Él se justificó diciendo que enseñó el verde al toro 'por mostrar una conducta anómala no apta para la lidia'. Añadió unas excusas un tanto peregrinas que no repetimos aquí porque las transcribíamos en esta entrada donde se las discutíamos sin ambages.


14. ¿INFLUYE LA PINTA DEL TORO EN SU BRAVURA?

 


No, a pesar de que Gallito dijera aquello de que 'lo negro es lo más bravo' por su interés en potenciar la sangre de Murube. No era el único. Recuerden que Lagartijo ya hablaba muy bien de los murubes porque eran 'unos toros muy dóciles con los que se puede hacer cosas buenas'. 

De hecho, hubo una época en que lo colorado se reputaba como lo que daba más problemas a los toreros por su acometividad. ¿Sería una reminiscencia de los quebraderos de cabeza que daba la sangre navarra? Es cierto que cuando vino Arruza a España trajo su manía de no querer lidiar toros colorados y cundió el ejemplo. Por eso a partir de esos años, muy brava tenía que ser la vaca colorada para que se la dejase como madre en muchas ganaderías. 


15. UN TORO REALMENTE BRAVO ¿TIENE QUE IR INEVITABLEMENTE A MÁS A PESAR DEL CASTIGO O LA ADVERSIDAD? 



En nuestra opinión, con que no vaya a menos o haga amago de dudar o de mostrarse vencido, es suficiente. Lo de que se crezca y vaya siempre a más es un desiderátum difícil de ver, la verdad. 

¿Recuerdan ustedes las veces que Cobradiezmos dudó, o sea, escarbó? Nosotros, sí: ¡trece! No fue un toro auténticamente bravo ni de broma. Lo analizábamos aquí y defenderemos nuestra opinión a pie o a caballo, no rectificamos ni una coma.


16. ¿SON IMPRESCINDIBLES TRES ENTRADAS AL CABALLO PARA CALIBRAR LA BRAVURA?


'Monerías', de Adolfo Martín, un toro bravo, ¿el último que le ha salido? Fue en 2014.

Sí. Lo hemos repetido en nuestro modesto blog hasta la saciedad pero es como ladrar a la luna. Victorino Andrés decía que al primer puyazo iba una vaca mansa, en el segundo el toro ya veía que no daban caramelos y a partir del tercero es cuando su pelea debía demostrar su bravura. Recuerden lo que contábamos aquí.

Nosotros siempre lo hemos entendido así y a estas alturas no vamos a cambiar. Por eso negamos la calificación de bravos a toros que sólo acudieron dos veces, como Bastonito o Cobradiezmos, por citar dos famosos. El primero quizá fue fiero y el segundo, boyante pero nos negamos en redondo a afirmar que fueron bravos.

Otro de la misma cuerda era don Celestino Cuadri. Lo contábamos aquí:

"Las tres varas son imprescindibles para ver el toro bravo porque es la tercera la que de verdad mide la bravura. Hace falta tres varas caiga quien caiga, aunque el que se caiga sea el toro. Que los espadas, sabiendo esto, acomoden su acción y la de su picador a la fuerza del toro que han de matar después"

Por eso habrá que adecuar el tercio de varas con el fin de que se pueda observar cómo se porta el toro en tres entradas. Nuestra solución la planteábamos aquí intentando dejar contentos a todos: convertir los puyazos en muletazos para asegurar tres entradas que castiguen al toro como quiere el diestro y que también contenten al aficionado al primer tercio.

El problema es que el picador tendría que trabajar más y el maestro o sus peones también, estando pendientes de preocuparse por sacar al toro del peto. Ahora se hacen los autistas, fíjense en que muchísimas veces ni miran cómo está metiendo la cabeza el toro en el peto. Tienen una falta de afición insoportable. Y mientras tanto, el carnicero a caballo hace picadillo al pobre animal con el monopuyazo asesino español.



Seguiremos hablando de la bravura en otras entradas. De momento tienen estas dieciséis preguntas para entretenerse pensando en si llevamos algo de razón con nuestras respuestas.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.