martes, 31 de marzo de 2026

CASTA Y PODER DE AGUIRRE EN MADRID

Como no hay quien se fíe de lo que digan ni los portales taurinos ni los paniaguados de la prensa taurina, hemos pedido un comentario independiente a un aficionado de los que ve los toros como nosotros y en el cual tenemos plena confianza. 

Aquí tienen la crónica, que viene ilustrada con algunas fotos del maestro Moore. Agradecemos a ambos su colaboración con nuestro modesto blog. Todo sea para que los de la legión aguirrista dispongan de información veraz sobre lo acontecido este domingo en Las Ventas. Y tras lo que leerán a continuación, podrán sacar pecho muy a su sabor.


FIRMA INVITADA: ANDRÉS SÁNCHEZ

La impresión general fue que asistimos a una auténtica corrida de toros que tuvo el denominador común de la casta. Además se notó mucho poder, ninguna blandura y mucha dureza para morir. No fue brava, ni mucho menos, pero cuando vemos los ingredientes anotados antes, la conclusión es que hubo emoción.


El punto negativo fue la presentación. Hubo tres excesivamente escurridos que fueron protestados de salida. Es una pena que con el juego que dio la corrida le faltase ese punto de presentación en Madrid. En la casa lo excusaron con el tema de las lluvias  reconociendo que estos mismos toros en junio hubieran tenido mejor lámina sin duda.


Pero lo bueno es que nos dejó con esas ganas de hablar de toros, de su comportamiento, de la emoción que transmitieron. En resumen, asistimos a una señora corrida de toros, todo lo contrario de lo que solemos ver habitualmente. Seguro que los aficionados salieron contentos.



FERRERA. Destacar que el viento fue muy molesto y eso condicionó a los toreros, especialmente a él. Tuvo el lote más deslucido y con menos posibilidades, con dos toros ásperos. Lo cierto es que no los quiso ni ver. La excusa del viento le vino perfecta. Los lidió un poco sobre las piernas y mató bastante mal a ambos. Nos dejó con la duda de si esos toros tenían algo más aunque quede constancia de que en el caballo no se emplearon.



FONSECA. Su primero fue un toro que dio para debatir. Empujó en el primer puyazo con poder empotrando al caballo. En el segundo repitió, metiendo los riñones, pero al sacarlo del peto salió a galope hacia el reserva, donde tomó otro puyazo a favor de querencia. Fonseca lo volvió a poner en una cuarta vara con el piquero titular y de nuevo empujó. Este picador, Agustín Collado, estuvo bastante bien en esos tres puyazos donde el toro lo apretó.


En la muleta acusó el castigo y se fue apagando. Fonseca, molestado por el viento, no apostó de verdad y quedó por debajo del toro. Nos dejó con la duda de cómo hubiera respondido el animal si le planta cara.


El quinto fue el mejor de la corrida. Tomó tres puyazos de Héctor Vicente, que estuvo bien. El de Dolores estaba deseando ir al caballo, se arrancaba con todo y empujaba con firmeza aunque al salir siempre miraba de reojo hacia la zona de chiqueros. No lo definiremos como completamente bravo pero la verdad es que al ponerlo siempre volvía a embestir con ganas. Recordaba a aquellos aguirres de los años noventa, con poder y con fuerza pero apretando para adentro en cuanto tenía ocasión.


Fonseca estuvo generoso al darle distancia y el animal seguía arrancándose con alegría y codicia. No pudo con él aunque habría que haber visto al resto del escalafón ahí delante, a ver quién hubiera podido. Pulsen aquí para ver la faena.

Reconoceremos que lo quiso lucir en el caballo y también que le dio distancia pero esas embestidas eran un torrente de casta. Recibió una ovación unánime en el arrastre.



CRISTIAN PÉREZ. El de la confirmación  se tapaba por la cara ya que fue el más escurrido de todos. Toro muy manso y aquerenciado hacia toriles. Hubo que ponerlo debajo del peto porque no tragaba. Dentro de su mansedumbre fue interesante porque tuvo poder y también su punto de casta, de los que huyen pero que cuando deciden tomar la muleta embisten con transmisión, este especialmente por el izquierdo. Pérez anduvo solvente. Venía a Madrid sin nada firmado, a jugárselo todo a una carta. Pues estuvo muy correcto tanto en la lidia como luego con la muleta.


También se vio condicionado por el viento y sufrió una voltereta sin consecuencias. Tras la estocada hubo petición no mayoritaria que quedó en vuelta al ruedo. Dejó un buen sabor de boca ya que estuvo muy digno con un toro nada fácil.


El sexto apretó en varas pero a la salida de cada puyazo manseaba con claridad. Se veía aquello típico de Dolores: toros que empujan con ganas todas las veces que los pones pero que a la salida del peto parece que se desentiendan. Tomó solamente dos puyazos y por un lado se protestó el cambio de suerte pero por otro se aplaudió a José Ney, que picó muy bien. En la muleta tuvo una casta que llegó a la fiereza porque iba a por todas. 


Pérez estuvo muy bien por el derecho en las dos primeras tandas, donde se quiso poner con verdad ante un toro de verdad. Se jugó la vida, así de claro. En la tercera serie se le coló y le pegó una paliza tremenda. Tardaron mucho en llegar al quite y fue una pena porque estaba dejándonos muy buena impresión. Acabó en la enfermería y Ferrera salió a matarlo.


Aparte de las contusiones por todo el cuerpo lleva una cornada de 20 cms. en la parte posterior de la tibia de la pierna derecha:


En conclusión, corrida clásica de Dolores. Si la ves sin el hierro, identificas rápidamente que viene de Dehesa Frías. Casta, poder, dureza para morir y, por si fuera poco, dejándonos mucho para comentar a los aficionados. Creo que salimos más que satisfechos con el juego de los toros.


miércoles, 25 de marzo de 2026

LA VARA DE LA DISCORDIA

O de la vergüenza. La sufrió este toro de Cuadri el domingo pasado, Pantanoso de nombre. Todas las fotos excepto una son del maestro Moore a quien agrademos como siempre su colaboración:



A caballo, Juanma Sangüesa, picador navarro de absoluta confianza de Gómez del Pilar que también va con Mario Vilau esta temporada. No vamos a entretenernos con el diestro madrileño pero ya sabemos todos de qué pie calza. Se esfuerza por poner los toros largos como queriendo dar gusto al tendido pero lo que suele suceder cuando los animales llegan al peto es que sufren unas carnicerías nauseabundas que suelen despertar la indignación de grandes y pequeños. Para ese viaje no hace falta alforjas, maestro.

Vean que en el primer puyazo el picador da la impresión de no querer tapar la salida al toro y aparentemente abre el caballo:



Parece que lo ha cogido en buen sitio pero luego vemos que cumple la norma habitual de picar trasero para hacer más daño al toro. Lo de abrirlo habrá sido una equivocación a tenor de la imagen siguiente. Y la recargada, que no falte:



¿Saben lo que nos dijo un picador conocido de todos ustedes y a quien tendrán en San Isidro un mínimo de cuatro tardes? 'Hay muchas veces en que es el matador quien nos pide que piquemos trasero'. Saben que así machacan al toro en la espalda y la consecuencia será que se pare. Lo que los toreros de a pie no quieren ver ni en pintura es un toro que se mueva. Hay un noventa por ciento de posibilidades de que si se mueve, los deje con el trasero al aire.

En el segundo puyazo el toro tardeó lo indecible y cuando se arrancó lo hizo con fuerza, pegó un pequeño regate y se fue al pecho. 



Eso es lo habitual en los toros de Garcigrande pero no en los de Cuadri:



En aquel momento es cuando Sangüesa clava contrario (para que nos entendamos). No lo censuramos porque entendemos perfectamente que ante ese regate no clave en el sitio, no vamos a ser más papistas que el papa:



Es entonces cuando se rompe la vara, vean. Y si amplían la foto observarán que al toro le salta un buen chorro de sangre al chocar:



En esta otra foto de Tania Sieira, que ejerce de fotógrafa para el ABC, se aprecia la circunstancia desde otro ángulo. Esa sangre que veían corresponde a un trozo de carne del animal que se ha levantado y que en la siguiente imagen se vuelve a ver:



Y entonces es cuando el picador clava lo que le ha quedado de vara en el toro:



Afortunadamente no aprieta, esa es la verdad. Ustedes nos dirán que sólo faltaría, ¿verdad? Pues anda que no hemos visto alguna vez apretar con saña con un palo roto metiéndolo por un hoyo anterior. Sangüesa no se ensaña quizá por la bronca aunque seguramente es porque ve que el toro no empuja peligrosamente:



Él dirá que le clavó el palo porque tenía que defenderse ya que el toro podría haberle hecho volar de la montura. Bueno, sí, es la excusa habitual de los piqueros, siempre repiten que tienen que defenderse. Podríamos aceptarla si no fuese porque la norma no es que los picadores se defiendan de los toros en la suerte de varas sino que sean éstos quienes tengan que defenderse de las carnicerías que sufren. El mundo al revés...

Tampoco es que lo que hizo Sangüesa sea algo excepcional. No se lo cuenten a los antitaurinos pero esta misma situación ustedes la han visto ya varias veces en su larga carrera como aficionados.

Nosotros recordamos en Cenicientos algo parecido cuando se soltó la puya sin llegar a partirse la vara. Allí el picador fue mucho más desvergonzado y clavó el palo con saña en uno de los agujeros disponibles y recargó en medio de una recriminación del tendido bien merecida. El toro era del Conde de la Corte. Observen la imagen y fíjense en que la puya está caída en el suelo:



El picador de Gómez del Pilar se retiró sufriendo una bronca igualmente merecida. Lo que no hemos podido ver es su gesticulación encarándose con el público, algo que jamás perdonaremos ni intentaremos justificar. 



Los profesionales se deben al público, que es quien pasa por taquilla y su obligación es morder cartucho y aguantar el chaparrón pero da la impresión de que esta temporada vale todo: chulear al público, despotricar contra la presidencia, exigir orejas maleducadamente y dejarse llevar en televisión por triunfalismos tan baratos como caricaturescos.

Parece ser que fue propuesto para sanción igual que su colega Romero, picador de Pepe Moral. Ahí lo tienen yéndose a los bajos en la primera imagen y rectificando en la segunda:




Dirán ustedes que afortunadamente rectificó, ¿no? Pues observen dónde clavó en su rectificación que Dios confunda:



Esto es exasperante, ¡pican trasero hasta cuando rectifican! ¿Son así de malos o cumplen una consigna como la que apuntábamos al principio? Cualquiera de las dos cosas... o ambas a la vez. Miren el agujero que hizo al pobre toro cuando marró:



¿En qué quedarán estas posibles sanciones? Pues nadie lo sabrá dado que esto se lleva con un secretismo acongojante en la dependencia de Asuntos Taurinos de la Comunidad madrileña. La transparencia es tan poco transparente que nos consta de muy buena tinta que ni siquiera los presidentes que proponen las sanciones tienen notificación a final de temporada de si finalmente se han impuesto tras los recursos pertinentes.

Si Romero y Sangüesa se embolsaron el domingo un mínimo de 1.000 euros por picar, pongan que la sanción no creemos que vaya a sobrepasar los 400 euros. La broma pesada todavía les habrá salido rentable. Si estos datos en euros no son correctos, que se nos rectifique en la sección de comentarios.

Urge una actualización de la cuantía de las multas porque son de risa. Queremos decir que los profesionales se ríen a no ser que vayan a plazas de menor categoría donde cobren 400 euros por picar y les caiga una sanción por la misma cantidad. De hecho, eso solamente suele suceder en Navarra. En el resto de España esta gente hace de su capa un sayo.

Ya ven cómo está el patio, ¡y acabamos de empezar la temporada! ¿Servirá de algo la indignación de muchos aficionados ante estos atropellos? Los presidentes tienen la palabra.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






domingo, 22 de marzo de 2026

OLVIDABLE LO DE CUADRI EN VILLASECA

A nosotros nos pareció decepcionante aunque estamos dispuestos a escuchar todas las opiniones en la sección de comentarios. 

Los toros eran hermanos de la muy buena novillada celebrada en este mismo coso y que pueden recordar aquí, donde transmitíamos nuestra enhorabuena a la familia. Pues debieron de sentar mal a estos hermanos de ayer los dos años cumplidos en el campo porque a nosotros nos dijeron poca cosa.



Presentación impecable a pesar de algunos rabos cortísimos. En el caballo, nada reseñable como no sea el alegre galope del castaño tras tardear lo suyo. Lo que es pelear en el peto y meter los riñones como lo hacen a veces estos toros, nada de nada, gran vulgaridad. Y excepto al primero, como era previsible, a los otros no se los masacró salvajemente, que era algo que temíamos. 

Se los picó mal pero no con la saña de otras veces. Que un matador pida el cambio a todo un cuadri tras una vara de trámite como hizo De Torres en el quinto es tratarlo como a un torillo comercial.

En el tendido se notó la presencia de muchos aficionados cabales, cuya actitud contrastó con el triunfalismo de los televisivos. También hay que decir que se vio su favoritismo hacia el hierro, al aplaudir cosas que quizá en otras vacadas se hubieran mirado con lupa y nos referimos a los bastantes ejemplares que salieron sueltos del caballo.



Todos murieron sin abrir la boca excepto ese castaño que acaban de ver más arriba. Su juego fue el siguiente: primero, muy parado; segundo, listo y probón; tercero, a arreones; cuarto, de embestida sólida y noble; quinto, noblón y humillador aunque no hizo nada en el caballo y sexto, con buen galope en varas pero luego aplomado y atontado.

¿Mantuvo el interés la corrida? Hombre, sí, más o menos, pero a los de Comeúñas hay que exigirles mucho más. Por lo poco que conocemos a los tres Cuadri presentes, pensamos que estarán de acuerdo con lo que llevamos dicho hasta aquí. Ahí tienen a Fernando El Viejo, a Luis y a Fernando El Joven:




DE TORRES. Substituía al convaleciente Juan de Castilla. Su primero era negro zaíno, bajo de agujas, blando de remos y que llevaba el morro por la arena de salida:



Primer puyazo y primera zurra, con carioca trasera. El toro no peleó y luego en la muleta no valió nada por soso, parado y probón. Buena voluntad del diestro estrellándose contra el marmolillo.

Estocada sin puntilla pero mala por baja y ejecutada con telonazo estirando el brazo. Para Jiménez, un estoconazo...



Su segundo tenía poca papada, poco rabo y era negro, estrellado y muy ofensivo tanto de cuernos como de ojos:



Mal De Torres sin saber poner el toro en suerte. Y el picador, 'un poquito trasero', decía César Jiménez. Ustedes mismos:



Pelea menos que vulgar, ya van dos, y muy bien Iván García después. Cuando hay decisión y valor, eso de que los cuadris son difíciles de banderillear se demuestra que es un cuento, ya lo decíamos aquí:



Inicio tomasista de mérito porque el toro se vencía. Luego tuvo el viaje cortito, con algún arreón pero sin demostrar ninguna maldad. De Torres toreó sin pisar terrenos comprometidos, o sea, un poco fuera de cacho. Con este mismo toro, seguro que en Madrid hubiera expuesto bastante más.



Aunque los televisivos querían dárnosla con queso, este toro no tuvo nada que ver con el Revisor de Las Ventas con el que este mismo torero nos puso el corazón en un puño. Estocada defectuosa que rozó el bajonazo, ejecutada con lentitud pero rápidamente protestada por los que habían venido de fuera, como tiene que ser:



El quinto era un negro listón perfectamente encornado y muy en tipo:



Se deja pegar y se suelta, demostrando muy poca cosa pero con lamentable cambio de tercio que solicita De Torres.

En banderillas apretaba para adentro aunque se veía que humillaba con avaricia. Lo aprovechó el diestro para destorear muy a su sabor. Las protestas de los cabales tardaron en llegar pero se escucharon tímidamente a última hora. Estamos de acuerdo con ellas a pesar del retraso.



Pinchazo caído, otro que escupe y entera trasera realizada al genuino volapié ya que el toro no se movió. No obstante, fíjense en qué manera de entrar, alargando el brazo para darse ventaja y pegando el telonazo. Dos avisos, con el toro duro para morir:



GÓMEZ DEL PILAR. Su primero era astifino, enmorrillado, hondo y badanudo. Lo enceló muy bien el maestro con la capa:



El diestro dijo ¡vale! pero Sangüesa siguió pegando hasta completar la carioca. En el segundo lo puso largo, anduvo al paso y se repuchó. Sangró mucho. Durante el segundo tercio se empezó a rebrincar papando moscas. Bien Gómez al no rematar por alto ningún pase en la tanda de recibo.

El toro sabía que la muleta era una trampa y que detrás estaba el muñeco, o sea que se decidió a buscarlo. Le pitaron algunos el macheteo no sabemos por qué.



Pinchazo caído escupido, honda tendida, trasera y caída más ocho descabellos con dos desarmes del toro, que demostró su listeza hasta el final.

El cuarto era negro, facado o pelado, rabicortísimo y estaba bien comido:



Mal el toro y mal el piquero, haciendo varios agujeros a cual en peor sitio. Por lo menos Aguado no apretó y eso ya es raro. De largo duda, galopa, regatea, cobra en la paletilla y se va suelto:



Muy buena brega de Raúl Palancar. Al no haber peleado en el peto sacó ganas de embestir a pesar de blandear de manos. Gómez vio que debía llevar la mano firme y baja porque si no el toro se ponía tonto.

Sin ser un cuadri para el recuerdo ni mucho menos, fue el menos malo. Lo dejaremos en unas meritorias tablas para el diestro, que se alargó demasiado. 



Acierta en la natural y deja una corta en el hoyo (la mejor estocada de la tarde) y luego una media trasera más descabello. Esa mano debería estar pegada a la barbilla. Observen el vapor que exhalaba la piel caliente del toro:



El último era castaño, ojinegro, listón, albardado, bragado y bocidorado:



En el primero quiere empujar pero cuando le levantan la puya deja de pelear (!). Segundo de largo: tardea, galopa distraído hacia los capotes pero pega un regate para irse al caballo cuando lo ve de reojo, picotazo y se suelta. Gómez pide una tercera entrada desde la otra punta: tardea, se distrae y por fin salta con alegría:



La generosidad del diestro con el toro y con el público hacía prever que el animal iría en reserva. Efectivamente, así fue, circunstancia que se sumó a que era tardo, topón y mirón. Gómez porfió en un arrimón sin pensar en lo de hoy en Madrid y sabiendo que no iba a sacar nada. Llegó a ponerse pesado.



Se perfila natural pero cuando parecía que iba a arrancar cambia a contrario y lógicamente el toro no lo ayudó, vean la imagen abajo. No nos extraña porque es un diestro que ha reconocido públicamente que no mira lo de las dos suertes sino solamente que las patas estén cuadradas. Eso de cuadrar el toro ya saben los lectores más fieles que no es una suerte del toreo, como contábamos aquí:



Media desprendida y descabello, con oreja de pueblo. Decíamos que no iba a sacar nada pero sonó la flauta y hoy copará los titulares con esa orejica de todo a cien.

Esperemos que en Las Ventas los cuadris saquen más casta y más ganas de pelea en el peto. En Villaseca nos dejaron un poco mustios, esa es la verdad. El Bronceado de 3Puyazos acudió tres veces al peto, empujó bien y en la muleta repitió con codicia. Ninguno de los de Villaseca le llegó a la suela del zapato.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.