El novillero anarquista es Melchor Rodríguez y el escándalo con Gallito tuvo lugar en Málaga, justo el mismo día de 1915 en que se presentaba Melchor en Sanlúcar de Barrameda. A lo de 'bronca inenarrable' del titular añadan 'lanzamiento de proyectiles' pero no nos encañonen con la escopeta quienes nos acusan de belmontistas. El entrecomillado no es cosa nuestra sino de las crónicas de la época, que luego comentaremos.
De Melchor ya habrán leído sus andanzas como anarquista de buen corazón, de los que eran honrados a carta cabal y entre quienes incluiríamos a Ángel Pestaña o a Cipriano Mera. Conocerán su célebre sobrenombre de 'el ángel rojo' por su insobornable labor como delegado de prisiones en el Madrid republicano durante la guerra.
A nosotros nos interesaba su desempeño como torero aunque poca cosa hemos sacado en claro. Esa presentación en Sanlúcar se saldó con más pena que gloria aunque alguno dice simplemente que no tuvo el santo de cara.
Había nacido en Triana, en la calle de San Jorge, 23. Su mujer era Francisca Muñoz, una bailaora amiga de Pastora Imperio, de lo cual deducimos que Rodríguez tendría trato con Rafael El Gallo, quien era once años mayor. Esta foto es de nuestro protagonista y la guardó hasta su muerte en su casa de Madrid:
Se vistió de luces por primera vez en Sanlúcar el 5 de septiembre de 1915, con reses de Salvador García Lama, cuyo hierro era el que ven a continuación junto a un ejemplar. Su actuación la resumieron diciendo que estuvo 'valiente pero ignorante'. El ganado venía de Varela, González Nandín, Antonio Halcón y el citado Lama:
En Madrid se presentó en Tetuán en agosto de 1918 en una novillada de Montoya, procedente de lo del Duque de Tovar. Iba vestido de azul y oro. Los de La Mañana no tienen piedad, lean:
Lo mejor de aquel día fue el ganado, de Felipe Montoya: con trapío de toros, gordos, no muy ofensivos de defensas y embistiendo. Resultaron bravos a la vez que nobles, con lo que dejaron aún más en evidencia las carencias de los tres actuantes. Eran Redondo, Melchor y Díez Durruti (curiosa coincidencia con el apellido de otro anarquista famoso). El hierro entonces era una P en un escudo. Hoy es casi el mismo a nombre de La Laguna aunque las reses son juampedros:
Aquí tienen un ejemplo de cómo eran sus toros. Se aprecia el hierro sin esas puntas que añadieron posteriormente:
Moreno Yagüe fue quien la tuvo posteriormente metiendo samueles. Él la vendería a los de La Laguna que lo cambiaron por Núñez primero y juampedros después:
En su primero Melchor escuchó pitos y en su segundo, a pesar de su buena voluntad al parear en ambos, oyó uno o dos avisos tras uno o dos pinchazos, estocada y uno o varios descabellos (los revisteros no se aclaran al contar, como tantas otras veces). También sufrió bastantes revolcones saliendo herido de uno de ellos como hemos comentado. Es curioso anotar que tras una de las cogidas se lo llevaron a la enfermería de la que volvió para matar ese sexto novillo. Llevaba una cornada en el recto de la que lo atendió el doctor Blanc.
Todos destacan su valentía y su buena voluntad especialmente poniendo banderillas cortas y exponiendo en un par en silla. Pero está claro que lo que natura no da, Triana no presta, al menos en lo que a Tauromaquia se refiere. Alguno de los críticos recurre al socorrido 'cuando hay toros...' y es que la ovación de la tarde se la llevó el ganadero. En La Patria dicen esto:
El resto de su carrera transcurrirá sin pena ni gloria. En El Cossío dicen que sufrió más percances que probablemente lo hicieron retirarse. Su historia política posterior la pueden rastrear poniendo en internet lo de 'ángel rojo'. Plantó cara él solo a extremistas de izquierda armados que querían hacer una saca con los presos de Alcalá de Henares. Les dijo: 'de acuerdo, os voy a dejar que entréis por ellos pero antes les voy a repartir armas, a ver entonces quién tiene c... de entrar'.
Se callaron y se fueron pero cuando termine la guerra no lo perdonarán tanta consideración, especialmente los comunistas, quienes lo acusarán siempre de quintacolumnista. El desvergonzado Carrillo sostiene con ironía desagradable que, si no fue un traidor, 'a lo mejor es que fue un altruista...' (sic).
Esta es su casa de Madrid en la calle Libertad de Lavapiés, donde pueden apreciar en la parte inferior la misma foto que han visto más arriba:
Estuvo varias veces en prisión durante el franquismo, entre otras en la de El Puerto de Santa María, la misma en la cual encerraron a Companys en 1934. En su entierro en 1972 tuvo el honor de que se dieran cita representantes de los dos bandos de la guerra. Incluso Martín Artajo, ex ministro de Franco, rezó un padrenuestro. En el nicho no figura ninguna cruz:
Vamos con la tarde aciaga de Gallito que coincidió el mismo día del debut de Melchor en Sanlúcar en 1915. Se había presentado en Málaga en febrero en el primer mano a mano con Belmonte. Grandísima expectación y monumental decepción ya que se trajeron para el evento unas monas sin respeto de Murube que fueron un verdadero ultraje a la afición. Esta viñeta es del día siguiente:
Corrochano fue claro al respecto:
'el fracaso de Joselito y Belmonte está en torear un ganado que es despreciable para cualquier torero de alternativa. ¡Qué pena daba ver toreros tan grandes con seis novillejos! Toreando ese ganado ni se dan cuenta de lo que son, ni merecen ser lo que nos hemos propuesto que sean. Se convierten así en los mayores detractores de la fiesta'
No hay que decir nada más, pueden recordar lo sucedido pulsando aquí. Volvió José en junio para reivindicarse matando seis de Medina Garvey (aunque ya comentaremos más abajo que algunos criticaban sus festejos en solitario). Retornó otra vez en corrida normal con gameros y lidió dos más en la feria. La primera corrida de estas dos fue la que nos ocupa. Actuó con su hermano y con Belmonte ante toros de Martínez.
En el quinto, de nombre Doloroso, perdió los papeles. Era un negro lombardo que tomó tres varas y mató dos caballos siendo cornicorto. Manseó muy a su sabor y José hizo una faena de aliño. Ahí lo tienen:
El problema es que luego ejerció de pinchaúvas: tres pinchazos saliéndose con descaro y una media a escandaloso paso de banderillas. En ese momento uno de sus peones pinchó al toro desde la barrera desatando la ira del respetable, que pedía cárcel para el peón. Pero es que el maestro empezó a fallar con el descabello y al escuchar un aviso, no se le ocurrió otra cosa que perpetrar un golletazo al de Martínez 'ahondando el estoque desde el costado'. El público estaba fuera de sí.
Recuerden que se descabellaba sin cruceta, de ahí que el maestro pegase esa infame puñalada al toro:
En La Correspondencia acaban hablando de una 'bronca formidable con los espectadores arrojando botellas al ruedo en señal de protesta'. Actuó el puntillero mientras el Nene aguantaba el chaparrón sentado en el estribo, seguramente para guarecerse de los botellazos y de las almohadillas. En El Liberal es donde escriben que la bronca fue inenarrable, con insistencia en el lanzamiento de todo tipo de proyectiles. Lo mismo reseñó Corrochano.
Nos ha recordado el otro quinario que pasó Gallito con aquel Platero de Santamaría. A cuenta del nombre, coincidente con el del burro de Juan Ramón, se despacharon a gusto los belmontistas (dirán entre otras lindezas que Platero 'convirtió al papa del toreo en un sacristán'). Contábamos aquí la amargura de José aquel día ya que el toro se le fue vivo. Había acontecido un mes y medio antes en Valencia.
En Palmas y Pitos le pegarán un buen palo tras lo de Málaga. Hablan de que se dedica a torear becerros que antaño no hubiesen sido admitidos ni para las señoritas toreras de Armengol. Dicen que sus imposiciones son intolerables y que se ha ensoberbecido de tal manera que si el aficionado no toma cartas en el asunto acabará en un plazo no lejano con la fiesta nacional. Se quedan bien a gusto afirmando que mata utreros a destajo para amasar dinero con avaricia y que es un dictador taurino al que no ven límites. Lean esto porque les sonará aplicado a nuestras queridas figuras actuales:
Poco antes de lo de Málaga había matado seis santacolomas en San Sebastián y otros seis murubes en Almagro, donde no llenó. Lo que hoy nos parecen heroicidades también eran criticadas en la época, vean:
Ahí lo tienen en la Bella Easo con un santacoloma:
Nos sabe mal por la parroquia gallinácea tener que acabar con esta soflama que incluimos aquí abajo pero es que se escribió en 1915 y nos da la impresión de que está de plena actualidad:
¿Cuántas parodias de corridas padecemos hogaño? Y ¿cuántas veces el sufrido aficionado clama por que salga EL TORO?
Pues ya nos hemos entretenido a cuenta del novillero anarquista y de la aciaga tarde malagueña de Gallito. Una cosa nos llevó a la otra con el deseo de que hayan pasado un rato entretenido leyendo estas historias.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






















































