La de ayer fue la corrida de Juan Pedro más interesante que hemos visto. Y lo fue precisamente porque los cinco toros lidiados con el hierro del duque no parecieron juampedros, especialmente tres de ellos.
Olvídense del torete chochón, bobalicón, domesticado y aborregado con que todos identificamos este hierro. Nada de eso vimos ayer. Al contrario, salieron animales que había que torear, que metieron el riñón en el caballo, que no tardearon como los de otras vacadas idolatradas por la parroquia torista y que, por momentos, sacaron un genio que hubiese dejado muy preocupado a Juan Pedro Domecq Morenés, nunca a Domecq y Díez (recuerden esta entrada).
Cada uno de los diestros tuvo delante un juampedro con el cual no pudieron, ¿quién nos lo hubiera dicho antes del festejo? Más abajo lo veremos.
La corrida dio una media de 548 kilos. Presentación desigual, con un par que quizá no daban la talla para Madrid aunque sin llegar a ser impresentables. Todos sacaron la lengua tras banderillas pero en este caso no quiso decir nada. Su juego fue el siguiente: primero, Uceda no pudo con él; segundo, devuelto, salió un sobrero de Montalvo, un poco descompuesto pero sin peligro; tercero, Aguado no pudo con él; cuarto, rebrincado; quinto, Clemente sudó tinta acabando cogido y sexto, topón y distraído.
Primer puyazo encelado y de bravo pero no lo apretaron porque iba ya muy justo de fuerza y eso que acababa de salir. Trámite en el segundo.
Ojo al buen quite de Clemente, con unos lances de frente al costado pero toreando, lejos de pegar el mantazo habitual (recuerden esta entrada). Las mejores chicuelinas de la feria sin discusión.
Fernando Sánchez, sin comentarios:
El juampedro sacaba ya un palmo de lengua pero tenía buena voluntad y quería embestir. Uceda empezó a verse desbordado por algunos arreones del toro. Desconfianza, pasos atrás, pases de uno en uno y pitos aislados para un torero que es de los más consentidos en Las Ventas.
Cortó la faena porque no podía con el juampedro, señores. Con otro diestro no hubiesen tenido piedad los más exigentes del tendido (exigentes según con quién, que aquí ya nos conocemos todos). Media arriba pero saliéndose y tres descabellos. Mal, Uceda.
El cuarto era colorado oscuro, ojo de perdiz, listón, bociblanco y cornilevantado:
Lo castigó de salida con tres medias verónicas consecutivas y durísimas. No hay derecho:
Mete el riñón pero cuando ve que no hay futuro se suelta. En el segundo se desentiende.
Fernando Sánchez, de nuevo pasándose de listo:
Gómez Escorial, a quien no le gusta nada poner banderillas, le dio una lección que quedó entre ellos dos ya que el noventa por ciento de los espectadores no se enteró de que le acababa de pasar la mano por la cara. Y sin tantos andares ni tanta sonrisa:
Se echó la muleta a la izquierda intentando meter en el canasto una embestida desaboría. Remos blandos, viaje cada vez más corto y al final, poca cosa.
Con treinta años de alternativa es otro que tiene que soportar con paciencia la radio macuto de Rafael González. Media ladeada tapando la cara:
CLEMENTE. Se presentó con un terno que nos recordó a El Yiyo. Su primero era negro zaíno, zarco, astiblanco y cornilevantado, que se tapaba por la cara. Fue protestado al salir y en cuanto blandeó vio el verde:
Salió este sobrero de Montalvo, otro negro zaíno, astinegro, también protestado por su carita de niño aunque era astifina:
Paliza trasera, barrenando en las dos varas y recibiendo tres agujeros diferentes. Bien Ismael González, ¡gracias, hombre!
La embestida de inicio era un poco descompuesta pero daba la impresión de que con mano firme podría encauzarse. ¡Abajo! le decían, con buen criterio.
El francés intentó que no le tocase la muleta y no echó la pierna atrás tan escandalosamente como hemos ido viendo tantas tardes. Al final no consiguió nada: el toro siguió a su aire igual que al principio.
Estocada pasada y desprendida haciendo el arco iris:
Se fue a porta gayola en el quinto y salvó la cabeza de milagro cuando el toro se revolvió y le pegó un derrote seco:
Era este negro, listón, cornidelantero:
Primer puyazo de bravo cobrando trasero y un segundo arrancándose alegre como ven, donde vuelve a empujar y le levantan. Un toro para haber sido bien lucido en varas pero... estamos en Madrid:
El juampedro era pronto y tenía buen tranco aunque como sus hermanos llevaba ya la lengua afuera antes de la muleta. Inicio totalmente inadecuado con el celeste imperio. El toro necesitaba saber quién mandaba y con ese pase el torero no manda nada. ¿Quién aconseja a estos hombres?
Como era previsible el juampedro se fue poniendo chulesco. Clemente es valeroso y no quiso dejarse ganar la partida pero no terminó de poder con el toro.
Justo cuando estábamos anotando que dejábamos la cosa en tablas cometió un error al mirar al tendido quizá por algún comentario que oyó. Tenía el toro parado ahí delante, se le arrancó y lo levantó por el muslo.
En la caída desde esa altura que ven abajo se rompió el brazo:
¿Han visto con qué fuerza ha metido el riñón en la cogida? Esa imagen no gustará nada a las figuras que se apuntan siempre a esta ganadería.
Salió Uceda y fue muy aplaudido por dejar una media estocada pegando este grotesco telonazo, saliéndose y encima perdiendo la muleta. Cría fama y échate a dormir, es indignante. Cinco descabellosy se echa:
AGUADO. Su primero era este colorado, ojo de perdiz, bocidorado, listón, bragado, meano corrido, axiblanco y rabicano:
Poca cosa en el peto pero la noticia fue que Espartaco no clavó trasero ni pegó una de sus habituales palizas aunque sí tapó la salida:
Las chicuelinas de Aguado fueron movidas y embarulladas pero se escucharon muchos oles junto a sonoros aplausos, simplemente por ser vos quien sois ya que las de Clemente habían sido antes muchísimo mejores y fueron ignoradas. ¡Cuánta injusticia hay sobre el ruedo!
Se puso a torear de inicio por derechazos cuando el animal lo que necesitaba era bajarle bien la mano para ponerlo en su sitio.
No lo hizo en ningún momento, de manera que el toro siguió embistiendo a su libre albedrío y comiéndole el terreno. El diestro se veía obligado a retroceder y no es eso lo que le gusta a Aguado y aún menos que le silben, como sucedió.
Uceda no había podido con su primer juampedro y Aguado tampoco pudo con este otro. Dos pinchazos malos, una puñalada honda y atravesada que rozó el bajonazo más dos descabellos. Mal, Aguado:
El sexto era de un colorado intenso, como los jijones antiguos, acapachado y listón:
Carioca de Benítez de la cual el toro se marcha con muy buen criterio. En el segundo se suelta para zafarse del vil metisaca. El piquero había visto igual que nosotros el naufragio del diestro en su primer toro y quiso en este segundo hacerle la pelota machacando al toro.
Muy valiente Iván García cuando el toro lo esperó las dos veces con aviesa intención. Bravo. Nunca nos dolerán prendas en reconocer el valor de las cosas bien hechas:
Esta vez pareció que Aguado había aprendido la lección y se dobló por bajo. La pena fue que el toro empezó a topar con bastante sosería y además soltando la cara al final del viaje, tal como se aprecia:
Este tipo de torito tampoco es del gusto del maestro. Ya saben que su gusto es muy reducido, o sea que nada. Bueno, sí, que se puso un poco pesado viendo que su paso por la feria ha sido para olvidar. Estocada atravesada:
Es sabido que ganaderías comerciales tan extensas como la de Juan Pedro tienen reatas donde conservan un fondo de casta por si acaso los tiempos cambian. Sacan toros de ahí con cuentagotas no vaya a ser que alguna figura se les enfade.
Ayer trajeron tres o cuatro de ese reservorio. Total, con el cartel que había... Uceda y Clemente difícilmente volverán a anunciarse con ellos. ¿Y Aguado? Pues ayer, mala suerte para él.
¿Entrará Juan Pedro en una lista negra de las figuras tras este festejo? La suerte que tienen las ganaderías comerciales es que su regularidad sacando el norit hace que se les tolere una corrida como esta, mala para los toreros pero muy interesante para el aficionado.
No obstante, que vayan con cuidado en Lo Álvaro porque a Cuvillo ya dejaron de apuntarse condenándolo al ostracismo durante unos años porque no le salían las ovejas que estos figurones demandan. Si siguen saliendo juampedros como estos, los que nos vamos a apuntar a ver sus corridas seremos nosotros.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




















































