En realidad las lecciones porque fueron dos y se las impartió el sexto toro, como verán si siguen leyendo hasta el final.
En Riaza plantearon un desafío ganadero que salvo error era la primera vez que combinaba estas dos ganaderías. El resultado final lo podríamos dejar en un empate a uno porque nos gustaron el quinto de Veragua y el sexto de Albaserrada.
En el caballo muy poca cosa para recordar como no fuese que se picó en general mal. Salvaremos de la quema a Agudo en el sexto ya que es de los pocos piqueros que tiene la buena costumbre de mantener el brazo quieto sin barrenar.
En la muleta fueron variados y ya decimos que nos gustaron ese quinto que sacó genio sin que Castilla lo supiese meter en cintura y ese sexto que fue mal interpretado por Montero.
El juego de los escolares fue el siguiente: primero, un inválido; segundo, un blando que fue a menos y tercero, noble con cierta exigencia.
El de los veraguas fue: un primero mansurrón en varas pero bravucón en la muleta; un segundo que salió herido, de sentido y que se defendía y un tercero geniudo.
Hubo un aparente lleno en la bonita plaza de Riaza. Que no se nos olvide decir que los tres diestros anduvieron fatal con la espada. Para liquidar seis toros entraron a matar ¡veinticuatro veces!
MORAL. Se presentó de catafalco y plata con cabos blancos, muy elegante. Su primero era de Escolar, un cárdeno claro, veleto, botinero y rabicano, que vino picado del campo.
No demostró ninguna raza en el caballo y después tuvo una embestida chirle, sin codicia, al paso, es decir, indigna del hierro que ostentaba.
Nada, una filfa. Por cierto, muy mal Moral por haber brindado esto al respetable. Pinchazo tirando los avíos, media trasera y atravesada, metisaca y por fin una casi entera caída, siempre escupiéndose. ¿Qué se ha hecho de aquel buen estoqueador a quien alabamos tantas veces desde nuestro modesto blog? Recuerden aquí aunque de eso hace ya diez años:
Su segundo era el veragua, este jabonero claro, carifosco, al cual habíamos visto correr el encierro sangrando y efectivamente llevaba una cornada en la babilla derecha:
Doble carioca y encima con doble agujero en la única entrada, de la que se llevó enhebrado el palo. Observen que el toro tenía el borlón del rabo teñido de sangre por habérselo rozado con la herida en los corrales:
El animal no podía y se limitaba a defenderse. Moral decía que además no veía bien. Pinchazo malo y estocada desprendida ejecutada con rapidez, seguida por las protestas del público y las muestras de desagrado del diestro, que estaba muy molesto:
CASTILLA. Echó por delante el de Escolar, un cárdeno playero, destartalado, blando, que estuvo de sobrero en la feria de 3Puyazos:
Picotazo del que lo saca Cervantes raudo y una segunda entrada en la que se deja pegar una lanzada trasera acompañada de carioca, porque a Castilla ya lo conocemos todos aunque haga teatrillo.
En el segundo tercio empezó a aquerenciarse. El toro quería embestir pero tenía las patas de papel y no se le podía bajar la mano mucho. En la tercera tanda se puso al paso y topón.
Castilla estiró el brazo en cada cite para que los cuernos pasasen a una buena distancia de su cuerpo. Poca cosa. Marronazo sin clavar recibiendo, pinchazo al encuentro, otro malo y estocada hasta la guarnición sin cruzar. Bella muerte de Chatarrero tragándose la sangre y patas al cielo.
El quinto era de Prieto de la Cal, un Felino jabonero muy claro y carifosco:
Recibe una carioca del reserva con metisaca y sin vergüenza. En el segundo dimite al notar la lanzada trasera y el inicio de carioca que ven. No la pudo consumar el titular porque el toro se soltó, seguramente con buen criterio:
Esperaba en banderillas y Cervantes sólo quiso arriesgar en este primer par:
Después llevaba la cabeza por las nubes y embestía con genio, sabiendo en todo momento dónde estaba el muñeco. Castilla no se fio y se lo volvió a pasar lejos, vean.
El toro no se sintió toreado en ningún momento. Pinchazo huyendo, otro que escupe y este bajonazo saliéndose y sin cruzar, utilizando la mano izquierda simplemente para tapar la cara del toro:
MONTERO. Su primero era de Prieto de la Cal, este barroso claro:
Desidia en la colocación del toro en el primero, cabeceo saliéndose en el segundo y mal Peralta clavando fatal en el tercero, con el toro yéndose.
Bien Tornay y también Gravito mas solamente en su segundo par, el que ven más abajo:
El toro era listo y farruco y exigía que delante estuviese Domingo Ortega pero el paleto de Borox lleva muerto desde que Pedro Delgado ganó el Tour de Francia. Montero intentó hacer el toreo moderno sin pegarle el castigo de inicio que demandaba.
El animal seguía chulesco y tal como se veía venir, lo prendió en un natural aunque sin hacer carne. Volvió a la cara pero esta vez con la derecha y haciendo sus gestos típicos al tendido.
Estocada corta, otra entera y trasera entrando siempre con el delantal más descabello:
El sexto era de Escolar, este cárdeno oscuro, con buena arboladura astifina:
Primer puyazo trasero pero sin barrenar por parte de Agudo, como tiene que ser, hombre, que el toro se castigue con su empuje y no abriéndole un boquete en la carne. En el segundo sobró el túrmix cuando se repuchó. Aplausos para Montero al poner el toro largo en suerte por tercera vez. Se vino dando pasitos y solo galopó los últimos diez metros. Ovación a Juanan cuando se retiraba:
Esta vez fue Crespo quien se llevó el gato al agua:
El escolar había hecho varios amagos de caminar hacia atrás durante el segundo tercio y lo repitió tres veces en la muleta aunque sin demostrar ninguna mala intención. Cuando embestía sí que se entregaba y Montero esta vez acertó al bajarle la mano sin piedad en la primera tanda.
Quiso darle distancia pero no obedecía. El diestro empezó a gustarse en lugar de centrarse en obligar al toro a embestir bien. Es la primera lección que debe aprender porque las pinturerías pueden resultar con el choto comercial pero con las ganaderías que tiene que pechar él, más vale intentar torear bien y dejarse de florituras.
Hubo exceso de enganchones y también de muecas, que son una marca tan inevitable como insufrible de la casa. Estuvo media hora para recoger el estoque de verdad y luego pretendió volver para torear al natural. ¿Quién demonios le aconseja? ¡No hay que permitirle que llegue hasta la barrera! Un peón tiene que salir rápidamente con el estoque de verdad en la mano para dárselo sin que llegue a retirarse de la cara del toro. Si él no ve esto alguien debería verlo por él.
Esa tardanza en matar tendría que servirle de escarmiento por lo que sucedió a continuación. Es la segunda lección dado que el toro, que estaba pidiéndole la muerte, se hartó de esperar. Veíamos venir el sainete aunque no pensábamos que sería tan nefasto. De nada sirvió que se encomendase a su madre al perfilarse.
Pincha en buen sitio pero tiene que tirar los avíos ya que el toro hace hilo y lo persigue por toda la plaza:
Vuelve a perder la muleta pinchando a capón con mal estilo. Otro pinchazo bajo, otro perdiendo avíos, otro caído, otro escupiéndose, otro hondo, segundo aviso, otro malo, estocada corta y cuatro descabellos rondando el tercer aviso. Azul al toro bastante exagerado.
Le recomendamos que vea el vídeo de Juan Mora cuando triunfó en Madrid llevando el estoque de verdad y perfilándose justo en el instante en que el toro le pidió la muerte. No alargó la faena indebidamente sino que la cortó en seco. Pero nos asalta la duda: ¿sabrá Montero quién era Juan Mora?
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




























