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miércoles, 10 de abril de 2019

A LOS TOROS LES METEN ESTRICNINA

No se alarmen porque no estamos ante la exclusiva de una golfería más en el mundo de los toros. Recuerden que en esta entrada ya hablábamos más de la cuenta sobre un tema tabú. Lo de la estricnina es una comparación que hizo Luis Bollaín cuando explicaba cómo se empezaba a seleccionar hace más de sesenta años un toro más suave.

Luis Bollaín Rozalem fue un muy buen aficionado colmenareño que se ganó la vida como ilustre notario. Era hermano de Adolfo, en este caso registrador de la propiedad, autor de aquel célebre opúsculo titulado 'Hoy se torea peor que nunca' (recuerden aquí). También era de Colmenar Luis Fernández Salcedo. Los tres se quedaron con las ganas de ser ganaderos de reses bravas por lo que se dedicaron a escribir bastante sobre la cría y selección del ganado de lidia. Eso es fácil hacerlo sobre el papel pero resulta bastante más complicado en el campo.

Bollaín se hizo sevillano de adopción. Allí murió en 1989. Suponemos que los cuatro hijos que tuvo con Conchita gozarán de buena salud. Fue belmontista acérrimo aunque gozó de la amistad del partido gallináceo por su condición de 'afisionado' cabal:



Recordarán los seguidores del blog que aquí hablábamos del toro encastado cuando hacía honor a su casta, o sea, a su linaje. Como se supone que el ganadero busca la pelea, es decir, que el toro tenga temperamento, ése sería el encastado. Bollaín tenía su particular definición al respecto:

"Un toro es encastado cuando, aunque tenga nobleza, el que lo ve siente que en los cuernos lleva la muerte".

Él decía que no le interesaba tanto ver que un toro era bravo cuanto 'percibir' que lo era, o sea, notar ese peligro. A nuestros amigos del blog no hay que convencerlos de ello porque pertenecen a la minoría que mira el toro antes que al torero. Ustedes lectores, igual que nosotros, son de los que se fijan primero en la ganadería y después en quién torea (en nuestro caso particular, somos aún más radicales porque sólo miramos de quién son los toros).

Se dice que hoy los toros cogen más que nunca. Seguramente hay verdad en ello pero este hecho lamentable es causa de la confianza con que trastean los diestros ante toros que colaboran más de lo que sería reglamentario. Bollaín lo decía ya en 1959 cuando comentaba esto:

"Lo más triste es que la mayor parte de las veces no entra en el ánimo del espectador la idea de que el toro que se está lidiando pueda herir. Y todo porque al percance trágico no le precede la psicosis de tragedia"


Roca ante un juampedro en Castellón (2016).
Cuando el toro husmea en lugar de embestir...

Se viene repitiendo desde distintos ambientes, menos en el de las figuras, que hay que recuperar la emoción en el ruedo, que los toros son demasiado nobles, que las faenas son todas iguales y que el tendido se aburre. No estamos seguros de ello. Roca triunfó en Valencia ante un torete de Victoriano que pasó sin picar. Se repitió lo mismo en Castellón cuando el peruano 'se impuso' a un torillo de Juan Pedro que tuvo 'mucha calidad y clase'. En ambos casos, los asistentes aplaudieron a rabiar.

Ya saben que esa cursilada de la 'clase' no es más que 'el toro tonto', como dice Gallardo, porque 'al toro realmente bravo hay que poderle'. No obstante, el jefe de Fuente Ymbro añade una cosa curiosa, a ver si ustedes entienden la segunda parte:

"El toro bravo se entrega cuando el torero le puede; en cambio, el toro simplemente encastado protesta o rehuye la pelea cuando se siente podido"


Novillo de María Cascón en Aire-sur-l'Adour   (FOTO: Christophe Moratello)

La sensación de riesgo de que hablaba Bollaín brilló por su ausencia en las faenas de Roca en las ferias de Valencia y Castellón pero, a pesar de ello, el público vibró. Y al día siguiente, los críticos que viven de esto se deshacían en elogios. Pero esa sensación de riesgo es justamente la que 'da tono trágico al trágico arte del toreo'. Si no es así, la cosa se reduce a posturas pretendidamente estéticas mientras el choto va y viene de manera bobalicona. Bollaín añadía:

"Siendo el toreo un arte trágico por la presencia de la muerte, sólo podrán ser toros de lidia aquéllos que por su temperamento metan en el aficionado la psicosis de tragedia"

Alertaba sobre los aficionados chapados a la antigua que vivían 'de tópicos y añoranzas trasnochadas'. Decía que

'entre el toro de anteayer con tantos caballos muertos y el suavón y poco encastado, estaba el "Bravío" de Santa Coloma'


El caballo no lleva tapado ningún ojo. FOTO: Vandel

El propio Álvaro Domecq, sobre quien volveremos en otra entrada, veía con preocupación que la suavidad excesiva terminaría debilitando la bravura. Iba por el mismo camino Juan Pedro Domecq padre, cuando alertaba de que 'el borreguismo puede degenerar en mansedumbre' (lo contábamos aquí).

Al buscar la colaboración del toro se ha caído en el borrego. Bollaín lo comparaba con afilar un lápiz:

"De tanto querer afilar la bravura del toro, se ha roto la punta de la bravura y el toro ha quedado romo de casta. El toro actual es medio toro porque dentro lleva media casta"

Lo de la estricnina del titular era otra comparación didáctica de nuestro notario:



Las figuras quieren regularidad en las ganaderías pero con una condición: tiene que ser regularidad en la suavidad o, como dicen hoy, en la 'toreabilidad'. A una ganadería con regularidad se le perdona que un día salga un toro encastado o con cierto picante, ello se considera un accidente. Como el accidente se repita más de la cuenta, entra en la lista negra. Todos los ganaderos van locos en busca de esa regularidad que les permita gozar del favor de los taurinos que mandan (y decimos todos con idea ya que metemos también en el lote a los que tienen fama de toristas).

La citada 'toreabilidad' consistía para Juan Pedro hijo en una suma de movilidad, bravura, nobleza y ritmo. Quiten ustedes lo de la bravura y pongan 'clase', ese vocablo abyecto de los taurinos. La bravura se te puede subir a las barbas y dejarte en evidencia mientras que la movilidad con nobleza y clase, permite el corte de orejas sin mayores problemas. El propio Juan Pedro no se tapaba cuando decía que la sensación de riesgo iba en contra de la toreabilidad y que esa sensación la daba la fiereza y/o la casta. Está clara la solución para él del silogismo ¿no?

Victoriano del Río riza el rizo cuando afirma que quiere que sus toros "humillen con una toreabilidad profunda...". De aquel 'Dalía'  de la Beneficencia de 2016 con Manzanares se habló de su 'insuperable toreabilidad'. El animal embestía de salida con una dulzura empalagosa, como si ya llevase dos puyazos:


FOTO: www.gaceta.es

Por eso, no es de extrañar que otro de los ganaderos actuales, José Moya, de El Parralejo, diga con claridad lo que busca:

"Que el toro se coma la muleta por abajo, sin molestar y obedeciendo siempre al torero"

Pues eso, la toreabilidad, es decir, que el torero pegue pases a sesenta pulsaciones sin que se le seque nunca la boca. Ése es el espectáculo que quiere el público. Como dice Moya, 'eso es el toreo moderno, otra cosa es lo que quiera una minoría'. Y tiene toda la razón porque esa minoría, donde se incluye a todos los amigos de nuestro modesto blog, no llena ni una portátil.


López Simón con uno de 'El Parralejo' en San Sebastián (2108)

Bollaín remaba en dirección contraria, como nosotros. Pedía regularidad, sí, pero en la casta. Él quería que volviera el toro de lidia al que hay que dominar y lo demandaba a finales de los años cincuenta... Era, según él, 'la única manera de recuperar la atmósfera de tragedia y restaurar en toda su verdad la sublime barbarie de la Fiesta Española'. 

Qué bonita frase para terminar, ¿no les parece? 'Sublime barbarie'... ¡qué políticamente incorrecto en los tiempos que corren! Y qué diferente del 'sublime ballet' que sufrimos tantas tardes.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



4 comentarios:

  1. Extraordinario. Habria q repetirlo mucho: el toro de hoy, ni por mucho es BRAVO.
    Cada vez veo más difícil sugerir q la Fiesta auténtica no necesita de la muleta, q más bien debería limitarse su uso y su premio.
    Por tanto imaginise lo q pienso de los buscabravuras ganaderos q buscan un toro de 100 pases para la muleta?.
    Todo mentira. Conejos sin ideas son muchos de los toros de hoy q huyen de la vara pero sin ofender o la mayoría de veces se dejan pegar como guisandos.
    Mientras el ganadero no ponga el acento en el derribo y los aficionados y toreros esperen la muleta. Pues mal.

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    1. Precisamente Bollaín ponía en tela de juicio esa afirmación de que 'el toro de hoy es más bravo que nunca'. Se la atribuía a Álvaro Domecq, de quien, como digo en la entrada, hablaremos en otra ocasión. Recordemos que Domecq se refería al toro de los años cincuenta.

      Lo de las ideas de los toros es algo que hemos comentado alguna vez. La crónica de la corrida de Raso de Portillo en Vic del año pasado la titulé 'TOROS CON IDEAS' (se puede ver en el archivo el mes de mayo de 2018). Era una forma de resaltar algo que se salió de lo habitual.

      Saludos.

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  2. Lo indubitable es que la única y exclusiva balanza para calibrar la bravura es el primer tercio (de varas). Si como habitualmente ocurre este tercio es ya un arcano, resulta metafisicamente imposible hablar de bravura... Es como hablar de capacidad y competencia en nuestros lideres políticos ¡un arcano!

    Además hemos conseguido de los cosos aventar la emoción y el resultado no puede ser otro que el muermo, fundamentalmente para los aficionados cabales. El publico general va a otra cosa, a ver pegar pases (cuantos más mejor, siendo igual cómo y desde donde se den) y sobre todo a pedir trofeos. Pero son los que mayoritariamente a trancas y barrancas, mantienen este tinglao.

    Ver a Roca, en esa foto, ante una babosa con comportamiento de perritoro (hocicando la muleta) pues produce una tristeza infinita. Sencillamente el tifus taurino ha conseguido su cenit, engañar al pobre respetable y venderles que "eso" tiene que ver con el valor y la emoción.Cosas del monoencaste.

    Que nadie se llame a engaño. Son los taurinos los que se están cargando la gallina de los "güevos de oro" ya que al final la gente se acabará cansando de este espectáculo cutre y podrido de pegar pases a unas tontorronas sin emoción alguna. Al tiempo.

    Lo dicho sin el binomio bravura y emoción esto es una filfa.

    Ya falta menos para el glorioso San Fermín ...
    Saludos cordiales desde la vieja Iruña

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    1. Sobre el público y la oferta de empresarios y toreros, le responde el genial Lope de Vega:

      Porque como las paga el vulgo, es justo
      hablarle en necio para darle gusto.

      Falta afición y sobra postureo porque no será por recursos para instruirse en tauromaquia (Internet, libros, blogs...)

      Aunque ese vulgo, ese público que va a los toros, quiero creer que no le disgustaría ver otro tipo de ofertas.

      Un saludo. -Playerito-.

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