miércoles, 7 de noviembre de 2018

ESCRIBANO: HAGA LO QUE YO DIGO...

Y no lo que yo hago. Nos referimos a este vídeo donde el torero enseña a Cuesta cómo hay que matar un toro a ley.

Saben ustedes que nosotros consideramos a Escribano el torero con más valor de la actualidad (junto a Roca, aunque lo de éste último cae directamente en la temeridad). Siempre le hemos reconocido su loable actitud yéndose a porta gayola tantas veces que el respetable ya no le da importancia, recuerden lo dicho aquí. Ahí lo tienen en la temible puerta de chiqueros de la Maestranza con un miura perdonándole la vida:


FOTO: EFE

Sin embargo, también le hemos criticado su destoreo fuera de cacho aprovechándose de su enorme muleta, una de las más grandes del escalafón junto a la de Manzanares.

A la hora de matar, se alivia de forma patente cuando estira el brazo, clava a capón casi siempre trasero por ir con la mano alta (recuerden aquí) y tapa la cara del toro con alevosía (recuerden aquí).

A Cuesta, que en tauromaquia lo más redondo que ha visto es un edificio, lo engaña porque le dice algo que él luego no hace:

'Al toro hay que matarlo con todo el pecho'

Efectivamente, como decía Ostos, a los toros 'se los mata con el pecho' y no con el brazo (recuerden aquí). Asesinarlos con el brazo es lo que hacen Escribano, Perera, Manzanares, Cayetano, Ureña, El Juli, Castella y tutti quanti.

Aquí tienen a Escribano matando uno de Prieto de la Cal en Zaragoza con el brazo y no con el pecho. Lógicamente, la espada se va a ir trasera porque lleva la mano por encima de la cabeza de manera grotesca (como Ureña o López Simón):



Cuando enseña a Cuesta cómo perfilarse, ni por bien quedar pone la mano encima del pecho, bajo la barbilla, que es donde debería ir:



Lo decía Montes en su 'Tauromaquia':

'con la mano de la espada delante del medio del pecho'

Pero el titular de la entrada hace referencia a que, cuando simula la estocada con el carretón, fíjense en que NO TAPA LA CARA DEL TORO:



Nada que ver con lo que él hace habitualmente, observen cómo deja ciego a este toro de Miura en Sevilla. Y de nuevo con la mano alta para terminar clavando la espada trasera:



En el vídeo de Cuesta, se acerca al carretón y sigue apuntando con el estaquillador al morro del toro, como tiene que ser (y como hacía siempre el llorado Fandiño):



Pero en la plaza, Escribano no hace lo que predica. Vean la posición del estaquillador cuando mata a éste de Valdellán en Vic:



Nosotros criticaremos siempre ese telonazo al toro porque es un alivio tremendo con el que los toreros tramposos se dan una gran ventaja respecto a aquéllos más honrados que hacen bien la suerte concediendo alguna oportunidad a su oponente. Comparen aquí abajo a Escribano con uno de miura y a Fandiño con uno de Hernando. Al de Miura se le ha hecho de noche, el de Hernando ve al diestro:




El malogrado maestro de Orduña entraba con la mano alta y clavaba a capón, como se aprecia en la foto, por eso también se le iban muchas estocadas traseras. Pero nunca tuvo la desvergüenza de tapar la cara del toro.

Lo de Escribano con Cuesta llama la atención porque nos reafirma en nuestra teoría de que los toreros saben perfectamente cómo hacer las cosas bien y, si no las hacen, es porque no quieren. En el vídeo también dice esto sobre los bajonazos:

'Hay que matar los toros por arriba: yo, si quiero, le pego un bajonazo, pero eso es inviable, no pasa por la cabeza nuestra, ni por la del ganadero, ni por la del que paga por ver una corrida'

Manolo, perla, todos los aficionados hemos visto infinidad de toreros que van a buscar los blandos deliberadamente. Vosotros sabéis perfectamente que hoy sólo interesa enterrar la espada en la carne y se cortan orejas con estocadas bajas o con auténticos bajonazos. Pero Cuesta no tiene ni idea de esto que estamos hablando. 

Nazaré es uno de los catedráticos del bajonazo, observen éste a uno de Raso de Portillo:



Cuesta le podría haber preguntado que, si los toreros respetan tanto al toro, por qué les tapan la cara al matarlos o les buscan los blandos o los estrellan contra los burladeros o permiten que en varas los masacren o les dan tres medias verónicas seguidas para destroncarlos o los afeitan... 

Pero el tal Frank Cuesta no tiene la obligación de saber nada de lo que ustedes y nosotros sufrimos en cada corrida con indignación. Y seguramente es mejor así porque los defensores de los toros que aparecen en el reportaje pasarían muchos apuros para explicárselo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

sábado, 3 de noviembre de 2018

LAGARTIJO (1): EL DÍA QUE LLORÓ PONIENDO BANDERILLAS

De Lagartijo está dicho todo o casi todo. A pesar de ello, y siguiendo la propuesta de un amigo del blog que debe de ser 'berrendo en lagartijista',  iniciamos aquí una serie sobre el diestro cordobés. En ella divagaremos sobre algunas cosas que ustedes ya sabrán aunque con la esperanza de sorprenderles con otras que ignoraban.

El título de la entrada les habrá llamado la atención ¿a que sí? Y conste que aquella tarde Lagartijo no iba aperreado ya que precisamente tras ese tercio recibió una atronadora ovación. Antes de contar qué pasó aquel día de 1892, convendrán ustedes conmigo en que estamos ante el mejor banderillero del siglo XIX. Eso no lo vamos a discutir. De casta le viene al galgo ser rabilargo porque Lagartijo era hijo, sobrino y nieto de banderilleros (nos referimos a su padre, que se hacía llamar 'El Niño de Dios', y a su abuelo y su tío maternos, que llevaban el apodo familiar de 'Poleo').



Algún lector está pensando en Guerrita o Fuentes banderilleando pero nosotros los ubicamos por debajo de nuestro protagonista. Para banderillear bien son imprescindibles tres cualidades: facilidad, elegancia y valor. A sus colegas les faltaba esa elegancia que, en Lagartijo, era algo natural que ni él mismo sabía explicar. De hecho ¿cómo explicaríamos qué es la elegancia en el vestir, en el rodar en bici o en el torear?

La elegancia al banderillear implica dos cosas: andar sin prisas y clavar sin violencia, o sea, no correr como Zatopek ni clavar como si quisieras atravesar el toro. Las banderillas hay que dejarlas con suavidad, casi diríamos que hay que depositarlas. Por eso no nos gustó nunca la fuerza con que clavaba ese gran banderillero que fue Víctor Mendes (hoy vemos esa violencia en El Fandi, en Ferrera, en Chover... mucho valor y gran facilidad pero ninguna elegancia).



La foto que ven aquí encima es de la última vez que el maestro pisó un ruedo. Estamos en un festival en Madrid el 6 de julio de 1899, un año antes de su muerte. Se dispone a poner un par al sesgo como habrán deducido. Fíjense en cómo estaba la plaza. Lo que sucedió lo contaremos en otro capítulo de esta serie.

Los frascuelistas ya están pensando en que vamos a montar un panegírico a Su Majestad el Rey Rafael I, que es como empezó a denominarlo Cavia (luego se inventaría con más fortuna lo de Califa, quizás en un momento de sobriedad entre sus fenomenales borracheras):



Esos frascuelistas nos dirán: 'seguro que no va a hablar del paso atrás'. Pues como nos hemos propuesto divagar sobre el maestro, ahora mismo vamos a tratar lo de su tan criticado paso atrás en el momento de arrancarse para matar.  

Rafael empezó matando de una manera que llamaba la atención. Se tiraba entre los pitones, muchas veces no cruzaba y salía trompicado. Siempre lo hizo al volapié y dejaba estocadas hasta los gavilanes. Era alabado por tirios y troyanos. Se cuentan con los dedos de las manos las estocadas que Lagartijo realizó en la suerte de recibir (dos de ellas, en Bilbao). Frascuelo, en cambio, las recetaba cada tarde, algunos creen que para humillar al cordobés. Los lagartijistas le quitaban mérito y decían que no hacía bien la suerte porque se movía más de la cuenta y le salían estocadas aguantando. Tomás Orts, que antes de firmar 'Uno al Sesgo' lo hacía igual que el padre de Lagartijo ('El Niño de Dios') era de éstos. Fíjense en lo que decía de Frascuelo:

'Salvador ha inventado una nueva estocada, la estocada aguantando, que es hermana bastarda de la recibiendo. En su vida de matador, Frascuelo no habrá muerto en regla tres toros recibiendo; además, no sabe salir por el rabo, sale por la cabeza y eso es deslucir la estocada, lo saben hasta los niños de pecho'

¿Qué les parece? Por su parte, Neira dice esto de Lagartijo:

'Ni ha aprendido ni probablemente aprenderá a recibir toros, suerte principal del toreo, y no es torero perfecto quien la ignore. Aunque es posible que termine desapareciendo por no ejecutarla ni él ni otros muchos matadores'

Volviendo a Rafael, sus buenos volapiés duraron poco, concretamente los primeros ocho años de alternativa. Fue así porque, como él mismo reconocía, tenía una enfermedad y la curó con el paso atrás.

El tranquillo lo usaba perfilándose siempre muy cerca del toro. Daba el paso atrás antes de arrancar como si no tuviera más remedio por la cercanía del morro del toro. Tras ese impulso hacia atrás, no iba recto y por derecho sino que cuarteaba. Tenía la habilidad de dejar la estocada muchas veces en buen sitio aunque no enterrada del todo, como es lógico. 


De ahí viene lo de las medias lagartijeras, que no son otra cosa que medias estocadas letales. Se decía que Lagartijo sabía pescar peces sin mojarse el c... 



Lo de la enfermedad se lo contó el diestro a Peña y Goñi, que era donostiarra y frascuelista de nacimiento. Se encontraron de cara en el bulevar de San Sebastián cuando el maestro paseaba con Romero Robledo y seguido por una cohorte de admiradores. 


Peña y Goñi 

El político saludó al revistero y le dijo 'hombre, ahora es la ocasión de que usted, como frascuelista, hable de toros con Rafael'. Se pueden imaginar el papelón del director de La Lidia al tener que jugar ese partido en campo contrario. Estuvieron un par de horas departiendo. Lagartijo se mostró correctísimo y, en un momento dado y sin que nadie se lo pidiese, dijo 'y ahora voy a hablar del paso atrás'. Se hizo un silencio sepulcral. Es como si estás hablando con El Juli y de pronto dice 'y ahora voy a hablar del julipié', o Manzanares que diga 'y ahora voy a hablar de mi toreo fuera de cacho' o Talavante que te salga con 'y ahora voy a decir cuánto cobraba y cuánto quería cobrar'


El estoque de Lagartijo en una foto del ABC

Cedemos la palabra al maestro:

"El Tato me lo dijo una vez: 'chiquillo, cuando uno está enfermo tiene que tomar una medicina'. Pues ¡ahí tiene usted el paso atrás!"

En nuestra modesta opinión, a Lagartijo se le fue evaporando el valor que tenía en sus comienzos a la hora de matar. Por eso cuarteaba y de ahí que echase el pie atrás. Y por eso su cuadrilla quebrantaba los toros más de lo debido con recortes excesivos. Don Modesto decía que Juan Molina Sánchez, su hermano y peón de confianza durante toda su vida, "mataba más con el capote que Rafael con el estoque". Toda la soltura, la facilidad y el valor que exhibía el maestro con la muleta desaparecían cuando entraba a matar.



Ése es el motivo de que los frascuelistas lo despreciaran diciendo 'bah, ése no es un matador, sólo es un torero'. Aunque debe reconocerse que los frascuelistas siempre fueron más comprensivos con su rival que los lagartijistas con Frascuelo. Éstos eran más religiosos, les costaba reconocer los méritos del de Churriana y, cuando algún crítico ponía bien a Frascuelo, inevitablemente era que estaba comprado. Eran habituales aquellos gritos de '¡Viva Córdoba!' mientras toreaba el granadino. 



Volviendo a lo que nos ocupa, que es la habilidad de Lagartijo como banderillero, fue precisamente un par que puso en Madrid el 13 de septiembre de 1863 lo que le lanzó a la fama. El toro correspondía a Gordito y Rafael tenía veintiún años. Gordito pasa por ser el inventor del par al quiebro. La idea le vino de cuando vio en Portugal los recortes a toros embolados. El primer quiebro lo hizo en Sevilla, era abril de 1858. En Madrid lo repitió en 1861 y la novedad entusiasmó al tendido. Gordito se aprovecharía de ello para imponer en los carteles a sus dos hermanos, José y Manuel. Con ambos había ido de peón nuestro protagonista.



Precisamente había sido uno de ellos, José, quien avisó a Antonio de que había visto a Rafael con 18 años poner un par al quiebro en Algeciras. La tarde de 1863 en Madrid Lagartijo actuó gratis por deferencia de la empresa, que era quien montaba las cuadrillas y éstas ya estaban completas. El toro era de Antonio Miura. unos dicen que era el segundo y otros el tercero. Se llamaba 'Tejón' y venia de matar tres caballos en quince varas.

El caso es que Lagartijo lo quebró 'con precisión, serenidad y gallardía', como dijo la crónica. Ese mismo año probó la misma suerte Frascuelo en Chinchón y se llevó una cornada en el muslo que lo mantuvo tres meses en cama.

Rafael repitió la suerte muchas veces como torero de alternativa. Solía colocar un pañuelo en el piso para hacer el quiebro detrás de él y volver a ponerse encima cuando había pasado el toro. A veces ponía la montera, como vemos en esta estampa de Gaona también al quiebro:



El día que lloró no clavó al quiebro sino cuarteando al uso. Han pasado casi treinta años, estamos en Madrid el 5 de junio de 1892. Se anuncian los diestros Lagartijo, Espartero y Lagartijillo (nada que ver éste con nuestro protagonista ya que era un torero granadino protegido por Frascuelo). Los toros son... ¡de Lagartijo! 

Efectivamente, en la finca Cercada de Rabanales pastaba la ganadería que el diestro criaba procedente de las ciento cincuenta vacas que compró a Cunha en Portugal (a Paulinho y no a Rafael José como se pone en muchos sitios, ya que había muerto tiempo antes de la compra). Éste era el hierro:



Las primeras retientas las hizo con Frascuelo. Aquello era Vázquez procedente de lo de Fernando VII. Quiso comprar un semental al duque de Veragua pero éste se negó a vender y fue Miura quien le regaló uno. Junto a otro de Laffite hicieron de sementales. Se presentó en Madrid el 15 de junio de 1884. El maestro quería anunciarse como Cunha pero la empresa no quiso y puso  como reclamo su nombre completo así: Toros de la ganadería de Don Rafael Molina (Lagartijo). La cosa no fue muy brillante que digamos aunque los toros que le salían eran de bonita lámina:



La tarde en que lloró, sus toros fueron bueyes que huían de todas las maneras posibles. El tercero, de nombre 'Coral', fue fogueado. Rafael tenía que oírse las burlas del respetable. El gesto del torero mostraba una gran desmoralización  aunque contenida porque su carácter no era como el de Frascuelo. La puntilla llegó con el sexto, 'Barrilero'. Cuando la corrida podría haber terminado con pena y sin gloria resultó condenado también a fuego. Lagartijo cogió los palos y, tras poner el primer par, las crónicas dicen que 'el público se olvidó del ganadero en ridículo para aplaudir al maestro banderillero'.

Con lágrimas de rabia y amargura en los ojos, puso un primer par excelente, un segundo bueno y un tercero colosal, ¡los tres por el pitón derecho! Ese tercer par fue citando con la voz, dejándose ver y clavando 'con dulcísima facilidad'.



Aurelio Ramírez cuenta que

'el ídolo fue festejado, reverenciado; aquel par pasaría a la historia como la venganza sublime de un torero' 

Mientras Rafael iba hacia la barrera se mezclaba la gran ovación con sus lágrimas porque esa corrida rubricaba sin remisión su fracaso como ganadero. 

Era su segunda gran amargura puesto que la primera, y gorda, había tenido lugar el 26 de diciembre de 1888 en un festival en su Córdoba natal. El peón Manuel Martínez 'Manene', que llevaba en su cuadrilla, resultó corneado por uno de los novillos de su ganadería y murió a consecuencia de las heridas.  El maestro quedó muy afectado.



Cuatro años después, la corrida de Madrid había certificado su desastre como ganadero a la vez que su gloria como banderillero...¡fogueando un toro que él había criado!

Vendió algunos ejemplares a Trespalacios y el resto lo envió al matadero. Pasará a engrosar la larga lista de toreros que han fracasado cuando se metieron a ganaderos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




miércoles, 31 de octubre de 2018

MULTADO POR AFEITAR SUS TOROS PARA SU SOBRINO

Ya que hablábamos del afeitado en la entrada anterior, retrocedemos en el tiempo para contarles una historia curiosa. ¿Qué les parece el titular? Estamos ante el caso de un ganadero, además ex matador de toros, que afeitó unos novillos suyos por motivos digamos que 'familiares'

El responsable fue este señor a quien vemos en hábito inusualmente deportivo:



Efectivamente, don Juan Belmonte García, trianero de lujo como Fray Bartolomé de las Casas (dicho sea de paso, ya que nos leen también desde la bendita tierra de los mexicas). Aunque Belmonte no nació en Triana como decimos más abajo.

Los novillos estaban afeitados para su sobrino, Juan Belmonte Fernández a quien ven a la derecha de la foto con gesto serio. El de  la izquierda es Antonio Vázquez, hermano de Manolo y Pepe Luis:




Sucedió en Granada el 22 de junio de 1952. Antes, el 15, se habían lidiado ya novillos suyos en la misma ciudad también para el sobrino junto a Antonio Vázquez y Montenegro. Éste último fue el triunfador con tres orejas pero salieron todos a hombros. Esos novillos no se denunciaron como afeitados. En esta foto de Belmonte Fernández aquel día no se aprecia:




Antonio Vázquez había salido a hombros ese mismo mes con novillos de Belmonte en Málaga. En Huelva, también en junio, eran Antonio Cobo y Rafael Carbonell los que a su vez salían a hombros con ganado del trianero. Aquí tienen a Antonio Vázquez haciendo honor al apellido familiar, es Barcelona con un novillo de Guardiola Domínguez. Ya ven que la muleta es normal, nada que ver con las descomunales de Manzanares, Rafaelillo o Escribano:



Que sepamos, los novillos que llevó Belmonte a Málaga y Huelva no se propusieron para sanción pero sí los de Granada del día 22, donde toreaba el sobrino del maestro. Fueron ocho novillos para los citados Antonio Vázquez, Miguel Montenegro, Belmonte Fernández y Rafael Mariscal, que debutaba con caballos. No hemos localizado fotos de aquel festejo. Sí tenemos a Belmonte a la verónica en la misma novillada de Barcelona que citábamos antes, pocos días después de la de Granada. Observen que coge el capote muy bien, con las manos cerca de la esclavina:



El ganadero hubo de pagar una multa de 6.000 pesetas por los novillos 'tocados' de Granada. A principios de esa década, cincuenta pesetas serían unos ochenta euros, por consiguiente la multa ascendería a casi 10.000 euros actuales.

La misma sanción se llevó ese mismo año el ganadero Manolo González, otro ex torero. Fue por afeitar esta corrida, ustedes mismos:



Era la última de aquella feria del Corpus de 1952, un mano a mano entre 'Litri' y el de la foto, Manolo Vázquez. Completamos la información de la barbería diciendo que en la primera de feria fue sancionado Higinio Luis Severino, ganadero de Vitigudino. Los diestros aquel día fueron Rafael Ortega, a quien vemos aquí esa tarde, Calerito y Silveti. ¿Se dan cuenta de que en esos años había más sanciones por afeitado que ahora? Y no es porque ahora no se afeite sino porque no se investiga como decíamos en la entrada anterior:



El jerezano Juan Belmonte Fernández falleció hace tres años a causa de un accidente doméstico que no hemos podido aclarar. Tenía ochenta y un años de edad. Era hijo de José, el hermano de Juan y Manuel, y padre de Juan Belmonte Luque, el periodista taurino. Le dio la alternativa Antonio Ordóñez pero, salvo error, sólo toreó aquella corrida porque lo único que deseaba era tomarla. Ahí lo tienen, el testigo despistado es Curro:


FOTO: Arjona

En tres años de novillero había llegado a los noventa festejos pero luego se apartó y parece ser que tenía intención de dejarlo cuando Ordóñez puso interés en la alternativa 'porque un Belmonte no se retira de novillero' (aquel 10 de octubre de 1965 en Fuengirola, Ordóñez cortó cuatro orejas, dos rabos y petición de pata). 

Luego nuestro Belmonte se dedicó a veedor del propio Ordóñez, de Galloso, de Paquirri, de Manzanares padre...y apoderado de Rafael de Paula. Paco Ojeda le debe el que lo recuperase del ostracismo y terminara convirtiéndose en millonario, aunque fue Marca el que se metió por en medio rápidamente y se llevó al torero para ganar sus buenos millones.

Para terminar, y ya que estamos, ésta es la saga de los Belmonte taurinos. Salvo que alguno de ustedes nos rectifique, creemos que está completa, con ella nos despedimos:

JUAN BELMONTE GARCÍA, el 'Pasmo de Triana', fundador de la dinastía, hijo de José Belmonte Peña y Concha, su mujer. No era nacido en el barrio de Triana sino en el de Feria. Perfecta la documentación que pueden encontrar pulsando aquí.

MANOLO BELMONTE GARCÍA, torero (hijo también de su madre Concha, que murió cuando ambos eran muy pequeños; su padre se volvió a casar con la hermana de Concha, Soledad).

Uno de sus hermanastros fue JOSÉ BELMONTE GARCÍA, 
torero, el padre de nuestro protagonista, Juan Belmonte Fernández. 

Otros hermanastros dentro del mundo taurino fueron ANTONIO, novillero, y RAFAEL, que quiso ser torero pero se quedó en médico. Éste último fue quien aconsejó al 'pasmo' que se cuidara una hernia de hiato que le hacía vomitar sangre de vez en cuando. Entre hermanos (cinco) y hermanastros (seis) eran once.

JUAN BELMONTE CAMPOY,  torero, hijo natural del fundador con Concha Campoy.

JUAN BELMONTE FERNÁNDEZ, nuestro protagonista, hijo de Pepe y sobrino del fundador. Más aficionado al fútbol que a los toros, estuvo a punto de fichar como interior por el Sevilla F.C. 

MANOLO BELMONTE FERNÁNDEZ, 'Mamé', su hermano, empezó de novillero pero murió de leucemia con sólo 16 años. En homenaje a él su hermano se vistió muchas tardes de catafalco y oro.

JUAN CARLOS BECA BELMONTE,  torero, hijo de Blanca Belmonte Cossío. Era nieto del fundador y yerno de quien le dio la alternativa, Antonio Ordóñez. Su mujer era Ana Belén, la hija del maestro, de la que terminó separándose. Era el apoderado de Paquirri cuando lo de Pozoblanco. Tiene que seguir siendo muy aficionado al fútbol, madridista acérrimo.

RAFAEL BECA BELMONTE, hermano de Juan Carlos, novillero, se retiró tras una grave cornada en la femoral.

JUAN BELMONTE LUQUE, sobrino-nieto del fundador, cronista taurino. Junto a su hermano Manuel, es autor del libro 'Al toro por los cuernos'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



viernes, 26 de octubre de 2018

FÍGARO QUA, FÍGARO LÀ

'Fígaro su, Fígaro giù...' Los aficionados a la ópera ya han detectado que esto pertenece a una de las arias que canta el protagonista de la ópera de Rossini 'El Barbero de Sevilla'.

El título es adecuado para hablar un poco del afeitado tras esta temporada de 2018. Decimos un poco porque no vamos a hacer un tratado al respecto ya que todos ustedes saben de qué va la cosa. Distinguiremos entre arreglar y afeitar. ¿Cuántos toros se arreglan? Muchísimos, algunos profesionales aseguran que más del 90%. ¿Cuántos se afeitan? Muchos, pero aquí no se habla tan claro porque  ya estamos ante un fraude total.


Lo de arreglar va desde quitar una astilla a redondear una punta defectuosa. Se puede entender en plazas de menor categoría cuando algún toro se ha lastimado un pitón. Vean este novillo de Los Maños, que salió en Andorra hace tres años, en el cual se apreciaba claramente el pitón izquierdo arreglado:


O éste de Torrestrella en Las Rozas:



Incluso podemos entender que se quite las astillas de un pitón en el campo antes del embarque o ya en la plaza. Hablamos de un 'astillamiento de pequeña importancia', como se apuntaba en una modificación a la reglamentación que se hizo en 1999. Allí se decía que eso debería hacerse en presencia del delegado de la autoridad.

Lo del afeitado es diferente porque, como decíamos, es un fraude que atenta directamente contra el artículo del reglamento donde se habla claramente de que:
1. Las astas de las reses de lidia en corridas de toros y novilladas picadas estarán íntegras.
2. Es responsabilidad de los ganaderos asegurar al público la integridad de las reses de lidia frente a la manipulación fraudulenta de sus defensas. A tal efecto dispondrán de las garantías de protección de su responsabilidad que establece el presente Reglamento.

Ahora seguimos comentando algunas cosas al respecto pero antes les avisamos de que a partir de aquí ilustraremos la entrada con unas fotos de la temporada 2018 que hemos ido recabando como recuerdo. Cualquier relación de las fotos con el texto ES PURA COINCIDENCIA. Lo avisamos para que ustedes no relacionen ningún tipo de fraude con ellas. Hasta ahí podríamos llegar cuando nosotros no tenemos pruebas de que se haya afeitado ningún toro en la presente temporada.

Los Maños en Zaragoza

Es un hecho que cuando hablas con algún profesional, te perdonan la vida diciendo 'bah, vosotros no os enteráis pero afeita todo el mundo y lo de la bolita está a la orden del día incluso en plazas de primera'

El Vellosino en Tomelloso

Lejos quedan los tiempos donde se analizaban muchas astas y caían sanciones. En la temporada de 1984 se analizaron trescientas astas y fueron sancionados más de treinta ganaderos con dos de ellos inhabilitados: Buendía y Moreno de Guerra. Las plazas donde más toros se certificaron como afeitados fueron Las Ventas y Barcelona con nueve cada una (pulsen aquí). Por cierto, fueron multados también dos empresarios: Chopera y Valencia. 


Domingo Hernández en Salamanca

En la temporada de 1982, cuatro ganaderos fueron inhabilitados: Herederos de Carlos Núñez (afeitó en El Puerto y Sevilla), Juan Mari (en Vinaròs), Baltasar Ibán (en Castellón y Aranjuez) y Salvador Gavira (en Granada y Sanlúcar). Era la primera vez que esto sucedía. La inhabilitación consistía en la prohibición de lidiar  durante la temporada siguiente si sumabas un mínimo de tres toros afeitados. Pero sucedió que reclamaron y el Tribunal les dio la razón, con lo que la cosa quedó en agua de borrajas. Es lo que solía pasar, se acogían al socorrido 'defecto de forma' o a la 'falta de pruebas fehacientes' de que el ganadero estuviera con el serrucho o hubiera dado la orden. A veces, el pitón estaba tan escobillado que no había multa porque se aplicaba el beneficio de la duda al ser imposible un análisis fiable.


Garcigrande en Salamanca

En 2018 hemos tenido el caso de ese miura de san Isidro cuyos pitones el presidente Gómez decidió enviar a analizar porque “presentaban un aspecto externo bastante anormal, el escobillado era llamativo; lo vi, se lo comenté al veterinario que tenía a mi lado y le pareció significativo”. Ya pueden deducir el monumental enfado de los ganaderos argumentando lo de '¿por qué yo y no otros?'  Éste fue el miura de la polémica durante el sorteo:


Esperamos también la resolución del caso de las astas de El Vellosino en Huesca, que fueron precintadas y enviadas a analizar. Ahí las tienen:


Y aquí, algunos de sus propietarios antes de ser muertos a estoque por dos grandes figuras (el ganadero niega la mayor, aquí le damos voz):





Por tanto, hablamos de catorce astas analizadas esta temporada salvo que alguien nos rectifique. Para que se hagan una idea, en 1982 se analizaron doscientas veintidós, resultando manipuladas treinta y una. ¿Tienen curiosidad por saber quiénes fueron los sancionados? Ahí van (diario ABC, 25 de junio de 1983):



Pocos casos nos parecen los denunciados este año si tienen razón los que desde dentro siguen asegurando que afeita todo quisqui. Está claro que si la autoridad no se preocupa y los medios de comunicación vendidos no dicen ni mu, es imposible sacar nada en claro.



Murteira en Tudela
No se fíen de que un toro pueda afeitarse únicamente por imposición de toreros importantes. Se ven toros muy sospechosos en corridas de diestros de la parte baja del escalafón y en plazas de tercera. Parece claro que los toreros no lo habrían exigido porque no tienen poder para ello pero vaya usted a saber.


Dolores Aguirre en Villaseca de la Sagra

Recuerden que las multas pueden llegar a los 60.000 euros. Como no hay sanciones, da la impresión de que vivimos en una Arcadia feliz.


El Vellosino en Tomelloso

De eso, nada, todo el mundo sabe lo que hay. Un ganadero hablaba abiertamente de una corrida en un pueblo que, tras ser vista y aceptada en el campo, dos de los matadores se negaron a estoquear en el último momento porque el propietario no quiso afeitarla. Curiosamente el tercero del cartel no entró en el juego (todos son conocidísimos de ustedes). El empresario era un convidado de piedra en el tejemaneje. El ganadero se negó al fraude y, sin pelos en la lengua, decía esto:



"Los taurinos dicen que se afeita en todas partes. Pues en mi casa no lo hago, deben de estar acostumbrados a otra cosa. Estamos engañando al que paga. Hacemos mucho daño a la fiesta los de dentro, no los antitaurinos ni los ecologistas. Cuando manipulas las astas, manipulas el espectáculo. Es como si al comprar un kilo de pescado, te dan tres cuartos. Se debería de anunciar que los toros a lidiar están afeitados. Hay un reglamento pero en los pueblos se lo saltan a la torera"


Montalvo en Palencia

Luego le preguntaban si no tenía miedo de hablar tan claro. Afirmaba que:

"sé que tendrá consecuencias y me costará vender según dónde y con quién. La fiesta de los toros es así de vengativa pero al menos soy coherente con lo que pienso. A lo mejor voy contracorriente pero soy así"


Novillo de Roland Durand en Garlin, Francia

Le preguntaban si el afeitado seguía como siempre y precisaba que:

"ha evolucionado: lo del serrucho cortando pitones se ha acabado, ahora se les hace la bolita quitando la punta con una escofina"

Y terminaba cargando contra los críticos taurinos vendidos:

"los taurinos piensan que los trapos sucios hay que lavarlos en casa. Respecto a la prensa especializada...ellos sabrán. Quizás están tan involucrados en el sistema que no les interesa salir a la palestra con noticias así y tomar partido. Tienen demasiada connivencia con el sector taurino como para publicar informaciones que puedan dañar a alguien del sector. Lo del afeitado ocurre con el beneplácito de todos los que miran a otro lado"


Novillo de Cuillé en Istres

Para ser constructivos, ¿cuál podría ser la solución al afeitado? Pues, por ejemplo, enviar a analizar cuatro astas de dos toros de cada corrida por sorteo y, si es un desafío, un par de cada ganadería.


Murteira en Tudela

Hay otra de la que se habló hace veinte años: instalar un microchip en la parte maciza del pitón. La idea fue del veterinario y aficionado Ramón Barga Bensusán (pulsen aquí). Aunque no lo taparemos y diremos que cuando él era el responsable de los análisis en la Escuela Nacional de Sanidad, las sanciones eran escasas.


El Vellosino en Tomelloso

La primera idea es la más fácil, sin perjuicio de que, en corridas sospechosas, se enviasen las seis astas del festejo a criterio del presidente. Otra cosa sería el análisis con la célebre proporción del 1/7 entre la parte maciza y la longitud total del asta. Seguramente tendría que ser menor, de 1/6 o incluso de 1/5 porque el 1/7 permite encubrir manipulación del pitón ya que es demasiado tolerante (nos recuerda a cuando los propios ciclistas pusieron el límite de hematocrito en 50 para tener un buen margen de 'mejora' en el laboratorio y, a pesar de ello, había corredores como Rijs o Pantani que se acercaban al 60).


Los Maños en Zaragoza

Pero en Miura tienen astas abiertas de toros lidiados a puerta cerrada con los pitones sin tocar y no se cumple ni siquiera la proporción de 1/7. Si esto es así, ¿habría que aplicar coeficientes a la carta según encastes? Recuerden al respecto este jugoso artículo de Joaquín Vidal.

En 1981, el citado crítico decía esto que lamentablemente sigue teniendo perfecta vigencia para vergüenza de la Administración encargada de defender al aficionado: 

"Se asegura en medios taurinos que en la mayor parte de las plazas de toros españolas (Madrid podría ser una de las excepciones y no en términos absolutos) se sigue afeitando los toros con la misma profusión e impunidad que en los tiempos de mayor arraigo del fraude"

Ya lo ven, no hay nada nuevo bajo el sol cuarenta años después. La diferencia es la sensación actual de impunidad que tienen todos los implicados en el fraude. Les da igual que cualquiera pueda hacer fotos con el móvil de según qué pitones y ponerlas a circular por las redes. Incluso hay ganaderías que se ganan sus buenos dineros montando visitas turísticas en las que permiten retratar sus toros que, meses después, saltan al ruedo con plátanos en lugar de cuernos. Total, nunca pasa nada.

Antes de despedirnos, insistimos en que las fotos que ilustran esta entrada son simplemente recuerdos de la temporada 2018. Si alguno de ustedes se equivoca y ve cualquier relación de las mismas con el texto que las acompaña es bajo su responsabilidad, no la nuestra. Insistimos en que se trataría de puras coincidencias.


Novillo de El Tajo y la Reina en Garlin, Francia

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.