miércoles, 14 de enero de 2026

VALLE-INCLÁN: 'SI NO HAY TRAGEDIA, NO HAY ARTE'

El gran don Ramón de las barbas de chivo, como lo denominaba Rubén Darío, se llamaba Ramón Valle Peña, nada de aquello tan rimbombante de don Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Con su fervor por la estética no sorprende que le interesase la fiesta de toros. Ya saben que se identificaba como carlista 'por estética ya que el carlismo tiene el encanto de las catedrales góticas'.


                     

Fue amigo de Belmonte. Aquí tienen a ambos en una foto que ya vieron en esta entrada que dedicábamos al instante en que interrumpían su partida de póker para anunciarle la muerte de Gallito:


                                   

La partida se jugaba en esta mesa de su casa de Madrid:



En esa casa que han visto tenía el maestro una escultura de Valle-Inclán que había realizado su común amigo Sebastián Miranda. Es célebre la respuesta del diestro con lo de 'se hará lo que se pueda' a aquella boutade del escritor diciéndole que lo único que faltaba es que le matase un toro en la plaza. Pero aquí vamos a arrimar el ascua a la sardina de nuestro modesto blog con unas opiniones del gallego sobre lo que debería ser la tauromaquia así como de la consideración del torero como héroe.

Nos remitimos al número del 26 de abril de 1915 de la revista La Lidia. La portada es una foto coloreada de un lance de Juan recortando un toro de Santa Coloma en la primera de feria en Sevilla ese año. De fotos como ésa sacó Morante la inspiración para los suyos, comparen:




Hace cien años este recorte generaba mucha emoción en el tendido. Pasaba lo mismo con el molinete, hoy bastante desacreditado. Era porque por un instante el diestro perdía de vista la cara del toro cuando se daba la vuelta. Con aquellos animales,  mucho más vivos, más salvajes y con más pies que los actuales, la cosa sí que tenía cierta emoción. Es lo que ha sucedido en la siguiente imagen con Gallito realizando un recorte similar. Observen cómo se ha revuelto el toro. Lo mismo con Gaona recortando un miura rodilla en tierra. El tercero de abajo vuelve a ser el trianero:




                           

A lo que íbamos: preguntan en la entrevista a Valle-Inclán si hay arte en los toros. Antes de leer su respuesta no olviden que su opinión está fechada hace más de cien años. Dijo esto:

'Naturalmente que sí y mucho. La mayor manifestación del arte es la tragedia. El autor que escribe una tragedia crea un héroe y pide al público que lo ame. Y para que sea amado lo rodea de peligros, de amenazas, de presagios... Cuanto más cerca está de la muerte, más se ama al héroe porque el hombre quiere más a su semejante cuando lo ve en peligro'

Curiosamente la visión artística que nos explica el ilustre escritor sobre la tauromaquia no tiene nada que ver con el arte que nos venden en el siglo XXI. Sigue:

'En los toros la tragedia es real. Allí el torero es autor y actor, puede crear en esos momentos una tragedia, una comedia o una farsa. Cuanto mayor sea el peligro, mayor será la amenaza de tragedia y por tanto, mayor la manifestación de arte'

A continuación pone como ejemplo a su amigo:

'Hay toreros como Belmonte que crean la tragedia, la sienten, y cuando ejecutan las suertes del toreo se entregan al toro borrachos de arte. Cuando los cuernos rozan la seda y el oro de sus trajes, la tragedia se aproxima y el público, sin saberlo, se pone en pie, se emociona, se entusiasma... ¿Por qué? Por el arte'



La imagen anterior es de una estocada de Belmonte en Madrid en 1915. No sólo no ha pegado el telonazo sino que la muleta casi ha desaparecido de la foto. El maestro jamás entró a matar recibiendo: 'hay que traer el toro aquí, debajo de la tripa, y eso es demasiado temerario; además hay que marcarle la salida y entonces la espada tiene que entrar forzosamente atravesada... ¡Yo no sé cómo se las arreglaban los antiguos!'

Eso que decía antes el escritor de que la tragedia se aproximaba cuando toreaba Belmonte  cobra sentido si recordamos el aviso de Guerrita diciendo que a Belmonte había que darse prisa a verlo. Pero fíjense en que Valle-Inclán pone la clave del arte en la tragedia, que viene dada por el peligro que supone el toro. Llegaríamos a la conclusión de que si el toro no pone la emoción de su peligro, no habría arte. Pero eso hoy en día no sirve ya que nos han convencido de que es otra la definición del arte taurómaco según la cual el toro debe colaborar con el torero para que éste pueda construir.

Pulsen aquí para recordar cómo definía Luis Bollaín un toro encastado: 'es aquél que cuando lo ves, aunque tenga nobleza, sientes que en los cuernos lleva la muerte'. Se entiende que en los años diez se sintiese ese peligro mucho más que ahora. Ya saben que Pepe Luis decía que esa sensación había desaparecido con el peto ya que el público antes quedaba atemorizado intuyendo lo que un toro podía hacer con el diestro después de haber visto lo que había hecho con el caballo.



Relacionado con esto, nuestro escritor afirma lo siguiente, teniendo en cuenta que Bollaín contaba seis años a la sazón:

'Quitemos a los toros la facultad de matar y ya no hay fiesta. Entonces no habrá tragedia y si no hay tragedia, no hay arte. Supongamos que en diez años no muere un torero: se acabó el interés por las corridas de toros. Un torero que no tenga el peligro de ser cogido por el toro acabará por aburrir al público. Es lo que pasó con el Guerra'

Siendo Valle amigo de Belmonte y sosteniendo esta teoría, ya ven por dónde va a continuar, ¿verdad? No gustará a los selectos lectores que pertenecen al partido gallináceo:

'Es lo que pasa con Joselito. Él es quien tiene más conocimientos y más facultades físicas. Sin embargo, Joselito cansará a los públicos. Es el primer actor de la tauromaquia pero como en este arte autor y actor van juntos, el Joselito-autor no quiere crear tragedia porque no siente el arte de la tragedia. A pesar de sus faenas asombrosas, de sus facultades y de sus maravillas, el público nota que ahí falta algo, algo que no sabe lo que es pero que será la causa de que se aburra un día'



¿Qué les parece? ¿Se habían aburrido en Madrid de José especialmente cuando lo veían enfrentándose a toros sin respeto? Pueden entretenerse recordando aquí nuestra reseña sobre lo que sucedió la última tarde que Gallito toreó en la capital. Le tiraron dos o tres almohadillas en medio de un enfado general. Esto escribió Corrochano en su crónica, que va relacionado con la esencia de lo que pontifica el escritor acerca del peligro del toro y de la sensación de tragedia:



Si Valle-Inclán defiende a Belmonte porque se respira la tragedia ya pueden deducir que hará lo propio con otro maestro:

'Su hermano Rafael es otra cosa. Sabe menos que él y tiene menos facultades pero cuando sale un toro que lo inspira se transfigura como Belmonte y esa transfiguración es teología'



Insiste como estrambote en su teoría:

'Los toros, para ser tal como deben ser, precisan de la parte trágica: la muerte del toro, la del caballo y, de vez en cuando, la del torero. El torero que toreando se acerque más a la muerte será el mayor artista porque será quien mejor interprete la tragedia taurina aunque el otro, el que torea mejor que él, sea quien quede mejor más veces'

Por eso Gallito se lamentaba siempre diciendo que Belmonte solamente con que estuviese bien una vez, borraba las diez anteriores en que había estado bien él.

Pero Valle-Inclán no se va sin buscar la provocación, algo innato en él:



Y ustedes deben saber que, en contra de lo que piensan muchos, a Belmonte lo que le gustaba era el toro encastado. Cuando tuvo una ganadería, vacas suyas acabarán en las manos de Celestino Cuadri, quien quedó encantado con la bravura que tenían. Muchos dicen que eliminó todo lo que venía de Belmonte pero no es verdad. Contábamos aquí que aquellas vacas tenían un fondo de casta que hizo decir a Celestino esto en 1970:

"Hoy se ha impuesto en mi ganadería lo que trae origen de Belmonte; las reatas de esa procedencia van manteniendo la auténtica bravura y gran parte de mis toros que brillan en las plazas llevan sangre de Belmonte...aunque sólo por parte de madre. En la bravura de los toros que son hijos de un semental de Santa Coloma y de una vaca de Belmonte, predomina acusadamente el carácter de la madre"

Observen esta curiosa foto del maestro poniendo banderillas en una becerrada celebrada el 27 de abril de 1915 en Carabanchel. 'Yo sólo banderilleo en las encerronas porque para poner banderillas hay que correr y yo no corro', decía. Las encerronas en aquella época eran las capeas o las becerradas como ésta. Hoy se le da otro sentido:



Y ya que hemos dedicado esta entrada a lo que pensaba Valle-Inclán sobre la tauromaquia, recordemos a su vez la deriva que veía Belmonte en la fiesta cuando ya retirado decía esto a Chaves Nogales:

'Pueden llegar a hacer del toro una pobre bestia vencida sin ningún interés; por este camino la fiesta se convertirá fatalmente en un espectáculo de circo donde subsistirá la belleza pero sin el elemento dramático y emocionante. El toro ha ido evolucionando, ha aprendido a ser toreado, se fabrica el toro tal como los públicos lo demandan; no se le ha quitado bravura, sigue siendo una fiera potente y bien armada pero sí se le ha quitado nervio porque el público quiere ver el toro toreable'

¿Qué dirían Valle-Inclán y Belmonte viendo el  extremo de toreabilidad al cual hemos llegado en el siglo XXI con la selección de los ganaderos? ¿Se refugiarían como muchos seguidores de nuestro cuadernillo en las corridas duras intentando buscar el arte a través de la tragedia bien entendida? ¿Se apuntarían a las corridas de Reta? ¿Qué pensarían de toros tan bobalicones como muchos de los actuales,  que se dedican a husmear porque no saben dónde está el enemigo? Son toros con esa bondad imbécil de la cual hablaba Sureda y que los convierte en semitoros a los cuales se ha llegado no por selección sino por degeneración.


                        

                        

Como decía Néstor Luján,  'sin toros menguados no se podrían cumplir las apetencias estéticas del público actual'.

Muchos aficionados dirán que todo esto que comenta Valle-Inclán son teorías afortunadamente periclitadas que no tienen ninguna cabida en el toreo tal y como lo entendemos hoy en día. Puede ser pero eso no quita que cuando se respira aire de tragedia en la plaza porque el toro impone su ley, la emoción que embarga al tendido sea inefable. 

¿Será verdad que a más sensación de tragedia, más arte? 

Para el autor de las Comedias Bárbaras, sin duda. Y en lo que le otorgamos totalmente la razón es en lo de que conforme se respire menos aire de tragedia, hay más deriva de la tauromaquia hacia la comedia y la farsa. Cuando nuestro eximio escritor dijo eso dio en el clavo e hizo bueno aquello de que 'el que más vale no vale tanto como vale Valle'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



miércoles, 7 de enero de 2026

SUERTE DE VARAS: "¡AL TORO HAY QUE PEGARLE, HOMBRE!"

No. Lo que hay que procurar es picarlo bien. Precisamente lo que no habría que hacer es pegarle palizas sanguinarias como las que hemos visto cada tarde este año pasado, especialmente en la que algunos denominan primera plaza del mundo. 

La suerte de varas es clave para que el toro se sobreponga al dolor. Bien ejecutada redunda en una mejor embestida ya que su organismo libera dopamina, la cual actúa como motivadora para ese embestir. Mal realizada provoca lo contrario ya que el animal no supera el dolor causado por las carnicerías que sufrimos cada tarde. Esto lo desconoce la mayoría de profesionales, por eso no quieren las puyas innovadas de Sales-Fernández. Insisten en pegar al toro a como dé lugar, dejándolo bien triturado. Es su único objetivo, siempre destinado a que el toro no se mueva demasiado y que así el maestro pueda expresar lo que lleva dentro.



Otra cuestión es que muchos ganaderos hayan permitido a través de su selección que se pudiesen celebrar corridas sin el primer tercio, como proponíamos aquí. Recuerden lo que decía el mayoral de Domingo Hernández refiriéndose a sus propios toros:

"Llega un Juli, les baja las manos tres veces y no hace falta ni picarlos. Se castigan solos por bravos y se rompen"

¿Se castigan o ya nacieron castigados? No obstante, a veces se da una circunstancia llamativa. Sale una corrida flojísima, desfondada, sin ningún fuelle y, pese a ello, le zurran la badana en el caballo. El aficionado no entiende nada, como nos pasó a nosotros hace tiempo en una que también vieron ustedes. Indagamos acerca de lo sucedido con un picador que, no siendo un gánster del castoreño como muchos otros, aquel día pegó sin piedad. La respuesta fue ésta, sonriendo, eso sí:

- Hay que cumplir órdenes, ¿no viste que la corrida estaba en puntas?

No habíamos caído dada nuestra candorosa ingenuidad. El ganadero nos contaba meses después que aquel día las cuadrillas estaban realmente molestas porque lo acusaban de haber sacado punta a los pitones. Ponemos la mano en el fuego por que no hubo afilador pero pueden deducir que teniendo los profesionales esa mosca tras la oreja por la mañana, la consigna ya en la furgoneta fue aniquilar la corrida en el peto por la tarde. Sobre esta cuestión del afilado de pitones, recuerden esta entrada.

En nuestras crónicas de las corridas isidriles del año pasado fuimos anotando todas las cariocas que se hicieron. Nos salieron más de treinta cuando es un recurso destinado a los mansos de carreta. Ello debería haber implicado más de treinta propuestas para sanción. Observen las flechas indicando cómo el piquero describe con el caballo esa circunferencia carnicera mientras la palabra carioca era sibilinamente ignorada por los comentaristas televisivos y no porque no sepan lo que es:


                     

                     

Encima decían que el toro no se empleaba... ¿Qué quieren que haga el pobre, hundido en ese agujero negro donde ha sido vilmente encerrado? Recuerden pulsando aquí lo que les contábamos acerca del origen de la carioca.

Si en el serial venteño se lidiaron más de ciento cincuenta toros y acudió cada uno dos veces al caballo, eso suma más de trescientas entradas. Pues en doscientas ochenta, como mínimo, los picadores taparon la salida con su mano izquierda asesina. Esa circunstancia la hemos indicado en muchas imágenes con nuestras típicas flechicas. Si sirviese para algo...



Esa mano izquierda es la que pica, señores, ella es la que destroza al toro. 



Nos lo preguntaba un joven aficionado que no sabía montar a caballo y le respondíamos esto:

'La salida natural del toro sería por el cuello del caballo para entendernos. El picador debería con su mano izquierda estirar justo hacia el otro lado, hacia su izquierda, para facilitar esa salida al toro por delante del caballo. Si el animal ve esa salida puede optar por irse o seguir peleando, con lo cual calibramos su comportamiento según lo que elija'.

'En cambio, esta gente lo que hace por sistema es estirar de las riendas  hacia su derecha, hacia el toro, como indico con las flechas. Así, encierran al pobre animal ahí debajo y le sacuden a placer. No nos dejan valorar su comportamiento porque no sabemos si se iría ya que está encerrado y cegado, no ve la salida de esa trampa sanguinaria. Y la paliza es tan demencial que en el segundo puyazo tardea porque está afligido y cuando por fin va, ya no pelea viendo que no hay futuro ahí debajo'.



Nada que ver con la suerte tal como se realizaba en tiempos remotos intentando librar al caballo de la cornada. 'Sálvate y sálvalo' era la ley que regía para el picador. Observen esta lámina antigua de Price donde no se ve la mano izquierda del picador porque está en el otro lado abriendo el caballo, mientras intenta librarlo de la cornada con la ayuda de los chulos o capeadores (esos peones que se ven eran los chulos con sus capotes de colores, que no eran ni banderilleros ni los espadas):


                         

Lo contaba Merimée en su viaje por España de 1830:

'el picador aprovecha el momento en que el toro agacha la cabeza dispuesto a embestir para asestarle un puyazo en el morrillo. Carga sobre la pica con toda la fuerza de su cuerpo y al mismo tiempo hace salir el caballo por su izquierda, de forma que el toro quede a su derecha. Si todos estos movimientos se ejecutan bien y el picador es robusto y su caballo manejable, el toro, llevado por su propio ímpetu, pasa de largo sin tocarlo'

El puyazo era un muletazo. Recuerden que algo parecido proponíamos a raíz de una corrida concurso en Zaragoza, lo comentábamos aquí.

Hace poco hablábamos con un picador de todo esto. El diálogo fue así:

- Oye, vuestra mano izquierda es siempre la que pica, ¿verdad?

- (Sonriendo) ¡Claro!

- Pues yo la llamo la mano izquierda asesina porque con ella encerráis al toro ahí abajo y así le pegáis bien a gusto.

- (Riendo) Cómo lo sabes... Pero no lo hacemos siempre, ¿eh?

- Ah, ¿no? Elije la corrida que quieras y la vemos juntos. Cada vez que un picador tape la salida indebidamente me das 100 euros. Si hace la suerte correctamente, te los doy yo a ti.

Se calló porque veía que la apuesta le iba a salir carísima.


             

¿Cómo habría que picar? Nos remitimos a esta entrada y también a esta otra donde exponíamos nuestra opinión. Se puede resumir en esto:

Consistiría en algo tan aparentemente fácil como dar el pecho del caballo, detenerlo echando la vara, clavar en el morrillo, no barrenar dejando el brazo firme pero quieto para que el toro se castigue con su propio empuje y no tapar la salida salvo en casos de mansedumbre manifiesta. Y el maestro, aprovechando que el picador abriría al toro con su mano izquierda, que acuda rápido al quite para volver a ponerlo en suerte sin quebrantarlo en exceso

Es lo que nos decía un ganadero: 'si quieren matar el toro en el caballo, que lo maten ¡pero que lo pongan siete veces y no le peguen el monopuyazo!'

Lo de que el maestro acuda raudo al quite no se ve ni por ensalmo. Suelen tener un ataque de autismo mientras zurran a su toro. Les da todo igual. Esta foto de Viard con Castaño en Céret es la excepción a la regla (Paco María es quien pica en buen sitio a uno de Escolar aunque fíjense en que se ha levantado sobre la montura para hacer daño sin piedad):


                          

Vean esta portada de la revista Arte Taurino de los años diez. En ese sitio habría que picar en lugar de clavar deliberadamente en el espinazo:


                           

Acerca de la vergüenza de los puyazos traseros hablábamos aquí. Lo de Madrid esta temporada ha sido nauseabundo. Y todos los picadores recargando y barrenando cada tarde, tanto en Las Ventas como en cualquier otra plaza. ¿Por qué? Ellos saben que no hay necesidad de mover la puya una vez clavada ya que el toro se pica él solo con su empuje, como decíamos antes. Pero están obligados a hacer la carnicería de rigor, no vaya a ser que el maestro los acuse luego de no pegar suficientemente a los toros y los quite de la cuadrilla. 

Precisamente eso es lo que algunos diestros echan en cara a Réhabi diciendo que 'ése no pega a los toros, sólo va a lucirse él' (frase literal de un torero conocido de todos ustedes). Antes de que el pobre animal quede con un poco de gas y pueda dejar al diestro con el trasero al aire, sobre todo si es de una vacada con fondo de casta, lo mejor es zurrarlo para que se pare y así echamos después la culpa al toro o a su criador.



Hemos visto toreros con una única oportunidad en Las Ventas que han matado sus dos toros en el caballo para evitar hacer el ridículo si se les subía las barbas. Por supuesto que cuando el pelota televisivo les ha acercado el micrófono en el callejón para acompañarlos en el sentimiento por esa oportunidad perdida, se han escudado en que no había habido toro.

¿Qué podemos esperar entonces de los maestros, que son los que mandan en el ruedo? Absolutamente nada. En general son gente sin afición y están rodeados por taurinos que tampoco la tienen. Sólo les interesa el dinero, que tristemente no está en el primer tercio sino en la muleta.

El problema añadido es que en todas las televisiones tenemos que sufrir siempre como comentaristas a toreros retirados para los cuales la suerte de varas no deja de ser un engorroso trámite. Y el que sabe perfectamente de qué estamos hablando, que es Delgado de la Cámara, no se atreve a decir en antena lo que hemos comentado aquí porque prefiere tener la fiesta en paz y seguir figurando. El Arnás de Telemadrid no merece ni comentario. 

Por si fuera poco, los asesores del palco son casi siempre toreros retirados. Y eso, ¿a santo de qué?, porque ¿hacia dónde van a barrer? Recordemos lo que decía sobre los profesionales el crítico catalán de adopción Uno al Sesgo:

'Una cosa es el arte de guisar y otro el de comer; no es lo mismo ser sastre que saber vestir'

Los picadores ¿pondrán interés algún día en hacer las cosas bien como sí vemos que lo intentan muchos banderilleros en el segundo tercio? No, nunca, salvo alguna honrosa excepción. Es porque el lucimiento del banderillero no afecta al maestro. En cambio, el piquero está obligado a masacrar el toro para que al diestro se le pare y así pueda castigarnos luego con la tabarra de pegarle cincuenta pases que duermen a las ovejas. Si no machaca el toro a base de bien, se quedará sin trabajo.



Lean este diálogo con un profesional que es de los que más miuras y victorinos ha lidiado (y no es Cañaílla). Empieza él:

- Al toro que tiene muchos pies hay que pegarle para que se pare; al que sale muy parado hay que pegarle para que se mueva; al que ves que tiene malas ideas hay que pegarle para quitárselas y al que mansea hay que pegarle para que espabile.

- Oiga, ¿y al toro bravo?

- ¿Al bravo? A ése hay que pegarle más que a ninguno porque ya te digo yo que si sale un toro bravo, pero bravo de verdad, no hay quien pueda con él, ¡nadie!

El titular de la entrada lo hemos extraído de estas palabras.

Y ¿qué se puede esperar de la autoridad? Nada, salta a la vista. ¿Cuántas propuestas para sanción hubo en el pasado año en Las Ventas por incumplimiento manifiesto del artículo 72.4? Con recordar lo que decíamos antes de que los asesores del palco madrileño son también toreros...

Panorama negro, como deducirán. Y lo peor es que los primeros tercios que se ven en las retransmisiones de televisión se dan por buenos, a pesar de la ignominia y la vergüenza de todo lo que hemos hablado aquí. Los comentaristas callan y ello se traslada a miles de espectadores que no exigen que las cosas se hagan bien.



El ejemplo definitivo es ver a todo un Victorino tragando las tardes que matan sus toros en el caballo. Y tiene tela el papelón de una Unión de Criadores bien callada mientras asiste en cada festejo al lacerante maltrato a los toros en varas. Todo con la anuencia de unas presidencias que miran para otro lado ante este atropello. Los taurinos duermen muy tranquilos con semejante panorama.

Como curiosidad, lean lo que decía esta Orden del 11 de abril de 1959:



A los toreros todo esto que decimos les da igual porque el gran miedo que tienen todos es que un toro quede crudo y los pueda dejar en evidencia. Es cierto que ese riesgo se minimiza en ganaderías comerciales, cuando el maestro puede permitirse cambiar el tercio con un alfilerazo.

También les importa un pimiento que el animal pueda quedar en malas condiciones de embestir por haber sido picado de manera nefasta. Esto lo acusan especialmente toros de las ganaderías que denominamos duras. Los picadores de las figuras sí que tienen la presión de no picar de cualquier manera a sus escogidos toros, no vaya a ser que luego no permitan el lucimiento. Cedemos la palabra a Sánchez de Neira:

'sucede con frecuencia que las reses, por haberlas picado mal, llegan al último tercio de la lidia aburridas y casi siempre recelosas, mientras los espadas no ven que esto sucede en daño y desprestigio suyo'

Lo escribió antes de 1879. No se les ocurra pedir a los críticos taurinos una labor pedagógica porque comen todos en el mismo pesebre que los granujas taurinos. 

Señoras y señores, no hay futuro, esto es correr tras el viento, como decía Cervantes. Nos queda la remota posibilidad de que el personal se harte tanto del ballet actual, con ese toro enclasado que se asemeja a un animal doméstico, como de las lidias infumables perpetradas a toros de ganaderías duras. ¿La salvación sería lo que comentábamos aquí?

¿Qué se hizo de aquellos héroes que acudían a la plaza a caballo en loor de multitudes vitoreados por la afición? Doré inmortalizó aquellos momentos de gloria previos a la corrida tras la cual estos hombres iban a acabar llenos de magulladuras. Ahí van:


                          

Ellos encabezaban otrora el paseíllo en el ruedo. En caso de batacazo preferían caer al callejón para no quedar al descubierto. 


Paco Madrid en un quite (1914)

Cuando terminaba el festejo sabías dónde estaban por el penetrante olor a linimento, su chaquetilla de oro era merecida. Hoy debería sustituirse por un mandil de matarife, que sería el uniforme adecuado para los que integran la banda del castoreño. 



Coleo de Gallito en Pamplona (1917)

La suerte de varas ha quedado convertida, como decía Góngora, en humo, en polvo, en sombra, en nada. 

Pero para no dejarles con tanta desazón nos despedimos con dos toros empujando en sendos puyazos espléndidos. Es un pobre consuelo dentro de este desolador erial.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 




jueves, 1 de enero de 2026

FELIZ AÑO NUEVO CON EL RESUMEN TORISTA DE 2025

Los amigos de la Asociación El Toro de Bilbao editan un fanzine o boletín (lo que ahora se denomina newsletter) para el que nos pidieron un resumen de la temporada torista de 2025. Quedó claro en la entrada anterior que nos parece perfectamente plausible la diferencia entre aficionados toristas y toreristas. Lo decimos porque ya deducirán a qué festejos y a qué cosos se circunscribió nuestro escrito.

Les adjuntamos a continuación nuestra colaboración, que servirá como recuerdo a lo que vimos el año pasado. Si quieren leer todo el contenido de la citada publicación pueden hacerlo pulsando aquí.

La sorpresa saltó este año en Orthez cuando este tipo de aficionado, el torista, tan escaso como sufrido, asistió al milagro que protagonizó Gabin Réhabi picando a Yegüizo, de Dolores Aguirre. Merece mención a su vez Francisco Montero, quien nos hizo el favor de lucir el toro en el caballo.


Réhabi dio el pecho, se tragó un buen batacazo, tuvo que cambiar de caballo, lo movió siempre con torería, clavó en buen sitio y, muy importante, ni recargó ni barrenó. Mantuvo el brazo firme con la puya clavada para que el propio toro se castigase con su empuje. Pulsen aquí para recrearse con el vídeo. Si el enlace no funciona, pongan en google: feriatv Yegüizo.

Esto que relatamos debería ser lo normal cada tarde pero es tan excepcional que por eso lo calificamos directamente como un milagro y le hemos dedicado con honor el comienzo de nuestro resumen torista del año. Los desocupados lectores recordarán que cuando nos pidieron el nombre del torero triunfador del año pusimos el nombre del picador francés. 

Este fue Yegüizo, uno de los toros más completos de esta temporada. Para nosotros, el que más, superior al tan alabado Brigadier de Pedraza. Los aficionados que vieron ambas lidias no nos desmentirán:


La feria de 3Puyazos quedo marcada por la encerrona de Castaño matando seis aguirres, cosa que era una novedad. El resultado ganadero fue más que notable pero como el listón estaba tan alto del año anterior, muchos salieron un poco mustios de la corrida y eso a pesar de las veintidós entradas al caballo. Castaño hizo de pinchaúvas tal como era previsible. Pegó diez pinchazos, casi dos por toro, y encima entrando a matar de cualquier manera, como se aprecia en la foto. Salir de matar seis toros sin dar ni una vuelta al ruedo  es un baldón, mal que pese a los admiradores del diestro helmántico.


Hubo un buen toro de Cuadri en la vespertina, de nombre Bronceado, que fue azuleado. Los tres de Prieto de la Cal pidieron el carnet. Nos retrotrajeron a lidias antiguas pero afortunadamente esa circunstancia aconteció  en la única feria española donde se supo apreciar. Al tendido se transmitió el miedo de los profesionales y eso es un componente que en los tiempos que corren valoramos mucho ya que brilla por su ausencia. Si los amigos de 3Puyazos consiguen que se vaya repitiendo esa sensación será señal de que van por buen camino. De hecho, en 2025 les salieron las cuentas por primera vez, cosa que nos llena de optimismo para un futuro próximo. Observen el excelente aspecto que lucía la plaza:


En Vic-Fezensac no olvidaremos nunca la prestación salvaje del toro Cigarrero en el caballo, también de Aguirre. Tuvo suerte el caballero Caballero de que el toro lo empotró haciendo tope entre el burladero y la barrera quedando el animal atrapado ahí abajo. Si no, se lo lleva en volandas hasta Mont-de-Marsan. Aprovechando su situación de ventaja el piquero rectificó y masacró el toro a placer:


Lo de caballero es porque iba a caballo ya que el calificativo debería ser menos donoso habida cuenta de que asesinó al pobre animal en tres puyazos sanguinarios. Cuando después de embestir durante tres tandas se echó en el último tercio, todavía hubo alguno que dijo que se había echado de manso, ¡hay que ver! Pueden recrearse a continuación en ese formidable tercio de varas. En el topetazo de la cuarta entrada está a punto de derribar, ya verán:


Del resto de feria destacar que Prieto de la Cal salió fortalecido entre la novillada y el toro que ganó la concurso, de nombre Farolero. Repetirá en 2026 con corrida de toros. Ya saben que el club vicois cambia de presidente y de junta directiva. Esperemos que no se repita jamás el ver toros en los corrales con las humillantes fundas. Y que el reglamento de la concurso vuelva a las tres entradas obligatorias para optar al premio en lugar de las dos de este año.


En Céret hubo muy buena presentación del ganado en los dos únicos festejos ya que se suspendió la saltillada por la lluvia. Otra cosa fue la desilusión tanto por el soso comportamiento de lo de Quintas como por el torerismo del encierro de Sobral. No obstante, su primer ejemplar empujó de bravo y pegó un buen batacazo dejándonos esta espectacular imagen: 


El novillero catalán Mario Vilau salió en hombros en lo que sería el inicio de una temporada que para él resultaría excelente. Robleño se despidió de la que fue su plaza, casi diríamos que más que Madrid.


No estuvimos en Cenicientos donde la corrida de Adolfo Martín defraudó.  

En Tafalla se anuncio a última hora un atractivo elenco de ganaderías: Conde de la Corte, Palha y Sobral. Esta última estuvo mucho mejor presentada que las otras dos, cosa que dejó un tanto indignados a los ganaderos portugueses en razón a lo que les habían pagado por los toros y comparando su trapío con el de los otros dos encierros (si cobraron se pueden dar con un canto en los dientes). El Conde no respondió a las expectativas y la corrida de Palha, mal presentada en general,  se salvó por el toro Tanoeiro. Ése tendría que haber sido el premiado por el Club Taurino Tafallés en lugar del Traquino de Sobral que ven abajo. 


Es que pasó por el caballo de visita. Flaco favor se hace a la que se denomina Feria del toro-toro cuando se premia un animal que recibió un mínimo alfilerazo en una única entrada al peto. Eso sí, su cabeza era preciosa:


Dado que la Asociación El Toro de Bilbao tiene su sede en el botxo, diremos que la corrida de Aguirre celebrada allí mantuvo un buen nivel. No salió ningún Yegüizo como el de Orthez ni ningún Cigarrero como el de Vic aunque sí hubo este otro Yegüizo premiado por el palco con un azul que no había por dónde cogerlo.


Nos quedaremos con la duda de qué hubiera pasado en esa misma corrida si especialmente Leal y Colombo la lucen en el primer tercio. Estos dos van a la suya y les da igual ocho que ochenta. Si con la muleta fuesen Gallito y Belmonte podríamos perdonarlos pero tampoco es el caso. En el último tercio se dedican a pegar pases sin piedad, de manera que no nos dejaron ver sus cuatro toros y encima nos castigaron picando piedra. Castaño pudo salir en hombros pero una vez más se confirmó que estamos ante un matador que no sabe matar y eso no puede ser.


Este es el balance a vuelapluma de la temporada torista. Observarán que no decimos nada de Madrid y es que la primera plaza del mundo sigue con su demencial deriva de desprecio y ultraje a la suerte de varas.

Es imposible valorar el juego de la mayoría de toros cuando el primer tercio se convierte cada tarde en una afrenta al aficionado, en un oprobio sangriento y cruel. Corridas como las de Palha, Saltillo, la concurso o las de Victorino fueron masacradas con vileza por la banda del castoreño. Pero no olviden nunca que esta banda cobra de los maestros y son ellos quienes ordenan las infames carnicerías.




El aficionado torista, quien sale desesperado a la par que desolado de tantos festejos viendo imágenes tan deleznables como las anteriores, ha tenido este año tres cosas con las cuales consolarse: el memorable tercio de varas de Réhabi en Orthez, el empuje salvaje de Cigarrero en Vic y la buena noticia de que 3Puyazos va a continuar un año más al comprobar que el público está respondiendo.

Menos da una piedra, oiga. Reiteramos antes de despedirnos nuestros mejores deseos para el año 2026 en la confianza de seguir contando con su fidelidad como lectores de nuestro modesto blog.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.