Siempre es interesante escuchar las teorías de Justo Hernández porque representa la quintaesencia del criador del toro posmoderno. El problema es que a los que hemos seguido con interés sus ideas en este tema es difícil que nos sorprenda con cosas nuevas.
Tal y como nos temíamos, la entrevista que pueden ver aquí y que le hace Domingo Delgado de la Cámara no aporta grandes novedades. Con que hayan leído el excelente número de Tierras Taurinas que le dedicó Viard y hubieran seguido aquella tertulia en la Asociacion El Toro que pueden recordar aquí, ya tendrían información sobrada sobre su mentalidad como ganadero. Y los gentiles lectores de nuestro modesto blog tienen a su disposición aquí esta entrada que le dedicamos con ocasión de la muerte de su padre en 2018 y donde desgranábamos lo que ahora relata en esta entrevista.
Lo hace de manera bastante confusa por momentos, dejando cuestiones en el aire, y todo en un ambiente de compadreo con Delgado que tiene dos momentos culminantes. El primero es cuando el abogado le dice: 'nosotros dos con ocho años ya no éramos niños porque hablábamos como las personas mayores', a lo que el ganadero reacciona con cara de sorpresa sin saber muy bien qué decir. El segundo es al final, cuando Hernández agradece la versallesca entrevista enjabonando a su interlocutor, diciéndole que aunque viene de la afición torista, ya está cambiando hacia el torerismo 'porque te vas ablandando'. Ahora se ve una mueca de sonrisa un tanto forzada en el rostro del destinatario ya que lo que acaba de recibir es un elogio envenenado.
Decimos que la entrevista es versallesca porque el ganadero se va de rositas. Tras muchas de sus respuestas habría que haberlo macheteado y no permitir que se fuese sin torear.
Por ejemplo, se va de naja cuando le pregunta sobre el afeitado: 'antes en cualquier entrevista o coloquio la primera pregunta era sobre el afeitado y hoy ya no. Sobre eso hay mucha literatura y exageración... está saliendo en plazas de primera y segunda el toro más astifino de la historia. Las fundas garantizan la seriedad y la integridad de la tauromaquia'. Pues jefe, díganos qué pasa con estas fotos de toros lidiados esta misma temporada:
Es lo que habría que haberle enseñado. O estas otras, también de 2025:
O por lo menos haberlo apretado un poco más recordándole su frase ya histórica de que 'el afeitado no se ve...si a usted le parece desde el tendido que un toro está afeitado, es que quien lo ha hecho es un chapucero, un desastre'. Estos toros suyos de abajo se iban a lidiar en Valencia, plaza de primera, en 2022 para Juli, Manzanares y De Justo:
Con su verbo pausado y por momentos enrevesado y lioso, deja frases a medio acabar y usa expresiones abstrusas: 'busco el toro que se vuelca con fuerza, con alegría, que se viene por fuera y que tienes que ser muy buen torero para colocarte y hacerle las cosas pero que luego te da todo, que te invita a expresar, a acompañarlo, a torearlo con la muñeca y no con los brazos... y un montón de cosas que estamos locos... y que es difícil de explicar' (?).
Hernández es uno que con este tipo de verborrea te lleva al huerto con facilidad. Hombre, se llevó a El Juli, con eso está dicho todo. Siempre cuenta que en un tentadero en lo de Gallardo, cuando no tenía ninguna familiaridad con Julián, salió un macho cuya tienta le hizo sudar. En la comida Justo le dijo: 'me acuerdo de aquel toro tuyo de Ana Bohórquez en Madrid que fue extraordinario por bravo... pero con ese toro no se podía construir toreando porque embestía con todo, no daba tiempo a construir nada'. El Juli se quedó con la copla porque atenuar esa bravura para poder construir implicaba que el toro viniese más lento y, por consiguiente, con menos riesgo para el torero.
El ganadero repite que 'a partir de aquello empezó a escucharme'. Hasta el punto de que hay un vídeo donde en un tentadero se ve a ambos en el callejón. Justo le está explicando con detalle cómo poner la muleta, igual que lo haría un maestro con un alumno. Esto comentaba el diestro retirado a Viard sobre Garcigrande:
Para él, el toro bravo no sirve para que el torero construya su obra de arte. Ya sostuvo con desparpajo en la Asociación que 'bravura y casta son términos en desuso'. Con Delgado se queda bien ancho diciendo que la bravura es una cosa para los de Castilla y otra para los andaluces y que, en el fondo, nadie sabe muy bien en qué consiste.
Hay una frase que es un elogio del torito mansinoble: 'la mansedumbre va acompañada de fuerza, de alegría, de emoción, cosas que la bravura no tiene porque hace que el toro se pare'. Aquí habría que haberle recordado aquel excelente Higuero suyo que fue un vendaval que desarboló a Del Álamo antes de ser indultado en Salamanca y que murió en el campo poco después (recuerden nuestro comentario aquí, donde censurábamos que fuese ignorado por la parroquia torista a cuenta de su hierro).
El mansibravo, término acuñado por Álvarez Vara hace ya cuarenta años, es el toro que desean las figuras. Con él, el primer tercio es un trámite y luego en la muleta no te aprieta. Sólo hay que tener el mérito de una muñeca firme que evite que el toro se vaya a tablas a la tercera tanda. Si lo consigues, tienes la casquería asegurada tras pegarle cuarenta o cincuenta pases. Ahora bien, para Hernández no hace falta ni siquiera que sea bravo, con que sea mansito y noblón, es suficiente para construir la obra de arte.
Con su opinión sobre la bravura es lógico que desprecie el caballo en la tienta: 'en un tentadero se ven muchas más cualidades en la muleta que en el caballo y eso te permite acertar más'. Luego añade esto: 'un animal extraordinario en un tentadero es también ruinoso por otro lado'. Intenta explicarse añadiendo que 'yo tenía un semental superclase y a la vez mansísimo, lleno de defectos, pero esos defectos los vas quitando con la descendencia'.
Suponemos que se debe de referir a Fermentado, el que salió coceando del caballo. Para él queda claro que un toro extraordinario tiene que serlo en cuanto a clase, palabra fetiche en su vocabulario. Pero no intenten que nos lo aclare porque afirma que 'yo no busco la calidad sino la clase aunque no sé qué diferencia hay pero es el término que me da la gana de utilizar (?)'.
Afortunadamente no desliza ni una vez durante la entrevista sus conceptos típicos de embestir aborrascado, amontonado, abultado, gateando, empujando la muleta, descolgando, atropellando... Estos términos pertenecen a su recurrente acervo pero no se escucha ninguno en su diálogo con Delgado.
¿Cuál es la clave entonces de lo que busca? Pues se la diremos nosotros porque en este vídeo no lo aclara: que el toro embista despacio para que el torero se exprese. Embestir despacio es lo contrario a la casta, ya lo decía Juan Pedro. Por eso El Juli lo escuchó cuando le habló de aquel toro tan bravo que le salió en Madrid pero con el cual no se podia construir nada. No lo dice en la entrevista pero otro de sus axiomas es que el toro hay que disfrutarlo y para ello tiene que venir muy despacio. Observen la embestida de éste de Garcigrande nada más saltar al ruedo, de eso se trata:
Y esa cursilada insufrible del toro superclase no la desarrolla en la entrevista pero se la explicamos a ustedes. Consiste en que el animal siga hipnotizado la muleta desplazando su cuerpo hacia afuera para que permita al diestro quedarse quieto y componer la figura. Además, según él, no hay que torear con los brazos sino con las muñecas y el cuerpo. Deducimos que desprecia la opinión de El Gallo cuando decía que 'el toreo son los brazos'.
Por supuesto que cuando el maestro está construyendo su grandiosa obra de arte, sobra la presidencia: 'el reglamento coarta la labor artística del torero y le impide crear; en cambio, sirve para que se tapen los toreros mediocres'.
Sobra también el espectáculo del primer tercio, total, el público soberano pide muleta: 'la suerte de varas ha perdido brillantez... alguna vez se ve brillantez pero es muy difícil, algo excepcional, y es porque la muleta tiene la supremacía hoy en el toreo. El 90% del público compra su entrada para ver al torero, no al picador. Y si el picador quiere jugarse la vida como el torero, que se quite el peto del caballo'. Pensamos que no merece comentario toda esta boutade pero sí les enseñamos esta bonita foto de un toro suyo embistiendo con todo al caballo:
Es el primer y único puyazo que tomó. Nosotros hubiéramos pedido al ganadero que nos confirmase si solamente ha habido un toro suyo que haya tomado tres puyazos desde que lleva él la vacada (fue en Bilbao, derribó en el primero y Morante lo colocó dos veces más para que su piquero de carne lo triturase).
Quizá lo único que nos ha sorprendido de la entrevista son las palabras que dedica a Victorino tras alabar a padre e hijo y recordar que el paleto triunfó en los setenta cuando los toros se caían 'y aquello era algo bochornoso y vergonzoso' (sic). Recordaremos de nuestra cosecha que los otros ganaderos decían que lo de Albaserrada no se caía porque manseaba y no se entregaba.
Esto comenta Hernández: 'lo que pasa es que Victorino hijo no se atreve a dar el paso para que las figuras quieran torearlo, no se atreve a dar el paso... torerista porque él ha sido el número uno y ha ganado mucho dinero con el torismo. Y ya su padre triunfó por el auge del torismo en los setenta cuando la decadencia del toro bravo la habían causado el guarismo y la báscula'.
Todo esto debería explicárnoslo muy bien para que lo entendiéramos. O sea que aquel toro que rodaba por el suelo en los setenta y que según él causaba bochorno, ¿era el toro bravo?, ¿qué tiene que ver el guarismo con eso que dice?, ¿y el peso?, ¿el paso al torerismo implica que el animal embista más lento?, ¿más lento es más tonto?, ¿se refiere a echar agua al vino para reducir la casta?
Da la impresión de que para Justo sobra el presidente, sobra el primer tercio y sobran el guarismo, la báscula, la casta y el aficionado torista.
Una vez retirado El Juli, mucho nos tememos que también va a sobrar en su ganadería cualquiera de las reatas que todavía se movían un poquito, ya verán.
Lo que nos queda clarísimo en su alegato final, cuando dora la píldora a Delgado de la Cámara, es que el paso hacia el torerismo que no quiere dar Victorino sí lo ha dado el crítico: 'tú llevas una evolución, vienes del torismo más absoluto y según vas descubriendo te vas ablandando... y cuanto más vas conociendo, más para acá vienes'.
Termina haciéndole un gesto con su brazo hacia adentro, como indicando que su interlocutor ya está metido en el redil de los taurinos.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.