La corrida de Victorino resultó muy interesante y se fue a las dos horas y veinticinco minutos sin que se hiciese pesada en ningún momento. Como decimos en el titular, afortunadamente no hubo toros patateros ya que para nuestro maniático gusto están de más en esta vacada.
El primero fue pegajoso y con sentido, el segundo noble al paso, el tercero humillador, el cuarto fijo y empapado, el quinto pronto y mirón aunque sin malicia y el sexto escarbador y codicioso.
Fueron cárdenos, con morrillos muy prominentes, todos cornilevantados oscilando entre lo veleto y lo cornivuelto. Dieron una media de 561 kilos. A Victorino le gustaron tercero, cuarto y sexto pero no quiso decir cuáles eran hijos del tal Cobradiezmos aunque el rumor hablaba de tres.
La corrida de la Prensa de 1975 se anunció con victorinos para Paula, José Fuentes y Miguel Márquez. Lo decimos porque el linarense cortó una oreja y en la efeméride se juntan el diestro que murió el otro día y la ganadería anunciada ayer. La relación entre Fuentes y Victorino Andrés fue muy fructífera para el segundo por lo que diremos al final.
No podemos ocultar que nos dio bastante grima ver al ministro de Cultura acompañando al rey ya que no olvidemos que fue quien negó aquella subvención cultural a la tauromaquia a pesar de que depende de su propio ministerio. Afortunadamente la pertinente reclamación hizo que se tuviera que bajar los pantalones. No nos pasó desapercibido el detalle de su mala educación al principio del festejo permaneciendo sentado mientras Su Majestad estaba de pie.
UREÑA. Su primero era bragado, meano, veleto y un poco ensillado. Agradecemos al maestro Moore su colaboración con nuestro modesto blog durante esta feria:
En el primero empuja con seriedad recibiendo la barrenada de Melgar. En el segundo le hace otro agujero aún más atrás y vuelve la barrenada, con el animal un tanto afligido.
Brindó al rey diciendo:
'Quiero agradecerle todo lo que hace por España y por la tauromaquia y le pido por favor que nunca desfallezca en todo lo que los españoles necesitamos'
El toro era gazapón y Ureña intentó fijarlo desde el principio para ver si lo frenaba. Era muy pegajoso, especialmente por el derecho, como se había visto en el quite de frente al costado que había hecho De Justo.
A pesar de ello el diestro insistió en tres tandas por ese lado cosa que no entendemos a no ser que traigas la faena hotelera. Como era previsible al inicio de esa tercera tanda el tal Playero le echó mano por ese pitón derecho y le golpeó de forma muy fea en la frente con la pezuña de la mano izquierda.
Se levantó sangrando por la frente e insistiendo por el derecho, con el de Victorino totalmente resabiado ya que veía que podía hacer carne. Cuando se echó la mano a la izquierda el animal leía a Cicerón en versión original.
Tenía que entrar a matar por ese cuerno derecho reconsagrado. Como de nuevo era previsible, el toro hizo por él con el detalle de que Ureña no se alivió tapando la cara como tantos otros. El problema es que es de los que no cruza. Dejó una trasera contraria recibiendo una nueva paliza. Tuvo otro buen detalle: quedarse solo para descabellar.
Hubo una petición sentimental que el presidente desoyó y que hace que inevitablemente comparemos el riesgo que corrió Ureña con la concesión de tantas orejas de chichinabo regaladas en esta feria por pegar pases a terneras.
Su segundo era bragado, rabicorto, cornigacho y cornilevantado:
Tardea en el primero y cuando va empuja con fe. No le aprietan antes de que se vaya totalmente suelto. En el segundo cobra contrario y caído pero Juan Melgar no barrenó ni recargó, lo cual es noticia cuando debería ser la regla.
El toro había parecido bastante claro en el segundo tercio. El viaje era largo por ambos pitones, el morro iba rebozándose en la arena y su único problema consistía en un pequeño tornillazo al final. Ureña tiró bien de él y se encontró tan a gusto que empezó a sacar la barriga y a poner caras raras.
Con la izquierda le gritaban desde el callejón que lo llevase largo pero el toro notaba que por allí no había tanto mando como con la derecha y protestaba.
Se equivoca en la suerte contraria, pincha y como era lógico el toro hace por él y le araña en el muslo. Cambia a la suerte natural y ahora sí que deja una entera un poco contraria sin puntilla.
Oreja y ovación exagerada para el toro. El diestro pedía que le cortasen la cabeza pero ignoramos cómo se hará eso cuando la actual obligación europea es que el desolladero sólo sirve para desangrar y tiene que irse acto seguido entero al matadero.
El quinto era veleto, con dos farolas, largo, muy serio:
En el primero Peña le pega una lanzada ignominiosa en el lomo mientras en televisión decían que se había agarrado muy bien. En el segundo le clava casi en la paletilla y rectifica ¡pero para irse todavía más atrás que en el primero!, enchufando además el túrmix. No menos de tres agujeros le hizo y ninguno en su sitio.
Brindó a De Justo. El toro era pronto pero tenía poco combustible en el depósito. Su embestida era desaboría sin demostrar ninguna maldad y sin codicia. Ureña pegó pases y el toro terminó yendo a su aire.
Intentó arrancar la oreja con un arrimón entre silbidos y al final sufrió un susto sin consecuencias.
Mata recibiendo y deja una media pasada perdiendo la muleta. Resultó arrollado Espartinas al salir al quite. Dureza del toro para morir y dos avisos. En televisión hablaron de pinchazo hondo, cosa que como ven ponemos en tela de juicio.
DE JUSTO. Se presentó con ese terno anaranjado que parece haberse puesto de moda y que a nosotros no nos gusta nada. Su primero era negro entrepelado o cárdeno muy oscuro, bragado, enmorrillado y cornivuelto:
Excelente lidia con el capote rematando en la boca de riego, con valor y con oficio. En el primero cobra un puyazo trasero de Quinta, que le hace una carioca de cárcel mientras el diestro paseaba por allí sin mirar, como si no fuese con él la cosa. En el segundo va al paso y recibe una descomunal paliza ordenada claramente por De Justo ya que cuando el picador lo miró recrudeció con saña el castigo.
Brindó al rey diciendo:
'Majestad, es un honor que nos honre con su presencia, gracias por apoyar la tauromaquia y engrandecerla ¡viva el Rey y viva España!'
Rebañaba por el izquierdo pero tragaba a regañadientes por el derecho. Pues a pesar de ello se echó la muleta a la izquierda. El toro había perdido bastante fuelle y embestía con nobleza pero buscando al final lo que había detrás de la tela.
En la tercera tanda se echó la mano a la derecha y ahora menudearon las ovaciones porque era el pitón bueno en contra de lo que habían opinado los televisivos. Creemos que si hubiera empezado con la derecha, en tres tandas pone la plaza en pie pero perdió el tiempo con la izquierda y el toro agotó su gasolina. Recuerden no obstante la vergonzosa paliza que había ordenado el extremeño en el caballo.
Buena estocada un pelín desprendida pero bien ejecutada, dejándose ver y sin cegar al toro, nada que ver con los telonazos de Luque o Uceda. La colocamos en el pódium junto a De Torres y Román.
Su segundo era cárdeno claro, listón, cornigacho y veleto pero con menos leña que sus hermanos aun estando muy bien encornado. Su trapío quedaba muy afeado porque era colín. En televisión hablaban de un toro tremendamente bonito, cosa que con ese rabo no nos entra en la cabeza:
Tardea pero se arranca al galope y tras empujar un poco se va suelto. Vuelve a tardear y González mueve bien el caballo pero le pega una vara trasera aunque por lo menos no tapó la salida y el toro volvió a marcharse suelto.
Estaba por ver si el victorino se había orientado en un segundo tercio donde había ido de listo. Muy bien De Justo brindando a Álvaro de la Calle.
El diestro comenzó con buen criterio con la muleta casi arrastrándola para que el toro empezase a comprender. Tuvo que cerrarlo un poco por el aire. El animal era de los que se comía la tela y a nuestro entender el maestro estuvo por debajo de la calidad del toro, ubicado en la pala y sin decidirse a dar el paso adelante.
Acierta en la suerte natural pero entra sin fe y deja una honda atravesada, caída y con degüello.
El sexto era un toro cornivuelto, largo, con morrillo, rabicorto,con unos músculos dorsales de impresión, ovacionado de salida:
Lanceó De Justo saliéndose hacia los medios pero siempre echando la pierna atrás. Se deja pegar en el primero con Juan Bernal recargando y tapando la salida con muy poca vergüenza. En el segundo escarba, marra el piquero, que le hace después otro agujero diferente, y el toro se va suelto con muy buen criterio antes de que lo acaben dejando como un colador.
Escarbaba y pegaba arreones pero el diestro optó por ponerse a torear sin entretenerse. En la distancia larga el toro no se venía pero después repetía con codicia. Fue el que tuvo una embestida más genuina según lo que nosotros esperamos de este hierro.
Al principio De Justo capeó el temporal y después estuvo bastante por debajo del toro en nuestra opinión. Ni de lejos ha sido durante esta feria el diestro que era antes, digan lo que digan sus palmeros. Desconocemos si habrá sido algo circunstancial o es que se ha acomodado.
Se equivoca entrando en la suerte contraria y pega un metisaca chalequero de escándalo público. Vuelve a equivocarse en la misma suerte y pincha bajo. Por fin cambia a la natural y ahora sí que deja una casi entera caída y tapando la cara del tal Director, que fue despedido con una ovación.
Saludó el mayoral al terminar y Victorino dijo:
'Después de una corrida como ésta te sientes orgulloso de pertenecer a este mundo de los toros. Han sido exigentes, con trapío y con autenticidad y los toreros han dado la cara ante una corrida seria y exigente. Su actitud, por su hombría y capacidad de superación, ha sido un ejemplo y verlos para mí es un orgullo, como aficionado y como persona'
Tras tantas tardes insulsas esta corrida nos dejó con buen sabor de boca. No cabe duda de que los diestros podrían haber conseguido sendos triunfos si no hubiesen cometido algunos de esos errores que según nuestra particular visión hemos comentado.
Ignoramos si el ministro de Cultura habrá comprendido algo de este bello anacronismo que consiste en que un joven se juegue su vida para matar un toro bravo armado únicamente con un trapo y una espada. Una amiga nuestra que lo conoce personalmente nos insiste siempre en que tiene una gran cultura aunque no pasó del bachillerato. Es igual: con el sectarismo que corrompe a este tipo de políticos, mucho nos tememos que no tenga la capacidad para simplemente haberse planteado que esto es algo más que pinchar a un animal y hacerle sangre.























