ESTÁ FALLANDO LA ALQUIMIA
Los amables lectores de nuestro modesto blog recordarán que iniciábamos una serie dedicada al encaste Vega-Villar con una entrada titulada VICTORINO, EL ALQUIMISTA (pulsen aquí sin olvidar ir a los comentarios y si quieren leer todo el serial, vayan a las etiquetas de la derecha donde encontrarán patasblancas).
Poníamos ese título porque Victorino hijo tuvo a bien comprar la mitad de la citada ganadería de Barcial y después parte de la de Galache para intentar reunir las dos ramas del encaste que se habían separado: los cobaledas y los encinas. De ahí que él tenga en Monteviejo a día de hoy reses de Barcial, de Galache y cruzadas, los que denominamos nosotros barcinas (recuerden esta entrada).
Por cierto, en aquella entrada verán quizá las únicas fotos que hay del resultado de cruzar vacas de Barcial con sementales de Albaserrada, cosa que posiblemente debía de ser su idea inicial cuando compró lo de don Arturo. Las hicimos en nuestra primera visita a Las Tiesas. El experimento fue desechado por la familia Martín rápidamente.
En Villaseca debía de haber más de un barcinas pero la alquimia por lo visto no está saliendo bien. Ello no quita que agradezcamos a Victorino que haya gastado su dinero en mantener este patrimonio genético. Lean la citada serie de los patasblancas para ir viendo el triste final de muchas de las ganaderías de este encaste.
En Villaseca los novillos de Monteviejo salieron impecables de trapío, astifinos todos, duros para morir, con sentido, vulgares en varas y flojitos de remos. Claudicaron los cinco lidiados un total de trece veces. Su juego osciló entre el primero, que era el diablo en berrendo en negro, y el quinto, cuya lámina era lo único de lo que pudo presumir porque dentro estaba vacío de fuerza y de casta.
Es un encaste que no permite errores aunque hubo varios que gracias a Dios no acabaron en sangre humana. Afortunadamente los tres novilleros mantuvieron una serenidad encomiable.
JESÚS DÍEZ, EL CHORLO. Es extremeño de Llerena y nos sorprendió gratamente por su tranquilidad ante los dos novillos que le tocaron en mala suerte. El primero era este Cidrón, berrendo remendado, lucero y con dos agujas:
Nos dejó de piedra cuando lo recibió con verónicas ¡de rodillas! en plan Lalanda. Fue una temeridad en consonancia con la excelente disposición que hemos visto en todos los novilleros presentes en la feria:
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| FOTO: mundotoro.com |
El novillo se las tragó pero a partir de entonces dijo basta. Díez se levantó al ver que había 'engañado' al de Monteviejo y quiso dibujar una media a cámara lenta como si delante tuviese una ternera. El toro lo levantó del suelo y le perdonó la vida:
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| FOTO: mundotoro.com |
Se revolvía como un gato y pegó un nuevo susto a Corruco de Algeciras. Nada en el caballo y muy bien Raúl Núñez en el primer par.
Se ceñía por ambos pitones con el ruedo inmerso en una psicosis de miedo donde el más sereno era El Chorlo, que encima había brindado el marrajo al público. El tal Cidrón sabía que la muleta era un cuento chino y no paraba de otear a ver qué había detrás.
El chaval quiso torearlo con gran valor pero estaba tentando al demonio porque encima le presentaba la muleta retrasada y esto no es Domecq del malo. Hay que presentarla 'muy planchada y sin dejar ningún hueco', como explica el propio Victorino en la entrada que hemos enlazado al comienzo.
Pinchazo que escupe, entera tendida y caída más un descabello que terminó con esa pesadilla blanquinegra. Aplausos merecidísimos.
Si no quería caldo, taza y media con su segundo, otro berrendo remendado y lucero no tan malaje como el primero pero había que estar ahí delante mientras escarbaba y no se decidía a acometer.
Fue tres veces al peto porque en la primera cogió el toro por el pecho y lo levantó como una pluma, observen:
En el segundo huye al hierro y en el tercero se deja y se va suelto. Peleas todas muy mediocres en un encaste al que se le pide mucho más en el primer tercio. Muy bien con los palos Corruco porque el toro lo apuró:
El Chorlo insistió con la muleta mientras delante el animal escarbaba, se reservaba, amagaba y finalmente pegaba el arreón. Una papeleta difícil en la que nos gustó la seguridad y serenidad que demostró nuevamente el extremeño. Además se cruzó con valentía.
Media trasera atravesada que basta sin que Tomás Campuzano le avisase de que se equivocaba entrando en la suerte natural. Dio una vuelta al ruedo que vale más que miles de orejas cortadas a gnomos sin respeto.
CARLOS OLSINA. Es francés de Béziers y amigo de Paco Camino. Su primero era negro berrendo, lucero y calzón, pasado de romana:
Nada en el caballo pero mucho de gazapeo y de desparramar la vista por donde no tocaba. Se imponía usar la muleta como un hacha imitando a Domingo Ortega pero Olsina lo quiso tratar con cierta blandura.
Naturalmente, no tragó ni de broma. En la imagen se aprecia claramente lo regordío del novillo:
Estocada muy defectuosa por atravesada, caída y en el dorso más cuatro descabellos.
El quinto era una pintura, negro berrendo, lucero, calcetero, calzón y veleto. Se demostró tan bonito por fuera como vacío por dentro y con patitas de vidrio:
Rodó hasta seis veces en medio de grandes protestas porque el personal quería que saliera el sobrero de Ibán.
Un puyazo sin pelear, un gran par de Pozo y el novillo que se quedó sin fuerzas al tercer pase. Es que se paró, no podía con el rabo, fue algo que llamó la atención e incluso nos hizo pensar en alguna lesión. Olsina optó por arrimarse pero la poca entidad del enemigo hizo que se pusiera pesado. En la imagen el toro no embiste, estaba parado:
Bajonazo protestado sin razón porque fue culpa de la atropellada arrancada del tal Rosito. Luego, dos pinchazos en que ya no le deja cruzar y estocada aguantando que cae desprendida y pasada más cuatro descabellos. Olsina quedó entre paréntesis en esta novillada.
FRANCISCO MONTERO. El chiclanero volvía a la plaza que lo catapultó y además con la misma ganadería. Su primero era negro, bragado y meano corrido, axiblanco y calzado de atrás:
Montero ha sido el único novillero que hemos visto en la feria con cierto interés por colocar sus reses largas al caballo aunque la batalla que dio este Coleterón fue perfectamente olvidable.
Lo mejor de la tarde fueron los dos pares que puso Otero, recreándose suponemos que con el permiso del novillero porque en eso Montero no tiene manías, vean:
Se permitió incluso recortar hábilmente al toro como ven aquí pero es que además dejó dos pares soberbios, magníficos, con el novillo apretándole sin piedad:
El público pidió música y se le tocó fugazmente antes de ponerse todo el mundo en pie no para aplaudirlo sino para aclamarlo. Si en ese momento hay elecciones para alcalde, Hijosa tiene que hacer las maletas:
El novillo era noble aunque revoltoso y blandengue (se arrodilló cuatro veces). Pero resultó que como no se sentía toreado por Montero, se puso farruco y sacó a pasear el testuz pegando tornillazos y escarbando antes de irse a vivir a chiqueros.
Para demostrar que hacía lo que le daba la gana, casi coge a Montero por la femoral en unas manoletinas totalmente fuera de lugar:
Espadazo perpendicular, trasero y caído tapando la cara, con aspavientos del diestro que no venían a cuento ante el animal moribundo.
El último era un berrendo en negro, lucero y alunarado:
Se fue a porta gayola con el capote de paseo, como hacía Tóbalo Vargas (recuerden que salía aquí).
Cuando se levantó lo lanceó a base de largas pero el pobre bicho tenía las patas de cartón piedra. A la quinta vez que se cayó, la ruidosa protesta consiguió su objetivo: iba a salir el sobrero de Ibán.
De nuevo se fue a porta gayola el de Chiclana pero esta vez con el capote de brega. Esta suerte se recibe con indiferencia y es algo que nos indigna porque la consideramos como el máximo ejemplo de valor de un torero, lo mismo que pensaba Luis Miguel (recuerden aquí).
El tal Santanero era negro zaíno, con poca cara pero con gran cuajo:
Regateó a Otero y lo derribó de un golpe en el pecho que bien pudo terminar en algo parecido a la terrorífica cornada de Mariano de la Viña en Zaragoza.
Escarba antes de galopar hacia el caballo y lo saca a los medios empujando con avaricia para seguir empujando hasta devolverlo a los adentros. ¿Nos puede explicar alguien qué hace ese monosabio ahí?
Tras encelarse en esa gran pelea, que valió más que todas las de los patasblancas juntas, lo puso Montero largo, escarbó, volvió a galopar y empujó también fijo pero con menos brío.
En banderillas empezó a resabiarse sin dejar de escarbar y esperando a los rehileteros. En la muleta embistió encastado y con fijeza encontrándose con un Montero bien asentado y calmado que se lo pasó con seguridad pero sin encontrar ningún eco en los tendidos. Aquello parecía un entierro de tercera, oyéndose incluso algún pitido.
Estocada baja y ladeada a capón con telonazo, con grotesco salto y sin puntilla. Bella muerte del de Ibán en el tercio. Buen novillo sin duda, pasó la mano por la cara a los cinco de Las Tiesas.
Siempre terminamos las crónicas de Monteviejo animando a Victorino a que siga su alquimia con ilusión porque nos tememos que el día menos pensado envíe a freír espárragos a los patasblancas. Sin embargo, se le ve convencido cuando habla de que son un patrimonio genético a conservar y eso nos da esperanza. Pero el juego que dieron es para desmoralizar al más pintado y encima sólo faltaba que el sobrero de Ibán los dejase todavía en peor lugar.
Ah, ¿qué dijo esta vez César Jiménez? Pues estuvo muy correcto recordando lo bien que embestían las vacas de Barcial cuando él las tentaba en casa de los Martín. Y comentó que 'hay aficionados a quienes les gusta esto, la lidia dura, y además están proliferando... Son toros no aptos para el toreo pero sí para la lidia'.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.