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domingo, 7 de agosto de 2022

RETA EN ESTELLA: HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Nos vinimos a ver la corrida de Reta para confirmar el anacronismo de la fiesta de toros en pleno siglo XXI. Ahora que muchos la quieren convertir en un ballet completamente previsible y repetitivo, asistir a una corrida como ésta suponía retrotraernos a lo que es la esencia de este rito, fiesta o como quieran llamarlo.

Decía Agustín de Foxá que

'a los toros no va uno a divertirse como al fútbol. Matar frente a frente un toro con una espada es maravillosamente absurdo aunque antes los toros eran más hermosos y bárbaros y más imaginativos. Las corridas se han intelectualizado y por eso han perdido vitaminas y comportan algo de tedio'. 



Sobre el papel, en este festejo no había lugar para el tedio ni tampoco para que el diestro expresara lo que lleva dentro abriendo mi alma porque corría el peligro de que cualquiera de los toros le partiese su alma por la mitad.

Además teníamos interés en ver toros de Reta sin aquellos seis años y pico de Céret que para muchos condicionaron el resultado final de aquella corrida que pueden recordar aquí.



La clave para nosotros radicaba en que estos de Estella acometiesen al caballo. Que la pelea fuese más o menos brava o que en la muleta permitiesen el lucimiento creemos que pasaba a segundo plano. La cuestión era ver luz al final del túnel en esta aventura a la que está dedicando su vida el bueno de Miguel.

Pues los toros acudieron al caballo e incluso un par de ellos lo hicieron al relance yéndose a la carrera hacia el peto.



El quinto se fue al reserva y metió los riñones con fe como pueden ver:



Todos los picadores les dieron a duro por peseta siendo Agudo el único que levantó la vara precisamente en la segunda entrada de ese quinto toro que han visto.

La corrida estuvo muy bien presentada y sólo tuvo el lunar del extraño comportamiento del último toro que salió al ruedo lesionado. El resto fueron variados y Sánchez Vara sacó provecho de dos de los suyos. A este Santero el palco le regaló el pañuelo azul:



Hubo tres cuartos de entrada, con la más barata a treinta euros. Vimos aficionados de Bilbao, Madrid, Zaragoza, Pamplona, Ciudad Real, Orthez y Céret:



Dijimos tras lo de Céret que aquello no había sido ni de broma lo que Reta esperaba.  Algunos de los palmeros que tiene nos acusaron de haber sido despiadados en nuestra crónica de aquella corrida. Estamos convencidos sin haber hablado con él de que lo que les vamos a relatar ya se acerca bastante más al deseo del ganadero. Nosotros no hemos cambiado sino que sus toros han sido diferentes.

El que murió en los corrales es este de abajo. Conocimos en el tendido algunos aficionados que viven encima de los corrales y nos dijeron que el toro tal como accedió al corral se fue a un rincón. De allí no se movió y apareció muerto al día siguiente en el mismo sitio. Ya ven que la foto hace mucha más justicia que las que se publicaron en mundotoro donde los toros parecían  anovillados y estaban llenos de barro. Qué poco interés en promocionar esta corrida, ¿no les dio esa impresión? 



A partir de aquí verán que ha aparecido un misterioso fondo blanco que hemos sido incapaces de borrar. Como se lee bien, lo hemos dejado.


SÁNCHEZ-VARA. Su primero era este pavo colorado ojo de perdiz que se le frenó en el capote de inicio:



En la primera vara se fue al reserva, en la segunda empujó con la cara alta recibiendo un castigo duro, en la tercera huyó al hierro y se llevó luego un pinchazo de recuerdo:


Gómez Escorial no tuvo ningún interés en banderillear y tras clavar un palo a la carrera se hizo un lío con el sobresaliente Martínez "Chapurra" al entrar al burladero y este último resultó corneado. Ahí ven a Escorial refugiado y al sobresaliente corneado (25 cms. y dos costillas rotas, ojo):

FOTO: noticiasdenavarra.com

El toro tenía mucho sentido, se reservaba y en el pitón derecho llevaba una guadaña:


Sánchez Vara se lo quitó de en medio sin miramientos con una estocada tendida, caída y atravesada tomando el olivo y volviendo para descabellar: 


Echamos de menos un macheteo a la antigua usanza que este diestro nos podría haber ofrecido:


Su segundo fue el premiado Santero, un castaño ojinegro. Salvo error, venía de la misma línea que el Rabioso de Francia:


Tuvo el buen detalle de rematar en el burladero y de tragarse después cuatro verónicas:


En el caballo empuja en el primero con la cara alta y huye al hierro en el segundo. Acude en el tercero y se deja pegar una buena paliza. En el cuarto se va al reserva pero de visita.

El maestro puso banderillas y este segundo par resultó muy lucido:


El de Guadalajara vio que el animal se dolía de los palos pero tomaba muy bien el capote de brega de su peón. Brindó al público y se echó la muleta a la izquierda para ponerse a torear. El problema es que al cuarto pase el toro tuvo esta airada reacción:


El diestro no se amilanó sino que cambió de mano y el torico tragó entre los oles del respetable y la música de la banda:


Le dio los quince pases que tenía. Los seguidores del blog ya conocen la teoría del viejo Arriazu: esto de la casta navarra con cuatro años tiene quince pases, con cinco tiene diez y con seis ninguno. Terminó con tres molinetes sabiendo que si enterraba la espada en cualquier sitio tenía por lo menos una oreja cortada:


La estocada fue una entera trasera y tendida sin cruzar porque el animal ya sabía de qué iba la broma y no se lo permitió, como pueden apreciar:


Bella muerte del toro y el presidente que echó al viento los dos pañuelos de golpe en plan Matías más el azul para el toro:


Podrá parecer un poco exagerado todo pero cuando se está indultando ovejas y se regalan orejas como por ejemplo todas las de la feria de Pamplona, qué quieren que les digamos sobre si esto fue exagerado...

Su tercero era un colorado ojo de perdiz, chorreado, bocidorado y muy escarbador:


En el primero se fue al reserva desde el platillo y metió los riñones mientras el del castoreño le recetaba una carioca de cárcel, recargando y barrenando:


En el segundo volvió a acudir sin dudar y ya hemos dicho que Agudo le levantó el palo cuando el toro se repuchó. Ya van viendo que lo del primer tercio en Estella no tuvo nada que ver con lo desesperante que fue ese mismo tercio en Céret.

Hubo un buen sainete en banderillas porque esta vez el maestro no cogió los palos:


Por el pitón derecho el toro tenía un viaje corto pero templadito aunque sin humillar:


El tal Cariñoso era perfectamente consciente de que había un hombre que lo intentaba engañar con la tela. Pero ese hombre era el que mató a Cazarrata y llegó a arrancarle cuatro naturales que tuvieron más valor que faenas enteras de nuestras queridas figuras ante el borreguito de Norit:


Emborronó un poco su labor con este mandoble trasero y tendido pero que bastó y encima cortó otra oreja. 


No nos molesta en absoluto a pesar de la atrabiliaria estocada:



Mató también el sexto por la herida que comentaremos de Imanol en el cuarto. Era un castaño albardado, ojalado, rabicano, astracanado y carifosco:


Salió a pararlo Vicente Soler, a la antigua usanza, como cuando Juan salía a parar los toros de Rafael:


El toro empezó a tener reacciones extrañas y tras una carioca en el lomo, donde se dejó pegar como un marmolillo, empezó a recular lentamente hacia las tablas.

Estuvo muy valiente Donaire, un subalterno que nos extraña que no se prodigue más:


Cuando Sánchez Vara se dirigía hacia él, el toro se echó en los medios y nosotros pensábamos que el picador lo había lesionado. Luego nos comentaron que podría llevar alguna cornada interna. La frase literal fue: ese toro estaba reventado por dentro de la paliza en los corrales y al no querer sustituirlo por otro de Reta, intentaron espabilarlo pero no hubo éxito. Aunque se hubiera lesionado en el ruedo, ya saben que iba a ser muy difícil que saliera el sobrero en esta corrida (por cierto, era de Paloma Sánchez Rico).


Sánchez Vara lo levantó pero no pudo darle un pase porque el tal Tenderico volvió a derrumbarse y tuvo que ser apuntillado:



IMANOL. Pasó una mala tarde donde tuvo que tragar quina. Difícilmente la olvidará. La verdad es que nos sorprendió que un torero como él acostumbrado a muchos tentaderos de casta navarra naufragase de la manera que lo hizo. Era su segunda corrida tras Guadalix y tiene otra en Ejea.

Su primero se llamaba Trucha y era un castaño oscuro, bocidorado, que había estado en Corella como sobrero en aquella novillada después de la corrida de Céret:


Fue un toro para volver a ver su lidia por televisión en una tertulia de aficionados ya que daría para hablar durante todo el invierno. No le gustaron un pelo las rayas blancas del ruedo:


En la capa se comportó:


Se fue al reserva sin saber que le esperaba una paliza en el lomo con triple carioca.


Se cambió el tercio y si nadie nos rectifica fue Raúl Cervantes quien sacó esa vergüenza torera que tantos premios le ha valido por tierras navarras:


Al final de la corrida algunos aficionados nos comentaban que habían resabiado al toro con una lidia nefasta. El caso es que Imanol salió para centrarlo en la tela sin dejar que pasase y toreando sobre las piernas. Parecía que luego tenía intención de estirarse pero no fue así:


Los citados aficionados nos decían que ese toro era un Barrabás pero nosotros no terminamos de ver esa condición, por eso comentamos que nos gustaría volver a ver toda la lidia por televisión. 

A la hora de matar decir que pasó un calvario es quedarse cortos: pinchazo a paso de banderillas con voltereta que se lleva Donaire al echarle el capote, tendida pescuecera y caída tomando el olivo, media trasera atravesada, dos pinchazos, golletazo casi en el costillar, media pescuecera y quince descabellos tras los cuales el toro se echa.


Su segundo era un Jabalí colorado ojo de perdiz, bragado, meano, axiblanco, chorreado en verdugo y carinevado:



En el primer puyazo se fue al relance sin dudar y se enceló recibiendo una paliza trasera no del picador sino de Imanol. En el segundo va al reserva y sale huyendo y en el tercero cobra dejándose pegar y saliendo suelto para irse a vivir a las tablas.

Pensábamos que Vicente Soler pondría las banderillas con la facilidad y brillantez que prodigaba de novillero pero aquí no quiso ni ver al toro. Y este Jabalí no tenía peores intenciones que aquel Cornicorto de Barcial que sí estaba hecho de la piel del diablo y que le amargó la vida en Vic-Fezensac, recuerden aquí.


El presidente cambió con dos palos mientras se veía que el toro se reservaba pero no había desarrollado un sentido especialmente peligroso, al menos desde el tendido:


Imanol venía de ver las dos orejas cortadas por su compañero en el toro anterior y decidió estirarse. Pegó cuatro derechazos pero sufrió un desarme. Dio cinco más y cuando parecía que se tranquilizaba, el toro lo volvió a desarmar de un violento tornillazo:


Parecía imposible volver a pasar dos veces por el mismo calvario a la hora de matar pero así fue:  pinchazo que escupe tirando la muleta, dos desarmes posteriores con gañafón que le hiere en el brazo izquierdo, nuevo pinchazo que escupe, estocada honda en el lomo, siete descabellos, dos avisos e ingreso en la enfermería de la que no salió a matar el sexto:


Todo el mundo estaba de acuerdo en que los dos diestros anunciados eran probablemente los más capacitados y experimentados ante toros de este encaste pero lo de Imanol nos sorprendió muy desfavorablemente. ¿A quién anunciamos entonces aparte del titular indiscutible?


A la salida, los aficionados venidos de Céret estaban bastante contentos y no nos negaban que si la corrida de Reta lidiada en su ciudad llega a salir como ésta, perfectamente podría haber repetido. Eso nos da esperanzas de volver a ver otra de Reta en la Cataluña Norte, lo cual será aire fresco en este mundo del borrego domesticado donde los toreros no paran de expresar lo que llevan dentro. Y la verdad es que eso que dicen que llevan dentro a nosotros no nos interesa lo más mínimo.

Señores, volvemos a lo que decía don Agustín de Foxá:

'Cuando un pueblo coloca sobre un bistec ensangrentado unas banderillas en lugar de mostaza, sigue encontrándose lejísimos de toda lógica. Por eso el toreo está fuera de nuestro tiempo: es un drama de capa y espada en el siglo de la tecnología. Las gentes están tristes a la vuelta de los toros porque retornan a la vulgaridad, a la civilización, a todo este mundo artificial'.


De la corrida de Céret salimos como de una máquina del tiempo que nos hubiera retrotraído a los tiempos de Bocanegra y Fernando El Gallo, cuando el padre de los gallos se encontraba con toros como aquellos de Reta y decía: ojalá estuvieran aquí la Gabriela y los niños p'ayudarme...

Lo de Estella fue diferente. Tuvo las dificultades propias de un encaste muy listo pero acudieron al caballo y como mínimo un par de ellos tragaron con la muleta. Añadamos a eso ese segundo toro de comportamiento tan curioso y del cual todavía estaríamos en las calles de Estella discutiendo. Nadie se aburrió y se percibía desde el tendido el miedo que estaban pasando algunos de los actuantes.


¿Fueron bravos? No. ¿Tuvieron casta? Sí, aunque los taurinos hablarían de genio con su lenguaje abstruso. ¿Los toreros tenían la boca seca y las pulsaciones a más de ciento cuarenta? Sí. ¿La sensación que hubo en el ruedo fue que todo lo que se hacía tenía un riesgo? Sin duda. ¿Los toros vendieron cara su vida? Sí.

¿No debería ser esto la auténtica fiesta de toros en lugar del empalagoso sucedáneo que sufrimos tarde tras tarde?

Que nos digan ahora mismo dónde va a ser la próxima corrida de Miguel Reta porque allí estaremos como un clavo.

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.

Los peñistas de Estella nos mojaron pero también nos invitaron
a comida y bebida (sin alcohol)