Comenzó la feria con una novillada que se olvidará fácilmente. Un amigo del club nos decía al finalizar: 'ten piedad con lo que escribas'. Hombre, tampoco es eso pero,¿qué salvaríamos? Primero, la excelente entrada, con tres cuartos como ven en la foto:
En segundo lugar el trapío del ganado, excelente sin paliativo alguno:
Y en tercero, los pares de banderillas de Andrades. El resto, silencio:
Los veterinarios echaron para atrás un novillo de Chico. En los papeles figuraba el número 48 y en el costillar lo marcado parecía un 49. Como el crotal que exhibía se le podría haber añadido posteriormente, la presidencia no se arriesgó y la palabra de los veterinarios fue a misa. La verdad es que si ese novillo sale y mata a un actuante, el lío hubiese sido mayúsculo en caso de deducirse cualquier irregularidad. Así, se lidiaron dos de Chico con diferente hierro y se quedó en chiqueros un solo sobrero de Barcial.
CALZADA. Su primero era uno de Barcial berrendo en negro, alunarado, coletero, lucero, capuchino y astinegro:
Por el izquierdo era un gato desde el primer lance. La primera vara de la feria, en la frente: una carioca de cárcel que afortunadamente fue la única en todo el día. Observen esa mano izquierda asesina:
Poca pelea del novillo, buen par de Sánchez y brindis de Calzada al Club:
El animal tenía muy buena humillación, como ven abajo, pero un viaje cortísimo:
Vimos bien a Calzada, con aplomo y serenidad, intentando esforzarse por trastear con ligereza de pies ante tan revoltoso enemigo (no digan lo de tobillero, recuerden esta entrada). Porfió tanto que por ese cuerno izquierdo resultó prendido sin aparentes consecuencias aunque se retiraría del coso cojeando:
Tendida en el lomo alargando el brazo:
Su segundo era el de Chico, un negro azabache astifino, bien comido y bien blandito (recuerden que contábamos aquí que no todos los negros son iguales):
Simulacro en varas y guante blanco de Sánchez en la lidia para que no se rompiesen sus patitas de cerámica. En la muleta, esto:
Rinconera aguantando y a otra cosa:
ANDRADES. Su primero era de Barcial, un berrendo en negro, capuchino, lucero y alunarado, un toro:
En varas se dejó picar a secas pero en esta tercera acometida pegó un regate y se quebrantó los cuartos traseros:
Fue al corral y salió el sobrero, un negro aldiblanco, rebarbo, nevado, pialbo, lucero, gargantillo y cornidelantero:
Sólo empujó un poco en la tercera entrada. Después, buen segundo tercio de Andrades, cuadrando siempre en la cara. El último, quebrando y arriesgando por dentro:
Vean qué bien estaban Galán y Rey sin tocar al toro para cerrarlo absurdamente como se hace siempre para que se termine estrellando contra el burladero (luego ambos nos dieron la tabarra y además en estéreo haciendo de radio macuto):
El novillo pasaba pero muy sosamente, nada.
Pincha mal por el tornillazo tremendo del toro, vean:
Luego, pinchazo bajo y una perpendicular pasada perdiendo los avíos las dos veces. Buena muerte del barcial en los medios, lo mejor que hizo.
El último fue el teórico sobrero de Alicia Chico. Recuerden que con esta ganadería obtuvo uno de sus mejores triunfos como novillero el llorado Fandiño. Era negro zaíno y gordo:
Se fue a porta gayola, cosa de mérito teniendo en ciernes su alternativa:
Nada en varas, bueno, un pinchazo en la penca del rabo. Después vimos otro excelente segundo tercio de Andrades, con dos pares especialmente buenos. Este fue lo mejor de la mañana:
Brindis al Club:
Inicio genuflexo antes de ver cómo el toro repetía con ligeras protestas pero sin sal. El diestro no se aclaró demasiado y su trasteo no gustó.
Tras dos manoletinas adecuadamente silbadas, cortó y dejó esta honda perdiendo la muleta por la cabezada del toro:
Ya ven que nos hemos esforzado por sacar petróleo de lo poco acontecido. Al final unos se quejaban de que no hubiera ido al corral el primero de Chico por inválido. Otros decían que hay que ir a la novillada de seis y no de cuatro. Nosotros nos quejábamos de la pobre prestación de todos en el caballo, que es lo que venimos a ver aquí.
Cometimos después el error de quedarnos en la carpa, donde la música estaba a un nivel insoportable y había que huir a cien metros de allí para poder hablar de toros tranquilamente. No terminamos de comprender este afán por poner música a tope que no sabemos a quién interesa. Además tuvimos que sustituir el muy buen arroz con pollo de otros años por unos vulgares bocadillos de panceta o de jamón.
Ya ven que la mitad de la jornada había sido olvidable por lo del ruedo e indignante por lo de la carpa. Pero en el festejo vespertino la cosa cambiaría a mejor, ya verán.
Saludos cordiales desde Madrid. Rafa.